Vuelve ‘La aventura del pensamiento’

La aventura del pensamiento
Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia

El Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM) reabre la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’ tras unos mínimos ajustes técnicos realizados para su puesta a punto que, tal y como manifestó el diputado de Cultura de la Diputación de Valencia, Xavier Rius, no justificaban su cierre.

“No encuentro justificación para el cierre, fue innecesario y supuso quitar a la ciudadanía la oportunidad de disfrutar y acceder a la exposición permanente del museo que invita a reflexionar sobre el pensamiento de nuestra sociedad, algo muy necesario en este momento para poder avanzar como colectividad”, señaló Rius.

El diputado de Cultura presentó la reapertura de la exposición, junto al director del museo, Rafael Company, para hablar sobre la decisión de reabrir de inmediato ‘La aventura del pensamiento’, una propuesta que durante su periodo expositivo, desde julio de 2001 hasta el verano de 2014, ha sido visitada por cerca de 400.000 visitantes.

Imagen de la exposición permanente 'La aventura del pensamiento'. Cortesía del MuVIM.

Imagen de la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’. Cortesía del MuVIM.

Próxima reforma

Xavier Rius avanzó que la exposición está pendiente de una reforma para darle un aire de más modernidad y ajustar algunos flecos en las partes iniciales y finales del recorrido. El director del MuVIM, Rafael Company mostró su satisfacción por cumplir con una de las primeras declaraciones de intenciones tras su toma de posesión. “Anunciamos que abriríamos a la mayor brevedad posible y así lo hemos hecho, porque era una de nuestras opciones estratégicas y condición ‘sine qua non’ al asumir el reto”, destacó.

También señaló el director del MuVIM que la apertura de la exposición “significó una inversión estructural muy importante para la Diputación de Valencia, en junio de 2001, y su discurso sigue vigente”.

El director del museo explicó que el cierre de la permanente “ha afectado de manera dramática a las cifras de público del museo, porque las visitas a La aventura del pensamiento eran también un polo de atracción para las exposiciones temporales”.

Una demanda del público

Tal como confirmaron el diputado de Cultura y el director del MuVIM, es el público quien también ha demandado la reapertura de la exposición, y ya hay reservas realizadas para los próximos meses. Las fiestas navideñas son también una buena oportunidad para acercarse a conocer ‘La aventura del pensamiento’, un recorrido de unos 50 minutos de duración por los cambios históricos y sociales que convulsionaron el mundo a raíz de la irrupción del movimiento filosófico ilustrado.

Si bien el público escolar es el mayoritario en las visitas reservadas -la muestra ofrece una sintética panorámica de la historia contemporánea adecuada para estudiantes de los últimos años de Secundaria y de Bachillerato- la exposición es también una opción para el público familiar y el tejido asociativo y cívico.

‘L’aventura del pensament’ propicia al visitante la recreación del universo cultural, social y político del movimiento ilustrado y su influencia hasta la actualidad. Con la complicidad de la tecnología y del ingenio técnico, el montaje expositivo facilita la contextualización y lectura de la propuesta, organizada a modo de teatro invertido: escenografías fijas y público en movimiento a través de ellas.

Rafael Company (izda) y Xavier Rius, en la exposición permanente 'La aventura del pensamiento'. Imagen cortesía del MuVIM.

Rafael Company (izda) y Xavier Rius, en la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’. Imagen cortesía del MuVIM.

Tres mimos y 15 espacios expositivos

Tres mimos -un monje, una dama ilustrada y un científico contemporáneo- acompañan al público por los 15 bloques temáticos que recorren los acontecimientos de los últimos cinco siglos mostrando su evolución hasta la actualidad.

La propuesta comienza con una introducción y una presentación audiovisual y continúa con diferentes salas centradas en temas diversos: Sala del Scriptorium medieval, Sala de la Imprenta, Sala de la Revolución cosmológica de los siglos XVI y XVII, Sala dedicada a Descartes, los empiristas británicos, Newton y el materialismo de Julien Offray La Mettrie, Sala de las Tres puertas dedicada a las Creencias religiosas e ilustración, Sala de la Europa Ilustrada, Sala urbana con la maqueta a escala de la ciudad de Praga -concretamente la histórica calle Celetná-, Salón ilustrado decorado con pinturas del XVIII, Sala de la Ilustración valenciana y española, Sala de las luchas ideológicas del XIX, Templo de la ciencia, Sala del caos de la postmodernidad y por último, un espacio dedicado a la mejor cara de la humanidad en Occidente.

Las visitas a L’aventura del pensament, con una capacidad de 20 personas por pase, se ofrecen en cuatro idiomas: castellano, valenciano, francés e inglés. De martes a domingo se realizan cinco por la mañana, cada media hora, desde las 10:30 hasta las 12:30. Y por la tarde hay cuatro pases de martes a sábado, desde las 16:30 hasta las 18:00.

Imagen de la exposición permanente 'La aventura del pensamiento'. Cortesía del MuVIM.

Imagen de la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’. Cortesía del MuVIM.

“Los burdeles valencianos eran célebres en Europa»

La Valencia del XVII, de Pablo Cisneros
Editorial Carena

Una ciudad de 50.000 habitantes con una esperanza de vida de 25 a 30 años, altos índices de analfabetismo, y viviendas insalubres que se compartían con los animales. Es un retrato de la Valencia del XVII, un siglo entre luces y sombras que Pablo Cisneros describe en un libro editado por Carena, La Valencia del XVII.

Eclipsado por la gloria del XV, el estancamiento generalizado fue la principal característica del XVII. La expulsión de los moriscos que produjo un grave impacto económico y demográfico, las tensiones con los Austrias, la epidemia de peste o el problema crónico del bandolerismo fueron algunos de sus aspectos oscuros.

¿Por qué ha profundizado precisamente en el siglo XVII?

Siempre me he dedicado en mis investigaciones a trabajar la época del Barroco. Además, es un periodo de la historia de Valencia poco conocido y consideré que era un buen momento para adentrarse en él y compartirlo con los lectores. El siglo XVII ha sido poco estudiado por considerarse tradicionalmente como uno de los más oscuros en la historia de la ciudad, a la sombra del dorado siglo XV. No obstante, pienso que no es así. Fue un siglo duro, eso es evidente, pero también emocionante y lleno de esperanza. No debemos olvidar a los que vivieron en nuestra Valencia en el siglo XVII y allanaron el camino a las generaciones posteriores para que se fuera construyendo la ciudad que hoy tenemos y disfrutamos. A pesar de los evidentes reveses, el seiscientos es un siglo apasionante, innovador, sentido y con miras al futuro.

Documento del libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Documento del libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

En su libro caracteriza esta centuria como desproporcionada. ¿A qué se refiere exactamente?

El siglo XVII viene tras el esplendor valenciano del siglo XV, cuando Valencia fue una de las ciudades más importantes del Mediterráneo. Ese periodo de auge cultural y mercantil no es precisamente el que se vivió en el siglo XVII, marcado por la crisis económica o la peste de 1647. Sin embargo, a pesar de las dificultades, la ciudad supo salir adelante y creó una imagen excepcional y renovada que todavía es visible en Valencia. Cuando hablo de la desproporción  me refiero a la forma de entender la vida. En un momento en el que la gente estaba resistiendo ante duras circunstancias, los gobernantes intentaron, mediante desmedidas fiestas, hacer que los habitantes, aunque sólo fuera por un momento, suavizaran su dura realidad. Por tanto, cuanto más impresionantes fueran las imágenes, los fuegos artificiales, las arquitecturas efímeras, las carrozas, las decoraciones, etcétera, mayor sería el olvido del escenario cotidiano. También hay que tener en cuenta que la Valencia del XVII estaba impregnada de los tintes contrarreformistas, y que mediante el impacto de los interiores o de las fachadas querían demostrar la grandeza que la Reforma había puesto en duda.

¿Cuáles fueron los principales festejos? 

Las fiestas fueron una constante. Las beatificaciones, las canonizaciones, las exequias, los nacimientos, etcétera  daban excusa para que la ciudad cambiara de imagen y se convirtiera en un hervidero de gente destilando alegría. Fiestas destacadas hubo muchas, las más  significativas las de 1622 por el decreto de Santidad de Gregorio XV concedido a la Inmaculada Concepción, las de 1655 por el segundo centenario de la canonización de san Vicente Ferrer, las de 1569 por la canonización de Tomás de Villanueva o, entre otras, las de 1662 por el decreto inmaculista del papa Alejandro VII.

Ilustración en el libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Ilustración en el libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

¿Es cierto que por entonces los burdeles valencianos eran célebres en Europa? 

Sí, el llamado barrio del Partit o de la putería de Valencia fue especialmente célebre y conocido fuera de la ciudad. Habría que destacar cómo el municipio de la ciudad trabajó para la seguridad y sanidad de este lugar y cómo mostró interés para que las prostitutas pudieran reconducir su vida.

¿Cómo era una vivienda típica de un comerciante o artesano de esa época?

La mayoría eran humildes, mal ventiladas, con establos para animales, sin cristales, de dos alturas y con terraza, el lugar para distracciones y reuniones.

¿Qué monumentos más importantes fueron erigidos entonces?

El siglo XVII transformó la ciudad de Valencia. La basílica de la Virgen de los Desamparados, las innumerables fachadas e interiores de las iglesias, las capillas de la comunión, los campanarios conquistando el cielo de la ciudad, los paredones del río o la incipiente Alameda son algunos de los muchos vestigios del siglo XVII que tiene la ciudad.

Algún hecho o anécdota que le sorprendiera especialmente. 

Anécdotas hay muchas. Proliferaban los jeroglíficos, con disputas intelectuales, religiosas o políticas y era habitual que cada mañana apareciesen en lugares concurridos pasquines atacando al poder religioso, político o monárquico. Una de las anécdotas que más me llamó la atención, los naranjazos que la gente se lanzaba por las calles en carnaval.

Portada del libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Bel Carrasco