Nauman, un caso digno de estudio en el IVAM

Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 28 de junio, 2015

Ludwig Wittgenstein, una de las influencias de Bruce Nauman, afirmó que “de lo que no se puede hablar mejor es callarse”. Se refería a todo aquello que escapa a los límites del lenguaje. Que es, precisamente, de lo que se hace cargo el artista norteamericano, al que el IVAM le dedica su Caso de Estudio. Un caso sin duda digno estudio, por cuanto recoge en su trabajo las huellas de lo que Luis Racionero llamó filosofías del underground. Filosofías que exploraron a principios de la segunda mitad del siglo XX alternativas a la mente racional, para que aflorara libre de ataduras la parte más inconsciente del sujeto.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’ reúne 14 obras del artista de Indiana, diez de la Colección del IVAM y cuatro de Electronic Arts Intermix, junto a otras de Man Ray, Marcel Duchamp, Merce Cunningham, Georges Hugnet, Richard Serra, Steve Reich, John Cage y Samuel Beckett, la de este último abriendo la exposición con sus películas ‘Film’ y ‘Quadratt’. Y ya sean las propias de Nauman o las de quienes “ayudan a contextualizar su obra”, según explicó la comisaria María Jesús Folch, lo cierto es que toda ella diríase atravesada por el afloramiento de ese inconsciente rayano a la locura.

Obra de Nauman en 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Nauman en ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Imagen cortesía del IVAM.

A Nauman le interesa tanto explorar los límites del lenguaje, del cuerpo, de la identidad, que en la mayoría de casos termina emergiendo una conciencia tan lúcida como alucinógena. Ya sea ‘Deformando la boca’, mediante un insistente ‘Pellizco en el cuello’ o simplemente ‘Rebotando en la esquina’,  sus videos parecen ilustrar cierto brote psicótico. Brote manifiesto en la película de Beckett, ‘Film’, a modo de prólogo del resto de la exposición.

En todo caso, Nauman pretende confrontarnos al hecho del cuerpo, el espacio y el tiempo en los cuales se inscribe ese cuerpo que da título al ‘caso de estudio’, en tanto manifestación de algo singular. Frente al cuerpo disciplinado, ya sea para el trabajo o el consumismo alienantes, el artista procede a mostrarnos un cuerpo liberado de ciertas convenciones sociales, de manera que sea él mismo. Y lo consigue a base de forzarlo a repetir sin descanso una serie de gestos o movimientos que terminan confluyendo en su polo opuesto: del orden al desquiciamiento.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Lo mismo sucede cuando explora los límites de la percepción, manipulando ciertas acciones o sonidos de forma que la mirada y la escucha se vean forzadas a ver y oír de otras maneras. De nuevo Wittgenstein cuando dice: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Nauman pretende que el sujeto amplíe esos límites, para que así aflore ese otro mundo diferente al que no tiene acceso por hallarse encerrado entre las cuatro paredes de su propio y estrecho lenguaje.

En ‘Good boy, bad boy’ y en ‘Flesh to White to black to flesh’ fuerza la confrontación de sonidos y la idea de máscara, haciendo que converjan a un tiempo la crítica social, desvelando ciertos engaños y ocultamientos, con la emergencia de una identidad confusa e igualmente alienada. El cuerpo, inscrito en un espacio y un tiempo al servicio de ese desvelamiento manipulador, comparece en la obra de Bruce Nauman como un cuerpo extrañado. Un cuerpo forzado a la repetición de ciertos gestos y acciones. Un cuerpo amenazado por aquello que vendría a liberarlo. Nauman es, sin duda, un caso digno de estudio.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Cortesía del IVAM.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

Anna Bella Geiger. Ni más ni menos

Anna Bella Geiger. Circa MMXIV: ni más ni menos
Galería Aural
Labradores, 14. Alicante.
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 30 de junio de 2014

Circa MMXIV: ni más ni menos, es la primera exposición individual de la artista en España, una muestra expositiva que se entiende como un viaje por los pasajes de su producción artística desde los años 70 hasta algunas de sus piezas más actuales.

Circa es un término que la Anna Bella Geiger viene empleando desde el 2005 en las exposiciones que formulan un recorrido de una trayectoria que abarca toda la segunda mitad del s. XX hasta principios del s. XXI, que permite otros modos de relativizar obras elaboradas a través de diversas décadas, sin que ello perjudique a sus significados concretos y esenciales.

Anna Bella Geiger, "Local com ondas e meridianos". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local com ondas e meridianos». Imagen cortesía de la galería.

