SINDOKMA y las Tierras Áridas

Festival del Libro SINDOKMA
Centre Cultural La Nau (Valencia)
Del 25 al 28 de octubre de 2018

El festival del Libro SINDOKMA, va tomando forma para consolidarse como destacado evento en el panorama cultural de otoño. Un año más, aportará una amplia visión del mundo editorial independiente y dando cabida a los trabajos más delicados y cuidados de entre los realizados habitualmente en una producción artística y contemporánea minuciosa. Por lo que hemos podido saber de SINDOKMA, -entre otras novedades- se incorporará la exposición ‘Tierras Áridas’, que seguirá siendo visitable  pasadas las fechas de encuentro entre editores, diseñadores, dibujantes, ilustradores, tipógrafos, encuadernadores y público previstos para los días 25, 26, 27 y 28 de octubre de 2018. Así, mientras el grueso de programación se celebrará entre las citadas fechas, ‘Tierras Áridas’ permanecerá abierta al público del 26 de Octubre hasta el 23 de Noviembre del presente año 2018, en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, ubicado en el corazón de la ciudad de Valencia (España).

La exposición, ‘Tierras Áridas’ mostrará de manera individual, pieza por pieza, la obra gráfica sobre papel que conforma un proyecto común de Publicación Ensamblada, y donde cada obra, pone de manifiesto el sentimiento que invocan diferentes paisajes desérticos del mundo.

Hay una gran diversidad geográfica, son 25 los autores que provienen de diferentes universidades y editoriales, como Arizona, Phoenix (EEUU), Ciudad Juárez, Chihuahua, (México), Bristol y Londres (Inglaterra), Valencia, Jaén y Granada, (España), aunque pueden incorporarse algunos artistas más de otros países, que están organizados en 4 grupos de trabajo formados cada uno de ellos por 6 artistas.

El grupo de Jaén, cuyos componentes son los artistas, Antonio Alcaraz, Antonio Damián, Antonio Gómez, Antonio Terrada, Christian Walter, y Jim Lorena, se levanta en torno a la Asociación Cultural Librodeartista.info Ediciones. Iniciativa que vio la luz hace una década con una finalidad clara, poner en contacto a artistas interesados en la edición contemporánea y la creación en formato libro de los cinco continentes. Para ello se creó la red social redlibrodeartista.org, con la que vincular intereses y tejer dichos contactos, intercambiar conocimientos y desarrollar colaboraciones profesionales. La citada Red de libro de Artista fue fundada y conducida por Jim Lorena y Antonio Damián. Esta sería la génesis de un proyecto que desemboca en Tierras Áridas.

En cuanto al grupo de Ciudad Juárez, (Cuerpo Académico Gráfica Contemporánea, adscrito a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México) está formado por: Hortensia Míguez, Ioulia Akhmadeeva, Ireri Topete y Carles Méndez Llopis, entre otros artistas todavía por revelar.

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

El grupo de Phoenix, en torno al Herberger Institute for Design and the Arts de Arizona, EEUU, está formado por: Heather Green, Miriam Del Saz, y Rogelio Gutiérrez entre otros.

De la ciudad donde se desarrolla Sindokma, Valencia, (España) encontramos el grupo formado en torno al Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, con nombres como Agnieszka Marcelak, Alejandro Rodríguez León, Fernando Evangelio y José Manuel Guillem.

El listado de artistas para participar en Tierras Áridas no está cerrado, puesto que las propuestas colaborativas siguen abiertas en virtud de la calidad de propuestas y coherencia de nuevos equipos de otras nacionalidades que enriquezcan más si cabe el mensaje.

Cada grupo creado por seis integrantes, realizará un libro de artista compuesto por seis hojas de 60×30 centímetros, que se ensamblarán en una pieza a modo de libro de artista, siguiendo un modelo normalizado, y dando como resultado un total de dieciocho ejemplares (hasta el momento del cierre de redacción).

Expuestos lo parámetros técnicos, si nos paramos a reflexionar un segundo, descubriremos que una de las muchas características que hacen realmente cautivadora esta iniciativa, radica en la mirada condicionada por las circunstancias personales, culturales y geográficas de cada artista. Mirada que desentraña la nada, lo inhóspito, y lo convierte en algo tan grande y tangible como el propio desierto.

El festival del libro, donde se enmarca la exposición, Sindokma, coorganizado por MAKMA, La Nau de la Universitat de València y La Generalitat Valenciana a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, cuenta con el patrocinio del Ajuntament de València y Gandía Blasco, así como con la colaboración de la Universitat Politècnica de València, el Colegi Mayor Rector Peset, ESAT, IVAM, EASD, Museu Joan Fuster, Masquelibros, El Caballero de la Blanca Luna, ECOMUNICAM, y Pinta Valencia.

Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

Imagen cortesía Makma: Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

SINDOKMA, conforme a lo referido anteriormente, propone la puesta en valor de proyectos editoriales poco convencionales, pero de una calidad excelsa en sus producciones. En este festival, se concentran ejemplares que dan minuciosa muestra de detalles especiales, en la mayoría de los casos, auto ediciones, foto libros, libros de artista, libros objeto, encuadernaciones y ediciones contemporáneas o revistas alternativas por citar algunos ejemplos.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zua. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zúa. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del  Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Escuela de Arte y Superior de Diseño. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L'horta gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L’horta Gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Libros del Zorro Rojo. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Bizco Books. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA 2017. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros de la pasada edición de SINDOKMA 2017. Fotografía, archivo Vicente Chambó

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros. SINDOKMA 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Como ya ocurrió en 2017, el festival SINDOKMA programa una completa relación de actividades, mesas redondas y presentaciones para todos los públicos. Sin olvidarse de los más pequeños, para los que prepara talleres didácticos gratuitos.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo Vicente Chambó.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Fuentes de la organización han indicado que la Sala Duc de Calàbria albergará además otra exposición de edición contemporánea del fondo de la UPV con lo que el Centre Cultural La Nau convertirá a Valencia en capital de interés internacional de la edición contemporánea.

Joan Verdú, lo que el silencio esconde

Joan Verdú. Bonus Track
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de septiembre de 2018

Joan Verdú: “No me gusta el arte político”.
Enrique Carrazoni: “¿Te refieres a las malas artes de los políticos?”
JV: “Soy apolítico”.
EC: “¿Piensan por ti los políticos?”
JV: “Los políticos no tienen ese don, sólo dan problemas y luego dicen que los resuelven”.
EC: “No sé por qué me he acordado de Groucho”.
JV: “¡Otro apolítico y pentapolitano!”

Esta conversación con Joan Verdú (Alzira, 1959-2017) la recoge tal cual el propio Carrazoni en el catálogo de la exposición que La Nau le dedica al artista valenciano bajo el título de Bonus Track. En ella, cuando al nombrar Verdú a los políticos su amigo se acuerda de Groucho Marx, se está haciendo alusión a esta frase del genial actor: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Que Carrazoni se hiciera eco de Groucho para referirse a Verdú no es casual. Su  humor “corrosivo, ácido, irónico y mordaz”, adjetivos empleados por José Pedro Martínez, responsable de la Colección Martínez Guerricabeitia, atraviesa toda la obra de quien huía de la política, para cebarse con ella. “Toda su obra es política, en el sentido fuerte del término”, puntualizó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, durante la presentación de la muestra que hasta el 30 de septiembre sirve de homenaje a su figura.

Groucho, por seguir tirando del hilo que une al actor con el artista, dijo en cierta ocasión: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”. Verdú, por mucho que en su obra las alusiones a la política estuvieran muy presentes, también entendía como contradictorios los términos arte político, de ahí que no le gustara, tal y como aclara al comienzo de su conversación con Carrazoni. Y no le gustaba porque esa política de trincheras no iba con su carácter abierto, jovial, interrogativo y siempre ocurrente.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Así lo recuerda también Sebastián Nicolau, otro de los artistas pertenecientes al grupo Cazadoras Asociados que Verdú impulsó, y para quien el artista era un derroche de imaginación: “Sebaaas se me ha ocurrido una cooosaaa…”. Prorrumpía de esa forma, tras dar una buena calada al cigarro, porque “Joan fumaba mucho; mucho”, apostilla Sebastián Nicolau. Fumaba y dibujaba: “Pintaba sin parar. Podía sentarse y estar horas y horas pintando”, señala Mavi Escamilla, comisaria de Joan Verdú. Bonus Track. Una “pista adicional” que le ofrece La Nau con la exposición que reúne una treintena de obras desde sus inicios en 1988 hasta la actualidad.

