Las ‘mamás belgas’ conquistan el mundo

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens
Diputación de Valencia y Ayuntamiento de Ontinyent

De Ontinyent a Bruselas, de Belgrado a l’Alfàs del Pi. La odisea de las mamás belgas, el grupo de mujeres judías que trabajaron de enfermeras en España durante la guerra civil,  ha interesado y conmovido a los habitantes de los cuatro puntos cardinales. El documental Les mamàs belgues, realizado por Sven Tuytens que relata por primera vez su odisea, se verá también en otros festivales internacionales como el Ekurhuleni International de Sudáfrica. El Centro Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York y otras instituciones culturales se han interesado por él y, gracias a la intervención del hispanista Paul Preston, se proyectará  en Londres, en la London School of Economics, el próximo diciembre.

Todo empezó por una foto. Una imagen que representa a un grupo de mujeres en cuyos semblantes se trasluce cierta expresión de alivio. Fue captada en Barcelona, en 1937, y la mayoría de ellas eran judías que llegaron a España por medio de los sindicatos belgas huyendo de las primeras persecuciones nazis y que realizaron una gran labor como enfermeras en el Hospital Militar Internacional de Ontinyent.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Más de 80 años después un documental relata la odisea de estas mujeres atrapadas entre dos guerras y marcadas por la tragedia, pues muchas acabaron en campos de exterminio nazis. Les Mamàs Belgues es un proyecto de Sven Tuytens, corresponsal de la Radiotelevisión belga en España desde hace seis años que ha contado con el apoyo económico del Área de Igualdad de la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Ontinyent  y el asesoramiento del profesor de Didáctica Joan Torró.

“La idea del documental surgió de la foto de esas mujeres que encontré en el Centro de Estudios de la Segunda Guerra Mundial de Bruselas dirigido por Rudi Van Doorslaer”, dice Tuytens. “En los años ochenta el director de dicho centro escribió un artículo sobre ellas, y pensé que sería muy interesante conocer a fondo su historia. Los episodios de esa época están casi siempre protagonizados por hombres, los combatientes y brigadistas”.

Cartel de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Cartel de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Debido al largo tiempo transcurrido, la idea podría haber acabado en agua de borrajas, pero la buena estrella condujo el proyecto a buen puerto. Fascinado por la historia, Jorge Rodríguez, exalcalde de Ontinyent y presidente de la Diputación, apostó por financiar el filme y los franciscanos que ocupan el vetusto edificio que fue Hospital Militar no pusieron ninguna pega para que se convirtiera por unos días en plató de rodaje. “Me dijeron que no nos dejarían rodar porque la guerra les traía malos recuerdos, pero los padres franciscanos me recibieron con los brazos abiertos y nos dieron todas las facilidades, tal vez por ser un interlocutor extranjero, alguien neutral”, comenta  Tuytens.

La centenaria Rosariet

La aportación del profesor JoanTorró que conocía a fondo la historia por ser natural de Ontinyent fue fundamental. A través de él se conectó con Rosariet, una anciana de 96 años que siendo muy joven trató a las Mamás belgas, como las llamaban cariñosamente los habitantes del pueblo. “Su testimonio es el hilo conductor del argumento, un elemento esencial”, indica Tuytens.

Con un presupuesto de 50.000 euros, el documental se rodó en noviembre de 2015 a lo largo de una semana por la productora valenciana Primera plana. Dura 26 minutos y se ha doblado a varios idiomas: castellano, valenciano con subtítulos en inglés, francés y neerlandés. Incluye imágenes inéditas cedidas por la Filmoteca valenciana como las que captan la llegada a la ciudad de 16 ambulancias donadas por Bélgica a principios de la guerra civil.

Fotograma del documental 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotograma del documental ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Además de las belgas, trabajaron en el Hospital Militar mujeres procedentes de Holanda, Argentina, Cuba y países del este de Europa como Polonia, Rumanía y Hungría que empezaban a sufrir el efecto de los progroms antisemitas alentados por el nazismo. Muchas carecían de conocimientos de medicina pero eso no les impidió realizar una inestimable labor. Resistieron el avance franquista y un par de semanas antes del fin de la contienda partieron a Argelia francesa y desde allí regresaron a Europa. Unas se sumaron a la Resistencia y otras acabaron en los campos de exterminio entre ellas una que había sido madre durante su estancia en Ontinyent; con ella también murió su hijo de cuatro años, nacido en tierras valencianas.

