Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto

Fallece el fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años
‘Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto’
‘Realismo(s) & Playa’ | Revista Canibaal nº10
Octubre de 2018
Domingo 30 de agosto de 2020

Con motivo del fallecimiento del fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años, MAKMA reproduce el reportaje que Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera –junto con Merche Medina– llevaron a cabo para el décimo (y último) número de la revista Canibaal –’Realismo(s) & Playa‘ (octubre de 2018)–.

Bajo la tórrida canícula de Barx –municipio montañoso de la comarca de la Safor, al sureste de la provincia de València– habita junto a su esposa Claudia (desde hace casi un lustro y por estocásticos motivos de amistad y errática búsqueda) una figura ineludible en el horizonte diacrónico de la historia de la fotografía, aquella que discurre bajo el convulso calor de la segunda mitad del siglo xx: Jürgen Schadeberg (Berlín, 1931).

La obra del octogenario fotógrafo alemán se ha ecumenizado como testimonio inmediato de cuantos acontecimientos acaecieron en Sudáfrica a partir de la década de los cincuenta –tras el acceso al poder del Partido Nacionalista de François Malan y la institucionalización del vergonzante sistema de segregación racial internacionalmente conocido como apartheid–, así como la ulterior y contemporánea República parlamentaria del África Austral en tiempos de liderazgo del Congreso Nacional Africano (CNA), abanderado por el eximio abogado y activista Nelson Rolihlahla Mandela.

Imagen de portada del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Foto: Merche Medina.

No en vano, su conspicua instantánea de un introspectivo presidente Madiba oteando a través de los barrotes de la que fue su celda en el penal de Robben Island es considerada una de las cincuenta fotografías icónicas del siglo pasado, razón de peso para que este extremo de su vastísima producción suela atraer sobre sí buena parte de los encomios y atenciones conferidos a su trabajo.

Sin embargo, no es únicamente esta veta de su longeva tarea la que, en principio, comanda las inquietudes del presente artículo. Con motivo de la primera edición del Festival del Libro SINDOKMA, organizado en València en noviembre de 2016 por la revista MAKMA, y gracias a la labor de Juan Pedro Font de Mora (director de la Librería Railowsky), Schadeberg tuvo ocasión de compartir con el público algunos de los acentos más significativos de su trayectoria vital y profesional, reportando a quienes suscribimos un motivo de atención que podría consumarse en forma de encuentro con el autor alemán cuando la ocasión y los proyectos respectivos volvieran a aproximarse.

De este modo, la decisión de articular el décimo número de la revista Canibaal en torno a los conceptos ‘realismo(s)’ y ‘playa’ tornaba conveniente y plausible la idea de retomar contacto y visitar la hacienda mediterránea del fotógrafo berlinés –paradigma de cuantas razones y semánticas puedan argüirse sobre el propósito de la revista en su (por el momento) último número– con el fin de transitar por el azaroso territorio de la memoria y descubrir algunos aspectos determinantes de su semblanza profesional.

«La suerte es ser el primero en llegar, el primero en narrar o mostrar»

Un autor como Schadeberg, cuya ilustración infante, en plenos albores de la Segunda Segunda Guerra Mundial, se gesta «a partir de las lecturas de Tolstói (León), Dostoievski (Fiódor), Chéjov (Antón) o Upton Sinclair» mientras es «testigo, cuando era muy pequeño, de la Noche de los Cristales Rotos» y que dispara su primera fotografía –tras la popular lente de una Instamatic– en un húmedo refugio antiaéreo berlinés (en 1942), a la par que, como declara nuestro autor, «tomé mi primera cerveza», parece haber sido nebulosamente destinado a solidificar testimonio, a documentar la existencia de todo lo que envuelve su fascinante y ubicuo horizonte vital, jalonado por acontecimientos que trascienden la mera y personal magnitud biográfica.

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018.

«Era como estar sentado encima de una bomba, en el centro de la bomba; un momento de extraordinaria tensión»

Tras la senda del segundo matrimonio de su madre, que en Alemania «era una actriz de reparto y tenía amigos artistas a los que solía escucharles hablar», recala en el país sudafricano en 1950 –«Sudáfrica era terrorífica, una área de conflicto»–, en el que desarrollará su decisiva labor como fotógrafo documental (Leica M o Rolleiflex de formato medio en mano) y director artístico de la revista Drum (denominada en su inicios Africa Drum), icónico magazín de reportajes de investigación, vida urbana y hedonista de Sophia Town –popular suburbio negro de Johannesburgo–, perfumada con los influjos estéticos de la cultura negra norteamericana.

Schadeberg orienta su voluntad de retratar el pulso cotidiano de la excluida periferia y denunciar las insalubres condiciones laborales de buena parte de la mano de obra nativa en el cinturón minero del país sin obtener respaldo: «Fui a los periódicos y nadie quería saber nada. Envíe mis fotografías y nadie las quería publicar».

«Debes salir fuera a buscar la verdad, la historia verdadera»

Estos y otros vínculos e implicaciones del fotógrafo alemán con la comunidad negra determinan su forzosa salida del país y su retorno a un crispado Berlín encorsetado por el «Muro de la vergüenza» (Schandmauer). «En el Oeste había luces, color, entretenimiento… En el Berlín Este todo era gris».

En la Alemania Occidental de los años sesenta se erige en abrumado testigo fotográfico del resurgimiento clandestino de grupos nazis, cuyos overoles y cánticos uniforman una soterrada parte de la RFA que ningún medio alemán quiere mostrar; será la prensa extrajera (New Yorker o Paris Match) la que publique sus instantáneas.

«Tenía mucho que hacer fotografiando la vida cotidiana, la miseria, la tristeza, la alegría, la música»

Schadeberg renuncia a enrolarse como fotógrafo bélico en determinados conflictos como el de Vietnam. Cuestiona los turbios objetivos de determinados periodistas y fotógrafos por rubricar su presencia por encima de los acontecimientos, la inmoral sed de notoriedad a través de la imagen explícita –recuerda, entre otros, el (malinterpretado) caso del Pulitzer Kevin Carter– y sentencia que, amén de determinados casos en los que la implicación emocional debe prevalecer sobre la tarea profesional («no hagas una fotografía, condúcete por el instinto, ayuda a esa persona»), «para ser un buen fotógrafo debes ser neutral, no dejarte conducir por los prejuicios».

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Fotos: Merche Medina.

«Debes estar envuelto desde la infancia en las artes para evolucionar en la educación visual, musical, pictórica»

Jürgen Schadeberg recala en España a finales de los años sesenta para alimentar diversas facetas de su diletantismo artístico. Procura, de este modo, cursar estudios de pintura, «para investigar la luz, el color, la composición, entender el lenguaje corporal. Quería estudiar y explorar las diferencias respecto de la fotografía».

Igualmente, señala, «intenté estudiar guitarra clásica, pero no podía tocar porque era ya demasiado mayor (25 años). Cuando era pequeño nunca estuve expuesto a la música. Sucede con todas las disciplinas artísticas».

«Las playas son interesantes e importantes, porque la gente va allí a relajarse, a disfrutar»

En esta época toma contacto y orienta su mirada hacia el paisaje vacacional que perfila los estíos de la Costa del Sol. Aupado por un contexto henchido de albricias, la onerosa carga vital del fotógrafo se libera y únicamente porta consigo el denso poso de la experiencia y la naturaleza técnica para fijar la mirada en otras latitudes de la idiosincrasia popular (tal y como ya había demostrado con maestría en sus instantáneas sobre el universo del jazz y los músicos y bailarines negros de los guetos sudafricanos).

En estas descriptivas series caniculares sobre el verano y la playa –territorio en el que confluye buena parte de su acervo profesional– fijamos la atención y solidificamos la bienvenida colaboración de Jürgen Schadeberg con Canibaal.

«Veo la realidad desde el punto de vista técnico de la fotografía, a través de un lenguaje natural ya inherente por el aprendizaje y la práctica»

Una práctica que ha ejercido y sigue desarrollando sobre ideas recurrentes, erigiendo al individuo, al rostro, al lenguaje corporal y a las costumbres como temas centrales de su obra, que gobiernan, definitivamente, la impronta de su estilo.

Algunos títulos recomendados

‘The Way I See It. A Memoir’ (2017).
‘España Then and Now’ (Pagina & J & C Schadeberg, 2015).
‘Jürgen Schadeberg’ (2008).
‘Jürgen Schadeberg: Photographies’ (2006).

Jürgen Schadeberg
El fotógrafo Jürgen Schadeberg en su domicilio de Barx (València). Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera

Fundación Cañada Blanch, un puente a la cultura

#MAKMACultura #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Laura Lozano | Fundación Cañada Blanch, un puente a la cultura
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 28 de agosto de 2020

Cuando me preguntan qué se organiza desde Fundación Cañada Blanch nunca sé por dónde empezar. Diálogos Cañada Blanch, Foro Económico, Letras del Mediterráneo o Encuentros Cañada Blanch son solo algunas de sus actividades. Su nexo común está claro: tratar de conectar con la sociedad para dotarla de conocimiento y lograr que esta sea capaz de decodificar su realidad más inmediata.

“Debemos formular preguntas que valga la pena responder. Una vez las tenemos, la tarea de Fundación Cañada Blanch es facilitar los medios para poder resolverlas”, así es como Juan Viña, presidente de Fundación Cañada Blanch, materializa el objetivo de esta entidad que se centra en el fomento de la cultura y la educación.

La reflexión encuentra su espacio en esta institución: a través de los Diálogos Cañada Blanch se acerca a las cuestiones actuales más relevantes sobre la realidad social, gracias a especialistas que dialogan y debaten en torno a ellas. Es el caso de José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto, así como de Irma Jiménez, directora de Asuntos Corporativos de Hewlett Packard Enterprise, que han participado durante este año.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Los Encuentros Cañada Blanch también juegan un papel fundamental: personalidades como Isabel Coixet, directora de cine y Juan Diego Botto, actor, han formado parte de este ciclo de conferencias que acercan sus obras y trayectorias vitales a la sociedad para potenciar valores como la competitividad, el esfuerzo, la colaboración y la solidaridad. Cerca de 1.000 personas ya han formado parte de esta experiencia.

Este año, además, Fundación Cañada Blanch ha ido un paso más allá y ha consolidado sus Encuentros Cañada Blanch en el Sporting. El Sporting Club Russafa Carlos Moreno Mínguez, en colaboración con la revista MAKMA, ha servido como espacio de intercambio de ideas entre artistas para debatir sobre el futuro de la profesión. Para ello, Marta Pérez Ibáñez, historiadora e investigadora del arte, gestora cultural y miembro del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), ha sido la encargada de ofrecer soluciones sobre cómo emprender en este sector.

Javier Reverte, Carmen Posadas, Ignacio Peyró y Espido Freire han sido solo algunas de las personalidades que han decidido acudir a Fundación Cañada Blanch de la mano de Casa Mediterráneo. Letras del Mediterráneo se ha convertido en un altavoz que fomenta el debate y el pensamiento crítico entre los países de la orilla del Mediterráneo. Tomando un carácter más cosmopolita, la fundación se ha convertido en un puente que conecta culturas.

Fundación Cañada Blanch es consciente de la importancia de los festivales en nuestro país, ya que se ha convertido en otra vía para contribuir a la divulgación de la cultura. Por eso, colabora a través de ayudas directas en la organización de PhotOn Festival, que se celebra en València, y el Festival dels Horts, que se sirve de la huerta valenciana de Picanya como escenario.

La economía, otra de las bases

Otro de los pilares básicos de la fundación es la economía. Para ello, Fundación Cañada Blanch realiza dos acciones para dos perfiles totalmente diferenciados. El Foro Económico Cañada Blanch, que está dirigido al tejido empresarial y las instituciones públicas, y las Jornadas Economía y Empresa, coorganizadas con la Facultat d’Economia de la Universitat de València, donde se aproxima a la comunidad estudiantil. Las tendencias más globales son las que marcan la agenda en ambas citas.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Relaciones hispano-británicas, clave

Tomando como ejemplo a Vicente Cañada Blanch, su fundador, y con el fin de mantener la vinculación con el Reino Unido, esta institución financia estancias del alumnado de la Universitat de València en London School of Economics and Political Science mediante el Centro Cañada Blanch en Londres. “Contribuir al desarrollo formativo del alumnado valenciano” es otra de las claves para Fundación Cañada Blanch desde su constitución.

Asimismo, se mantiene la conexión con Borriana, ciudad natal de Vicente Cañada Blanch, donde se conceden distintos premios a los mejores expedientes académicos de las instituciones educativas de dicha localidad.

Pero Fundación Cañada Blanch no podría realizar todas estas acciones de manera independiente. Para ello, cuenta con vínculos que ha forjado tanto con instituciones públicas como privadas. Es el caso de la Universitat de València a través de Centre Cultural La Nau, con el que desarrolla acciones como elPremio Colección Fundación Cañada Blanch, en colaboración con la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universitat de València.

El seminario Aspen Institute-Cañada Blanch es otro de los ejemplos de colaboración de Fundación Cañada Blanch. Esta iniciativa, cuyo público va de los 25 a los 30 años, trata de encontrar personas que destacan por su capacidad de liderazgo y su proyección. Como partners, la entidad también cuenta con Berklee College of MusicValencia, así como el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

Por último, cabe destacar el Curso de Especialización en Turismo Cultural, que sigue eligiendo a esta entidad desde hace 17 ediciones. Todo ello con el apoyo de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, la Agencia Valenciana del Turismo y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias.

El futuro más cercano


Paula Sánchez, directora de la entidad, asegura que “pretende seguir aumentando las actividades que realiza la fundación, así como su implicación a nivel local y nacional. La directora, que va a cumplir dos años al frente de la entidad, cree que ‘”seguir creciendo es una oportunidad para beneficiar al conjunto de la sociedad y atraer el talento”, insiste.

Fundación Cañada Blanch
Ana Santos Aramburo (directora general de la Biblioteca Nacional), Antonio Ariño (vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València) y el poeta Antonio Orihuela durante los Diálogos Cañada Blanch en SINDOKMA Festival del Libro 2018.

Laura Lozano

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

IV SINDOKMA Festival de Libro | Sinopsis audiovisual

SINDOKMA Festival del Libro 2019

🎦 IV Sindokma Festival del Libro..ℹ️ Sinopsis audiovisual de la cuarta edición de SINDOKMA Festival del Libro, celebrada en el Centre Cultural La Nau, del 24 al 27 de octubre de 2019..💡 MAKMA, #APACC, GVA Cultura i Esport y LA NAU Centre Cultural de la Universitat de València..💪🏻 Ajuntament de València y Fundación Cañada Blanch..🍺 @Cervezas Alhambra..🎵 ‘Todo es mejor’ (‘Andar sobre hielo frágil’ | Petit Mal)..🎥 Daniel Iturbe..#️⃣ #sindokma2019 #festivaldellibro #edicioncontemporanea #editorialesindependientes #librodeartista #MAKMA #APACC #lanau #valencia

Publiée par MAKMA sur Mardi 12 novembre 2019

45 expositores y 25 actividades en SINDOKMA

IV SINDOKMA Festival del Libro
Centre Cultural La Nau
Universitat 2, València
Del 24 al 27 de octubre de 2019

El Festival del Libro SINDOKMA –coorganizado por MAKMA, la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC), el Centre Cultural La Nau y la Conselleria d’ Educació, Investigació, Cultura i Esport– destaca, con entidad propia, de entre las diversas acciones emprendidas por MAKMA durante los últimos seis años, consolidándose, en esta cuarta edición, como un encuentro de referencia para el sector del libro, mediante la presencia de editoriales independientes, sellos de edición contemporánea y libro de artista del mapa cultural nacional e internacional.

La IV edición de SINDOKMA tendrá lugar del 24 al 27 de octubre de 2019, en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, y su imagen creativa ha sido realizada por Ana R. Leiva (València, 1969), en calidad de artista invitada. De este modo, el festival pretende seguir refrendando la labor y el talento artístico radicado y solidificado en la Comunidad Valenciana, tal y como hubo procurado en su edición de 2018 –que contó con la autoría del diseñador y artista Fernando García del Real–.

Cartel de SINDOKMA Festival del Libro 2019.

45 EXPOSITORES

SINDOKMA Festival del Libro contará con la participación de 45 expositores de la Comunidad Valencia y de ciudades como Madrid, Bilbao, Cuenca, Albacete, Gijón, Oviedo o Toledo, así como sellos italianos y eslovenos, a través de dos secciones: Específicos y Heterodoxos y VABOOK. La primera agrupa a editoriales independientes, y contará con la presencia de Aurora Dorada Ediciones, Barlin Libros, Canibaal, Concreta, Contrabando, Colección Científicos, DXI Publications, Editorial Pez de Plata, El Doctor Sax, Ediciones Intrépidas, El Nadir, Huso Editorial, JPM, Es Pop, Huerga y Fierro, Lastura Ediciones, MAKMA Ediciones, Malinc, Reediciones Anómalas, Trama y Fondo, Vaso Roto y Versos y Trazos.

Por su parte, en la sección VABOOK, que concita la presencia de sellos de edición contemporánea y libro de artista, participan artistas como Ángel Cajal, Arze&De la Cage, Endika Basaguren, Francesca Ricci, Iván Araujo y Vicotoria Santesmases; al igual que sellos, colectivos, museos e instituciones como la EASD y la UPV, Edición Ilimitada, Edit&Co., El Caballero de la Blanca Luna, El Museo del Ruso de Alarcón, Doce Islas, Falla Corona, Handshake, Tapas Duras, Lumen, Lalata, Papel Engomado, Per(r)ucho y el Sporting Club de les Lletres.

Organigrama y nómina de expositores de SINDOKMA 2019.

25 ACTIVIDADES

SINDOKMA contará con una amplia programación de presentaciones, mesas redondas, actividades y talleres infantiles que serán implementados en el Claustro y el Aula Magna. El cronograma del festival comienza el jueves 24 de octubre, a las 19:30 en el Aula Magna, con el encuentro entre los guionistas, escritores y cineastas valencianos Rafael Calatayud Cano y Rafael Maluenda, quienes reflexionarán sobre ‘El narrador y sus sendas: literatura y cine’.

SINDOKMA acogerá, de este modo, 25 propuestas, que transitan desde la ‘Política de adquisiciones de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu’ –con la presencia de su jefa de servicios Eva Ferriols–; el proyecto ‘Biblioteca en paral·lel’ de Engomado Editoras y Papel Engomado; la iniciativa sin ánimo de lucro VALENCIA LEE; o los #DesayunosMAKMA sobre ‘Libros que se escuchan’, con la presencia del editor Alberto Haller, cuya editorial Barlin Libros ha sido recientemente premiada por la Generalitat Valenciana al Libro Mejor Editado de 2018 (‘Electroshock. Edició Integral’) –una publicación sobre la que se reflexionará en el festival–.

Asimismo, el sábado 26 de octubre a las 20:15, el director de cine asturiano Ramón Lluís Bande presentará el libro ‘Cuaderno de la Revolución’ (Editorial Pez de Plata’), una aproximación y adaptación de su más reciende película ‘Cantares de la Revolución’ –premiado documental musical sobre la Revolución de Asturias de 1934, protagonizado por el músico Nacho Vegas–.

Programa de actividades de SINDOKMA 2019.

MiniSINDOKMA

El programa de actividades se completa con la sección miniSINDOKMA, en la que, durante el fin de semana, la academia de pintura Pinta València desarrollará el taller continuo ‘Dibujos y letras’, al igual que, el domingo 27 a las 12:00, la escritora y editora eslovena Barbara Pregelj se encargará de realiza el cuentacuentos ‘El anillo mágico’ (Editorial Malinc), de Peter Sventina.

EXPOSCIÓN ‘Llibres objecte eines d’art’

Igualmente, la Associacó Nous Comportaments Artistics (ANCA) expondrá en el claustro y el deambulatorio de La Nau ‘Llibres objecte eines d’art’, una muestra de piezas originales de carácter escultórico, comisariada por el artista Francesc González, en la que, desde diversas maneras de concebirse, el libro se convierte en el principal protagonista.

SINDOKMA Festival del Libro es un proyecto coorganizado por MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea; la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC); la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana –a través de la Dirección General de Cultura y Patrimonio–; y el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València; Cuenta con el con el patrocinio del Ajuntament de València y la Fundación Cañada Blanch, y la colaboración de #Ecomunicam, El Caballero de la Blanca Luna, Pinta, la Universitat Politècnica de València y la Cafetería de La Nau.

Un instante de la tercera edición de SINDOKMA Festival del Libro, celebrada en octubre de 2018 en el Centre Cultural La Nau.

MAKMA

Ana R. Leiva crea la imagen del IV SINDOKMA

IV SINDOKMA Festival del Libro
Centre Cultural La Nau
Universitat 2, València
Del 24 al 27 de octubre de 2019

El Festival del Libro SINDOKMA celebrará su cuarta edición, del 24 al 27 de octubre de 2019, en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, cuya imagen creativa ha sido realizada por Ana R. Leiva (València, 1969), en calidad de artista invitada.

De este modo, el festival pretende seguir refrendando la labor y el talento artístico radicado y solidificado en la Comunidad Valenciana, tal y como hubo procurado en su edición de 2018 –que contó con la autoría del diseñador y artista Fernando García del Real–.

Cartel de SINDOKMA Festival del Libro 2019.

Sobre el planteamiento de la creatividad, Ana R. Leiva ha manifestado que “parto de la idea del libro como hogar, como refugio; y la lectura como invitación y entrada a un lugar que pueden ser muchos y diversos lugares por descubrir (de ahí que cada página sea diferente)”. Igualmente, la artista matiza que “aparece también la idea de transformación, a través del elemento humano de los brazos, que indican la entrada y la salida”.

En cuanto a la metodología de trabajo, Leiva ha señalado que “empecé a trabajar la imagen analógicamente, construyendo el libro-puerta y la casa con materiales físicos, tangibles y cercanos, reivindicando este formato del libro, que es el que propone SINDOKMA”.

La artista valenciana, que, además, estará presente en el festival en calidad de coeditora del sello Tapas Duras –un colectivo de fotografía y diseño enfocado, principalmente, en el libro de fotografía–, suma la presente colaboración con SINDOKMA a su dilatada trayectoria en campo de la ilustración y la obra gráfica, disciplinas en las que “utilizo el collage como principal recurso en mis creaciones”, así como diversos proyectos fotográficos, entre los que destacan sus incursiones en Guatemala (‘Nahual’) y África Occidental (‘Adduna’), “ambos documentos intimistas sobre la experiencia de viajar y traspasar barreras geográficas y mentales.

Un instante de la tercera edición de SINDOKMA Festival del Libro en el Centre Cultural La Nau.

SINDOKMA Festival del Libro se formula como un encuentro de referencia para el sector del libro, mediante la presencia de medio centenar de editoriales, publicaciones independientes, sellos de libro de artista y edición contemporánea del mapa cultural de la Comunidad Valenciana y diferentes editoriales y artistas nacionales de referencia, perfilados por una explícita apuesta por el desarrollo de contenidos con un marcado acento específico y heterodoxo. Igualmente, el programa contará con el desarrollo de diversas presentaciones, mesas redondas, arte de acción y actividades, así como talleres didácticos infantiles y juveniles, que rubrican los fundamentos y la idiosincrasia del festival.

SINDOKMA Festival del Libro es un proyecto coorganizado por MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea; la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC); la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana –a través de la Dirección General de Cultura y Patrimonio–; y el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València; Cuenta con el con el patrocinio del Ajuntament de València y la Fundación Cañada Blanch, y la colaboración de #Ecomunicam, El Caballero de la Blanca Luna, Pinta, la Universitat Politècnica de València y la Cafetería de La Nau.

MAKMA

La difracción y memoria de Manuel Olías

‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana’, de Manuel Olías
Galería Color Elefante
Sevilla 26, València
Del 25 de abril hasta el 14 de junio de 2019
Inauguración: jueves 25 de abril a las 20:00

Manuel Olías inaugura el próximo jueves 25 de abril en la galería Color Elefante, del barrio de Ruzafa de València, ‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana’. Hacía tiempo que Olías no exponía individualmente en la ciudad. En los últimos años solo nos ha llegado el eco de su trabajo a través de exquisitos adelantos que asomaban en muestras colectivas como las que tuvieron lugar en la sala Manuela Ballester de la Universitat de València, Doce Islas o en distintas citas artísticas celebradas en la ciudad como el Festival del Libro SINDOKMA –de la mano del Museo del Ruso–, el festival conFusión o en Enfocarte.

Desde su estudio de Benimaclet, este artista alérgico a lo convencional, empapado de transgresión y tecnología, que se mueve con soltura de poeta entre los mitos de la contracultura y la belleza permanente de sus referentes clásicos, nos habla en esta entrevista de sus años de infancia, sus inicios, influencias, trabajo y vida.

¿Te gustó siempre pintar? ¿Te recuerdas dibujando desde pequeño?

Me recuerdan siempre dibujando en casa, en clase, en la pizarra y… repartiendo mis historietas en distribución clandestina entre los pupitres. Sí, me recuerdo dibujando e incluso jugando con óleos de mi padre aun siendo pequeño. En mi casa había a veces olor a trementina que venía de un pequeño estudio en medio del pasillo. Lo ocupé. Me hice fuerte allí a lo largo de mi juventud desplazando el lugar de recreo paterno. No solo me recuerdo pintando, también compitiendo, ya contra las habilidades de mi padre, ya contra las pinturas que colgaban de las paredes, inspirado como un niño hiperestésico por reproducciones de pintores geniales que me hablaban desde los libros.

