“Si una calla, todas sangraremos”

Otredad y feminismo en ‘Speculum’, de Sükran Moral

Entramos a una sala iluminada y encontramos a una mujer tumbada en una camilla de reconocimiento ginecológico: el torso y cabeza cubiertos con un plástico y los pies –adornados por un elegante calzado de tacón– ya apoyados en los estribos; entre sus piernas abiertas reposa un televisor por el que van circulando imágenes que parecen arbitrarias y sin sentido, en una constante vorágine y caos.

No, no nos encontramos en un sueño propio del automatismo psíquico, si no que hemos entrado en el reivindicativo y fascinante universo de la artista turca Sükran Moral; específicamente, en una de sus más conocidas performances, ‘Speculum’, que repitió y reinventó entre los años 1996 y 1997 y que me dispongo a explicar en las siguientes líneas desde el principio del feminismo y la otredad, un rasgo, este último, que a menudo hemos eludido desde nuestra acomodada idiosincrasia occidental.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

La primera de esta provocadora serie fue ‘Speculum Rosso’, expuesta en el Studio Oggetto de Milán en 1996, cuyas imágenes correspondían a entrevistas y programas en los que se hablaba de homosexualidad, del placer femenino y la necesidad de romper los tabús, para terminar con una pantalla en rojo mantenida durante 60 segundos antes de recomenzar la emisión; dicha lámina simbolizaba la sangre femenina, que nos persigue constantemente a lo largo de nuestra vida y evolución como mujeres: desde la pérdida de nuestra virginidad (rotura del himen), pasando por la menstruación, el parto y finalizando en el (por desgracia, tan universal) feminicidio. Moral muestra que la vida de la mujer está rodeada por la violencia y la sangre incluso desde un punto de vista metafísico, ya que se le exige la adopción de un rol inferior al hombre y cualquier intento de ruptura de esta otredad es castigada con el ataque físico y psicológico. En palabras de la propia artista, “a la mujer se la desangra desde que nace hasta que muere”.

Pero, ¿por qué utilizar un televisor? No sólo se trataba de la interacción y el dinamismo de las imágenes con el espectador, también redundaba en la importancia de este electrodoméstico indispensable en cualquier hogar –fuera este occidental u oriental–. El televisor, que era un artilugio extraordinario, ofrecía información al público que lo observaba y, del mismo modo, Moral parte de su sexo (establecido como un instrumento de valor inferior) para ofrecer una revelación al mundo. Según la propia artista, “la historia del arte está hecha toda de hombres y penes, ¿por qué no comenzar a darle primacía a las vaginas, ese eterno olvidado? (…) La sociedad tiene un odio particular hacia las mujeres y las niñas; es hipócrita y medieval. Temen el orgasmo femenino. Temen a las mujeres que tienen relaciones sexuales, y más a las mujeres que han estado con muchos hombres y lo han disfrutado”.

Moral trata de establecer una conversación entre su cuerpo (en una situación de indefensión) y el cuerpo del público asistente, los espectadores, que reaccionan escandalizados o curiosos. Como diría Susana Sanz, “suscriben el espectáculo y la representación que se hace de sí mismos como algo normal, de manera que el uso del propio cuerpo es la vía que tiene el individuo/artista para revelarse”.

De este modo, Moral pasaría de ser “el bárbaro”, el Otro, a ser el dominador de la otredad, empleándola en su propio beneficio para transmitir un mensaje, precisamente como nos revelan Edward W. Said en ‘Orientalismo’ y Homi K.Bhabha en ‘El lugar de la cultura’. Dado que la artista redirecciona la visión, el objeto de contemplación que satisface la curiosidad exótica colonizadora ya no será “el bárbaro”; el que era considerado el Otro es el que pasa a controlar la mirada, objetualizando al que tradicionalmente se creía en su derecho de observar. De esta manera, se cumplen las peores pesadillas del colono/hombre que reacciona con la amenaza o la indignación.

Imagen de 'Speculum & Obitorio', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Obitorio’, de Sükran Moral.

En su primera reinvención de esta pieza, ‘Speculum & Obitorio’, expuesta en 1997 en el Museo Laboratorio di Arte Contemporánea (MLAC) de Roma, Moral sustituye las imágenes de entrevistas y programas televisivos por escenas de sus propias performances, incluyendo ‘Hamman’, una performance realizada en 1997 en una sala de baños turca para hombres, en la que entró a pecho descubierto para fotografiarse ante la estupefacción y horror de los usuarios. No dudó en aumentar la provocación de estas estampas al incluir un burdel, un hospital psiquiátrico para mujeres y un lugar destinado al acondicionamiento de cadáveres para su posterior sepelio; de esta forma, Moral establece una relación entre el nacimiento, el placer, la muerte y el entierro, que trata de causar repulsa en quien observa la pieza.

Y a estas alturas seguramente podrías preguntarte, querido lector… “¿por qué esta relación?” En su novela ‘Apocalypse’, Sükran Moral traza una línea paralela entre el proceso de creación de una idea y la maternidad que resulta muy aclaratorio: “El nacimiento de una idea es como el alumbramiento de un niño, ambos han surgido del placer de la madre, pero tan sólo el segundo es respetado y aceptado por la sociedad. El primero, por desgracia, está condenado al rechazo y la sepultura”.

Además y, precisamente, como dijo en una de sus entrevistas, este es su tema favorito: el poder y las mujeres. “Porque el poder siempre somete a las mujeres. Si sometes a las mujeres, has sometido a la sociedad. Un hombre puede decir que la mujer lo había provocado y se le aplicarán atenuantes. Matar a una mujer sale barato. Nos estamos alejando de la ciencia, la cultura, estamos abrazando las ideas del Medievo, la mediocridad. Ahora, si una mujer está embarazada, desde el hospital se lo hacen saber a su marido o sus familiares para que impidan que aborte… Están creando otro modo de ver, contrario a la libertad de las mujeres”.

Imagen de 'Speculum & Istanbul', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Istanbul’, de Sükran Moral.

La segunda y última reinvención de este trabajo no tarda en aparecer; será ‘Speculum & Istanbul’, creada para la 5º Bienal de Estambul, en 1997. Su novedad aquí será el uso de unos zapatos de salón con un tacón mayor y la colaboración de dos ayudantes, ataviadas con ropa interior negra y un plástico fino de alimentación semitransparente; la labor de ambas será mantener fija en todo momento la lona que cubre el torso de la artista.

De las tres piezas, esta fue sin duda la más criticada, ya que trataba de reflejar (en las figuras de las dos jóvenes señoritas) el apoyo social a la marginación y discriminación, mostrando la conformidad y felicidad de una juventud que ve natural ofrecer la parte inferior de su cuerpo y cubrir aquellas características que la sociedad no admite en una mujer, como puede ser la identidad. El concepto de identidad y mimetismo, sin duda, podríamos relacionarlo con la obra de Homi K. Bhabha, ya que para el colono “un negro siempre será un negro y una mujer siempre será una mujer”. Piel y sexo son características de otredad evidentes que permiten establecer autoridad por medio del estereotipo, lo que nos lleva al falso intento de mimetismo (“que no es la simplificación de una falsa impresión, si no la negación de la comparación”) y al intento de destrucción por medio de la burla o la amenaza.

