Russafart arranca fuerte pero con débil presupuesto

Russafart. Obrando arte
Diferentes espacios del barrio de Russafa. Valencia
Del 25 al 29 de mayo de 2016

Arístides Rosell, coordinador de Russafart, lo repite una y otra vez: “Tenemos un valor impresionante en el barrio que la institución pública no tiene en cuenta”. Se refiere a los más de 50 estudios que en apenas 5 km2 se concitan en Russafa. “Hasta ahora vive de espaldas a ello”, resaltó. De espaldas a un festival que del 27 al 29 de mayo abrirá las puertas de todos esos estudios que, junto a galerías, comercios y diferentes espacios expositivos, mostrarán el trabajo de 348 artistas. Y todo ello con apoyo en especies, pero nula ayuda económica.

“El Ayuntamiento de Valencia tiene un doble rasero”, denunció Rosell, en referencia a los 20.000€ que sin embargo el Área de Cultura ha aportado al Festival de Artes Escénicas Tercera Setmana, que arrancará en junio. “Han tenido más en cuenta a un festival de reciente de creación que a otros que llevamos años funcionando”. Y demostrando el potencial artístico de un barrio que este año celebra su quinta bienal abriéndose más que nunca al exterior, con la visita de colectivos del barrio de Bellville en París y de Santa Teresa en Río de Janeiro. Artistas de Russafart ya han estado en el barrio parisino, y otros lo harán después con Río, en lo que constituye un enriquecedor intercambio cultural. La galería el Tossal y la Biblioteca Nova Al-Russafí acogerá los trabajos de esos colectivos.

Obra de Marlén Ramos. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Marlén Ramos. Imagen cortesía de Russafart.

“Demandamos acompañamiento de la institución pública: velar por lo que sucede en la ciudad”, manifestó Rosell, contrariado por ese doble rasero institucional. Doble rasero económico que se extiende al régimen de ayudas, “a las que nos presentaremos todos”, aludiendo a las nueve asociaciones que conforman la Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas (PICUV), y de las que han sido excluidos los organizadores de Tercera Setmana recibiendo ese trato de favor. A pesar de todo, el “museo expandido en el barrio”, como fue definido Russafart “continúa creciendo y desarrollándose”, subrayó Rosell.

Román de la Calle, catedrático de Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Valencia, que desde su primera edición viene apoyando el festival, incidió en ese carácter museístico de Russafart: “El IVAM ha introducido la ciudad entre sus reflexiones y vosotros el museo en el barrio”. Pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas y performers participan en un festival que desplegará, además, alrededor de 500 actividades paralelas en cuatro días.

Obra de Carlos Hernández Sacristán. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Carlos Hernández Sacristán. Imagen cortesía de Russafart.

De ahí lo de museo expandido y de ahí también el lamento de sus organizadores por tener “que partir de cero” cada año, a pesar del voluminoso y cualitativo aporte artístico del barrio a la ciudad. “Se hace desde la precariedad más absoluta”, insiste Rosell, “cuando estamos contribuyendo a la revitalización de Russafa y a que se conozca Valencia a nivel nacional e internacional”. En cualquier caso, el coordinador del festival artístico huye de la palabra moda. “No me gusta decir que está de moda, porque las modas pasan y aquí se ha creado un tejido cultural que ha dinamizado el barrio y escapa de esas modas”.

Una exposición colectiva en la galería Imprevisual, con obras de formato 20×20 donadas por los propios artistas al precio de 50€ por pieza, combina la exhibición de 149 trabajos y la casi única posibilidad de recaudar fondos. “El recurso de Verkami [plataforma digital de micromecenazgo] no ha funcionado muy bien hasta la fecha”, reconoció Rosell. Lo que sí está funcionando es la aplicación digital creada por Esam Tecnología, de la Universitat de València, que servirá de guía por los diferentes itinerarios. “Apenas puesta en funcionamiento ya llevamos más de 300 descargas”, destacó Vicente Llorens, responsable de la empresa tecnológica.

Obra de Bia Sasso. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Bia Sasso. Imagen cortesía de Russafart.

La empresa privada, a la espera de la tan ansiada ley de mecenazgo, también aporta su grano de arena al festival. Embajada Alhambra, espacio ideado por la marca cervecera, reunirá en Cosín Estudio las últimas creaciones de artistas como Paco Roca, Vicente Talens, Marco Caparrós, Omega TBS y Raquel Rodrigo. Y EMT, empresa de transporte municipal (he ahí el aporte institucional en especie), cederá un microbús para que los niños lo pinten y hagan graffitis sobre su chapa a modo de talleres creativos. La artista de Russafart Hélène Crecent será la encargada de guiar ese “espíritu gamberro” (Rosell) de los más pequeños.

