Juan Luis Toboso: Un complejo juego de energías

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable
Comisariado: Juan Luis Toboso
Artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 3 de septiembre de 2017

‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’ es el título de la exposición comisariada por Juan Luis Toboso, que forma parte del proyecto ganador de la convocatoria 365 Dies. En él, la ecología aparece como el contexto preciso que da lugar a la reflexión en torno a la responsabilidad de los seres humanos en la modificación de nuestro entorno. Según el comisario, “el ser humano ha modificado el ciclo de la naturaleza y, por lo tanto, ya no la vemos como una fuente de recursos, sino como un ser domesticado”.

Domesticación, habría que añadir, abrupta y salvaje si se quiere poner el acento en su vertiente negativa, por cuanto la agricultura, que está en la base de nuestra civilización, siempre ha supuesto la alteración de cierto ecosistema natural. A Toboso, por lo que se ve, le interesa subrayar ese carácter salvaje de la domesticación de la naturaleza, que también suele ser el adjetivo para calificar ese otro derivado pernicioso de la actividad humana que es el capitalismo.

Imaginar lo imposible

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por  Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Para ello, reúne los trabajos de siete artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas. Cada cual a su manera, le sigue el rastro a esa configuración del mundo violentado por la torpe acción humana. Como dice el comisario, “la revolución industrial, la tecnología y el sistema capitalista nos han llevado a un ritmo de vida en el que las relaciones entre nosotros mismos y la naturaleza están basadas en la dominación”.

Toboso utiliza el juego de energías al que se refiere Michel Serres en su texto ‘El contrato natural’ (aunque contrato y natural sean elementos contradictorios), para desarrollar su proyecto en la dirección de “una ecología de las prácticas artísticas”, mediante las cuales “levantar más preguntas que respuestas y estimular la relación entre múltiples proposiciones como forma de producción de conocimiento”. Como múltiples son las propuestas de los siete artistas convocados en este primer ciclo de su proyecto.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ursula Biemann, en su video ensayo Selva Jurídica, se adentra en espacios remotos para investigar esa alteración de determinados ecosistemas por culpa de la depredadora acción humana. La denuncia de esa depredación demuestra que hay intervenciones igualmente humanas en sentido contrario. Moisés Mañas utiliza materiales diversos para interrogarse acerca de la sintaxis de la propia tecnología, deconstruyéndola para provocar una serie de flujos que vienen a alterar su comportamiento mecánico. Más que la naturaleza, tal y como la entendemos, aquí se revelaría esa otra naturaleza mecánica igualmente expuesta a la injerencia humana.

Marco Ranieri utiliza raíces de plantas diversas para establecer lo que él llama ‘Interdependencias subterráneas’ que paradójicamente ubica en lo más alto de la sala, generando una actitud entre contemplativa y de un inquieto acercamiento a esa naturaleza que parece querer preservar. Milena Bonilla hace lo propio en su instalación con plantas y espejos que multiplican la imagen de un pedazo de jardín oculto y misterioso. Pedro Neves Marques crea un documento audiovisual en el que se mezcla lo tecnológico y lo natural en un diálogo penetrante. Lorenzo Sandoval y Pedro Barateiro disponen en un espacio conjunto diversos elementos que se afectan entre sí, para explorar esa naturaleza que se constituye en objeto de una profunda meditación intertextual.

Vista de la exposición del Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Del mito al espanto

Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto
Comisario: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

En la parte de la exposición que corresponde al mito se puede leer esta cita de Rilke: “Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. La cita no recoge lo que viene justamente después: “lo terrible…que todavía podemos soportar”. Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, que hasta el 3 de julio permanecerá en el IVAM, reúne 100 piezas de 30 artistas reveladoras de esa belleza como antesala del horror desplegado en el más amplio espacio destinado al conjunto expositivo. Espanto, eso sí, amortiguado para que pueda ser soportable y, por tanto, objeto de estudio. “No queríamos imágenes truculentas, sensacionalistas, sino aquellas otras que invitaran a la reflexión”, indicó José Miguel Cortés, director del IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

De manera que “más que un puñetazo en el rostro”, la muestra pretende motivar con sus imágenes poéticas a una indagación profunda acerca de ese Mediterráneo conflictivo, “con muchas aristas y de difícil solución”, precisó Cortés. De la visión cálida, amable, con la que se entra en la exposición, a través de las obras de Benlliure, Pinazo, Sorolla o Muñoz Degraín, se pasa al espanto “más contemporáneo” que ofrecen las imágenes de Xavier Arenós, Adrian Paci, Zineb Sedira, Montserrat Soto, Sergio Belinchón, Yto Barrada o Ursula Biemann.

