‘El Gran Arco’ del laberinto mental

El Gran Arco, de Eva Zapico
Espai Mutant de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 21 y domingo 22 de noviembre de 2015

Eva Zapico presenta la obra de teatro El Gran Arco, el 21 y el 22 de noviembre en el Espai Mutant de Las Naves. Un montaje interpretado por Eva Zapico y Àngel Fígols.

El Gran Arco propone un recorrido por el laberinto mental de los personajes, un espacio en el que el espectador inicia un viaje hacia el inconsciente. Dos personajes, terapeuta y paciente, comparten un espacio sin que podamos llegar a entender cuál es la relación real entre ellos. Un recorrido por el laberinto mental de ella. Un viaje hacia el inconsciente de ambos.

A partir de la histeria como enfermedad nerviosa, considerada durante mucho tiempo como un rasgo propio de mujeres malvadas al servicio del diablo, esta función reflexiona sobre el origen de la maldad en el individuo.

Sin poder dar respuesta al enigma sobre el origen de lo malvado, el montaje muestra el desarrollo de la neurosis mental en la relación de una mujer con su terapeuta. Utilizando como motor la obra de Louise Bourgeois, las teorías psicoanalíticas de Carl Gustav Jung y Las Cárceles de Piranesi, ambos personajes se relacionan sin que sepamos los intrincados nudos de conexión que les une.

El Gran Arco se estrenó en el festival Russafa Escènica 2013 y cuenta con la colaboración de otros creadores, como el músico y videoartista catalán Logical Disorder y Transistora, magazine online especializado en música electrónica.

El gran arco, de Eva Zapico. Imagen cortesía de Las Naves.

El Gran Arco, de Eva Zapico, con Àngel Fígols. Imagen cortesía de Las Naves.

El-Sherbini: ¿Deberíamos reírnos de esto?

No sé si debería reírme de esto…
Yara El-Sherbini
Galería pazYcomedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 18 de abril, 2015

Es de padre egipcio y de madre caribeña. Y se nota. Se nota esa mezcla de tensión vivida en el país de Tutankamón y de alegría antillana. De manera que Yara El-Sherbini (Inglaterra, 1978) se toma las cosas en serio para reírse de ellas. Que es lo que hace en la galería pazYcomedias, donde muestra una selección de su obra comisariada por José Luis Pérez Pont, estrenando en Valencia una pieza jamás vista: ‘End of Conflict in the Middle East’.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Está considerada como una de las principales exponentes de la nueva generación de artistas británicos y una de las más destacadas protagonistas del movimiento Live Art. Arte vivo por oposición a ese otro que los artistas de esta (in)disciplina artística consideran, si no muerto, obsoleto. ‘No sé si debería reírme de esto…’, tal es el título de la exposición en pazYcomedias, va en esa dirección: la del “tono desafiante e inconformista” de una obra repleta de “humor ácido y rebelde”, según palabras de su comisario.

Y lo cierto es que Yara El-Sherbini se ríe de unas cuantas cosas, todas ellas relacionados con algunos de los clichés de la sociedad contemporánea. Por ejemplo, las relaciones entre Oriente y Occidente. La mayoría de trabajos que muestra en Valencia tiene que ver con ello. ¿Debería reírse del velo que portan las mujeres árabes? ¿O de las bombas caídas en Oriente Próximo? Deba o no, El-Sherbini no se muerde la lengua y lo hace: se ríe con sus propuestas críticas y obliga al espectador a cuestionarse los límites de esa sonrisa.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

La pieza ‘A Carpet Bomb (Persian)’ es eso: una alfombra bomba creada como si fuera una lámpara granada, con su mecha y todo. La instalación ‘Tipping Point’ está hecha con bolos cubiertos de velos, quién sabe si esperando que alguna mano los derribe lanzando contra ellos su agresiva bola. También hay un alfabeto magnético que actúa a modo de chiste, en el que se lee: “Una mujer con velo fue arrestada sospechosa de atentar contra la seguridad nacional. Ella señaló que estaba trabajando bajo cubierto”. El título de la pieza lo aclara todo: ‘Jokes from the dark side’ (bromas desde el lado oscuro).

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Yara El-Sherbini utiliza ese lado oscuro de la práctica artística para revelar cierto inconsciente, al que apela como motor de una creatividad entre siniestra y juguetona. El estreno absoluto en Valencia de ‘End of Conflict in the Middle East’ se nutre de esa mezcla de oscuridad y chispeante ingenio. Pérez Pont lo explica así: “Es el resultado de una performance en una biblioteca, donde hace desaparecer todo el interior del libro ‘Conflict in the Middle East’ a base de perforar todas sus páginas con una taladradora de papel, acabando simbólicamente con el ‘conflicto’”.

