Lo nuevo de Mist y Lülla en Sala Russafa

Mist y Lülla
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 29 (20.30h) y sábado 30 de mayo (23.00h) de 2015

Sala Russafa centra su programación semanal en la música. El viernes 29 marcará el regreso de Mist, que vuelve tras siete años de silencio con un nuevo disco, ‘The Loop of Love’. Un descanso que su líder, Rick Treffers, ha aprovechado para dar salida a proyectos personales como ‘El Turista Optimista’, una divertida y entrañable colección de canciones en español surgida de la experiencia de vivir en Valencia los últimos cuatro años.

Rick Treffers, líder de Mist. Cortesía de Sala Russafa.

Rick Treffers, líder de Mist. Cortesía de Sala Russafa.

Este holandés creó Mist en Amsterdam, en 2002. La banda publicó tres álbumes y un EP que alcanzaron repercusión en Holanda, España, Alemania, Méjico y Chile, presentándolos en varias giras por Europa y América del Sur, y haciéndose un hueco en la música independiente nacional, gracias a su estrecha relación con nuestro país.

Ahora, afincado en España, retoma su antiguo proyecto con un nuevo disco en el que recupera su característico sonido onírico, lleno de pasajes cálidos, íntimos y envolventes. ‘The Loop of Love’ crea bucles en los que Treffers entra y sale para hablar del amor, de la intención de soltar lastres del pasado para empezar de nuevo, mezclando el optimismo como cierta nostalgia y melancolía.

Para defender este nuevo trabajo en directo en España, ha integrado en la banda a destacados músicos de la escena local como Gilberto Aubán (Gilbertástico), Remi Carreres (Comité Cisne), Sergio Devece (Corcobado) o Javi “Galope” (La Muñeca de Sal). Además, en su actuación en Sala Russafa contarán con la colaboración especial de la vocalista Rebeca Ibáñez (Uncle Son). Y Marta Domingo aportará su voz y violín en una velada de pop evocador, marcada por la cercanía, la sensibilidad y el positivismo que caracterizan a Treffers.

La banda valenciana Lülla. Fotografía: Rubén Soler.

La banda valenciana Lülla. Fotografía de Rubén Soler cortesía de Sala Russafa.

La programación musical del fin de semana se completa con la presentación en directo del tercer trabajo de la banda valenciana Lülla (sábado 30 mayo 23h). Una formación que cumple diez años sobre los escenarios y donde se encuentran músicos de la escena independiente valenciana como Juanjo Frontera (Frontera y Uncle Son), Javier Lacasta (Lola Puñales), Diego López (Ontario), Carolina Otero (The Someone Else’s y Mad Robot) y Juan Terol (Trinidad y Ontario).

Su anterior trabajo, ‘Fall in love with your self because I love no more’ (2012) tuvo una buena acogida por críticos como Julio Ruiz (Disco Grande, Radio 3), Pilar Arzak (Peligrosamente juntos, Radio 3), Carlos Pérez de Ziriza  (El País, Efe Eme, Rolling Stone…), Eduardo Guillot (Levante-EMV, Rockdeluxe, ByTheFest…) o Raúl Serrador (Mondo Sonoro), entre otros. Y fue seleccionado entre los mejores discos de la Comunidad Valenciana por publicaciones especializadas.

En Sala Russafa recorrerán las canciones de su nueva propuesta ‘Lülla’, editado por Malatesta Records. Un disco homónimo, influido por el género negro, en el que caben historias de asesinatos aparentemente involuntarios, mórbidas infidelidades descubiertas, novias de las sombras, inquietantes despedidas de femmes fatales, noches con niños perdidos (o abandonados) o leonas enamoradas de las dulces cebras que van a devorar… Elegantes medios tiempos que crean una atmósfera íntima y que se alternan con temas más luminosos,  combinando los instintos más salvajes y las emociones más desnudas.

 

¿Se puede ligar realmente con gente virtual?

Cómo ligar realmente con gente virtual, por Edu Galán
LN3 de Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Viernes 15 de mayo, a las 20.00h

El psicólogo y co-creador de la revista satírica Mongolia, Edu Galán, llega hoy viernes 15 de mayo a LN3 de Las Naves, para hablarnos de ‘Cómo ligar realmente con gente virtual’. La charla tratará durante el rato que le dejen sobre uno de los principales cambios de la psicología humana en el siglo XXI: el paso de las relaciones inmediatas (cara a cara), propias del XX y los siglos anteriores, a las relaciones mediadas (a través de Internet y, por tanto, de redes sociales), propias de nuestro tiempo.

