Noé Sendas: Imágenes enigmáticas

Noé Sendas. Obras recientes
Set Espai d’Art
Plaça Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 7 de noviembre de 2015

Incansable coleccionista de imágenes, Noé Sendas (Bélgica, 1972) ha desarrollado un trabajo basado en una política de recopilación de imágenes, enraizada de referencias artísticas, cinematográficas y literarias, permitiendo a la fotografía desempeñar, desde el comienzo de su carrera a finales de los 90, un papel crucial en sus vídeos, esculturas e instalaciones.

A partir de 2009 el artista con sede en Madrid y Berlín se ha dedicado casi exclusivamente a la apropiación de imágenes fotográficas existentes, con el fin de manipular y subvertir los originales, lo que le conduce a esculpir el contenido de la imagen fotográfica.

Obra de Noé Sendas. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Noé Sendas. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

La singularidad de Noé Sendas, en el panorama del arte de las últimas décadas, se deriva en gran medida de la forma en que es capaz de dibujar, de manera coherente y con un sólido apoyo conceptual, su propio ritmo e inquietudes ajenas a las fluctuaciones superficiales del día a día actual.

En sus obras más recientes, uno puede percibir el creciente valor centrado en la noción del sistema que va más allá del ámbito de la instalación cuando se trata de describir la génesis de una obra, sus predecesores y sus implicaciones contextuales, al tiempo que propone relaciones espaciales entre objetos.

Obra, exposición e instalación constituyen un concepto indivisible en el que cada pieza requiere y describe una museografía de la totalidad, de acuerdo a un proceso en el que el artista controla hasta el más mínimo detalle.

En Recent Works una serie de retratos se transforman en enigmáticas imágenes. Al final, el enigma es el punto de partida de los proyectos artísticos de Noé Sendas o, tal vez, de todos los proyectos artísticos.

Obra de Noé Sendas. Cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Noé Sendas. Cortesía de Set Espai d’Art.

Arte japonés y japonismo

Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 15 de septiembre, 2014

La actual crisis económica es una de las muchas otras crisis que nos afectan, la punta del iceberg de una crisis más profunda que engloba a todas: la crisis de relación, con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

La crisis económica empieza desde el momento en que consideramos que la suma de nuestros actos se resuelve en cifras; o dicho con otras palabras, cuando existe una deformación peligrosa en la relación con el sentido de la posesión.

La misma alteración existe en la manera de tratar la naturaleza: los mares se convierten en cloacas, y países enteros en vertederos; los bosques son arrancados y quemados; los animales son abandonados, sacrificados o mutilados.

Una de las piezas mostradas en la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una de las piezas mostradas en la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

A esta crisis ecológica sin precedentes, se suma la crisis de relación interpersonal (en proporción inversa al boom de las comunicaciones), donde los otros se vuelven objeto de deseo o de miedo, en ángeles o demonios, un reflejo de esa otra relación deformada –quizá la principal-, que existe interiormente con nuestras propias ideas y sentimientos. Nos vemos con otras personas, tenemos ideas, nos asaltan sentimientos, pero no sabemos nada de unas y otras; nos limitamos a establecer preferencias, sin interés ninguno por conocer y comprender.

A pesar de todo, como si fuera un diamante bajo el carbón, existe el entendimiento de una razón de ser que da valor a lo que hacemos –o dejamos de hacer. Es la razón que nos lleva a comprender en toda su compleja dimensión la interrelación de todas las cosas. Un sentido intuitivo que desmonta el engaño de esa relación personal basada en el comportamiento binario (o funciona o no funciona) que peligrosamente se está desencadenando por impacto de la tecnología informática.

De esta razón o sentido intuitivo nos habla la muestra que el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta hasta el final del verano sobre arte japonés. Piezas de un arte cuya belleza se hace traslúcida precisamente por el valor de lo imperfecto, lo inacabado, lo asimétrico, el carácter pasajero de las cosas, lo imprevisto, todo aquello que desafía esa relación binaria que acabamos de mencionar.

Una de las obras de la exposición sobre Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una de las obras de la exposición sobre Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La exposición se compone de casi trescientas piezas, en su mayoría pertenecientes al período Edo (siglos XVIII y XIX): pinturas, libros y estampas, estuches, abanicos, una de las mejores colecciones europeas de tsuba (guarda de la hoja del sable japonés), inrô (cajita que cuelga del cinturón del kimono), suzuribako (caja escritorio), objetos namban y cerámica para la ceremonia del té basada en la estética Zen. Todas ellas son piezas realizadas con técnicas distintas pero que comparten el mismo interés por la belleza de los objetos sencillos. El artista japonés, profundamente vinculado con su obra, siente los materiales como parte esencial de su vida y de su relación con el medio del que forma parte.

En Japón, el arte (gei), tiene un sentido distinto que en occidente, más trasgresor de los límites impuestos por la forma sensible. Más, o de otra manera. Es un arte que explora la materia como gen creador de vida, una estética que tantea lo que la vida pueda tener de sentido por medio del arte. O para decirlo abiertamente: por medio de la belleza. Una belleza que para estos artistas es igual a armonía, un impulso poético, un principio sensitivo que lleva a la materialización de la obra, que no tiene finalidad en sí, sino que la traspasa y va a un infinito creativo.

La belleza alude directamente a la existencia; tiene por tanto carácter ontológico: consiste en alcanzar el sentido con el todo. Este tipo de arte está basado en cualidades que, desde lo aislado o separado, sugieran o remitan a la totalidad. Y lo esencial que sugiere la totalidad es el vacío, la razón de ser de todo lo que existe.

La exposición incluye además treinta obras pertenecientes a la colección del museo donde se destaca el japonismo, la influencia que el arte japonés tuvo en el arte occidental del siglo XIX (Gauguin, Mary Cassatt, Ignacio Zuloaga) y en la abstracción y el informalismo (Tàpies, Chillida).

Ilustración de una de las obras de la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Ilustración de una de las obras de la exposición de Arte Japonés en el Museo de BBAA. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres