‘Soñando Lorca’ y los Premios Russafa

V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Soñando Lorca, de Iria Márquez (3-5 de junio)
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Premios del Público
Domingo 5 de junio, 2016, a las 20.00h

Arranca la quinta edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa, una muestra dedicada a reivindicar a los autores, temáticas, estilos y revisiones de piezas clave en la historia de las artes escénicas, con la que cada año el centro cultural de Ruzafa cierra su temporada. En esta ocasión, la programación se extenderá del 3 de junio al 10 de julio e incluye el estreno de cinco piezas para adultos y el reestreno de una obra para público familiar.

La primera propuesta es ‘Soñando Lorca’ (3-5 de junio), una obra creada y dirigida por Iria Márquez que abre una ventana a la vida de las mujeres y hombres soñados por el autor granadino. La propia Márquez firma este espectáculo en el que se entrelazan las tramas lorquianas de Doña Rosita la soltera, Yerma y Bodas de Sangre.

Cartel de 'Soñando Lorca', de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de ‘Soñando Lorca’, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El punto de partida es que, tras la muerte del poeta, sus personajes tienen la posibilidad de revivir uno de los días de su existencia. Pasando de la mañana a la noche, de la ilusión a la desesperanza y de la vida a la muerte, se va componiendo un retablo de vidas desoladas que reflejan la España de mediados del siglo XX, una sociedad castradora donde las limitaciones del rol de la mujer y de las relaciones matrimoniales han creado una herencia que el espectador podrá reflexionar si aún está vigente.

El montaje es fruto del trabajo realizado durante 8 meses en uno de los talleres de interpretación impartidos en Sala Russafa y le dan vida Roma González, Anabel Gonmerlo, Alicia Lozano, Amparo Sospedra, José Enrique Pérez, José Pérez, Laura Yáñez, Sara Soler, Viqui Cervera, Joana Börsch, Lucía Galdón,  Susana Almendros y  Jorge López.

Gatacienta, de Amparo Vayá y Chema Cardeña. Sala Russafa.

Gatacienta, de Amparo Vayá y Chema Cardeña. Sala Russafa.

También dentro de la programación del V Festival de Talleres de Teatro Clásico se encuentra ¡Gatacienta! (5 de junio), una propuesta para el público familiar que propone nuevo acercamiento al cuento popular La Cenicienta desde un punto contemporáneo y muy gatuno

En 2013 se presentó esta obra escrita por Amparo Vayá y Chema Cardeña que ahora se reestrena, adaptada para ser interpretada por los alumnos de 6 a 12 años del Taller de Teatro para Niños del centro cultural. Nuevos papeles y tramas conforman a esta  revisión del cuento clásico en la que la protagonista es una gatita muy curiosa y feliz, poco  dispuesta a renunciar a su libertad y a sus amigos para casarse con Gatopríncipe. La propia Vayà dirige este montaje en el que 12 actores alevines dan vida a multitud de gatitos y ratoncitos, una divertida comedia especialmente recomendada para espectadores entre 4 y 10 años.

Siguiendo con la programación del festival, en las próximas semanas se estrenarán los montajes de Julio César (9-12 junio) y Macbeth (23-26 junio), fruto del Taller de Interpretación para postgraduados que dirige Chema Cardeña, en homenaje al cuarto centenario de la desaparición de W. Shakespeare.

La programación se completará en julio con el estreno de ‘El enemigo del pueblo’, un texto de H. Ibsen que en esta ocasión dirige Iria Márquez (1-3 julio). Y del espectáculo ‘¿Diez y ocho?’, una muestra del taller de Danza-Teatro Inclusiva de Sala Russafa que dirige Silvia Valentín.

El centro cultural dispone de un abono para poder disfrutar de los cuatro espectáculos para adultos por 18€, mientras que las representaciones por separado tendrán un precio de 6€ cada una y de 3€ para la función familiar.

Soñando Lorca, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Soñando Lorca, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Premios del Público

Esta semana se entregan los Premios del Público de Sala Russafa (5 de junio), una iniciativa que cumple cinco años y con la que se quiere dar voz y voto a los espectadores para que escojan las propuestas que más les han gustado de la programación ofrecida por el centro cultural, excluyendo las producidas o coproducidas por la sala o por Arden Producciones, compañía ligada a la dirección del teatro.

Durante toda la temporada, tras cada representación, el público puede participar puntuando de 0 a 10 el espectáculo que acaba de ver y depositar su voto en una urna. Al acabar la programación regular, se recopilan las papeletas de votación y se hace una media de la nota obtenida por cada propuesta. Las mejor puntuadas son las que conforman el palmarés de unos premios que reconocen al Mejor Espectáculo Valenciano, al Mejor Espectáculo Nacional, al Mejor Espectáculo de Danza, al Mejor Espectáculo para Niños y Niñas, al Mejor Trabajo Escolar y Mejor Colegio de los colegios asistentes a la campaña escolar y al Mejor Directo Musical. Unos galardones con los que colaboran Urban, Makma, Picadilly, C.C. Nuevo Centro, Edicions Bromera, Mondo Sonoro y el Restaurante Lamaldo.