Las mamás belgas. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las mamás belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Bel Carrasco

Bojan Radojcic y su trilogía del sacrificio

Trilogy About the Boy Who… de Bojan Radojcic
Galería Paz y Comedias
Pl. Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 24 de junio, 2016

No nos extraña referenciar obras con formato de trilogía en cine o en literatura pero sigue sorprendiendo hacerlo al hablar del lenguaje gráfico-pictórico. Siendo así destaca que la galería Paz y Comedias presente la primera exposición del serbio Bojan Radojcic, aludiendo a dicha configuración. La exposición, que recibe el nombre de ‘Trilogy About The Boy Who…’ , muestra tres piezas de este artista en gran formato que dialogan entre si teniendo como eje centralizador la figura de un niño. Pero es un niño anónimo, al que nunca se le ve el rostro. Esta pista ya nos indica que la muestra deja gran parte de la reflexión al propio espectador, invitándole a completar lo que observa y sobre todo, a reflexionar.

Nacido en Yugoslavia y actualmente residente en Belgrado, en la trayectoria artística de Bojan Radojcic se observa una clara base contextual que remite a la situación histórico-política donde creció. Las continúas anexiones, separatismos y guerras parecen el pan de cada día para los pequeños países del este de Europa, un hecho que, obviamente, no deja indiferente al artista. Pero eso no es todo, sino que llega más allá construyendo una serie de pensamientos que meditan sobre asuntos globales que le preocupan. Es probable que debido a ello el anonimato de los niños transmita precisamente un sentido contradictorio donde la inocencia anónimo de los chicos representados se transfiera en colectividad.

Radojcic construye sus dibujos literalmente, pues a modo de proceso instalativo, dibuja sobre hojas de libro y luego compone grandes murales donde figura y fondo son protagonistas. Utiliza el lápiz carbón para dotar a esas hojas de libro de otro sentido narrativo remarcando aquel por el que fueron creadas; es decir, que existe una secuencia narrativa en el papel por las letras impresas, pero también, por la superposición del grafito. Queda de lado ese sentido primigenio y retorna convertido en objeto encontrado.

The Boy Who Drowned in His Tears. Imagen cortesía de la galería.

The Boy Who Drowned in His Tears. Imagen cortesía de la galería.

En ‘The Boy Who Got Drowned in His Tears (el niño que se ahogó en sus lágrimas)’, el chico se encuentra en una especie ciénaga cuyos pies están hundidos y no se le ve la cara. No sabemos si esas lágrimas son las que han producido la zona pantanosa alrededor o si simplemente se el niño ha elegido llorar ahí por ser un paraje tan desolador. Este dibujo está basado en el relato corto de Mark Ravenhill ‘Fausto ha muerto’, cuya adaptación a la obra de teatro comienza con el sacrificio que un niño hace, fingiendo dormir todas las noches y obligándose a llorar en silencio, para no despertar a su madre.

El segundo niño, ‘The Boy Who Exploded From Happiness (el niño que explotó de felicidad)’ podría rememorar a un suceso trágico, de autoinmolación quizá, pero contrariamente crea una atmósfera casi relajante, imposible tras una trágico suceso, pero irónicamente sosegada. Relata este segundo trabajo de Radojcic la obligación del aislamiento social, para conseguir esa felicidad autosuficiente y sacrificada, de nuevo.

Detalle de The Boy Who Exploded from Happines. Imagen cortesía de la galería.

Detalle de The Boy Who Exploded from Happines. Imagen cortesía de la galería.

Por último, ‘The Boy Who Burned with Desire (el niño que ardió de deseo)’ se centra en el autosacrificio por el hecho de llamar la atención, en una actualidad donde todo se expone con objeto de hacerse escuchar, una conmoción resignada puede ser la mejor manera de lograrlo. Un breve homenaje a aquellos seres que normalmente debido a situaciones injustas, creencias o denuncias, han puesto su vida en peligro, por el bien del conjunto, de la colectividad.