Como explicó José Miguel Cortés, en calidad igualmente de comisario de la exposición, por un lado está el mar de finales del siglo XIX y principios del XX como espacio de “tranquilidad, sosiego y búsqueda del placer” y, por otro, ese Mediterráneo más problemático de nuestra contemporaneidad relacionado con la migración, los refugiados, las fronteras y las guerras. “El desarraigo está muy presente en toda la exposición”. El desarraigo y, con él, esa sensación de “melancolía por lo perdido”, abundó Cortés.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

“Queríamos huir de la simple denuncia y que las imágenes fueran de gran belleza poética”, señaló el comisario. Más que impactar, Entre el mito y el espanto establece un pacto lleno de fisuras entre lo imaginario y lo real; entre el mito de las tierras luminosas bañadas por el Mediterráneo, y el horror que contienen esas mismas tierras anheladas por cuantos buscan una vida mejor. Aunque el mar que protagoniza la exposición ha sido durante siglos objeto de disputas, “nunca como ahora ha sido lugar de fronteras e inmensa tumba”, recordó Cortés.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

A esa tumba se llega después de atravesar el más florido jardín que propone el mito del Mediterráneo, en cuya entrada está Kavafis con su ‘Viaje e Ítaca’. “Que Kavafis nos acompañe en este viaje placentero”, señaló el comisario. Las palabras del poeta sirven de introducción a la muestra, corroborando las de Cortés: “Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”. Y así, cadenciosamente, fue Cortés desgranando el cambio en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Rogelio López Cuenca, insertado en el mito, desvela lo que se oculta tras esa visión amable. Es la primera advertencia de lo que nos aguarda. Enseguida empiezan a aparecer las imágenes de refugiados (Biemann), de límites y fronteras (Arenós), de personas hacinadas en las escalinatas que conducen a un avión que jamás llega (Paci), de hombres mirando a un horizonte imposible (Sedira), de interminables esperas (Barrada), de lugares fantasmales (Montserrat Soto) y de simple supervivencia (Mohamed Bourouissa).

Debates, talleres, jornadas, un ciclo de cine y diversas actividades completan la exposición Entre el mito y el espanto, con el fin de profundizar en tan controvertido Mediterráneo. Un mar al que se abocan 22 pueblos en busca de felicidad no exenta de melancolía muchas veces siniestra. Cortés apuntó en todo momento su intención de “huir de las visiones fáciles, sensacionalistas”, para que mediante fotografías “menos evidentes pero más profundas” la reflexión fuera posible.

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Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Salva Torres

Regina José Galindo. Pasar a la acción

7 000 000 000
Artistas participantes: 
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Hasta el 27 de abril de 2014

Regina José Galindo. Pasar a la acción

“(…) El Homo sapiens-sapiens ya no habla una sola lengua veraz y funcional. Un balbuceo maldito infecta sus trabajos y sus días. Ya no se encuentra en situación de acuerdo ontológico con los hechos del mundo. Palabra y objeto, pensamiento y comunicación, no se mezclan ya orgánicamente. Hay, por tanto, constantes e inevitables deslizamientos entre significante y significado, entre intención y forma ejecutiva. Nunca podemos decir todo lo que queremos, nunca podemos limpiar la descripción verbal o el análisis de una posible penumbra de ambigüedad, de valores incipientes o privados y de connotaciones en última instancia inexpresables”.[1]

Durante décadas se ha construido una imagen colectiva de progreso y evolución lograda a través del concepto de globalización, como síntoma de una sociedad occidental que se creía capaz de extender su concepto de bienestar y su estilo de vida alrededor del mundo. En las bases de ese modo de pensar se encuentra el posicionamiento pueril de una buena parte de la población y la agitada lucha de intereses económicos y geopolíticos. En ese orden mundial las diferencias que se señalan no son de carácter racial, religioso, ideológico o sexual, las diferencias vienen marcadas por la capacidad económica de los sujetos y la pobreza es el signo excluyente, que convierte a millones de personas en seres excedentarios.