Es la manera que tiene El-Sherbini de enfrentarse a la conflictiva realidad, haciendo uso de los clichés para zarandearlos mediante sus acciones terapéuticas. De hecho, como bien explicaba Freud en ‘El chiste y su relación con el inconsciente’, el desconcierto figura entre las premisas de lo cómico. Desconcierto al que sigue cierto esclarecimiento posterior fruto de la descarga emotiva. ¿Deberíamos reírnos entonces de la propuesta que acoge pazYcomedias? Hay tiempo hasta el 18 de abril de responder a una pregunta que requiere, eso sí, ponerse a prueba.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Salva Torres

Miki Leal, por los cerros de Úbeda

Balada heavy, de Miki Leal
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 10 de abril

Miki Leal, en fructífero diálogo con Isabel Puig (de AVALEM: Asociación Valenciana de Educadores de Museos), fue presentando su obra, ‘Balada heavy’, el día de la inauguración en Luis Adelantado. Y entre las cosas que dijo, y dijo unas cuantas a rebufo de los interesantes apuntes de su narradora acompañante, esta reflexión: “Construyo la imagen desde dentro, pero me interesa lo que sucede alrededor”. Algo parecido destacó Isabel Puig, en relación con el bodegón de los vinilos: “El vinilo es una excusa para irse al fondo, a lo que sucede alrededor”. “Hago lo figurativo y luego me pongo a jugar para irme por otros sitios”, agregó el artista.

Obra de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Obra de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Diríase que Miki Leal se va por los cerros de Úbeda al entonar (pintar) esa ‘Balada heavy’ que da título al conjunto expositivo. Da igual que en el centro de su obra haya cuatro músicos de jazz recortados de una revista, las figuras de una foto de Cartier-Bresson, que pose junto a su primo con mucho verde detrás, que haya bodegones, paisajes o esos vinilos. Da lo mismo, porque Miki Leal lo que pretende es dejarse llevar por los recuerdos que emanan de cada una de esas presencias centrales.

Modern jazz, de Miki Leal en 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Modern jazz, de Miki Leal en ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

De ahí la importancia, que subrayó Isabel Puig, de poner especial “atención a los bordes, a las rupturas”. Del centro, pues, a la periferia. O por decirlo de otra forma: Miki Leal reúne objetos de grato recuerdo para él y, a partir de esos objetos que capitalizan su recuerdo, se extravía por los meandros de la memoria. Una memoria que hace “guiños” a la historia del arte, a su afición por la música, y más en concreto por el jazz y, por supuesto, a todos esos objetos (camisas, zapatos, discos, cuernos de jabalí africano, nudos de árbol) de su “mundo personal”.

Bodegón de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Cortesía de Galería Luis Adelantado.

Bodegón de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Cortesía de Galería Luis Adelantado.

Miki Leal se aproxima a todo aquello que le toca, le motiva, le subyuga, con firme convicción (de ahí que lo ubique en el centro de su obra), para después interponer, velar o sumar elementos que hagan de ese recuerdo una labor arqueológica. El artista agrega geometrías, rayaduras, bordes negros o material cerámico a cuanto constituye el objeto de sus recuerdos, de forma que la balada heavy a la que alude el título de la exposición sea una música original que te lleva a otra parte.

Vista general de la exposición 'Balada heavy', de Miki Leal. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Vista general de la exposición ‘Balada heavy’, de Miki Leal. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

“Tiene un aspecto terapéutico”, apuntó Miki Leal, tras observar ese desplazamiento de lo figurativo a lo abstracto; de lo nítido a lo difuso. Terapia que entronca el recuerdo con la inevitable reinterpretación de aquello que propició cierta experiencia singular. De la supuesta objetividad, en tanto suceso real que deja su huella indeleble en la memoria, a la subjetividad como rememoración de un pasado que, en tanto nos conmueve, es necesariamente reactualizado.

Por eso las figuras y los objetos pierden su condición inicial de prístino recuerdo, para disolverse, difuminarse o simplemente mezclarse con toda suerte de evocaciones presentes. Que Miki Leal se vaya por los cerros de Úbeda es una manera de decir que, en el fondo, los recuerdos siempre tienen esa condición de extravío, de carácter incierto y errático. Lo que hace el artista, con la evocación musical que propone en la galería Luis Adelantado, es reinterpretar aquello que sintió al contemplar un cuadro, una fotografía o poseer ciertos objetos, con pinceladas que transforman su obra en un lúdico recorrido sensorial por los vericuetos de la memoria.

Obra de Miki Leal en la exposición 'Balada heavy'. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Obra de Miki Leal en la exposición ‘Balada heavy’. Imagen cortesía de Galería Luis Adelantado.

Salva Torres

MAKMA acierta: Loving, Premio Luna de Valencia

Loving (Milosc), de Slawomir Fabicki

Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 21 al 28 de junio de 2013

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

MAKMA anticipó sus favoritas y acertó: el jurado del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove, integrado por Fernando Méndez-Leite, Viktor Oszkár Nagy y Jan Schomburg, concedió el Premio Luna de Valencia al mejor largometraje a la película polaca Loving, de Slawomir Fabicki. Y lo hizo por las siguientes razones, que desglosó Méndez-Leite: «Hemos valorado su riqueza, complejidad y rigor narrativo». El premio se otorgó por unanimidad. «Es una película sencilla, pero con unos personajes muy bien definidos y que sugiere muchas cosas con pequeños detalles», subrayó Méndez-Leite, quien continuó diciendo: «La película está my dominada, controlada por su director, y muy sugerente».