Geiger opta por la organización de su poética en series temáticas mediante la representación de los mapas, cuyo carácter icónico se tensa para crear una verdadera “topografía del arte” (el lugar del arte como geografía y la geografía como lugar de arte) en su abstracción planimétrica, en el trazado imaginario de meridianos, paralelos, planisferios, etc. y, simultáneamente, problematizar las delimitaciones culturales, históricas, políticas y sociales), para articular un discurso territorial en el cual confrontar los conceptos de identidad y alteridad, cultura nacional, el lugar del artista en la sociedad, la constitución del circuito del arte en Brasil y su posición en el mundo.

La artista revela las contradicciones del sistema representacional de la cultura y desconfía de la misión pedagógica de la imagen del nativo de Brasil.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Los años 70 son una etapa de debate profundo en la relación entre la cultura brasileña (periférica) y las culturas europeas y norteamericanas (centralizada). Con sus mapas híbridos, visionarios y críticos, repletos de un clamor anticolonialista, Anna Bella refrenda la ya conocida máxima del uruguayo Torres García, que, al proponer un mapa de América latina cabeza abajo, proclamó que el Sur es el Norte, y viceversa. Toda su obra refleja la idea de la descolonización. Esta preocupación de la artista relaciona la identidad cultural con el espacio vivido, tan evidente y coherente con nuestro mapa político actual.

Estimulada por las cuestiones suscitadas por el arte conceptual y el momento político vivido, su producción de la década de 1970 está marcada por un carácter eminentemente experimental: fotograbado, fotografía fotomontaje, serigrafía, fotocopia, tarjetas postales, vídeo, Súper 8, lo que la lleva posteriormente a trabajar toda una serie de formas híbridas (objeto-esculturas, grabado-objeto, fotografía-objeto, foto-collage, foto-instalación, vídeo-instalación), en el sentido de desdibujar fronteras entre ellos y con la idea de pasaje, del retorno a lo nómada, el exilio y de movimiento continuo. Tal vez por ser hija de inmigrantes y vivir en Río de Janeiro, se ocupa de la problemática de la adaptación, la mimesis, el intercambio y la ubicuidad, la búsqueda de lo global en lo local y viceversa. En los trabajos que dialogan con las vertientes conceptuales al indagar sobre el carácter ontológico del arte, Anna Bella Geiger interroga también los sistemas culturales y políticos que crean y perpetúan el arte.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Geiger desarrolla una poética contemporánea del espacio, pero la condición doblemente contemporánea de la artista se evidencia en el planteamiento de la liberación de la autonomía del arte y de la especificidad de los medios como géneros cerrados manteniendo el pulso con cada uno de ellos en la tentativa de establecer interdependencias. Anna Bella atraída por el carácter intimista y subjetivo del vídeo, y el juego metalingüístico, polemiza acerca de las narrativas de las producciones televisivas de entonces donde el consumismo y la pasividad propagada por la cultura de masas reproducía una visión contraria a la realidad cotidiana.

Anna Bella Geiger, "Local Da açao nº 1" (1979). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local Da açao nº 1» (1979). Imagen cortesía de la galería.

El vídeo es una herramienta de experimentación. Ello se evidencia en la “suciedad” de la calidad de la imagen y el sonido ambiente. Utiliza el dispositivo tecnológico para registrar una acción-operación donde hace frente a la presencia de otra frontera, la del tiempo. Aquí la artista es la protagonista de tres acciones que no son concebidas como performances, pues el uso del cuerpo no está concebido ni como un medio de expresión personal ni como soporte-, sino como simulacro. Los vídeos siguen el camino de la ironía, se tornan símbolos de resistencia y protesta hacia el régimen militar. Todo ello nos indica que Anna Bella Geiger adopta una postura crítica elaborada mediante la serie, la variación, mutación y repetición, cuestiones que le permite desarrollar a través del vídeo o del grabado como medios propicios a la seriación y multiplicidad, constituyendo la configuración formal de su trabajo.

Anna Bella Geiger, "Passagens" (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Passagens» (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Esta exposición propone una aproximación hacia la comprensión de la historia entre América del Sur y Occidente, puesto que la herida colonial señala las ausencias con las que se ha narrado la historia.

Anna Bella Geiger, "Sobre nácar com onda". (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Sobre nácar com onda». (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, 1933), considerada una de las más importantes artista contemporáneas brasileñas, ha dedicado toda su carrera a la investigación y experimentación artística entorno al debate arte y sociedad, y como docente a la formación de nuevas generaciones. Fue una de las primeras artistas conceptuales y pionera en la utilización del vídeo en Brasil.

Anna Bella Geiger, "O Pao Nosso de Cada Dia" (1978). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «O Pao Nosso de Cada Dia» (1978). Imagen cortesía de la galería.

Cristina Garrido y Nacho Martín en Louis 21

For immediate release de Cristina Garrido

Synthesis: 1 + 1 = 1 de Nacho Martín Silva

Louis 21 “The Gallery”
C/ San Martí 1, Palma de Mallorca

For immediate release de Cristina Garrido
Inauguración: el 9 de enero 2014
Hasta el 11 de febrero 2014

Para esta exposición, Garrido ha producido una nueva obra que cuestiona la posición del arte en el mundo contemporáneo, su recepción, distribución y valor. Esta muestra busca explorar el significado alternativo otorgado a los objetos a través de su colocación en el espacio de la galería y hace uso de una imagen de paredes blancas y cartelas, notas de prensa y asistentes de galería, una infraestructura que es un tanto sinónimo de la crítica institucional. Garrido utiliza los materiales de forma que eleva detalles típicamente pasados por alto en la vida cotidiana. Su acumulación obsesiva de objetos corrientes ´encontrados´ y ready-mades que convierte en materiales para su arte adopta un rigor formal y estético en la forma en que colecciona, ordena y ensambla, evidente en esta exposición.

Los objetos encontrados o ´readymade´ renuncian a su significado previo y asumen una identidad cambiante cuando son recontextualizados; dejan de ser una cosa para convertirse en otra. Con una aproximación casi arqueológica hacia el medio y la materia, la artista investiga cómo la tecnología ha alterado la producción artística y explora cuestiones de autoría y propiedad.

El punto de partida es la tipografía, utilizando la forma original como guía. Los dibujos progresan sin la exposición. La artista evoca los procesos de impresión mecánica, reproduciendo eficazmente cartas obsoletas de exposiciones readymade. Interesada en la relación entre el hacer marcas pintadas a mano o de forma digital, el proceso es visible y la mano se puede detectar en la fotocopia manufacturada que sería, de otro modo, desechada como detritus. Impresa sobre cada página, una frase que denota el paso del tiempo; una lucha contra el medio de producción en masa. Descontextualizando estas imágenes de sus presentaciones convencionales, la artista desarrolla nuevas relaciones para producir lecturas desconocidas.

Las obras parecen ser idénticas en su lenguaje visual minimalista y parecen contener una colección arbitraria. La artista insiste en la repetición obstinada en la que se ha convertido en el método curatorial. Trata de investigar la originalidad de las cosas y de preguntar ¿qué es original? ¿qué es repetición? ¿Por qué todavía necesitamos el arte, y qué esperamos del arte hoy? ¿Cuál es su promesa y qué prometemos a cambio? Sin embargo, las obras son fundamentalmente una exploración de la belleza.

Cristina Garrido. For Immediate Release.

Cristina Garrido. Fragmento de For Immediate Release. Cortesía de la galería

Synthesis: 1 + 1 = 1 de Nacho Martín Silva
Inauguración: el 9 de enero 2014
Hasta el 25 de marzo 2014

En el campo de la Química se define “síntesis” al proceso de obtención de un compuesto complejo a partir de sustancias más sencillas. El proyecto Synthesis de Nacho Martín Silva (Madrid, 1977) pretende seguir esta definición de manera literal, aunque irónica, para realizar una pintura a través del dibujo.

La vídeo-instalación que Nacho Martín Silva ha concebido para el espacio The Envelope de la galería Louis21 está formada por un vídeo y un lienzo pintado con ceniza en el que aparece representado el último frame del vídeo que lo acompaña. El vídeo muestra una sucesión de dibujos y anotaciones pertenecientes al cuaderno de notas del artista.

Observamos las hojas quemándose y cómo sus cenizas se acumulan paulatinamente en un plato. Los restos grises de estas páginas serán posteriormente molidos y utilizados como pigmento para pintar el cuadro. La ceniza funciona entonces como la huella del ser que ha concebido aquellos elementos heterogéneos (frases, croquis y apuntes presurosos) que el artista ha ido luego anotando en su libreta a la espera de hacer algo con ellos. Más allá de la imagen que el pequeño lienzo representa, la instalación contiene toda la historia que lo concibió, siendo el cuadro únicamente el desenlace de un relato que incluye un determinado periodo de aprendizaje y de búsqueda del pintor madrileño. La instalación hace referencia al aprendizaje incesante del artista y al largo procedimiento que se gesta entre la idea de una obra y su realización. Si la obra contiene siempre todo el proceso que la ha generado, el proceso no contiene una sola obra, la que se enseña, sino muchas otras posibles.

El proceso puede llegar hasta la culminación de la pieza o simplemente quedarse en el estadio de proyecto para el futuro. Nacho Martín Silva rescata este momento previo a la realización, un aprendizaje convulso y un recorrido a tientas entre lo posible y lo real. Desplaza hacia el primer plano las huellas del proceso, devuelve a las cenizas el calor del fuego y ofrece de este modo al espectador la multiplicidad no reducible del gesto artístico.

Nacho Martín Silva

Nacho Martín Silva. Synthesis: 1 + 1 = 1. Cortesía de la galería