Allí donde la familia y los negocios comunitarios estaban tradicionalmente capacitados para absorber y mantener a todos los seres humanos recién nacidos y, habitualmente, a garantizar su supervivencia, las presiones globales y la apertura de los propios territorios a la circulación de capital y mercancías sin ataduras los hizo inviables. Su efecto directo ha sido la insostenibilidad de los equilibrios autóctonos, provocando forzosamente la salida masiva de personas de sus países de origen. Los esfuerzos por detener la marea de esa emigración económica suelen ser poco exitosos. La miseria prolongada provoca la desesperación y la puesta en circulación de millones de emigrantes, convertidos en población excedente[2], que sale despedida en una dirección contraria de la de los ejércitos de conquistadores, comerciantes y misioneros llegados siglos atrás. Las dimensiones totales y las consecuencias están aún por evaluar, pero la situación actual deja de manifiesto la facilidad con la que los capitales atraviesan fronteras y encuentran acomodo en cualquier lugar, burlando los controles fiscales a la sombra de paraísos poco celestiales, frente a la dificultad que encuentran las personas para pasar esas mismas líneas fronterizas.

Regina José Galindo (Guatemala, 1978) realiza mediante su proyecto “Looting” (2010) un ejercicio simbólico de movimiento extraterritorial de riqueza, desplazando oro de Guatemala a Alemania. Frente a la sofisticación empleada por los emporios financieros, las multinacionales o las grandes fortunas en manos de unos pocos, la artista elige una fórmula de evasión que quiere evidenciar lo grotesco de esas prácticas patológicas de la avaricia. Tras someterse a una intervención odontológica, las piezas molares de Regina José Galindo son recubiertas superiormente por oro guatemalteco de gran pureza que, tras viajar a Alemania, un médico berlinés se ocupará de extraer.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Las imágenes fotográficas y el vídeo de esta performance se convierten en los testigos documentales de un pequeño saqueo, que nos trae a la memoria el gran expolio de metales preciosos y riquezas llevado a cabo por Europa sobre las llamadas tierras del “nuevo mundo”. Ese concepto imperialista ha codificado frecuentemente las relaciones de occidente con el resto de áreas y culturas, marcando pautas de imposición y sometimiento con las que ha querido extenderse un modelo económico finalmente poco edificante.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Un ejemplo más reciente de imperialismo lo encontramos en la acción bélica llevada a cabo por EEUU sobre Irak. Tras un argumentario refugiado en los propósitos de paz mundial y lucha contra el terror se perseguía el saqueo y control de sus reservas de petróleo, el otro oro. La población de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) no es más que el 10% de la población mundial; en el otro extremo, en la más absoluta pobreza, no sólo están la mayor parte de los indios, sino también millones de asiáticos, latinoamericanos y sobre todo africanos. La tendencia que marca el Instituto de investigación económica dependiente de Naciones Unidas indica que los ricos son cada vez más ricos, mientras que los pobres lo son cada vez más, incrementándose los índices de la desigualdad.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Ciertamente el arte no dispone de capacidades instrumentales para hacer revertir las situaciones enunciadas, pues su papel no es el de resolver los conflictos, aunque perfiles artísticos como el de Regina José Galindo contribuyen a definir el papel de ciertos creadores en un territorio de mediación simbólica con su sociedad. La gran revolución que comienza a desarrollarse está teniendo lugar, o tendrá lugar, en niveles emocionales y de comprensión personal. Se trata de una revolución “persona a persona”, por lo que los estímulos y las narraciones capaces de activar esas esferas de reflexión humana se hacen más necesarios que nunca. Las ideas no monolíticas y las expresiones de pensamiento no totalizador son a las personas como el rocío, que riega por absorción a las especies naturales con las que entra en contacto. La acción de denuncia de la artista no posee la virtud de revertir los flujos de la economía mundial, como tampoco puede hacer un pulso a los centros de poder en los que se diseñan o se legitiman las estrategias políticas que acaban determinando los límites en los que transcurren nuestras vidas en ciertos aspectos. Señalar la turbia situación de saqueo de unos sobre otros, que por cotidiana es asumida como “normal” por la mayoría, es un modo de introducir en la agenda pública contenidos no administrados desde la cúspide de la pirámide. Las posibilidades en la construcción del relato son el nuevo-viejo campo de batalla en el que se libra la contienda de la comunicación social. La versatilidad de las redes, su dinamismo y agilidad, son una herramienta aún por explotar en todas sus posibilidades desde la base civil y creativa para propósitos organizados de germinación de ideas.

