José Belenguer. «Geometricidades»

L’Ambaixada

C/Baja, 30
Valencia
Inauguración, sábado 28 de septiembre 12 h.
Hasta el 30 noviembre 2013

 

La obra de José Belenguer (Valencia 1967) destila sinceridad, no busca sensacionalismo y no pretende describir, narrar, expresar o denunciar, se representa a sí misma, sin más. Es artista con todo lo que implica en la forma de pensar y vivir. Como pintor, Belenguer aspira a crear y exponer sus trabajos con la humildad de quien va paso a paso. Desde la percepción subjetiva del observador, en sus trabajos se denota dominio de técnica y pasión por las líneas y el juego de contrastes. Líneas que separan áreas similares a departamentos estancos y planos cuyo rigor geométrico no interfiere en el ritmo de la obra. En ocasiones, los colores buscan matices personales, y lejos de lo real hacen percibir profundidad y volumen donde en verdad solo se trata de una sensación óptica. Otras veces el color y las finas líneas se conjugan para construir escenarios que se asemejan a paisajes vistos desde el aire. De su pulso emerge el don de crear espacios frontales que ganan grados de inclinación como paisajes en desnivel, como de grandes laderas vistas desde la altura de un ave migratoria volando en pleno viaje estacional.

Gesto y geometría se funden para conectar con fuentes de la llamada color-field painting, una de las variantes del expresionismo abstracto norteamericano que derivó después en el minimalismo, y a la que se asocian nombres como Clyfford Still (1901-1980), Mark Rothko (1903-1970), Barnett Newman (1905-1970), y Enrico Accatino (1920-2007), pero sobre todo, la obra evoca la abstracción lineal minimalista española contemporánea sobre la que destaca el testimonio artístico de Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007) y también de Rafols Casamada (Barcelona, 1923-2009).

Red over red. 90 x 90. 2013. Imagen cortesía del autor.

Red over red. 90 x 90. 2013. Imagen cortesía del autor.

El lugar de la exposición,  L’Ambaixada, es un espacio dinámico, multidisciplinar, dedicado principalmente a la arquitectura, diseño y economía urbana, de dimensiones reducidas, me atrevería a decir que es un ejemplo de optimización por centímetros, uno de esos sitios que emanan sentido común, austeridad y optimismo en dosis proporcionadas. Está fundado y regentado por el arquitecto David Estal Herrero, conocido entre otros por El taller de construcción con madera (La Calderería, 2012), por sus razonamientos sobre la viabilidad del futuro Parque Central de Valencia con costes razonables, y por Desayunos con viandantes entre otros. Al modelo de viabilidad de su espacio, David Estal aplica una especie de coworking muy singular. Se trata, sin duda, de unos de esos lugares que marcan la vida y el pulso cultural de una ciudad. Dicho espacio abre una ventana al arte de Belenguer, lo de la ventana es literal, puesto que una cristalera que da a la calle se convierte en atractivo escaparate para los paseantes desde el que podrán verse 21 piezas muy gestuales de pequeño formato, concretamente 20 x 20, en el interior de L’Ambaixada una pieza de 90 x 90 y un díptico de 160 x 120 centímetros. Técnicamente, Belenguer recurre al acrílico sobre lienzo para la realización de cada obra, excepto en el citado díptico que está realizado sobre madera imprimada. Todas las obras están realizadas en 2013. Aunque hay una excepción, una pieza que cobra especial protagonismo; se trata de una silla intervenida por el autor en 2012. Dicha silla dará lugar a otra propuesta expositiva. Algunos visitantes, espectadores elegidos al azar, serán retratados sobre el citado mueble y sus retratos serán el eje central de otra exposición, para cuya labor aporta experiencia el fotógrafo Rober Solsona, amigo y colaborador de Belenguer.

Geometricidades. José Belenguer en  L'Ambaixada.

Geometricidades. José Belenguer en L’Ambaixada.