Además, el propio público recibe el Premio al Mejor Espectador, que viene de escoger una al azar entre todas las votaciones recibidas. En este caso, el ganador recibe una entrada para el estreno de la siguiente temporada y una cena en Lamaldo. En el resto de premios, los colaboradores aportan el galardón, que no es más que un pequeño símbolo del merecido homenaje a unos profesionales de las artes escénicas que en la Comunidad Valenciana carecen de reconocimientos institucionales desde la desaparición de los Premios de la Generalitat y de los Premis Abril, otorgados por la profesión.

 

John & Yoko: Suite 1742 por la paz

John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742
Fotografías de Bruno Vagnini
La Térmica
Avda. de los Guindos, 48. Málaga
Inauguración: Viernes 23 de enero, a las 20.00h
Hasta el 23 de marzo, 2015

La Térmica presenta por vez primera en España ‘John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742’, exposición que recoge las míticas fotografías que Bruno Vagnini realiza el 31 de mayo de 1969 que documentan el ‘Bed-In’ desarrollado en la habitación 1742 del Hotel Queen Elizabeth de Montreal por John Lennon y Yoko Ono por la paz.

Esta segunda happening-protesta llevada a cabo por la pareja contra la Guerra de Vietnam, se produce después de la primera, una semana antes en Amsterdam, justo tras su boda en Gibraltar. En la ‘Bed-In’ de siete días (del 26 de mayo al 2 de junio) de Montreal es en la que se graba y retransmite a todo el mundo la mítica canción pacifista ‘Give Peace A Chance’.

Fotografía de Bruno Vagnini en la exposición 'John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742'. Imagen cortesía de La Térmica de Málaga.

Fotografía de Bruno Vagnini en la exposición ‘John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742’. Imagen cortesía de La Térmica de Málaga.

Un joven italiano de 19 años, Bruno Vagnini, que estaba cursando Fotografía en la Academia de Bellas Artes de Montreal, es invitado por un conocido a encontrarse con John y Yoko. Estaba tan emocionado que hasta lleva su cámara Nikon comprada unos días antes con un sólo rollo de película en blanco y negro de 36, seguro de no lograr hacer ni una fotografía. En la espera, en la antesala al dormitorio, realiza algunas fotografías a la hija de Yoko, Kyoko, creyendo que dentro del dormitorio no va a poder realizar ninguna fotografía.

Después es acompañado a la Suite 1742: una suite enorme, pintada de blanco, con libros, folletos esparcidos por todos lados y eslóganes contra la guerra por las paredes. Al fondo, John y Yoko, en pijama, cómodamente sentados en la cama respondiendo a los periodistas. El dormitorio se transforma en un púlpito político y a los que critican esto como una payasada publicitaria, los seguidores del ex-Beatle les responden que se trata de una performance que cuestiona las definiciones de  identidad, privacidad y espacio. Vagnini logra hacerle 26 fotos a la pareja a pesar de su posición a contraluz, delante de la ventana. Una experiencia que este fotógrafo nunca ha olvidado. Una revisión emocionante de nuestra cultura contemporánea, de la paz y del amor.

Kyoko, hija de Yoko Ono, fotografiada por Bruno Vagnini, en 'John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742'. Imagen cortesía de La Térmica.

Kyoko, hija de Yoko Ono, fotografiada por Bruno Vagnini, en ‘John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742’. Imagen cortesía de La Térmica.

La exposición

Casi cinco décadas más tarde esta muestra de La Térmica, comisariada por Ono y Mario Martín Pareja, con la colaboración del profesor de Historia del Arte Rodrigo Gutiérrez Viñuales, saca a la luz esas 30 imágenes que ilustran uno de los momentos más significativos para la historia, la música y el arte del siglo XX. Pero la exposición no se queda en el mero hecho de mostrar estas imágenes realizadas por Vagnini.

Concebida como una gran instalación, ‘John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742’ está formada por tres espacios claramente diferenciados. El primer espacio nos introduce en las creaciones conceptuales de John Lennon y Yoko Ono. Incluye, además de dos monitores con fragmentos de las películas y creaciones musicales experimentales de John & Yoko, varias vitrinas con objetos, libros y documentos.

Portada del disco 'The Wedding Album', incluida en la exposición 'John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742'. Imagen cortesía de La Térmica.

Portada del disco ‘Wedding Album’, incluida en la exposición ‘John Lennon & Yoko Ono: Suite 1742’. Imagen cortesía de La Térmica.

