Las víctimas de la crisis según Sergio Terrones

No eres tú, es un nosotros, de Sergio Terrones
Espai d’Art de El Corté Inglés de Nuevo Centro
Hasta el 28 de febrero de 2016

No eres tú, es un nosotros es el título de la exposición del  artista valenciano Sergio Terrones, que se enmarca dentro del ciclo de apoyo a los jóvenes creadores  ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, en el Espai d´Art de El Corte Inglés Nuevo Centro. Esta exposición es el nuevo proyecto del artista de la “berdad” que quiere criticar con esta grafía los recortes en educación.

A sus 25 años Terrones vive el día a día como una transición, como un viaje donde se permite jugar con la ambigüedad del mensaje. Su arte bebe del lenguaje graffitero de la estética del 68, el cual ha utilizado en las calles pero que ahora se propone introducir en la sala de exposiciones. El artista valenciano escenifica los malabarismos de la gente joven para poder llegar a final de mes, con dificultades pese a su alta capacitación profesional. Además, escenifica una “pluralidad donde vernos reflejados y reflejadas, porque víctimas de la crisis hemos sido todos y todas, no sólo tú”.

El trabajo de Sergio Terrones (Valencia, 1990) desmonta, subvierte y por lo tanto increpa a la sociedad dominante y con ello al poder, afirma la crítica de arte Irene Ballester, coordinadora de la sección Arte y Feminismo. No deja indiferente frente a lo normativo, frente a la ignorancia y tampoco frente al contexto de crisis que nos rodea. Sus pilares artísticos los conforman la obra de Robert Longo y Juan Genovés, cuyos puntos en común, considera Ballester, conforman la imaginería de los desastres a través de características cinematográficas.

Sergio Terrones, a la izquierda, delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d'Art.

Sergio Terrones, a la izquierda, delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d’Art.

Los protagonistas de su trabajo surgen del poder real de la línea que viene de la mano, la misma que incardina su obra entre la representación tradicional y entre lo abstracto, ofreciéndonos una lectura diferente de la realidad. Su obra, por tanto se muestra como una bofetada ante lo real, donde lo tradicional y lo cotidiano, es desmontado, concluye Irene Ballester.

La tarea de promoción y divulgación del arte contemporáneo valenciano más joven sigue siendo el objetivo planificado de la Sala Espai d’Art Nuevo Centro (EANC). Rebasado un sexenio de proyectos en los cuales la creatividad ha venido avalada por casi medio centenar de artistas -que en muchas ocasiones han montado la primera exposición individual de su trayectoria profesional-, esta séptima temporada pretende asentar y potenciar dicho itinerario a través de dos factores fundamentales como son la reubicación del Espai d’Art en El Corte Inglés de Nuevo Centro y una programación vinculada al Gesto gráfico en tanto que acción y pensamiento, arraigando así más allá de los márgenes del dibujo.

El ciclo incluye las obras de seis artistas valencianos, que contemplan una investigación interdisciplinar elaborada tanto desde la gestualidad pura, como situada a partir de la definición de sus propios códigos visuales, sus iconografías y sus mensajes. Conforme a todo ello, se presentan las creaciones de Jesús Poveda, Patricia March, Sergio Terrones, Alejandra de la Torre y Enric Fort, que junto a Ana Vernia, galardonada con el XVI Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, configuran el trayecto expositivo que el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro (EANC) lleva a cabo hasta junio de 2016.

El artista Jesús Poveda inició el ciclo el pasado septiembre con la exposición Mecanismos gráficos: visiones de los nuevos medios, en noviembre expuso Patricia March con la muestra El ruido del silencio y en diciembre la ganadora del XVI Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, Ana Vernia,  expuso su pintura con la exposición La oportunidad de las moscas. Ahora es el turno de Sergio Terrones.

Sergio Terrones junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Ademuz Espai d'Art.

Sergio Terrones junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d’Art.

Fire And Forget. On Violence

KW Institute for Contemporary Art
KUNST-WERKE BERLIN e.V.
Auguststraße 69. Berlin
Hasta el 30 de agosto de 2015

«Fire and Forget” (dispara y olvida) es un término de uso común de la jerga militar para sistemas de armas que se disparan a una distancia segura del enemigo, y que llegan a su destino de manera independiente. La exposición colectiva FIRE AND FORGET. ON VIOLENCE toma el término militar como un punto de entrada a un discurso sobre las ideas actuales de la guerra y la violencia en el arte contemporáneo. La exposición está dividida en cuatro complejos temáticos: ‘fronteras, afecto, memoria y eventos/acaecimiento.

James Bridle, DRONE SHADOW, proyecto en curso, realización según modelo de la sombra de unavión no tripulado, instalación. Fotografía de Timo Ohler.

James Bridle, DRONE SHADOW, proyecto en curso, realización según modelo de la sombra de un avión no tripulado, instalación. Fotografía de Timo Ohler.

Nuevas tecnologías de armas implican la pérdida del enfrentamiento corporal directo y con ello la pérdida del peligro o riesgo para la propia vida. Por eso se necesitan nuevas maneras de expresión de violencia sufrida, atestiguada o solamente temida. Uno de los lugares donde se busca estas maneras se encuentra en el arte. Aunque las armas en el ámbito artistico muchas veces ya estan connotadas como algo malo en si, sin dar referencia a posibles contextos sistematicos o historicos. La exposición se ve a si misma como el intento de mostrar que la complejidad de la violencia no puede ser justificada por sus cálculos lógicos o económicos ni siquiera simplemente por su afecto emocional y se enfrenta de manera autoreflexiva a las posibilidades y limites de lo que el arte puede ser capaz de contribuir hoy en día a esta discusión.

Julius von Bismarck. "POLIZEI", instalación, 2015.

Julius von Bismarck. «POLIZEI», instalación, 2015. Cortesía del artista.

Se presentan obras de Marina Abramovic y Ulay; Ron Amir; Julius von Bismarck; Roy Marca, Ori Scialom, y Keren Yeala Golán; James Bridle; Luis Camnitzer; Mircea Cantor; Jota Castro; Chto Delat; Marcelo Cidade; Jem Cohen; Martin Dammann; Öyvind Fahlström; Harun Farocki; Daniil Galkin; Rudolf Herz; Damien Hirst; Clara Ianni; Emily Jacir; Hunter Jonakin; Joachim Koester; Korpys / Löffler; Barbara Kruger; Armin Linke; Robert Longo; Jazmín López; Kris Martin; Ana Mendieta; Michael Müller; Timo Nasseri; NEOZOON; Katja Novitskova; Jon Rafman; Pipilotti Rist; Robbert & Frank Frank & Robbert; André Robillard; Julian Röder; Henning Rogge; Martha Rosler; Hrair Sarkissian; Santiago Sierra; Timur Si-Qin; Tal R; Javier Téllez; Sharif Waked; Gillian Wearing; Él Xiangyu; Amir Yatziv; Ala Younis.

Mircea Cantor, SHOOTING, 2005, Cortesia de la artista y Dvir Gallery.

Mircea Cantor, SHOOTING, 2005, Cortesia de la artista y Dvir Gallery.

Además fotografías de la colección de Martin Dammann /Archive of Modern Conflict in London (Archivo de Conflicto Modern de Londres) se extienden por toda la exposición como un motivo que la acompaña. Este elemento documental, junto con los enfoques artísticos, es una invitación a reflexionar sobre lo que imágenes artísticas en comparación a imágenes documentales son capaces de retratar – o no. La publicación que acompaña la exposición, así como su programa público y educativo iluminan el tema desde otras perspectivas: El libro FRIENDLY FIRE & FORGET (Matthes y Seitz Berlin) recoge textos literarios producidos para esta ocasión por autores alemanes e internacionales, entre ellos Schorsch Kamerun, Wladimir Kaminer y Kathrin Passig. En las fechas seleccionadas, algunos invitados que han sido afectados personalmente por la violencia guían a los visitantes por la exposición, o invitan para discutir posibles formas de tratar con el tema desde un punto de vista cinematografico, teatral o musical.

Obras de Kris Martin (en primer plano), Henning Rogge, Hrair Sarkissian y Martha Rosler en una de las salas de exposición. Fotografía de Timo Ohler.

Obras de Kris Martin (en primer plano), Henning Rogge, Hrair Sarkissian y Martha Rosler en una de las salas de exposición. Fotografía de Timo Ohler.

«La cultura está muy despreciada»

Homenaje a Soledad Lorenzo
Selección de 53 obras de 29 artistas de su colección privada
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 28 de abril de 2014

A Soledad Lorenzo (Santander, 1937) los ojos se le encienden, a juego con su cabello blanco como la nieve, cada vez que le preguntan por el arte. Y esos mismos ojos van perdiendo fulgor cuando detectan que la cultura, por la que tanto amor siente, resulta menospreciada. Habla bajito, que no falto de intensidad, apoyándose en una mirada chispeante que pretende abarcarlo todo. Es su forma de dar a entender que la palabra llega hasta donde llega, mientras que el arte, ¡ay el arte!, alcanza aquellos lugares recónditos de la mente, cuyo acceso únicamente se logra con la más profunda inteligencia. “El arte es emocional, no tiene verdades como la palabra; está lleno de momentos, de vivencias, que sólo un artista puede transmitir gracias a una inteligencia que se oculta y que igual interesa que no aflore”.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Esa inteligencia artística es la que todo país rico culturalmente debe hacer que emerja. De lo contrario… “La cultura está muy despreciada y, sin embargo, se le da importancia desde el punto de vista del honor”. Soledad Lorenzo lo decía refiriéndose a nuestro país, que toma dicha cultura con la rimbombancia de lo fastuoso para que, tras el fuego de artificio, vuelva a ocultarse la inteligencia. “En Francia es otra cosa, porque allí se concentró en su día el talento, que ahora está en Nueva York”. Y volviendo a nuestro país, no entiende que la cultura se entienda como un lujo (“eso es terrible”), cuando es lo que determina su riqueza. A ella, desde luego, el arte le ha proporcionado una “vida intensa”, que le ha ayudado a “educar la mente”.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Esa vida intensa ha tomado otros derroteros tras el cierre de su galería después de más de 25 años de actividad profesional. El Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana le ha brindado un homenaje con una exposición en el Centro del Carmen.  53 obras de 29 artistas, con los que ha colaborado a lo largo de su vida, integran la muestra. Antoni Tápies, Miquel Barceló, Juan Ugalde, Guillermo Pérez Villalta, Juan Uslé, Pablo Palazuelo, José María Sicilia, Julian Schnabel, Soledad Sevilla o Victoria Civera, arropan con sus obras ese homenaje en el que ha participado igualmente el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria. Su director, Salvador Carretero, enfatizó que Soledad Lorenzo “importó conceptos anglosajones que aquí no se conocían” en la actividad galerística.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

“El arte de verdad, entendido como algo necesario, empieza en los 80”, reconoció la homenajeada. En este sentido, el progreso ha sido “enorme”, a pesar de las sombras que luego apuntó en relación con el menosprecio cultural. Y aquí se detuvo para precisar que la cultura estaba muy despreciada “comparada con el valor que tiene”. Por la crisis pasó como un rayo. Con la perspectiva que le da su amplia trayectoria, Soledad Lorenzo explicó que ya había vivido antes dos crisis (“y siempre han sido duras”), pero el arte “puede con ellas”. El arte, porque “a los artistas sí les afecta”. De ahí la importancia de las galerías, en tanto “sirven de puente entre los artistas y la sociedad”, y de los museos como una forma de “ver y contrastar la realidad”.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

De nuevo la mirada, que Soledad Lorenzo coloca en la cúspide de esa educación cultural. “No existe una educación visual”. El cine, que se apoya a su juicio en el arte, ha contribuido mucho a la formación de esa inteligencia visual que aún está por explotar. Como está por explotar el papel de las galerías que la consellera de Cultura, María José Catalá, presente en el homenaje, afirmó querer “reforzar”. La apertura de la temporada galerística ya contó el pasado año con el apoyo del Consorcio de Museos. Catalá fue en este sentido bien explícita: “Continuaremos con ese proyecto”. Como continuará Soledad Lorenzo tendiendo puentes entre los artistas y la sociedad, por muy cerradas que estén ya las puertas de su galería madrileña. Sabe que no hay barreras al arte, salvo, parafraseando al John Ford de El hombre tranquilo, las que imponga nuestro mezquino corazón.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Salva Torres