José Pedro Martínez aclaró que la muestra estaba prevista con antelación. “Hace tres años que contactamos con él para que la hiciera, porque aunque no tenemos obra suya en la Colección Martínez Guerricabeitia, encaja perfectamente por su discurso plástico”. Algunas obras están inacabadas por culpa de una muerte que se lo llevó antes de lo previsto. “En la vida le había visto trabajar tanto. La cabeza le iba a mil por hora”, recuerda su hijo Tomás Verdú, quien explica la exposición como un chorro de energía: “Entras y genera vida”.

Una vida, como su obra, repleta de “subtextos e hipertextos que resuenan en la sociedad contemporánea”, a modo de juegos de palabras, iconos pop trasladados a su universo mordaz y colorista, y advertencias como ésta: “Lea las instrucciones de esta obra de arte y consulte a algún crítico”. A esta se refirió Ariño en los siguientes términos: “Es la crítica más mordaz que he visto al arte contemporáneo”. O esta otra: “En este local está permitido el consumo de sueños y otras sustancias inconscientes”.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

El calendario Dailyland, al que se le han arrancado algunas hojas para llegar al mes de noviembre de 2017 en el que ocurrió su muerte, recoge a una pin up erótica, bajo la cual se puede leer: “Viajes El Corte en las Ingles”. Una tarjeta Master Card se convierte a sus ojos en una Monster Card, flanqueada por los famosos monstruos teleñecos. Y hasta el famoso James Bond se transforma en Rabbit 007, conejo que atraviesa igualmente la obra de Verdú. Preguntado su hijo por esta circunstancia, aseguró que se trataba de “uno de sus símbolos, que lleva a su estilo pop; en el conejo no hay maldad”.

Ariño alude a cierta doblez en su trabajo: “Lo que tus ojos ven esconde otra realidad oculta”. Por eso el vicerrector de Cultura habla de una “apuesta por descubrir esa dimensión de trastienda”. Dimensión a la que se llega sin las prisas y azoramientos que impone la sociedad consumista de la que, paradójicamente, dio también buena cuenta Verdú: “Estas obras no necesitan libro de instrucciones, sino calma para ver lo que oculta”, insiste Ariño.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

En Swissh (2017), el artista juega con la cruz roja, la farmacia, Suiza y una enfermera pidiendo silencio, para alertarnos de cierta evasión bancaria. Mavi Escamilla se refiere a ello revelando una vez más otro juego de palabras: “Botín quin y el silencio bancario”. Y en la instalación de hierro pintado, Verdú realiza un matamoscas con la forma del mapa de España, “que tiene una fuerza extraordinaria por el momento en que vivimos”, subraya Ariño.

Su filosofía fundamental, título de una de sus piezas, viene a resumir el talante de Joan Verdú. En ella, aludiendo a los personajes del cómic Snoopy, dice en cuatro viñetas: “¿Cómo ha ido hoy el cole?” “¡Bah!” “Solo preguntaba” “Es mi nueva filosofía…¡Bah! De ahora en adelante nada me preocupa. ¡Bah, bah, bah!”. Tomás Verdú señaló que trabajó hasta el último momento como si la enfermedad no fuera con él. “¡Bah!”. Y es así, con su obra de cuerpo presente en La Nau y a rebufo del aire “marxista” aludido, como Joan Verdú exclamaría para acabar: “Perdonen que no me levante”. Ahí está su obra para lo que gusten.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

El Festival Serenates llega a los 5.000

Festival Serenates
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 1. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018

Un total de 5.000 personas han asistido al Festival Serenates, organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura en el Claustro del Centre Cultural La Nau y en la plaza del Patriarca. El Festival, que ha llegado a su 31ª edición, ha incluido la celebración del encuentro de músicas y danzas del Mediterráneo ‘Polirítmia’, sumando así 13 noches de conciertos entre el 24 de junio y el 8 de julio.