La feminidad es la única característica que la sociedad acepta en una mujer, y es por ello que Moral plantea su sexualidad desde una camilla ginecológica. En palabras de la propia artista, “en la tabla de ginecología no puedes posar mientras das a luz, no puedes ser femenina. Este trabajo, que avergüenza a los espectadores, en realidad enfatiza el voyeurismo de la comunidad, que nos ve como meros objetos de deseo o fábricas de niños. Si tenemos cualquier objetivo a mayores, la sociedad se encarga de taparlo”.

Quisiera introducir aquí dos conceptos que me parecen muy esclarecedores e interesantes, y son los de Enrique Dussel y Karen Culcasi, que establecen la necesidad del artista Otro por emplear esa otredad que se le ha impuesto para diferenciarse de la sociedad y reivindicar una situación de equidad. Por un lado, está la consideración de Enrique Dussel en ‘Europa, modernidad y eurocentrismo’, que nos presenta cómo reacciona el público que está fuera de esta otredad, viendo que “el bárbaro” (en este caso, la mujer) se está oponiendo al sistema y proceso establecido, y convirtiéndose en un obstáculo que debe ser erradicado (“bien por medio de la violencia, si fuera necesario”, bien por medio del olvido: si no se habla de la pieza o de la artista, su labor no se expande y no puede afectar al entramado social).

Por otro lado, Karen Culcasi menciona en ‘Constructing and Naturalizing The Middle East’ que es inviable que “justifiquemos la otredad por medio de nuestra supuesta superioridad, dividiendo el mundo en parcelas de otredad imaginaria, y esperar no sólo que lo acepten, si no que no haya movimientos en contra’, como el que encabeza, por medio de la expresión artística, Sükran Moral.

Por último, comenta la artista que su trabajo no es distinto del de Courbet o el de Duchamp, solo que de haber nacido varón la reacción popular sería otra: “Si un hombre fuera el artífice de mi obra, probablemente todos estarían aplaudiendo; pero esta es una sociedad machista, desde sus políticos hasta las personas más influyentes en el arte”.

Si trasladamos estas palabras a la lectura de Hal Foster en ‘El retorno de lo real’ y a su consideración del artista como etnógrafo, como vividor y transmisor en primera persona de los acontecimientos, la obra de Moral cobra un sentido histórico a mayores. Nos dice Foster que “el artista debe conocer la estructura e historia de cada cultura en profundidad, para que su mensaje sea coherente”, y nadie mejor que Moral, que sufrió maltrato por su condición como mujer, para narrar y dar constancia de estos hechos sin caer en el “narcisismo y hermetismo” del que ya nos advertía Walter Benjamin.

El trabajo de Sükran Moral refleja una otredad que a menudo evitamos, demasiado enfocados en considerar al ente Otro como el varón de color de mediana edad al que la vida en Occidente le resulta pesarosa y compleja, mientras el Yo acomodado responde a otro macho de mediana edad, en este caso de raza caucásica. La mujer es la gran olvidada por el Nosotros y el Vosotros, el objeto de adoración cuyo mutismo continuado conviene a una sociedad que involuciona por miedo a perder su única herramienta de control: el poder. Y que, evidentemente, resulta mil veces peor en los países orientales, donde una niña recién nacida es una carga hasta que ovule y pueda ser empleada como objeto de negociación en un matrimonio arreglado.

La reinvención de sus piezas nos lleva a la mismísima reinvención de la mujer a lo largo de la historia, que, pese a las adversidades y dificultades, trata de abrirse paso y reconducir su destino fuera del fetiche y las condiciones del heteropatriarcado. La mujer no se rinde, se exhibe, se sitúa al nivel del hombre y desafía los criterios impuestos empleando su propia otredad, igual que el varón negro de Frantz Fanon quiere dejar de ser esclavo y comenzar a ser amo utilizando aquello que lo hace diferente.

Sükran Moral establece un puente entre Ellas y Nosotras que debería haberse forjado en los albores del feminismo, pero cuya incorporeidad social nos cegó abruptamente; nos grita que estamos juntas en este movimiento, que las divergencias del juicio itifálico entre las necesidades de las mujeres orientales y las occidentales son nimias, que en la práctica todas somos víctimas potenciales de la violencia de género, y que “si una calla, todas sangraremos”.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

Tamara Iglesias

Un Vistazo a “Las Leyes de la Termodinámica”.

El pasado 20 de abril se estrenó la película «Las Leyes de la Termodinámica», película de Mateo Gil. Nosotros pudimos asistir a su preestreno en Kinépolis (València) y en el presente artículo trataremos tanto lo que nos pareció como las reflexiones que hemos hecho en torno a ella. Se trata de ese tipo películas que demuestran como su director puede tratar una gran variedad de géneros, en este caso se trata de una comedia romántica enmarcada en el contexto de un falso documental. Para ello, Mateo Gil se ha servido de un reparto poco numeroso, pero eficaz. Hablamos de Vito Sanz, Berta Vázquez, Chino Darín y Vicky Luengo.

El argumento es simple. Se trata la típica formula de «chico conoce chica», pero con unas cuantas variaciones. Los protagonistas no se enamoran al instante, sino que poco a poco se observa como el personaje de Vito Sanz acaba ganándose al de Berta Vázquez mediante su personalidad y la atracción que supone la curiosidad que despierta todo aquello que estudia. Él ya se encontraba en una relación que le iba bien, una chica que le entendía, que le quería y que sabía apreciar todas las cosas que para la gente en general serían meras «frikadas».

Pero como suele ocurrir, la relación se encuentra en un punto en que la monotonía es tal que cualquier mero accidente, y usamos esta palabra en el sentido más científico posible, puede hacer que todo se desmorone. De hecho, eso es lo que ocurre. En un momento de la película, en el que todos los protagonistas entran en juego y en que solo la parte masculina se conocía de antemano ocurre este accidente mediante el cual terminan por conocerse y se inician dos relaciones paralelas. La primera, la de los protagonistas, se basará en el menosprecio del protagonista hacia él mismo respecto a su amada. A causa de estas inseguridades provocadas por verse inferior a ella en todos los aspectos, le trasladará todas sus dudas a ella y ocasionará su ruptura. Por otro lado, los otros dos protagonistas llevarán una relación en la que él no puede evitar querer estar con otras mujeres, pero que al final se percatará de que verdaderamente solo quiere a la pareja que en este encontronazo conoce.

Chino Darín y Vicky Luengo en "Las Leyes de la Termodinámica". Fotografia cedida por Sony pictures.

Chino Darín y Vicky Luengo en “Las Leyes de la Termodinámica”. Fotografía cedida por Sony pictures.

Todo esto, e insistimos, todo, se encuentra explicado mediante las leyes de la termodinámica por el propio protagonista. ¿A qué se debe? Hemos de tener en cuenta que él se encuentra realizando su tesis doctoral y, además, es un apasionado de todo lo que tiene que ver con su disciplina. Así pues, traslada todo cuanto estudia y sabe a todos los ámbitos de la vida. Muestra de manera constante como las personas nos encontramos siempre predeterminadas a hacer todo tipo de acciones, ya sea despejarnos dando un paseo, enamorarnos e incluso llevar a cabo nuestras necesidades biológicas, algo que se puede ver a lo largo de todo el filme.

