Gastronomía y diseño, un plato de éxito

Exposición Gastro+Design
Gastrónoma 2015 de Feria Valencia
Del 14 al 16 de noviembre de 2015

Se consume por la boca, pero también, y de qué manera, por los ojos. De ahí la importancia del diseño a la hora de comprar un producto. “El poder que tiene la imagen sobre la venta es brutal”, explica Pedro González, al frente del estudio de diseño que lleva su nombre, encargado del comisariado de la exposición Gastro+Design en el marco de Gastrónoma 2105. Para poner en valor toda esa creatividad que se halla detrás del éxito de muchas marcas comerciales, se mostrarán 25 trabajos de 16 estudios valencianos en Feria Valencia del 14 al 16 de noviembre.

Gastrónoma 2015, del 14 al 16 de noviembre, en Feria Valencia.

Gastrónoma 2015, del 14 al 16 de noviembre, en Feria Valencia.

Los trabajos de diseño están relacionados con marcas de bebidas, licores, cervezas artesanales, arroces, aceites, jamones o cafés. También con espacios de ocio y restaurantes que por su ambiente resultan singulares. Marcas y espacios que han visto en muchos casos incrementar sus ventas gracias al maridaje entre el producto y su forma de presentación. “Las etiquetas suscitan recuerdo en el consumidor”, subraya González. Y ese recuerdo es el que incita a la compra. Ahora bien, cuidar la imagen sin cuidar al mismo tiempo la calidad del producto no suele funcionar. “Antes te la podían colar, pero al consumidor sólo le engañas una vez”.

El estudio de Pedro González ha sido el encargado de reunir algunos de los primeros nombres del diseño valenciano: Conca y Marzal, Menta, Ibán Ramón y Dídac Ballester, Lavernia & Cienfuegos, Gallén+Ibáñez, Borja García Estudio, Daniel Nebot y Paco Roca, Estudio Pepe Gimeno o el propio organizador, entre otros. Algunos de ellos, como los casos de Nebot y Lavernia, Premios Nacionales de Diseño. Y otros, como Roca, Premio Nacional de Ilustración.

Gastrónoma 2015, del 14 al 16 de noviembre, en Feria Valencia.

Gastrónoma 2015, del 14 al 16 de noviembre, en Feria Valencia.

Estudios y diseñadores ninguneados por la anterior Administración. “Se ha menospreciado a la profesión, contratando a gente amateur y pagando honorarios muy por debajo de lo estipulado”, afirma González. Reconoce que se ha dado “un pequeño paso adelante” con el actual equipo de gobierno, pero que todavía “está lejos” de que haya ese reconocimiento hacia los profesionales del diseño. “Un cartel no se puede hacer por 1000€”, dice. Aunque reconoce que “con todas las obscenidades políticas cometidas se hace ahora difícil de entender que haya que pagar entre 4000 y 6000€ por un cartel, acorde con las tarifas establecidas”.

La exposición Gastro+Design viene a arrojar un poco de luz en relación con esa puesta en valor del diseño. “Tenemos que educar a la Administración para que sepa lo que está comprando”. Del mismo modo que las marcas han de saber que un buen diseño puede favorecer las ventas. Los casos prácticos que se presentan en Gastrónoma 2015 “refuerzan la importancia entre la calidad del producto y la inversión en su presentación como fórmula de éxito”.

Y Pedro González pone su propio ejemplo con el “boom” de Bodegas Hispano Suizas, el diseño de la etiqueta de la cerveza Lalola, de Daniel Nebot y Paco Roca, la identidad visual de los jamones Extrem, de Gallén+Ibáñez, o el diseño de los restaurantes Copenhague, Malmö y Oslo, de Borja García Estudio. “Nos hemos centrado en productos gourmet, para acercarnos a un público quizás más selecto y amante de la gastronomía”. Un público “bipolar” en tiempos de crisis. “Hablamos de gente que consume productos de las grandes superficies y de ese otro que ha provocado el renacer de espacios más especializados”.