José Luis Pérez Pont


[1] Steiner, George. Errata. El examen de una vida. Siruela, Madrid, 1998.

[2] Bauman, Zygmunt. Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Paidós, Barcelona, 2005.

La sostenibilidad en un mundo totalizado

7 000 000 000
Artistas participantes:
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Inauguración: 31 de enero, 20 h.
Hasta el 27 de abril de 2014

Los comisarios, David Arlandis y Javier Marroquí, nos adelantan el enfoque y los contenidos de su nuevo proyecto.

7 000 000 000 es un proyecto que parte de la idea de desarrollo sostenible. Este concepto, como es bien sabido, surgió de un informe de la ONU publicado en 1987 con el simbólico nombre de “Nuestro futuro común” aunque también se le conoce como Informe Brundtland. El trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, encabezada por la entonces primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland definió el desarrollo sostenible como la acción de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades” y para ello, cualquier plan de acción pasaba necesariamente por el trabajo en tres áreas fundamentales: sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad medioambiental. Lo que se ha llamado el triángulo de la sostenibilidad.

Sin duda, desde entonces, se ha conseguido que sea una idea presente tanto en la agenda política de instituciones oficiales de todo tamaño, como en la política desplegada por los propios ciudadanos a través de redes más o menos complejas de iniciativas colectivas o incluso particulares. Sin embargo, se ha dado una cierta perversión en el uso de la expresión ya que a menudo se reduce la idea a su faceta medioambiental o, a la sumo, a la relación de la economía con la ecología. Y a la vez, cada día se hace más y más evidente que el sistema actual no va a ser capaz de evolucionar positivamente y dar respuesta a las demandas tanto a nivel local como global. Por ello, deben plantearse otros modelos de desarrollo diferentes que habrán de mostrarse más sostenibles. Estos modelos tendrán que basarse necesariamente en un entendimiento más amplio de la actividad humana, uno que mire directamente a la totalidad de la vida.

7 000 000 000 hace referencia a la cifra estimada de habitantes en el mundo ya que el problema del desarrollo sostenible abarca a la totalidad de las personas, tanto individual como colectivamente, y además, comprende todas las facetas de su vida. De hecho, nos basamos en la idea de Biopoder y Biopolítica que reformulan Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio. Afirman que el poder dominante hoy abarca la totalidad de las relaciones sociales, las mentes y los cuerpos. Pero precisamente por ello, la capacidad de producción de la multitud conserva y explota la capacidad creadora de realidad social. Parafraseándoles podemos afirmar que vida, producción y política son un circuito ininterrumpido dominado globalmente por el modo de producción capitalista pero, a la vez, en esta situación, todas las fuerzas de la sociedad tienden a activarse como fuerzas productivas; todos los poderes de la humanidad son convocados a contribuir a la reproducción global del trabajo, la sociedad y la vida. Es decir, la dominación llega hasta la vida misma, pero la resistencia también se encuentra en el desarrollo de la vida de los 7.000.000.000 de habitantes del planeta. Así pues, todas las facetas de la vida están relacionadas unas con otras, todas forman parte del gran escenario de la producción de nuestra contemporaneidad y en este mismo espacio es donde se produce la posibilidad de sublevación de forma creativa.

El perfil de los proyectos incluidos en el EACC responde a una manera muy concreta de hacer: la del artista como investigador, una manera de entender el arte y la práctica artística desde una posición crítica enfocada a la creación de conocimiento usando herramientas más cercanas a la investigación que a la producción estética de bienes de consumo. Se huye así del modelo contemplativo y se llega al entendimiento de la exposición como un lugar y un tiempo de producción de conocimiento colectivo, pero a la vez, como una ocasión para el encuentro de intereses comunes y, por último, como una ocasión para la activación de la acción social y política.

El espacio expositivo es un lugar de encuentro donde se aprende, donde pasan cosas, se incita a la reflexión crítica y se favorece el intercambio. En muchos de los proyectos que forman parte de 7.000.000.000 se fuerza a este cambio fundamental en el papel del espectador, que de hecho deja de ser mero espectador para convertirse en participante. Pensemos por ejemplo en el proyecto de Basurama Laboratori Públic de Castelló que crea un grupo de trabajo con ciudadanos de Castellón para documentar de manera autónoma zonas sensibles a la destrucción y el consumo del territorio. La manera de hacerlo es conectar a distintas asociaciones locales que ya están trabajando en esa línea para proponerles utilizar una serie de herramientas creadas por The Public Laboratory, una organización de EEUU que promueve el uso de herramientas de toma de datos de ecología a las poblaciones que lo necesiten (fotos aéreas, fotos térmicas o espectrofotometría, por ejemplo) con precios y tecnologías asequibles en licencias libres.

Ocurre algo similar, en cuanto a la necesidad de participación, con la pieza Rescate de Nuria Güell que se configura como una oficina activa instalada en el EACC que difundirá diferentes posibilidades creativas para revertir la insostenible situación económica que vivimos, ofertando asesoramiento gratuito a los ciudadanos interesados. En ambos casos la pieza -si es que podemos seguir hablando en esos términos- es inseparable de la participación ciudadana. No existe una obra más allá de la participación.

Sin embargo, la participación se da más allá de la propia obra, o al menos, más allá de la exposición de la misma. El Laboratori Públic de Castelló tiene la intención de crear un grupo de trabajo que continúe con su labor tras la clausura de la muestra y lo aprendido en Rescate se seguirá poniendo a disposición de la ciudadanía a través de la persona encargada de dar la información y asesoramiento a quienes lo pidan y que tras la clausura seguirá dándola en el Casal Popular de Castelló. Un ejemplo más podría ser Time/Bank, una de las iniciativas que encontramos en el EACC que supone la apertura de una sucursal de Time/Bank, un banco del tiempo que cuenta ya con sucursales en Bélgica, Berlín, Frankfurt, New York, Moscú y la última Ljubiana; y que colaborará con otra iniciativa similar, la Ecoxarxa, que se está desarrollando fuera del ámbito artístico. Time/Bank es un proyecto que consta de una instalación en la que podemos ver material diverso y documentación relacionada con las primeras iniciativas de banco de tiempo. La segunda parte trata de poner en marcha esa sucursal de banco de tiempo, con voluntad de continuidad, en la ciudad. Lo que se persigue es favorecer la implantación real de un modelo económico alternativo donde se intercambia con el tiempo como moneda.

Las tres obras de las que hemos hablado hasta el momento son, o bien nuevas producciones para 7 000 000 000, pensando siempre en la ciudad Castellón -como Laboratori Públic de Castelló o Rescate- o bien adaptaciones de iniciativas que ya se han desarrollado en otros lugares y que se adaptan a la ciudad y el espacio del EACC, como Time Bank. Esta última estrategia también se sigue en la obra de Daniela Ortiz y Xose Quiroga NN 15.518 que aunque se realizó en La Capella en Barcelona por primera vez, se vuelve a montar en el EACC y se vuelve a organizar una jornada de participación ciudadana para Castellón. En este aspecto, se ve claramente cómo los proyectos coinciden en la necesidad de articular lo global con lo local. 7 000 000 000 desde su propio título alude directamente a lo global y habla de temas que incumben a la totalidad de la población pero, aún así, es necesario siempre ver qué pasa con esos temas en lo local, en el mismo espacio donde se ubica la exposición.

En este perfil de artista hay algo que suele repetirse y es un tiempo muy dilatado. Lo podemos ver claramente en el caso de las obras de Carlos Motta. Por ejemplo, We Who Feel Diferently es un trabajo que ha llevado años de investigación previa y años de desarrollo y producción. El resultado toma la forma de una base de datos documental que casi podríamos llamar enciclopédica sobre la cultura queer. Para ello, ha entrevistado a especialistas de distintos ámbitos, activistas LGBTQQI, académicos, artistas y personalidades influyentes dentro del discurso queer de distintas procedencias como Colombia, Corea del Sur, EEUU. El relato que conforman todas estas entrevistas es una historia de diferentes desarrollos de las políticas sexuales en distintos países. We Who Feel Diferently es un proyecto que hace de la diferencia bandera y que ve en ella una oportunidad para pensar e imaginar de manera diferente a la retórica del discurso dominante.

