There is life in Limbo. Rocio Villalonga

There is life in Limbo. Rocío Villalonga. Festival Internacional de la Imagen de Amman
Galería Darat Al Landa.
Amman, Jordania
Hasta 15 de Mayo 2018

Nos encontramos ante la sólida obra fotográfica de la artista española Rocío Villalonga (1966). En esta ocasión ha sido seleccionada para participar en el Festival Internacional de la Imagen de Amman 2018. La obra que presenta, en uno de los más prestigiosos centros de arte de la capital jordana, Darat Al-anda, es una serie fotográfica con título There is Life in Limbo. Se trata de un work in progress que comenzó con la serie El extraño Flujo de la Monarca (2015), expuesta en Valencia en la galería Alba Cabrera y comisariada por José Luís Pérez Pont. En palabras de la artista:

Eran, y lamentablemente siguen siendo, tiempos convulsos, en los que la inacción de Europa para acoger y dar solución a los cientos de miles de vidas de personas, que se agolpaban en nuestras fronteras pidiendo refugio, y la violación constante a los artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos, desató la necesidad de entrar en contacto con los protagonistas.”

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Extracto de '' In Limbo there is control''.

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Extracto de ” In Limbo there is control”.

 En aquella ocasión, la artista ya entró en contacto con ACNUR y con diferentes asociaciones de migrantes, además de con Cruz Roja, y a través de imágenes de los protagonistas y vídeos testimoniales dio cuerpo a esa extraordinaria exposición inscrita entre la instalación y el foto-documental El extraño Flujo de la Monarca (2015). El rechazo que suscitó en la artista el comportamiento de Europa ante la mal denominada “crisis de los refugiados”, le llevó a presentar el proyecto a la Jordan National Gallery of Fine Arts que le otorgó una residencia artística en el año 2016. Aquí entró a trabajar de lleno con los refugiados del segundo campo más grande del mundo Za’tari. Desde aquí y en la actualidad coordina un taller de producción y edición de vídeo con móvil, actual laboratorio desde el que prepara un comisariado para dar voz a los que no la tienen. Fue durante esa misma época, cuando participa en un simposio de arte público con una obra de Land Art con título Borders, en Áqaba, al sur de Jordania, en a que deja de manifiesto la presión tan profunda que ejercen las fronteras en este territorio. Y es durante esos trayectos en coche de Norte a Sur y de Este a Oeste por estas tierras de Oriente Medio, como de un modo natural y sin pretenderlo (tal y como la artista manifiesta) comienza las dos series fotográficas: In Limbo there is control (2016-17) y There is Life in Limbo (2017-18).

Jordania es el país de las historias y las civilizaciones, del tránsito humano cruzando el país de sur a Norte de Este a Oeste y viceversa, país de huellas, de civilizaciones en sus pasos de Mesopotamia a Egipto, del Sur de Arabia al Norte. La Jordania bíblica, la nabatea y la bizantina, la omeya, la islámica. Por algo se bautizó como Transjordania, así se llamaba antes de ser el actual Reino Jordano Hachemita. País de alta carga antropológica, refugio de vidas truncadas, esperanza del desarraigo, patria del sin patria, huella histórica y presente de vidas y realidades. Los que llegan, los que se quedan a mitad del camino, los que se establecen y regresan, sedimento de memorias que sumergidas en el mar. Estas tierras de nadie y de todos hoy con fronteras, vividas y comprendidas en profundidad por Rocío Villalonga que lo refleja en su trabajo. Dos series: In Limbo there is control y There is Life in Limbo, ambas complementarias aunque abordando aspectos diferentes y tranzando una cartografía sensitiva de una Jordania que no sale en las guías turísticas. In Limbo there is control (2016-17) nos alerta de las fronteras y torres de vigilancia, como chivatos de una amenaza latente derivada de los conflictos bélicos de los países vecinos. La serie da título al espacio-frontera como “Limbo” y su visibilidad a través de las instantáneas fotográficas realizadas por la artista, de puestos de vigilancia y vallado, en los lindes de Jordania con Irak, Israel, Cisjordania, Arabia Saudita y Siria para controlar, por un lado al terrorismo y por otro, los flujos de migraciones forzosas provocadas por los conflictos en los países vecinos.

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Detalle de la exposición 'There is life in Limbo'

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Detalle de la exposición ‘There is life in Limbo’

La artista lo relata así en un comunicado con motivo del congreso celebrado en 2017 en el IVAM Imaginar en Mediterráneo:

… es pues, en esos trayectos, cuando se me hacen visibles en la ruta, las torres de vigilancia y las vallas fronterizas. Las primeras torres de vigilancia que en un inicio surgían como algo anecdótico en el camino, se configuraron en algo reiterativo en el paisaje, marcando el comienzo de esta serie fotográfica que habla de las fronteras (el Limbo), los puestos de vigilancia y las torres vigías (el control). Y es así como Jordania, en una explotación casi racional de la frontera, surge como frontera entre estados vecinos y enemigos, frontera de lucha, pero frontera que respeta un cierto equilibrio entre fuerzas que no quieren destruirse mutuamente.Y es que la situación geográfica del Reino Hachemita provoca que la vigilancia sea omnipresente, como receptora humanitaria de palestinos expulsados de su territorio ocupado por Israel, los iraquíes huidos de su territorio por los ataques del Estado Islámico y los Sirios huyendo de una guerra desoladora saliendo de estampida hacia otras tierras en paz. A ello hay que sumar los egipcios que entran en el país como trabajadores temporales y los sudaneses. Todo ello convierte a Jordania, en la esperanza terrestre hacia una nueva vida sin cruzar el Mediterráneo.”

Ya en 2017-18 Rocío Villalonga se detiene a observar y mostrar esa otra parte humana, actuando en los sedimentos de la memoria a través de arquitecturas abandonadas, de donde nace la serie fotográfica There is Life in Limbo que se expone actualmente hasta mayo en la galería Darat Al Anda, con motivo del Festival Internacional de Fotografía, de Amman.

La artista así nos relata:

El término Limbo ya desaparecido en la doctrina católica, era el mundo entre los vivos y los muertos, el que no iba ni al cielo y el infierno iba al Limbo. Lo que implica la semejanza con el viaje migratorio en relación al abandono, errancia y destinación desconocida. There is Life in Limbo, que da nombre a este trabajo fotográfico de casas abandonadas en territorios deshabitados, es a su vez una experiencia; experiencia compleja en la que el sujeto, vive un intenso trance fantasmagórico con el espacio, ya sea el que abandona, el que recorre, el que ansía o al que llega. El viaje migratorio es una mutación que condiciona la experiencia, no reduciéndose a un simple cambio de espacio por cuestiones materiales. Es también una fractura y un abandono, voluntario u obligado, doloroso, incluso el tránsito de un estado a otro del individuo. La definición de Limbo en este caso se emplea para definir el espacio en el que como artefactos se diseminan las construcciones abandonadas, muestra del viaje realizado por todos aquellos que por algún motivo abandonan su hogar o su negocio. A su vez, desde el campo de la informática Limbo es la zona en una memoria, volumen o espacio de almacenamiento, a donde se envían los archivos borrados. Similitud con la identidad borrada de los moradores de esas casas en su tránsito migratorio. Las series buscan reflejar la experiencia profunda que resulta de la migración. El vacío, el Limbo, es la frontera que muestra su capacidad de crear grietas que interrumpen las estructuras del tiempo y espacio, desterrando a sus moradores al infierno del espacio infinito.”

Al atlal era el nombre que recibían los lugares abandonados en la poesía clásica preislámica. A través de las ruinas y las casas abandonadas el poeta recordaba a su amada, este concepto en árabe se llama “ante las ruinas”. Así el poeta solía comenzar diciendo que estaba en las ruinas y, como hace Rocío con la serie fotográfica There is Life in Limbo, nos invita a visitar esos espacios abandonados y de un modo aparentemente accidental sumergirnos en un vértigo semejante al que Hitchcock consagró en su película. En esta ocasión la artista a través de su cámara nos empuja a situarnos en unas vidas ajenas y sentirlas propias. Recrear y asimilar la diáspora del tránsito, es parte de la experiencia que se vive cuando vemos las fotografías de la serie, donde el paso del tiempo, el abandono, la errancia, el silencio en una atmósfera desoladora es una constante. Pero que como bien advierte la autora, la vida se asoma de nuevo cuando en estas ruinas aparecen los graffitis anunciadores de negocios, mensajes políticos y profesionales en sus abandonados muros. Como diría el gran poeta árabe Mahmoud Danwis: “Sobre esta tierra hay algo que merece la pena vivir”.

Portada. Detalle de la exposición ''There is life in Limbo'': Cedida por Rocio Villalonga

Portada. Detalle de la exposición ”There is life in Limbo”: Cedida por Rocio Villalonga

Khalid Khreis, curator. 2018, Apr, 07

Director Jordan National Gallery of Fine Arts.

Rocío Villalonga. Éxodo o genocidio

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca
Galería Alba Cabrera, Valencia
C/ Félix Pizcueta, 20, bajo. Valencia
Inauguración: 12 de noviembre de 2015, 20h.

Reproducimos un fragmento del texto del comisario de esta exposición, acerca del proyecto de Rocío Villalonga, en el que la artista aborda la actual crisis humanitaria, que transita entre el éxodo o la migración, el destierro o el genocidio. Se trata de un nuevo trabajo de Villalonga, en el que destaca una gran instalación realizada ex profeso, que bien merece una visita.

“(…) Para abordar la cotidianidad no es posible abstraerse conscientemente de lo político, pues la lectura de un trabajo artístico no puede realizarse desligada de la realidad social que representa una determinada geografía y un determinado tiempo, pues de lo contrario nos quedaríamos en la superficie, en la anécdota. Rocío Villalonga, con su exposición en la Galería Alba Cabrera de Valencia, centra su atención en los desplazamientos no voluntarios de personas. Los movimientos migratorios no son un problema nuevo, ni es la primera vez que la artista lo trabaja en su obra. En esta exposición apuesta por formatos cargados de simbolismo, que trasladan al soporte artístico los aspectos múltiples de esta realidad fragmentada.

La ONU[1] planteó en el año 2000 la necesidad de combatir los desastres del mundo enunciando 8 objetivos de desarrollo para el Milenio, poniéndose como meta para lograr resultados el año 2015. La propia organización siempre ha reconocido el retraso que se cernía sobre el plan de trabajo establecido y la dificultad de cumplir con las previsiones. El ejercicio de la doble moral hace que los mismos estados que han contribuido a determinar una política de “tierra quemada” a favor de sus intereses, sin considerar las consecuencias humanas, ambientales y culturales, sean los que pretendan expiar sus culpas representando la figura del “donante”. Bien está que contribuyan económicamente a paliar los efectos de su codicia, pero mejor estaría si reconsideraran y modificaran los medios de explotación que emplean, para de verdad transformar la realidad del planeta. Tres cuartas partes del mismo agoniza claramente, pero en el mundo desarrollado, en la zona de privilegio, han estallado ya las alarmas que evidencian el fin de una era. La angustia humana, retransmitida por televisión durante años, provenía de lugares que nos resultaban lejanos pero, en una magnitud infinitamente menor, se ha trasladado ahora a nuestro propio escenario, para que entendamos un poco mejor su significado.

Las mariposas monarcas (Danaus plexippus) migran desde México a Canadá, y en años con vientos favorables llegan al suroeste de Gran Bretaña, a España, a Marruecos y a Rusia, siendo uno de los pocos insectos que logra realizar travesías transatlánticas. Pero lo más llamativo es que durante esos desplazamientos la mariposa se reproduce, muere y es su descendiente la que continúa el viaje sin haber recibido las enseñanzas parentales.

Rocío Villalonga toma como referencia el ejemplo de superación de esta especie para abordar la larga y dolorosa crisis humanitaria que obliga a millones de personas a abandonar sus entornos vitales para emigrar, para huir, buscando ponerse a salvo, persiguiendo el sueño de una vida mejor ante el fracaso de unos derechos humanos universales que, en realidad, no son más que tinta seca sobre papel.

Explica Enzensberger[2] que en todas las épocas ha habido grandes masacres y pobreza endémica; los enemigos eran enemigos, y los pobres eran pobres. Pero sólo desde que la historia se ha convertido en historia mundial se ha condenado a pueblos enteros declarándolos superfluos. Y curiosamente los autores de tales sentencias se mantienen despersonalizados: se llaman “colonialismo”, “industrialización”, “progreso tecnológico”, “revolución” o “colectivización”; las sentencias se dictan en voz alta y se ponen sistemáticamente en práctica, de modo y manera que a nadie le puede quedar la menor duda del destino que le ha sido asignado: éxodo o emigración, destierro o genocidio.

¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuántas vidas?”

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

José Luis Pérez Pont


[1] http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
[2] ENZENSBERGER, Hans Magnus. La gran migración. Anagrama, Barcelona, 1992.

El dibujo se anima

Carrera de Bellas Artes
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
C / Viciana, 5. Valencia
A partir de septiembre

Del mismo modo que los Hermanos Marx nunca dijeron literalmente aquello de “más madera, esto es la guerra”, tampoco la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia reclama más dibujo, para fomentar cierta guerra con la Facultad de Bellas Artes. Ni mucho menos. De hecho, la Facultad de Bellas Artes tiene sobrados motivos para presumir de ser la mejor de España en su especialidad. Lo que ESAT dice, eso sí, es que los alumnos llegan a su escuela con una paupérrima formación académica en materia de dibujo. “Hay quien termina Bellas Artes y viene con nosotros a hacer la carrera de Diseño y Arte para Videojuegos con un nivel paupérrimo”. Vamos, que “no saben dibujar”. Así lo explica Carlos Romero, director de Estudios de Arte y Diseño de ESAT, para justificar la puesta en marcha de la carrera de Bellas Artes en su centro de la calle Viciana durante el próximo curso académico.

Cartel de la joven de Vermeer para la carrera de Bellas Artes. Imagen cortesía de ESAT

Cartel de la joven de Vermeer para la carrera de Bellas Artes. Imagen cortesía de ESAT

La Escuela Superior de Arte y Tecnología es la primera en España que imparte una carrera sobre videojuegos. La programación de videojuegos se encuentra en alza y ESAT cubre esa demanda. Está a la altura de las circunstancias, no así los alumnos que cursan la carrera. “La gente, cuando aborda las nuevas tecnologías, no viene formada en dibujo”, subraya Romero. Y dicho y hecho. “Enfocaremos la carrera de Bellas Artes con una metodología clásica, mediante la transferencia de conocimiento entre maestro y discípulo”. Fundamentada en el sistema de educación británico, pero identificada “con el academicismo francés”, ESAT tiene un “enfoque transversal” de materias y un taller “donde los alumnos trabajan juntos, creando competencia entre ellos”. Y, a partir de ahora, con el dibujo como materia prima.

MENOS HARDWARE Y MÁS DIBUJO

“Se trata de volver al academicismo, porque creemos que el esfuerzo es fundamental”, señala Alberto Adsuara, director del Curso de Fotografía Digital. De manera que menos hardware y más saber dibujar. O el mismo hardware, pero más dibujo. No está claro, sin embargo, que la Facultad de Bellas Artes de Valencia esté en el origen de esa carencia. “La formación clásica no se la puede saltar nadie bajo ningún concepto”, indica David Heras, ilustrador y profesor de dibujo en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Los datos que aporta dicen todo lo contrario, con alumnos premiados a nivel nacional e internacional por sus dibujos e ilustraciones. “Puede haber quien acabe la carrera sin ser un buen dibujante, pero no será por falta de clases de dibujo en la facultad”.

Fotografía marina, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de ESAT.

Fotografía marina, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de ESAT.

Chema López, artista y profesor de pintura en Bellas Artes, afirma que en primer y segundo curso “los alumnos se pasan dibujando todo el rato; tienen un montón de horas”. Por eso dice que “generalizar es peligroso”, lo mismo que apunta David Heras: “Por una parte no se puede definir el todo”. Sí es cierto que el dibujo es una disciplina que se aprende “machacando, y eso no gusta”, precisa López, que sabe de lo que habla porque, cuando él estudiaba, “había muy pocos que se dedicaran a lo figurativo; yo era un bicho raro”.

REVIVAL FIGURATIVO

Javier Chapa, artista y también profesor en la Facultad de Bellas Artes, asegura que oportunidades de practicar el dibujo “tienen todos”. Otra cosa es que haya alumnos que, “pensando en que su futuro está en los videojuegos, haya descuidado el dibujo”. A juicio de Horacio Silva, que durante 30 años enseñó en Bellas Artes, “tenía que haber más rigor en los primeros cursos; enseñar a pintar sin faltas de ortografía”. La libertad de cátedra (“yo en mi clase enseño lo que quiero”) ha podido tener como consecuencia, según Horacio Silva, que algunos profesores “no hayan tenido en cuenta el dibujo, influidos por el empuje de lo nuevo: instalaciones, performances…”.

Retrato de niña, de Carlos Romero. Imagen cortesía de ESAT.

Retrato de niña, de Carlos Romero. Imagen cortesía de ESAT.

“En términos generales, la gente dibuja bastante mal”, explica Rocío Villalonga, artista y profesora de la Facultad de Bellas Artes de Altea. “El dibujo se ha abandonado, porque ha habido bastante complejo en el profesorado con las nuevas tecnologías”, agrega. En su opinión, los alumnos que mejor lo dominan “son los graffiteros, acostumbrados a la destreza de la calle”. Quizás el boom que, según Chema López, vive la ilustración, esté propiciando ese “revival” figurativo. Una vuelta a los orígenes que bien pudiera revelar el propio Master de Ilustración impartido por David Heras, en el que dice buscar “la conexión entre cabeza y mano, y sin ordenadores de por medio”. Luego, el dibujo en la Facultad de Bellas Artes resulta materia obligada y de primer orden, al margen del interés mayor o menor de los estudiantes.

El dibujo, en medio de pantallas táctiles, teclados y ordenadores, parece por tanto animarse más allá de un primer aluvión tecnológico. Es lo que pretende la Escuela Superior de Arte y Tecnología, que impartirá la carrera de Bellas Artes con ese espíritu reivindicativo. Frente al poder de la imagen, el contrapunto del trazo, la mano y la escritura gráfica a flor de piel. Ninguna guerra de por medio, al grito de “más dibujo” lanzado por la ESAT. Más dibujo, a tenor de la insistencia en la Facultad de Bellas Artes, si cabe. La ESAT viene a profundizar en ello, jamás a polemizar con la que encabeza el ranking de las Bellas Artes en España.

Chica del cartel de la carrera de Videojuegos. Imagen cortesía de ESAT

Chica del cartel de la carrera de Videojuegos. Imagen cortesía de ESAT

Salva Torres