Román de la Calle definió la cultura que a borbotones fluye en Russafart como ese “pequeño afluente que nada entre dos ríos: la política y la economía”. Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, en representación de ese primer río, dice en el catálogo del festival que el mundo de la creación es “un sector estratégico en el nuevo modelo de desarrollo socio-cultural y económico justo y sostenible en el que estamos trabajando”. Por eso valora “mucho la aportación que hace Russafart”. Lástima, como ironizó De la Calle “que [el barrio] no tenga mar”, aunque “sí la mar de imaginación”. De momento, a falta de ese otro río económico, Russafart desde luego nada en la abundancia.

Obra de Miguel Ángel Aranda. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Miguel Ángel Aranda. Imagen cortesía de Russafart.

Salva Torres

Cine y arquitectura de Brasil en Hat Gallery

Miradas sobre cine y arquitectura
Hat Gallery
C / Dénia, 37. Valencia
Estación Central: viernes 27 de marzo, 20.00h.
Ponente: Daniel Gascó

Hat Gallery acoge desde el pasado enero, a razón de película por mes, el ciclo ‘Miradas sobre cine y arquitectura’, que se traslada a Brasil, más específicamente a la ciudad de Rio de Janeiro. A través de tres grandes películas del cine brasileiro actual, se plantea un retrato de la ciudad de Rio muy amplio, complejo y diferente de la clásica imagen de tarjeta postal a la que estamos acostumbrados. Tres miradas muy distintas sobre una misma ciudad que nos ayuda a intentar entender mejor la complejidad de una metrópolis con más de diez millones de habitantes y revela las diferentes ciudades que la componen.

Fotograma de 'Ciudad de Dios', de Fernando Meirelles. Hat Gallery.

Fotograma de ‘Ciudad de Dios’, de Fernando Meirelles. Hat Gallery.

El ciclo arrancó el jueves 29 de enero con la película de Fernando Coimbra ‘El lobo detrás de la puerta’ (O lobo atrás da porta). La investigación policial sobre la desaparición de una niña en la zona norte de Rio de Janeiro descubre una red de mentiras, amor, celos y venganza. La película recibió los premios a Mejor película y mejor director en el Festival de Miami, Mejor película y mejor actriz en el Festival de Rio, Mejor película latino-americana en el Festival de San Sebastián. Carlos Perles, arquitecto y urbanista por la FAAP de São Paulo, Brasil, desde el 2001, fue el encargado de hablar sobre la película.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

‘Ciudad de Dios’, de Fernando Meirelles fue la segunda película del ciclo, que se proyectó el jueves 26 de febrero, con coloquio dirigido por William Chinem. Y este jueves cierra el ciclo ‘Estación central’, de Walter Salles, con Daniel Gascó, del videoclub Stromboli, como ponente.

Hat Gallery, que el próximo mes de mayo cumplirá cinco años, es un espacio de diálogo y debate entre disciplinas artísticas: Arquitectura, Diseño y Arte. Iniciativa del estudio de arquitectura sanahuja&partners, Hat Gallery está situada en la sede que éste tiene en el multicultural barrio de Russafa, en Valencia, espacio que ha permitido la programación de infinidad de actividades, exposiciones, proyecciones, talleres, performance, conciertos y conferencias.

Hat Gallery con el montaje 'Silla Libre'. Imagen cortesía de la galería, a punto de cumplir cinco años.

Hat Gallery con el montaje ‘Silla Libre’. Imagen cortesía de la galería, a punto de cumplir cinco años.

A lo largo de sus casi cinco años de historia, se han organizado 16 exposiciones relacionadas con la arquitectura, el diseño y el street art. La primera de ellas fue ‘Silla Libre’, comisariada por Luis Eslava y Lorena Sauras, la cual implicó a 40 artistas de diferentes disciplinas bajo el reto de customizar una silla común. Dichas sillas son un símbolo de Hat Gallery y el mobiliario para las propias actividades que organizan.

Por otro lado, se han ido sacando de la chistera Hat Cinema, con diferentes ciclos y un total de 10 films y 10 ponentes, así como Hat Talks y el ciclo Arquitectura Escénica, que a través de tres charlas-debate, relacionó la arquitectura con la música, el teatro y la danza. También inauguraron Hat Workshops con el taller de Arquitectura Plegable de la artista japonesa Chisato Tamabayashi.

