La convivencia simbólica del cuerpo y el paisaje

El paisaje encontrado, de Geles Mit
Galería Cànem
C / Antonio Maura, 6. Castellón
Hasta el 14 de junio de 2016

La exposición ‘El paisaje encontrado’, de Geles Mit en la Galería Cànem de Castellón, articula diversos conceptos inherentes al paisaje, además de explorar el diálogo existente entre paisaje, ser humano y naturaleza. Su significado literal lo explicita como la porción de terreno que es visto o mirado por alguien y que lleva implícita la necesaria presencia de un sujeto observador y un objeto observado, del cual se destacan sus cualidades fundamentales. Es decir, ambos existen en el mismo encuadre, incluso cuando el cuerpo de ese observador no está presente.

Una convivencia entre cuerpo y paisaje que difícilmente puede pasar por alto algunos de sus posibles anclajes: la transferencia simbólica que proyecta en él, las numerosas referencias que el paisaje ofrece a nuestra mirada desde la pintura o la historia del arte… las formas de habitarlo, de ocuparlo, incluso cuando su fuerza más indómita transforma la tierra en una naturaleza arrebatada o sublime donde solo cabe existir frente a esa belleza.

El propio título ya evidencia la polisemia de significados que el término paisaje ofrece a un observador bien atento al enunciar tanto el paisaje hallado en la búsqueda, como el escenario encontrado por azar. Es decir, el descubrimiento… o la casualidad. La búsqueda o el viaje interior, por no hablar de la meta lograda o conquistada por fin.

Así, al explorar la poética del paisaje como un lugar metafórico, refugio del ser, pueden analizarse los diversos significados que ha ofrecido en el pasado este género y observar cuáles reconocemos en el presente, teniendo en cuenta que el paisaje fotográfico se remonta a los orígenes del propio medio y que además comparte códigos compositivos y artísticos con la pintura.

El paisaje encontrado, de Geles Mit. Imagen cortesía de Galería Cànem.

El paisaje encontrado, de Geles Mit. Imagen cortesía de Galería Cànem.

Para ello, la muestra reúne diversas obras fotográficas articuladas en dos partes, aunque ambas exploran conceptos estrechamente relacionados: la primera, ‘Habitar el paisaje’ incluye la construcción social, el hogar, la metáfora del ser e incluye en sus diálogos la serie ‘Casas de vida’ que, junto a una segunda serie ‘Humanos’ sirve para explicitar la acción del hombre y su diálogo con la naturaleza; como una extensión de sí mismo y con sus acciones más visibles o también como un retrato de sí mismo.

La segunda, ‘Naturaleza arrebatada’ reúne piezas donde la mirada romántica y artística del paisaje indómito, por descubrir, recuerda el deseo innato del ser humano por marcar unos límites geográficos que siempre ha deseado cruzar y que finalmente ha transformado al anterior explorador en un descubridor de paisajes, en un Turista del tiempo. Una acción, como exploración y búsqueda del paisaje perfecto, de la fotografía perfecta, que prevalece, aunque afectada ahora por las múltiples referencias culturales de la historia del arte que permanecen en la mirada de ese observador incansable. Y sobre todo de su memoria visual.

Collado en París

Dirección prohibida, de Joaquín Collado
Le Plac’Art Photo
12 Rue de l’Éperon. París
Hasta el 7 de noviembre de 2015

Al margen de la calidad de sus obras, los fotógrafos valencianos que no emigran a Madrid, Barcelona o el extranjero tienen muy pocas posibilidades de darse a conocer fuera de nuestras fronteras. Aunque siempre hay excepciones que confirman la regla, como es el caso del veterano Joaquín Collado, cuyas imágenes se muestran en la galería parisina  Le Plac’Art Photo hasta el  7 de noviembre. La editorial Aman Iman Publishing ha editado un catálogo para la ocasión.

Cartel de la exposición de Joaquín Collado en París.

Cartel de la exposición de Joaquín Collado en París.

Dirección prohibida reúne una veintena de imágenes procedentes de la conocida serie que Collado realizó, en 1972,  del Barrio Chino de Valencia, junto a otros trabajos que ofrecen una visión de la trayectoria de este autor que desde los años sesenta retrata a las gentes de Valencia en el marco de la ciudad.

La exposición forma parte del proyecto Le grand voyage, promovido por Armand Llàcer, que desarrolla intercambios artísticos entre Valencia, París y otras ciudades europeas. Esta es la segunda exposición programada, tras la doble muestra de Thierry Valencin en el Instituto Francés de Valencia y en la Galería Railowsky, en noviembre de 2014.

Fotografía de Joaquín Collado en Le Plac'Art Photo de París.

Fotografía de Joaquín Collado. Le Plac’Art Photo de París.

‘Pisador’ de asfalto

Un domingo de 1972, a media mañana en el barrio de Velluters. “Joaquín Collado se pasea fingiendo ser un turista, sosteniendo su Nikon FTN de manera disimulada para que la gente no advierta que ha venido allí a robarles un pedazo de sus vidas secretas”, evoca Llàcer. “Tose para disimular los disparos furtivos de su cámara, y trata de no perderse los detalles del espectáculo humano”.

Con 42 años, Collado todavía es un fotógrafo amateur y desconoce que otros profesionales de la cámara ya han retratado la fauna urbana en su propia salsa. Brassai en París o Joan Colom en Barcelona. Sin embargo, su mirada es original y auténtica, refleja la ciudad como un auténtico flâneur, un pisador de asfalto que explora con su cámara historias dignas de contar.

Fotografía de Joaquín Collado. Le Plac'Art Photo de París.

Fotografía de Joaquín Collado. Le Plac’Art Photo de París.

Durante los años cuarenta y cincuenta la fotografía española se centra en un pictorialismo esteticista de exaltación de la belleza. “En los sesenta surgen nuevos fotógrafos, una joven generación de creadores que rompen con esa tendencia”, explica Llàcer. “Fotógrafos sin una unidad estética, pero con una misma actitud vital. Influidos por el Neorrealismo italiano, forman parte de una red de sociedades fotográficas que reciben regularmente los anuarios y revistas de fotografía internacionales, y que conectan a sus miembros con lo que pasa en otros países. Cartier Bresson, Robert Doisneau, Eugène Smith, Robert Franck, William Klein, Irving Penn,  o exposiciones puntuales como The Family of Man, significan una apertura de perspectiva, un cambio de rumbo hacia otras maneras de ver”.

“Desde su posición de fotógrafo autodidacta, Joaquín Collado forma parte de ese movimiento renovador, cuya mirada adquiere tintes antropológicos y humanistas. Su obra puede entenderse como un ensayo visual sobre la ciudad y sus gentes, un ejercicio de memoria colectiva y encuentro con el otro”, concluye Llàcer.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado. Le Plac’Art Photo de París.

Bel Carrasco