En realidad todo el proyecto 7 000 000 000 se podría leer en esa consigna de “Siempre es posible crear nuevos mundos” que tan bien representa el pensamiento de Antonio Negri. Es algo que el arte ha estado trabajando desde hace décadas. Es el mensaje de que puedo ocuparme de pensar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, de este modo, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político-cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas. Y esto, a la luz de la crisis que vivimos es más importante que nunca. Pensemos en cuantas veces estamos escuchando por parte de la política global el discurso de que es lo único que podemos hacer o es el peor de los males posibles. Son muchas las obras presentes en este proyecto, casi todas, las que nos pueden llevar a esta idea de que existen otras maneras de hacer. Por ejemplo, tenemos Take the Square de Oliver Ressler. Una videoinstalación de tres canales que muestra el surgimiento de movimientos sociales con una capacidad creativa inconmensurable. Son, entre los tres vídeos, 88 minutos en los que vemos a activistas de los movimientos 15M en Madrid, Plaza Sintagma en Atenas y Occupy Wall Street en Nueva York discutiendo las posibles formas nuevas de organización social y política. Otro de los trabajos donde también se puede ver de manera extensa la diversidad de maneras de hacer es Radical Ecology and Tender Gardening de Johan Grimonprez, un video blog dividido en cinco categorías: Biotecture, Guerilla Gardening, Transition World, Radical Ecology y Off the Grid. Un trabajo que te lleva a una idea clara: sólo podremos solucionar totalmente los graves problemas medioambientales que tenemos cuando cambiemos profundamente nuestro sistema de producción capitalista. Pero que también te lleva a interrogantes tan interesantes como la relación entre esta producción, el medioambiente y la consiguiente alimentación de las personas. Es un ejemplo claro de lo absolutamente imbricados que están los tres vértices de los que hablaba el Informe Brundtland.

Pensemos también en Egyptian Chemistry de Ursula Biemann que explora la importancia del Nilo en Egipto. Un papel que se desempeña de una forma muy parecida a como veíamos con Grimonprez pero en sentido inverso, ya que aquí no partimos de la sociedad para que, a través de la economía, se altere el medioambiente y recaiga de nuevo en la sociedad; sino que en el caso del Nilo, es éste el que pone en marcha la rueda: su medio configura la economía y ésta la sociedad que acaba de nuevo afectando al primero y el segundo.

Una de las grandes cuestiones al hablar de sostenibilidad es la energía, un tema siempre presente en las cumbres y en la agenda política pero del que seguimos sin poder ver resultados significativos. En 2011 un terremoto causó en Fukushima el mayor desastre nuclear desde Chernobil, The Otolith Group presentó en 2012 The Radiant, un film resultado de una investigación en la que mezclan imágenes de la catástrofe con fragmentos de antiguos filmes propagandísticos en los que la energía nuclear y la propia construcción de la planta se asocian a la idea de progreso. Este contraste se complementa con entrevistas a expertos en energía nuclear y sus efectos radioactivos. Con Fukushima se volvió a dar protagonismo al debate sobre la energía y cómo abastecer las necesidades de consumo de las grandes ciudades. Las energías limpias cada vez están ganando más terreno pero otra parte de la industria sigue centrando sus esfuerzos en conseguir una mayor eficiencia lanzando cada año nuevos productos y usando las mismas viejas fuentes de energía. Ante esta situación hay voces que están reclamando un cambio de hábitos que nos lleve al consumo consciente.

Exceeding 2 Degrees propone exactamente eso, un pequeño cambio que llevado a gran escala en nuestras viviendas y edificios públicos repercutiría en una menor demanda de energía y en un ahorro económico. Este proyecto fue presentado el la 8ª Bienal de Sharjah y consistió en variar en dos grados la temperatura de la sala de exposiciones para conseguir bajar el gasto energético. Además el dinero ahorrado se invirtió para la reforestación del amazonas. En el EACC de Castellón repetirá la acción, bajará la calefacción del centro dos grados para ahorrar energía y con el dinero comprará una porción de selva amazónica a través de la organización medioambiental Nepenthes para salvaguardarla de la explotación global. Además, esta estrategia muestra una de las realidades más crueles de nuestro sistema desde hace siglos, que no es otra que la de la diferencia abismal entre zonas ricas y pobres del planeta.

Juan José Martín Andrés con su obra Infografías para entender el capitalismo en tiempos de crisis pone nombres y cifras a estas avergonzantes relaciones de desigualdad entre países. Así mismo la obra de Regina José Galindo viene denunciando desde hace años esta situación. En Saqueo se hizo incrustar en los dientes oro nacional de Guatemala. Cuando la operación estuvo concluida cogió un avión y viajó hasta Berlín, allí volvió a acudir a un quirófano para que el cirujano alemán le quitará el oro nacional, reproduciendo así el saqueo que el norte hace al sur desde hace siglos.

