Nace la revista de poesía 21veintiúnversos

21veintiúnversos
Revista de poesía dirigida por Juan Pablo Zapater
Coordinación: Francisco Benedito y Víctor Segrelles

En estos últimos años, coincidiendo tal vez con la sensación de cierto extravío de la conciencia humana, se percibe en el ámbito cultural un importante auge de la actividad literaria, particularmente la relacionada con la poesía. Muchos son los foros, asociaciones y editoriales que están apostando por ese camino de expresión artística y profunda con el propósito de preservar algo tan trascendente como es el intercambio entre esos mundos interiores que sobreviven aislados, y a veces hasta amordazados, por la sociedad materialista que los rodea. En esta línea, 21veintiúnversos es una revista que nace en Valencia con la voluntad de aportar su grano de arena y antologizar, de manera periódica, las voces más interesantes del panorama de la poesía contemporánea.

Juan Pablo Zapater. Fotografía de Carles Gisbert.

Juan Pablo Zapater. Fotografía de Carles Gisbert.

Dirigida por Juan Pablo Zapater y coordinada por Francisco Benedito y Víctor Segrelles, que componen el Consejo editorial junto a Xelo Candel Vila y Vicente Gallego, en cada volumen de la misma se incluirán veinte textos inéditos de otros tantos autores, y la aportación de un prestigioso pintor, encargado de realizar una obra expresamente para la portada.

La periodicidad de su edición será cuatrimestral y aparecerá impresa en offset sobre papel de alta calidad y encuadernación tradicional con hilo, cubiertas a todo color -con la reproducción de la obra realizada por el artista invitado- y un diseño del interior muy cuidado. La pretensión es que la publicación sea, también, especialmente valorada en su presentación final por todos los lectores y amantes del “libro”.

Obra de Jordi Teixidor.

Obra de Jordi Teixidor que será cubierta del primer número de la revista. Cortesía de 21veintiúnversos.

El primero de sus números contará con una cubierta de Jordi Teixidor (actual Premio Nacional de Artes Plásticas) y, en su interior, con textos inéditos de Almudena Guzmán, Antonio Cabrera, Antonio Rivero Taravillo, Carlos Alcorta, Cecilia Quílez, César Simón, Claudia Luna Fuentes, Eloy Sánchez Rosillo, Fernando Delgado, Guillermo Morales Sillas, Jaime Siles, José Iniesta, José L. Falcó, Juan Vicente Piqueras, Marc Granell, Miguel Ángel Curiel, Pilar Verdú, Raquel Lanseros, Roger Wolfe y Xelo Candel Vila.

21veintiúnversos verá la luz a principios de octubre y, para hacer posible su edición, os invitamos a participar en la campaña de micromecenazgo que acabamos de poner en marcha, y mantendremos hasta el final del verano. Si queréis colaborar cofinanciando este ilusionante proyecto lo podéis hacer a través de las siguientes modalidades:
MICROMECENAZGO 21veintiúnversos #1
OPCIÓN A Aportación: 20 €
OPCIÓN B Aportación: 30 €
OPCIÓN C Aportación: 50 €
Las recompensas de las opciones A y B son uno o dos ejemplares de la revista y la inclusión del nombre en la lista de mecenas de la publicación. La C, incluye, además, una reproducción de la obra que ha realizado Jordi Teixidor, firmada y numerada (1/50 a 50/50) por el autor.
Realizad una transferencia o ingreso, indicando vuestro nombre completo y la opción escogida (A, B o C), en la siguiente cuenta bancaria:
Entidad: BBVA
ES86 0182 0513 84 0201590741
Enviad, también, un e-mail a veintiunversos@outlook.com, incluyendo en el mismo vuestro nombre y dirección completos (y la copia del resguardo bancario, si es posible), con el fin de haceros llegar la “recompensa” correspondiente.

Imagen de la revista 21veintiúnversos. Cortesía de los autores.

Imagen de la revista 21veintiúnversos. Cortesía de los autores.

Claudio Zirotti, ¡qué Butoh!

Teatro, danza, ciudad. Claudio Zirotti
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta el 12 de noviembre

A Claudio Zirotti, italiano de Modena pero residente en Valencia desde hace más de 20 años, le apasionó en su momento el Art Brut de Jean Dubuffet. Le apasionó las posibilidades que le ofrecía ese arte marginal que pretendía recoger experiencias lindantes con las enfermedades mentales; la vuelta a cierto primitivismo. Pasados los años, y tras exploraciones varias, Zirotti vuelve a hacerse eco de las emociones más recónditas, más oscuras e inaprehensibles, que afloran en la superficie del cuerpo. Inspirándose en la danza japonesa Butoh, ha creado una serie de obras con la figura, el cuerpo y el rostro como protagonistas. Al conjunto lo ha llamado Teatro, danza, ciudad. Un conjunto plástico que puede verse en la galería Espacio 40 de Russafa, y en el que Zirotti explora la expresividad del cuerpo humano doliente.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

La danza Butoh ya tiene un origen que, clamando al cielo, se fija en los infiernos terrestres. Se atribuye su creación a Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, especialmente sensibilizados con las pavorosas imágenes de Hiroshima y Nagasaki. Para dejar testimonio crítico del dolor contenido en los cuerpos quemados por la guerra nuclear, utilizaron la danza como vehículo expresivo de lo que resulta inexpresable. Esa misma paradoja entre lo que el cuerpo reclama como verdad sin tapujos, por apelar a cierta hondura prístina, y la necesidad de un conjunto de imágenes que traduzcan la desolación en historia sentida y compartida, es la que anima la obra de Claudio Zirotti expuesta en Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Kazuo Ohno lo dejó bien claro: “Yo aprendí el Butoh en el vientre materno”. Se trata de sentir, por tanto, ese pálpito primigenio, esa oscuridad de las entrañas que se va revelando poco a poco mediante la compleja luz que arroja el arte. Las expresiones de los rostros dibujados por Zirotti, la tensión de los cuerpos, así como los collages empleados, hechos con trozos de cartas y pedazos de sellos, están pensados para vehicular esos sentimientos que el cuerpo manifiesta sin ambages, una vez caídas todas las máscaras. Y, sin embargo, la sola dramatización de esa danza, de ese teatro, que utiliza el cuerpo dolorido, aquejado de una cultura que se vive con opresión, ya supone una mediación entre lo real del instante y su posterior creación plástica. Y es que se nos olvida que máscara significaba ‘persona’ en el teatro clásico, ya que los actores la necesitaban para protegerse de los brutales hechos que interpretaban.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Claudio Zirotti, queriendo expresar en su serie titulada Teatro, danza, ciudad esa sensación primigenia, diríase que por fuera de los límites de la cultura, entendida aquí como institución represora, no deja de contener el grito y la desolación mediante un conjunto plástico dramatizado. Y lo hace, además, con un papel Arches de gran calidad, lo que permite asistir a ese despliegue corporal y gestual, como si se tratara de una rigurosa y cuidada puesta en escena. El cuerpo se revela así como soporte de una verdad que exige cierto desnudamiento, las justas y precisas mediaciones, en esa búsqueda del acto primordial. Zirotti se adentra en ello con la pulcritud del escenógrafo que asiste a cierto alumbramiento.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Salva Torres