Destacan los elementos que componen el disco conceptual realizado por ambos llamado ‘Wedding Album’, a finales de ese mismo año, 1969. El disco más atractivo desde el punto de vista objetual, y el más vinculado a la exposición, en tanto que incluye, no solo las fotografías de la boda en Gibraltar y el bed-in que antecedió al de Toronto en el Hotel Hilton de Amsterdam, sino también entrevistas y comentarios de esa experiencia, varias fotografías sueltas, un dossier de prensa, dibujos de Lennon, copia del certificado de matrimonio y hasta un trozo de la tarta de bodas en una bolsa de plástico con la palabra ‘bagism’.

Acompañan esta documentación las fotografías de John y Yoko y de la Plastic Ono Band, de Andrew MacLear, y elementos de la trayectoria conceptual de Yoko Ono anterior a su encuentro con John Lennon a finales de 1966 en la Indica Gallery de Londres; de Lennon (músico, poeta, dibujante, más tarde artista conceptual), en las artes plásticas, y de ambos como grupo artístico conceptual.

El fotógrafo Bruno Vagnini. Imagen cortesía de La Térmica.

El fotógrafo Bruno Vagnini, delante de algunas de sus imágenes. Cortesía de La Térmica.

En el segundo espacio que sigue se incluyen el texto introductorio de Yoko Ono en el que habla 44 años después sobre ese happening, junto a la serie de instantáneas de Bruno Vagnini tomadas en la Suite 1742 del Hotel Queen Elizabeth en Montreal.

Finalmente, el tercer y último espacio es el que muestra una blanquísima e inmaculada cama de matrimonio sobre la que se proyecta el vídeo ‘Give Peace a Chance’ y el documental ‘Bed Peace’ grabado en aquellos días. Encabezan dicho lecho una instalación repetitiva con los carteles creados con la leyenda en blanco y negro ‘War Is Over!’.

John Lennon y Yoko Ono en la 'bed-in' de Montreal de 1969. Fotografía de Mario Vagnini, cortesía de La Térmica.

John Lennon y Yoko Ono en la ‘bed-in’ de Montreal de 1969. Fotografía de Mario Vagnini, cortesía de La Térmica.

Despertando a Walden

Exposición del Proyecto Walden
Galería Walden Contemporary, Valencia
Desde el 16 de enero 2015

 

 

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido.”

Con estas palabras Henry David Thoreau explica por qué abandonó a sus vecinos de Concord (Massachusetts) y se refugió en una cabaña junto al lago Walden, nombre que recibe este ensayo publicado en 1854 por uno de los pensadores o “filósofos de la naturaleza” que más influencia ha ejercido en el pensamiento ecológico o en movimientos de resistencia no violenta del siglo XX, así como en Gandhi y otros grandes pensadores de nuestro tiempo.

El día 4 de julio de 1845 Thoreau se recluye en una cabaña, construida por él mismo desde la primavera anterior, junto al lago Walden. Alejado de la ciudad, inicia un período relativamente solitario que durará dos años, dos meses y dos días. De esta experiencia surge Walden, un ensayo sobre cómo hay que vivir y qué podemos extraer de la vida.

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H.D. Thoreau por Felipe Ortega-Regalado

“Vivir deliberadamente”, y para ello, despertar. Aquellos que nos sentimos en un “profundo sueño” vemos en Walden un ápice de luz ante una nueva forma de vida, aislada e introspectiva, de trabajo y dedicación. En “Educar la mirada”, Javier Alcoriza, encargado de la traducción de Walden por la editorial Cátedra junto a Antonio Lastra, nos habla de cómo “un buen libro nos hace despertar, como si hubiéramos estado dormidos antes de leerlo. Para leer, en el sentido noble de la palabra, hace falta abrir los ojos, fijar la mirada”.

Thoreau nos propone que desviemos la atención a lo esencial, pues la ornamentación engañosa que rodea al individuo crea una apariencia de quienes podríamos ser y a dónde podríamos pertenecer, cuando en realidad ni nosotros mismos nos conocemos.

“No sabemos dónde estamos. Además, casi la mitad del tiempo estamos profundamente dormidos. Sin embargo, juzgamos que somos sabios y tenemos un orden establecido en la superficie”

 

Obra de Victoria Iranzo

Obra de Victoria Iranzo

En Walden, Thoreau reflexiona sobre la necesidad de leer los grandes libros para construir “nobles ciudades de hombres” en las que la cultura sea el pilar que las sostenga. “La educación real se produce solo cuando avanzamos en la comprensión de los grandes libros.”

Y sin duda, Walden es uno de esos libros que, con el tiempo, se ha hecho grande. Una auténtica Biblia para muchos, que refleja la apasionante aventura de un hombre que pretende construirse a sí mismo. A pesar de este tiempo de “exilio” que vivió, Thoreau llevaría a cabo excursiones durante toda su vida, en la que tomaría notas, de las que hoy en día han salido ensayos tan ricos como Musketaquid de la editorial Errata Naturae, en la que también encontramos las Cartas a un buscador de sí mismo, una serie de conversaciones pausadas con Harrison G. O. Blake, uno de sus buenos amigos junto al filósofo Ralph Waldo Emerson.

Walden por Joël Mestre

Walden por Joël Mestre

Una vez escrito Walden, Thoreau “tenía más vidas que vivir” y para él, el arte de escribir era, en efecto, el arte más cercano a la Vida. Falleció un 6 de mayo de 1862 y el propio Emerson leería como elogio en el funeral:

“Agotó en su corta vida con intensidad las capacidades de este mundo; donde exista conocimiento, donde haya virtud, en donde exista la belleza, allí tiene Thoreau su propia casa.”

Su obra no tiene precedentes. Walden sería un modo de escribir, una auténtica Escritura que da lugar a la narración de su propia experiencia. Esta experiencia es un toque de atención al lector ante el hecho mismo de la vida que se escapa sin darnos cuenta, una idea muy presente en nuestros días, pues vivimos “aislados” a causa de los aparatos electrónicos y las preocupaciones fruto del propio sistema impuesto y el mecanicismo de la ciudad, y sin embargo, estamos alineados con la sociedad, una sociedad que se retroalimenta en su propio tedio, ese “ennui” del que hablaba Baudelaire en Las Flores del Mal.

Neo Walden por  Juan Cuéllar

Neo Walden por Juan Cuéllar

Walden no es solo un libro, es una forma de vida, de pensamiento, de mentalidad, que renace cada vez que alguien lee sus páginas, pero sobre todo, cada vez que alguien, invadido por el deseo de homenajearla, ilustra esta cabaña y las ideas que le evocan sobre el papel.

Y con este homenaje, invito a intentar “despertar” a todo aquel que quiera, y digo “intentar”, pues el mismo Thoreau “nunca había conocido a un hombre completamente despierto”.

Y fruto de este intento, y rememorando una vez más la obra de Thoreau, se presentó el pasado viernes 16 de enero la exposición del “Proyecto Walden” en la galería de arte que precisamente lleva el nombre “Walden Contemporary”.  La exposición que presenta treinta dibujos de las tres carpetas realizadas, se complementa con la presentación de un poemario realizado por Ferrer Lerín  e ilustrado por los dibujos de los artistas Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Victoria Iranzo, Gloria Martín, Pepe Medina, Joël Mestre, Roberto Mollá, Felipe Ortega-Regalado, Jorge Tarazona y Teresa Tomás.

En palabras de Joël Mestre: “Les aseguro que todos los autores reunidos en este proyecto son gente muy ocupada, no importa su edad ni su sexo, en sus agendas apenas quedan claros ni fines de semana, hay muy pocos huecos para concesiones. Aunque les sorprendieran vagando por alguna colina o tumbados en el sofá con una brizna de hierba en la boca y en una aparente inactividad, su ocupación no cesa.”

Cada autor presenta cinco obras afines a su lenguaje, realizados en diferentes técnicas sobre papel formato A4 (297 x 210 mm). Los diez dibujos firmados se distribuyen en una carpeta entelada y editada por  la Editorial Fire Drill en colaboración con Encapsulados.

Walden por Roberto Mollá

Walden por Roberto Mollá

El propio Joël Mestre señala: “La alternancia entre la vida sofisticada de la urbe, con sus derivas tecnológicas, y periodos de retiro en plena naturaleza, siguen siendo una buena fórmula de inspiración y de equilibrio. La ausencia de ciertas comodidades y la presencia de rudezas, nos revelan como un animal desnudo y desentrenado en situaciones adversas. En la medida que uno conoce los mecanismos de cada entorno aprende a respetar, disfrutar y orientar mejor sus pasos. Pero la dificultad, como ya sabemos, no está únicamente en cómo posicionarnos en el entorno, sino en cómo encontrar el tiempo de disponibilidad y disfrute, un tiempo de ocio y deseo del que han sido robados estos dibujos.”

Muchos sentimos la inestabilidad propia de un tiempo en el que todo tiembla y en el que necesitamos cuestionarnos cada aspecto de nuestra vida, desde convicciones políticas a metas existenciales que se transforman dado el contexto que vivimos, y buscamos nuevas vías, nuevas formas de entender, un consejo u orientación hacia una vida más “verdadera”. Buscamos despertar.

Walden por Teresa Tomás

Walden por Teresa Tomás

Patricia García Carbonell

Bartomeu Marí: “¿Qué es hoy un museo público?”

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

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Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

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En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont