Esther Ferrer en El Cabanyal

Territorios compartibles/la vida en escena es un proyecto de Paula Valero producido por el TEM/Teatro el Musical de Valencia, que propone desplegar un campo de intervención e investigación sobre prácticas escénicas que se desbordan de los márgenes del propio teatro hacia la esfera pública del barrio. En el proyecto se invita a artistas, arquitectos, directores teatrales, y teóricos/as de diversos orígenes que trabajan en las fronteras de la escena y la teatralidad para generar un campo de actividad y encuentro con los/as vecinos/as del barrio y público en general los próximos días 21 y 22 de Noviembre.

La dinámica de resistencia del barrio de El Cabanyal es un ejemplo tangible de la eficacia de la sociedad civil cuando ésta decide movilizarse colectiva y positivamente: sus vecinas/os han escenificado la lucha de sus vidas, su intimidad, intentando salvar sus vivencias. En este proyecto, mediante nuestras prácticas; nos replanteamos esta dicotomia de la vida como campo de batalla y como lugar latente para transformar la realidad.

Dentro del mismo, la reconocida artista interdisciplinar Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) realizará su conocida acción: Se hace camino al andar.

El caminar el barrio por sus habitantes de una manera colectiva, trazando y visibilizando sus recorridos comunes funciona como una alegoría del proceso de tantos años de su resistencia frente a su posible destrucción. También como propuesta artística que potencia la valoración y celebración de la articulación de una potente política de afectividades por la Plataforma Salvem el Cabanyal.

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Durante los trayectos se irán colocando frases sobre el imaginario del barrio: como aquella que dice que les gusta su barrio con sus calles amplias lo que permite siempre “sentir la brisa del mar”, disponiéndolas aleatoriamente sobre las calles que se recorren. También en cada punto a destacar hay un texto sobre los diferentes puntos de una cronología de los procesos del barrio, judiciales, de resistencia. Esta cronología propone una cartografía, el barrio se irá señalando de aquellas fechas que constituyeron este proceso, y en esta acción se propone como ejercicio de memoria.

Todos ellos están pensados para desembocar en el mar, ese mar que resume simbólicamente, “nuestra lucha, nuestros afectos y resistencias” y donde confluirán todos trayectos al unísono. Los cuales fueron configurados desde los sentidos de la propia lucha vecinal, para ello, durante varios meses, se estableció un diálogo continuo con la plataforma, componiendo mano a mano los recorridos posibles concretando en sus asambleas.

LOS TRAYECTOS:

Se realizarán 5 trayectos en total, cada recorrido con su grupo de vecinos/as del barrio, que serán quienes se desplacen con la cinta. A estos trayectos le puede acompañar el público asistente.

El punto de salida es desde el Escorxador, lugar de las asambleas desde hace años de la Plataforma Salvem el Cabanyal, se realizarán cuatro trayectos por calles perpendiculares al mar y un recorrido en paralelo al mar.

-Punto de encuentro: 12:00h en el l’Escorxador: Carrer Sant Pere 27

-Punto de salida: 12.30h desde el l’Escorxador: Carrer Sant Pere 27

-Punto de llegada: zona C/Pavia número 41, hacia el paseo marítimo

1-Trayecto verde, por calle Columbretes

2-Trayecto azul, por calle Amparo Guillém.

3-Trayecto rosa, por calle Pescadores.

4-Trayecto naranja por calle Cura Planells.

5-Trayecto por las perpendiculares, Calle Escalante, Benlliure, Progrés, La Reina.

(Tramo de los recorridos: de 850 m a 950 m)

Lugar de llegada calle Pavia núm 41, desde ahí desembocarán los cinco trayectos en el mar, donde se leerá un texto junto con el poema de Machado, caminante no hay camino.

 Más información: http://territorioscompartibles.weebly.com/

La ciudadanía, ‘Construyendo democracia’

Construyendo democracia
Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Inauguración: viernes 2 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 10 de enero de 2015

La Fundación Chirivella Soriano inaugura el próximo 2 de octubre la exposición Construyendo democracia, en la que reúne siete propuestas artísticas que comparten un mismo síntoma: la necesidad de generar una reflexión en torno a cómo articular la esfera pública, al papel que tiene el ciudadano en la construcción de la misma y a la relación del arte con los procesos democráticos.

Obra de Alicia Framis, en la exposición Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Alicia Framis, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

A lo largo de los últimos años los acontecimientos socioeconómicos han acabado por derrumbar la estructura que sostenía el llamado estado de bienestar. Esta situación ha hecho evidente la necesidad de cambiar el rumbo de nuestro sistema político, destacando el papel fundamental y la importancia de la participación social en la construcción de un estado democrático.

En este sentido, es importante resaltar que el concepto de ciudadanía está inseparablemente vinculado al de democracia. Dicha relación define y alimenta uno de los pilares básicos de la democracia, ya que da permiso a que las propias personas planteen sus propuestas e intenten promoverlas mediante diferentes vías. Asimismo, este tipo de dinámicas ayuda a replantear sus lazos sociales al reclamar un compromiso con la cosa pública, circunstancia que implica una identificación del individuo con su comunidad, estando y actuando con y para la misma.

Obra de Santiago Cirugeda, en la exposición Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Santiago Cirugeda, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

La implicación del ciudadano como sujeto político permite construir y reclamar un cambio de modelo, tanto desde el punto de vista social como económico, que posibilite repensar la política y las formas de gobierno. Con ello se pretende ir más allá del marco de la democracia representativa y otorgar así a los miembros de la comunidad, con su participación, la legitimidad de poder negociar sus propuestas. Surge así la voluntad de incitar una nueva politización de la sociedad civil mediante la configuración de sociabilidades alternativas.

Obra de Colectivo Cambalache, en Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Colectivo Cambalache, en ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Los artistas que participan en Construyendo democracia son Xavier Arenós, Colectivo Cambalache (Carolina Caycedo, Adriana del Pilar García, Alonso Gil y Federico Guzmán), Santiago Cirugeda, DEMOCRACIA (Pablo España e Iván López), Domènec, Alicia Framis y Laia Solé.

Obra de Domènec, en la exposición Construyendo mundos. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Domènec, en la exposición ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

 

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

«Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.»

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

Valencia. Un año sin noticias de la Concejala

Ha transcurrido un año desde que la Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) presentó por registro de entrada del Ayuntamiento de Valencia una carta solicitando una reunión con la Concejala de Cultura, Mª Irene Beneyto. Durante este tiempo no solo no han sido recibidos, tampoco han obtenido ningún tipo de respuesta por parte de la institución municipal.
El Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Valencia, a través de Salvador Broseta, ha difundido un comunicado en el que reprocha esa forma de proceder desde la institución pública hacia una asociación profesional representativa como es AVCA.
Ciertamente un año de espera es un plazo excesivo. Cuando el diálogo normalizado y directo no es la herramienta aceptada por algunos gobernantes, la sociedad civil se ve obligada a emplear otras formas de comunicación habilitadas por el sistema democrático.
AVCA no solicita ni ha solicitado en los últimos cinco años ningún tipo de recurso económico a las instituciones públicas valencianas, pero sí espera y exige el diálogo con sus responsables políticos. El Ayuntamiento de Valencia, en particular, carece por completo de una política cultural. La mala gestión de sus espacios expositivos, la ausencia de rigor en sus programaciones y la falta de participación de los profesionales valencianos independientes pone de manifiesto un ejemplo poco edificante.
El Ayuntamiento de Valencia tiene la obligación de atender las necesidades de sus ciudadanos, así como facilitar y apoyar el desarrollo profesional y empresarial de las iniciativas que surgen en la propia ciudad. Esa obligación de apoyo y fomento no se cumple en el caso de las artes visuales en Valencia, pues ya antes de la crisis económica el gobierno municipal mantenía cerradas las puertas a los críticos de arte y comisarios independientes de la ciudad de Valencia, al igual que lo hace con las galerías de arte y con la inmensa mayoría de artistas valencianos. La falta de pluralidad se manifiesta en cada actuación cultural desarrollada desde el Ayuntamiento de Valencia. AVCA denuncia ese sectarismo, que hoy toma forma en el desprecio manifiesto de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valencia a los profesionales valencianos del arte.