Radiografía de la sociedad valenciana

La sociedad valenciana en transformación (1975-2025)
Universitat de València
Centre Cultural La Nau
Martes 15 de enero de 2019

¿Cómo ha evolucionado la sociedad valenciana en las últimas cuatro décadas? ¿Cómo se ha transformado el territorio, el modelo laboral y familiar, o las prácticas de consumo y ocio? ¿Qué ha sucedido y qué está sucediendo? Un total de 50 docentes de universidades públicas valencianas han participado en el exhaustivo volumen ‘La sociedad valenciana en transformación (1975-2025)’. Este libro es fruto de la colaboración de un nutrido grupo de especialistas provenientes de la Sociología, la Economía, la Geografía, la Antropología o la Ciencia Política y tiene como objetivo ofrecer una radiografía actualizada de la sociedad valenciana que sirva para comprender de forma pormenorizada los aspectos básicos de su estructura y las dinámicas de las últimas décadas.

El libro se ha presentado en el Centre Cultural La Nau y ha contado con las intervenciones de Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València y director del volumen; Pedro García Pilán, coordinador del volumen y Vicent Flor, director de la Institució Alfons El Magnànim. Estructurada en 14 capítulos y a lo largo de casi 600 páginas, se abordan cuestiones tan fundamentales como las tendencias demográficas, el modelo territorial ecológico y económico, la estructura laboral, las desigualdades socioeconómicas, los modelos familiares, las transformaciones de las relaciones de género, la situación de las políticas sociales y educativa, la cultura, los valores, las dinámicas del sistema político y -lo que representa una absoluta novedad respecto a trabajos anteriores- el estado del sistema judicial.

Portada del libro

Portada del libro ‘La sociedad valenciana en transformación’.

‘La sociedad valenciana en transformación’ es un informe de la situación socioeconómica y político-cultural de la Comunidad Valenciana que sigue la línea de los estudios y publicaciones de Estructura Social que se han venido realizando durante el siglo pasado, siendo la última de similares características la obra coordinada por el profesor Manuel García Ferrando, catedrático de sociología, ‘La sociedad valenciana de los 90′ (publicada en 1992 por Alfons el Magnànim).

En este sentido, de acuerdo con los directores de este proyecto, puede decirse que durante casi 30 años ha habido una carencia de investigación de estas características y ha sido necesario una reinvención de Alfons el Magnànim para que fuera posible este proyecto. Durante tres años un equipo de investigación interuniversitario e interdisciplinar ha estado trabajando en el informe que ahora se presenta.

A modo de síntesis, el volumen concluye con unas reflexiones sobre autogobierno y Estado de bienestar, que suponen también una llamada de atención acerca de la necesidad de conseguir una mayor implicación ciudadana en la acción política y democrática.

El libro concluye que la sociedad valenciana es demográficamente madura (caída de la natalidad y aumento de la esperanza de vida), urbana y volcada en el litoral, económicamente abierta e internacionalizada, centrada en los servicios, digitalizada en la vida cotidiana pero con una insuficiente relevancia de la economía del conocimiento, con cambios en la composición interna de la estructura social, multicultural e individualizada en sus valores, con diversidad de formas familiares, que valora la democracia, al tiempo que recela de su funcionamiento e incluso lo critica.

La tasa de paro y el fracaso escolar se sitúan por encima de la media española y la distribución de la renta ha empeorado en las últimas décadas, de manera que la tasa de población en riesgo de pobreza es elevada. La crisis de la economía valenciana también ha sido más intensa que la del resto de España y el retroceso del PIB ha puesto de manifiesto las debilidades del modelo precedente de crecimiento. De hecho, en los últimos 25 años el PIB per cápita de la Comunidad ha crecido un 25% mientras que el del resto de España lo ha hecho en un 36%, la industria ha reducido su participación en el PIB y ha caído su peso en el empleo y la productividad del trabajo es baja y ha crecido poco, situándose en un 4% por debajo de la media española.

Por otra parte, de acuerdo con los autores, en este momento de la salida de la crisis no son los servicios avanzados los que lideran la recuperación del crecimiento y la modificación de la estructura productiva, sino los tradicionales ligados al comercio, el transporte y la hostelería, hecho que explica que la Comunidad Valenciana ofrezca unos salarios más bajos que la media española.

Vicent Flor, Antonio Ariño. Foto de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

De izda a dcha, Vicent Flor, Miguel Ángel García Calavia, Antonio Ariño y Pedro García Pilán. Foto de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

En el conjunto del Estado, de acuerdo con uno de sus autores, el profesor Joaquín Azagra, la Comunitat Valenciana, se sitúa en una posición intermedia, con algunas fortalezas en su modelo productivo, pero con tantas o más debilidades: un peso razonable de la agricultura con alto nivel comparativo de productividad, una industria en retroceso, una especialización constructora y una reducida importancia del sector público por su endeudamiento.