Jonathan Hodgson, Fernando Méndez-Leite y Rafael Maluenda, anunciando el palmarés. Imagen cortesía de Cinema Jove

Jonathan Hodgson, Fernando Méndez-Leite y Rafael Maluenda, anunciando el palmarés. Imagen cortesía de Cinema Jove

El palmarés de la 28ª edición de Cinema Jove quedó así. Luna de Valencia al Mejor Cortometraje: Oh Willy (Bélgica, Francia), de Emma De Swaef y Marc Roels. Premio Especial del Jurado de Cortometraje: Le premier pas (Francia), de Jonathan Comnène. Premio Pecera Estudio al cortometraje español con mejor sonido: Terapia (España), de Beatriu Vallès. Premio Canal+ al mejor cortometraje: Meu amigo Nietzsche (Brasil), de Fáuston da Silva. Premio Grupo Pasarela Audiovisual al mejor director de cortometraje de producción valenciana: Lucas (España), de Álex Montoya. Menciones especiales del jurado: Les rites (Francia), de Matthieu Taponier, y Die ruhe bleibt (Alemania, Francia), de Stefan Kriekhaus. Premio Proyecto Corto Canal+ Pecera Estudio, Safari, de la productora Dynamite Films S.L., escrito y dirigido por Gerardo Herrero. Además del ya citado Premio Luna de Valencia Mejor Largometraje, Loving / Milosc (Polonia), de Slawomir Fabicki.

Oh Willy, de Emma De Swaef y Marc Roels, Premio Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove

Oh Willy, de Emma De Swaef y Marc Roels, Premio Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove

De esta última película, MAKMA escribió lo siguiente, tras su pase el miércoles día 26 en la Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca.

Un pájaro muere estrellado contra la ventana de un largo pasillo, en el comienzo de Loving. Una luz al final de otro largo pasillo cierra la película del director polaco Slawomir Fabicki. El primer pasillo se corresponde con el interior de un edificio sospechosamente marcado por la ambición y cierta infidelidad. El segundo, por contra, es la prolongación de un recinto sagrado. Los protagonistas de la película, María (Julia Kijowska) y Tomek (Marcin Dorocinski), deberán realizar el vía crucis que va de ese angustioso primer pasillo al redentor espacio final.

Loving está teñida de honda amargura salpicada de violencia, celos, dolor, frío ajuste de cuentas, nacimiento y muerte. María, tras los continuos escarceos de Adam, alcalde local, termina siendo violada por éste en un instante de arrebato. Este suceso marcará un antes y un después en la relación de pareja de María y Tomek, cuando están a punto de esperar un hijo. Cuando éste nazca, se sucederán las sospechas y desencuentros entre ellos, provocando una crisis sentimental que parece llevarles de cabeza al abismo.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

Fabicki, igual que sucediera en Circles, del serbio Srdan Golubovic, muestra el trayecto de unos seres marcados por un triste suceso. La cámara se detiene, incluso se recrea, en cada uno de los detalles que revela el trágico pasado. Todo parece empeñado en obstruir las vías de encuentro, dado el odio del que se alimenta tanto dolor. Tomek, cuando María le cuente la verdad de lo sucedido, entrará en una espiral de sospechas que le llevará al alejamiento progresivo de su esposa. Y ésta, dolida por la reacción “patética” (así se lo dice) de su marido, verá cómo la soledad se convierte en su único abrigo.

El director polaco se pega a la pareja protagonista para extraer de sus rostros, gota a gota, toda la amargura posible. El destilado, sin embargo, es conmovedor y en ningún caso decepcionante. Porque a los decepcionados protagonistas les queda siempre, como un débil pero resistente hilo al que se agarran, el amor que sobrevive a pesar de los pesares. Fabicki pone su cámara al servicio de ese amor envenenado, pero lejos de caer en la tentación del escepticismo posmoderno, lo que hace es construir el relato que sirve de antídoto al descrédito amoroso.

Loving es una película que avanza lentamente, como si Fabicki tuviera especial cuidado en filmar un amor que parece hundirse, pero que siempre sale a flote. Los pesados, amargos contratiempos, son como vías de agua, en ocasiones turbulentas, amenazando la frágil estabilidad de pareja. Slawomir Fabicki subraya en todo momento los detalles de ese naufragio sentimental, para terminar construyendo un relato en torno al amor en tiempos de crisis. Una amarga, pero bendita (ya lo sabrán cuando vean el final de la película) experiencia cinematográfica. Una película, junto a Circles, en la nómina de candidatas al mejor largometraje del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Salva Torres