En este sentido, Pedro González reconoce que la crisis “ha limpiado el mercado en todos los sectores”, de forma que en el diseño, “antes más atomizado, ahora se ha quedado lo mejor”. Gastro+Design, en Gastrónoma 2015 de Feria Valencia, es un ejemplo de todo ello. También un ejemplo de que “el diseño es garantía de éxito”, concluye el organizador.

Imagen promocional de la exposición Gastro + Design. Cortesía de Estudio Pedro González.

Imagen promocional de la exposición Gastro + Design. Cortesía de Estudio Pedro González.

Salva Torres

Russafa, el barrio de las mil danzas

Festival Circuito Bucles
Diferentes espacios de Russafa
Del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2015

Russafa se echa a bailar. Librerías, galerías de arte, comercios, restaurantes y terrazas de este barrio, que es hoy el más vivo y dinámico de la ciudad, se convertirán este fin de semana en el país de las mil danzas. Es la 3ª edición del festival Circuito Bucles, dirigido por Isabel Alfaro y Juan Pinillos  que bajo el lema ‘Disciplinas convergentes’ arrancó el  jueves 29 de octubre con una extensa y variada programación que se extenderá a lo largo de cuatro jornadas. Participan un total de 22 compañías la mayoría integradas por bailarines valencianos emergentes, también compañías nacionales y una de México.

“Hemos dado un salto exponencial”, afirma Pinillos. “El festival ha cambiado, ha crecido y se ha cimentado. Tenemos un montón de actuaciones gratuitas que se irán actualizando en la página web”. Nacido en 2013, este encuentro pretender ser una plataforma de promoción de nuevos creadores e intérpretes, y un laboratorio de experimentación abierto al intercambio y el diálogo artístico.

Festival Circuito Bucles. Imagen cortesía de la organización.

Festival Circuito Bucles. Imagen cortesía de la organización.

Junto a los formatos ya tradicionales Bucles, piezas de 30 minutos, y Minibucles de unos 15, la programación propone este año un Extra Bucle, La Jaula, obra multidisciplinar de danza contemporánea y poesía en la que  Nautile muestra la  importancia de la sensibilización ante la sociedad de las personas con diversidad funcional. Dentro del programa Satélite Bucles, sesiones de danza gratuita para todos los públicos y charlas abiertas con especialistas.

Flamenco y’ break dance’

En el apartado de Bucles participan: Lloc Incert, con Un heróico Intento y la pieza  Onkar, interpretada por Raul Huaman y Lorenza Di Calogero. La compañía valenciana Rodak fusiona la danza teatro y la performance en Click and go.  El flamenco está presente con la compañía Marcos Morales que llega desde Málaga para interpretar Los Restos del Naufragio. La danza más moderna, el break dance, combinada con el teatro de humor, lo traen los madrileños Umami con Agridulce. La poesía de Encarna Reig del Llibre de l’ànima i de les coses salvatge” se fusiona con la danza de Lorenza Di Calogero en un espectáculo del mismo título.

Los madrileños  Babirusa Danza desembarcan con Brea y Plumas, una creación que ahonda en el patriarcado como estructura de subordinación, y la compañía catalana DGustart representa Pilot automàtic, espectáculo multidisciplinar que habla sobre la rutina y sus consecuencias sobre las personas.                                                                             Además, los Minibucles ocuparán el centro Spirit of St. Luis con siete micropiezas.

Festival Circuito Bucles. Imagen cortesía de la organización.

Festival Circuito Bucles. Imagen cortesía de la organización.

Satélite Bucles

Entre las actividades de Satélite Bucles, la presentación de Bailar en precario, el primer estudio realizado en la Comunidad Valenciana sobre la situación que sufren los profesionales de la Danza, realizado por la Universidad de Valencia por encargo de la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana (APDCV). Habrá también clases gratuitas de baile para mayores y pequeños, clases de Lindy Hop para bailarines y clases de Danza en Familia y Danza Creativa.

También se celebrarán charlas y debates, como el  dirigido por Juan Bernardo Pineda, profesor de Lenguaje Audiovisual y Performance en la Universidad de Zaragoza, miembro del International Dance Council –Unesco y presidente del Comité Científico del Congreso Internacional de Film de Danza. Hablará sobre  ‘La danza en el cine musical de Fred Astaire, Gene Kelly y Stanley Donen en oposición a la obra de Busby Berkeley’. Carmen Giménez Morte tratará el tema,  ‘Repensando en Centro Coreográfico’.

Entre las actuaciones gratuitas la que acogerá la clausura del festival, Aproximaciones a Poble Nou, a cargo de la Cía Mou Dansa. La programación de Satélite Bucles se irá actualizando en la web del festival ya que siguen incorporándose nuevos artistas, como la bailarina y coreógrafa mexicana Magdalena Brezzo, cuatro veces ganadora del Premio Nacional de Danza de México.

(http://circuito-bucles.com/)

Cartel Circuito Bucles 2015.

Cartel Circuito Bucles 2015.

Bel Carrasco

Russafa Escènica se fija en La familia

Russafa Escènica
La familia
Del 17 al 27 de septiembre de 2015

En plena resaca del Ciclo de Russafa Escènica en el Teatro Rialto, que finalizó el sábado 31 de enero, el festival de otoño de las artes escénicas valencianas confirma que habrá una quinta edición, que se desarrollará ente los días 17 y 27 de septiembre y cuyo hilo conductor será ‘La familia’.

El título de Russafa Escènica 2015 servirá para inspirar las propuestas que se presenten al festival entre el 1 de abril y el 3 de mayo, pero no deja de ser un homenaje a cada una de las personas que han participado en Russafa Escènica durante los últimos cuatro años y a las buenas relaciones que se han creado entre los miembros del equipo, las compañías, los colaboradores y el público.

Imagen del video de EscaparateVisual para promocionar la próxima edición de Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

Imagen del video de EscaparateVisual para promocionar la próxima edición de Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

Siempre utilizando como telón de fondo el barrio de Ruzafa en Valencia, esta próxima cita mantendrá su espíritu innovador y seguirá experimentando con nuevos espacios de creación e investigando nuevas formas de trabajar las artes escénicas.

Aunque todavía se desconoce el número de propuestas que conformarán el cartel del festival el próximo otoño se prevé que serán muchas las compañías que presenten sus proyectos, más si se tiene en cuenta el éxito de la pasada edición con una afluencia de público de unas 10.300 personas y la buena aceptación del Ciclo en el Rialto que ha sumado casi un millar más de espectadores.

Imagen del video de EsparateVisual perteneciente a la promoción de la anterior edición de Russafa Escènica.

Imagen del video de EsparateVisual perteneciente a la promoción de la anterior edición de Russafa Escènica.

Este Ciclo de invierno ha supuesto además un incentivo para las siete compañías participantes, que han reestrenado sus  espectáculos en un teatro convencional, readaptando su puesta en escena en un nuevo espacio y para un público distinto.

Russafa Escènica acompaña la confirmación de su quinta edición con la presentación de su página web actualizada, donde poco a poco se irán colgando contenidos, y con el lanzamiento de un vídeo de presentación, obra de EscaparateVisual, que deja entrever el buen humor con el que se afronta esta familiar nueva aventura.

Imagen del video realizado por EscaparateVisual para promocionar la próxima edición de Russafa Escènica. Cortesía de la organización.

Imagen del video realizado por EscaparateVisual para promocionar la próxima edición de Russafa Escènica. Cortesía de la organización.

“La UE es un proyecto sin terminar”

‘Una erasmus en Bruselas’
Alfredo Escardino

Proyecto Erasmus es mucho más que fiestas y sexo. Un intercambio de conocimientos y experiencias generador de un caldo de cultivo común europeo, que ha impregnado ya a más de tres millones de universitarios desde 1987. También una fuente de inspiración para escritores, como el valenciano Alfredo Escardino que publicó hace unos meses su primera novela, ‘Una erasmus en Bruselas’. Relaciones de amor, compañerismo  y amistad, ambientadas en la ciudad belga, con el fondo de una intriga histórica configuran un relato amable y ameno muy en la onda de la juventud actual.

Portada de la novela 'Una erasmus en Bruselas', de Alfredo Escardino.

Portada de la novela ‘Una erasmus en Bruselas’, de Alfredo Escardino.

¿Por qué eligió la primera persona y un punto de vista femenino para su relato?

La decisión de elegir un punto de vista femenino se remonta al origen mismo de ‘Una erasmus en Bruselas’. Y es que la idea de escribir esta novela surgió de una conversación con ex alumnas que acababan de regresar de su estancia erasmus. A raíz de aquella conversación decidí ponerme en la piel de una estudiante erasmus, y novelar sus vivencias y aventuras. Lo de escribir la novela en primera persona es, en cambio, posterior. El primer manuscrito lo escribí en tercera persona, bajo el prisma de un narrador omnisciente. Supongo que, tratándose de mi primera novela y de una protagonista femenina, me daba cierto apuro escribirla en primera persona por si al lector no le resultaba creíble. Pero tras dejar leer ese primer manuscrito a una serie de personas y siguiendo sus consejos, opté por reescribirla en primera persona. La novela ha salido así ganando, pues permite al lector sentirse más cerca de la protagonista y empatizar más con ella.

¿A la hora de escribir se ha inspirado en sus propias lecturas? ¿Cuáles son los autores que más le han marcado?

Desde un punto de vista técnico, creo que mi principal fuente de inspiración han sido mis propias lecturas. A lo largo de mi vida he podido familiarizarme con todo tipo de textos, por ocio o por mi trabajo. Y no solo novelas, también ensayos, textos universitarios, informes, discursos, mensajes publicitarios o artículos periodísticos. Ahora bien, al tratarse de mi primera novela, mientras la escribía consulté a menudo manuales sobre el tema. Y también asistí a varios talleres para conocer el punto de vista de escritores experimentados y depurar mi técnica narrativa. En cuanto a mis autores preferidos, me gustaría citar a tres españoles contemporáneos: Manuel Vicent por la sensualidad de su prosa, Eduardo Mendoza por el tono tan particular de sus novelas, y Arturo Pérez-Reverte por el ritmo que imprime a la trama.

Los Condes de Nachtegael, el cardenal Álvaro de Trujillo y los cuadros del siglo XVII que aparecen en su libro, ¿son históricos o fruto de su imaginación? 

‘Una erasmus en Bruselas’ es una novela enteramente de ficción. Y no solo por lo que respecta a la parte de su trama que transcurre en la actualidad, también los personajes del siglo XVII y los hechos que acontecen en esa época son inventados. Eso sí, convenientemente tratados y ubicados en su contexto histórico para que resulten creíbles. Podría decirse que lo único no ficticio de la novela es el marco donde transcurre: la ciudad de Bruselas. Y es que todos sus escenarios son reales. De hecho, la inmensa mayoría de cervecerías, museos, restaurantes, teatros, chocolaterías y mercadillos aún existen hoy en día.

¿No era algo arriesgado conectar los años ochenta con el final del siglo XVII?  ¿Cómo surgió esa trama en su cabeza?

Al poco de comenzar a escribir la novela me pareció que iba a ser complicado mantener la tensión narrativa contando solo las vivencias cotidianas de una estudiante erasmus en la Bruselas de los años ochenta. Así que decidí reforzar la intriga y el suspense recurriendo a un elemento histórico ficticio que apareciese de improviso en la vida de la protagonista y condicionase su “experiencia erasmus” y su relación con los otros personajes. Y al estar la novela ambientada en Bruselas, opté por ubicar ese elemento histórico en el siglo XVII, en la época en que Flandes pertenecía a la corona española. El vincular esa época con la actualidad tuvo su complejidad, y me obligó a idear nexos de unión que resultasen creíbles a los ojos del lector.

Aparte de la materia prima para su novela, ¿qué otros conocimientos le aportó su experiencia en Europa?

Cuando terminé la universidad pasé varios años en el extranjero, estudiando y trabajando, entre Bruselas, Brujas y Londres. Y esa experiencia, con sus momentos buenos y no tan buenos, fue muy enriquecedora. Es por eso que animo a los jóvenes a vivir su propia “experiencia erasmus”, entendida como ese complemento de formación humana que se obtiene con una estancia en el extranjero, ya sea con una beca erasmus o sin ella, ya sea por motivos académicos o profesionales.

¿Cómo contemplan a los españoles desde el norte? ¿Con cierto desdén o todavía con el odio que suscitó el Duque de Alba y las guerras de Flandes?

Durante el tiempo que viví en Bruselas nada me llevó a pensar que ese hipotético odio hacia lo español persista en la actualidad. Es cierto que en la novela lo menciono, pero como un mero recurso narrativo para acentuar los rasgos de algún personaje. Las novelas como la mía dan pie al uso ocasional de estereotipos. Este no es más que uno de ellos.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela 'Una erasmus en Bruselas'. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles cree que son las principales diferencias entre el Erasmus que usted fue y los de hoy día?

Yo no fui un erasmus en sentido estricto, pues el programa Erasmus se puso en marcha en 1987, cuando yo ya había terminado mis estudios universitarios. Dicho esto, sí considero que viví una “experiencia erasmus” ya que pasé una serie de años en el extranjero completando mi formación académica y profesional. Y en ese sentido, puedo decirle que entre los que vivimos esa experiencia en los años ochenta y los que la viven actualmente hay muchas similitudes, pero también grandes diferencias. En aquella época, por ejemplo, la sensación de lejanía era mucho mayor que ahora. No existía Internet, y en Bruselas no se veían canales españoles ni se recibía la prensa diaria. Los primeros erasmus tenían un componente pionero que ahora ya no se da, pues los mecanismos de intercambio de estudiantes están más engrasados. Aún así, muchas de las sensaciones de aquellos primeros erasmus son extrapolables a la actualidad, como la dificultad de estudiar en otro idioma, la necesaria adaptación a costumbres diferentes, las expectativas que genera esa primera experiencia en el extranjero o el reto de tener que ingeniárselas en un entorno desconocido sin el apoyo del círculo familiar.

Parece que se va a ampliar la red Erasmus a los países de Iberoamérica. ¿Cómo valora esa noticia?

Hace pocos meses la Unión Europea renovó su apuesta por el programa Erasmus. Y lo hizo adoptando un nuevo programa, denominado Erasmus+, que amplía el abanico de acciones cubiertas por esta iniciativa y asegura su dotación presupuestaria al menos hasta 2020. Esto quiere decir que las becas Erasmus no solo no peligran, sino que permitirán a más colectivos beneficiarse de ellas. El antiguo programa Erasmus ya contemplaba la posibilidad de cursar estudios en algunas universidades fuera de la Unión Europea (iberoamericanas, por ejemplo), mediante una iniciativa llamada Erasmus Mundus. El programa Erasmus+ mantiene esta línea y apuesta por ampliar la colaboración en el ámbito universitario a otros países. En cuanto a cómo valoro esta noticia, convencido como estoy de lo útil que es completar la formación en el extranjero, no puedo sino valorarla muy positivamente.

¿Cree que la Unión Europea como concepto político ya ha llegado a su etapa final o debe todavía evolucionar?

La Unión Europea es un logro sin precedentes. Nunca antes se había conseguido una integración de tal envergadura por medios pacíficos, creando un espacio dotado de una calidad de vida más que razonable y de unos niveles de libertad, tolerancia y solidaridad únicos en el mundo. Pero es un proyecto sin terminar, y sus carencias, que las tiene, son más visibles en épocas de crisis como la que vivimos estos últimos años.

¿Un intercambio universitario similar al Erasmus europeo para palestinos y judíos acabaría con el conflicto de Oriente Medio o es una utopía pensar en eso?  

Una iniciativa similar al programa Erasmus es impensable en un escenario de conflicto bélico. Pero conviene recordar que Alemania y Francia se enfrentaron entre sí en la II Guerra Mundial. Sin embargo, pocos años después esos dos países supieron encauzar sus diferencias de manera pacífica y juntos pusieron en marcha la CECA, organización internacional que fue el embrión de lo que hoy es la Unión Europea. Y fue esa misma organización internacional quien años después puso en marcha el programa Erasmus. Hoy en día los estudiantes franceses pueden completar sus estudios universitarios en universidades alemanas, y viceversa. Y es difícil imaginar un nuevo escenario de conflicto bélico entre los dos países.

¿Algún proyecto literario en mente? 

De momento estoy centrado en la promoción de ‘Una erasmus en Bruselas’, pero no descarto escribir otra novela. En todo caso, me gustaría conocer las reacciones de los lectores a esta primera novela antes de embarcarme de nuevo en un proyecto de tal envergadura.

Alfredo Escardino con su libro. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino con su libro ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Russafart, en cuarto creciente

Russafart: Comunicando arte
280 artistas, 84 espacios
Barrio de Russafa. Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Partimos de cero. Es como volver a empezar”. Arístides Rosell, coordinador general de Russafart, lo dijo refiriéndose al presupuesto con el que cuenta una iniciativa cultural que gana adeptos, participación y nivel artístico año tras año. En su cuarta edición, que el catedrático y ex director del MuVIM Román de la Calle afirmó como preludio de la quinta (“el año que viene alzaremos la mano”), serán 280 artistas y 84 espacios los que participen en una bienal que convierte el barrio de Russafa en el “gran escaparate de la ciudad” (Rosell), entre el 30 de mayo y el 1 de junio.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

De la Calle, evocando cierto dictum romano en forma de pregunta (“¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por Roma?”), trasladó la cuestión al evento a punto de arrancar: “¿Qué podemos hacer por el barrio?”. La respuesta: Russafart. “Es un proyecto inductivo, no es institucional”. Viniendo de abajo, en lugar de arriba, “puede ser, no la guinda del pastel que se le atribuye al arte, sino el imán para ayudar a la transformación”. Y Román de la Calle apeló a ese sentimiento colaboracionista de los artistas, espacios privados y talleres para lanzar su máxima: “Nula ciudad, sin ética”.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Rebeka Catalá, coordinadora artística y convaleciente por una enfermedad, dejó dicho en un escrito que leyó Arístides Rosell, que a Russafart no se venía a ver, “sino a vivirlo”. A vivir la apertura de talleres, de estudios y espacios expositivos, en los que una larga nómina de artistas mostrarán sus obras de primera mano, ‘Comunicando Arte’, según el lema de esta cuarta edición, sin redes sociales de por medio, sino “de forma directa con la gente”, subrayó Rosell, para quien el éxito del encuentro cultural estaba en la riqueza de su carácter colaborativo.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

El Ayuntamiento de Valencia, con una exigua dotación, que suple con aportación en materia de seguridad ciudadana, permisos y licencias, Imprenta Romeu, Ideo o Real Academia de Bellas Artes son los que cubren de cierta forma las necesidades presupuestarias, que nunca llegan a compensar el “ingente trabajo” (Rosell dixit) de cuantos colaboran de manera altruista en Russafart. La creatividad tiene su precio, pero no se paga. “Todo esto si lo cuantifican son miles de euros, pero finalmente es low cost”, destacó el coordinador general del evento artístico presentado en la galería Imprevisual.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Russafart, como novedad, contará en esta edición con la participación de diez artistas brasileños de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, que permitirá cierto intercambio cultural todavía por cerrar. Los artistas serán presentados el 27 de mayo en las Escuelas de Artesanos de Russafa. Pintura, fotografía, poesía, proyección de videos, música, lecturas teatralizadas y performances coparán las exposiciones y actividades previstas en espacios tan dispares y fecundos como Espacio 40, Café Berlín, Arquitécnica Ruzafa, Canguro Verde, Café Dublín o Sporting Club Russafa, junto a diferentes estudios y talleres.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

El “indisimulable centro comercial” en el que lleva camino de convertirse el barrio de Russafa, a juicio de José Saborit, artista de Russafart, cuenta con la amortiguación de un evento artístico que “surgió de abajo como trama de afinidades” que para Saborit constituye su mayor fuerza. A falta del presupuesto necesario que dignificara el esfuerzo creativo de tantos artistas, valga ese espíritu colaboracionista como prueba fehaciente del vigor cultural de un barrio a prueba de lastimera crisis.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Salva Torres