Estas piezas principales están acompañadas de otros dibujos sin título que, a modo de vestigios, parecen advertirnos sobre el futuro de esos niños. Y también sobre un posible pasado. El tiempo se ha detenido y la acción queda inconclusa. Como en el film de Andrei Tarkovsky, curiosamente llamado ‘Sacrifio’, hay un niño no que pronuncia ni una sola palabra en la película, salvo en el final donde dice: “Al principio era el Verbo. ¿Por qué, papá?” se pregunta. Hasta entonces, el niño había permanecido en silencio. Un silencio que Radojcic parece no querer romper y a través del que no podemos dejar de mirar esos niños sin rostro.

Sin título. Imagen cortesía de la galería.

Sin título. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Los chicos auto sacrificados de Bojan Radojcic

Trilogy About The Boy Who…, de Bojan Radojcic
Galería pazYcomedias
Plaza del Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Inauguración: jueves 28 de abril, a las 20.00h
Hasta el 24 de junio de 2016

El artista serbio Bojan Radojcic presenta en Galería pazYcomedias su primera exposición en España. Bajo el título ‘Trilogy About The Boy Who…’, la muestra comprende una serie de dibujos realizados con lápiz carbón, entre los que destacan la trilogía que da nombre a la exposición, tres dibujos de gran formato, o mejor dicho, tres instalaciones compuestas por un gran número de dibujos realizados sobre páginas extraídas de libros formando tres enormes imágenes, cada una con nombre propio: The Boy Who Got Drowned in His Tears, The Boy Who Exploded from Happiness y The Boy Who Burned with Desire.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Cada una de las obras analiza el “auto-sacrificio desde distintas perspectivas y puntos de vista, con el fin de poder tratar diferentes cuestiones. No obstante, a la hora de tratar el tema, las obras están conexionadas entre sí por el ejercicio de abnegación que los tres chicos realizan, exponiendo así algunos de los más significativos asuntos globales.

The Boy Who Got Drowned in His Tears (El niño que se ahogó en sus lágrimas), manifiesta el “auto-sacrificio que un individuo realiza de forma deliberada con el fin de proteger su entorno más inmediato. Este dibujo está inspirado en un relato corto titulado ‘Fausto ha muerto’ de Mark Ravenhill, donde un niño decepcionado con el mundo en que vivía decidió “llorar dentro de sí», para que su madre no pudiese notar su tristeza y preocupación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

The Boy Who Exploded from Happiness (El niño que explotó de felicidad), segundo dibujo de la trilogía, analiza las consecuencias de la renuncia y postergación de las normas sociales e injusticias. El resultado es un individuo obligado a vivir en su propio mundo hermético, generando su propia felicidad personal (autosuficiente por tanto), e involuntariamente sacrificándose por una «explosión» de felicidad desbordante.

The Boy Who Burned with Desire (El niño que ardió de deseo) es el último dibujo de la trilogía, y habla de cómo una persona decide llevar a cabo un acto radical de sacrificio para llamar la atención rápida y eficazmente. En los momentos en que es difícil ser observados, y más todavía ser escuchados, el último recurso tal vez sea el de una acción impactante que pueda causar sensación y llamar la atención, al menos por un instante, de la sociedad y los medios de comunicación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Girls on fire: ardores insatisfechos

Mujeres y Cine: Girls on fire
Nuevas directoras ante la libertad del cuerpo
Tiny Furniture, de Lena Dunham (26 de febrero)
Joven y alocada, de Marialy Rivas (28 de febrero)
Klip, de Maja Milos (4 y 8 de marzo, a las 20.00h y 22.30h, respectivamente)
Filmoteca de CulturArts-IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia

Las películas Tiny Furniture (2010), Joven y alocada (2012) y Klip (2012) forman parte del ciclo Girls on fire que se está llevando  a cabo en la Filmoteca de Valencia. El ciclo Girls on fire  se integra dentro de la programación del evento Mujeres y Cine organizado por la Filmoteca CulturArts IVAC junto con el Aula de Cinema de la Universitat de València con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el próximo 8 de Marzo.

Fotograma de la película serbia Klip, de Maja Milos.

Fotograma de la película serbia Klip, de Maja Milos.

 

Tiny Furniture, Joven y alocada y Klip están dirigidas por la norteamericana Lena Dunham, la chilena Marialy Rivas y la serbia Maja Milos, respectivamente; presentadas en el subtítulo del ciclo “como nuevas directoras ante la libertad del cuerpo”. Y así es: la mirada de estas directoras coincide, a pesar de proceder cada una de ellas de contextos socio-culturales tan diferentes, en crear unas historias donde las protagonistas, chicas de entre 16 y 23 años, están totalmente desinhibidas sexualmente. Pero detrás de esa libertad sexual, que transmiten en sus relaciones con los otros, sean estas virtuales  -redes sociales, móviles- o   corporales, se trasluce una insatisfacción vital y amorosa difícil de encauzar.

 

Fotograma de la película norteamericana 'Tiny Furniture', de Lena Dunham

Fotograma de la película norteamericana ‘Tiny Furniture’, de Lena Dunham

 

La estructura familiar

Ahora bien, ¿de dónde procede esta insatisfacción que sienten las protagonistas?  Los tres films, más allá de sus diferencias estéticas, tienen unos rasgos narrativos comunes. Sus protagonistas son, como señala las palabras de presentación del ciclo, “mujeres adolescentes en las cuales se destaca su total libertad y ausencia de tapujos en la comunicación con el otro y en el uso del su cuerpo.” Mujeres jóvenes-adolescentes que viven en una casa familiar estructurada alrededor de la ausencia del padre y la presencia de la madre. Una ausencia real del padre en Tiny Furniture o metafórica en Joven y alocada y en  Klip. En Tiny Furniture  ni se ve, ni se habla del padre, no existe; y en Joven y alocada se ve y se habla de un padre absorto en la total comunión mística con Dios; y en  Klip se ve y se habla de un padre enfermo de cáncer terminal. Así pues, tres padres distantes de su función paterna, porque no pueden pronunciar ninguna palabra.

Fotograma de la película chilena 'Joven y alocada', de Marialy Rivas.

Fotograma de la película chilena ‘Joven y alocada’, de Marialy Rivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y como consecuencia de este alejamiento paterno, la total presencia de la madre. Unas madres que hablan y, por tanto, se ven. Unas madres que dirigen el hogar familiar con dureza y firmeza. Ellas son las responsables de ganar el sustento familiar y, además, de la palabra que marca las normas familiares y sociales. De tal modo que la relación madre e hija se mueve entre el abrazo y el insulto, entre el amor y el odio, entre el estrago de madre-hija. Unas hijas jóvenes que anhelan al padre y reprochan a la madre su frialdad.

Fotograma de la película serbia 'Klip', de Maja Milos.

Fotograma de la película serbia ‘Klip’, de Maja Milos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y ante esa estructura familiar angustiante, estas protagonistas se rebelan  con un sexo pulsional y huyen a la búsqueda de un joven que las ame. Probablemente, un joven que sustituya a ese padre ausente. Pero, en su búsqueda desesperada, no encuentran a ningún joven a la altura de su demanda sexual, ni a ningún joven dispuesto a un compromiso amoroso.

De las tres películas del ciclo es Klip de Maja Milos, que se proyecta el día 4 de marzo a las 20:00h en la Filmoteca de Valencia, la que muestra esta realidad familiar de manera más sórdida. Sólo tenemos que escuchar las palabras que la hija le dice a su madre, cuando ésta le informa que su padre va a ser ingresado en el hospital para ser operado de cáncer: “Tú has matado a papá.”

Fotograma de la película serbia 'Klip', de Maja Milos.

Fotograma de la película serbia ‘Klip’, de Maja Milos.