Por otra parte, el nivel de vida de los hogares valencianos se ha deteriorado de forma importantes desde 2007 y este deterioro ha sido mayor que el experimentado en el ámbito nacional. Si entre 2007 y 2014 los hogares españoles vieron disminuir su renta familiar en un 20% de promedio, en la Comunidad Valenciana está caída fue de un 24%. Estas cifras reflejan el impacto negativo que la crisis ha tenido sobre las economías domésticas. En 2019, la renta por habitante se sitúa en el 89% de la media española.

En el libro también se analizan las valoraciones de diversas esferas vitales destacando el aprecio de la familia, situándose como el ítem mejor valorado. A continuación y con valores cercanos a 8 se ubican los ámbitos del trabajo, los amigos y el tiempo libe. En un tercer escalón, muy inferior se halla el asociacionismo, la política y religión con un 5,06, 4,35 y 4,25, respectivamente. Eso sí, el concepto de familia ha cambiado sustancialmente, de una familia nuclear heterosexual a una pluralidad de formas de vida, donde tienen cabida no solo las familias reconstruidas después de las separaciones sino también la constitución de hogares homoparentales.

La Nau recibe la Medalla Sant Carles

Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Medalla Sant Carles
Premio de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València
Salón de Actos Alfons Roig
Jueves 20 de noviembre de 2018

El Centre Cultural La Nau de la Universitat de València recibió el pasado jueves día 20 de diciembre, el Premio de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. La entrega del galardón, la medalla Sant Carles en su XXIII edición, se celebró en el Salón de Actos Alfons Roig de la Facultad de Bellas Artes. Junto con La Nau también fue distinguido el artista José María Yturralde.

La Nau recibe este premio una semana después de haber sido distinguida con la Medalla al Mérito de las Bellas Artes concedida por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Desde sus orígenes y a través de los siglos, las universidades han contribuido al progreso de la sociedad como espacios culturales y han sido los focos centrales e históricos de la transmisión del saber, de la cultura y de la ciencia.

El Centre Cultural La Nau constituye el principal emblema de la política cultural de la Universitat de València y se ha convertido en el espacio cultural más singular de la universidad con una programación cultural estable para la ciudadanía. Organizaciones e instituciones culturales y cívicas, en la búsqueda de modelos alternativos y emergentes, promueven con La Nau todo tipo de actividades culturales.

En los últimos años su labor en el ámbito cultural ha sido premiada por diferentes entidades. La histórica ‘Cartelera Turia’ concedió en 2013 al Vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València el Premio a la mejor contribución cultural de la ciudad de Valencia.

En 2014, La Nau recibió el galardón de la revista ‘Tendencias’ (2014) y la condecoración de la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura Francés por el apoyo a la cultura francesa por parte de la Universitat de València, a través de la figura de su vicerrector de Cultura e Igualdad, Antonio Ariño.

Centre Cultural La Nau. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Centre Cultural La Nau. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Además de los premios al proyecto cultural de La Nau, también han recibido galardones diferentes proyectos culturales de la Universitat entre los que destacan diversas publicaciones, imágenes y catálogos de exposiciones en los premios de Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana, o proyectos culturales: ASSAIG, Grup de Teatre de la Universitat de València, premio Avetid (Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià) y Escena Erasmus (Premio Carlomagno de la Juventud del Parlamento Europeo y Mención de Honor de la Liga Europea de las Federaciones de Empresas de Artes Escénicas ‘Pearle Live Performance Europe’), entre otros.

En 1999, con motivo de la celebración de su quinto centenario, la Universitat de València reabrió su sede histórica, el edificio de La Nau, como un espacio cultural, universitario y abierto a la sociedad valenciana tras una ambiciosa reforma integral. La sede de l’Estudi General, cuyas aulas habían acogido a centenares de generaciones de universitarios desde 1499, miraba al siglo XXI totalmente acondicionada como un espacio cultural contemporáneo y con una personalidad propia. Hoy, 19 años después, el Centre Cultural La Nau se ha convertido en el espacio cultural más singular de la universidad con una programación cultural estable para la ciudadanía.

Celuloide, identidades queer y otras masculinidades

‘Las otras masculinidades en el audiovisual contemporáneo. Identidades queer a través del celuloide’
IV Parlem D’Art 2018
Sala Palmireno (F 3.4)
Facultat Geografia i Història (UV)
Blasco Ibañez 28, Valencia
Jueves 20 de diciembre de 2018
De 10:00 a 14:00

La figura masculina ha estado supeditada desde sus orígenes a una serie de modelos de masculinidad filtrados bajo un prisma heteropatriarcal, el cual ha configurado a través de la pequeña y la gran pantalla los estereotipos bajo los que hoy ponderamos lo masculino.

Identidades queer. MAKMA

El proyecto ‘Las otras masculinidades en el audiovisual contemporáneo. Identidades queer a través del celuloide’, realizado por Andrés Herraiz y Javier Martínez, adscrito en el marco de la IV edición de Parlem D’Art 2018, busca divulgar y sensibilizar los valores de género y sexualidad.

Con motivo de la convocatoria de proyectos para la IV edición de Parlem d’Art, organizada por el Vicerrectorado de Estudios de Grado y Política Lingüística de la Universitat de València a través del Servicio de Información y Dinamización (SeDi), se procede a la elaboración por escrito del proyecto ‘Las otras masculinidades en el audiovisual contemporáneo: identidades queer a través del celuloide’. El título escogido para la propuesta alude a nuestro interés por los productos culturales adscritos a la contemporaneidad, concretamente las prácticas audiovisuales. Medios como el cine, la televisión o el videoclip son capaces no solo de ilustrar, sino de configurar toda una amplia gama de estereotipos a través de la gran y pequeña pantalla. En este contexto se encuentra la figura masculina, cuya producción fílmica ha construido, desde sus orígenes, unos modelos de masculinidad filtrados bajo el prisma heteropatriarcal. El hombre guerrero, el superhéroe, así como el protector de la mujer y la familia, son algunos de los muchos ejemplos varoniles que el celuloide ha configurado desde sus inicios.

Portada del libro 'Violetas de España. Gays y lesbianas en el cine de Franco', de Alejandro Melero (Notorius Ediciones, 2017).

Portada del libro ‘Violetas de España. Gays y lesbianas en el cine de Franco’, de Alejandro Melero (Notorius Ediciones, 2017).

El presente proyecto tiene como objetivo focalizar su estudio en la configuración de las otras masculinidades, es decir, aquellas subjetividades silenciadas y estigmatizadas por los sistemas de poder. Para visibilizar este fenómeno social de alteridad se recurrirá a uno de los mecanismos de control de mayor impacto en la sociedad: los mass media, herramientas que logran filtrar en el imaginario colectivo de manera considerable. A través de la propuesta se demostrará cómo los medios de masas perpetúan el rechazo hacia todas aquellas masculinidades que se alejan de la figura arquetípica establecida por la heteronormatividad. De este modo, se pretenderá exponer que todavía sigue vigente una alteridad en el audiovisual en relación a la figura masculina, perjudicando, así, a la divulgación de los valores de género y sexualidad.

Se pretenden mostrar las consecuencias que ha asumido la figura del hombre desde el sistema heteropatriarcal; un sistema maniqueo donde se asienta el binomio masculino- femenino y cuya impronta es rastreable en la mayoría de dinámicas sociales en las que el individuo se encuentra inmerso. Es por esto que la construcción del yo masculino, así como la de su opuesto, han sido cinceladas a lo largo de los siglos a través de una serie de representaciones y conductas que han terminado por articular toda una serie de mecanismos heteronormativos que definen el crecimiento del individuo y su mundo relacional.

Portada del libro 'Miradas insumisas. Gays y lesbianas en el cine', de Alberto Mira (Editorial Egales, 2008).

Portada del libro ‘Miradas insumisas. Gays y lesbianas en el cine’, de Alberto Mira (Editorial Egales, 2008).

Esta propuesta pretende crear espacios compartidos en los cuales estudiantes e interesados puedan aproximarse al masculino singular. En singular, ya que no se busca atender a las construcciones genéricas y tópicos orbitantes en torno al yo masculino, sino ahondar en cómo estas construcciones se han ido filtrando a través del inconsciente colectivo, dejando su impronta en el audiovisual contemporáneo.

El seminario tendrá lugar el día 20 de diciembre de 2018, en la Sala Palmireno de la Facultat de Geografia i Història, con sendas conferencias: ‘Deseos e identidades gays en el cine del franquismo”, a cargo de Alejandro Melero, e ‘Infancias queer y cine español: Agustí Villaronga’, de la mano de Alberto Mira.

El fin último es poner el acento sobre aquellas subjetividades estigmatizadas a través de los diferentes mecanismos de control ejercidos por los sistemas de poder.

Paco Rabal en una escena de la película 'Llegaron dos hombres' (César Fernández Ardavín y Arne Mattsson, 1959).

Paco Rabal en una escena de la película ‘Llegaron dos hombres’ (César Fernández Ardavín y Arne Mattsson, 1959).

“Con 10.000 exhumaciones no se puede mirar para otro lado”

Exhumando el silencio. Memoria, ciencia, identidad
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros, 4. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2019

De momento hay buenas palabras por parte del actual Gobierno de España, que se plantea realizar lo que denomina una “reforma integral” de la Ley de la Memoria Histórica. La ministra de Justicia, Dolores Delgado, avanzó recientemente la intención, en el marco de esa reforma, de establecer una serie de planes de búsqueda y exhumación de desaparecidos de la Guerra Civil. “Es inaceptable”, llegó a decir la ministra, “que España siga siendo el segundo país del mundo en números de desaparecidos después de Camboya”.

Inaceptable, pero machaconamente pospuesta en el tiempo una solución. Como se recuerda en uno de los apartados de la exposición ‘Exhumando el silencio. Memoria, ciencia, identidad’, en el Palau de Cerveró de la Universitat de València, “a pesar de la vigente Ley de la Memoria Histórica, los desaparecidos y represaliados tampoco constituyen un tema de Estado en pleno siglo XXI, estando muchas de las acciones de recuperación de su memoria condicionadas a arbitrariedades personales y políticas”.

