Ruta del cómic

V Jornadas de Cómic, Valencia Línea Clara, Prehistoria y cómic
Mercado de Tapinería (24-26 junio), IVAM (hasta 2 de octubre), Museo de Prehistoria (hasta noviembre de 2016)

Cómic, tebeos, historietas…Da igual el nombre que les demos. Imágenes y textos hacen muy buenas migas. Viñetas y bocadillos entablan una productiva alianza, pues las primeras actúan de reclamo entrando por los ojos, y las palabras confirman y amplían lo que se está viendo. Los dos hemisferios cerebrales trabajan al unísono para interpretar una historia y gozar de ella. Tras el cuento ilustrado que te leen los padres y abuelos, el tebeo es la primera lectura. La primera que uno elige. Con el paso de los años algunos se pasan al libro, pero otros muchos permanecen fieles a la inmediatez del cómic que ya ha conquistado el título de octavo arte ingresando en un par de museos valencianos: el IVAM y el Museo de Prehistoria. Además, del 24 al 26 de junio el Mercado de Tapinería se convertirá en un gran quiosco ilustrado con las Jornadas del Cómic de Valencia. Es evidente que los héroes de la historieta han elegido la ciudad del Turia y el inicio del cálido verano para manifestarse.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Manel Gimeno, Micharmut, Daniel Torres, Mariscal… ¿A quién lo le suenan estos nombres vinculados a la etapa dorada del cómic valenciano desde finales de los setenta a su máximo esplendor una década después? La exposición VLC. Valencia Línea Clara, inaugurada el 9 de junio en el IVAM, rinde homenaje a estos artistas que por fin reciben la consideración que se merecen al ver sus obras ocupar el contenedor más prestigioso de la ciudad. Bajo el influjo de Equipo Crónica y Equipo Realidad este puñado de excelentes dibujantes se cobijaron bajo el paraguas Nueva Escuela Valenciana, “una etiqueta comercial con la que no se identifican”, según Álvaro Pons, comisario de la muestra.

Incluye un total de 200 originales de estos autores y una selección de revistas y fanzines que, al igual que ellos, marcaron en su día un punto de inflexión y deriva hacia la modernidad: Víbora, Bésame Mucho, Cairo, El Gat Pelat.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Túnel del tiempo

La exposición del Museo de Prehistoria, comisariada también por Pons, viaja todavía más lejos hacia el pasado en un intrépido viaje a los albores de la humanidad. Prehistoria y cómic reúne más de un centenar de tebeos publicados entre principios del siglo XX y la actualidad e incluye conferencias, talleres y visitas concertadas que se irán sucediendo hasta finales de noviembre. El itinerario de la muestra se inicia con una reflexión sobre la representación gráfica prehistórica en torno a tres aspectos relacionados con el mundo de la narración gráfica. Las primeras ilustraciones que plasman el origen de la Humanidad, un guiño al arte rupestre levantino y la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de tebeos.

En un segundo ámbito se muestran distintos personajes que aparecen en los comics, tanto los de trazo infantil y caricaturesco como los realistas, incluidos héroes selváticos y los primitivos monstruosos. Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva, Hug el troglodita, junto a  iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono: Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ. El tercer ámbito se estructura en cinco bloques: el útil, el fuego, el mundo de fieras, el arte paleolítico y el megalitismo.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Batallas de dibujantes

Hay superhéroes que no llevan máscaras, ni mallas o capa voladora pero realizan increíbles prodigios. Como los miembros de la Asociación Valenciana de Cómic (Asovalcom) que, con el mínimo apoyo institucional, llevan ya cinco años realizando encuentros anuales para difundir su afición, las Jornadas de Cómic de Valencia. El Mercado de Tapinería se convertirá del 24 al 26 de junio en punto de encuentro de unos 3.000 amantes de las historietas procedentes de toda España. Habrá charlas, talleres para niños, exposiciones, presentaciones, mercadillo profesional y batallas de dibujantes.

El magnífico y sugerente cartel de esta edición es obra de Pepe Moreno y entre los platos fuertes figuran la exposición de Carlos Azagra, las ilustraciones pop de El Quijote de Miguel Ángel Martín y una colectiva de una veintena de autoras desde Ana Oncina a Xùlia Vicente. También la presentación de El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, secuela de El arte de volar en el que el autor recrea la vida de sus padres. Un pasacalle presidido por la efigie de Pumby pondrá broche final a la gran fiesta del cómic valenciano.

Bel Carrasco

Una granja a la española

‘Spanish Farm’, de Miguel Ángel Escoín
Cafetería Facultad de Bellas Artes
Camí Vera, s/n Valencia
Inauguración: 19 de mayo a las 11:00h
Hasta el 30 de junio de 2016

‘Spanish Farm’ es un proyecto expositivo realizado con el programa de dibujo asistido por ordenador Illustrator, impreso en soporte de papel y con unas medidas totales de 1,00 m. x 14,00 m. Un tamaño descomunal para una tira de humor gráfico. Y es ahí donde radica la original aportación del autor, al trasladar de los cauces habituales, prensa, revistas, novela gráfica, etc. al espacio expositivo, creando así una nueva forma de ver y leer una obra de ilustración.

‘Spanish Farm’, la granja española, es una creación artística que, indiscutiblemente, se puede calificar como contemporánea, en el sentido de que toma una clara postura frente a la actualidad política que vivimos en el presente. Su mensaje, de contenido político, pretende hacernos reflexionar sobre las promesas incumplidas y la corrupción de la clase política. Pero, sobre todo, plantea un interrogante para que el espectador interactúe con la obra. ¿Por qué seguimos votando a partidos y políticos corruptos?