En las primeras, necesariamente se utilizaba el rol social como elemento comunicativo, mientras que en las segundas nuestra identidad puede ser, además, “subida” (uploaded) en el sistema para ser posteriormente “descargada” (downloaded) por todas aquellas personas que lo deseen.

Galán explicará los procesos subterráneos que se producen durante esta “subida” y “bajada” e ilustrará esto con casos prácticos y muy útiles para la, a buen seguro, emocionalidad a flor de piel de los asistentes. Por último, promete el conferenciante que también habrá posibilidad para preguntas del público e, incluso, para alguna que otra risa.

Edu Galán (Oviedo, 1980) es uno de los creadores de la revista satírica Mongolia. Es psicólogo y crítico de cine en el diario La Nueva España y en la revista Cinemanía y colabora en otras publicaciones como eldiario.es o Rolling Stone. Acaba de publicar el ensayo “Morir de pie. Stand-up (y Norteamérica)” (Ed. Rema y vive, 2014) y ha coordinado el libro colectivo sobre series “Todavía voy por la primera temporada” (Ed. Léeme, 2014), a beneficio de Amnistía Internacional.

CinemaScupe

Y a continuación, a partir de las 21.30h, toda una celebración de la caspa cinematográfica. CinemaScupe es una extrapolación a lo grande del clásico plan de peli mala, amigos y cervezas. Es un paso más allá en la tradición del despiporre a costa de films inenarrables, en el que los espectadores disfrutarán con las ocurrencias de Raúl, Sixto y Bóinez, tres adalides del jijijajaísmo que diseccionarán con su ingenio las peculiaridades de las infamias que se muestren en pantalla para lograr que el público disfrute de películas que en otras circunstancias les provocarían úlceras.

En esta ocasión diseccionarán Troll 2, una película de terror italiana-estadounidense de 1990 dirigida por Claudio Fragasso (bajo el seudónimo Drake Floyd). La película recibió una respuesta negativa por parte de la crítica cinematográfica, siendo denominada “una de las peores películas jamás creadas”. Sin embargo, con el pasar de los años fue adquiriendo el estatus de película de culto, además de una creciente base de fanáticos. Detalles acerca de su producción y su posterior popularidad fueron mostrados en el documental Best Worst Movie de 2009.

Edu Galán. Imagen cortesía de Las Naves.

Edu Galán. Imagen cortesía de Las Naves.

Afeites y envoltorios, la vida según Barroso

Flash Moments, de Antonio Barroso
Centre d’Art l’Estació
C/ Calderón, 2. Denia (Alicante)
Inauguración: viernes 4 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 3 de noviembre

Hardcore, de Antonio Barroso, es una serie fotográfica. Y es también una galería sobresaltos cotidianos. Cuando nos miramos al espejo adoptamos nuestro mejor perfil, o aquello que creemos que es nuestro mejor perfil. Hacemos ademanes, estiramos esta o aquella arruga, nos aplicamos cremas y ponemos nuestra mirada más seductora. Si alguien nos viera en ese instante, probablemente pareceríamos ridículos, incluso patéticos. Pero no: llevamos siglos, que digo siglos: llevamos milenios acicalándonos, maquillándonos, restaurándonos para que el resultado responda a los cánones cambiantes de la belleza. Lo que no sabemos es si aquello que nos parece deseable es lo que los demás ven como apetecible. Lo que no sabemos es si la cara es efectivamente rostro con máscara, si es una segunda piel. Antonio Barroso parte de este supuesto, de esta percepción. No hay cara sin afeite, no hay efigie sin envoltorio.

Hemos definido lo corriente según ciertos cánones y, por ello, todo lo que se aparta del código previsto nos choca, nos sorprende, incluso nos desagrada. Hardcore es un repertorio de hermosuras alteradas, efigies lindas y previsibles que han sufrido una metamorfosis (afeite o envoltorio), algún tipo de mutación. Es también un conjunto de pesadillas reales, bien reales en las que conviven monstruos que aspiran a la normalidad y la belleza. El monstruo de Frankenstein, en la novela homónima de Mary W. Shelly, aspiraba a lo mismo: a tener un aspecto aceptable (¿aceptable para quién?) y a tener compañera. Lo monstruoso es lo que nos perturba, aquello a lo que no nos habituamos. Antonio Barroso lo sabe bien: sabe perturbarnos. Ese hecho puede provocar en los espectadores algún malestar, acostumbrados como estamos a lo obvio, al oleaje y a la determinación de la corriente.

A no ser gregarios se aprende. Para curarnos de toda tentación normalizadora hay que repudiar la homogeneidad étnica o la identidad firme, hay que aceptar que el extraño no es sólo aquel que desde fuera me inquieta con su particularidad, sino también ese lado oscuro que me constituye, que mantengo en secreto y que me incomoda.

En las fotos de Antonio Barroso, una demografía abundante, hallamos desnudos modificados, cuerpos ceñidos con plásticos, con cordeles, con máscaras, con medias: envoltorios y afeites. Sin medias tintas: están atados, amarrados, empapelados. En las instantáneas de Barroso hay animales que conviven con individuos anónimos, individuos que comparten la vida o la muerte con cabezas de animales seccionadas. ¿Acaso son escenas de bestialismo?  ¿Acaso son meras mascotas?

Fotografía de Antonio Barroso.

Fotografía de Antonio Barroso.

Ignoramos todo de la pose, del antes y del después. Sencillamente vemos episodios y forman híbridos inquietantes. Son como retratos nuestros a los que se les hubiera cambiado levemente el rostro, la envoltura, el cuerpo. Son, sí, retratos de gentes que sufren alguna perturbación, de individuos con la efigie trastornada: como si al retratado se le hubiera forzado, obligado, violentado. Así vivimos, con un entorno que nos hostiga, con una colectividad que se nos impone hasta desfigurarnos. Si la sociedad nos desfigura, nos cambia las formas, ¿por qué no vamos a transformarnos nosotros mismos? La filosofía de Transformer (1972), de Lou Reed, era exactamente ésa. Como dijo un reportero del Rolling Stone, el personaje de la portada, profundamente maquillado y alterado, era algo así como “an effeeminate Frankenstein monster in whiteface with baleful blackened eyes”.

Barroso emprende algo semejante: crear monstruos de viejas resonancias con ecos actuales. En realidad, esas imágenes son calcos de nuestro interior, estados del alma: malestares aquietados, aceptados resignadamente. O quizá son reproducciones de nuestro perfil, de nuestra imagen pública. Así es como nos ven, no como nos vemos nosotros. Hay una sensualidad sadomasoquista más o menos velada y hay un dolor y un placer que no tienen nada de perversos. Cada uno de nosotros arrastra su pena o exhibe su dicha, pero el resultado bestial acaba siendo perfectamente corriente, llevadero. El resultado bestial: nos miramos y sin duda observamos algo extraño y común, horroroso y corriente.

¿Qué creíamos? ¿Que el cuerpo es apolíneo o dionisíaco, que reproduce formas equilibradas o desmesuradas? No hay tal disyuntiva: en cada uno de nosotros anida un tipo inquietante, extravagante; en cada uno de nosotros hay un individuo normal, gregario. El salvaje y el civilizado, el primitivo y el socializado. Los plásticos que ciñen son la vestidura del cuerpo salvaje: no tapan exactamente; dejan ver. Los cordeles que rodean son el aparejo del cuerpo desnudo: no atan exactamente; son ornamento y afeite, un artificio que los primitivos también usaron. Las máscaras son rostros sin mohín… Algunos retratados nos miran, sabiéndose captados por el objetivo, retando humildemente al espectador; algunos otros tienen los ojos velados, como si de muertos se tratara.

No somos quienes somos todo el tiempo. No mantenemos la figura ni la apostura en todo momento. A poco que nos descuidemos, dejamos ver al ser aterido, desnudo, enlodado que hay en cada uno de nosotros. Lo que sucede es que ese ser primitivo aparece sólo con recursos culturales, con artificios, ya digo. Incluso en su desnudez, la intervención del artista los inviste de significado. Algo semejante nos sucede en la vida corriente: no hay gran hacedor ni sumo pontífice que nos garanticen la vida eterna; hay individuos que viven y mueren solos, que se las ventilan como pueden. Y que ventilan sus interioridades: no es carne corrupta, sino humanos aún vivos.

Antonio Barroso nos ha hecho radiografías, diagnósticos, exámenes periciales: sin duda le debemos esta tarea forense. Yo miro a esos congéneres y me conmuevo. Soy tan feo como ellos. O soy tan egregio como aquel otro. No hay paz que me salve. Cada vez que me mire al espejo encontraré a un ser ceñido, acicalado, aterido. No puedo más, no me soporto más: las imágenes de los otros me salvan de mí mismo.

Fotografía de Antonio Barroso. Flash moments, en el Centre d'Art l'Estació de Denia.

Fotografía de Antonio Barroso. Flash moments, en el Centre d’Art l’Estació de Denia.

Justo Serna