Fotografía de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Fotografía de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

Fuera del debate público, son las asociaciones privadas las que viene encargándose de escarbar en esa memoria con el fin de poder restañar viejas heridas. Como lo viene haciendo el Grupo Paleolab, impulsor de la muestra que hasta el 11 de enero permanecerá en el Palau de Cerveró, comisariada por Francesc-Xavier Duarte, Elisa García-Prósper y Manuel Polo, quien aborda la cuestión aportando un dato y una reflexión exclamativa: “Con 10.000 cuerpos exhumados en toda España no se puede mirar para otro lado”.

La exposición ofrece una “visión transversal científica de cómo se vienen exhumando los cuerpos”, señala Polo: “Damos una respuesta científica a la demanda social”, añade. De manera que la muestra lo que hace es acercar al ciudadano las técnicas de investigación objetivas encaminadas a esclarecer la identidad de los cadáveres, siempre por iniciativa de las familias que lo solicitan. “Somos un equipo interdisciplinar, independiente y que trabaja a demanda de los familiares. Y hay peticiones que son viables y otras no”, apunta el comisario.

Vista de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Vista de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

A lo largo de los últimos 15 años, Paleolab ha participado en una treintena de proyectos y ha podido exhumar alrededor de dos centenares de víctimas y desaparecidos, gran parte de los cuales han sido identificados. ¿Gran parte? “Sí, claro, porque hay condicionantes, como la degradación del ADN, que impiden el reconocimiento de los cuerpos”. La exposición, estructurada mediante una docena de paneles, vitrinas con libros y un par de audiovisuales, va desgranando tanto las técnicas de investigación como describiendo los lugares y la problemática de los desaparecidos.

Así, hay paneles sobre el derecho a la verdad, los escenarios de la ocultación, los juicios sumarísimos, las fosas de la guerra, la represión y el maquis o, más estrictamente, sobre las técnicas de identificación. En uno de ellos se advierte que “exhumar no es identificar, solo supone una parte de un largo proceso de investigación, donde la figura ausente siempre es el Juez de Instrucción”. Y hablando de figuras ausentes, Polo pone el acento en las “políticas autonómicas desiguales, porque en Castilla y León, Andalucía o País Vasco se ha intervenido mucho, mientras que aquí en la Comunidad Valenciana apenas hay exhumaciones”.

Imagen de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Imagen de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

Lo señalado por Manuel Polo queda constatado en uno de los paneles de la siguiente forma: “En el año 2011 el Grupo Paleolab, con la colaboración de la Asociación Gavilla Verde y con la financiación del Gobierno Central, realizó el mapa de fosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista de la provincia de Valencia, sin el apoyo del gobierno autonómico [valenciano]”. El resultado de ese inventario arrojó la existencia “de, el menos, 172 puntos geográficos con fosas, de los cuales 55 se encuentran en el cementerio de Paterna”.

Un caso singular es el hallazgo en 2012 de la exhumación, en dicho cementerio de Paterna, de la saca de fusilados del 14 de septiembre de 1940, donde estaba un agricultor de Massamagrell (José Celda Beneyto), fusilado junto a otros 38 vecinos de su pueblo. Singular porque los restos de los cadáveres aparecieron junto a unas botellas que contenían los datos de cada víctima. “Los familiares pudieron pagar para que los enterradores introdujeran en el ataúd esas botellas identificativas. Es un caso excepcional, por su documentación, en la Comunidad Valenciana y, a nivel nacional, solo comparable en el País Vasco”, declara Polo.

A pesar de la intensa labor realizada por Paleolab, cuyas investigaciones aglutinan los informes periciales  de cada una de las ciencias forenses que participan (arqueología, antropología, patología, balística, genética), lo cierto es que, como reconoce Polo, “aún queda mucho trabajo por hacer”. Y, de momento, por la senda privada. “No forma parte de la política de Estado”, lamenta el comisario, a pesar de la elocuencia de los datos y la investigación científica: “Estamos en un punto sin salida”, concluye.

Fotografía de la exposición 'Exhumando el silencio'. Imagen cortesía del Palau de Cerveró.

Fotografía de la exposición ‘Exhumando el silencio’. Imagen cortesía del Palau de Cerveró.

Salva Torres

SINDOKMA y las Tierras Áridas

Festival del Libro SINDOKMA
Centre Cultural La Nau (Valencia)
Del 25 al 28 de octubre de 2018

El festival del Libro SINDOKMA, va tomando forma para consolidarse como destacado evento en el panorama cultural de otoño. Un año más, aportará una amplia visión del mundo editorial independiente y dando cabida a los trabajos más delicados y cuidados de entre los realizados habitualmente en una producción artística y contemporánea minuciosa. Por lo que hemos podido saber de SINDOKMA, -entre otras novedades- se incorporará la exposición ‘Tierras Áridas’, que seguirá siendo visitable  pasadas las fechas de encuentro entre editores, diseñadores, dibujantes, ilustradores, tipógrafos, encuadernadores y público previstos para los días 25, 26, 27 y 28 de octubre de 2018. Así, mientras el grueso de programación se celebrará entre las citadas fechas, ‘Tierras Áridas’ permanecerá abierta al público del 26 de Octubre hasta el 23 de Noviembre del presente año 2018, en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, ubicado en el corazón de la ciudad de Valencia (España).

La exposición, ‘Tierras Áridas’ mostrará de manera individual, pieza por pieza, la obra gráfica sobre papel que conforma un proyecto común de Publicación Ensamblada, y donde cada obra, pone de manifiesto el sentimiento que invocan diferentes paisajes desérticos del mundo.

Hay una gran diversidad geográfica, son 25 los autores que provienen de diferentes universidades y editoriales, como Arizona, Phoenix (EEUU), Ciudad Juárez, Chihuahua, (México), Bristol y Londres (Inglaterra), Valencia, Jaén y Granada, (España), aunque pueden incorporarse algunos artistas más de otros países, que están organizados en 4 grupos de trabajo formados cada uno de ellos por 6 artistas.

El grupo de Jaén, cuyos componentes son los artistas, Antonio Alcaraz, Antonio Damián, Antonio Gómez, Antonio Terrada, Christian Walter, y Jim Lorena, se levanta en torno a la Asociación Cultural Librodeartista.info Ediciones. Iniciativa que vio la luz hace una década con una finalidad clara, poner en contacto a artistas interesados en la edición contemporánea y la creación en formato libro de los cinco continentes. Para ello se creó la red social redlibrodeartista.org, con la que vincular intereses y tejer dichos contactos, intercambiar conocimientos y desarrollar colaboraciones profesionales. La citada Red de libro de Artista fue fundada y conducida por Jim Lorena y Antonio Damián. Esta sería la génesis de un proyecto que desemboca en Tierras Áridas.

En cuanto al grupo de Ciudad Juárez, (Cuerpo Académico Gráfica Contemporánea, adscrito a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México) está formado por: Hortensia Míguez, Ioulia Akhmadeeva, Ireri Topete y Carles Méndez Llopis, entre otros artistas todavía por revelar.

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

El grupo de Phoenix, en torno al Herberger Institute for Design and the Arts de Arizona, EEUU, está formado por: Heather Green, Miriam Del Saz, y Rogelio Gutiérrez entre otros.

De la ciudad donde se desarrolla Sindokma, Valencia, (España) encontramos el grupo formado en torno al Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, con nombres como Agnieszka Marcelak, Alejandro Rodríguez León, Fernando Evangelio y José Manuel Guillem.

El listado de artistas para participar en Tierras Áridas no está cerrado, puesto que las propuestas colaborativas siguen abiertas en virtud de la calidad de propuestas y coherencia de nuevos equipos de otras nacionalidades que enriquezcan más si cabe el mensaje.

Cada grupo creado por seis integrantes, realizará un libro de artista compuesto por seis hojas de 60×30 centímetros, que se ensamblarán en una pieza a modo de libro de artista, siguiendo un modelo normalizado, y dando como resultado un total de dieciocho ejemplares (hasta el momento del cierre de redacción).

Expuestos lo parámetros técnicos, si nos paramos a reflexionar un segundo, descubriremos que una de las muchas características que hacen realmente cautivadora esta iniciativa, radica en la mirada condicionada por las circunstancias personales, culturales y geográficas de cada artista. Mirada que desentraña la nada, lo inhóspito, y lo convierte en algo tan grande y tangible como el propio desierto.

El festival del libro, donde se enmarca la exposición, Sindokma, coorganizado por MAKMA, La Nau de la Universitat de València y La Generalitat Valenciana a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, cuenta con el patrocinio del Ajuntament de València y Gandía Blasco, así como con la colaboración de la Universitat Politècnica de València, el Colegi Mayor Rector Peset, ESAT, IVAM, EASD, Museu Joan Fuster, Masquelibros, El Caballero de la Blanca Luna, ECOMUNICAM, y Pinta Valencia.

Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

Imagen cortesía Makma: Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

SINDOKMA, conforme a lo referido anteriormente, propone la puesta en valor de proyectos editoriales poco convencionales, pero de una calidad excelsa en sus producciones. En este festival, se concentran ejemplares que dan minuciosa muestra de detalles especiales, en la mayoría de los casos, auto ediciones, foto libros, libros de artista, libros objeto, encuadernaciones y ediciones contemporáneas o revistas alternativas por citar algunos ejemplos.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zua. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zúa. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del  Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Escuela de Arte y Superior de Diseño. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L'horta gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L’horta Gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Libros del Zorro Rojo. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Bizco Books. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA 2017. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros de la pasada edición de SINDOKMA 2017. Fotografía, archivo Vicente Chambó

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros. SINDOKMA 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Como ya ocurrió en 2017, el festival SINDOKMA programa una completa relación de actividades, mesas redondas y presentaciones para todos los públicos. Sin olvidarse de los más pequeños, para los que prepara talleres didácticos gratuitos.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo Vicente Chambó.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Fuentes de la organización han indicado que la Sala Duc de Calàbria albergará además otra exposición de edición contemporánea del fondo de la UPV con lo que el Centre Cultural La Nau convertirá a Valencia en capital de interés internacional de la edición contemporánea.

