Ilustrar las calles ‘Desde mi ventana’

‘Desde mi ventana’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
16 de abril de 2020

La obligada reclusión doméstica a causa de la COVID-19 ha llevado a los ciudadanos a sumergirse en un mundo paralelo, crear otras rutinas e inventar pequeños alicientes diarios que mitiguen la claustrofobia, como salir al balcón para aplaudir a los nuevos héroes. Los balcones, “los ojos de las casas”, como los llamaba Ramón Gómez de la Serna, han adquirido un papel protagonista en la cotidianeidad. Pequeñas plataformas desde las que lanzar y recibir mensajes creando vínculos e interacciones que refuerzan nuestra identidad social pese al aislamiento.

El balcón como palco, púlpito o podio. El balcón ventana al mundo. Y también como marco de una obra artística. Es la propuesta didáctica del Centre del Carme Cultura Contemporània, ‘Desde mi ventana’ que invita a los ciudadanos, especialmente a las familias con niños, a transformar sus ojos en espacios temporales de arte.

Ilustración de Javier Mariscal. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

“La comunidad cultural se está volcando con esta situación insólita que nos ha tocado vivir», dice el director del museo, José Luis Pérez Pont. «Trabajamos para permitir que la cultura llegue a los hogares a través de un proyecto online muy especial, el #CCCCenCasa, al que ahora sumamos nuevas colaboraciones desde el ámbito del diseño y la ilustración». Este proyecto, concretamente, es «un homenaje a la forma de trabajar de Carlos Pérez, buscando la interrelación de las artes, a través de un plan educativo e integrador”.

Dentro del programa de educación y mediación, #CCCCHabitantEspais, la propuesta está inspirada en la exposición ‘Viaje a Corfú. Carlos Pérez. El hombre-museo’, un compendio deluniverso personal del pedagogo valenciano, que dignificó diferentes formatos y expresiones artísticas fomentando la entrada en los museos del diseño, la ilustración y las artes escénicas. La idea es reproducir en pequeña escala los Kunsthalle, espacios temporales de arte, de libertad creativa y expresiva, alternativos a los museos, fórmula que interesaba mucho a Pérez.

Decenas de ilustradores, diseñadores, arquitectos y artistas están llenando las redes sociales con sus ingeniosas creaciones, producto de una inspiración espontánea en la que nos abren una ventana a su universo interior. Entre ellos: Juan Berrio, Paco Roca,Iván Solbes, Marta Colomer (Tutticonfetti), Lina Vila, Ortifus, Boke Bazán, Ibán Ramón y ESCIF. Los inconfundibles Garriris de Javier Mariscal trepan por las fachadas y se asoman a las calles vacías, ese exterior que es hoy desierto impasible.

Ilustración de Lina Vila. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Desde Madrid llega la propuesta de Aurora Gorrión, artista de collage, y desde Pamplona la ilustración del arquitecto Carlos Pereda. El productor de cine, ganador de un Goya de Animación por ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, Alex Cervantes, se ha sumado a esta ola, igual que el diseñador editorial, Tomás Gorría, el historietista Calpurnio, la diseñadora gráfica y collagista Lucía Meseguer, el artista Martín Forés y la artista e ilustradora, Mai Hidalgo.

La intención es que los ciudadanos compartan sus iniciativas en las redes sus obras creando un gran tutti frutti artístico, como llamaban popularmente a las exposiciones de Carlos Pérez. Interactuar con el exterior, potenciar la imaginación, experimentar la ventana como espacio de intervención, descubrir el encanto de las acciones temporales y disfrutar de las posibilidades creativas del entorno doméstico son los objetivos de esta propuesta didáctica.

Pensada para motivar la participación de los más pequeños, ‘Desde mi ventana’ propone generar interferencias en la imagen que les llega a través de los cristales, añadiendo aquello que les gustaría ver, eliminando lo que no les gusta, modificando la visión y personalizando esa imagen a su gusto mediante rotuladores, temperas, acuarelas, plastilina o barro.

Al igual que el resto de actividades de educación y mediación incluidas en el programa #CCCCHabitantEspais, esta propuesta puede descargarse en la web del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana www.consorcimuseus.gva.es y seguir su evolución a través de las redes @centredelcarme.

Ilustración de Juan Berrio. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Bel Carrasco

Los plegamientos barrocos de Javier Palacios

Shit Behind Beauty, de Javier Palacios
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25 B. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 19 de junio

En las pinturas recientes de Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985), el protagonista principal es una suerte de minucioso e infinito plegamiento de las superficies, el cual termina por apoderarse por completo de la escena, indistintamente de que ésta consista en el primer plano de una cara -anónima o conocida-, o, ya de manera autónoma, distintos materiales cuya naturaleza y origen deviene secundario en aras de resaltar, precisamente, su completo arrugado, abullonado, arrebujado, plisado…

Plásticos y envases, bolsas y blister, papeles metálicos, de aluminio, etcétera, son el repertorio iconográfico cuya notable técnica los aborda desde primeros planos que vuelven prácticamente irreconocible el motivo.