El autor nos da pistas para resolver este dilema, aportando imágenes explícitas con el lenguaje del cómic, que nos llevan a comprender que la respuesta está en el viento. Un viento que sopla cargado de casos de corrupción y comportamientos poco éticos de nuestra clase política, poblada de personajes que conocen el precio de todo pero que desconocen el valor de la decencia y la honradez.

‘Spanish Farm’ es una obra realizada por Miguel Ángel Escoín, quien como artista visual siente la necesidad imperiosa de expresar su desconcierto y hastío ante la situación socio-económica que vivimos día a día. Y lo hace en clave de fábula, con humor y unas grandes dosis de ironía.

Miguel Ángel Escoín junto a la obra ya montada. Imagen cortesía del artista.

Miguel Ángel Escoín junto a la obra ya montada. Imagen cortesía del artista.

Avance de la XXIX Semana Negra de Gijón

XXIX Semana Negra de Gijón
Avance de programación
Antiguo astillero de Naval Gijón
Del 8 al 17 de julio de 2016

La vigésimo novena edición de la Semana Negra tendrá lugar entre los días 8 al 17 de julio del 2016 en los terrenos del antiguo astillero Naval Gijón, el mismo lugar donde se han realizado sus cuatro anteriores ediciones.

Cada año, el espíritu de sorpresa y novedad logra que el festival literario, cultural, reivindicativo, festivo y popular más longevo de España vuelva a reinventarse. Ese espíritu llevará a que iniciemos nuevas propuestas para el debate, pero también a que retomemos argumentos que vuelven a estar en las mesas de discusión. Como siempre, rodearemos todo ello con los mejores ropajes de la fiesta, el entretenimiento, la música y los diferentes lenguajes de los que se sirve la narración para explicarse y explicarnos, y lo haremos, frente al mar, con muchos de los mejores creadores y artistas del mundo, entre y con la gente. De nuevo la fiesta de la cultura, y en la sombra, la promoción de la lectura como objetivo.

En este primer avance de actividades anunciaremos los nombres de algunos de los escritores y artistas que participarán en la Semana Negra, así como los primeros temas y debates de la larga serie que se van a tratar en esta edición. Al final serán más de cien autores los que participarán con sus propuestas y obras en la vigésimo novena edición del festival, y de los que aquí apenas adelantamos un tercio.

Este avance también es para que los lectores más acérrimos, los participantes de clubes de lectura, los incondicionales de las bibliotecas y los muchos habituales que se preparan para abastecerse en la feria del libro de la Semana Negra puedan empezar a hacer sus listas y lecturas.

Ángel de la Calle y Jose Luis Paraja, directores de la Semana Negra de Gijón, durante un instante de la rueda de prensa. Fotografía cortesía de los organizadores.

Ángel de la Calle y Jose Luis Paraja, directores de la Semana Negra de Gijón, durante un instante de la rueda de prensa. Fotografía cortesía de los organizadores.

El cartel anunciador de la XXIX Semana Negra, siguiendo la última tradición de que un año lo realice un artista extranjero y el siguiente uno español, será obra del ilustrador italiano afincado en Francia, Lorenzo Mattotti; sigue la estela de Peret, José Muñoz, Miguel Calatayud, Jacques Loustal y Miguelanxo Prado. Lorenzo Mattotti es una leyenda de la ilustración, el cómic y la cartelería mundial. Portadista de Vanity y The New Yorker, autor del cartel de festivales como Cannes o San Remo, realizador de películas de animación, colaborador de cineastas como Antonioni o Soderbergh y autor de cómics como Fuegos y novelas gráficas como La mujer en la ventana. Otro cartel que los coleccionistas de obra gráfica desearán poseer, y que haremos público en el mes de mayo.

Numerosos son los temas que compondrán las actividades y los debates del encuentro de escritores en esta vigesimonovena edición de la Semana Negra. Avanzaremos ahora que, por su importancia, volveremos a tener espacios y mesas dedicados a analizar la violencia sobre la mujer en la novelística negra, en especial la escrita en español. Contaremos con escritores y escritoras que abordan el tema en sus obras y publicaremos y debatiremos el manifiesto que hemos elaborado conjuntamente todos los festivales dedicados a la literatura de género negro en España.

Los niños, su maltrato, su desprotección. Su dura vida real, desde el punto de vista de novelistas tan diferentes como los escritores suecos o españoles. También es un tema duro, pero presente, y que dará pie a intervenciones artísticas como las desarrolladas en la Semana Negra durante los últimos años.

La aparición de últimas novelas y libros de autoras consagradas internacionalmente, como Alicia Giménez Bartlett, junto a nuevos pero seguros valores como Carmen Conde, Carmen Moreno, Graziella Moreno Graupera o Susana Hernández, es un buen motivo para preguntarnos si la narrativa del mejor género negro pasa por las escritoras.

Hablando de géneros, en un momento en el que brilla más que nunca, volveremos a tener con nosotros en Gijón a algunos de los mejores escritores de ciencia ficción escrita español. Avancemos los nombres de Rodolfo Martínez, Víctor Conde o José Carlos Somoza.

La novela histórica volverá a ser otro de los géneros bien representados en el festival. El mundo de entreguerras, la antigua Roma o el oscuro siglo XIX latinoamericano serán revisitados de la mano de autores como Carlos Fortea o León Arsenal.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

El más complejo o excitante género negro en español estará representado por autores que vuelven con obras nuevas bajo el brazo. Sus nombres no dejan indiferente a ningún lector: Juan Ramón Biedma, Juan Bolea, Toni Hill, Alejandro Gallo, Manuel Moyano, Juan Bas, Fernando Marías, Víctor del Árbol y un largo etcétera.

Francia va a estar representada este año, entre otros autores, por dos de los más importantes escritores de la novísima generación que estrenan obra para la Semana Negra, Ian Manook y Emmanuel Grand.

Si algo novedoso está sucediendo en la literatura negra en los últimos años está pasando en Latinoamérica. Por eso la Semana Negra, puente habitual de la literatura de este género entre la América de habla española y Europa, contará este año con la presencia de clásicos y nuevos autores que siguen revolucionando el género. Venezuela va a estar representada por Marcos Tarre Briceño; Chile, por Luis Sepúlveda y Dauno Tótoro; Cuba, por Leonardo Padura; Guatemala, por Dante Liano; Ecuador, por Alfredo Noriega, y Argentina, por Fernando López, Marcelo Luján, y Ernesto Mallo, entre otros. Y es solo el comienzo de la lista.

En esta ocasión la representación de la tierra asturiana será numerosa y de primer orden. Vuelve Ricardo Menéndez Salmón con nueva y premiada novela bajo el brazo. Los jóvenes valores Pablo Rivero, Miguel Barrero y Nacho Guirado presentarán sus últimos trabajos. Ignacio del Valle nos hará partícipes de la tercera entrega de su personaje Andrade. Como punta de lanza de la cantidad de talento literario que esta saliendo en la actualidad de esta tierra.

El cómic continúa siendo otro de los lenguajes que nunca abandonamos. La exposición Enric Sió, la guerra del poeta recorrerá, en la carpa de Exposiciones de la Semana Negra y en cuarenta páginas originales, el trabajo que el impres-cindible autor catalán Enric Sió (1942-1998) desarrolló a lo largo de años tras-cendentales en la historia de este país. Autor de Lavinia 2016 o la guerra dels poetes, primer cómic abiertamente político publicado durante el franquismo, es el creador de, al menos, dos obras cumbre del cómic, Mis miedos y Mara. 

En este año significativo, 2016, cuando vivimos en el futuro que Sió y Emili Teixidor imaginaron en el lejano 1967, queremos dedicar la exposición y el catálogo que la recogerá y nos permitirá recordar su obra a este genio, reivindicativo y rebelde, que hizo soñar a una generación con que otro mundo era posible.

No será esta la única exposición. Junto a las del Encuentro de Fotoperiodismo que dirige Javier Bauluz, podrán verse la dedicada al tema de los niños en el mundo, en la carpa del Encuentro, y la mural de la calle de Palafox, ambas obra del fotógrafo Alejandro Zapico.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Como es tradición, la poesía será un arma cargada de presente en la Semana Negra. Para abrir boca, os anunciaremos ahora la velada que conducirá Carlos Salem junto a Escandar Algeet. Los que ya han asistido a las anteriores veladas dirigidas por estos poetas de lo cotidiano saben lo que es estar a las tres de la madrugada rodeados de cientos de seguidores participando en un acto tan literario y tan potente. En la carpa del Encuentro. Y no será la única.

Este año, el apartado social en la Semana Negra tendrá diversos ejes. Tendremos una serie de conferencias-debate que agruparemos bajo el nom-bre Aula Semana Negra. Profesores y catedráticos de las universidades de Lisboa —Raquel Varela—, Barcelona —Enrique Fernández o Adoración Guamán—, o Valencia, debatirán de física, historia o el tratado de libre comercio (TTIP) de forma accesible. Hablaremos del pensamiento libertario, su historia, su realidad y vigencia con Frank Mintz, Michel Suárez e Isabel Escudero. Seguiremos potenciando la novela juvenil con la presencia de autores que hacen lectores entre el público más joven. El humor contra la intolerancia no podía faltar, y los responsables de la re-vista Mongolia presentarán aquí su número de verano.

El “libro” que este año regalará la Semana Negra (sábado 18 de julio) va a ser una absoluta sorpresa. Tal vez ni siquiera se pueda decir que es un libro. Se leerá y será de papel, pero…

Nos falta hablar de los autores de lengua inglesa, y de los italianos, y de Petros Márkaris, que viene con su nueva novela. Y de los dos mejores escritores suecos de serie negra del momento, los autores de la trilogía Los rostros de Victoria Bergman, Erik Axl Sund, un nombre para dos escritores…, pero eso será la próxima vez. Y los homenajes a Manu Leguineche y a Yulián Semiónov y…

Estos son los primeros apuntes de un programa que seguirá creciendo en nombres y temas para debatir y en el que muchas sorpresas están aún por llegar.

Y habrá diario A Quemarropa (decano de la prensa negra europea), claro. Y…, y esto es la Semana Negra, así que los visitantes se encontrarán mercadillo interétnico, feria del libro, atracciones para niños y jóvenes, debates, terrazas, música, exposiciones, bares, charlas, restaurantes, baile, tertulias, churros, colas para el pulpo, periodistas de medio mundo, bastante reflexión, muchas firmas de libros y el mar del puerto gijonés como horizonte. El mejor lugar del mundo para estar esos días de julio.

SEMANA NEGRA

 

Encuentro con el jazz ‘Perdido’

Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical
Centro Cultural Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 8 de mayo de 2016

Ahí está, en medio de un centenar de piezas, la corneta antigua utilizada en la decoración del club Perdido. Y, como tocando a rebato, provocando la estampida de un sinfín de emociones. Todas ellas relacionadas con el jazz que vivió su época de esplendor en Valencia en la década de los 80 y 90. La Fundación Bancaja se hace eco de todo ello en la exposición Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical. Medio centenar de fotografías, diversos carteles, objetos, revistas, folletos, recortes de prensa y antiguas entradas a conciertos, conforman la crónica visual de toda aquella explosión jazzística.

Cartel de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Cartel de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

“Casi se rompen las puertas durante una actuación de Stan Getz en el Teatro Principal”, recordó Jorge García, comisario de la exposición junto a Toni Picazo. El club Perdido, aglutinante del esplendor vivido esos años, tenía conciertos en directo cinco días a la semana, algo insólito no sólo en Valencia sino en el conjunto de España, según destaca una de las publicaciones que integran la muestra. Perdido abrió sus puertas en la calle Sueca del barrio de Ruzafa en 1980 y las cerró en 1995 asfixiado por la falta de ayudas.

En torno a esa intensa actividad del club Perdido gira la memoria visual de tan brillante época. “No es una exposición sólo de fotografía, sino el relato y la crónica del jazz que eclosionó en la ciudad de Valencia con la llegada de la democracia y los nuevos aires de libertad”, explicaron los comisarios. “Es la primera vez que el público va a tener la oportunidad de ver esa historia contada de manera visual”, subrayaron García y Picazo.

Video de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Video de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

La exposición, más que un ejercicio de nostalgia, pretende rescatar aquel momento inolvidable con vistas a su proyección futura. De hecho, Jimmy Glass, desde 1993,  y Mercedes Jazz, una vez arrancado el siglo XXI, son fieles continuadores de aquel legado, por mucho que el esplendor se haya apagado. “No tiene el brillo de esos años, pero el jazz en Valencia sigue siendo un referente a nivel nacional”, aseguró Picazo. “Cada imagen y cada objeto de la exposición está pensado para narrar esa historia”, indicó García.

Imágenes de conciertos y festivales, ilustraciones de Daniel Torres y Micharmut, llamativos carteles, además del audiovisual que recoge la grabación de los seminarios de Bancaja en los 90, destacan la efervescencia vivida esos años dorados del jazz en Valencia.  Años que acogieron conciertos señeros, como los del citado Stan Getz, Dexter Gordon, Bill Evans, Chick Corea o Art Blakey, a los que hay que sumar los del Perdido, por el que pasaron Lou Bennet, Steve Lacey, Woody  Shaw, además de Pedro Iturralde, Tete Montoliu o Jorge Pardo.

Ilustración y fotografías de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Ilustración y fotografías de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Las fotografías de José Aleixandre, Pepe y Rafa Aparisi, José García Poveda, Antonio Porcar o Esther Cidoncha reflejan aquel brillo. “El jazz siempre ha tenido una imagen atractiva”, apuntó García. Atractivo no siempre correspondido económicamente. Como ha repetido en más de una ocasión el promotor Julio Martí, responsable del Festival de Jazz del Palau, el jazz para la industria ha sido maldito desde el punto de vista económico. Perdido Club aguantó 15 años hasta que la crisis y la falta de ayudas acabó con él.

Paralelamente a la exposición, el Centro Cultural Bancaja acogerá una serie de conciertos coloquio a cargo de Joan Soler & Ramón Cardo Quartet, el jueves 25 de febrero, Tino Gil & José Luis Granell Quartet (3 de marzo) y Steady Jazz Trio (7 de abril). Todo ello pensado para recuperar la memoria jazzística de aquellos años, al tiempo que pone en valor la escena todavía influyente del jazz en Valencia hoy día. Porque, como recordó Toni Picazo, “Valencia fue una referencia entonces y lo sigue siento todavía”. Según Jorge García, “quedan los 20 años posteriores que igual se pueden contar en otra exposición”. Continuará…

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía de la exposición de Bancaja.

Fotografía de Lou Benet por Pepe y Rafa Aparisi en la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Salva Torres

El IVAM se abre al cine y al cómic

Programación del IVAM 2016

“Son lenguajes artísticos que casi no tienen cabida en los museos de arte contemporáneo… te hablo de España”. José Miguel Cortés, director del IVAM, se refiere al cine y al cómic, que en la programación para 2016 tendrán sendas y destacadas exposiciones. De hecho, el museo valenciano arrancará el próximo año con una muestra dedicada al cineasta experimental alemán Harun Farocki, menos conocido para el gran público que Werner Herzog o Alexander Kluge, pero de igual o más sorprendente trayectoria. “Es una oportunidad única”, subraya Cortés, para conocer su arriesgada y provocadora obra.

La otra gran muestra, en este caso dedicada al cómic, tendrá lugar en verano. Se trata de la exposición VLC. Valencia Línea Clara comisariada por Álvaro Pons, que reunirá más de 200 originales de ilustradores valencianos. Será “la más grande dedicada al cómic que se ha hecho en un museo de arte contemporáneo en España”. Aunque luego Cortés matiza: “No se trata de hablar de si son las más grandes o las mejores, sino de subrayar el mensaje que esto lleva”. Y el mensaje, como enseguida aclara, pasa por destacar que “el cine y el cómic tienen que estar en el museo”.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

La de Harun Farocki, fallecido en julio del pasado año, está comisariada por su viuda Antje Ehmann y Carles Guerra, nuevo director de la Fundación Tàpies. La exposición reúne un conjunto de instalaciones, entre las que destacan ‘Machine and Eye’, ‘The Creators of Shopping Worlds’ o ‘Serious Games’, todas ellas relacionadas con los modos en que los sujetos son reducidos a objetos de vigilancia, consumidores o simples participantes en video juegos al modo en que son instruidos virtualmente los militares en acciones bélicas.

Farocki, que perteneció al grupo Agitrop de propaganda revolucionaria, basa la mayoría de sus trabajos en esa agitación de la realidad que él entiende manipulada por ciertos poderes fácticos. Más próximo al cine experimental de Jean Luc Godard, que al “comercial” de Fassbinder o Wenders, Cortés reivindica su propuesta como modelo del cine que se expone en museos y galerías “dislocando lo que se entiende por cine”.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Con respecto a VLC. Valencia Línea Clara, el director del IVAM destaca el “reto” que supone exhibir ilustraciones destinadas a formar parte de revistas y tebeos. Y hacerlo “sin avergonzarse de que el cómic es tebeo”. Esa lucha, mantenida por muchos de los brillantes ilustradores con que cuenta Valencia, se decanta del lado de estos con la simple observación de sus trabajos. Cortés subraya que se trata de “ilustraciones originales cedidas por los propios artistas nunca antes exhibidas”, de la talla de Miguel Calatayud, Sento Llobell, Marsical, Micharmut, Daniel Torres o las más jóvenes Ana Juan o Ana Miralles. También estarán los ya tradicionales Equipo Crónica y Equipo Realidad.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

El propio José Miguel Cortés comisaría Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto. Una exposición que cuestiona la entidad cultural, política o social de ese Mediterráneo fluctuante entre la “arcadia perdida” y la “zona conflicto” actual debido a la desigualdad y los problemas migratorios. “No pretendo ofrecer una respuesta, sino incitar al debate”. Debate promovido mediante fotografías y videos de artistas como Gabriel Cualladó, Sergio Belinchón, Yto Barrada, Zinedine Bessai o Herbert List, cuyas imágenes ilustran actualmente la programación del Palau de Les Arts.

Hay más, mucho más, en el IVAM de 2016. Perdidos en la ciudad, reflexión en torno al espacio urbano desde la pintura, la escultura, la arquitectura o el video, con obras de la colección del museo. Exposiciones de Christian Boltanski, Mario Merz o Ignacio Pinazo y sus contemporáneos. No es verdad no es mentira. El arte del fake, sobre los camuflajes y sabotajes realizados por artistas, desde que Orson Welles estremeciera al mundo simulando por la radio un ataque extraterrestre. Además de los casos de estudio dedicados a la fotografía social americana de los años 30 y a Richard Hamilton, hasta completar un total de 13 exposiciones.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

IVAM, lo pequeño es grande

Sala de exposiciones de la biblioteca. Inauguración
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Jueves 5 de octubre de 2015

El IVAM se amplía. José Miguel Cortés, director del museo valenciano, no se refería al solar ubicado junto a la fachada trasera del edificio. La ampliación era de puertas adentro. Y sabedor de que la noticia podía ser objeto de menor atención, que si se hubiera tratado del agrandamiento hacia el exterior, destacó: “Cuando todo se mide por miles de metros cuadrados y espectáculo, hay pequeños actos que parecen no tener importancia pero que encierran un gran contenido simbólico”. Hablaba de la inauguración de la sala de exposiciones de la biblioteca, “un pequeño rincón oscuro” abierto para mostrar los sobresalientes fondos impresos de su colección.

Algunos de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Algunos de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Tan sobresalientes que Eloísa García, responsable de la biblioteca del IVAM, no dudó en calificar de “gran prestigio a nivel del Estado español” la posesión de esos más de 47.000 volúmenes de su colección. Volúmenes, entre libros, revistas y documentos, que irán viendo la luz en sucesivas exposiciones, a razón de tres por año. Con ‘Arte moderno en la España franquista’ arranca esa nueva línea abierta en la biblioteca del museo. Cortés insistió en la importancia de ese acto aparentemente pequeño: “Nace con el objetivo de impulsar el conocimiento, la investigación y la educación”.

Frente al chaparrón de lluvia que parece llevárselo todo para que después salga el sol como si no hubiera pasado nada (“algo muy valenciano”), José Miguel Cortés apeló a la “gota malaya”, al “sirimiri” que representa esa apuesta por la reflexión y el conocimiento. Conocimiento encerrado en unos libros “frágiles en su contenido, pero que son parte fundamental del museo”, subrayó el director del IVAM. Una primera selección de esos libros, revistas y documentos, en torno al arte moderno durante el franquismo, revela el potencial atesorado en la biblioteca que ahora ve la luz.

Fotografías del Grupo Afal en uno de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Fotografías del Grupo Afal en uno de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Irene Bonilla, conservadora del museo valenciano y comisaria de la exposición, desgranó sus contenidos. Libros, catálogos, revistas y documentos relacionados con la actividad artística de cuantos se esforzaron por esa investigación del arte contemporáneo en los duros años del franquismo. Bonilla recordó el dilema entre quienes optaron por el exilio y quienes se quedaron, a pesar de las adversas condiciones, y fraguaron algunas de las obras expuestas. Entre ellos, Vicente Aguilera Cerni, “cabeza pensante del Grupo Parpalló” (Bonilla), además de otros colectivos surgidos en la Valencia de la década de los 60.

‘Arte moderno en la España franquista’ sirve a su vez de complemento a la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo’ que acoge el museo hasta el 3 de enero. Entre los documentos mostrados destacan las revistas Dau al Set y Arte Vivo, el cartel de la primera exposición de arte normativo español en 1960, que contó con la participación de Monjalés, Eusebio Sempere, Isidoro Balaguer o Equipo 57, y originales del propio Grupo Parpalló. El bloque ‘Citas colectivas 1951-1960’ reúne muestras impresas de la internacionalización del arte español mediante su participación en las principales bienales, como Venecia, París o Sao Paulo.

La labor arqueológica que supone la muestra de todo ese material impreso sobre el arte durante el franquismo, gracias también a los archivos de Josep Renau, Jacinta Gil y Manolo Gil, revela, según Bonilla, el grado de “aceptación del arte moderno y abstracto por parte del Gobierno” en los años 60 de la dictadura. La sala recién abierta pretende ser, en este sentido, “lugar de reflexión en torno a todos estos materiales”, concluyó Eloísa García.

Imagen de la presentación del nuevo espacio expositivo de la Biblioteca del IVAM. Cortesía del Instituto valenciano.

Imagen de la presentación del nuevo espacio expositivo de la Biblioteca del IVAM. Cortesía del Instituto valenciano.

Salva Torres

Ana Peters y sus estereotipos femeninos

Caso de estudio. Ana Peters: Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta
Instituto Valenciano de Arte Moderno. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de noviembre de 2015

¡Ah, la sociedad de consumo! He ahí uno de los latiguillos usados a troche y moche para denostar la manipulación que ejerce la publicidad en los medios de comunicación de masas de las sociedades desarrolladas. Baudrillard, Debord, Lipovetsky, Bauman, Ramonet o Verdú, por citar algunos autores, la han desmenuzado mostrando el poder alienante de esa sociedad de consumo que, al parecer, nos quiere a todos objetos en el marco de la enfervorizada dinámica mercantil. De forma que estaríamos en manos de ese poder narcótico inyectado a través de infinitos estímulos visuales.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Uno de esos estímulos visuales es la mujer como objeto que encandila nuestra mirada. El IVAM dedica su Caso de estudio a Ana Peters bajo el título de Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta, exposición presentada al mismo tiempo que la de Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976. Y lo hace para mostrar obras de su etapa inicial, precisamente focalizadas en esa crítica a la sociedad de consumo, en tanto potenciadora de ese carácter deseable y objetual de la mujer. El antifranquismo y cierto feminismo compartiendo, pues, parrilla expositiva en el IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

La treintena de trabajos que conforma la exposición de Ana Peters toma a la mujer como objeto deseable, para revelar lo que se esconde tras ese fondo hipnótico. Y lo que se esconde es un poder de seducción que conviene desactivar, como lo hace Peters, para que ese estereotipo femenino se resquebraje apareciendo el sujeto que la manipulación mediática diluye. De manera que junto a la mujer deseable, o en el contexto mismo de su deseabilidad, aparece la crítica como antídoto contra lo que, sin embargo, insiste en manifestar su poder: precisamente el carácter deseable de muchas de esas imágenes.

Fotograma de 'Margarita y el lobo', de Cecilia Bartolomé, en la exposición 'Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta' del IVAM.

Fotograma de ‘Margarita y el lobo’, de Cecilia Bartolomé, en la exposición ‘Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’ del IVAM.

Ana Peters pone en cuestión esa feminidad objetualizada, para que en otros casos emerja la denuncia social. Denuncia completada por alrededor de 40 documentos, entre publicaciones feministas de la época de los 60, revistas que acogen esas imágenes estereotipadas de la mujer o la película de Cecilia Bartolomé Margarita y el lobo (1969). La comisaria de la muestra María Jesús Folch realizó un recorrido por el conjunto expositivo destacando su relación con el grupo Estampa Popular, los inicios de su modernidad y la crítica realizada por Peters hacia esa “mujer homogénea” que presentaban las revistas de la época.

Obra de Ana Peters.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Sorprende la candidez de las imágenes de aquella mujer de los 60 tomada como referencia mediática. En todo caso, Ana Peters dejó pronto aquel periodo crítico de su obra para centrarse con posterioridad en una abstracción de pinturas monocromas. La mujer homogénea no iba con ella. Aquellos estereotipos femeninos en la sociedad de consumo cubrieron una etapa de su vida que ahora el IVAM rescata. Lo hace casi 50 años después de algunas de aquellas creaciones. Creaciones que, pasado el tiempo, incitan a pensar de nuevo acerca de la sociedad de consumo y sus discursos estereotipados.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

Las alharacas antifranquistas del IVAM

Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de enero de 2016

La represión del régimen franquista sigue siendo objeto de innumerables actos de reprobación, 40 años después de que falleciera el dictador. Actos de reprobación transformados en ejercicios de nostalgia o memoria a favor de quienes combatieron esa represión. Ocurre, sin embargo, que ni durante el largo régimen había tantos antifranquistas como después fueron saliendo a montones tras su muerte, ni ahora se delimitan los periodos de esa ausencia de libertad, metiendo en el mismo saco la dureza de los años 40 y 50, con la más liviana de los 60 y 70.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Baste como prueba lo que dice el historiador John Hopewell, en relación con la literatura y el cine de esos años terminales del franquismo. Cita los casos de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Arde el mar, de Pere Gimferrer, El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o La prima Angélica y Elisa, vida mía, de Carlos Saura. Para a continuación decir: “Obras todas ellas que dejaban en evidencia cómo la censura [franquista] se fue resquebrajando, a partir de los años sesenta, dentro de la industria cultural española en general y en la cinematografía en particular”. Censura que disminuyó “no por razones políticas, sino más bien por una necesidad de competencia económica”.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1976)’, que hasta el 3 de enero permanecerá en el IVAM, se suma a ese tren políticamente correcto de la reprobación del régimen franquista, a la que nadie puede sustraerse dado que viene avalada por el escándalo de la falta de libertad.

Da lo mismo que esa represión fuera virulenta o el canto de sirena que fue en los años referidos en el título de la exposición. El caso es mostrar, bajo ese paraguas abierto no ya para los aguaceros sino para una lluvia cada vez más fina, a quienes crearon obras de una indudable cualidad artística, al margen de los gestos heroicos que algunos les cuelgan para mayor gloria y justificación de su propuesta expositiva o actividades complementarias.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Quienes combatieron con sus trabajos artísticos esa represión ya de capa caída, como son los casos de Manuel Boix, Artur Heras, Rafael Armengol, Joan Antoni Toledo, Rafael Calduch, Jorge Ballester, Joan Cardells, Rafael Martí Quinto, Manolo Valdés o Anzo, entre otros, vivirán (no todos, algunos ya han desaparecido) con gratitud esa rememoración, a buen seguro que al margen de tanta medalla honorífica. De manera que para contemplar los más de 200 dibujos, grabados, pinturas, esculturas, revistas, libros y cómics de la exposición, bueno será centrarse en las obras artísticas, obviando el acompañamiento musical de tanta hazaña bélica.

Instalación en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975', en el IVAM.

Instalación en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975′, en el IVAM.

Comisariada por Román de la Calle y Ramón Escrivà, ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1975)’ reúne la cultura visual de un tiempo, como explican los comisarios, “en el que la ciudad de Valencia tuvo el mérito de convertirse en la capital de la nueva vanguardia figurativa y de la abstracción normativa”. Y ello por una razón que De la Calle sintetizó así: “Colaboración extraña en esos años”. Colaboración entre artistas de diferentes estilos y críticos de arte empeñados en sumar fuerzas en aras de ese frente común por la cultura. Lo que dio lugar a algo que el catedrático Román de la Calle denominó “políticas culturales transformadoras”. José Miguel Cortés, director del IVAM, dijo en este mismo sentido que “ojalá” volvieran aquellos “años de efervescencia creativa”.

Efervescencia reflejada en los trabajos de Equipo Crónica, Equipo Realidad, Estampa Popular, los grupos Antes del Arte, Ara, Bulto o Escapulari-0, al que se agregan publicaciones de librerías destacadas esos años: Viridiana, Tres i Quatre, Concret, Lauria, Pasaje o Studio. La exposición se nutre de fondos procedentes de la Fundación Martínez Guerricabeitia de la Universitat de Valéncia, de museos como el de Bellas Artes de Valencia o el de Arte Contemporáneo de Alicante, y de las fundaciones Bancaixa y Anzo. La Filmoteca Española contribuye con imágenes del No-Do alusivas al régimen franquista. Régimen que contextualiza, de forma harto simplista, una exposición que brillaría por sí sola enmarcada en ese otro régimen extrañamente colaborativo de tan dispares artistas.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976'. Imagen cortesía del IVAM.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976′. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Arquitectos por la democracia

Books that built democracy, de Manuel López Segura
Arquitectura de los ochenta en Valencia
Universidad de Harvard

Si la arquitectura es considerada como una de las bellas artes, tema siempre polémico, resulta evidente que es la forma de expresión artística más visible, la que deja más huella en el espacio y el tiempo. Debido a la  elevada inversión que exige, también la que denota una relación más estrecha con el poder, bien se trate de poder político, económico o espiritual. Desde las pirámides de los faraones a la Basílica de San Pedro en el Vaticano a las fastuosas obras que han salpicado España durante los años de demencial derroche.

A veces la arquitectura se pone al servicio del pueblo y los intereses colectivos de los ciudadanos, como ocurrió en Valencia durante los años ochenta con la llegada de la democracia. Obras como el Parque Fluvial del Turia, el IVAM, el Gulliver o la controvertida restauración del Teatro Romano de Sagunto. Son algunos de los proyectos  que  se exponen actualmente en la Universidad de Harvard gracias al arquitecto valenciano Manuel López Segura. ‘Books that built democracy’ es el título de la muestra que incluye varias decenas de soportes gráficos: libros, revistas, mapas, posters, recortables, objetos de artesanía y vídeos.

Manuel López Segura en la exposición de la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

Manuel López Segura en la exposición de la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

López Segura es estudiante de doctorado en la escuela de arquitectura de la Universidad de Harvard (Harvard Graduate School of Design), donde cursa el segundo año del doctorado en arquitectura y urbanismo. Con una beca Fulbright, estudió también un máster en historia de la arquitectura en la misma escuela.

¿Qué le llevó a interesarse por la arquitectura valenciana de los ochenta?

Elaboré sobre este tema una tesina que ahora preparo para su publicación. La exposición es resultado de la investigación que llevé a cabo durante los dos años del máster, y la colección de libros, y el material gráfico que incluye, resultado de mi interés por coleccionar libros sobre arquitectura valenciana. Los motivos que me llevaron a estudiar la contribución de la arquitectura a la construcción de la democracia, el estado del bienestar y a la recuperación de la identidad regional en ese periodo  son varios. Se trata de un episodio poco estudiado que generó obras de gran valor cultural que merecen ser conocidas. Mi generación goza de suficiente distancia temporal como para aproximarse con rigor a esa década cuyos protagonistas son ya mayores, incluso algunos ya han fallecido, de modo que urgía dejar constancia de su experiencia. Los ochenta fueron años ilusionantes y positivos desde un punto de vista político y cultural. La arquitectura y los arquitectos participaron activamente en la oleada general de progreso.

¿Qué criterio ha seguido para organizar  la muestra?

El criterio central ha sido elegir temas, proyectos e iniciativas culturales que pusiesen de manifiesto la dimensión política de la arquitectura de esa década. Esta imbricación podía ser literal, por ejemplo, en el caso de las luchas vecinales por un planeamiento urbano más democrático o del conflicto en torno a la polémica restauración del Teatro de Sagunto. También una relación ideológica, por ejemplo en el caso de la protección de los centros históricos, una política inspirada por el pensamiento marxista italiano que buscaba preservar la riqueza de los vínculos sociales característicos de tales entornos frente a la alienación generada por la producción capitalista del espacio urbano propia del desarrollismo de las décadas precedentes.

Imagen de la exposición de Manuel López Segura en la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

Imagen de la exposición de Manuel López Segura en la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

¿Cuál es el contenido de la exposición?

La muestra está organizada temáticamente. Cabe diferenciar entre los libros, objetos y material gráfico expuesto (documentos históricos tangibles) de un lado, y los paneles explicativos de otro lado. Los paneles contextualizan los materiales expuestos, de modo que el público al que va dirigido la exposición pueda comprenderlos. Esto es necesario dado que el público de los EEUU no está familiarizado con la historia política y arquitectónica de Valencia.

¿Cómo seleccionó el material más representativo?

He procurado en primer lugar que cubriesen los diversos aspectos de cada tema. En el caso de la Escuela de Arquitectura incluyo un libro que refleja la apertura al exterior que se produjo en aquellos años, otros que recogen los frutos de la investigación académica de sus profesores y un vídeo de una protesta estudiantil del año 1986. También he procurado incluir tanto documentos primarios como libros publicados en aquellos años que reflexionaban sobre la propia arquitectura. Es el caso de los equipamientos, una sección que incluye catálogos editados a principios de los noventa por la Generalitat Valenciana sobre los colegios y hospitales públicos. Por último, ha pesado el atractivo visual de los libros y demás documentos.

¿Qué arquitectos son los principales protagonistas?

Los equipos Vetges Tu i Mediterrània y Otegui/Gisbert/Noguera, así como Ricardo Bofill, por sus respectivos proyectos para el parque del antiguo cauce del Turia. Manuel Portaceli y Giorgio Grassi por la restauración del Teatro Romano de Sagunto, Carlos Salvadores y Emilio Giménez por el IVAM y Rafa Rivera junto al artista fallero Manolo Martín por el parque infantil Gulliver. La figura de Tomás Llorens está particularmente presente por ser el hombre intelectual y políticamente responsable tanto del Teatro de Sagunto como del IVAM.  También se incluyen posters de Artur Heras y Manolo Boix elaborados para anunciar congresos y exposiciones relacionadas con la política arquitectónica.

Foto: Manuel López Segura.

Foto: Manuel López Segura.

Bel Carrasco

Tiros en la nuca, conciencias vivas

Maestros de ciudadanía
Homenaje a Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Hasta el 25 de enero

Los tres fueron asesinados por ETA de forma escalonada: Manuel Broseta en 1992, Francisco Tomás y Valiente en 1996 y Ernest Lluch en 2000. Los tres mediante el simple y cruel tiro en la nuca. Reventaron sus cabezas, pero no sus conciencias, que siguen ahora más vivas que nunca. Así lo ha entendido la Universitat de València, donde estudiaron los tres, que les rinde homenaje mediante una gran exposición para salvaguardar sus memorias, a prueba de balas y de la anestesia del tiempo. Como reza en uno de los murales explicativos, precisamente el dedicado a esa memoria, “han muerto a una persona, pero no sus ideas”, tal y como recogía una pancarta de aquellos días tras uno de esos asesinatos.

Video en el que aparece Francisco Tomás y Valiente, y su hija Carmen, en la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Video en el que aparece Francisco Tomás y Valiente, y su hija Carmen, en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Pero no se piense que la exposición elocuentemente titulada ‘Maestros de ciudadanía’ hurga en la nostalgia. Para nada. Como dejó claro Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, la muestra ni es un ejercicio de nostalgia, “ni de revancha”, sino una proyección del ejemplo que Broseta, Lluch y Tomás y Valiente han dejado a lo largo del tiempo con su enérgico compromiso social: “Pensaban que el futuro estaba por ganar”, agregó Ariño.

Junto a Ariño, además del comisario de la exposición, Marc Baldó,  estaban los hijos de Broseta y Tomás y Valiente, Pablo y Carmen, y el sobrino de Lluch, Enric. Y los tres coincidieron a la hora de destacar ese futuro que sus respectivas memorias abría con sus vidas ejemplares. “Hoy no existe ese espíritu de diálogo, convivencia y negociación, por eso una exposición de este tipo es más importante que nunca” (Pablo Broseta). “Los tres tuvieron una enorme generosidad a la hora de construir un país” (Enric Lluch). “Es el retrato de una generación volcada en la mejora del país” (Carmen Tomás y Valiente).

Obra del Equipo Realidad en la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Obra del Equipo Realidad en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Esta última quiso destacar precisamente ese carácter de futuro que albergaba la memoria de Broseta, Lluch y Tomás y Valiente, recogida mediante recortes de prensa de la época, libros, artículos, fotografías familiares, imágenes de fotoperiodistas, revistas, carteles, pinturas, videos con más de 30 entrevistas y objetos personales, como las gafas de Broseta o la cartera de Ministro de Sanidad de Lluch. “Me gustaría que vinieran los estudiantes, que la exposición tuviera un mensaje de ilusión, al margen del asesinato y del rechazo a la violencia”, señaló Carmen.

Obra del Equipo Crónica junto a uno de los videos de la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Obra del Equipo Crónica junto a uno de los videos de la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Marc Baldó subrayó lo que compartían los tres ilustres homenajeados, al margen de sus lógicas diferencias: “Su profunda investigación”, ese afán por “innovar, cambiar las concepciones de vida” que se arrastraban del franquismo y que “se ve en su tarea científica”. Luego fue desgranando en breve pinceladas lo que aportó cada uno. A Broseta lo definió utilizando una serie de palabras: “Negociar, hablar, dialogar, ceder”. De Lluch dijo que fue el ministro de Sanidad “que universaliza la atención médica”. Y de Tomás y Valiente recordó su “obsesión como magistrado en la defensa de la persona”.

Carmen Tomás y Valiente, en el magnífico catálogo que acompaña la exposición, recuerda que cuando se descubrieron los cadáveres de Lasa y Zabala “publicó un artículo en contra de la tortura y dejó claro que, incluso frente a los enemigos, había que mantener el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos Fundamentales”.

Viñeta de Máximo incluida en la exposición ' Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Viñeta de Máximo incluida en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

‘Maestros de ciudadanía’ contiene un aluvión de documentos gráficos y entrevistas recordando el ilustre legado de Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente. Legado que, como recordó Baldó, requiere una actualización permanente: “La democracia y la libertad se ha de pelear todos los días”. Sobre todo ahora. “No pensaba, cuando nos planteamos la exposición hace tres años, que la situación iba a deteriorarse tanto”, apuntó el vicerrector de Cultura. Por eso frente a aquellos tiros en la nuca o la corrupción actual, se hace tan necesario mantener vivas las conciencias de Broseta, Lluch y Tomás y Valiente. “El futuro está en nuestras manos si seguimos sus enseñanzas”, concluyó Ariño.

Detalle de una de las fotografías incluida en la exposición 'Mestres de ciutadania' en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las fotografías incluida en la exposición ‘Mestres de ciutadania’ en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres