La obrera de la fotografía Kati Horna

La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centre del Carme acoge la exposición ‘La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)’, comisariada por José María Oterino. Horna es sin duda una de las creadoras más inusuales y auténticas del siglo XX, “una obrera de la fotografía” como se definía ella misma. Feminista, solidaria y libertaria, la artista nacida en Budapest en 1912 y participante de las vanguardias de entreguerras, fue llamada a documentar y dar testimonio del trabajo transformador que estaban llevando adelante la CNT y la clase trabajadora durante la Guerra Civil.

La secretaria general del sindicato CGT-PV, Emilia Moreno, señaló que “a diferencia de otros fotógrafos, Kati Horna transmitió el trasfondo de las retaguardias” y  explicó que “en el momento actual es importante destacar uno de los bloques de la exposición que habla sobre los refugiados que fueron acogidos por hombres y mujeres de ciudades como Valencia en un ejemplo de generosidad”. «Si queremos cambiar el mundo y desarrollar el pensamiento crítico, esta exposición es una buena herramienta para llevarlo a cabo”, concluyó.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Oterino destacó por su parte “los fotomontajes que entroncan con el pasado de Kati Horna influenciada por el surrealismo, que recuperaría también en la última etapa de su vida. Estos fotomontajes permiten mostrar lo que la realidad no enseña”.

La Guerra Civil española fue la primera guerra profusamente registrada en los principales medios de comunicación de la época. La cobertura de esta guerra no tenía precedentes. La aparición de cámaras más rápidas, la Leica, pero también el deseo de un compromiso antifascista por parte de numerosos reporteros, hizo que periodistas y fotógrafos de todo el mundo vinieran a contar esta guerra. Brigadistas, intelectuales, artistas, escritores, poetas, fotógrafos. Y también mujeres. Pioneras como Gerda Taro, Tina Modotti y Kati Horna acudieron a la llamada antifascista.

Horna estuvo siempre en la retaguardia, no llegó a pisar el frente. Retrató con su Rolleiflex maravillosas imágenes de lo cotidiano, siempre con una mirada tierna hacia los niños, las mujeres y las víctimas de los bombardeos. Al contrario de los fotógrafos de la época (Capa, Centelles, Taro, Cartier-Bresson…) no le interesaba publicar en los grandes medios internacionales, sino poner su cámara al servicio de la CNT-FAI y del anarquismo.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Muchas de sus imágenes fueron publicadas en revistas como Libre studio, Tierra y libertad, Mujeres libres y Umbral. Parte de esa producción de Kati Horna, que sólo consiguió salvar 279 negativos al salir de España en 1939, ha sido reeditada ahora por el sindicato CGT. Según Oterino, “Kati Horna sólo concedió una entrevista en toda su vida, de manera que lo que sabemos de ella es casi leyenda. Se habla de una lata de hojalata en la que salvó los negativos”.

Tal y como explica la fotógrafa Eva Máñez, en uno de los textos de la exposición, “sus fotografías son muy diferentes a las de sus compañeros. No le interesa la muerte ni la crueldad, que nunca se muestran abiertamente, sino la dignidad de la población que resistía la guerra. Frente al espectáculo de los cuerpos desmembrados, la sangre y el campo de batalla, Horna plantea un espacio de reflexión sobre la guerra y sus consecuencias sobre los civiles”.

Pacifista y anarquista, su fotografía representa la memoria de lo cotidiano. De 1937 a 1939, esta “obrera de la fotografía”, amiga de Robert Capa y otros fotógrafos reconocidos, viajó por las provincias controladas por la República tomando imágenes de las gentes, los mercados, las calles, los escaparates de las tiendas, el desabastecimiento, las cartillas de racionamiento, los bombardeos sobre la población civil, los refugios antiaéreos, las iglesias transformadas en hospitales y almacenes, la acogida a los refugiados, etc.

En esa cotidianidad, explica Eva Máñez que está “siempre la presencia de las mujeres: las madres combativas, las milicianas, las niñas y las ancianas. El universo femenino exhaustivamente retratado, que a través de sus imágenes da un aliento de humanidad a tanta barbarie”.

En este sentido el director del Consoci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, recordó “la importancia de hacer una relectura de género de nuestra historia construida sólo desde el punto de vista masculino. Para ello estamos trabajando en una convocatoria pública que dé vida a proyectos de investigación en torno a esa otra mirada, tan necesaria para comprender nuestra realidad”.

Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939). Imagen cortesía de Centre del Carme.

La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939). Imagen cortesía de Centre del Carme.

¿Existe una mirada femenina?

Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM
Sala de la Muralla
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de junio

“Se ha escrito mucho sobre la ‘mirada masculina’ que cosifica a las mujeres, pero nos preguntamos si existe la ‘mirada femenina”, se interroga Barbara Rose, crítica de arte norteamericana. Suya ha sido la elección de las 31 fotógrafas de la colección del IVAM cuyas 95 imágenes se hallan expuestas en la Sala la Muralla del museo valenciano. La pregunta que se formula Rose es la misma que durante las últimas décadas se han venido haciendo teóricas reputadas del movimiento feminista como Laura Mulvey, Teresa de Lauretis o Luce Irigaray.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Y la respuesta no es siempre la misma, porque depende del punto de vista que las propias feministas adopten. Las más radicales dicen que sí, que por supuesto, que cuando una mujer se pone detrás de una cámara deja de tomar a la mujer por objeto, para rescatarla de la jaula en la que el hombre la encierra. Las más moderadas dicen que da lo mismo, porque en el fondo lo que cuenta es la subjetividad más allá de encorsetamientos ideológicos o de género. Si el arte, dirían estas últimas, lo es porque trasciende el tiempo y alcanza las capas más profundas del ser humano, rompiendo identidades monolíticas, entonces no puede haber más que una mirada: la del hombre o la mujer desprejuiciados.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

En todo caso, de existir esa mirada femenina, Barbara Rose la entiende “basada en una capacidad para enfatizar y comunicar las sutilezas de la intimidad y la emoción que tradicionalmente se han asociado con la capacidad de la mujer para mirar en las profundidades más que en las superficies de las cosas”. Menos mal que Rose introduce el latiguillo de “tradicionalmente”, porque volvemos a incurrir en tópicos de los que precisamente pretenden huir las feministas a la hora de ir a la caza y captura de esa supuesta mirada de mujer.

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Lo mejor, en cualquier caso, es acudir directamente a las imágenes de esas Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM, que hasta el 15 de junio permanecerán en el museo valenciano. Hay, por supuesto, de todo, pero tomando al azar una de esas fotografías, por ejemplo la de Cindy Sherman, Untitled Film Still nº 15 (1978), en la que se ve a una atractiva mujer mirando por la ventana, el debate sobre la supuesta mirada femenina se recrudecería. Y si tomamos una imagen más actual, por ejemplo la de Cristina Lucas, The last will of Anne Sexton (2005), en la que aparece una mujer de riguroso negro y de espaldas en el interior de un descapotable rojo, vemos que no hay manera de despejar la confusión en torno a tan espinosa pregunta.

Fotografía de Laurie Simmons en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Laurie Simmons en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Y bien, entonces ¿existe o no una mirada femenina? Por supuesto, ahí está, en las 95 imágenes de esas 31 fotógrafas que, con todo el derecho del mundo, han tomado su cámara y se han puesto a reflejar su punto de vista de cuanto les rodea. Y lo que ven, he ahí la pluralidad de contenidos, concierne tanto a la mujer que mira como a la mujer mirada, unas veces adoptando el mismo rol pasivo que se le atribuye cuando es un hombre el fotógrafo, y en otras ocasiones revelando cierta sorpresa, malestar o incredulidad por el hecho de ser mujer encerrada en el estrecho marco de una realidad violentada.

Fotografía de Grete Stern en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Grete Stern en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

La exposición, desde el punto de vista técnico, se divide en secciones: El ojo documental, desde Dorothea Lange a Tina Modotti, pasando por Diane Arbus, Lisette Model o Marta Sentís; Mujeres mitológicas, con especial atención a la serie de sueños de Grete Stern, sin olvidar las contribuciones de Cindy Sherman, Ouka Leele, Cristina Lucas, Cristina García Rodero, Carmen Calvo, Eva Lootz o Rita Martorell; Arquitecturas, con Cristina Iglesias, Concha Pérez o Chus García Fraile, y Mujeres mirando mujeres, donde se incluyen imágenes de Claude Cahun, Ariane López-Huici, Vanessa Pastor, Eva Blanch Vallhonrat o Laurie Simmons. Un total de 95 fotografías, tan dispares entre sí, que obligan a pensar acerca de esa supuesta mirada femenina en clave negativa. Todo lo más, como señala Barbara Rose, podría llegar a decirse sucintamente que “esta selección muestra una gran pluralidad con diferentes miradas y técnicas”. Tantas como mujeres fotógrafas hay en esa rica colección del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Salva Torres