Imagen de la obra ‘El acuerdo’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.


¿Y cómo son tus inicios en el mundo del arte?

En el mundillo del arte entré por la puerta de Lae.Sferazul bastante joven de la mano de la escritora Olga Lucas. Buscábamos dónde presentar ‘El Taller de los Etcéteras’, un taller literario que por entonces hacíamos en Radio Klara. Fuimos por curiosidad a visitar un club de artistas del que nos habían hablado. ¡Aquella época!… algo así como un matrimonio místico del sol y la luna, alianza fresca y que parecía eterna entre el underground y la tradición de galería de vanguardia que ya tenía recorrido en la ciudad. La Esfera no solo nos abrió las puertas ese día para aquellas lecturas, sino que pronto se convirtió en el lugar donde presenté alguno de mis primeros trabajos. Me acogieron increíblemente entre aquella gente diversa, simpática como prefiero, alegres, educados. Estupendos artistas como Marisa Casalduero, Paco Bascuñán, José Plà, Monique Bastiaans, Vicente Talens, Quique Company… me gusta reconocer que me influyeron, mayores que yo, pero que aún eran muy jóvenes, eran asequibles y cercanos y estaban en fresca y plena evolución… Sí, yo creo que entré en ese mundillo por una puerta buena, chaflán de una mítica avenida del Oeste de la que a veces era también el portero en su surrealista cabaret subterráneo. En modo artistas adolescentes, como los puros Estridentistas de ‘Los Detectives Salvajes’, de Roberto Bolaño. Luego, con el cambio de milenio, nos marchamos. Pasó lo que pasó. Crisis y PP, Louis Vuitton e ingeniería punta…

Si tuvieras que resumir en pocas líneas tu trayectoria, ¿qué exposiciones, proyectos… destacarías de aquellos años?

Hablaría de la primera individual que hice. Fue en el 96, ‘La mirada estratosférica’, en el Círculo de Bellas Artes de València. Colgué piezas enormes de hasta cuatro metros que mostraban paisajes aéreos y retratos imaginarios. Poco después, en Lae.Sferazul, hice otra individual con una serie de buceadores, pinturas de gran formato y pequeños dibujos, y algunas buenas colectivas con el grupo que allí se formó. En aquellas primeras exposiciones el trabajo que presenté era sobrio, pero de corte colorista, una figuración expresionista muy matérica. Aún había mucho por hacer, pero creo que estas fueron, aunque tempranas, dos buenas primeras exposiciones.

Además de pintar, te iniciaste en el diseño gráfico y fuiste pionero en el manejo del ordenador en el ámbito artístico. Este camino profesional te llevó a instalarte en Madrid. ¿Qué supuso ese cambio en tu carrera?

Hacía carteles y decoraciones para discotecas de la ruta, dibujaba cómics y escribía cuentos y poesías, o algo parecido. Luego llegó el fin del siglo y me marché a Madrid. Fui a pasar cinco meses y me quedé trece años como freelance e iniciando proyectos, exposiciones y colaboraciones. Me fui para trabajar como director de arte de una compañía que implantaba software libre. Nada que ver con mi película, pero era ese momento y allí estaba rodeado de la muchachada de la big-bang theory generation. Niños que manejaban la red de las administraciones públicas y ya tenían perfiles online de todo, descargaban, eran piratas y hackers. Súper friqui. Nada que ver, pero tan cutting-edge que me obligó a la inmersión. Me aportó una gran variedad de habilidades técnicas y la incorporación muy temprana a internet.

Imagen de la obra ‘Fata Morgana’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.

Además, iniciaste colaboraciones relacionadas con el vídeo y la danza contemporánea.

Sí, Madrid fue una época muy rica. Seguí pintando y dibujando al tiempo que hice incursiones en el ámbito del net art o en el de la danza contemporánea. A este respecto, presenté junto a la coreógrafa norteamericana Camille Hanson un conjunto de piezas de vídeodanza en el Teatro Pradillo de Madrid.

Y de arte en red…

Monté un colectivo de artistas, el ‘Manklared cultural kollective’, colgábamos información online en una plataforma propia cuando aún nadie lo hacía, un blog muy activo en presentaciones y colaboraciones. Esto nos dio mucha visibilidad. Muchísimas visitas de Hispanoamérica que buscaban en la capital colectivos de artistas. Fuimos de los primeros que contamos con el poder de las metatags. De esta sinergia surgieron piezas de exhibición web como ‘Arts against war’, stopmotions súper cachondas, o vídeos que se hicieron virales antes de la propagación sistemática de los memes.

En esa época te embarcaste también en varios proyectos fuera de España, cuéntanos en qué consistieron esas experiencias.

Viajé a Canadá y EE.UU. Recién caídas las Torres Gemelas aterricé en Nueva York con los bastidores y telas grandes enrolladas para hacer una muestra en un espacio híbrido (Arts & Appetizers) del barrio de Brooklyn. A Andy Deck, net artist de la ciudad con quien participé en varios de sus webrings, le resultaba completamente inverosímil, con el control que había caído sobre todo, que me hubieran dejado pasar con material susceptible de presentarse como mercadería artística. Me parece interesante porque fue ejercicio de autoproducción y autorepresentación un poco punk, pero que salió muy bien. Unos años después volví a la NY Studio Gallery en New York, donde se presentó la expo ‘Blind traces’. Exhibición producida y comisariada por Cristel Copland.

Estuve en 2007 y 2008 con un par de proyectos en San Francisco, California. Una colección de’Los dibujos a ciegas’, y “Todo disfraz está hecho de recuerdos”, un vídeo loop proyectado de forma continua durante el festival de cine experimental ATA Film & Video Festival. En 2008, en Vancuver, realizo dentro de un ciclo de exhibiciones que llamaron ‘Bilocation’, una expo junto a James Whitman, dibujante canadiense, en relación doppelgänger planetaria. Fue la primera vez que mostré dibujos murales hechos con lápiz multicolor, procedimiento que sigo utilizando.

Y al mismo tiempo, en Madrid, comienzas a exponer en Columpio…

Sí, al margen de exposiciones puntuales como la de la Galería Larra, Columpio se convirtió en el kindergarten de mis dibujos. Una galería que bajo el epígrafe ‘Dibujo contemporáneo y obra en papel’ fue pionera en España, poniendo el foco en el dibujo actual. Estupendos dibujantes y artistas con los que participé de este proyecto son, entre otros, Pepe Medina, Paula Fraile, Pedro Núñez, Sao Torpez, DAI.K.S.,Yuko Kayumi, Tamara Arroyo, Tania Tsong y Theo Firmo. También tuve oportunidad de exponer en varias individuales. El conjunto de dibujos Darger, de la serie ‘Uñas de mandarín sobre fuego espiritual’, fue proyectado y exhibido en Columpio dentro de una instalación planteada por la comisaria y galerista Susana Bañuelos. Entre 2010 y 2012 estuve muy implicado con el proyecto, desarrollando numerosos trabajos en el campo del dibujo y del libro de artista.

Imagen de la obra ‘When in China’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.

El conocimiento de los trabajos de Henry Darger ha marcado mucho tu obra. ¿En qué sentido?

Su obra me inspiró, de hecho, la serie que llamé en su homenaje ‘Los dibujos Darger’. Henry Darger y sus Vivian Girls, aunque en la actualidad ya rescatado y bastante celebrado, es el paradigma del artista outsider. Fue una figura que se colocó al margen de su época y que realizó fuera del perímetro del mundo uno de los conjuntos de trabajo más personales de los que me he encontrado. En su proceso introduce los procedimientos de copia que tanto tienen actualmente que ver en mi propio proceso, así como la imbricación con lo narrativo –que en Henry Darger es una total inmersión–.

¿Qué otros artistas han sido referentes en tu obra?

Mi fascinación, al menos la inicial, tiene que ver con las obras de arte, no con los artistas. No me importan las modernas hagiografías, las vidas de los santos varones de la historia, sino aquello que pese a todo se trasluce en las marcas producidas en el trabajo, en el uso o desuso de su técnica. Artistas que tienen en su producción piezas que me llegaron son, por ejemplo, Léger, Vlaminck o Monet, cuando descubrí sus nenúfares en presencia. Toulouse-Lautrec, Corot, Marquet, Schiele, Grosz, Otto Dix, Kirchnner, Erich Heckel, Torres García, Dufy, Velázquez, Muñoz Degrain, El Bosco, Lucas Cranach o Joachim Patinir, con su pintura ‘El paso de la laguna Estigia’, que está en el Prado. A Picasso me lo tuve que sacar con petróleo y había acabado prefiriendo a Matisse frente a su devorador, hasta que abrí la puerta de la Twenty Century del Metropolitan para descubrir delante de mis ojitos perplejos el retrato de Gertrude Stein.

