Ultramarinos con mucho arte

Guía de ultramarinos, de Cerveza Turia
Diseño de Cul de Sac
Ilustraciones: Ana Penyas
Fotografías: Tania Castro
Texto: Pilar Almenar

Son algo así como los últimos mohicanos. Tiendas pequeñas, de toda la vida, que resisten al paso de los gigantes centros comerciales. Ultramarinos, sin duda singulares, que Cerveza Turia ha reunido en una guía diseñada por CuldeSac. Para realzar esa singularidad de lo pequeño que se agiganta con el paso del tiempo, fruto de la tenacidad y del ingenio, la guía cuenta con las ilustraciones de Ana Penyas, reciente premio Catálogo Iberoamérica Ilustra. Y con las fotografías de Tania Castro. Ilustraciones y fotografías que visibilizan los 10 recintos elegidos como homenaje al pequeño comercio.

Enrique Dasí, por Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Enrique Dasí, por Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

“Desde fuera, muchos pasan desapercibidos pero si despiertas tu curiosidad, empujar la puerta te dará acceso a un mundo repleto de historia y gastronomía”, cuenta en el prólogo Pilar Almenar. De esa curiosidad despierta se nutre Ana Penyas a la hora de ilustrar los ultramarinos. “He tratado de echarle imaginación, a partir de las fotografías de Tania y de mis propias vivencias al visitar los espacios”, cuenta Penyas, que reconoce haber arrancado la experiencia sin tener tan presente el concepto de ultramarino, “pero sí el de comercio local”.

Sus ilustraciones reflejan a la perfección el espíritu de esas tiendas históricas, mezcla del lápiz de toda la vida y la más moderna tecnología. “Intentar volver a dibujar como un niño resulta difícil cuando dominas la técnica, aunque por otra parte soy bastante metodológica”. Simbiosis, pues, de lo entrañable rayano con lo atávico, y la puesta al día de las viejas artes comerciales. Porque lo que sorprende de esos 10 ultramarinos recogidos en la guía es que su ilustre pasado, lejos de perder brillo, ha ido cogiendo un color muy moderno.

Enrique Dasí, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Enrique Dasí, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

De nuevo Ana Penyas como ejemplo: “Yo siempre he tenido las vanguardias en mi cabeza, de ahí esa deformación de la perspectiva y de los propios personajes”. De manera que sus dibujos infantiles, reveladores de cierta sencillez, terminan ocupando escenarios descoyuntados al tiempo que armoniosos. Como los propios ultramarinos, tan repletos de frascos, latas, botes y paquetes en un todo caótico, que el comerciante de toda la vida organiza a golpe de prestidigitador. Hablamos de El Niño Llorón, Aves la Maña, Enrique Dasí, La Parra, Alborea, Joaquín Galindo, Salazones Bonanad, Mantequería Mossí, Liaño y La Xocolatera.

“Cuando intentaba hacerlo perfecto se me iban muchas energías, por eso me he encontrado siempre más cómoda rompiendo esas reglas”, explica Penyas. Palabras que harían suyas los responsables de unos comercios tradicionales igualmente dados a saltarse las reglas del marketing posmoderno, a favor de un trato más cercano, más cálido, menos enconsertado. Lo cual no quita que, como señala la joven ilustradora valenciana, haya un trabajo metódico detrás: “Yo me hago muchos bocetos; no dibujo rápido”.

El Niño Llorón, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

El Niño Llorón, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

En sus ilustraciones campan a sus anchas los dueños de los ultramarinos, a los que Penyas respeta la fisonomía, para centrarse en el resto de la escena. Una escena poblada de objetos y alimentos característicos que la guía recoge a modo de maridaje. Cada establecimiento, de hecho, ofrece un pack maridaje realizado por algunos de los chefs del momento (Germán Carrizo, Juan Casamayor, Carito Lourenço, María José Martínez, Enrique Medina y Alejandro Platero). Los 1.500 primeros visitantes que adquieran esos maridajes se llevarán como obsequio la guía y una cesta de Cerveza Turia. Sólo falta saber si la guía tendrá continuación en Alicante y Castellón a modo de puente entre ultramarinos. En todo caso, ¡larga vida!

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

El Niño Llorón. Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

El Niño Llorón. Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Salva Torres

Tintes de ciudad

‘Tintes’ de Luis Lonjedo
Galería 9
C / Conde Salvatierra, 9. Valencia
Hasta el 3 de junio de 2016

Es el paisaje urbano, junto con todos sus protagonistas, la principal razón que aboca al artista Luis Lonjedo a la creación. Hace fotografía o toma apuntes del natural, combina, pasea por las calles, mercados, plazas… La ciudad como su fuente de alimento artístico. En esta ocasión, nos muestra sus piezas más recientes en la Galería 9, en pleno centro de la ciudad de Valencia.

En su proceso creativo todo empieza con poner la mirada sobre un personaje solitario, individual, pero enmarcado en un conjunto. Tras el paso del tiempo, un concepto derivado que también trata, ha extraído ese detalle que le ha hecho fijarse en el individuo y lo ha vuelto a encajar, transformándolo, en la misma situación en la que lo había encontrado. En esta suerte de juego que trata de enfatizar y al mismo tiempo esconder, Lonjedo solo quiere representar la realidad. Dicha observación de la realidad no implica que las pinturas se configuren como realistas, ni siquiera como reinterpretativas, sino como objetos que logran crear una nueva dimensión que se plasma en el lienzo, cartón o mural.

'Boceto niños', 2016. Luis Lonjedo. Imagen cortesía de la galería.

‘Boceto niños’, 2016. Luis Lonjedo. Imagen cortesía de la galería.

La técnica de la caña con la que crea las piezas ayuda al artista a alejarse, dotándole de una óptica diferente para establecer cierta distancia con los protagonistas de sus obras, al igual que cuando pasea por las calles. El color diluido es un referente que hace reconocibles sus obras, pero aún así los trazos sueltos se desatan en algunas piezas como en ‘Boceto niños’, en blanco y negro, y donde predomina el dibujo. Solo la línea ha sido la encargada de reconstruir ese momento. Podemos afirmar así que es la línea marcada, y no el color, la que cimienta las composiciones.

No presta atención a los formatos, aunque el mismo Lonjedo destaca de esta exposición dos de sus favoritos ‘Saldos’ e ‘Indicaciones’ que son de los más pequeños que se exponen. Parece rescatarlos de la misma forma en la que despuntan en sus cuadros esos individuos anónimos que quedan ahogados con la masa de alrededor. Destaca también otra pieza audiovisual realizada por Alfonso Calza en la que se pueden apreciar los distintos murales que Luis Lonjedo se ha llevado a cabo, dos de ellos en el barrio del Carmen en el marco del proyecto La Calle de los Colores, y otro en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

'Saldos', 2016, Luis Lonjedo. Imagen cortesía de la galería.

‘Saldos’, 2016, Luis Lonjedo. Imagen cortesía de la galería.

‘Tintes’ cuenta historias de individuos anónimos que pasean por la ciudad. Un gesto inocente puede ser el pretexto indicado que desencadene toda una serie de líneas desinhibidas, esas que Luis Lonjedo no puede dejar de inventar.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Video de presentación de la exposición en Galería 9:

María Ramis

“Tatuarse no es moda, es vuelta a la normalidad”

Utopian Tattoo Tribe
Charles Huurman

La primera vez que dibujó sobre piel humana fue hace apenas siete años y porque se lo pidió un amigo que sabía de su afición a pintar al óleo. Se hizo él mismo las agujas y, del resultado, prefiere ni acordarse. Ahora Charles Huurman (Madrid, 1984) está reconocido internacionalmente como el padre del ‘hiperrealismo abstracto’ y su nombre figura en la exclusiva lista de los mejores tatuadores del mundo. Su secreto: su profundo conocimiento, tanto teórico como práctico, sobre cómo ilustrar un cuerpo humano.

“En muy poco tiempo se ha producido una revolución en el mundo del tattoo a todos los niveles, pero sobre todo en el de la formación. Yo he viajado por todo el mundo para trabajar en salones con gente a la que admiraba para aprender su técnica y explicarles la mía. Así he ido depurando mi manera de trabajar hasta encontrar un estilo propio, el hiperrealismo abstracto”, explica.

El ‘hiperrealismo abstracto’ puede parecerlo, pero no es una contradicción. Huurman parte de un motivo central realista -por ejemplo, un rostro- y luego va añadiendo elementos abstractos (aquí influye desde el color a la composición) hasta que logra unos dibujos que se caracterizan por los fuertes contrastes y que hacen olvidar que, en el fondo, el origen del dibujo son simples líneas negras bien marcadas.

Tatuaje de Charles Huurman. Cortesía del autor.

Tatuaje de Charles Huurman. Cortesía del autor.

Modelo americano

En los últimos años, Kilkenny (Irlanda) ha sido su base de operaciones. Ahora Utopian Tattoo Tribe, su salón, tendrá una sede permanente en Valencia. Su equipo está compuesto por algunos de los mejores del mundo: Jaime Tud (el tatuador oficial del ex campeón del mundo de boxeo Manny Paquiao), Jade García (una leyenda de la Old School), Caro Blackswan (experta en el nuevo estilo acuarelas), el polaco Kuba (uno de los mas reconocidos en geometría) o Pincho, uno de los piercers y modificadores corporales más reconocidos de España.

El funcionamiento es muy similar al de los grandes salones americanos y que consiste en combinar el trabajo de un equipo estable con la presencia de tatuadores invitados que van rodando por el mundo. Y nada de colas: hay que pedir hora y las esperas pueden ser de meses.

El tatuaje llega a los museos

Igual que ocurrió con los graffitis, que pasaron de arte urbano a arte sin apellidos cuando alguien decidió que había llegado la hora de abrir las puertas de los museos a gente como Keith Haring o Banksy, cada día que pasa es uno menos que queda para que artistas como Dmitriy Samohin, Nikko Hurtado, Shige, Emily Rose Murray, AD Pancho, Timur Lysenko o el propio Huurman vean sus trabajos colgados en pared y reconocidos por eso que se conoce como ‘la academia’.

De hecho, los primeros pasos ya se están dando. Un ejemplo es la muestra Tatoueurs tatoués (Tatuadores tatuados), un repaso antropológico sobre la larga historia de la ilustración sobre la piel, que cerró sus puertas la semana pasada en el Muséé du Quai Branly de Paris. La muestra ha sido la más visitada desde que el centro abrió sus puertas en 2006 y está en el top ten de las que más público ha recibido este año en la capital francesa.

Charles Huurman. Cortesía del autor.

Charles Huurman. Cortesía del autor.

Los tiempos están cambiando

Todo en el mundo del tatuaje está cambiado. Lo que antes era patrimonio de grupos marginales se ha extendido ya a toda la sociedad. ¿Es una moda con los días contados? “No”, asegura Huurman, “es un error ver esto como un boom, lo que está pasando es una vuelta a la normalidad. Los tatuajes están en todas las culturas de los cinco continentes y han cumplido distintos papeles: desde marcar a los esclavos hasta identificar la pertenencia a un grupo, han tenido un significado religioso o eran simple ornamentación como las joyas y el maquillaje. Es un universo muy complejo, pero lo raro es no tatuarse”, explica.

No habla con la pasión de quien quiere justificar su condición de hombre ilustrado, como cantaba Johnny Winter, porque lleva el cuerpo tatuado. Lo hace con la Historia de su lado. “El Levítico, que forma parte de la Tora, prohíbe a los judíos tatuarse precisamente para distinguirse de todos los demás grupos sociales. Esta prohibición se repite en las llamadas religiones del libro, y por eso desaparece en algunos lugares del mundo, como en Europa, pero en el resto del planeta la gente ha seguido decorando su cuerpo desde siempre”.

“En un mundo cada vez más globalizado”, añade, “es normal que el tatuaje recupere el espacio perdido, como era normal que en ciertas épocas sólo los marinos y los militares -porque viajaban a lugares donde aún se mantenía la tradición- se tatuaran”.

A lo cambios sociales, Huurman añade otros dos aspectos. El primero, el técnico. “Antes un tatuador se hacía sus agujas y utilizaban una, ahora hay aparatos diseñados por ingenieros que permiten emplear hasta nueve y con características muy diferentes: las clásicas, de tenedor, de tubo…”, explica. La posibilidad de combinarlas es lo que ha permitido a los tatuadores gozar de unas posibilidades impensables hace pocos años.

Pero este desarrollo técnico, en los círculos en los que se mueve Huurman, ha ido acompañado de una investigación mucho más académica. “Ahora nuestra referencia es la pintura, si se hace sobre un lienzo se puede hacer sobre la piel, pero sin perder de vista las características propias del arte de tatuar”, señala. Estas vienen, en su mayoría, del tatuaje japonés que es al dibujo en la piel lo que la gramática a la escritura.

Por último, están los clientes. “Ya no se trata de llevar un tatuaje, ahora la gente quiere uno que sea único, que dure, que se adapte a su cuerpo… Existe incluso lo que se conoce como collectors, gente que viaja por el mundo para que determinados artistas a los que admira plasmen un dibujo sobre su piel y que cuando se quitan la ropa son como auténticas galerías de arte humanas”, añade. Muchos de esos son los que tienen un trozo de cuerpo reservado para, algún día, lucir un Huurman.