Mujeres y cine: las mujeres en pantalla

La programación de Mujeres y Cine está constituida por diferentes apartados para mostrar una amplia y variada visión de la representación de la mujer en el cine. Así pues, además del apartado Girls on fire, está el apartado de  documental, donde se proyectarán Con la pata quebrada, de Diego Galán (2013) -que trata de la representación de la mujer en el cine español- y Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solano (2013)- galardonado con el Goya al mejor documental en la pasada edición- ; y dos apartados de ficción: el denominado Encorsetadas: cuestionando los estereotipos femeninos en el cine clásico, donde a través de las películas La tentación vive arriba de Billy Wilder (1955), Sólo el cielo lo sabe de Douglas Sirk (1955) y El ángel azul de Josef von Sternberg (1930), se reflexionará sobre la construcción de lo femenino en el cine de Hollywood; y el llamado Retratos de la madurez femenina que se centrará en la afectividad de la mujer en su etapa de madurez, a través de las películas The Mother de Roger Michell, (2003), En el séptimo cielo de Andreas Dresen, (2008) y 80 egunean de José María Goenaga y Jon Garaño (2010), y La vida empieza hoy de Laura Mañá (2010).

Fotograma de la película serbia 'Klip', de Maja Milos.

Fotograma de la película serbia ‘Klip’, de Maja Milos.

Begoña Siles

De Cinema Jove a los Oscar

Circles, La bicicleta verde y My dog killer: preseleccionadas a los Oscar
Películas de la Sección Oficial de Largometrajes
28 Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Cinema Jove resulta un escaparate privilegiado para dar a conocer el mejor cine europeo en nuestro país. El festival lo lleva haciendo desde hace ya 28 años y sus frutos son evidentes: muchos de los directores y de las películas que pasan por Cinema Jove cada mes de junio, terminan despuntando más tarde en el contexto internacional. Este año tenemos una prueba harto elocuente. Tres de las 10 películas que se presentaron a la Sección Oficial de Largometrajes, Circles, de Srdan Golubovic, La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, y My dog killer, de Mira Fornay, han sido preseleccionadas para iniciar el camino que les llevará a competir por los Oscar. Las Academias de Cine de sus respectivos países las han elegido como representantes de su mejor cine, lo que deja a su vez en magnífico  lugar a Cinema Jove por su atinada selección. Además, cineastas que han pasado por el festival valenciano también figuran en esa parrilla de salida hacia los Oscar, como son los casos de Gracia Querejeta, que opta con 15 años y un día, o Tomas Vinterberg, con La caza. Recordemos lo que las tres películas preseleccionadas dejaron a su paso reciente por el festival.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Circles, del serbio Srdan Golubovic, ponía en escena la irracionalidad que nos constituye en tanto seres habitados por una violencia que, dadas ciertas condiciones, aflora sin cortapisas. En este caso, la de tres militares serbios contra un ciudadano musulmán, al que propinan una brutal paliza, en medio de la plaza de un pueblo. Marko, un soldado serbio, interviene para detener la matanza de sus compañeros, pero termina siendo apaleado de muerte por sus propios camaradas, ante la pasividad general. Unos años después, la vida de todos ellos se entrecruzarán, para dar pie a un relato crudo, intenso y repleto de claroscuros que Golubovic narra con verdadera sutileza.

Lo hace mostrando algo que se nos suele olvidar: que para que ciertas personas abusen de otras hacen faltan tres partes en litigio. Las dos primeras son obvias, el maltratador y la víctima, pero hay una tercera cuyo silencio resulta indispensable para que la violencia prolifere: los ciudadanos que miran para otro lado. En Circles las tenemos: los tres militares agresores; las víctimas, primero el musulmán Haris y luego el soldado serbio Marko, y, por último, el amigo de éste que observa impasible cómo lo matan a patadas.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, presentada en Cinema Jove, nominada a las Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, presentada en Cinema Jove, nominada a las Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, narra la historia de la joven Wadjda, ansiosa por conseguir la bicicleta que da título a la película. En un país donde los cines están prohibidos, aunque la primavera árabe esté empujando hacia su apertura, llega este film revelador, aunque sea por lo bajini, de la libertad amordazada en Arabia Saudí. “Sin hacerlo de una manera agresiva”, advirtió Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, se presentó en el festival La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour, primera directora saudí de la primera película íntegramente rodada en Arabia Saudí. Y lo que no hacía de forma agresiva Al-Mansour era denunciar esa falta de libertad de la mujer, aunque lo hiciera contándolo “sutilmente”.