Beuys, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Beuys, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La pintura, cuya inercia material (se arruga o se craquela) coincide aquí con los objetos representados, parece instalarse en un movimiento autorreflexivo muy de nuestros días. Pintura sobre las cualidades y los límites de la propia pintura, que indaga un doble límite frente a la abstracción: no sólo las “figuras” representadas tienden aquí, en las imágenes de Palacios, a rozar la frontera de lo irreconocible ahondando en el detalle de la reproducción, en la retórica de la mímesis (en algunos momentos hasta el borde del hiperrealismo), sino que a cada paso parece que lo que anima al pintor es cierta voluntad tautológica en torno a la capacidad de la disciplina de representarse a sí misma a partir de concentrar su figuración sobre los propios medios: el color, la materia, la unción, la capa, la adherencia…

Groov, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel

Groov, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El Barroco es el arte de lo informe por excelencia, y en esta línea, sólo que hoy ya con la ironía fría del distanciamiento, también podemos incluir a nuestro protagonista, quien por su parte ahonda en esa escuela de los pliegues de la materia ya sólo como paráfrasis e imagen-superficie.

Estas pinturas “impecables” de Palacios, que entre la abstracción y la figuración, pues, pero también entre la ventana y el espejo que ofrece tradicionalmente la vieja disciplina, nos dejan con la duda de si hablan del propio medio o se lanzan más allá.

Shroud, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Shroud, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El origen de este arrugamiento proliferante es múltiple: un síntoma de la senectud de la gran disciplina pictórica, cuya larga historia y experiencia, resabios y cuestionamiento, simulaciones y disimulos la han llevado al borde de la extenuación. Su cuerpo viejo es un campo estriado y profundo, de una densidad ya ilegible en su totalidad. Los rostros que presenta (y que la representan), ya no pueden aspirar a la inocencia, a decir las cosas por vez primera y con voz ingenua. Pero es también consecuencia de un movimiento de repliegue, que hace oscilar lo exterior frente a lo interior continuamente: la manifestación sucinta de que, casi como estroboscópicamente, lo profundo es la piel y viceversa. Lo más banal, los despojos, adquieren la forma suntuosa del drapeado, del envoltorio del cuerpo y, metafóricamente, incluso del alma; y así, los plásticos y celofanes de deshecho brillan con el tornasolado de los más suntuosos ropajes y telones, de telas damasquinadas, de la alta costura que sólo cubre un cuerpo ideal…

Lujo y luto, pues, como expresión última de cierto impulso barroco que Javier Palacios ha sacado al escenario desde el callejón trasero, donde se acumulan los desperdicios, y que haría las delicias de una sensibilidad como la de Caravaggio, tan atento a las texturas y los pliegues del mundo, de todos los rincones del mundo.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Óscar Alonso Molina

La mujer Hopperiana de Vázquez Chambó

Jarka is a blues for a night, de Óscar Vázquez Chambó
Intramurs. Festival per l’art a València
Museo de los Soldaditos de Plomo
C / Caballeros, 20. Valencia

Dice el artista: “Paseaba por las calles de Valencia de noche con condición de observador, cuando vi frente al Mercado Central el edificio con el nombre de La casa azul. En el tercer piso ella estaba asomada en la ventana saboreando la noche cuando despertó en mi el interés como fotógrafo y pensé en mi interior, que mujer tan misteriosa.

Me acerqué al edificio en la calle Palafox y llamé al timbre, no oía el ruido, esperé y finalmente no abrió nadie la puerta. Mi intención motivada por un impulso era la de hablar con ella. No tuve suerte y me fui a casa pensativo. Esta situación me sirvió como base para inspirarme en la obra de La casa azul.

Sobre esta localización en el tercer piso donde vi la luz y ella asomada en la ventana empieza la serie que comprende tres imágenes consecutivas y que dan título a Jarka is a blues for a night”.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó en la exposición 'Jarka is a blues for a night', en el Museo de los Soldaditos de Plomo, dentro del festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó en la exposición ‘Jarka is a blues for a night’, en el Museo de los Soldaditos de Plomo, dentro del festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

Con referencias a la obra de Edward Hopper, la mujer es punto de partida para realizar la serie. La habitación como marco para contar esta secuencia y el color azul vinculado a la obra. Óscar Vázquez Chambó se inspira en una mujer Hopperiana en su absoluta soledad con la necesidad de escuchar al bluesman en la noche.