Manel (Vito Sanz) colaborando en una clase de la universidad como ayudante. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) colaborando en una clase de la universidad como ayudante. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Los datos que se trasladan a la pantalla son totalmente verídicos, y es aquí donde entra en juego el falso documental. A lo largo de la película aparecen una serie de científicos de gran renombre, según el propio director, que nos explican, o más bien aclaran, cuáles son las fuerzas que intervienen en cada parte de la trama, mostrándonos, eso sí, de una manera magistral, en cuanto a lo formal, y muy didáctica, todos los procesos termodinámicos correspondientes. Se recurre a esquemas visuales y planos dentro de la trama en que se expone con flechas, líneas y dibujos todo lo que ocurre en la ficción en relación con la ciencia. En este punto es muy destacable la escena de la discoteca, en la que los principales protagonistas se dan el primer beso a la vez que se explica la atracción gravitatoria.

Aunque el planteamiento y la idea son muy originales, debemos exponer también que acaba por volverse algo tedioso. A lo que nos referimos es a que se trata de conceptos entendibles y muy bien explicados, pero que, al ser expuestos de manera tan rápida y tajante sacan al espectador de la trama constantemente. Lo que queremos decir es que tal vez al realizar toda esta serie de explicaciones de manera tan perfeccionista se corta el hilo de la historia, ya que, debemos esforzarnos en comprenderlas. Claro está que, si estamos familiarizados con el tema, estos tramos de la película pueden volverse muy disfrutables, puesto que se conocen los conceptos. Sin embargo, si se trata de un espectador estándar, que no conoce dichos conceptos, le estaríamos mostrando, a priori, objetos a los que debe dar significado para poder llegar a comprender la relación entre éstos y lo que ocurre en pantalla. Esto ya representa un esfuerzo comprensivo que, en nuestra opinión, separa al espectador de la trama principal. Sin embargo, si conocemos los conceptos, lo único que tenemos que hacer es aplicar las ideas, por lo tanto, el esfuerzo es menor y el disfrute, mayor.

La idea de que las emociones humanas se encuentran determinadas en gran parte no es algo nuevo en nuestros tiempos. Son numerosos los estudios que cada vez más asocian la aparición del amor con procesos químicos que se generan en nuestro organismo. Sin embargo, la película usa la termodinámica, es decir, física, no química. Esto la convierte en una temática de lo más original. El protagonista, como hemos comentado, se encuentra obsesionado con ello, de hecho, puede darse el caso de que nos traslade en cierta manera esa obsesión, puesto que a lo largo de la película se despierta en el espectador un sentimiento de curiosidad que en cierto modo le lleva a querer saber que nueva ley intervendrá en el siguiente punto de la trama argumental.

Llegados a este punto, y como se avanza nada más comenzar la película, la relación entre los dos protagonistas termina. Sin duda, esta es otra de las partes del filme que se explica mediante leyes de la física, pero a estas alturas, eso no nos sorprende. El protagonista entra en una espiral de depresión y obsesión con respecto a su amada, lo que le pasó a él con su expareja le acaba de pasar a él. Busca en todos los rincones posibles teorías, explicaciones que le den respuestas a sus dudas, incluso culpa al personaje de Berta Vázquez. Todo esto termina en una escena rápida y con un texto conciso que no solo da un golpe de realidad al protagonista, sino también al espectador. Hablamos del momento en que Elena (Berta Vázquez) se gira para decirle a Manel (Vito Sanz): «¡Las leyes de la termodinámica no se pueden aplicar al amor!».

Manel (Vito Sanz) pensativo en el lugar de trabajo de su amigo (Chino Darín). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) pensativo en el lugar de trabajo de su amigo (Chino Darín). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Es en este punto en el que se descubre la tesis de la obra. El hecho de que bien es cierto que se puede fantasear con que exista cierta relación entre las leyes físicas y el amor, esto no deja de ser lo que es, fantasía. El amor es mucho más que eso. Creer que todo se encuentra determinado no solo es antinatural, también es retorcido. De hecho, tras esto se muestra como realmente, Manel es quien precipita la relación al fracaso con una serie de flashbaks en los que se pone en manifiesto como esconde su frustración, inseguridad y baja autoestima tras su especialidad, que son las ciencias. De hecho, que lleve a cabo esta actitud es síntoma no solo de sumisión, sino también de su falta de voluntad o de valor para enfrentarse a lo adverso, puesto que, para él, todo está predestinado y es inmutable. De esta manera se libera de su actitud en la relación y, además, le es más fácil culpar a los demás, en este caso, a Elena. Él mismo es quien desde un principio cree que todo acabara porque se ve en un plano inferior en todos los sentidos a su nueva pareja.

Elena (Berta Vázquez). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Elena (Berta Vázquez). Fotografía cedida por Sony Pictures.

La película, sin duda, representa una propuesta muy original por lo que plantea. Porque puede llegar a esconder más cosas de las que se puede ver a simple vista. Se nos muestra una trama que permite al espectador reflexionar entorno a ella, puesto que, todos alguna vez hemos comparado el amor con cualquier cosa con el fin de simplificar algo que de por sí es de las emociones más sumamente complejas que pueden experimentar los seres humanos, con un sinfín de factores que lo condicionan, por no hablar del más importante, el libre albedrío. La manera en que se exponen los puntos que hacen referencia a las leyes de la termodinámica son muy interesantes y, a nuestro juicio, en cuanto a su contenido formal, muy agradables, ya que acompañan de manera espléndida las explicaciones, así como, a su vez, enriquecen la experiencia visual en algunas escenas como la de las dos rupturas emocionales mediante planos superpuestos.

Manel (Vito Sanz) y su exnovia en una de las escenas en que se ven los planos superpuestos. Fotografia cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) y su exnovia en una de las escenas en que se ven los planos superpuestos. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Como hemos comentado anteriormente, probablemente, aquello que no nos ha parecido lo mejor es el hecho de que se reiteren tanto las relaciones entre leyes y trama, entre concepto y objeto. Probablemente, sea mucho más disfrutable si se realiza un segundo visionado en el que ya tengamos más o menos claras las ideas planteadas y así relacionarlas mejor, para no tener que prestar tanta atención a éstas y que de esta manera el juego que establecen sea más ostensible para el espectador. Aun así, se trata de una propuesta muy original y que invita a la reflexión y al disfrute de todo aquel que esté dispuesto a pasar un rato reflexionando sobre algo tan enigmático como es el amor.

Momento en que todos los protagonistas: Vito Sanz, Chino Darín, Berta Vázquez y Vicky Luengo sufren el accidente que les hace conocerse. Fotografia cedida por Sony Pictures.

Momento en que todos los protagonistas: Vito Sanz, Chino Darín, Berta Vázquez y Vicky Luengo sufren el accidente que les hace conocerse. Fotografía cedida por Sony Pictures.

El Club de los Buenos Infieles

El Club de los Buenos Infieles, de Lluís Segura
Estreno en cines Kinépolis: 29 de marzo de 2018

El día 29 del pasado mes de marzo se estrenó la película de Lluís Segura ‘El Club de los Buenos Infieles’. Es la primera película del director en este cargo y su debut no puede ser mejor, teniendo en cuenta lo que el film busca. Su reparto no se queda atrás, actores de la talla de Fele Martínez, Raúl Fernández de Pablo o Adrián Lastra entre otros.

