Amenábar, Unamuno y el franquismo

Mientras dure la guerra
Dirección: Alejandro Amenábr
País: España
Con Karra Elejalde, Eduard Fernández, Santi Prego, Patricia López, Inma Cuevas… 

Karra Elejalde en el papel de Miguel de Unamuno

Siempre he pensado que en todas las facetas del arte y de la cultura hay nombres sobrevalorados, infravalorados y los que más o menos están justamente reconocidos. Del repóker de nombres muy famosos del cine que exportan la marca España por el resto del mundo creo que la cosa se podría quedar en un full de dos ases (Almodóvar y Bardem) y tres jotas (Amenábar, Banderas y Penélope Cruz). Es decir, dos que han cosechado muchos méritos y tres que no son para tanto, opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida.

Del director de cine Alejandro Amenábar que, al fin y al cabo, es el asunto central que nos ocupa, nunca he sido muy fan a pesar de que le reconozca méritos. De su filmografía creo que “Tesis” y “Mar Adentro” fueron las pelis con las que más conecté, aunque no hace mucho revisé la primera de ambas, todo un éxito del cine independiente español de mediados de los noventa, y no me pareció tanto como en su día.

Eduard Fernández en el papel de Millán-Astray

Ahora Amenábar vuelve plenamente al centro de la actualidad internacional con “Mientras dure la guerra”, una peli que empezó a generar gratuita divulgación en mayo del 2018 a partir de que la plataforma patriótica de legionarios, la misma que había intentado impedir que se cambiara la calle del fascista Millán-Astray en Madrid (actualmente calle de la maestra Justa Freire), advirtiera de posibles acciones legales si desde su óptica no se respetaba al fundador de la Legión y de Radio Nacional de España.

Alejandro Amenábar y Karra Elejalde en el rodaje

Ahí no acabó la cosa ni creo que acabe durante las próximas semanas. En los días previos al estreno oficial del pasado 27 de septiembre, a causa de los medios de comunicación enchufados que pudieron asistir al preestreno y a las entrevistas ofrecidas por el director chileno-español, se ha intensificado de manera desmesuradísima la polémica, tanta que es posible que sea un buen indicador de la situación o del país donde vivimos, donde las heridas todavía supuran porque nunca cicatrizaron.

Realmente lo que más me ha sorprendido de tanta controversia es el grado de irritación que he observado en las redes sociales por un sector, con improperios, insultos y descalificaciones hacia Amenábar y hacia una supuesta conspiración de adoctrinamiento “pseudo-progresista”. Curiosa tanta suspicacia y recelo, tanta indignación y exacerbación, tanto ruido en un país donde claramente se adoctrinó -esa palabra ahora tan de moda otra vez- en una sola línea durante los 40 años posteriores a la Guerra Civil y donde, en líneas generales, ha prevalecido un pacto de silencio tanto a nivel familiar como social, detalles que en cierto modo impiden madurar suficientemente nuestra democracia. Y lo más grave e increíble de todo es que muchos comentarios se realizan sin ver la película de marras. 

Santi Prego en el papel de Franco

Dejando al margen cuchicheos, chismorreos y un sinfín de absurdos debates, la peli versa -como cada vez más gente sabe- sobre los días precedentes al mítico acto de exaltación de la raza y de celebración de la Hispanidad que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca con el célebre Miguel de Unamuno como rector junto a numerosos militares, el Obispo y Carmen Polo, la esposa del dictador Francisco Franco.

Cartel de la película «Mientras dure la guerra»

Seguramente la cinta contiene rigor histórico en un elevado tanto por ciento, con algunos detalles que posiblemente no están suficientemente acreditados y con algunos añadidos lógicos para hacer más atractivo su resultado. Que si los apuntes sobre civilización occidental cristiana, que si vencer y convencer, conquistar y convertir, que si los vivas a la muerte y en contra de los intelectuales, que si la Polo salvó a Unamuno de las iras fascistas…

Lo que más me parece interesante de esta peli, que no considero para tirar cohetes dentro del séptimo arte, es el enorme papel del actor vasco Karra Elejalde, quien consigue a la perfección que el personaje transmita ese librepensamiento que caracterizaba al escritor y filósofo bilbaino, con sus contradicciones, sus paradojas y su evolución ideológica, incluidas sus reflexiones cuando es apoyado y destituido de su cargo tanto por la República como por el bando sublevado y golpista. Solamente por eso, porque además la peli es entretenida y porque siempre es un placer acercarse a Don Miguel de Unamuno como una de las grandes figuras de nuestro patrimonio cultural me parece que debería ser bien valorada entre la crítica y entre los espectadores españoles.

Juanjo Mestre