Hat Gallery ha transformado su espacio para acoger propuestas de arte escénico. A través de Hat Music, conciertos íntimos, Hat Dance, piezas de microdanza contemporánea y Hat Theatre, propuestas de microteatro, Hat Gallery se transforma en club de música o plató.

Hat Gallery ha estado igualmente muy vinculada desde sus inicios al barrio donde se sitúa, Russafa, participando activamente en festivales como Russafart, Russafa Escènica y Russafa Loves Kids, así como a la Valencia Disseny Week y su ruta por espacios del barrio.

Fotograma de Estación Central.

Fotograma de Estación Central, de Walter Salles. Hat Gallery.

Calles de película

Ciudades de cine, de Ediciones Cátedra
Coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés
Participan: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt

Cualquier ciudad puede convertirse eventualmente en un plató. Pero algunas grandes capitales son más conocidas a través de las películas que por las visitas turísticas. Escenarios de films memorables que han dado la vuelta al mundo: Nueva York, París, Londres, Roma, Venecia… Cuando el viajero llega a una de esas urbes experimenta una sensación de «déjà vu», de familiaridad, que nunca se da en otros lugares.

'Lost in Traslation' de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘Lost in Traslation’ de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Sin embargo, una enorme distancia separa a la ciudad real de su proyección fílmica. Una película sólo ofrece una visión fragmentada, construida, imaginaria, tamizada por la mirada de los cineastas. Existen tres versiones distintas de una misma ciudad: la real que crece y se desarrolla gracias al esfuerzo de sus habitantes, la representada por los cineastas en sus obras y, por último, la percibida por el público como fusión de las anteriores, en la que ambas se complementan.

Estas tres visiones se funden en ‘Ciudades de cine’ una singular visión del séptimo arte a través de sus escenarios exteriores, editado por Cátedra, con 534 páginas profusamente ilustradas. Valencia no aparece entre las 29 ciudades mencionadas, pero cuatro valencianos integran el equipo de 31 autores, coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés. Son: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

“Como su nombre indica, el estudio analiza cómo el cine ha representado la ciudad desde el punto de vista de la Historia del Arte”, dice Carmen Guiralt. “También aborda muchas otras disciplinas, como la literatura y la fotografía, y, sobre todo, es un libro sobre cine. Un recorrido por las ciudades que con mayor frecuencia han servido de escenario cinematográfico: Nueva York, Roma, París, Londres, Venecia, Los Ángeles, Río de Janeiro, Sidney, Bombay, Barcelona, Shanghai, etcétera”.

Guiralt destaca que se trata de un libro carente de prejuicios desde el punto de vista cinematográfico. “El objetivo de cada uno de los 29 capítulos ha sido ofrecer una visión panorámica lo más completa posible de cada ciudad”, señala. “Es decir, la visión global que el séptimo arte ha reflejado de una determinada ciudad, incluyendo el mayor número de títulos posibles, films de todas las épocas,  distintos géneros cinematográficos y de diversas naciones. No sólo tienen cabida películas de calidad, sino todo tipo de películas, pues hay que tener presente que una mala película en ocasiones puede proporcionar una visión más amplia y rica de una ciudad que una buena”.

'El exorcista' de William Friedkin, aparece en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘El exorcista’ de William Friedkin, aparece en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Nueva York es sin duda el plató más utilizado en la historia del séptimo arte, seguida de París, Londres, Roma, Berlín, Los Ángeles y Venecia. Otras ciudades que están cobrando una creciente importancia son Tokio y Pekín.  Aparecer más o menos en películas no influye en el prestigio de una ciudad, pero sí la hace más conocida. “Influye directamente en la imagen mental que nosotros como espectadores construimos de esa ciudad, aun cuando nunca la hayamos visitado”, indica Giralt.

“De manera inconsciente, pero firme, nos hacemos idea muy clara de las ciudades a través del cine. Siempre tenemos la sensación de haber estado antes en ese lugar y en ese proceso el cine es el máximo responsable. Tal y como se indica en la introducción del libro, en esa operación de reconstrucción mental influyen todas las artes, pero el cine es el que mayor impacto visual ha ejercido y ejerce en el público”.

Portada del libro 'Ciudades de cine', de ediciones Cátedra.

Portada del libro ‘Ciudades de cine’, de ediciones Cátedra.

Valencia no ha sido incluida porque el estudio se centra en las ciudades que mayor atención cinematográfica han recibido a nivel mundial, “y no es una ciudad que sobresalga por su presencia fílmica ni a nivel nacional ni internacional. De hecho, es célebre, por absurdo, el caso de la norteamericana ‘Misión Imposible II’, con la ciudad de Sevilla como escenario de fondo, que combina de forma delirante la Semana Santa, las Fallas y los Sanfermines, todo en uno”.

Las ciudades españolas que aparece son Barcelona, Madrid y Sevilla, con películas como ‘Apartado de correos 1001’ (Julio Salvador, 1950), ‘Los chicos’ (Marco Ferreri, 1959) y ‘Grupo 7’ (Alberto Rodríguez, 2012), respectivamente.

'Manhattan' de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los editores.

‘Manhattan’ de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los editores.

Bel Carrasco

Un Russafart ‘apoteósico’

Balance de Russafart 2104
Más de 80 espacios del barrio de Russafa en Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Se han superado con creces las expectativas”. Arístides Rosell, coordinador de la bienal artística Russafart, valoró esa superación en torno a los 60.000 visitantes que acudieron a los cerca de 90 espacios abiertos al público durante los tres días. En la anterior edición, rondaron los 40.000. Pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas y performers, que abrieron las puertas de sus estudios y talleres, pudieron sentir ese interés de la gente por el arte que se hace fuera de los circuitos comerciales. Ya sea directamente en sus espacios de producción e incluso a pie de calle, los miles de visitantes (“público diferente, respetuoso e interesado por el arte”: Arístides) comprobaron la agitación artística de un barrio cuya bienal no para de crecer.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

“Ha sido apoteósico”, recalca el coordinador de Russafart, que ha tenido como lema este año ‘Comunicando arte’. Galeristas, gestores culturales y coleccionistas pudieron tomar nota de esa ingente comunicación, difícil de cuantificar económicamente, dada la discreción en las ventas, pero que Rosell valora muy positivamente a nivel de contactos y futuros proyectos. “Se han tramitado exposiciones con artistas y el menudeo del mercado se ha movido”.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

La participación, por primera vez en Russafart, de artistas internacionales invitados, en esta ocasión procedentes de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, también ha contribuido a elevar la capacidad de intercambio cultural de la bienal. “Es un proyecto que se gestó hace tres años y del que ahora se recogen sus frutos”. Los 10 artistas brasileños participantes, que llevan 24 años haciendo su Russafart en el barrio de Santa Teresa, aportaron sus obras y su experiencia en la organización de un evento similar.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Tráfico “colapsado” durante los tres días de la bienal (“no se podía aparcar”, subraya Arístides), estudios abiertos de par en par, gente entrando y saliendo de los diferentes espacios, animación cultural en todo el barrio, dejan la sensación, apuntada por el catedrático Román de la Calle, de hallarnos ante “un proyecto inductivo, no institucional”. Un proyecto que nace de abajo hacia arriba y que sirve de “imán para ayudar a la transformación” de un arte que De la Calle entiende como esencial para el enriquecimiento social, lejos del carácter decorativo que suele atribuírsele.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Con un presupuesto exiguo, más que integrado por dotación económica compuesto por ayudas en la producción o en materia de seguridad ciudadana, Russafart sigue haciendo valer el altruismo de cuantos colaboran, cuyo “ingente trabajo” Arístides Rosell recordó que no tenía precio. “Todo esto si se cuantifica son miles de euros, pero finalmente es low cost”, señaló durante la presentación de la bienal. La tarea pendiente de alcanzar (el presupuesto necesario para que tamaña creatividad tenga la recompensa que se merece) resulta complicada. “Cada año partimos de cero; es como volver a empezar”, concluyó Rosell. He ahí la apuesta, de nuevo sobre la mesa, de la próxima bienal. Porque Román de la Calle lo tenía claro: “El año que viene alzaremos la mano”. La quinta edición de Russafart ya está en marcha.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Salva Torres

Russafart, en cuarto creciente

Russafart: Comunicando arte
280 artistas, 84 espacios
Barrio de Russafa. Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Partimos de cero. Es como volver a empezar”. Arístides Rosell, coordinador general de Russafart, lo dijo refiriéndose al presupuesto con el que cuenta una iniciativa cultural que gana adeptos, participación y nivel artístico año tras año. En su cuarta edición, que el catedrático y ex director del MuVIM Román de la Calle afirmó como preludio de la quinta (“el año que viene alzaremos la mano”), serán 280 artistas y 84 espacios los que participen en una bienal que convierte el barrio de Russafa en el “gran escaparate de la ciudad” (Rosell), entre el 30 de mayo y el 1 de junio.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

