La brújula de Room Art

Room Art, 2015. Migraciones visuales
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo

Vivimos en un mundo paradójico: cada vez más global, más transfronterizo, con un mayor trasiego de vidas humanas volando de acá para allá y, a la vez, un sentimiento de territorialidad cada vez más acusado. Como si la férrea pertenencia a un lugar se hubiera difuminado, al tiempo que se experimenta una necesidad loca de fomentar espacios de poderoso arraigo identitario. El sujeto, como tal, no se reconoce en esa abstracción del mundo al que lo reduce el carácter mercantil de la globalización. Y no duda, para recuperar su identidad diluida, en buscarla allí donde siente el calor de cierta madre tierra.

Obra de Daniel Coves en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Daniel Coves en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Los 12 jóvenes artistas que integran la exposición ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’, comisariada por Ricard Silvestre, muestran sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau a modo de brújulas orientativas en medio de ese contradictorio mundo. Por eso unos se aproximan al perplejo y silente sujeto, con el fin de reflejar sus dudas, mientras otros acuden a los objetos que configuran su mundo, para renegociarlo, y algunos más simplemente levantan acta de la dificultad de habitarlo. En cualquiera de los casos, se trata de un amplio abanico de propuestas encaminadas a arrojar alguna luz y muchas sombras acerca de los actuales vaivenes existenciales.

Obras de Ewa Okolowicz en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obras de Ewa Okolowicz en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Patrocinada por Romeu y Rom Editors, por medio del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani ‘Romà de la Calle’ (CDAVC), la tercera edición de Room Art (la primera que se celebra en La Nau) reúne fotografía, pintura, escultura, videocreación, instalación y dibujo. Y lo hace con esta nómina de artistas: Aldo Alcota, Nuria Antolí, Daniel Coves, Adriana Chávez, Natuka Honrubia, Su-pi Hsu, Manuel Martínez Ojea, Pau Pascual, Vicente Perpiñá, Paula Prats, Ewa Okolowicz y Karina Vagradova. Artistas que buscan desentrañar, ya sea de forma poética o inclinando su propuesta más del lado ideológico, lo que nos acontece a los sujetos en el siempre difícil cometido de ubicarnos en ese “desierto de lo real” al que aludía ‘Matrix’, película de los hermanos Wachowski.

Obra de Vicente Perpiñá en 'Room art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Vicente Perpiñá en ‘Room art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Hay quienes, como Karina Vagradova, aluden a la ‘maldita velocidad’ e interponen el paisaje como lugar donde se citan en silencio densas interrogantes. Paula Prats incide en lo mismo hurgando en la nevada Islandia y sus iridiscencias. Daniel Coves se fija en esa aceleración del tiempo, congelándolo, para mostrar al sujeto cotidiano que las prisas ocultan. Y en esta línea habría que situar igualmente el video de Pau Pascual, en el que se muestran los contrastes entre los grandes edificios, la abstracta metrópolis, la infancia y cierto paisaje de una más abrupta naturaleza. Su-pi Hsu tira de ciertos hilos para reflejar el complejo equilibrio de un minúsculo sujeto en el mundo globalizado.

Obra de Su-Pi Hsu en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Su-Pi Hsu en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

De los objetos que dan pistas, las suscitan con ironía o ayudan a configurar nuestro mundo, se ocupan Nuria Antolí y Natuka Honrubia. Como ofrecen pistas los imaginativos montajes de Manuel Martínez Ojea, los objetos patagónicos de Ewa Okolowicz, los delirios de un errante de Aldo Alcota o la igualmente delirante propuesta ilustrativa de Vicente Perpiñá, con ese hombrecillo en manos de una mujer de armas tomar. Adriana Chávez, con su espectacular video instalación, se decanta por arrojar luz bañada en múltiples sombras del poder colonizador.

Imagen del video de Pau Pascual en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del video de Pau Pascual en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

‘Migraciones visuales’, pues, de 12 artistas, con reflexiones de otros tantos críticos de arte del panorama artístico valenciano, que se reparten el trasiego entre Valencia y Barcelona, Reino Unido, Alemania, Polonia, Rusia, Islandia, Japón, México, Chile o Estados Unidos. Un viaje de ida y vuelta para mostrar las contradicciones que nos habitan, ya sea porque el cuerpo es de por sí territorio de arenas movedizas o porque el exterior nunca ha sido un lugar cómodo y amable.

Obra de Karina Vagradova en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Karina Vagradova en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Migración: de lo propio a lo extraño

Fronteridad: migración, desplazamiento y nomadismo artístico

Sala del Rectorado de la UPV

Camino de Vera, s/n. Valencia

Hasta el 7 de julio

Al tiempo que la economía mueve fronteras, la ideología tiende a fijarlas. He ahí el arma de doble filo de la migración. “Por un lado, era necesaria para sostener la economía y promover el crecimiento; por otro, fue convertida en amenaza”. José Manuel Springer, comisario de Fronteridad: migración, desplazamiento y nomadismo artístico, se hace cargo de esa paradoja en la muestra que hasta el 7 de julio acoge la Universitat Politècnica de València (UPV). Por un lado, flexibilidad de los límites fronterizos para que fluya la mano de obra y, por otro, necesidad de esclarecer la diferencia entre propios y extraños.

Esa misma tensión destilan las obras de los 12 artistas latinoamericanos que integran la exposición. Videos, pinturas, esculturas y fotografías se van sumando para reflejar el choque cultural que provoca la migración. Juan Juliá, rector de la UPV, subraya la coherencia de que tal proyecto expositivo se muestre en la Sala de del Rectorado: “La propia dimensión universalista que, en sí misma, atesora la Universidad, hace que en ésta nadie pueda ser extranjero ni en su relación con los demás ni en su trato con el conocimiento”.

Irene Dubrovsky.Fronteridad.UPV

Irene Dubrovsky.Fronteridad.UPV

Ese carácter universalista, que sin duda se halla en el núcleo de Fronteridad, es en todo caso difícil. Así lo destaca Springer: “La llegada del extranjero, del extraño o forastero, provoca curiosidad primero, rechazo después y, sólo en contados casos, la aceptación”. Sólo en contados casos. De ahí la importancia de una exposición que viene precisamente a recordarnos esa dificultad. “De cualquier forma que se vea, la migración es producto del concepto de frontera o de límite, el cual está muy enraizado en el ser humano”, precisa Springer.

Ese enraizamiento del límite propio en relación con lo ajeno, que da lugar a la fijación si cabe de más puestos fronterizos, al tiempo que provoca diversos cultos étnicos y misticismos variados, está en Fronteridad. En los videos de Sarah Minter y Cao Guimaraes, exploradores ambos del desarraigo humano en las grandes urbes; desarraigo que lleva al agrupamiento visceral (bandas juveniles como la de los Mierdas Punk mexicanos) o al vagabundeo. En las grandes pinturas murales de Daniel Lezama, donde se mezclan divinidades matriarcales y surrealista colorido telúrico, como si la madre patria llevara en sus entrañas el propio desgarro.

Marcos Ramírez Erre. Fronteridad.UPV

Marcos Ramírez Erre. Fronteridad.UPV

También en las postales de Marcos Ramírez Erre, llevadas al límite de ciertas experiencias vividas. Y, en fin, en los mapas de Irene Dubrovsky, en las impresiones digitales de Ken Gonzales-Day, en la acción poética de Rocío Cerón, en las cerámicas de Demián Flores, en la instalación fotográfica de Anna Kurtycz, en las islas de Carlos Aguirre y en el video de Carlos Amorales. Fronteridad: migración, desplazamiento y nomadismo artístico es un compendio de artes visuales y poéticas que vienen a cuestionar las fronteras, por cuanto, recalca Springer, “la cultura es fundamentalmente transmisión”. 

Salva Torres