Russafa Escènica reestrena siete de sus obras

Ciclo Russafa Escènica
Sala José Sancho del Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 4. Valencia
Hasta el 31 de enero, 2015
Jueves y domingo, a las 19.00h. Sábados, a las 20.30h. Precio: de 5 a 10€

Russafa Escènica, el festival de otoño de las artes escénicas en Valencia, comienza el año con la presentación del ‘Ciclo Russafa Escénica’ en el Teatro Rialto de Valencia que se extenderá hasta el 31 de enero. Un proyecto creado en colaboración con CulturArts y compuesto por seis de los estrenos absolutos que se pudieron ver en su cuarta edición el pasado mes de septiembre, más la incorporación de ‘Troya’, producción propia del festival estrenada en 2013.

Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Las tablas de la sala José Sancho acogerán un conjunto de propuestas que, en concordancia con la filosofía del festival de innovar y buscar nuevas formas de hacer teatro, fueron creadas para desarrollarse en formatos reducidos y espacios no convencionales como talleres, galerías de arte, estudios y pequeños comercios ubicados en el tradicional barrio valenciano de Ruzafa, cuya principal peculiaridad es la relación que se establece entre público y artistas.

De esta forma, las obras que componen el ciclo han sido readaptadas para responder al esquema propio del teatro a la italiana, lo que supone para las compañías participantes una oportunidad de consolidar sus propuestas y de abrirse a un nuevo público.

Fedra, de Javier Sahuquillo. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Fedra, de Javier Sahuquillo. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre las piezas seleccionadas hay un protagonismo de las tragedias griegas como ‘Edipo VLC’, dirigida por Ximo Flores e interpretada por la compañía Teatro de los Manantiales; ‘El eco de Antígona’ dirigida por Tannina;  ‘Fedra’, obra de Javier Sahuquillo y la compañía Perros Daneses y ‘Troya, la conquista de la felicidad’, de la mano de Chema Cardeña. Pero también se incorporan al cartel propuestas de danza como ‘Dementiae-La Folie’, una reinterpretación de ‘El Carnaval de los animales’ dirigido y coreografiado por Toni Aparici; de cabaret  como ‘Motel Damm’ de Lucía Aibar al frente de Volandera Teatre, y de teatro textual como ‘Atilio y Blanquita’, bajo la dirección de Juan Mandli con la compañía Tributeatro.

Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Con el propósito de acercar el teatro al mayor público posible, el ciclo Russafa Escénica con la ayuda de CulturArts hará descuentos a grupos y también a quienes presenten los carnets +Cultura, Jove, Universitario y Tercera Edad. Por otra parte, el ciclo incluirá una serie de sesiones ‘aftertalk’ después de los pases, organizados para alumnos de las distintas universidades y escuelas de teatro valencianas.

Russafa Escènica es un festival de carácter social y espíritu innovador que se ha consolidado en sus cuatro años de existencia como el festival por excelencia de las artes escénicas de nuestra comunidad y tiene el reconocimiento de ser el primer festival interdisciplinar nacido en España que fusiona las artes escénicas con las plásticas. Con todo ello, en su pasada edición logró congregar a más de 10.300 personas.

Programa del Ciclo Russafa Escènica:

Jueves 8. Edipo VLC, de Ximo Flores. 19 horas

Sábado 10. El eco de Antígona, de Taninna. 20.30

Jueves 15. Atilio y Blanquita, de Juan Mandli. 19.00

Sábado 17 y domingo 18. Troya, de Chema Cardeña. 20.30 (sábado) y 19.00

Jueves 22. Fedra, de Javier Sahuquillo. 19.00

Sábado 24. Motel Damm, de Lucía Aibar. 20.30

Sábado 31. Dementiae-La Folie, de Toni Aparisi. 20.30

Motel Damm, de Lucía Aibar. Cortesía de Russafa Escènica.

Motel Damm, de Lucía Aibar. Cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica, principio y final feliz

La felicidad. Russafa Escénica

Diversos espacios del barrio de Russafa. Valencia

Balance del festival concluido el 29 de septiembre

Parecía una premonición. ‘La felicidad’ que se utilizó como lema para la tercera edición de Russafa Escènica significó de entrada una visión optimista del teatro, el arte y la cultura, en tiempos de crisis, para terminar siendo una película con final feliz. Según los datos facilitados por la organización del festival, 10.000 han sido los pases repartidos para ver los 25 estrenos absolutos programados durante los diez días del festival, lo que significa un incremento de público del 60% con respecto a la edición del pasado año. Y todo eso con una fórmula bien sencilla, que anima y mucho en medio de tanto recorte y tanto proyecto de hojarasca: un festival hecho con escasos recursos económicos, pero con una enorme voluntad, sacrificio y creatividad.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

A buen seguro que CulturArts y AISGE, la asociación que gestiona los derechos de los actores, habrán tomado buena nota. Su primera colaboración en Russafa Escènica ha coincidido con los mejores resultados de un festival que crece año tras año, merced a ese trabajo cooperativo de cuantos participan en su organización, con Jerónimo Cornelles a la cabeza. La donación desinteresada de los espectadores ha permitido, según explican sus organizadores en una nota, una recaudación de 40.000 euros. Y para que se vea el carácter cooperativo de Russafa Escènica, sin duda uno de los pilares de su éxito, esa cantidad se repartirá entre los espacios colaboradores, los artistas y la organización. Pero no nos llevemos a engaño: esa dotación apenas cubre los gastos de producción de las compañías, tal y como precisan los responsables del festival.

La fragilidad de Eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La fragilidad de Eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

¿Felicidad? Sin duda. Ahí están los resultados, que se han traducido en diez días de gran efervescencia teatral en los diferentes espacios del barrio de Russafa. Pero felicidad que para resultar del todo gozosa necesita de ese pequeño salto que permita a las compañías, no sólo recuperar el gasto producido, sino obtener los lógicos beneficios por su trabajo creativo. Troya: la conquista de la felicidad ha reunido a un millar de espectadores en la Sala Russafa, donde se produjo esta obra dirigida por Chema Cardeña con la participación de jóvenes actores valencianos. Al experimento se le llamó Invernadero y no ha podido dar mejores frutos.

Faràs tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Faràs tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica ha consolidado su apuesta, de la que deberían tirar en próximas ediciones con más dotación económica las instituciones públicas y privadas sabedoras del potencial de un festival sin techo. El mal tiempo de la crisis no es que amaine, pero, como Russafa Escènica demuestra, se puede capear el temporal con imaginación, talento y una voluntad cooperativa a prueba de políticas con estrechez de miras. La cuarta edición, una vez comprobados los efectos de la felicidad, invita a la proclamación del deseo como fuente de poderosa energía.

De Titulos, de Gabriel Delgado y Laura Romero. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

De Titulos, de Gabriel Delgado y Laura Romero. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Salva Torres

Russafa Escènica: la felicidad entre la crisis

Russafa Escènica. La felicidad
Diversos espacios y lugares del barrio de Russafa, en Valencia
Del 20 al 29 de septiembre

La dama de la felicitat, Usted es feliz, La isla de la felicidad, Voy a ser feliz porque es bueno para la salud, Proyecto TFA (transitando felicidades ajenas), y así hasta un total de 25 títulos en torno a esa felicidad anunciada como lema de Russafa Escènica. Y no es para menos. En plena crisis económica, el festival de teatro que cumple este año su tercera edición no sólo sobrevive al desencanto generalizado, sino que esboza una sonrisa de oreja a oreja por el éxito acumulado. Empezaron con apenas seis compañías y ahora, entre lo que llaman Viveros (espectáculos de 25 minutos) y Bosques (de 60 minutos), superan la veintena. O lo que viene a ser lo mismo: “¡25 estrenos absolutos!”.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

No hay fórmula mágica. “Es el festival de las personas”, repite una y otra vez Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica. A base de la voluntad y el esfuerzo de decenas de esas personas comprometidas con la cultura, el teatro y las artes plásticas, el festival crece a pasos agigantados, hasta el punto de llamar la atención por primera vez de CulturArts o la Fundación Aisge, por citar a dos de sus patrocinadores. Con apenas 10.000 euros de presupuesto, los organizadores de Russafa Escènica obran milagros, si bien no alcanza todavía para pagar como se merece a las compañías que estrenan sus obras en el marco del festival: alrededor de 500 representaciones en 10 días, finalizando el domingo 29.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Con esos magníficos mimbres (las personas) y una transparencia económica, cuyo calco a otras actividades e instituciones públicas y privadas sería solución de muchos problemas, Russafa Escènica se ha convertido en un festival de referencia, no sólo en Valencia sino en el conjunto de España. “No tenemos dinero para pagar la estancia de las compañías, pero son muchas a las que les gustaría venir de fuera de la Comunidad Valenciana”, subrayan los organizadores. A este paso (“cada edición, un pequeño avance”) terminarán lográndolo. Como han logrado, antes de que el festival comenzara el pasado viernes, una ocupación del 30%. “3.000 pases ya es un éxito de partida”, afirmó Cornelles.

Momento de la obra Faras tard. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Momento de la obra Faras tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Además de los 18 espectáculos de Viveros y los seis de Bosques, Russafa Escènica estrena Invernadero, producción propia del festival a cargo de Chema Cardeña y un grupo de actores que han terminado este año sus estudios en escuelas de arte dramático de Valencia. Troya (la conquista de la felicidad) es el resultado de este montaje iniciático. También habrá jornadas escénicas en la Sala Russafa, con ponencias y mesas redondas; una exposición fotográfica de José Luis Abad; una charla del pintor y escenógrafo Pepe Agost en Espai Tactel, así como actividades paralelas coordinadas por Ana Sanahuja, de Hat Gallery, entre las que destacan una serie de conciertos y una visita guiada por el barrio junto al arquitecto Ximo Quixal, que invita a la reflexión: “Los barrios de gran crecimiento cultural pueden morir de éxito si no se gestionan bien, como ya sucedió con el Soho de Nueva York”, apunta Sanahuja. Russafa Escènica, tiempo habrá de pensarlo, apela a la felicidad por su gran momento.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Salva Torres