Fotograma de My dog killer, de Mira Fornay, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de My dog killer, de Mira Fornay, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

My dog killer, de la eslovaca Mira Fornay, narra la historia de Marek, un joven de 18 años que vive cerca de la frontera entre Eslovaquia y Moravia con su padre y sus amigos racistas y hooligans. El mejor amigo de Marek es su perro. La vida de Marek se verá alterada cuando conozca el secreto de su madre ausente, Marika. En medio del avispero nacionalista en que se está convirtiendo la Europa del euro, la película de Fornay venía a poner el dedo en la llaga del tribalismo al que nos conduce el cierre de filas en torno al chivo expiatorio.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres

Circles, sobre héroes y tumbas

Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic
Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 21 al 28 de junio

Nadie se creía, durante los terribles años del Holocausto nazi, que aquello pudiera estar pasando. Parecía imposible que la civilización a la que habíamos llegado pudiera contener en su seno tamañas atrocidades. Pero ocurrió, y una vez pasada la ceguera transitoria que lo produjo, hubo una tranquilizadora respuesta: quienes lo hicieron estaban locos. Y, sin embargo… llegaron después otras guerras, entre ellas la de Bosnia, que es la que ahora nos ocupa, para demostrar que la violencia, dentro de un marco adecuado de permisividad institucionalizada, se desata una y otra vez.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Circles, del serbio Srdan Golubovic, vuelve a poner en escena la irracionalidad que nos constituye en tanto seres habitados por una violencia que, dadas ciertas condiciones, aflora sin cortapisas. En este caso, la de tres militares serbios contra un ciudadano musulmán, al que propinan una brutal paliza, en medio de la plaza de un pueblo. Marko, un soldado serbio, interviene para detener la matanza de sus compañeros, pero termina siendo apaleado de muerte por sus propios camaradas, ante la pasividad general. Unos años después, la vida de todos ellos se entrecruzarán, para dar pie a un relato crudo, intenso y repleto de claroscuros que Golubovic narra con verdadera sutileza.

Lo hace mostrando algo que se nos suele olvidar: que para que ciertas personas abusen de otras hacen faltan tres partes en litigio. Las dos primeras son obvias, el maltratador y la víctima, pero hay una tercera cuyo silencio resulta indispensable para que la violencia prolifere: los ciudadanos que miran para otro lado. En Circles las tenemos: Los tres militares agresores; las víctimas, primero el musulmán Haris y luego el soldado serbio Marko, y, por último, el amigo de éste que observa impasible cómo lo matan a patadas.

Imagen de Circles, de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia

Imagen de Circles, de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia

Golubovic, en lugar de mostrar este hecho central hasta sus últimas consecuencias, lo pospone para contarnos el drama de quienes sobreviven al traumático suceso, una vez concluida la guerra de Bosnia. Y, así, va tejiendo un conmovedor relato, en el que afloran sentimientos contradictorios debidos a inesperados encuentros entre las partes implicadas. Ernesto Sábato, en otro contexto y siguiendo pasos bien distintos, abarcó encuentros similares en su novela Sobre héroes y tumbas, cuyo título se adapta como un guante a Circles. Porque la película de Golubovic está marcada por esas tumbas y la alargada sombra que pesa sobre los supervivientes de aquellas muertes pasadas. Sombras que, lejos de oscurecer para siempre el presente de quienes las padecen, terminan dejando paso a un hilo de luz.

Golubovic, con pulso de relojero, ajusta todas estas piezas para que Circles, en lugar de apuntar al círculo cerrado de los odios enfrentados, abra un horizonte de futuro para esos personajes roídos por la culpa y el desencanto. Víctimas, sin duda, pero víctimas que transforman su pesar y odio a quien se lo inoculó, en acto desprendido, lo que finalmente les convierte en héroes. Porque un héroe, conviene recordarlo, no es quien todo lo puede, sino aquel que, a sabiendas de la muerte, se resiste a su inexorable dictado. Que es lo que hacen el padre de Marko, el hijo de uno de los militares asesinos, el musulmán Haris y, si me apuran, el cobarde testigo serbio, cuando años después se vea en el dilema de tener que operar a quien asesinó impunemente a su amigo. Hubiera sido fácil caer en la trampa de los buenos y los malos. Golubovic la sortea tejiendo con gran sutileza esas vidas cruzadas por la amargura. Cinema Jove ya tiene una seria candidata al premio de mejor largometraje.

Fotograma de Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Salva Torres