La media de asistencia a todos los espectáculos del ciclo ha sido de 384 personas, el 80% de la ocupación de las localidades disponibles (un máximo de 482 plazas). El número de artistas que han participado en el Festival ha sido de 290, y ha destacado la apuesta por la juventud (el 72% eran menores de 26 años), así como por la música valenciana al tratarse de grupos valencianos excepto los de los días 30 de junio, que actuó la Orquesta de la Universidad de Alcalá, y 2 de julio, con Milo Ke Mandarini.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El Festival Serenates ha sido coproducido por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de València, la Diputación de Valencia, la Fundación Banco Sabadell, el Palau de la Música de València, la EASD (Escola d’Art i Superior de Disseny) y el Palau de les Arts de València, que se ha incorporado en esta edición.

La idea de utilizar el claustro del edificio histórico de la Universitat como marco para ofrecer al público valenciano un festival musical de verano –que dedica, especialmente, su programación a la música compuesta e interpretada principalmente por músicos valencianos– ha tenido desde las primeras ediciones un éxito rotundo.

Una de las novedades de este año ha sido la celebración del ‘Festival Polirítmia. Trobada de músiques i danses de la Mediterrània’, con cinco conciertos en colaboració con la Gran Fira de València, tres de los cuales tuvieron lugar en la plaza del Patriarca el pasado fin de semana con un carácter especialmente popular.

Dentro de la línea habitual del Festival Serenates, este año se ha diseñado una amplia y ecléctica programación que abrió la compañía teatral Komos, acompañada del Coro Eutherpe, una novedosa puesta en escena dentro del contexto de Serenates que, con la obra ‘Novecento’, aunó artes escénicas y musicales. También la Orquestra Filharmònica de la Universitat de València estrenó una producción propia en un espectáculo donde debutó el Grup de Dansa de la Universitat reinterpretando la tradición a través de músicas y coreografías. El programa continuó con la Orquestra de València, una gala lírica a cargo del alumnado del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo del Palau de les Arts, Capella de Ministrers, los artífices de la musicomedia Melomans, la Orquesta de la Universidad de Alcalá, el Orfeó Universitari de València con el grupo de percusión PerKu-Va y las danzas de Innovatori de Moviment, Milo Ke Mandarini, Efrén López Quartet, Kontakte + Mara Aranda, Teixint Terres y, para cerrar el Festival, la agrupación de baile y música popular Rascanya.

En el marco de Serenates, se han estrenado muchas obras o se han reencontrado después de siglos de olvido en los diversos archivos musicales valencianos. Además, muchos grupos valencianos han debutado artísticamente en este escenario, puesto que este festival se ha convertido en una buena plataforma para la promoción y la difusión de uno de los mejores y mayores bienes culturales valencianos: la música.

La Orquestra Filarmónica de la Universitat de València y el Grup Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València y el Grup de Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El V Premio Cañada Blanch recae en José Antonio Orts

‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’
V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universitat 2, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

El artista José Antonio Orts, con la obra titulada ‘Trío de gotas de luz’, de Galería Punto, se ha alzado con el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. El Centre Cultural La Nau, de la Universitat de València , ha inaugurado anoche la exposición ‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’, donde el presidente de la entidad, Juan Viña, ha dado a conocer y entregado el galardón, dotado con 7.000 euros, a la obra seleccionada en esta edición.

Hasta el 9 de septiembre podrá visitarse en la Sala Estudi General de La Nau esta exposición que recoge las obras de las galerías de arte que componen la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), propuestas por el comisario de la exposición Ricardo Forriols, director del área de actividades culturales de la Universitat Politècnica de València. La exposición está organizada por la Universitat de València, Fundación Cañada Blanch y LaVAC, con la colaboración de la Universitat Politècnica de València.

V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. MAKMA

El jurado de esta edición ha estado integrado por Elena Vozmediano (crítica de arte); Carlos Delgado Mayordomo (comisario de exposiciones y crítico de arte); Juan Viña (presidente de Fundación Cañada Blanch); Paula Sánchez (directora de Fundación Cañada Blanch); los miembros del Patronato de la Fundación Cañada Blanch y coleccionistas de arte contemporáneo Manel Costa y Alfredo Argilés, y Norberto Piqueras (responsable de exposiciones Centre Cultural La Nau de la Universitat de València). La obra premiada “es una escultura lumínica de una sencillez formal y de un amplio alcance poético, que sintetiza las principales claves de uno de los más destacados cultivadores de arte electrónico del país”, ha señalado el jurado reunido este mediodía en La Nau para seleccionar la obra premiada.