De la Calle, evocando cierto dictum romano en forma de pregunta (“¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por Roma?”), trasladó la cuestión al evento a punto de arrancar: “¿Qué podemos hacer por el barrio?”. La respuesta: Russafart. “Es un proyecto inductivo, no es institucional”. Viniendo de abajo, en lugar de arriba, “puede ser, no la guinda del pastel que se le atribuye al arte, sino el imán para ayudar a la transformación”. Y Román de la Calle apeló a ese sentimiento colaboracionista de los artistas, espacios privados y talleres para lanzar su máxima: “Nula ciudad, sin ética”.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Rebeka Catalá, coordinadora artística y convaleciente por una enfermedad, dejó dicho en un escrito que leyó Arístides Rosell, que a Russafart no se venía a ver, “sino a vivirlo”. A vivir la apertura de talleres, de estudios y espacios expositivos, en los que una larga nómina de artistas mostrarán sus obras de primera mano, ‘Comunicando Arte’, según el lema de esta cuarta edición, sin redes sociales de por medio, sino “de forma directa con la gente”, subrayó Rosell, para quien el éxito del encuentro cultural estaba en la riqueza de su carácter colaborativo.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

El Ayuntamiento de Valencia, con una exigua dotación, que suple con aportación en materia de seguridad ciudadana, permisos y licencias, Imprenta Romeu, Ideo o Real Academia de Bellas Artes son los que cubren de cierta forma las necesidades presupuestarias, que nunca llegan a compensar el “ingente trabajo” (Rosell dixit) de cuantos colaboran de manera altruista en Russafart. La creatividad tiene su precio, pero no se paga. “Todo esto si lo cuantifican son miles de euros, pero finalmente es low cost”, destacó el coordinador general del evento artístico presentado en la galería Imprevisual.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Russafart, como novedad, contará en esta edición con la participación de diez artistas brasileños de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, que permitirá cierto intercambio cultural todavía por cerrar. Los artistas serán presentados el 27 de mayo en las Escuelas de Artesanos de Russafa. Pintura, fotografía, poesía, proyección de videos, música, lecturas teatralizadas y performances coparán las exposiciones y actividades previstas en espacios tan dispares y fecundos como Espacio 40, Café Berlín, Arquitécnica Ruzafa, Canguro Verde, Café Dublín o Sporting Club Russafa, junto a diferentes estudios y talleres.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

El “indisimulable centro comercial” en el que lleva camino de convertirse el barrio de Russafa, a juicio de José Saborit, artista de Russafart, cuenta con la amortiguación de un evento artístico que “surgió de abajo como trama de afinidades” que para Saborit constituye su mayor fuerza. A falta del presupuesto necesario que dignificara el esfuerzo creativo de tantos artistas, valga ese espíritu colaboracionista como prueba fehaciente del vigor cultural de un barrio a prueba de lastimera crisis.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Salva Torres

Anna Bella Geiger. Ni más ni menos

Anna Bella Geiger. Circa MMXIV: ni más ni menos
Galería Aural
Labradores, 14. Alicante.
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 30 de junio de 2014

Circa MMXIV: ni más ni menos, es la primera exposición individual de la artista en España, una muestra expositiva que se entiende como un viaje por los pasajes de su producción artística desde los años 70 hasta algunas de sus piezas más actuales.

Circa es un término que la Anna Bella Geiger viene empleando desde el 2005 en las exposiciones que formulan un recorrido de una trayectoria que abarca toda la segunda mitad del s. XX hasta principios del s. XXI, que permite otros modos de relativizar obras elaboradas a través de diversas décadas, sin que ello perjudique a sus significados concretos y esenciales.

Anna Bella Geiger, "Local com ondas e meridianos". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local com ondas e meridianos». Imagen cortesía de la galería.

Geiger opta por la organización de su poética en series temáticas mediante la representación de los mapas, cuyo carácter icónico se tensa para crear una verdadera “topografía del arte” (el lugar del arte como geografía y la geografía como lugar de arte) en su abstracción planimétrica, en el trazado imaginario de meridianos, paralelos, planisferios, etc. y, simultáneamente, problematizar las delimitaciones culturales, históricas, políticas y sociales), para articular un discurso territorial en el cual confrontar los conceptos de identidad y alteridad, cultura nacional, el lugar del artista en la sociedad, la constitución del circuito del arte en Brasil y su posición en el mundo.

La artista revela las contradicciones del sistema representacional de la cultura y desconfía de la misión pedagógica de la imagen del nativo de Brasil.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Los años 70 son una etapa de debate profundo en la relación entre la cultura brasileña (periférica) y las culturas europeas y norteamericanas (centralizada). Con sus mapas híbridos, visionarios y críticos, repletos de un clamor anticolonialista, Anna Bella refrenda la ya conocida máxima del uruguayo Torres García, que, al proponer un mapa de América latina cabeza abajo, proclamó que el Sur es el Norte, y viceversa. Toda su obra refleja la idea de la descolonización. Esta preocupación de la artista relaciona la identidad cultural con el espacio vivido, tan evidente y coherente con nuestro mapa político actual.

Estimulada por las cuestiones suscitadas por el arte conceptual y el momento político vivido, su producción de la década de 1970 está marcada por un carácter eminentemente experimental: fotograbado, fotografía fotomontaje, serigrafía, fotocopia, tarjetas postales, vídeo, Súper 8, lo que la lleva posteriormente a trabajar toda una serie de formas híbridas (objeto-esculturas, grabado-objeto, fotografía-objeto, foto-collage, foto-instalación, vídeo-instalación), en el sentido de desdibujar fronteras entre ellos y con la idea de pasaje, del retorno a lo nómada, el exilio y de movimiento continuo. Tal vez por ser hija de inmigrantes y vivir en Río de Janeiro, se ocupa de la problemática de la adaptación, la mimesis, el intercambio y la ubicuidad, la búsqueda de lo global en lo local y viceversa. En los trabajos que dialogan con las vertientes conceptuales al indagar sobre el carácter ontológico del arte, Anna Bella Geiger interroga también los sistemas culturales y políticos que crean y perpetúan el arte.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Geiger desarrolla una poética contemporánea del espacio, pero la condición doblemente contemporánea de la artista se evidencia en el planteamiento de la liberación de la autonomía del arte y de la especificidad de los medios como géneros cerrados manteniendo el pulso con cada uno de ellos en la tentativa de establecer interdependencias. Anna Bella atraída por el carácter intimista y subjetivo del vídeo, y el juego metalingüístico, polemiza acerca de las narrativas de las producciones televisivas de entonces donde el consumismo y la pasividad propagada por la cultura de masas reproducía una visión contraria a la realidad cotidiana.

Anna Bella Geiger, "Local Da açao nº 1" (1979). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local Da açao nº 1» (1979). Imagen cortesía de la galería.

El vídeo es una herramienta de experimentación. Ello se evidencia en la “suciedad” de la calidad de la imagen y el sonido ambiente. Utiliza el dispositivo tecnológico para registrar una acción-operación donde hace frente a la presencia de otra frontera, la del tiempo. Aquí la artista es la protagonista de tres acciones que no son concebidas como performances, pues el uso del cuerpo no está concebido ni como un medio de expresión personal ni como soporte-, sino como simulacro. Los vídeos siguen el camino de la ironía, se tornan símbolos de resistencia y protesta hacia el régimen militar. Todo ello nos indica que Anna Bella Geiger adopta una postura crítica elaborada mediante la serie, la variación, mutación y repetición, cuestiones que le permite desarrollar a través del vídeo o del grabado como medios propicios a la seriación y multiplicidad, constituyendo la configuración formal de su trabajo.

Anna Bella Geiger, "Passagens" (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Passagens» (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Esta exposición propone una aproximación hacia la comprensión de la historia entre América del Sur y Occidente, puesto que la herida colonial señala las ausencias con las que se ha narrado la historia.

Anna Bella Geiger, "Sobre nácar com onda". (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Sobre nácar com onda». (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, 1933), considerada una de las más importantes artista contemporáneas brasileñas, ha dedicado toda su carrera a la investigación y experimentación artística entorno al debate arte y sociedad, y como docente a la formación de nuevas generaciones. Fue una de las primeras artistas conceptuales y pionera en la utilización del vídeo en Brasil.

Anna Bella Geiger, "O Pao Nosso de Cada Dia" (1978). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «O Pao Nosso de Cada Dia» (1978). Imagen cortesía de la galería.