J. Ruiz

Fuster: El desnudo como paisaje onírico

Poemas para leer sin respirar, de Jaume Fuster
Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 5 de mayo

En cada uno de los 300 ejemplares que acompañan la exposición, Jaume Fuster destaca: “Todas las fotografías están tomadas a pulmón libre con una cámara submarina Nikonos V”. Y en el fotolibro realizado artesanalmente, apenas tres ejemplares de 2.000€, también se destaca la utilización de “originales fotográficos, revelados según el procesado fotoquímico tradicional y una imprenta con tipos de plomo de 1845 para los textos del mismo”. Hasta aquí la técnica. A partir de ahí, 32 imágenes expuestas en Railowsky a modo de destilado onírico de ese manejo instrumental.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición 'Poemas para leer sin respirar'. Cortesía del autor.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición ‘Poemas para leer sin respirar’, en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

El conjunto expositivo lo ha titulado Fuster ‘Poemas para leer sin respirar’. Poemas protagonizados por una mujer (“mi sirena”) cuyo cuerpo desnudo se sumerge en diferentes aguas marinas, para diluirse en ellas hasta conformar cierto paisaje onírico. “Cada imagen es un poema visual”, subraya el autor. Y agrega: “Es más paisaje que desnudo”.

Durante ochos años y 70 carretes, Fuster se sumergió con su modelo en aguas de las playas de Benidorm, Los Muertos y el Cabo de Gata en Almería, e incluso en una piscina forrada con un gran plástico de invernadero, para escribir esos poemas con la tinta analógica de su cámara Nikonos. Poemas que funden el cuerpo desnudo y el líquido elemento creando una realidad paralela que Fuster entiende así: “Cómo el cuerpo de una sirena se descompone en sus átomos, cómo los reflejos se llenan de fantasmas, o cómo el agua se convierte en plata, plomo o mercurio”.

La técnica y los fantasmas en curiosa procesión. Diríase, al igual que sucede viendo una ecografía, que la técnica, su carácter objetivo, produce inquietantes imágenes, de carácter subjetivo, que escapan a su instrumentalización. Fuster apela a ello cuando dice: “Las imágenes trascienden a su referente, se llenan de connotaciones y disparan la imaginación mostrando lo invisible”. Y lo invisible de esos ‘Poemas para leer sin respirar’ se halla en consonancia con ese cuerpo desnudo de mujer sumergido en las profundas aguas del inconsciente.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición 'Poemas para leer sin respirar', en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición ‘Poemas para leer sin respirar’, en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

Fuster habla de “espejo líquido”. Un espejo repleto de luces, burbujas y reflejos fantasmales, con la desnudez como epicentro de ese espejismo. Una desnudez que se funde y confunde con el paisaje, porque en el interior de esas profundas aguas el cuerpo siempre remite a orígenes ignotos. De ahí los paralelismos que irradian esas imágenes entre los senos, el pubis y la curvatura de tan evanescente figura con algas, depósitos de arena y el agua que lo licúa todo.

Como apunta Fuster, él se limitó a sumergirse en esas aguas, “encuadrar y disparar”, descubriendo después las formas creadas a partir de la simbiosis del cuerpo con el agua: “Pura abstracción y evocación de un mundo mágico”. Dependiendo del estado de la mar, de la incidencia de la luz y de los movimientos acuáticos de su sirena, Jaume Fuster fue escribiendo esos poemas visuales que Railowsky exhibe hasta el 5 de mayo. Poemas que el autor propone leer sin respirar. Por ello, como sugiere al lector que se sumerge en ellos: “Inspire… espire…”.  Ahí dentro, la respiración va al ritmo de la madre…naturaleza.

Salva Torres

El ‘éxito’ de Jacinto Salvadó

Jacinto Salvadó (1892-1983)
Galería Muro
C / Correjeria, 5. Valencia
Inauguración: jueves 26 de marzo
Hasta el 30 de abril, 2015

Lo poco que se conoce de la vida de Jacinto Salvadó es digna de una novela escrita por Alejandro Dumas. Una biografía que recorre dos guerras mundiales y una guerra civil, el fallecimiento traumático de un hijo, una grave enfermedad cuando tenía 10 años, largos viajes a pie por el norte de España,  problemas con la autoridad, residencia en diferentes países europeos, varios personajes de la vanguardia de principios de siglo, masonería, anarquismo, intrigas entre pintores famosos, un viaje fallido a Hollywood la meca del cine, profundo olvido oficial y merecida posterior recuperación histórica. Todos los ingredientes necesarios para dotar a Salvadó de una fuerte personalidad que cristaliza creativamente, porque todo lo que necesita un pintor  está en los libros, en el taller y en la calle, o sea, en la vida, y a Jacinto la suya le dio para mucho.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Diferente es la suerte crítica que nuestro protagonista ha tenido a lo largo del tiempo y, a pesar de ser muy valorado en algunos periodos, al llegar a la vejez se había convertido en un “transpapelado”. Es solo muy al final de su vida cuando, gracias a la labor de galeristas como Juana Mordó y Basilio Muro, y de críticos como Juan Manuel Bonet,  comienza a fraguar el lugar que la historia reserva a este exitoso pintor español.

¿Y por qué digo exitoso si antes lo señalé como un olvidado? Porque desde mi punto de vista, una de las mayores cotas a las que puede aspirar un pintor es la de poder y querer pintar hasta el final. Sobreponerse a la incertidumbre, la moda, los contratiempos, el público, el mercado, los críticos, la vida, las responsabilidades cotidianas, las necesidades económicas, es mucho mas difícil de lo que puede parecer. La prueba fehaciente es que hay muchos artistas, grandes y pequeños, que dejaron de pintar.

Algunos por pereza, como Sebastian del Piombo (1485-1547), la mayoría porque abandonan antes de tiempo y otros porque delegaron completamente su taller en aprendices o ayudantes.  En cambio están los que como Picasso y Salvadó pintaron hasta el último suspiro. Si  traigo a colación al genio malagueño es por dos motivos, primero porque él es uno de los pocos a los que se les ha permitido cambiar de estilo sin pagar tributo por ello. Y puede que sea precisamente esto, el estilo, o mejor dicho la falta del mismo, de un estilo unitario, una de las causas que ha desubicado a Jacinto durante tanto tiempo en la historiografía oficial.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

A muy pocos pintores se les deja campar a sus anchas por la pintura sin ser crucificado por ello -¡que le pregunten a Philip Guston (1913-1980)!-, porque como decía el actor Benicio del Toro en la película ‘Basquiat’ (Jualian Schnabel, 1996) para tener éxito tendrás que hacer siempre lo mismo. Y Jacinto Salvadó hizo siempre lo que le vino en gana; y segundo porque, para bien o para mal, Pablo Picasso ha sido uno de los personajes más influyentes en la figura de Salvadó. No ya en su persona o en su obra, sino en su nombre, en su recuerdo, en su lugar, en los libros.

Hasta su restauración como un nombre a tener en cuenta de la escuela de París española, Jacinto era más conocido por ser el modelo de un famoso arlequín pintado por Picasso y expuesto en El centro Pompidou de París, que por sus propios cuadros. Más nombrado por la anécdota que por el sudor vertido sobre sus obra. Porque esto es al fin y al cabo lo importante, o mejor dicho, estos, en plural, los cuadros, sus cuadros.

Y es que a pesar de que haya comenzado enumerando brevemente alguna de sus aventuras, un pintor no es por lo que vive o deja de vivir, por la cantidad de nombres conocidos que puede poner en la lista, por una biografía, sino por cómo es capaz de filtrar, transformar, y plasmar sus experiencias, sean estas del tipo que sean, en su pintura. Como técnica, idea y espíritu se objetualizan en la obra de arte. Por eso debemos respetar una obra que tan bien afronta el juicio del tiempo que es, sin duda, el último tribunal. Una pintura con aciertos y errores, con logros y fracasos, pero que desafía abiertamente a todos aquellos que quisieron desplazarlo de un lugar en nuestra memoria.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

La mayoría de los críticos acierta en coincidir que su obra más lograda es aquella que realiza al llegar a la vejez, en la década de los 70. Bendita vejez para él. Una obra abstracta, acrílica -¡qué acorde para los tiempos!-, mineral pero también orgánica. Una obra que a muchos lleva a otra obra, a otros pintores, pero, como decía Balthus, “un pintor usa un pincel y otro también, ahí está la influencia”.

Desde luego que Salvadó, como buen viajante y buen artista, siempre tuvo los ojos abiertos y decidió beberse sin tapujos todo lo que encontraba a su paso, destilando cuadros que siempre tenían algo de aquello y un poco de lo otro. Pero siempre dotando su trabajo con una entidad propia. Una personalidad que finalmente fragua mas allá de su madurez, en los años sabios, al final del camino, dejando para el recuerdo una serie pictórica que entra por derecho propio en esa cadena de conocimiento y experiencia que los seres humanos llaman cultura, y más concretamente en este caso, en la historia de la pintura.

La galería Muro le dedica a Jacinto Salvadó una exposición a partir del 26 de marzo, que coincide en el tiempo con otras dos en la Sala Dalmau de Barcelona (ya inaugurada el 3 de marzo, que se mantendrá hasta el 20 de abril) y en el Instituto Cervantes de París (del 8 de abril al 30 de mayo).

Obra de Jacinto Salvadó, extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Pedro Paricio

Quique Sena, en el alambre

Quique Sena
Color Elefante
C / Sevilla, 26. Ruzafa. Valencia
Inauguración: sábado 28 de febrero, a las 19.30h
Hasta el 14 de marzo

Color Elefante inaugura el sábado día 28 de febrero una exposición individual de pintura que recoge el trabajo realizado por Quique Sena durante los últimos dos años. La mayoría de las obras que se muestran en la exposición nunca han sido expuestas anteriormente.

Según Alterio Rego, “el autor, a través de series de dos o tres cuadros, nos cuenta pequeñas historias independientes pero que recogen un sentimiento común. Los diferentes personajes nos transmiten una cierta sensación de inseguridad. Están inestables, desequilibrados física y / o mentalmente, sujetos a situaciones oníricas, simbólicas y metafóricas”.

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

El visitante podrá apreciar, continúa diciendo Rego, “cómo ha evolucionado su técnica pictórica durante estos años. Ha ido ganando gestualidad, cargando el pincel de materia. Está en un proceso de búsqueda de un lenguaje pictórico propio, sincero y directo”.

Como el propio artista manifestó en una entrevista en Radio 3, a propósito de su serie de cuadros ‘En la cuerda floja’, “el tema del equilibrista trata también el tema de la valentía y el peligro que conlleva. Y asumirlos o no asumirlos. Yo creo que eso es una constante en la vida del ser humano…Y no saber hacia qué derroteros nos va a llevar la sociedad”.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Detalle de una obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

 

XX Premio de Pintura de Algemesí

Convocante: Ajuntament d´Algemesí
Dotación: un premio de 6.000 euros
Modo de presentación: primera fase, envío online
Plazo de admisión: 24 de noviembre de 2014

El Ajuntament d´Algemesí convoca el XX Premio de Pintura de Algemesí con arreglo a las siguientes bases:

1. Se establece un premio de 6.000 euros que será indivisible y se podrá declarar desierto.

2. El jurado se reserva el derecho a sugerir la adquisición de más obras, en calidad de accésits. Al efecto, regirá la valoración económica de la obra, que presentará el autor junto con la documentación que se le solicita más abajo.

3. Será condición indispensable que las obras presentadas sean únicas y originales y que no hayan sido seleccionadas ni premiadas en otro concurso. El tema y la técnica serán totalmente libres y no se admitirán trabajos protegidos con cristales o realizados con materiales cuyo transporte y manipulación presenten un riesgo para la integridad de la obra.

4. Cada autor podrá presentar un máximo de dos obras, cuyas medidas no serán inferiores a 100 cm ni superiores a 200 cm por cada lado. Si la obra es seleccionada, se presentará con el boletín de inscripción (cuerpo C) adherido al dorso.

5. La obra premiada pasará a ser propiedad exclusiva del Ayuntamiento de Algemesí, el cual, como propietario, podrá reproducirla siempre que lo considere necesario en cualquier tipo de soporte o técnica (fotografía, litografía, grabado, etc.).

6. Las obras se presentarán en formato digital en el registro telemático habilitado por el Ayuntamiento web: http://premipintura.algemesi.net. La resolución mínima será de 3 megapíxeles y el tamaño máximo del archivo de 5MB y en formato .jpg. Se indicarán los datos de la obra y del autor (del autor: nombre y apellidos, DNI, dirección y teléfono; de la obra: título, año, técnica y medidas). Una vez recibido este correo, se le asignará un número de registro. El plazo de admisión de las obras en formato digital será del 3 al 24 de noviembre de 2014. El jurado no conocerá el nombre de los autores de las obras hasta haber emitido su fallo definitivo. Una vez analizadas las obras enviadas en este formato, el jurado realizará una primera selección de 30 obras y convocará a los seleccionados para que realizen su envío físico.

7. Los concursantes seleccionados podrán entregar las obras personalmente, debidamente embaladas, o por agencia a portes pagados con embalaje de cartón o caja de madera, del 1 al 10 de diciembre de 2014, a la dirección siguiente:

Sala de Exposiciones Municipal
Casino Liberal
C/ Muntanya, 24
46680 Algemesí
Cualquier duda manden mail a premipintura@algemesi.net

8. Los concursantes seleccionados consignarán en el cuerpo A del boletín de inscripción un currículum y una fotocopia del DNI o pasaporte, que entregarán cuando registren las obras; y un sobre cerrado con el nombre del autor, el título de la obra y su valoración económica.

9. El jurado, cuya composición se dará a conocer en su momento, realizará una selección de las obras finalistas entre las que se determinará la ganadora. Además, se elaborará un catálogo con todas ellas y se organizará una exposición. Para ello, los participantes cederán el derecho de reproducción de las obras para el catálogo que editará el Ayuntamiento y prestarán la obra seleccionada para la exposición, que tendrá lugar entre los meses de diciembre de 2014 y marzo de 2015. Además, se comprometen a no recogerla hasta la finalización de la muestra.

10. El veredicto y la fecha del acto oficial de entrega de los premios se harán públicos en la web municipal del Ayuntamiento de Algemesí www.algemesi.es.

11. Las obras presentadas y no seleccionadas podrán ser retiradas a partir de los 15 días posteriores a la publicación del veredicto del jurado. Lo podrá hacer el autor o una persona autorizada personalmente, entregando el cuerpo B del boletín de inscripción sellado por el Ayuntamiento en el momento en el que se registró la obra. Transcurridos 30 días desde la publicación del veredicto, si no la recoge, se entenderá que el autor renuncia a su propiedad y quedará en poder del Ayuntamiento. La entidad organizadora devolverá las obras seleccionadas para la exposición por el mismo sistema de embalaje en el que las recibió.

12. El Ayuntamiento velará por la conservación de las obras inscritas, pero no se responsabiliza de los desperfectos y las pérdidas que se ocasionen por transporte, robo, incendio, etc. mientras estén en su poder.

13. El Ayuntamiento se reserva el derecho a realizar las modificaciones pertinentes en estas bases siempre que considere que puede contribuir a un mejor desarrollo y al éxito del certamen.

14. La participación en este premio supone la aceptación íntegra de estas bases.

15. Las decisiones tomadas por el comité de admisión y por el jurado serán inapelables.

Imagen: “Lancaster, PA”, de Mónica Nixon, artista premiada con un accésit en la edición 2013
Más información, bases y boletín de inscripción

¿Por qué Anzo no está en el IVAM?

Anzo experimental
Sala Martínez Guerricabeitia
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 3 de diciembre, 2014

Lo dijeron de forma casi unánime: “No se le ha hecho justicia”. Se referían a José Iranzo Almonacid ‘Anzo’, 16 de cuyas obras recién restauradas han sido presentadas en La Nau de la Universitat de València. El más tajante fue José Pedro Martínez, responsable de Actividades del Patronato Martínez Guerricabeitia: “Es incomprensible que no haya obra suya en el IVAM”. Y remachó: “Es un sin sentido, pero es la realidad”. A su lado estaban el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, la responsable del Institut Valencià de Conservació i Restauració, Carmen Pérez, y el comisario de la exposición ‘Anzo experimental’, Juan Ángel Blasco.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo, de su primera etapa Pop Art, en la exposición 'Anzo experimental' de La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo, de su primera etapa Pop Art, en la exposición ‘Anzo experimental’ de La Nau de la Universitat de València.

Lo dijeron tras destacar las virtudes del trabajo de Anzo. “Su visión vanguardista y rompedora” (Ariño). “No se entendía su obra porque trabajaba con materiales muy novedosos” (Blasco). “Era un pintor distinto” (Pérez). “Fue un precursor del pop art y también un visionario” (Martínez). Con la exposición inaugurada en La Nau, se pretende “recuperar la figura de Anzo”, insistieron. Y, para ello, nada mejor que mostrar una serie de piezas de sus diversas etapas artísticas (Pop Art, Aislamientos, Geometría Lírica), pero restauradas. “Es una belleza que parece recién sacada del taller del pintor”, subrayó Ariño.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo para la muestra 'Anzo experimental' en La Nau.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo para la muestra ‘Anzo experimental’ en La Nau.

Carmen Pérez explicó que para realizar tamaña restauración se ha necesitado un año de trabajo por parte de Maite Pastor. De ahí la justificación y el sentido del título ‘Anzo experimental’. “Porque experimentó con todo tipo de materiales, que luego han obligado al mismo de tipo de experimentación a la hora de su restauración”, afirmó Pérez, quien abundó en la idea del Anzo incomprendido: “Se adelantó a su tiempo y eso es siempre peligroso”.  “Lo raro es que pasado el tiempo no se le haya reconocido”, agregó José Pedro Martínez.

Detalle de una de las obras de Anzo, perteneciente a su serie Aislamientos, en la exposición 'Anzo experimental', en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las obras de Anzo, perteneciente a su serie Aislamientos, en la exposición ‘Anzo experimental’, en La Nau de la Universitat de València.

Anzo ya puso en cuestión el poder de seducción de los medios de comunicación de masas, principalmente la televisión, en su etapa Pop Art. Si el director de cine Vittorio de Sica habló de esa televisión como “el único somnífero que se toma por los ojos”, Anzo amplió esa visión utilizando sus iconos para subrayar con ironía el carácter hipnótico del medio televisivo.

De ese carácter hipnótico de los mass media, Anzo pasó al sentimiento de soledad que provocaban los adelantos tecnológicos mediante su serie ‘Aislamientos’. “Previó a lo que la tecnología nos podía conducir, no sólo sus beneficios, sino el grado de incomunicación que a su vez genera”, apuntó Martínez. Sus diminutas figuras en medio de la apabullante tecnología, por muy desfasados que ahora resulten aquellos grandes ordenadores, así lo reflejan.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo, en la exposición 'Anzo experimental'. La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las obras restauradas de Anzo, en la exposición ‘Anzo experimental’. La Nau de la Universitat de València.

Poco a poco, Anzo fue centrándose en la geometría pura y dura, sin figuras de por medio, para profundizar en la cuestión señalada por Ariño: “¿En qué consiste la realidad auténtica?” Tarea “compleja y difícil” a la que se entregó en cuerpo y alma Anzo. Él mismo lo explicó así: “Yo creo que la belleza surge del equilibrio entre lo matemático y lo lírico”. Según Juan Ángel Blasco, de continuar vivo “Anzo hubiera seguido por ese camino de introspección geométrica, pero con obras muy distintas”. “Le interesaba mucho lo que estaba sucediendo en el mundo de la física, el debate entre humanidad y técnica”, concluyó Ariño.

Obra restaurada de Anzo, perteneciente a su primera etapa Pop Art, en la exposición 'Anzo experimental' en La Nau de la Universitat de València.

Obra restaurada de Anzo, perteneciente a su primera etapa Pop Art, en la exposición ‘Anzo experimental’ en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Kenryo Hara, el arte de la escritura japonesa

Kodai Moji, de Kenryo Hara
Galería O+O
C / Francisco Martínez, 34/36 (Benimaclet). Valencia
Hasta el 25 de julio

El pasado 13 de junio la Galería O+O inauguró la primera exposición en Valencia del maestro calígrafo y artista japonés residente en Tokio, Kenryo Hara. Es Kodai Moji, un total de 19 trabajos que enlazan la escritura tradicional japonesa a base de sinogramas con el arte. Debido al éxito de la muestra, que ha atraído a visitantes de Madrid y Barcelona, se ha decidido prolongarla hasta el 25 de julio.

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O de Benimaclet. Imagen cortesía de Galería O+O

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O de Benimaclet. Imagen cortesía de Galería O+O

Para sumergirse plenamente en  la obra de Kenryo Hara, hay que intentar comprender el funcionamiento básico del idioma japonés. Un idioma que incluye muy pocos sonidos y sí muchos significados, en el que el lenguaje escrito es completamente distinto del hablado. Existen muchas palabras y construcciones gramaticales que son sólo del idioma hablado.

Son los sinogramas, la escritura ideográfica que expresa ideas más que sonidos, al que se añaden tres sistemas más de escrituras por varias razones básicas. En japonés no existen separadores entre palabras, las palabras van juntas una junto a la otra, sin espacios, esto hace que muchas palabras se pronuncien igual o muy parecida. De ahí vienen los ideogramas chinos, los Kanjis, para diferenciar bien los significados de las palabras en la escritura sin espacios y de escasa pronunciación, pues evita ambigüedades. Kanji es la escritura de ideas y significados, sin ellos es imposible entender algo, con ellos puedes deducir el significado.

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O de Benimaclet. Imagen cortesía de Galería O+O.

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O de Benimaclet. Imagen cortesía de Galería O+O.

La obra de Kenryo Hara permite apreciar que la escritura no es únicamente una técnica o práctica con fines utilitarios, sino también un camino de evolución y desarrollo personal. Mucho más que un buen maestro calígrafo, es un artista que crea una obra a partir de la antigua escritura, una obra creativa y libre, plena de significados. Sus trabajos aproximan a la rica y sorprendente cultura japonesa a través de una serie de diecinueve obras Sumi I, que se exponen por vez primera en España.

En ellas el singular artista intenta expresar sus ideas y sentimientos, conmover y emocionar al espectador  a través de la escritura antigua Kodai-Moji creando su lenguaje íntimo, su propio idioma tanto personal como artístico.

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O. Imagen cortesía de O+O

Obras de Kenryo Hara en la Galería O+O. Imagen cortesía de O+O

Bel Carrasco