Panoràmica propone un recorrido a través de la última temporada expositiva en las galerías que integran LaVAC y estará abierta coincidiendo con el cierre estival de estas. Se trata de una exposición resumen de la temporada, que al mismo tiempo supone un escaparate de presentación mientras las galerías permanecen cerradas hasta su vuelta en septiembre. La exposición muestra una treintena de obras de distintos lenguajes, soportes y formatos, firmadas por 18 artistas, que abordan el arte contemporáneo desde distintos enfoques: pintura (la técnica dominante), fotografía, dibujo, escultura y arte electrónico.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

 

La fiesta del V Aniversario Makma, en imágenes

MAKMA V Aniversario
Fiesta de celebración en el MuVIM
Presentación de la revista en papel
Con las actuaciones de Lucía Peiró, Petit Mal y Dj Paco Plaza
Viernes 29 de junio de 2018

Desde MAKMA queremos dar las gracias a todos los que vinisteis a festejar con nosotros un día tan especial y que sirvió para recordarnos el cariño y la fe depositada en un proyecto cultural que, con vuestra presencia, demostró estar más que justificado. Ya lo hicimos durante el acto de celebración, pero reiteramos igualmente las gracias a cuantos habéis contribuido con vuestros textos e imágenes a dotar de enjundia a la revista en papel que por primera vez editamos y, quién sabe, pueda ser el embrión de futuros números. Gracias, pues, a Antonio Ariño, Aberto Adsuara, Marc Borràs, Juanjo Mestre, Pedro del Corral, Ximo Rochera, Marisa Giménez, Pepe Romero, Javier Valenzuela, Felicia Puerta, Juan Carlos Garés, Meritxell Barberá, Jesús García Cívico, Andrés Herraiz, Juan Uslé, Vicky Civera, Xisco Mensua, Nacho López, Garson, Estefanía Martín, Cristina Ramírez, Marta Beltrán, José Luis Cueto, Rosa Torres, Carlos Domingo, Pepe Morea, Paco Caparrós, Toni Cordero, Graham Bell, Familia Berlanga, Fernando Ruiz, Jose Cuéllar, Biel Aliño y Pedro Hernández.

Y al MuVIM que nos acogió, dándonos todo tipo de facilidades para que nos sintiéramos cómodos. Lo consiguieron sobradamente. También a todos cuantos durante estos cinco años han colaborado con nosotros y, muy especialmente, a quienes empezaron la andadura a nuestro lado como socios: José Luis Pérez Pont, ahora al frente de la dirección del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, e Ismael Chappaz y Juanma Menero, responsables de la galería Espai Tactel. Igualmente a Miguel Gregori y Jose Antonio Campoy por su excelente trabajo en la edición web y gráfica. Y a Jorge Seguí, por ayudarnos a resolver todos los trámites administrativos que han ido surgiendo durante todo este tiempo.

Y, por supuesto, a las instituciones públicas y privadas que han hecho posible la revista en papel, en una coyuntura siempre difícil para la edición física. De manera que gracias al IVAM, al ECA de Riba-roja, a la Fundación Aisge, a Fundación Bancaja, Fundación Cañada Blanch, a la Mutant, de nuevo al MuVIM, al Palau de la Música, a la galería Shiras, a la Universitat Politècnica de Valencia y a la Universitat de València. También a la imprenta Imag por haber trabajado a contrarreloj para que la revista haya llegado a tiempo y, mención aparte, de nuevo a Ismael Chappaz y Juanma Menero (Espai Tactel) por el fabuloso diseño y la paciencia que han tenido a la hora de sortear los imponderables que han ido surgiendo.

Gracias a todos.

A continuación dejamos una galería de imágenes de la fiesta para que la sigáis disfrutando, mientras vamos trabajando para que el proyecto continúe con esta vitalidad, que nos la dais todos vosotros, al menos otros cinco años.

V Aniversario Makma

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València

 

Nelo Vinuesa gana la I Bienal Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Ganadores: Nelo Vinuesa y Juan Olivares
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Martes 8 de mayo de 2018

Los artistas Nelo Vinuesa y Juan Olivares han sido los galardonados de la I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge, organizada por la Fundación Juan José Castellano Comenge en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. Dotada con 22.000 euros, esta bienal supone el mayor premio de la Comunidad Valenciana para esta modalidad artística.