Esta es una pieza muy dura, como todas las de Regina José Galindo, y con una crítica, una denuncia muy áspera. También es una crítica muy contundente la que hacen Anneta Mona Chişa & Lucia Tkácová en When Labour Becomes Form que habla de la trampa en la que se encuentran las mujeres de entorno a 45 años, con una doble discriminación laboral por edad y por género y la obligación cultural de ser ellas las que se ocupen del trabajo reproductivo, de los cuidados de los mayores y los niños. Para hacer su pieza publicaron un anuncio en el periódico buscando una mujer de mediana edad en paro y ofreciéndole su fee por participar en la exposición, como pago por hacer un macramé diseñado por las artistas y que representa una gráfica que denuncia con datos reales, tomados por el Gobierno Eslovaco, las enormes diferencias en el campo laboral cuando las mujeres llegan a su mediana edad.

En este sentido, es un buen momento para explicitar un punto que nos parece muy importante. Encontramos en esta muestra, en realidad como reflejo de todo el arte crítico, piezas que hacen denuncias muy potentes de situaciones totalmente insostenibles -como la que acabamos de ver-; también piezas que van más allá y no muestran sólo la denuncia, aquello que no funciona, sino que muestran propuestas reales que llevan a cabo personas o colectivos para solucionar esas cuestiones que nos afectan en nuestro día a día -como Take the Square de Olvier Ressler-; pero también tenemos propuestas -como la de Laboratori Public de Castelló, Time/Bank o la obra de Tue Greenfort- que directamente lo que hacen es crear propuestas de solución, de mayor o menor calado. En todo momento, son conscientes de su limitación, de la imposibilidad de que su acción llegue a un movimiento tal que alcance su objetivo de una manera universal; sin embargo, su trabajo está pleno de valor al imaginar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, como decíamos, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas.

No cabe duda de que en el proceso de invención de un nuevo mundo, las potencialidades que hacen realidad el cambio no son estas prácticas artísticas sino los movimientos sociales. Lo que ocurre es que unos y otros viven un proceso de asimilación, cada vez trabajan más estrechamente. Esto se hace muy evidente, por ejemplo, en los grandes encuentros de los distintos grupos alter-globalización en los que la performance es ya un elemento esencial; o en la utilización del video como herramienta creativa y de difusión de experiencias. Pero esto son sólo formas evidentes. Lo más importante es que el arte está aportando al crecimiento de nuevas formas sociales su capacidad imaginativa, creativa. Estas prácticas han decidido firmemente ser partícipes de la invención de un nuevo mundo. La habilidad de los artistas para buscar soluciones creativas sale “fuera del arte” y son utilizadas sobre el tejido social. La división de especialidades de la modernidad deja huecos donde no llega ninguna de las formaciones académicas convencionales. Ahí es donde el artista puede actuar aportando alternativas creativas, pensando de una manera diferente, transversal, ensayando nuevas formas sociales, económicas, medioambientales…

Hub de empresas

El proyecto 7 000 000 000 no se mueve en el terreno de lo utópico, los proyectos hablan todos de realidad y de hechos. Como actividad paralela a la exposición, se ha organizado un encuentro de empresas para dar visibilidad a pymes que están trabajando día a día en cuestiones de sostenibilidad.

La intención es doble, por un lado, sacar del terreno de lo “artistico” el discurso del proyecto, ya que no tiene sentido hablar de sostenibilidad únicamente a través de proyectos vinculados al “arte” -aunque siempre defenderemos que estos proyectos ya poco o nada tienen que ver con el arte, entendido como una forma cultural ya muy lejana. Y por otro, dar a conocer a la ciudadanía una serie de empresas que les están ofreciendo la posibilidad de actuar sobre el mundo de una manera distinta, sencillamente cambiando su consumo.

Para ello, en la planta superior del EACC se va a diseñar un display con información básica sobre estas empresas y servicios que podrá estar disponible para el visitante en cualquier visita al Centro de arte; y además en febrero tendrá lugar un encuentro físico con estas empresas. Se configurará como una charla en la que todas las empresas tendrán la oportunidad de explicar sus servicios o productos a los ciudadanos de Castellón.