Joan Verdú, lo que el silencio esconde

Joan Verdú. Bonus Track
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de septiembre de 2018

Joan Verdú: “No me gusta el arte político”.
Enrique Carrazoni: “¿Te refieres a las malas artes de los políticos?”
JV: “Soy apolítico”.
EC: “¿Piensan por ti los políticos?”
JV: “Los políticos no tienen ese don, sólo dan problemas y luego dicen que los resuelven”.
EC: “No sé por qué me he acordado de Groucho”.
JV: “¡Otro apolítico y pentapolitano!”

Esta conversación con Joan Verdú (Alzira, 1959-2017) la recoge tal cual el propio Carrazoni en el catálogo de la exposición que La Nau le dedica al artista valenciano bajo el título de Bonus Track. En ella, cuando al nombrar Verdú a los políticos su amigo se acuerda de Groucho Marx, se está haciendo alusión a esta frase del genial actor: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Que Carrazoni se hiciera eco de Groucho para referirse a Verdú no es casual. Su  humor “corrosivo, ácido, irónico y mordaz”, adjetivos empleados por José Pedro Martínez, responsable de la Colección Martínez Guerricabeitia, atraviesa toda la obra de quien huía de la política, para cebarse con ella. “Toda su obra es política, en el sentido fuerte del término”, puntualizó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, durante la presentación de la muestra que hasta el 30 de septiembre sirve de homenaje a su figura.

Groucho, por seguir tirando del hilo que une al actor con el artista, dijo en cierta ocasión: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”. Verdú, por mucho que en su obra las alusiones a la política estuvieran muy presentes, también entendía como contradictorios los términos arte político, de ahí que no le gustara, tal y como aclara al comienzo de su conversación con Carrazoni. Y no le gustaba porque esa política de trincheras no iba con su carácter abierto, jovial, interrogativo y siempre ocurrente.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Así lo recuerda también Sebastián Nicolau, otro de los artistas pertenecientes al grupo Cazadoras Asociados que Verdú impulsó, y para quien el artista era un derroche de imaginación: “Sebaaas se me ha ocurrido una cooosaaa…”. Prorrumpía de esa forma, tras dar una buena calada al cigarro, porque “Joan fumaba mucho; mucho”, apostilla Sebastián Nicolau. Fumaba y dibujaba: “Pintaba sin parar. Podía sentarse y estar horas y horas pintando”, señala Mavi Escamilla, comisaria de Joan Verdú. Bonus Track. Una “pista adicional” que le ofrece La Nau con la exposición que reúne una treintena de obras desde sus inicios en 1988 hasta la actualidad.

José Pedro Martínez aclaró que la muestra estaba prevista con antelación. “Hace tres años que contactamos con él para que la hiciera, porque aunque no tenemos obra suya en la Colección Martínez Guerricabeitia, encaja perfectamente por su discurso plástico”. Algunas obras están inacabadas por culpa de una muerte que se lo llevó antes de lo previsto. “En la vida le había visto trabajar tanto. La cabeza le iba a mil por hora”, recuerda su hijo Tomás Verdú, quien explica la exposición como un chorro de energía: “Entras y genera vida”.

Una vida, como su obra, repleta de “subtextos e hipertextos que resuenan en la sociedad contemporánea”, a modo de juegos de palabras, iconos pop trasladados a su universo mordaz y colorista, y advertencias como ésta: “Lea las instrucciones de esta obra de arte y consulte a algún crítico”. A esta se refirió Ariño en los siguientes términos: “Es la crítica más mordaz que he visto al arte contemporáneo”. O esta otra: “En este local está permitido el consumo de sueños y otras sustancias inconscientes”.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

El calendario Dailyland, al que se le han arrancado algunas hojas para llegar al mes de noviembre de 2017 en el que ocurrió su muerte, recoge a una pin up erótica, bajo la cual se puede leer: “Viajes El Corte en las Ingles”. Una tarjeta Master Card se convierte a sus ojos en una Monster Card, flanqueada por los famosos monstruos teleñecos. Y hasta el famoso James Bond se transforma en Rabbit 007, conejo que atraviesa igualmente la obra de Verdú. Preguntado su hijo por esta circunstancia, aseguró que se trataba de “uno de sus símbolos, que lleva a su estilo pop; en el conejo no hay maldad”.

Ariño alude a cierta doblez en su trabajo: “Lo que tus ojos ven esconde otra realidad oculta”. Por eso el vicerrector de Cultura habla de una “apuesta por descubrir esa dimensión de trastienda”. Dimensión a la que se llega sin las prisas y azoramientos que impone la sociedad consumista de la que, paradójicamente, dio también buena cuenta Verdú: “Estas obras no necesitan libro de instrucciones, sino calma para ver lo que oculta”, insiste Ariño.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

En Swissh (2017), el artista juega con la cruz roja, la farmacia, Suiza y una enfermera pidiendo silencio, para alertarnos de cierta evasión bancaria. Mavi Escamilla se refiere a ello revelando una vez más otro juego de palabras: “Botín quin y el silencio bancario”. Y en la instalación de hierro pintado, Verdú realiza un matamoscas con la forma del mapa de España, “que tiene una fuerza extraordinaria por el momento en que vivimos”, subraya Ariño.

Su filosofía fundamental, título de una de sus piezas, viene a resumir el talante de Joan Verdú. En ella, aludiendo a los personajes del cómic Snoopy, dice en cuatro viñetas: “¿Cómo ha ido hoy el cole?” “¡Bah!” “Solo preguntaba” “Es mi nueva filosofía…¡Bah! De ahora en adelante nada me preocupa. ¡Bah, bah, bah!”. Tomás Verdú señaló que trabajó hasta el último momento como si la enfermedad no fuera con él. “¡Bah!”. Y es así, con su obra de cuerpo presente en La Nau y a rebufo del aire “marxista” aludido, como Joan Verdú exclamaría para acabar: “Perdonen que no me levante”. Ahí está su obra para lo que gusten.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

El Festival Serenates llega a los 5.000

Festival Serenates
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 1. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018

Un total de 5.000 personas han asistido al Festival Serenates, organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura en el Claustro del Centre Cultural La Nau y en la plaza del Patriarca. El Festival, que ha llegado a su 31ª edición, ha incluido la celebración del encuentro de músicas y danzas del Mediterráneo ‘Polirítmia’, sumando así 13 noches de conciertos entre el 24 de junio y el 8 de julio.

La media de asistencia a todos los espectáculos del ciclo ha sido de 384 personas, el 80% de la ocupación de las localidades disponibles (un máximo de 482 plazas). El número de artistas que han participado en el Festival ha sido de 290, y ha destacado la apuesta por la juventud (el 72% eran menores de 26 años), así como por la música valenciana al tratarse de grupos valencianos excepto los de los días 30 de junio, que actuó la Orquesta de la Universidad de Alcalá, y 2 de julio, con Milo Ke Mandarini.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El Festival Serenates ha sido coproducido por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de València, la Diputación de Valencia, la Fundación Banco Sabadell, el Palau de la Música de València, la EASD (Escola d’Art i Superior de Disseny) y el Palau de les Arts de València, que se ha incorporado en esta edición.

La idea de utilizar el claustro del edificio histórico de la Universitat como marco para ofrecer al público valenciano un festival musical de verano –que dedica, especialmente, su programación a la música compuesta e interpretada principalmente por músicos valencianos– ha tenido desde las primeras ediciones un éxito rotundo.

Una de las novedades de este año ha sido la celebración del ‘Festival Polirítmia. Trobada de músiques i danses de la Mediterrània’, con cinco conciertos en colaboració con la Gran Fira de València, tres de los cuales tuvieron lugar en la plaza del Patriarca el pasado fin de semana con un carácter especialmente popular.

Dentro de la línea habitual del Festival Serenates, este año se ha diseñado una amplia y ecléctica programación que abrió la compañía teatral Komos, acompañada del Coro Eutherpe, una novedosa puesta en escena dentro del contexto de Serenates que, con la obra ‘Novecento’, aunó artes escénicas y musicales. También la Orquestra Filharmònica de la Universitat de València estrenó una producción propia en un espectáculo donde debutó el Grup de Dansa de la Universitat reinterpretando la tradición a través de músicas y coreografías. El programa continuó con la Orquestra de València, una gala lírica a cargo del alumnado del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo del Palau de les Arts, Capella de Ministrers, los artífices de la musicomedia Melomans, la Orquesta de la Universidad de Alcalá, el Orfeó Universitari de València con el grupo de percusión PerKu-Va y las danzas de Innovatori de Moviment, Milo Ke Mandarini, Efrén López Quartet, Kontakte + Mara Aranda, Teixint Terres y, para cerrar el Festival, la agrupación de baile y música popular Rascanya.

En el marco de Serenates, se han estrenado muchas obras o se han reencontrado después de siglos de olvido en los diversos archivos musicales valencianos. Además, muchos grupos valencianos han debutado artísticamente en este escenario, puesto que este festival se ha convertido en una buena plataforma para la promoción y la difusión de uno de los mejores y mayores bienes culturales valencianos: la música.

La Orquestra Filarmónica de la Universitat de València y el Grup Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València y el Grup de Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El V Premio Cañada Blanch recae en José Antonio Orts

‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’
V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universitat 2, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

El artista José Antonio Orts, con la obra titulada ‘Trío de gotas de luz’, de Galería Punto, se ha alzado con el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. El Centre Cultural La Nau, de la Universitat de València , ha inaugurado anoche la exposición ‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’, donde el presidente de la entidad, Juan Viña, ha dado a conocer y entregado el galardón, dotado con 7.000 euros, a la obra seleccionada en esta edición.

Hasta el 9 de septiembre podrá visitarse en la Sala Estudi General de La Nau esta exposición que recoge las obras de las galerías de arte que componen la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), propuestas por el comisario de la exposición Ricardo Forriols, director del área de actividades culturales de la Universitat Politècnica de València. La exposición está organizada por la Universitat de València, Fundación Cañada Blanch y LaVAC, con la colaboración de la Universitat Politècnica de València.

V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. MAKMA

El jurado de esta edición ha estado integrado por Elena Vozmediano (crítica de arte); Carlos Delgado Mayordomo (comisario de exposiciones y crítico de arte); Juan Viña (presidente de Fundación Cañada Blanch); Paula Sánchez (directora de Fundación Cañada Blanch); los miembros del Patronato de la Fundación Cañada Blanch y coleccionistas de arte contemporáneo Manel Costa y Alfredo Argilés, y Norberto Piqueras (responsable de exposiciones Centre Cultural La Nau de la Universitat de València). La obra premiada “es una escultura lumínica de una sencillez formal y de un amplio alcance poético, que sintetiza las principales claves de uno de los más destacados cultivadores de arte electrónico del país”, ha señalado el jurado reunido este mediodía en La Nau para seleccionar la obra premiada.

Panoràmica propone un recorrido a través de la última temporada expositiva en las galerías que integran LaVAC y estará abierta coincidiendo con el cierre estival de estas. Se trata de una exposición resumen de la temporada, que al mismo tiempo supone un escaparate de presentación mientras las galerías permanecen cerradas hasta su vuelta en septiembre. La exposición muestra una treintena de obras de distintos lenguajes, soportes y formatos, firmadas por 18 artistas, que abordan el arte contemporáneo desde distintos enfoques: pintura (la técnica dominante), fotografía, dibujo, escultura y arte electrónico.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

 

La fiesta del V Aniversario Makma, en imágenes

MAKMA V Aniversario
Fiesta de celebración en el MuVIM
Presentación de la revista en papel
Con las actuaciones de Lucía Peiró, Petit Mal y Dj Paco Plaza
Viernes 29 de junio de 2018

Desde MAKMA queremos dar las gracias a todos los que vinisteis a festejar con nosotros un día tan especial y que sirvió para recordarnos el cariño y la fe depositada en un proyecto cultural que, con vuestra presencia, demostró estar más que justificado. Ya lo hicimos durante el acto de celebración, pero reiteramos igualmente las gracias a cuantos habéis contribuido con vuestros textos e imágenes a dotar de enjundia a la revista en papel que por primera vez editamos y, quién sabe, pueda ser el embrión de futuros números. Gracias, pues, a Antonio Ariño, Aberto Adsuara, Marc Borràs, Juanjo Mestre, Pedro del Corral, Ximo Rochera, Marisa Giménez, Pepe Romero, Javier Valenzuela, Felicia Puerta, Juan Carlos Garés, Meritxell Barberá, Jesús García Cívico, Andrés Herraiz, Juan Uslé, Vicky Civera, Xisco Mensua, Nacho López, Garson, Estefanía Martín, Cristina Ramírez, Marta Beltrán, José Luis Cueto, Rosa Torres, Carlos Domingo, Pepe Morea, Paco Caparrós, Toni Cordero, Graham Bell, Familia Berlanga, Fernando Ruiz, Jose Cuéllar, Biel Aliño y Pedro Hernández.

Y al MuVIM que nos acogió, dándonos todo tipo de facilidades para que nos sintiéramos cómodos. Lo consiguieron sobradamente. También a todos cuantos durante estos cinco años han colaborado con nosotros y, muy especialmente, a quienes empezaron la andadura a nuestro lado como socios: José Luis Pérez Pont, ahora al frente de la dirección del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, e Ismael Chappaz y Juanma Menero, responsables de la galería Espai Tactel. Igualmente a Miguel Gregori y Jose Antonio Campoy por su excelente trabajo en la edición web y gráfica. Y a Jorge Seguí, por ayudarnos a resolver todos los trámites administrativos que han ido surgiendo durante todo este tiempo.

Y, por supuesto, a las instituciones públicas y privadas que han hecho posible la revista en papel, en una coyuntura siempre difícil para la edición física. De manera que gracias al IVAM, al ECA de Riba-roja, a la Fundación Aisge, a Fundación Bancaja, Fundación Cañada Blanch, a la Mutant, de nuevo al MuVIM, al Palau de la Música, a la galería Shiras, a la Universitat Politècnica de Valencia y a la Universitat de València. También a la imprenta Imag por haber trabajado a contrarreloj para que la revista haya llegado a tiempo y, mención aparte, de nuevo a Ismael Chappaz y Juanma Menero (Espai Tactel) por el fabuloso diseño y la paciencia que han tenido a la hora de sortear los imponderables que han ido surgiendo.

Gracias a todos.

A continuación dejamos una galería de imágenes de la fiesta para que la sigáis disfrutando, mientras vamos trabajando para que el proyecto continúe con esta vitalidad, que nos la dais todos vosotros, al menos otros cinco años.

V Aniversario Makma