Entre algunas de las anteriores propuestas expositivas y menciones de Belenguer cabe citar el primer premio de grabado Galileo Galilei y la exposición en la desaparecida Galería Ibalart (Valencia, 2004),  la Sala Josep Renau, FBBAA, UPV, (Valencia, 2004, 2005 y 2006), Galería Duomo y Galería 9 (Valencia, 2005),  Factoría D`Art (Valencia, 2006), Galería Rosalía Sender (Valencia, 2007) Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Jaén (2008), Galería Color Elefante (Valencia) y Sala de Exposiciones Gaspar Becerra, Baeza (Jaén, 2009), Fundación María Forcada, Tudela (Navarra, 2011) y el Certamen de Pintura Natural de Caja Rural de Jaén (2012). La trayectoria de Belenguer es como el trazado imaginario dibujado por el rumbo de un velero, libre desde su salida, presente en la inmensidad, y con un destino: el que marca la brújula de su vocación.

Vicente Chambó

 

Crisis o la avaricia que rompió el saco

Crisis. Exposición colectiva

Centre Cultural La Nau

C/ Universidad, 2. Valencia

Hasta el 1 de septiembre

Si usted, en tiempos de bonanza económica, fue a pedir un crédito y se lo dieron, estuviera o no por encima de sus posibilidades, ahora seguramente lo estará pagando con creces. Aquellos que se lo prestaron, siguiendo las directrices del manirroto sistema bancario, olvidan su responsabilidad en la crisis, colocándola toda en la ciudadanía y en sus tristes gobiernos. De manera que nos vemos de nuevo inmersos en la vieja dinámica: “Privatización de los beneficios, socialización de las pérdidas”. O lo que viene a ser lo mismo: la banca, como en los casinos, siempre gana.

Fotografía de Rober Solsona para la exposición Crisis. PhotOn. La Nau

Fotografía de Rober Solsona para la exposición Crisis. PhotOn. La Nau

Si usted, al frente de su pequeña empresa, no puede hacerse cargo de ciertos pagos, seguramente lo pagará con el cierre. Si usted, en cambio, dirige un gran banco, ya puede acumular pérdidas que alguien le rescatará sin tener, por ello, que dar explicaciones. La responsabilidad, como los balances, tiene sus escurridizos activos y sus paganos pasivos. O lo que viene a ser lo mismo: la irresponsabilidad se paga, siempre y cuando seas objeto de contabilidad y no el contable.

Para ponerle imágenes a todo ese despropósito que se ha dado en llamar crisis económica, el III Festival Internacional de Fotoperiodismo PhotOn ha reunido en el claustro del Centre Cultural La Nau de Valencia la obra de un puñado de reporteros gráficos. Alberto Di Lolli, Olmo Calvo, Juan Carlos Barberá, Bernardo Pérez, Rober Solsona y Andrea Comas, entre otros, ilustran con sus respectivos trabajos esa deriva del sistema financiero, de aquellos que lo amaron tanto y de quienes lo están pagando en injusta proporción al dinero que supuestamente obtuvieron en pleno vendaval económico.

Imagen de Olmo Calvo para la exposición Crisis. PhotOn. La Nau

Imagen de Olmo Calvo para la exposición Crisis. PhotOn. La Nau

Con la cara pintada, como se les ha quedado a muchos, aparece la joven que Di Lolli recoge en una de sus fotografías, aquella que sirve de protesta contra los recortes en sanidad, esta última palabra escrita en la frente de la joven protagonista. Su palidez y perplejidad refleja el malestar extendido entre la ciudadanía, que asiste atónita a la alegría de los dirigentes de Bankia que allí mismo recoge Rober Solsona en su imagen. En el centro, Rodrigo Rato y José Luis Olivas, junto a otros responsables, celebran la presentación en el Palau de les Arts de la nueva entidad bancaria. Mientras por un lado se recortaba, por el otro se anunciaba una próxima y venturosa salida a Bolsa, cuya avariciosa operación terminó rompiendo el saco de Bankia.

Y así hasta las cargas policiales, los desahucios, las ventas al mejor postor, en fin, la economía sumergida y sumergiéndose en un océano de calamitosas decisiones gubernamentales, bajo la luz y taquígrafos del abstracto mercado. Todos los nombres y apellidos vienen de abajo, mientras por encima se extiende una densa bruma. Crisis, tal es el título de la exposición colectiva. Y, puestos a recortar, bien pudiera decirse: Crisis colectiva. Eso sí, por muy colectiva que sea, en tanto la avaricia se extendió por la sociedad como un virus, algunos ya la están pagando, mientras otros se limitan a seguir echando cuentas.

Fotografía de Alberto Di Lolli para la exposición Crisis. PhotOn Festival. La Nau

Fotografía de Alberto Di Lolli para la exposición Crisis. PhotOn Festival. La Nau

Salva Torres

Fragments: ¡No disparéis al fotoperiodista!

La Nau

Fragments: Fotoperiodistes valencians 2012

Valencia

C / Universidad, 2

Hasta el 1 de mayo

La política, como apuntó con extrema lucidez Groucho Marx, es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. No toda, por supuesto, pero sí la política que últimamente venimos padeciendo. Y para demostrarlo ahí está Fragments, la muestra de los fotoperiodistas valencianos que ya va por su décimo año de la mano de la Unió de Periodistes Valencians. Y creciendo. En parte, gracias a la Diputación de Valencia, que censuró la que tenía lugar en el MuVIM en 2009 y, desde entonces, ha catapultado su repercusión pública.

Lo dicho: se buscó un problema donde no lo había, se diagnosticó una enfermedad supuestamente provocada por el sarcasmo de ciertas imágenes, y se aplicó el remedio equivocado de su censura. El resultado ahí lo tienen: Fragments goza cada año de mejor salud. “En el fondo, la Diputación nos hizo un favor y nos lanzó al estrellato”, reconoce Kai Försterling, coordinador de la exposición, junto a los también fotoperiodistas Biel Aliño y Marga Ferrer.

Gozando de magnífica salud, no se puede obviar el contexto de la crisis. Contexto que ha hecho, por ejemplo, que disminuyan los profesionales que participan cada año en Fragments. De ahí esas siete fotos negras, incrustadas entre el resto de imágenes que conforman la muestra, a modo de simbólicas esquelas. “Es un recordatorio de los muchos compañeros periodistas que han perdido su trabajo”, subraya Kai. Fotoperiodistas a los que se ha llevado por delante la crisis, tras la palmadita en la espalda de sus respectivos medios por los servicios prestados. De manera que entre censuras institucionales y despidos laborales parece resonar la exclamación fílmica de Truffaut: Disparad al pianista, en este caso, al fotoperiodista.

No, no disparéis al fotoperiodista, entre otras razones porque matamos la posibilidad de contemplar imágenes como las que hasta el 1 de mayo permanecerán expuestas en La Nau de la Universitat de València. Gustarán más o menos, pero revelan el estado de salud de la sociedad democrática. Sin esas u otras imágenes esclarecedoras del panorama político, cultural, social o deportivo, seguiríamos igual de vivos, pero nos faltaría el soplo de libertad que aportan esas fotografías en el marco del periodismo.

La Nau se ha hecho cargo los tres últimos años de Fragments, tras el desaire de la Diputación. La FNAC, el Museo de la Ciudad, El Tossal, el MuVIM y la galería Tomás March ya fueron antes sedes de la exposición. Una exposición que este año cuenta con obra de los fotoperiodistas Germán Caballero, Aitor Alcalde, José Cuéllar, Eva Máñez, Juan Carlos Cárdenas, Pablo Garrigós, Miguel Ángel Montesinos, Alberto Sáiz, Miguel Lorenzo, Jesús Ciscar, El Flaco, Miguel Ángel Polo, Irene Marsilla, Rober Solsona, y los mencionados Försterling, Aliño y Ferrer. Menos de los que suelen ser habituales, debido a las bajas, el desánimo y las dificultades propias de una selección de imágenes que provoca sus desavenencias. 

En cualquier caso, ahí están los tristes desahucios, el juego de ping-pong entre políticos, las cargas policiales, las alegrías y tristezas deportivas, los incendios forestales o de ese Future en llamas, obra del artista Santiago Sierra. Imágenes para sacarle los colores a más de uno, la sonrisa cómplice o simplemente catártica y la prueba documental de que el periodismo sigue vivo. A pesar de los pesares y de la funesta manía de disparar a los fotoperiodistas, un blanco fácil porque ellos sí que disparan por libre. 

Salva Torres