Una luz misteriosa con ingredientes cinematográficos define con la sombra dura el espacio que habitan. El autor presenta al espectador una historia a su libre interpretación donde la mirada de ella juega con el fuera de campo haciéndolo cómplice de la narración.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó en la exposición 'Jarka is a blues for  a night', en el Museo de los Soldaditos de Plomo, dentro del festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó en la exposición ‘Jarka is a blues for a night’, en el Museo de los Soldaditos de Plomo, dentro del festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

Por otro lado, en ‘Four conditions for a viewer’, el autor nos presenta cuatro imágenes a modo de viñetas donde nos muestra el acto de desvestirse a través de ellas dando pie a la pregunta en el espectador. Ella se desnuda de espaldas hacia la cámara pero frente al retrovisor de calle donde se refleja el artista que al mismo tiempo esta dentro de la imagen como un espectador-mirón y nos enseña la cámara como dispositivo de la enunciación de lo que esta pasando.

Una luz dura sobre la imagen acentúa el cuerpo mientras la acción se desarrolla bajo la atenta mirada del fotógrafo –espectador– mirón. El juego se establece con una imagen recíprocamente sobre un camino de ida y vuelta.

Serie de fotografías de Óscar Vázquez Chambó. Festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

Serie de fotografías de Óscar Vázquez Chambó. Festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

El color vuelve estar presente en la obra del artista. Un color fuerte y contrastado que da un toque pictórico a la obra y que es característico en el discurso fotográfico del autor.

El espacio es absorbido en el  plano – contraplano donde la mirada recorre desde el cuerpo de ella  hacia dentro  dando hincapié a su paso con elementos de atrezzo.

La obra va acompañada a pie de página de un título ‘Four conditions for a viewer’ donde nos dice y establece cuatro condiciones para un espectador. Cuatro condiciones a juzgar sobre el acto.

Imagen de Óscar Vázquez Chambó, cortesía del autor.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó en la exposición ‘Jarka is a blues for a night’ del Museo de los Soldaditos de Plomo, dentro del festival Intramurs. Imagen cortesía del autor.

El arte público del metro de NYC

Dom (Variations) de Laura F. Gibellini
Exposición en 3 estaciones del metro de Nueva York correspondientes con Fresh Pond Road, Forest Avenue y Séneca Avenue.
El proyecto tendrá continuidad en la galería Slowtrack de Madrid con la inauguración de la exposición De Rerum Natura.
C/ Cañizares 12. Madrid.
Desde el 23 de Enero
Hasta el 21 de Marzo.

Dom (Variations) surge como una aparición en la estación de Fresh Pond Road –una habitación da la bienvenida a los viajeros a su destino, a su casa. Efectivamente el mosaico que nos encontramos a la entrada de la estación representa un interior doméstico habitado. En él varias piezas de ropa aparecen dispersas, como si alguien acabara de abandonar la habitación. Una pulcra cama, una pared empapelada -cuyo patrón deriva de un mapa-, y diversos muebles destacan sobre un fondo que parece inundado por la naturaleza circundante. La imagen de una ventana dentro del mosaico emula las ventanas reales que, en las dos estaciones de metro contiguas, continúan el proyecto.

Obra de Laura F. Gibellini.

Obra de Laura F. Gibellini.

En las estaciones de Seneca Avenue y Forest Avenue la imaginería impresa y pintada a mano sobre el cristal laminado representa ropas tendidas a secar. Delicadamente realizada la ropa introduce la escala humana y da proximidad al convencional entorno del metro. Los elementos naturales como ramas y hojas de árboles que pueden verse a través del cristal semi-translúcido referencian tanto los detalles del mosaico como los propios árboles presentes alrededor de ambas estaciones.

El proyecto Dom (Variations) ha sido concebido expresamente para el barrio inmigrante de Ridgewood, poblado por ciudadanos de origen polaco y rumano fundamentalmente y que, a diario, viajan en metro a Manhattan a trabajar. La intención de la obra es reflejar el recorrido que fluye del interior de un espacio doméstico al mundo exterior, señalando el camino diario al trabajo y la vuelta a casa. El proyecto pretende evocar un lugar donde sea posible detenerse a habitar y que tal vez sólo exista en la memoria.

Obra de Laura.F. Gibellini.

Obra de Laura F. Gibellini.

El mosaico, realizado por el taller Franz Mayer of Munich destaca por su innovativo uso de materiales y combinación de técnicas que incluyen el mosaico de cristal tradicional y diversos modos de preparación y estampación de azulejos. El cristal laminado combina el pintado a mano con la serigrafía más tradicional.

El proyecto, comisariado por MTA/Arts For Transit responde a una iniciativa activada en 1980 por la red metropolitana de transportes de la ciudad de Nueva York e incluye los trabajos de artistas como Sol LeWitt, Roy Lichtenstein o Nancy Spero.

Obra de .

Obra de Laura F.Gibellini.