La obra que ha ganado el primer premio (15.000 euros)  ha sido ‘Vent du nord’, un acrílico sobre lienzo (200x280cm) de Nelo Vinuesa Vila (Valencia, 1980). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, Vinuesa ha organizado siete exposiciones individuales y ha formado parte de más de una decena de colectivas. Además, ha sido distinguido con distintos premios y becas, como la Beca Cam Artes Plásticas de Londres. ‘Vent du nord’ se integra en el proyecto ‘Atlas’ y constituye la síntesis de la búsqueda realizada durante la beca-residencia en la Casa de Velázquez en Madrid que obtuvo el artista en 2016.

El proceso de trabajo del artista valenciano se inspira en la pintura clásica, las miniaturas medievales y manuscritos iluminados, la estética esquemática de los videojuegos Arcade, las imágenes computerizadas, la ciencia ficción o la arquitectura, pero al mismo tiempo cobra una especial relevancia el cromatismo, con atención a la importancia de la dimensión simbólica y psicológica del color desde el punto de vista de la percepción y de sus múltiples significados. Según el pintor y miembro del jurado Horacio Silva, se trata de una pieza de estilo neopop, con una elaboración técnica muy buena y un lenguaje nuevo, “que sorprende”.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

El segundo premio (7.000 euros) ha recaído en Juan Olivares Luque (Catarroja, 1973), con la obra ‘J’aime l’émotion qui corrige la règle III’, una pintura vinílica sobre papel de alto gramaje, enmarcada en metacrilato (166x248cm). Esta obra da título a su última serie de collages, técnica en la que ha centrado su búsqueda plástica en los últimos años. Todo su trabajo conforma un tejido poético que cuestiona los límites formales de lo pictórico y su relación con el espacio que habita.

Además de los dos premios económicos, se han otorgado dos accésits: a la obra ‘Flexible #5’, un acrílico sobre tela (160x160cm) de Carolina Valls (Valencia, 1980), y a una obra de la serie ‘BLOCK BLOCK BLOCK’ de Keke Vilabelda (Valencia, 1986), realizada con cemento, acrílico, silicona y transferencia fotográfica, enmarcada en aluminio (200x140cm).

En la primera convocatoria de la Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge se presentaron un total de 122 artistas, de los cuales se seleccionaron 16, con una gran variedad de técnicas y materiales. Esta variedad de técnicas y lenguajes artísticos se debe a que los participantes tenían completa libertad temática. Las obras premiadas pasarán a formar parte de la Colección de Arte de la Fundación Juan José Castellano Comenge, que reúne alrededor de 145 obras de destacados artistas del siglo XX.

La Sala Estudi General del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València acoge la exposición colectiva donde se podrán ver las 16 obras seleccionadas. El jurado ha estado integrado por Horacio Silva, catedrático de Pintura de la Universidad Politécnica de Valencia y pintor; José Luis Cueto, vicerrector de Alumnado, Cultura y Deportes de la Universidad Politécnica de Valencia; Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València; José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Elena Gandía, patrona de la Fundación Juan José Castellano Comenge y técnica de museos del Museo del Prado y del IVCR+i i, y el presidente de la Fundación, Juan José Castellano Comenge.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

La economía se viste de cine en La Nau

‘Una mirada a la economía a través del cine’
Diálogos Cañada Blanch
Con Joaquín Estefanía y Emilio Ontiveros, moderados por Montserrat Domínguez
Centre Cultural La Nau
Paranifo
Universitat 2, València
Jueves 26 de abril de 2018 a las 19:30

La promoción de la cultura a través del diálogo con algunas de las figuras más relevantes del momento es uno de los compromisos de Fundación Cañada Blanch que, en colaboración con el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat, ha organizado la mesa redonda ‘Una mirada a la economía a través del cine’, que reunirá a los economistas Joaquín Estefanía y Emilio Ontiveros, el próximo jueves 26 de abril, a las 19:30, en el Paraninfo del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. La mesa estará moderada por la periodista Montserrat Domínguez, directora del HuffPost (El País).