La película trata de un grupo de amigos que tras unos cuantos años se reúnen en una cena de exalumnos de instituto. Todo va bien, rememoran aquellos “tiempos ahora perdidos”, como dice la letra del grupo La Frontera, muy presente en el film, hasta que llega el bajón del alcohol y las filosofadas típicas de este tipo de momentos. En ese instante comienzan a plantearse sus vidas, conforme eran antes y como son ahora, en concreto, la vida de pareja. Acaban llegando a la conclusión de que ya no sienten el deseo físico del inicio aunque el cariño se mantenga presente.

Raúl Fernández de Pablo. Fele Martínez y Juanma Cifuentes tras la escena de la fiesta de reunión de exalumnos.

Raúl Fernández de Pablo. Fele Martínez y Juanma Cifuentes tras la escena de la fiesta de reunión de exalumnos.

En ese momento es cuando piensan que una buena idea para recobrar esa pasión que se ha perdido en la pareja sería salir a “ligar” con otras mujeres para, de ese modo, valorar mejor lo que tienen o más bien, como ellos llegan a mencionar en algún momento, “tomar oxígeno” para volver a la relación. De esa manera, se verán inmersos en lo que ellos crearán y llamarán por el nombre de ‘El Club de los Buenos Infieles’, por que son infieles, pero por una buena causa, salvar sus matrimonios.

A lo largo de la película veremos escenas que nos harán tener grandes carcajadas, como la escena en que Marcos (Fele Martínez) finge un orgasmo. Cada uno de los personajes que forma el grupo tiene personalidades muy diferentes y marcadas, muy influenciados por distintos estereotipos.

Hovik Keuchkerian, Juanma Cifuentes, Albert Ribalta, Raúl Fernández de Pablo y Fele Martínez en la escena del restaurante de Zaragoza.

Hovik Keuchkerian, Juanma Cifuentes, Albert Ribalta, Raúl Fernández de Pablo y Fele Martínez en la escena del restaurante de Zaragoza.

Pero esto no se sabrá prácticamente hasta el final, puesto que en un principio parece que todos tengan los mismos anhelos e ideas, principalmente el de estar con otra mujer para así valorar a sus parejas después. Podemos observar al que disfruta con ser infiel, el que se siente mal consigo mismo por lo que está haciendo o el que intenta salvar un matrimonio con una persona de la que ni siquiera está enamorado ya. Un disparate, ¿verdad? Pero es que dentro de todo esto se encuentra la principal crítica que la película lanza al espectador para que éste reflexione.

Jordi Vilches, Raúl Fernández de Pablo, Fele Martínez, Albert Ribalta y Juanma Cifuentes en el trayecto deuna de las escapadas de "Club".

Jordi Vilches, Raúl Fernández de Pablo, Fele Martínez, Albert Ribalta y Juanma Cifuentes en el trayecto deuna de las escapadas de “Club”.

Y es que lo que Lluís Segura nos muestra en su obra, dentro de un marco de disparate y sátira, es la crisis de un modelo que se encuentra de capa caída, el matrimonio, la relación de pareja. La idea del “marido y mujer hasta que la muerte os separe” es algo anquilosado, pretérito y en la mayoría de los casos, falso. Muchas personas casadas luchan día a día por mantener una institución que sin amor pasional ya no es la misma y en ocasiones ésta es la propia razón por la que desfallecen. Varias son las razones que nos impulsan a intentar prolongar lo que ya no existe: niños, soledad, sustento económico, culpabilidad, miedo a afrontar la situación o la esperanza de que con el tiempo todo mejore.

No es el único tema que se trata. También se pone de manifiesto el hecho de que los hombres no cumplimos el estereotipo que siempre se nos ha impuesto. Mantener el tipo y no mostrar debilidad es una máxima que siempre ha estado presente en el mundo de la “virilidad”. Aquí se muestra nuestra verdadera naturaleza, que somos sensibles, que tenemos miedos y que, por supuesto, no siempre estamos dispuestos a mantener relaciones sexuales. ¡Ni que fuéramos animales de monta!

Marcos (Fele Martínez) en una de las escenas en que se entrevista a los personajes durante la trama.

Marcos (Fele Martínez) en una de las escenas en que se entrevista a los personajes a lo largo de la trama.

La sátira que se utiliza en el film es también muy acertada, sutil en algunos casos, como que se ponga al toro de Osborne en uno de los planos de las salidas del club para ironizar sobre la “hombría” de los personajes y su enorme desempeño en las artes de la seducción. En este punto aparece el “Teacher” (Adrián Lastra), mostrando sus amplios conocimientos de las artes amatorias, como si del propio Ovidio se tratase, a la par que su grandísimo dominio del inglés. Un humor muy blanco con toques de ironía que mantiene activo al espectador la mayor parte de la película, hasta que ésta se vuelve más “sesuda”.

Adrián Lastra en su papel de "teacher" de la seducción.

Adrián Lastra en su papel de “teacher” de la seducción.

Otro punto que vale la pena destacar es el hecho de que las mujeres no aparecen por ningún lado. Lejos de ser lo que para unos sería una imagen algo machista, aquí, según nos dijo el propio director en el preestreno, es más bien todo lo contrario. Su principal fin es centrarse en las frustraciones emocionales de los hombres. No se busca en ningún momento mostrar a las mujeres de los protagonistas por el hecho de que su papel sería el de una mera víctima.

Además, bajo nuestro criterio, consideramos que el que no aparezcan hace que el espectador empatice con las mujeres de los protagonistas. Es decir, mientras ellos se divierten y buscan relaciones con otras, el espectador puede llegar a pensar en éstas y en que lo que les están haciendo no es correcto, que pese a que su causa es justa para ellos, no es la mejor solución que se puede aportar al problema. En cierto modo pueden llegar a tener cierto “cargo de conciencia”. Es cierto también que en el film los protagonistas ponen sobre la mesa todos los planteamientos que aportan los psicólogos para “reavivar la llama”, pero los desechan immediatamente dando a entender que las consideran pseudosoluciones que no llevan a nada más que al estancamiento emocional.

Juanma Cifuentes y Fele Martinez en una de las escenas en que sus personajes fracasan estrepitósamente en su intento de ligar.

Juanma Cifuentes y Fele Martinez en una de las escenas en que sus personajes fracasan estrepitosamente en su intento de ligar.

‘El Club de los Buenos Infieles’ es una película que ante todo busca que el espectador pase un buen rato, que se ria y que empatice con los personajes que aparecen en pantalla, objetivo que cumple con creces pese a su corto presupuesto. Lluís Segura se ha empeñado en que la veamos mayormente como eso, como una tragicomedia más dentro de la comedia que de la tragedia. Aún así no se puede evitar reflexionar en torno a ella. Plantea temas relacionados con el amor que se encuentran en total actualidad. Nuevos tipos de relaciones de pareja, como el poliamor, ganan fuerza en una sociedad con una mentalidad de pareja mucho más abierta de lo que era a penas 50 años atrás.

Hay personas que se niegan a verlo, y la película también muestra a personas con este pensamiento que se ven afrontados por una realidad muy distinta a la que viven o se fuerzan a vivir. Se trata de una película que muestra cómo muchos de nosotros nos negamos a ver la crisis de este sistema y el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones. Y mientras siga así, seguirán habiendo clubs de buenos infieles.

Fele Martínez, Juanma Cifuentes, Raúl Fernández de Pablo, Albert Ribalta y Hovik Keuchkerian en una de las salidas que sus personajes realizan.

Fele Martínez, Juanma Cifuentes, Raúl Fernández de Pablo, Albert Ribalta y Hovik Keuchkerian en una de las salidas que sus personajes realizan en el “Club”.

Baltasar Camps Estellés

La contrapublicidad de David de Limón

Las Hojas Limón, de David de Limón
Espai Russafa
C / Dénia, 45. Valencia
Inauguración: viernes 4 de noviembre, a las 20.00h
Hasta el 19 de noviembre de 2016

‘Las Hojas Limón’, que Espai Russafa acoge del 4 al 19 de noviembre, es fruto de las últimas inquietudes y de los procesos creativos de David de Limón, influenciados en esta etapa actual por la Cultura Jamming, subvertising o contrapublicidad y que como citaba Naomi Klein en No Logo, pertenece a “aquellos que modifican espacios, anuncios y asaltan vallas callejeras para desvelar la verdad profunda oculta tras los eufemismos publicitarios…”

Obra de David de Limón. Imagen cortesía de Espai Russafa.

Obra de David de Limón. Imagen cortesía de Espai Russafa.

La obra en su formato exterior es una oda al bombing, técnica originaria del Graffiti que establece la repetición en masa de firmas, figuras, motivos estéticos como reivindicación del individuo, y su apropiación del espacio y el medio. Sus creaciones aparecen por toda la ciudad, pacientes, ensimismadas en su acción, dotadas de un dinamismo compositivo que desborda el soporte donde están plasmadas. Aprovechando los espacios que son imposibles para las obras de otros artistas.

Su intención siempre ha sido la de aportar a esos espacios vacíos un contenido basado en el descubrimiento, la creación y la reivindicación, que halla en la sonrisa o la reflexión, un momento de conexión con la persona que pasa junto a ellas.

Para esta exposición, ha dotado a ese alma en libertad que impregna el graffiti, de un cuerpo de obras sobre papel, seleccionando para su composición, la combinación de una técnica mixta de tinta china y pinturas con base de agua en colores flúor con una concepción compositiva basada en el uso de geométricas y plásticas planas.

Esta combinación es una afirmación conceptual pura, donde muestra unos puntos de conexión con movimientos artísticos de los que el nuestro es heredero, y que como valedor de nuestro movimiento, reinterpreta los conceptos en la búsqueda de nuevas herramientas que son sus obras.

Obra de David de Limón. Imagen cortesía de Espai Russafa.

Obra de David de Limón. Imagen cortesía de Espai Russafa.

Fran Picazo

Russafa Creativa: escaparate para gestores culturales

Russafa Creativa
Fruto de la colaboración entre Creador.es y Russafa Escènica
Festival Russafa Escènica de Valencia
Del 12 al 18 de septiembre de 2016

De la colaboración de las Residencias Teatrales Creador.es y Russafa Escénica nace Russafa Creativa, un programa que surge gracias a la ayuda que concede Acción Cultural Española y que permitirá que agentes internacionales vengan a Valencia del 12 al 18 de septiembre y vean espectáculos en Russafa Escénica y, a la vez, que debatan sobre las artes escénicas en Creador.es.

El objetivo de Russafa Creativa es que durante esas dos semanas Valencia sea un escaparate para gestores y agentes culturales internacionales para dar a conocer el potencial creativo y escénico de la ciudad, al tiempo que se reflexiona en charlas, debates y mesas redondas sobre el oficio creativo y la gestión cultural.

Responsables de Creador.es y Russafa Escènica. Imagen cortesía de Russafa Creativa.

Parte del equipo de Creador.es y Russafa Escènica en los premios Pública 16. Imagen cortesía de Russafa Creativa.

“La idea surgió a raíz del premio que Pública’16 concedió a Creador.es y a Russafa Escénica, dos certámenes valencianos que coincidimos en las fechas de celebración pero que además trabajamos por una nueva manera de hacer cultura en la ciudad después de años de oscurantismo y malas praxis”, explica el director de Creador.es, Gabi Ochoa.

Desde ambos certámenes explican que sus iniciativas son totalmente complementarias, mientras que Russafa Escénica trabaja el hecho escénico y la puesta en marcha de un festival, Creador.es se preocupa por las semillas y las reflexiones anteriores al concepto de espectáculo.

“Será fantástico, para ambos eventos, la presencia de los gestores y artistas invitados en este primer Russafa Creativa. No sólo por las redes que se crearán entre las compañías y los creadores de ambos festivales sino por lo que significa este programa:  la recolección de un nuevo fruto no visto hasta el momento, resultado de mucho trabajo.” recalca Jerónimo Cornelles, director de Russafa Escènica.

El ring. Imagen cortesía de Russafa Creativa.

El ring, de Néstor Mir. Imagen cortesía de Russafa Creativa.

Lo que plantea ahora Russafa Creativa es trabajar la transversalidad codo con codo con una institución como Acción Cultural Española, revitalizar el tejido cultural valenciano y operar con referentes que puedan mostrar nuestras piezas fuera de nuestras fronteras al tiempo que se reflexiona sobre estos tiempos carentes de jerarquía, tiempos de cultura ciudadana, proactiva y alegre.

Los gestores culturales que viajarán hasta Valencia durante estos siete días, expertos en artes escénicas en sus países de origen,  tienen un perfil  de gestión creativa. Sus nombres, ya confirmados por la organización, son Romina Paula, dramaturga, gestora y actriz argentina; Malena Schinitzer, directora general del Festival de Dramaturgia de Buenos Aires; Jibbe Willems y Olinda Larralde, de Het Toneelschrijshuis y Bellevue de Amsterdam (Holanda) y Claudio Marcelo Kogon, del Suzanne Dellal Center For Dance And Theatre de Tel Aviv (Israel).

Antonio Fillol y su naturalismo radical

Antonio Fillol (1870-1930). Naturalismo radical y Modernismo
Museo de Bellas Artes Gravina (Mubag)
C / Gravina, 13-15. Alicante
Hasta el 25 de septiembre de 2016

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana presenta la exposición ‘Antonio Fillol (1870-1930) Naturalismo radical y Modernismo’ que se podrá ver en el Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante (Mubag) hasta el próximo 25 de septiembre.

El director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, explicó que “con esta exposición el Consorci quiere pone en valor la figura y la obra de Antonio Fillol, uno de los artistas valencianos más particulares del entresiglos. Fillol fue el principal representante del realismo social valenciano de su tiempo”. Pérez Pont añadió que con la muestra presentada se hacía “justicia a un artista que fue muy apreciado en su tiempo y que ha estado relativamente olvidado en la actualidad”.

Antonio Fillol es uno de los artistas valencianos más particulares y atípicos de su generación. La casi totalidad de su obra es fruto de la cultura del naturalismo del fin de siglo, indagando en factores sociológicos y psíquicos con la idea de hacer de la pintura un documento verídico y de análisis de las pasiones humanas.

Fillol cultivó con brillantez diferentes géneros pero fueron la pintura social y la de género las que mayores éxitos y prestigio le proporcionaron, siendo también un agudo y profundo retratista, así como un refinado paisajista. Fillol es un artista atraído por la representación del mundo popular y folklórico.

El sátiro, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

El sátiro, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

A través de una selección de 40 piezas la exposición recoge la obra más significativa del artista y presenta por primera vez al público los lienzos restaurados por CulturArts IVC+R ‘El sátiro’ y ‘Y el mar siempre azul’. Ambos lienzos de gran formato, constituyen dos de las piezas más representativas del pensamiento de este pintor.

Según Pérez Pont, “tras la exposición, la obra ‘El sátiro’ quedará en depósito en el Museo de Bellas Artes de Valencia y la pieza ‘Y el mar siempre azul’, se depositará en el Consorci de Museus que a su vez cederemos para su exposición aquí en el Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante, para que pueda ser disfrutada por los alicantinos durante un periodo de dos años”.

“Por tanto esta exposición no sólo da a conocer la obra de Antonio Fillol en Alicante y después en Castellón sino que con ella estamos recuperando el patrimonio artístico valenciano y poniéndolo al servicio de la sociedad”, matizó el director del Consorci quien aseveró que “desde el Consorci de Museus tenemos el firme compromiso de hacer que la cultura llegue a todas las personas y que todos la sintamos como propia. A partir de ahora, los proyectos culturales se decidirán no sólo desde el centro, desde Valencia, sino también de norte a sur, y desde el sur, desde Alicante, hacia el resto de la Comunitat”.

“Territorializar la cultura, hacerla accesible y sentirla como propia son tres de los objetivos del Consorci de Museus para 2017 que sólo conseguiremos creando sinergias entre todas las instituciones que formamos parte del Consorci en igualdad de condiciones”, concluyó.

La bestia humana, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

La bestia humana, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

Las creaciones de Antonio Fillol brillan con luz propia dentro del panorama de la pintura social de su tiempo y resisten la comparación con la de cualquier otro artista europeo; creaciones polémicas y controvertidas, como fue el caso de ‘La bestia humana’ (1897) o ‘El sátiro’ (1906), que hablan con claridad de una conciencia social y sentido crítico que hacen de la pintura un arma de estímulo y reflexión.

La crudeza y radicalidad de algunos de sus temas establecen un vivo contraste con el naturalismo edulcorado y sentimental que prácticamente desarrollaron la mayoría de los artistas de ese período. Si en pintura puede hablarse con propiedad de un “naturalismo radical”, más o menos afín o equivalente al que se desarrolla en el terreno literario, pocos lo representan mejor que Fillol. Los flujos entre su pintura y la literatura de Blasco Ibáñez son muy intensos en esta época. La exposición presenta un retrato del literato elaborado por Fillol.

Varios artistas valencianos de la misma generación se desplazaron a Madrid para asistir al taller de Sorolla (Benedito, Mongrell, Andreu), Fillol permanece en Valencia, y desde aquí comienza a desplegar una intensa actividad y planificación expositiva, pues fue muy activo en su proyección exterior, participando en muestras de todo tipo y viajando por distintas países como Francia e Inglaterra.

Como buen naturalista busca que sus obras sean verdaderos análisis sociológicos, llevando su influencia al terreno psíquico y fisiológico con el fin de investigar la realidad y los mecanismos de las pasiones humanas, ideando grandes composiciones donde aborda temas tan de actualidad como la prostitución, el abuso de menores, la miseria, la violencia, el abandono, la ignorancia o la superstición.

Algunos de sus cuadros fueron motivo de escándalo, como sucedió en 1906 con ‘El sátiro’, que ahora se puede ver por primera vez restaurado. Obra pintada para la Exposición Nacional de Bellas Artes, fue retirada por el jurado dada la crudeza del tema representado, y que desde esa fecha no se ha vuelto a contemplar ya que su autor lo guardó contrariado por la polémica que suscitó el cuadro.

Y el mar siempre azul, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

Y el mar siempre azul, de Antonio Fillol. Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante.

El documental melancólico de Chris Marker

Sans soleil, de Chris Marker
Presentación a cargo de Begoña Siles
Filmoteca de CulturArts
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 28 de abril, a las 19.00h

La Filmoteca de Valencia proyecta este jueves 28 de abril (19.00h), en la sala Berlanga, ‘Sans soleil’ (1982) del cineasta francés Chris Marker. La proyección se enmarca dentro del ciclo semanal Básicos Filmoteca, que en esta edición se centra en la historia del cine documental. La presentación del documental y del posterior coloquio corren a cargo de Begoña Siles, profesora de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Sans soleil, de Chris Marker. Filmoteca de Valencia.

Sans soleil, de Chris Marker. Filmoteca de Valencia.

A medio camino entre el documental y la ficción, Marker reflexiona en ‘Sans Soleil’ sobre la memoria humana, sobre sus mecanismos de funcionamiento y sus limitaciones. ‘Sans soleil’ es una película documental, pero también un cuaderno de viaje y un ensayo cinematográfico de carácter experimental, ya que Marker piensa, reflexiona y hace filosofía, a través de las imágenes.

Sans soleil, de Chris Marker. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Sans soleil, de Chris Marker. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

La película no es una narración convencional, sino más bien un recorrido personal, con múltiples conexiones y relaciones, que se vale de las imágenes para transmitirnos las ideas, los pensamientos y las reflexiones del realizador. En el film, una narradora lee y a veces comenta las cartas que le envió el camarógrafo (ficticio) Sandor Krasna. La película también contiene imágenes de archivo, fragmentos de programas de televisión y escenas filmadas en Japón y Guinea Bissau, entre otros lugares del mundo.

Las sesiones de ciclo semanal Básicos Filmoteca se celebran todos los jueves a partir de las 19.00 horas, son de un marcado carácter didáctico y cuentan con una presentación y un coloquio a cargo de un especialista cinematográfico.  La entrada de todas las sesiones es gratuita con la presentación del carnet de estudiante.

Fotograma de 'Sans soleil', de Chris Marker. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Sans soleil’, de Chris Marker. Filmoteca de CulturArts.

¿Mira de nuevo Valencia al Mediterráneo?

En los últimos meses han coincidido en Valencia diferentes propuestas culturales que tienen al Mediterráneo como inspiración. ¿Quiere decir esto que despierta el interés de los valencianos por lo que sucede en torno a nuestro mar?

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró en febrero la exposición ‘Del mito al espanto’ dedicada al análisis de la realidad socio-cultural del Mediterráneo en dos etapas: la imagen idílica que construyeron de él los intelectuales del norte de Europa y la convulsa realidad actual. En marzo, el centro cultural la Beneficencia abrió las puertas de ‘Fronteres d’Europa’, una propuesta expositiva que recorre, de la mano de cinco fotógrafos y cinco periodistas, las fronteras blindadas de la Europa mediterránea que cierran el paso a los miles de refugiados huidos de la guerra o el hambre. Simultáneamente el centro cultural la Nau de la Universitat de València muestra ‘Ramon Llull i l’encontre entre tres cultures’, que toma el 700 aniversario de la muerte del pensador mallorquín como excusa para reflexionar sobre el contexto del Mediterráneo medieval poniendo especial atención en el diálogo entre religiones.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondencia amb Mediterrani'.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’.

Hace unos meses, el MuVIM presentó la muestra del fotógrafo Xavier Mollà ‘Correspondència amb Mediterrània’ donde el autor sugería que “el Mediterráneo es la gran plaza del pueblo y las casas son los diferentes países”. En la pasada primavera, veía la luz la segunda edición de Espai Mediterrani con una oferta diversa y muy acertada de la música que se hace ahora en ambas riberas del mar. Por último, en el próximo octubre podremos asistir a la cuarta edición de una renovada Mostra Viva del Mediterrani, puesta en pie por una asociación de ciudadanos que trabaja por recuperar el espíritu original de la Mostra de Valencia de los años 80 a través del cine, la música, la escena, la literatura, las artes visuales y las actividades educativas.

Pero no solo Valencia demuestra un interés creciente por lo que se cuece en nuestro convulso mar. El cine árabe y mediterráneo tiene cita ineludible en el Festival de Cine Árabe (FCAT) que celebrará su decimotercera edición en Tarifa y Tánger entre mayo y junio. Además el festival cuenta con un fondo fílmico del mejor cine africano, que ofrece a festivales y filmotecas. La Casa Árabe, un consorcio público del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, programa regularmente en Córdoba y Madrid, ciclos de cine y música árabe.

La Fira Mediterrània de Manresa, que en octubre celebrará su decimonovena edición, es un mercado de espectáculos que, con la tradición mediterránea como eje, se mueve en dos ámbitos principales: la cultura popular (basada en elementos como el cruce entre creación contemporánea y raíz tradicional, la participación ciudadana y la ampliación de la base social de la cultura) y las músicas del mundo; tiene un carácter interdisciplinar y aglutina los diferentes lenguajes artísticos: artes visuales, circo, danza, exposiciones, música, narración oral y teatro. El Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), integrado por la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ayuntamiento de Barcelona, es un think tank que lleva desde 1989 trabajando en la progresiva construcción en el Mediterráneo de una espacio de paz y estabilidad a través de estudios y publicaciones como los Quaderns de la Mediterrània  que reúne  las aportaciones de los más interesantes pensadores del momento.

'Mediterráneo', de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

‘Mediterráneo’, de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

Esta selección de ejemplos, propios y foráneos, de actividades y proyectos que tienen al Mediterráneo como marco, parece apuntar hacia un aumento del interés por la cultura y la realidad de nuestro entorno geográfico. Esta tendencia se da en un momento de transición sacudido por un profunda crisis cultural, social y política. Transición que, salvando las distancias, guarda cierto paralelismo con la vivida en nuestro país a finales de los años setenta del siglo pasado. Es cierto que no se puede equiparar la sangrienta dictadura con la anémica democracia actual. Pero también lo es, como demuestran los especialistas, que entre el clientelismo, la espectacularización, la censura y la asfixia económica, la cultura ha vivido dos auténticos decenios negros en el País Valencià.

Diversidad cultural y mundialización

Hubo un momento en que los dirigentes políticos apostaron con hacer de Valencia un lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Pero ¿Que llevó a estos primeros gobiernos democráticos a mirar en esa dirección? Para entenderlo tenemos que situarnos en el centro del debate cultural que sacudía a intelectuales y artistas del momento. Aunque el impulso viene de lejos, tras la Segunda Guerra Mundial se dan las circunstancias idóneas para que los Estados Unidos impongan su hegemonía en las industrias culturales y especialmente en el cine y el audiovisual.

Los gobiernos de los Estados Unidos llevaban décadas destinando cuantiosos recursos a las industrias de la información y la cultura, legislando para proteger el mercado interior, romper las barreras de los ajenos e imponiendo su dominio en las instancias internacionales -la UNESCO nace en 1945 haciendo suya la tesis liberal del free flow of information- para que el modo de vida americano se perciba como el único modo moderno y desarrollado posible. Para que los deseos de consumo material o simbólico de los individuos se dirijan en una única dirección. La resistencia vendrá por un lado de los llamados Países No Alineados, con Francia y su política de excepción cultural como casi único aliado europeo. Lograrán reorientar a la UNESCO hacia un nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. EEUU y sus satélites respondieron con su salida del organismo.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Valencia, lugar de referencia del Mediterráneo

La izquierda, que conquista el Ayuntamiento de Valencia en 1979, participa en este debate intelectual sobre la mundialización de la cultura y la comunicación. Y tiene clara la estrategia a seguir: el fomento de la diversidad. Es decir la promoción de la cultura con raíces propias en los países periféricos del sistema. El alcalde Ricardo Pérez Casado, traslada la idea a Vicent Garcés, concejal de cultura, y lanzan en noviembre de 1980 la I Mostra Cinema Mediterrani i Països de Llengues Romàniques. Recudida a Mostra Cinema Mediterarni en la segunda edición, el festival recibe el aval del publico, que en número de 32.000 espectadores, acude masivamente a las sesiones. El mismo equipo municipal encomienda en 1981 al grupo Al Tall, la Trobada de Música del mediterrani y al año siguiente convoca un Encontre d’Escriptors del Mediterrani. En el ámbito político, estas iniciativas reciben críticas de la derecha que, cumpliendo a la perfección su papel en el debate, por fascinación, presión, fuerza o corrupción se convierte en promotora de los valores y las estructuras del centro dominante del sistema.

¿A que se debe la identificación del publico con el festival de cine y la buena respuesta obtenida por las otras iniciativas? El fenómeno solo se puede entender en el contexto de unos actores culturales que intentan encontrar su espacio en una época de transición entre el programa de aniquilación ejecutado por la dictadura franquista y los intentos de recuperación creativa y artística de los años sesenta y setenta. La efervescencia de esos años, las ansias por aprender y recuperar el tiempo perdido, un ejercicio de resistencia para romper las costuras del miedo, el silencio y la rancia realidad de una sociedad vigilada y castigada, encuentra su forma de expresión en los circuitos de cine-clubs, en las ferias del libro, en los recitales de nova cançó, en los primeros mítines políticos y cómo no, en las sesiones de la Mostra, los conciertos de la Trobada y los debates del Encontre d’Escriptors.

A partir de los 90, con la llegada del Partido Popular a los gobiernos municipal y autonómico se produce una doble deriva: hacia lo folclórico -la 11ª Trobada de Música del Mediterrani culmina con actuaciones de Dova, Juan Bau, Salomé y Francisco- y hacia un provincianismo de imitación del centro hegemónico -la Mostra de Valencia exhibe estrellas de Hollywood en el ocaso de su carrera-. La pugna entre mundialización y diversidad se inclina de nuevo a favor de la primera.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Similitudes y divergencias

Y con esto volvemos al presente para preguntarnos de nuevo ¿hay alguna similitud entre aquella Valencia que se abrió al Mediterráneo y la actual? Contemplamos al menos cuatro paralelismos: la sensación de salida del túnel tras veinte años de impotencia; la esperanza en que los nuevos gestores puedan realizar cambios sustanciales; y la efervescencia de la sociedad civil que ha ido creando multitud de espacios de expresión al margen del entramado administrativo. Pero también advertimos claras diferencias: una mayor y más diversa oferta; más contenedores culturales; estructuras administrativas culturales municipales y autonómicas; mayor complejidad y autonomía de los públicos; y una revolución digital que ha sacudido los sistemas de producción, distribución y consumo de las industrias culturales.

Es posible que los medios de información dejen de prestarle atención pero, por lo que sabemos, el conflicto que se vive en el Mediterráneo y por tanto el interés de la ciudadanía consciente, no dejará de crecer en los próximos años.

En este contexto, iniciativas como Mostra Viva del Mediterrani apuestan por que esta nueva mirada al Mediterráneo gane en extensión y profundidad. Para ello sus promotores trabajan para diseñar una oferta cultural multidisciplinar y diversa que transcienda las políticas de democratización cultural y camine hacia una concepción inclusiva de la cultura. Pero, conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, convocan a los agentes culturales, que han vuelto a sentir la mediterraneidad como elemento sustancial de nuestra identidad, a un debate abierto. Un debate que aporte coherencia y eficacia a las iniciativas que, con la cultura como vehículo privilegiado, persigan los objetivos de transformación que la sociedad demanda.

Sobra decir que la inspiración de nuestros creadores no entiende de geografía, pero este mar ha sido y seguirá siendo nuestro espacio natural de proyección internacional. Nada más sano que viajar por el mundo con los ojos bien abiertos, sin olvidar que nuestra casa está en esa plaza del pueblo que es el Mediterráneo.

Vicent Gregori

Coordinador de Mostra Viva del Mediterrani

 

‘The Gagfather’, humor por los bajos fondos

The Gagfather, de Yllana
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Del viernes 8 al domingo 10 de abril de 2016

Yllana, la compañía de humor gestual más sorprendente y original de España, vuelve, del 8 al 10 de abril, a Espai Rambleta con un nuevo espectáculo: ‘The Gagfather’, un homenaje al cine negro lleno de delirantes situaciones.

‘The Gagfather’ es un divertidísimo viaje a los bajos fondos y a los más oscuros instintos, que no se limita a hacer reír, sino que también ofrece al público su dosis de crítica y lo sume en una reflexión sobre el bien y el mal. Todo ello arropado por un impactante montaje escénico.

Escena de 'The Gagfather', de Yllana, en Espai Rambleta.

Escena de ‘The Gagfather’, de Yllana. Espai Rambleta.

Los amantes de ‘El Padrino’, ‘Los Soprano’ o los trabajos de Tarantino verán reflejados en ‘The Gagfather’ a estos referentes de la ficción. Una obra de teatro con mucho humor e inventiva que lleva intrínseca los valores del código gestual que se han convertido, con el paso de los años, en el distintivo de Yllana.

El hilo argumental es el siguiente: una banda de despiadados “GaGsters” aterroriza la ciudad. Tras ellos, un grupo de disparatados policías se proponen pararles los pies, cueste lo que cueste, con imprevistas y desopilantes consecuencias.

Yllana es una de las compañías de teatro gestual más reconocidas de nuestro país. Lleva en activo desde 1991 y en este tiempo ha producido tantos espectáculos como años lleva en funcionamiento: veinticinco. Entre ellos destacan 666 (2009), ganador en el Fringe Festival de Nueva York (USA); PaGAGnini (2007), galardonada con el Premio al Mejor Espectáculo del Fringe Festival de Edimburgo; y Zoo (2009), que ya pasó con gran éxito por Rambleta y se hizo con el premio Max al Mejor Espectáculo Infantil en 2010.

Cartel de 'The Gagfather', de  Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Cartel de ‘The Gagfather’, de Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

Del mito al espanto

Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto
Comisario: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

En la parte de la exposición que corresponde al mito se puede leer esta cita de Rilke: “Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. La cita no recoge lo que viene justamente después: “lo terrible…que todavía podemos soportar”. Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, que hasta el 3 de julio permanecerá en el IVAM, reúne 100 piezas de 30 artistas reveladoras de esa belleza como antesala del horror desplegado en el más amplio espacio destinado al conjunto expositivo. Espanto, eso sí, amortiguado para que pueda ser soportable y, por tanto, objeto de estudio. “No queríamos imágenes truculentas, sensacionalistas, sino aquellas otras que invitaran a la reflexión”, indicó José Miguel Cortés, director del IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

De manera que “más que un puñetazo en el rostro”, la muestra pretende motivar con sus imágenes poéticas a una indagación profunda acerca de ese Mediterráneo conflictivo, “con muchas aristas y de difícil solución”, precisó Cortés. De la visión cálida, amable, con la que se entra en la exposición, a través de las obras de Benlliure, Pinazo, Sorolla o Muñoz Degraín, se pasa al espanto “más contemporáneo” que ofrecen las imágenes de Xavier Arenós, Adrian Paci, Zineb Sedira, Montserrat Soto, Sergio Belinchón, Yto Barrada o Ursula Biemann.

Como explicó José Miguel Cortés, en calidad igualmente de comisario de la exposición, por un lado está el mar de finales del siglo XIX y principios del XX como espacio de “tranquilidad, sosiego y búsqueda del placer” y, por otro, ese Mediterráneo más problemático de nuestra contemporaneidad relacionado con la migración, los refugiados, las fronteras y las guerras. “El desarraigo está muy presente en toda la exposición”. El desarraigo y, con él, esa sensación de “melancolía por lo perdido”, abundó Cortés.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

“Queríamos huir de la simple denuncia y que las imágenes fueran de gran belleza poética”, señaló el comisario. Más que impactar, Entre el mito y el espanto establece un pacto lleno de fisuras entre lo imaginario y lo real; entre el mito de las tierras luminosas bañadas por el Mediterráneo, y el horror que contienen esas mismas tierras anheladas por cuantos buscan una vida mejor. Aunque el mar que protagoniza la exposición ha sido durante siglos objeto de disputas, “nunca como ahora ha sido lugar de fronteras e inmensa tumba”, recordó Cortés.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

A esa tumba se llega después de atravesar el más florido jardín que propone el mito del Mediterráneo, en cuya entrada está Kavafis con su ‘Viaje e Ítaca’. “Que Kavafis nos acompañe en este viaje placentero”, señaló el comisario. Las palabras del poeta sirven de introducción a la muestra, corroborando las de Cortés: “Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”. Y así, cadenciosamente, fue Cortés desgranando el cambio en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Rogelio López Cuenca, insertado en el mito, desvela lo que se oculta tras esa visión amable. Es la primera advertencia de lo que nos aguarda. Enseguida empiezan a aparecer las imágenes de refugiados (Biemann), de límites y fronteras (Arenós), de personas hacinadas en las escalinatas que conducen a un avión que jamás llega (Paci), de hombres mirando a un horizonte imposible (Sedira), de interminables esperas (Barrada), de lugares fantasmales (Montserrat Soto) y de simple supervivencia (Mohamed Bourouissa).

Debates, talleres, jornadas, un ciclo de cine y diversas actividades completan la exposición Entre el mito y el espanto, con el fin de profundizar en tan controvertido Mediterráneo. Un mar al que se abocan 22 pueblos en busca de felicidad no exenta de melancolía muchas veces siniestra. Cortés apuntó en todo momento su intención de “huir de las visiones fáciles, sensacionalistas”, para que mediante fotografías “menos evidentes pero más profundas” la reflexión fuera posible.

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Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Salva Torres