También la mirada pictórica de directores de cine como Werner Herzog, y al poeta de la imagen casi quieta, Tarkovsky, nada menos. Eduardo Arroyo es muy grande, es de un lenguaje pictórico rico y catalizador como pocos. Mavi Escamilla, nuestra artista mexica, es para mí de lo mejor que hay en pintura en València. Descubrí a Juan Uslé… y los trabajos brutales de Martin Kippenberger. David Salle al principio, pero cada vez menos. Yayoi Kusama es todo lo que este mundo merece, no es emocionante ni mucho menos, pero representa bien el estado de esquizofrenia discotequera.

Nombras a Kusama, ¿qué línea sigues hasta ella?

Yayoi Kusama pinta… pero, vamos, poco más. No la conocía hasta que la descubrí en la muestra del Reina. Por entonces yo estaba con la serie ‘Uñas de Mandarín’ y me encontré con sus apéndices invasivos. Me tuve que plegar ante su creatividad esquizofrénica, mucho más auténtica que la mía. Los sillones de pollas son aberrantes. Comuniqué con ella por Twitter. Le gustó y reenvió el tuit.

Como ves, la lista de referentes que hago es muy dispersa, pero sobre todo son clásicos que manejaron de forma personal y muy sugerente la plasticidad de la materia. La materia intelectual, emocional o física. Son muchos más. En los últimos tiempos me fijo en pintura que jamás me había interesado.

¿Qué puedes contarnos de la exposición que presentas en la galería Color Elefante?

La he llamado ‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana”. Este título funciona como una triada propagandista y explicativa. Se refiere a aspectos concretos del trabajo. Estoy en los últimos tiempos proyectando imágenes para redibujarlas. Fotografías o fotogramas de vídeos. ‘Alumbramientos’ se refiere a esto, jugando con el término que alude al de iluminaciones. Una linterna mágica doméstica, un viaje por mis favoritos de YouTube y el juego del falso lápiz multicolor es todo lo que encierra la sugerencia. Presento dibujos murales sobre papel que son al mismo tiempo libros de artista desplegados. Papel liso, sin textura, donde la luz refracta suave hasta el siguiente pliegue. Material básico como soporte, sobre el que he trazado líneas hechas con lápices de colores, pasteles y rotuladores. Dibujos murales. Un formato grande para inducir a la inmersión al espectador dentro de la superficie del papel. El trazo es una línea de colores cambiantes que transita entre zonas de luz y sombra. Esa es la ‘fata morgana’. Una irisación del trazo como si fuera un efecto atmosférico o un fenómeno meteorológico.

Manuel Olías posa delante de la obra ‘Fata Morgana’, que forma parte de la exposición que tendrá lugar en la galería Color Elefante. Fotografía cortesía del artista.

Marisa Giménez Soler

Sindokma reúne en La Nau a 50 editoriales independientes

Festival del libro Sindokma
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Del 25 al 28 de octubre de 2018

El festival del libro Sindokma celebra su tercera edición, del 25 al 28 de octubre, en La Nau de la Universitat de València, reuniendo a medio centenar de sellos independientes, sobre cuyo futuro hablará la directora general de la Biblioteca Nacional, Ana Santos Aramburo, que inaugura el evento este jueves, a las 19.30 horas. Con ella estarán, formando parte de los Diálogos Cañada Blanch, el poeta Antonio Orihuela, en un encuentro que modera el vicerrector de Cultura Antonio Ariño.

Sindokma abrirá así sus puertas a 50 expositores, entre editoriales, publicaciones independientes, sellos de libro de artista y edición contemporánea del mapa cultural tanto de la Comunidad Valenciana como del resto del territorio nacional (Madrid, Barcelona, Girona, Sevilla, Asturias, Toledo, Cuenca) e internacional (mediante sellos y proyectos expositivos procedentes de Estados Unidos, Canadá, Cuba, México, Colombia, Reino Unido y Alemania, entre otros). De esta forma, se consolida como lugar de encuentro de referencia para el sector del libro en sus múltiples y variados formatos, ofreciendo al público la oportunidad de conocer lo que se está haciendo en los márgenes creativos de la industria editorial.

El festival, además de reunir a sellos independientes de todas las tendencias y provocar el intercambio de ideas, ofrece una intensa programación de más de 30 actividades, entre presentaciones de libros, revistas y editoriales que mostrarán sus novedades en las actividades complementarias que conforman el grueso del festival. Además, habrá talleres infantiles y juveniles tanto en la Sala Gonzalo Montiel como en el propio claustro de La Nau, organizados por Pinta Valencia, Carmot Press y Apache Libros, y un desayuno conducido por la revista MAKMA en torno a la primera serie de ficción de À Punt, ‘La Vall’, dirigida por Pau Martínez y Ana Ramón Rubio.

Cartel del festival Sindokma.

Cartel del festival Sindokma.

‘La Vall, de la ficción a la cruda realidad’, contará con la presencia del propio Pau Martínez, al que acompañarán David García, guionista de la serie, y las profesoras Carolina Hermida y Begoña Siles, para debatir en torno a la proliferación de series que toman como escenario pueblos aislados para contar sus historias. Esa tensión entre lo urbano y lo rural será el objeto del encuentro que se celebrará el domingo a las 11.00 horas en el claustro de La Nau, que acogerá la casi totalidad de la programación del festival.

Entre otras propuestas que vertebran Sindokma, el director de la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Pérez Iglesias, conversará acerca de cuáles son las políticas de gestión y adquisición bibliotecaria. Igualmente, el editor de la madrileña Fracaso Books, Paco Gómez, autor de ‘Los Modlin’ (que marcha ya por su quinta edición), describirá el proceso de creación de la editorial por azar. A través de mecanismos basados en la intuición y la independencia, se explicarán las técnicas utilizadas para financiar los libros a través de campañas de crowdfunding, la utilización de las redes sociales y los métodos de marketing.

Sindokma servirá, además, para la presentación en primicia de ‘Realismo(s) y playa’, número 10 de la revista valenciana Canibaal, y de la presentación de ‘El Faust de Goethe’, adaptación teatral publicada por Alupa Editorial y realizada por Pedro Montalbán Kroebel, a partir del clásico alemán ‘Fausto’, de Johann Wolfgang von Goethe.

El crítico musical Juanjo Mestre presentará su libro ‘1050 Discos cardinales’, editado por Makma Ediciones, en el que compendia las cinco últimas décadas del rock, a través de una selección de los mejores discos del género. Una selección sin duda subjetiva, pero que da pie a la reflexión acerca de la evolución de un rock and roll en su día calificado como la música del diablo. Será el propio autor quien desvele algunos de los secretos de tan larga e intensa travesía.

El festival del libro Sindokma está coorganizado por MAKMA, la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC), GVA Cultura i Esport y el Centre Cultural La Nau, con la involucración del Ajuntament de València y la Fundación Cañada Blanch, en colaboración con #Ecomunicam, El Caballero de la Blanca Luna, Pinta Valencia, Col·legi Major Rector Peset, EASD, Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, UPV y librodeartista.info.

«El bodegón y el objeto son mi leitmotiv»

‘IVÁN ARAUJO’
Museo del Ruso. Espacio de Arte Contemporáneo
Capitán Julio Poveda 21, Alarcón (Cuenca)
Septiembre-octubre de 2018

Grabador, pintor y escultor, Iván Araujo (Madrid, 1971) muestra su obra más reciente en el Museo del Ruso de Alarcón y ultima ya las próximas presentaciones de sus libros de artista y libros objeto, que tendrán lugar en el Festival ConFusion de Benimaclet (del 19 al 21 de octubre en el espacio Doce Islas Benimaclet ‘Libros Inquietos’) y en el Festival del Libro SINDOKMA (del 25 al 28 de octubre en el Centre Cultural La Nau) en Valencia.

Talento desbordante, mucho trabajo en el estudio y una personalidad arrolladora que escapa a cualquier quiebro o desaliento son premisas que subyacen bajo una obra de fuerte arraigo, teñida de influencias elegidas y queridas, de rigor y coherencia, que nos acerca al lirismo más sutil por el camino del recuerdo y la nostalgia.

Hablamos en esta entrevista con el artista de sus comienzos en el mundo de la pintura, de sus influencias, trayectoria, pasión por el grabado… y de sus proyectos más inmediatos.

Iván Araujo. MAKMA

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del arte?