La fundación, presidida por Juan Viña Ribes, trabaja desde sus orígenes por crear puentes entre las artes y la sociedad a través de diálogos, debates, becas o apoyando diferentes iniciativas. En este caso, esta iniciativa pretende acercar los complejos conceptos que abarca la economía a través del cine.

La actividad es de entrada libre hasta completar el aforo. El público podrá participar en la conversación y conocer de primera mano cómo la ficción audiovisual, televisiva y cinematográfica, ha tratado temas como la crisis económica a lo largo de la historia.

Una mirada a la economía a través del cine. Makma

Dos ejemplos muy claros del séptimo arte que explican hechos como la Gran Depresión de Estados Unidos son ‘¡Qué bello es vivir!’ (Frank Capra, 1946) o ‘Las uvas de la ira’ (John Ford, 1940). No obstante, no solo se abordará el pasado, sino también hechos más recientes como ‘Margin Call’ (J.C Chandor, 2011), que narra las horas previas a la caída de un banco de inversión o ‘El lobo de Wall Street’ (Martin Scorsese, 2013). También se abordarán distintos conceptos de la economía a través de ejemplos más cercanos como ‘Los lunes al sol’ (Fernando León de Aranoa, 2002), ‘Techo y comida’ (Juan Miguel Castillo, 2015), ‘Cerca de casa’ (Eduard Cortés, 2016) o ‘Selfie’ (Víctor García León, 2017).

Joaquín Estefanía

Reputado analista económico, antiguo director de El País, medio al que continúa vinculado en la actualidad. También es miembro del patronato de la Fundación Alternativas.

Emilio Ontiveros

Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid y fundador en 1987 y presidente de Analistas Financieros Internacionales, grupo de empresas que engloba escuelas y consultoras financieras.

Montserrat Domínguez

Directora del Huff Post. Comenzó su carrera en el mundo televisivo, presentando durante varios años el informativo matinal ‘La mirada crítica’ y ‘Ruedo Ibérico’, en Tele 5 y Antena 3, respectivamente. Dirigió y condujo también durante cinco años el programa ‘A vivir que son dos días’, de Cadena Ser.

'El lobo de Wall Street', de Martin Scorsese, será una de las películas analizadas en la mesa redonda ‘Una mirada a la economía a través del cine’.

‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese, será una de las películas analizadas en la mesa redonda ‘Una mirada a la economía a través del cine’.

 

Es presenta el catàleg del XX Mostra art públic / universitat pública

Presentació del catàleg de la XX Mostra art públic / universitat pública
Dimecres 18 d’abril a les 19:00.
Sala Seminari del Centre Cultural La Nau, València

invitación evento

L’artista visual Daniel G. Andújar, participarà en la presentació del catàleg de la XX Mostra art públic / universitat pública. Aquest acte tindrà lloc a la Sala Seminari del Centre Cultural La Nau, el dimecres 18 d’abril a les 19:00.

La presentació del catàleg de la XX Mostra art públic / universitat pública acollirà un conversa sobre les connexions entre l’art i la ciència on intervindran l’artista Daniel G. Andújar, la comissària de la Mostra Alba Braza, juntament amb Cristian Gil, Ainhoa Salas i Laura Palau, tres dels artistes que van exposar la seua obra a la passada edició de la Mostra art públic / universitat pública.

El catàleg, dissenyat per l’Estudi Dídac Ballester, recull les intervencions de la passada Mostra que van estar en el campus de Burjassot-Paterna el passat mes d’octubre. Les cinc obres exposades van ser Frustración, d’Anaisa Franco; Cau de coneixement, de Cristian Gil Gil; For the birds, d’Ernesto Casero; Flexivídeo, d’Ainhoa Salas i Guillermo Lechón i Cámara oscura, de Laura Palau.

La Mostra art públic / universitat pública està organitzada pel Servei d’Informació i Dinamització (Sedi) de la Universitat de València, amb la col•laboració del vicerectorat de Cultura. La convocatòria d’enguany, que estarà oberta fins el 17 de maig, està dirigida a artistes visuals, sense límit d’edat, interessats en crear una obra site specific per al campus de Burjassot-Paterna en la que es palese una de les múltiples possibilitats del binomi art i ciència. La dotació que rebrà cada artista escollit serà de 2.000 euro.

Imatge de portada: Anaisa Franco. Frustración, de la sèrie Pscicosomático, 2012