Cuando era pequeño, disfrutaba con mi padre de los ratos en los que él iba a pintar acuarelas al campo, hacíamos apuntes juntos y todo esto me permitió crecer en un ambiente de gusto por la pintura, el dibujo y por el arte en general. Disponía de materiales a mi alrededor y me pasaba las horas pintando en cuadernos y yendo a ver exposiciones de arte.

¿Tuviste claro siempre que querías estudiar la carrera de Bellas Artes?

Mi decisión de matricularme en Bellas Artes fue tardía, ya que en principio pensaba estudiar arquitectura por tradición familiar, pues mi padre y varios de mis tíos eran arquitectos. Justo en mi último año antes de comenzar la universidad decidí ingresar en Bellas Artes. Mi apuesta fue clara: desde pequeño había sentido la necesidad de hacer cosas con las manos y me fascinaba dibujar. Quería tener un contacto más directo con la obra que el que podía darme el mundo de la arquitectura, donde el proyecto y dirección de obra te alejan mucho de la creación pura; lo había visto miles de veces con mi padre. Con el tiempo descubrí que fue una decisión muy acertada, puesto que yo necesito tener un control de principio a fin del proceso creativo y concentrarme en una obra más íntima, cercana y abarcable como la que puedes realizar en tu taller. Además, me involucro mucho físicamente, para lo cual me es indispensable elegir la técnica y el material adecuado, dotándolos de las cualidades expresivas y conceptuales que deseo para cada pieza.

Elegiste la especialidad de grabado, que está presente siempre en tu trabajo, ¿qué te aporta esta técnica?

El grabado ha condicionado absolutamente mi forma de trabajar en cualquier disciplina artística, puesto que mi formación y posterior desarrollo profesional se han centrado, en gran parte, en esta técnica. Ya en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, mientras estudiaba la carrera, trabajaba para pagarme los estudios en distintos talleres profesionales de grabado y estampación. Esto me hizo adquirir muchísima técnica y oficio. Cuando me licencié y mientras estudiaba mi doctorado en dibujo contemporáneo, trabajé cinco años en Ediciones Benveniste, donde realicé obra gráfica para grandísimos artistas nacionales e internacionales. Posteriormente me saqué una plaza de profesor asociado en la Facultad de Bellas Artes de la UCM (Madrid), en grabado calcográfico. Tras tres años dando clases decidí dejar la facultad y montar mi propio estudio de grabado. Desde 2001, realizo mi propia obra gráfica y la de otros artistas, compatibilizándola con la obra original. La forma en la que afronto la creación de un grabado me ayuda a conceptualizar mucho la idea de la imagen que persigo. El grabado te obliga a trabajar por capas y debes decidir muy claramente qué técnicas debes utilizar según los resultados que quieras obtener, con lo que el método ensayo-error en grabado no es válido como en ocasiones ocurre en la pintura; la gráfica te enseña a tomar elecciones y a posicionarte de forma activa ante el proceso creativo, asumes riesgos y debes estar siempre abierto a integrar aquello que el grabado te pueda ir ofreciendo en cuanto a las pequeñas desviaciones que surgen tras los complejos procesos de mordida y estabilización de la matriz.

Se perciben en tu trabajo ciertas influencias. ¿Quiénes han sido y son tus artistas de referencia?

En mis inicios me interesaba mucho el arte con un fuerte contenido simbólico; obra y artistas con un marcado contenido existencial, en los que su trabajo era un reflejo poderoso de su posicionamiento conceptual y estético ante la obra. Joseph Beuys y Paul Klee me fascinaban por su intensidad y la verdad que emanaba de su obra. Artistas muy apoyados en el dibujo, como fuente vertebradora de la obra y como estructura que sustenta sus creaciones. Me atraían también, por su fuerza poética, los expresionistas abstractos De Kooning y Rothko. Sin duda alguna, el cubismo, Juan Gris y Picasso han sido grandes influencias en mi obra, tanto por su forma de mirar y re-presentar el objeto, como por la propia forma ponderada y matemática de plasmar su pintura. El collage es otro recurso que utilizo muchísimo y que está muy presente en los cubistas o surrealistas, y también en algunos artistas de estética pop posteriores, que me resultan muy interesantes, como David Hockney.

Otra referencia fundamental en mi trabajo nace de mi amor por la pintura metafísica, De Chirico, y en general de toda aquella pintura que trasciende a la realidad, proyectándose en escenarios arcádicos y poéticos; la aspiración a lo mínimo y a la inclinación por el juego arte-juego de Torres García y, por último, cierto salvajismo simbólico y primitivo de la transvanguardia italiana, muy presente en Mimmo Paladino. Podría seguir y la lista no acabaría… soy muy revisionista, un mirón empedernido; son muchos y variados los artistas que me interesan, ya que mi trabajo se vale de cientos de miles de retales, de instantes capturados en mi cerebro y retina que llevo siempre conmigo.

Imagen de la escultura 'Casa-barco', de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la escultura ‘Casa-barco’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Has ejercido de profesor en la universidad,sigues impartiendo cursos y talleres en distintos lugares de la geografía española. ¿Qué te aporta artísticamente la enseñanza?

De la época de profesor en la universidad no guardo especial buen recuerdo, ya que la relación con los alumnos, salvo algunas buenas excepciones, se veía condicionada por las calificaciones. Eran muy pocos los que realmente se volcaban con interés y pasión en el taller. Mi relación posterior con la enseñanza en cursos y talleres en distintos lugares, incluso en mi estudio, con los artistas que trabajan regularmente conmigo, es muy diferente. Se establece siempre una relación de necesidad mutua; a mí me gusta ofrecer al alumno las herramientas para que él pueda dar forma a su obra y, naturalmente, en ese proceso el intercambio de pareceres  y puntos de vista es extraordinariamente rico. Cuando trabajo con gente a la que al mismo tiempo enseño, vuelvo a someter todos mis conocimientos y bagaje artístico a un examen riguroso; en el terreno de la creación no se puede dar nada por sentado y los modelos y soluciones que a uno le sirven no tienen porqué valer a otro en otras circunstancias.

Esta condición multireferencial del hacer creativo permite que uno aprenda constantemente y en cada momento de su trabajo y del de los demás. Para mí, trabajar la obra de otros artistas me sitúa en escenarios diferentes a los de mi obra, enriqueciendo mi visión del arte y, lo que es más interesante, me fuerza a entender la obra que el artista quiere realizar desde sus propios parámetros. Este desplazamiento es siempre nutritivo, como lo es cuestionarse y actualizar los propios conocimientos.

¿Cómo es tu día a día en el estudio? ¿Eres un artista metódico, ordenado?

Yo trabajo a diario en mi estudio, sea cual sea la situación, tanto si estoy preparando una exposición de gráfica, pintura o escultura. Trato de ser muy sistemático en mis horarios y suelo trabajar en series largas de producción, en cualquiera de las disciplinas anteriores. Hacerlo así me permite dar distintas respuestas a un mismo problema; todas ellas se encadenan unas a otras y en conjunto, conforman un discurso coherente que pieza a pieza resulta complicado. Me cuesta mezclar disciplinas; si estoy con unas piezas de escultura o grabado, hasta que no las acabo no paso a otra técnica, por ejemplo, pintura. Cada disciplina requiere tiempos y una disposición ante la obra muy diferentes. Lo que sí pasa a veces es que al trabajar tantas técnicas diferentes, siempre hay vuelcos e influencias de unas a otras. No solo es inevitable sino que es lo más interesante. Además, al compatibilizar mi obra con la producción de obra gráfica de otros artistas en mi taller, hay contaminación, ideas bullendo, interferencias…

A veces es un poco agotador, pero tras muchos años trabajando así me he acostumbrado a filtrar toda esa información y a desarrollar más capacidad de concentración. No creo en la inspiración; creo en el trabajo diario y en pasar muchas horas en el taller, desarrollando una relación de necesidad e implicación con tu obra y los materiales y técnicas que eliges para llevarla a cabo. Los tiempos muertos, trabajo en pequeñas libretas y libros de artista que son el cajón desastre y, al mismo tiempo, el germen y semilla de muchas de las futuras producciones.

En la exposición que presentas en el Museo del Ruso, el bodegón es el tema principal en tus obras.

Sí, en efecto. El bodegón y el objeto han sido el leitmotiv de mi producción de estos últimos cinco años. Me interesaba la forma en que el bodegón, que ha sido un género artístico presente en todas las etapas de la historia del arte, suscita la mirada del observador. En el cuadro, la naturaleza muerta circunscrita al estudio del pintor reordena el espacio, creando una fuente de sinergias entre los diferentes objetos que lo rodean. Cada forma alude a su presencia y situación en referencia a sí misma y a los demás elementos, creando un microcosmos y, sobre todo, nos habla de una determinada manera de entender la ocupación del espacio de aquel que la ha depositado en ese lugar.

El diálogo que se establece entre las distintas formas-objetos me interesaba, puesto que nos relata una historia de necesidades, equilibrios, armonías y espacios. Esta exposición supone un fin de etapa, ya que ahora mi trabajo es decididamente más objetual y simbólico, recuperando iconos que siempre han estado ahí, en mi mundo, en mi territorio plástico. Pero lo que la hace especialmente interesante, además del magnífico enclave de la sala del Museo del Ruso, es que conviven varias series que están en transición a ese cambio hacia lo simbólico, sobre todo la serie de pintura de ‘La sonrisa del cazador’ y ‘AntarMouna’, y la serie de esculturas-arquitecturas presentadas en conjunto, que pertenecen a mi producción actual.

Marisa Giménez Soler, directora del Museo del Ruso, y el artista Iván Araujo, durante un instante de la entrevista. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Marisa Giménez Soler, directora del Museo del Ruso, y el artista Iván Araujo, durante un instante de la entrevista. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Háblanos de tu escultura, de esas casas soñadas, esos micromundos que unen infancia, nostalgia y utopía.

Las arquitecturas forman parte de una instalación que proyecté para mi última exposición en Madrid, el año pasado en la APPA Art Gallery, donde un grupo de arquitecturas se presentaban en la pared, dispersas, formando un conjunto, que a modo de constelación salpicaba de puntos la pared. Se titulaba ‘Todas las casas que hay en mí’ y al menos cuatro o cinco de esas piezas originales se exponen junto a las demás. Las hemos presentado en el suelo, formando una ciudad, un pequeño asentamiento, podríamos decir. Muchas de ellas son nuevas, pero siguen heredando el nombre que las originó. Son casas realizadas con maderas encontradas, dañadas, que recojo y restauro en el estudio. Les aplico decapantes y las lijo para sacarles la veta y con ligeras policromías las retoco, en las ocasiones que quiero cromarlas. Al contrario que las pinturas, se trata de colores deslucidos y transparentes que sugieren lo mínimo y silencioso y que recuerdan a los juguetes de la infancia. Tienen, en efecto, mucho de esto, de recuerdos, de pérdidas y nostalgia; hablan de la lluvia, del sonido del mar, de la añoranza de la madre, de los días lentos, de estrellas, constelaciones y de sueños por cumplir. La casa, etxea en la cultura vasca de mis antepasados, es la madre que acoge y protege y, en las diversas formas poéticas que la presento, adquiere una cualidad de metáfora visual que se potencia por la desnudez del material y la simplicidad en las formas.

Tus libros de artista y tus libros objeto son siempre requeridos y apreciados en ferias y convocatorias dedicadas a la edición. ¿Qué valor les concedes dentro de tu proceso creativo?

El libro de artista me permite ensayar, escribir, proyectar y soñar con nuevos escenarios y, dado lo abarcable del formato, en ocasiones lo continúo realizando en casa o cuando estoy fuera del estudio. Vaya donde vaya, y más si me voy de viaje, siempre llevo un libro de artista conmigo. Suelen ser contenedores de ideas y proyectos que están por venir o bien tienen un carácter más experimental, como es el caso de libretas en las que trabajo composiciones de estudio. Estas segundas me sirven en muchas ocasiones para afrontar futuros trabajos, ya sea en gráfica o pintura, y, por lo general, suelo utilizar mucho collage y acuarelas, grafito y demás técnicas sobre papel. Como es natural, estos libros de artista no los suelo exponer, ya que me sirven como material de estudio y además no están concebidos para tal fin.

Por otro lado, está el caso de los libros de artista o libros objeto, que tienen un valor intrínsecamente artístico en sí mismos y son los que muestro en ferias y exposiciones como obra final. En muchas ocasiones son libros-cajas que he realizado en grabado y que presentan series de gráfica, como es el caso de ‘ArsBodegonia I y II’ (2015) o ‘Paisajes interiores’. La modalidad de libro objeto la he afrontado en casos como los de ‘Le petitpaysage’ (2016) y ‘Nuit et jour’ (2016), en los que la totalidad de la caja encerraba un grabado tratado volumétricamente como un bajo relieve con abundante collage de todo tipo de materiales. También se da el caso de libros de artista más complejos como este último, ‘La palabra pintada’ (2018), que expondré con Galería El Museo del Ruso para los festivales ConFusión y SINDOKMA 2018, en el que presento originales con sus respectivos textos. Este tipo de festivales, como el caso de SINDOKMA, suponen el encuentro feliz de una serie de creadores y editoriales con una fascinación común por el libro de artista, promoviéndose un clima muy interesante de intercambio de información, ideas y proyectos.

Tienes una consolidada trayectoria como editor, has colaborado con importantes artistas. ¿De qué trabajos estás más satisfecho?

Mi actividad como editor se remonta a estos tres últimos años en los que, como reacción a la apatía generalizada que se instaló entre las galerías y editores, con un descenso muy notable de las ediciones de autor de gráfica en el panorama artístico, me animé a intentar editar a artistas que me resultaban especialmente interesantes. Para ello diseñé una fórmula de coedición, en la que el artista podía animarse a editar asumiendo riesgos mínimos y en mi caso, como taller de edición y coeditor, controlar el proceso al máximo y realizar una inversión razonable.

Hasta la fecha he coeditado a la artista Ángeles Conde con dos suites, la ‘Serie Köln’ y ‘Skylines’ (2017), y a la artista Kristin de George, afincada en Montpellier, con el díptico de aguafuertes ‘Mediterranée: le rêve de Mages’ (2018). Fuera del contexto de la coedición me siento especialmente orgulloso de haber editado en mi estudio la carpeta ‘PRE-POSICIONES’, del artista Ángel Cajal (2016/2017). Una suite de diez grabados presentados en el Paraninfo de la Universidad de Valencia la pasada edición de SINDOKMA, en 2017. Otro proyecto que disfruté muchísimo fue la serie de cinco aguafuertes del artista Eduardo Barco, editada por Amara Gutiérrez en 2017. El procesado de planchas fue un trabajo muy experimental que realizamos Eduardo y yo en mi estudio y la estampación cuidadísima y muy técnica completó una edición de referencia.

Cuéntanos tus próximos proyectos

Mis proyectos futuros a corto plazo pasan por presentar físicamente el libro de artista, ‘La palabra pintada’, en SINDOKMA 2018, y en mostrarlo en todas aquellas ferias y eventos en los que tú, amiga y galerista del Museo del Ruso, decidas exponerlo. A mediados de noviembre participaré en el FIG de Bilbao 2018, la feria de obra gráfica más importante que hay en la actualidad en el territorio nacional, en la que expondré series de monotipos y gráfica de gran formato en el stand de la Galería de Arte Contemporáneo Espiral (Noja, Cantabria). A mediados del mes de octubre darán comienzo también los nuevos cursos que impartiré en el Museo ABC de Madrid de técnicas de grabado y estampación contemporáneas directas, en un taller que he creado especialmente para la ocasión. Pasadas estas fechas comenzaré a trabajar nuevas series de obra para mi próxima exposición individual, que se celebrará en la Galería de Arte Contemporáneo Espiral, en octubre de 2019.

Imagen de la obra 'Antar Mouna II. Silencio Interior', de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Imagen de la obra ‘Antar Mouna II. Silencio Interior’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía del Museo del Ruso.

Marisa Giménez Soler

 

Cañada Blanch presenta su programa de actividades

Fundación Cañada Blanch
Avance de programación
De septiembre a noviembre de 2018

Fundación Cañada Blanch comienza su programación de actividades con el Encuentro Cañada Blanch, ‘Teatro y compromiso’, con el actor y autor Juan Diego Botto. La cita tendrá lugar el próximo 19 de septiembre a las 19:30 horas en el Centre Cultural La Nau. El acceso para el público será libre hasta completar aforo.

El comprometido actor charlará con la periodista Mariola Cubells sobre su trayectoria profesional y su último proyecto: la nueva pieza teatral, ‘Una noche sin luna’, un texto sobre Federico García Lorca y la fatídica noche de su asesinato, que se estrenará a mediados de enero. También hablarán sobre su recorrido cinematográfico con algunas de sus piezas más significativas.

Fundación Cañada Blanch. MAKMA

La fundación empieza así una temporada más con nuevas energías y una agenda repleta de actividades para los próximos meses. Ejemplo de ello es la XVII edición del curso de Especialización en Turismo Cultural que se desarrollará hasta diciembre y que comenzará en breve. Una edición especial que forma parte del Año Europeo del Patrimonio Cultural y que cuenta con la colaboración de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte; Turisme Comunitat Valenciana y la Federació Valenciana de Municipis i Províncies.

El próximo 27 de septiembre a las 19:30 horas en el Paraninfo de La Nau volverán los Diálogos Cañada Blanch, charlas de debate y reflexión con profesionales de distintos sectores que en esta ocasión se centrará en el liderazgo, bajo el título ‘Necesidad de un nuevo liderazgo para humanizar la empresa’.

Caterina Ruiz de Ojeda se encargará de conducir la tarde con José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto e Irma Jiménez Guler, Directora de asuntos corporativos Hewlett Packard.

Un año más se abre la convocatoria de candidaturas para obtener la beca Fundación Cañada Blanch-LSE. Un premio de 7.000 euros que se otorga para financiar una estancia formativa y de investigación a titulados superiores de la Universitat de València en la universidad inglesa LSE, a través de Cañada Blanch Centre for Contemporary Spanish Studies.

Fundación Cañada Blanch. MAKMA

Los Diálogos Cañada Blanch continuarán en octubre con el escritor Antonio Orihuela y Ana Santos Aramburo, Directora General de la Biblioteca Nacional. Una ocasión que servirá para hablar sobre el futuro de las pequeñas editoriales, conducido por el Vicerrector de Cultura y Deportes, Antonio Ariño, dentro del marco del Festival del libro SINDOKMA, que un año más se celebrará en las instalaciones de La Nau, del 25 al 28 de ese mes.

Ya en noviembre la fundación acogerá la presentación de Susana Chillida que hablará de la película sobre su padre, el artista Eduardo Chillida y del escritor Eduardo Iglesias quien dará a conocer su nueva novela. Además, para finales de ese mismo mes se están ultimando los detalles del Concierto Berklee-Cañada Blanch en Burriana, ciudad natal del fundador Vicente Cañada Blanch.

Y en noviembre también volverá a celebrarse el ciclo de divulgación Ciencia Cañada Blanch, conocido como ‘Conect Talks’, un interesante conjunto de charlas distendidas que sirven para introducir a la sociedad en los últimos avances en el campo de la ciencia.

Sobre Fundación Cañada Blanch

Fundación Cañada Blanch es una entidad independiente y sin ánimo de lucro que acerca la educación y la cultura a la sociedad. Promueve la innovación social a través del diálogo, la transmisión de valores y conocimiento, y la apuesta por el talento. Su actividad se extiende al Reino Unido donde su fundador, D. Vicente Cañada Blanch, inició su mecenazgo pionero y labor social.

Fundación Cañada Blanch. MAKMA

 

SINDOKMA y las Tierras Áridas

Festival del Libro SINDOKMA
Centre Cultural La Nau (Valencia)
Del 25 al 28 de octubre de 2018

El festival del Libro SINDOKMA, va tomando forma para consolidarse como destacado evento en el panorama cultural de otoño. Un año más, aportará una amplia visión del mundo editorial independiente y dando cabida a los trabajos más delicados y cuidados de entre los realizados habitualmente en una producción artística y contemporánea minuciosa. Por lo que hemos podido saber de SINDOKMA, -entre otras novedades- se incorporará la exposición ‘Tierras Áridas’, que seguirá siendo visitable  pasadas las fechas de encuentro entre editores, diseñadores, dibujantes, ilustradores, tipógrafos, encuadernadores y público previstos para los días 25, 26, 27 y 28 de octubre de 2018. Así, mientras el grueso de programación se celebrará entre las citadas fechas, ‘Tierras Áridas’ permanecerá abierta al público del 26 de Octubre hasta el 23 de Noviembre del presente año 2018, en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, ubicado en el corazón de la ciudad de Valencia (España).

La exposición, ‘Tierras Áridas’ mostrará de manera individual, pieza por pieza, la obra gráfica sobre papel que conforma un proyecto común de Publicación Ensamblada, y donde cada obra, pone de manifiesto el sentimiento que invocan diferentes paisajes desérticos del mundo.

Hay una gran diversidad geográfica, son 25 los autores que provienen de diferentes universidades y editoriales, como Arizona, Phoenix (EEUU), Ciudad Juárez, Chihuahua, (México), Bristol y Londres (Inglaterra), Valencia, Jaén y Granada, (España), aunque pueden incorporarse algunos artistas más de otros países, que están organizados en 4 grupos de trabajo formados cada uno de ellos por 6 artistas.

El grupo de Jaén, cuyos componentes son los artistas, Antonio Alcaraz, Antonio Damián, Antonio Gómez, Antonio Terrada, Christian Walter, y Jim Lorena, se levanta en torno a la Asociación Cultural Librodeartista.info Ediciones. Iniciativa que vio la luz hace una década con una finalidad clara, poner en contacto a artistas interesados en la edición contemporánea y la creación en formato libro de los cinco continentes. Para ello se creó la red social redlibrodeartista.org, con la que vincular intereses y tejer dichos contactos, intercambiar conocimientos y desarrollar colaboraciones profesionales. La citada Red de libro de Artista fue fundada y conducida por Jim Lorena y Antonio Damián. Esta sería la génesis de un proyecto que desemboca en Tierras Áridas.

En cuanto al grupo de Ciudad Juárez, (Cuerpo Académico Gráfica Contemporánea, adscrito a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México) está formado por: Hortensia Míguez, Ioulia Akhmadeeva, Ireri Topete y Carles Méndez Llopis, entre otros artistas todavía por revelar.

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

El grupo de Phoenix, en torno al Herberger Institute for Design and the Arts de Arizona, EEUU, está formado por: Heather Green, Miriam Del Saz, y Rogelio Gutiérrez entre otros.

De la ciudad donde se desarrolla Sindokma, Valencia, (España) encontramos el grupo formado en torno al Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, con nombres como Agnieszka Marcelak, Alejandro Rodríguez León, Fernando Evangelio y José Manuel Guillem.

El listado de artistas para participar en Tierras Áridas no está cerrado, puesto que las propuestas colaborativas siguen abiertas en virtud de la calidad de propuestas y coherencia de nuevos equipos de otras nacionalidades que enriquezcan más si cabe el mensaje.

Cada grupo creado por seis integrantes, realizará un libro de artista compuesto por seis hojas de 60×30 centímetros, que se ensamblarán en una pieza a modo de libro de artista, siguiendo un modelo normalizado, y dando como resultado un total de dieciocho ejemplares (hasta el momento del cierre de redacción).

Expuestos lo parámetros técnicos, si nos paramos a reflexionar un segundo, descubriremos que una de las muchas características que hacen realmente cautivadora esta iniciativa, radica en la mirada condicionada por las circunstancias personales, culturales y geográficas de cada artista. Mirada que desentraña la nada, lo inhóspito, y lo convierte en algo tan grande y tangible como el propio desierto.

El festival del libro, donde se enmarca la exposición, Sindokma, coorganizado por MAKMA, La Nau de la Universitat de València y La Generalitat Valenciana a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, cuenta con el patrocinio del Ajuntament de València y Gandía Blasco, así como con la colaboración de la Universitat Politècnica de València, el Colegi Mayor Rector Peset, ESAT, IVAM, EASD, Museu Joan Fuster, Masquelibros, El Caballero de la Blanca Luna, ECOMUNICAM, y Pinta Valencia.

Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

Imagen cortesía Makma: Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

SINDOKMA, conforme a lo referido anteriormente, propone la puesta en valor de proyectos editoriales poco convencionales, pero de una calidad excelsa en sus producciones. En este festival, se concentran ejemplares que dan minuciosa muestra de detalles especiales, en la mayoría de los casos, auto ediciones, foto libros, libros de artista, libros objeto, encuadernaciones y ediciones contemporáneas o revistas alternativas por citar algunos ejemplos.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zua. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zúa. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del  Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Escuela de Arte y Superior de Diseño. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L'horta gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L’horta Gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Libros del Zorro Rojo. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Bizco Books. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA 2017. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros de la pasada edición de SINDOKMA 2017. Fotografía, archivo Vicente Chambó

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros. SINDOKMA 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Como ya ocurrió en 2017, el festival SINDOKMA programa una completa relación de actividades, mesas redondas y presentaciones para todos los públicos. Sin olvidarse de los más pequeños, para los que prepara talleres didácticos gratuitos.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo Vicente Chambó.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Fuentes de la organización han indicado que la Sala Duc de Calàbria albergará además otra exposición de edición contemporánea del fondo de la UPV con lo que el Centre Cultural La Nau convertirá a Valencia en capital de interés internacional de la edición contemporánea.