La sociedad anónima de Anzo

Anzo. Aislamiento (1967-1985)
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 5 de noviembre de 2017

“No era anti científico, ni anti técnico”, subrayó Ramon Escrivà, comisario de la exposición Anzo. Aislamiento. “Simplemente puso el acento en el engranaje tecnológico que nos atrapa”, añadió. Ese engranaje, conformado por un total de 80 piezas de su serie reveladoramente llamada Aislamientos, es el que el IVAM muestra en lo que supone la primera exposición en el museo valenciano de José Iranzo Almonacid, Anzo (Utiel, 1931-Valencia, 2006). “Es un modo de hacerle justicia, porque durante 28 años no se le ha expuesto aquí”, señaló el comisario. Algo de lo que José Miguel Cortés, director del instituto valenciano, se siente orgulloso.

Aislamiento 29, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 29, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

La sociedad anónima de la que Anzo va dando cuenta en su serie de los años 60 y 70 le convierten en un “visionario por la actualidad de su obra”, apuntó Escrivà. Su existencialismo de entonces aparece sin duda ligado a esa sociedad líquida de la que habla el sociólogo Zygmunt Bauman, en plena era de Internet. De manera que lo que antes se denominaba alienación, tan presente en la soledad de las diminutas figuras de la obra de Anzo, ahora bien pudiera traducirse por rendimiento o auto explotación del sujeto contemporáneo.

“Es el aislamiento de los integrados. Es la soledad de los engranajes, de las piezas que funcionan al unísono con las restantes del mecanismo”, señala el propio artista en una de las citas de la exposición. Frente a esos integrados que en su obra aparecen en forma de seres diminutos, Anzo no contrapone a los apocalípticos que Umberto Eco se hizo, valga la redundancia, eco en su famoso libro. No hay apocalipsis, al menos en el sentido literario, en su trabajo, sino la lúcida percepción de que, en el seno de ese universo tecnológico, el sujeto pierde la palabra para caer en las redes del número, la cuantificación y su inserción en una trama que lo despersonaliza.

Aislamiento 14, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 14, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Esa “atmósfera fantasmagórica, con edificios amenazantes y una arquitectura racionalista y deshumanizada”, que Escrivà ejemplificó en las Torres Trade de Barcelona transformadas por Anzo en inquietantes moles de la urbe moderna, es ese el clima que invade el conjunto expositivo, salpicado de libros distópicos y fragmentos audiovisuales, entre los que destacan Playtime, de Jacques Tati, o La Cabina, de Antonio Mercero, ambas películas de finales de los 60 y principios de los 70, a los que aluden los “aislamientos” de la exposición.

En una parte de la misma, se recrea el espacio modular representativo de una de esas oficinas de la era cibernética. Una vez más, “la oficina como lugar de alienación”, indicó Escrivà, quien puso el acento en ese “hombre vigilado, controlado” que tiene su corolario en el audiovisual de Tati inserto en el interior de esa oficina. Aprovechando todo tipo de materiales (aceros, rodamientos, fotolitos), cuya investigación por parte de Anzo era novedosa para la época, el artista profundiza en esa alienación producto de cierto control externo. Control que hoy en día habría que situar en el interior del propio sujeto, autocensurado y autoexplotado.

Aislamiento 73-1B, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 73-1B, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

“Padece aislamiento el encargado de las computadoras, el que no encuentra quien escuche sus problemas, el que se siente un ser anónimo al cruzar la calle entre una masa que camina ignorándole”. Así explica el propio Anzo lo que destila su obra: aislamiento y anonimato. Su sociedad anónima, en cuyo debate participaron intelectuales de la denominada filosofía de la deconstrucción (Foucault, Lyotard, Deleuze, Derrida), lejos de tener un cariz político que reduciría a consigna su más hondo calado existencial, posee el perfil poético de la obra cuyo pesimismo alumbra.

“Le considero más un activista social que político”, reconoció la hija del artista, Amparo Iranzo. Un activista comprometido con el arte, en tanto espacio de interrogación ajeno a ese otro de lugares comunes en el que termina convirtiéndose el supuestamente más “auténtico” acto político. Anzo lo tenía claro: “Yo creo que la belleza surge del equilibrio entre lo matemático y lo lírico”. El IVAM, haciéndole justicia a Anzo, se hace eco de esa reflexión propia del autor, mostrando en la Galería 7 tan fructífera relación entre la técnica y la poesía.

Aislamiento 10, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 10, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Espai Visor gana el Abierto Valencia 2015

Abierto Valencia 2015
Premio a la Mejor Exposición a Espai Visor
Diálogo entre Lothar Baumgarten y Bleda y Rosa

El jurado de Abierto Valencia 2015, Carlos Urroz, director de ARCO, Ricardo Forriols, Vicedecano de Cultura de la Facultad de Bellas Artes de la UPV, y Ramón Escrivà, conservador y responsable de exposiciones temporales de IVAM, decidió conceder el Premio a la Mejor Exposición, otorgado por la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana a la Galería Espai Visor por su exposición Lothar Baumgarten vs Bleda y Rosa.

Obra de Lothar Smetteleas, en Luis Adelantado, Premio Adquisición de la Fundación Hortensia Herrero.

Obra de Lothar Baumgarten, en Espai Visor, Premio a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2015.

El jurado, tras valorar muy positivamente la labor realizada por el conjunto de las galerías participantes en Abierto Valencia, acordó “por unanimidad” fallar el premio a favor de la galería Espai Visor por la muestra «Bleda y Rosa – Lothar Baumgarten». Asimismo, destacó “el formato de la exposición en el que dialogan un artista de la experiencia de Lothar Baumgarten (Rheinsberg, 1944) con la de la pareja Bleda y Rosa (Castellón, 1969 – Albacete, 1970) incluso en el montaje de la muestra que incluye una intervención específica en el escaparate. El trabajo sobre el lugar de los artistas Bleda y Rosa dialoga conceptualmente con el de Baumgarten originado también con América Latina”.

Obra de Bleda y Rosa, en Espai Visor, Premio a la Mejor Exposición.

Obra de Bleda y Rosa, en Espai Visor, Premio a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2015.

También se valoró “la labor continua realizada por la galería en los contenidos expositivos, la promoción de sus artistas tanto en las exposiciones de Valencia como en sus proyectos en el exterior”.

Obra de Morten Slettemeas, en Luis Adelantado, Premio Adquisición de la Fundación Hortensia Herrero.

Obra de Morten Slettemeas, en Luis Adelantado, Premio Adquisición de la Fundación Hortensia Herrero.

El Premio de Adquisición Fundación Hortensia Herrero se lo llevó la Galería Luis Adelantado por una obra de Morten Slettemeas (Noruega, 1975). Las pinturas de Slettemeås son orgánicas y sutiles, con intensos brochazos de color, que en su tercera exposición en la galería de Valencia presenta una reflexión sobre el paisaje a través de una mirada contemporánea cercana a la abstracción. Sus obras crecen restando elementos al cuadro en lugar de añadiendo. La escala de sus piezas, desde tres metros hasta pequeños formatos, genera también un diálogo físico entre el espectador y la obra.

Obra de Ernesto Casero, en pazYcomedias, Premio Adquisición de Colección DKV de Abierto Valencia 2015.

Obra de Ernesto Casero, en pazYcomedias, Premio Adquisición de Colección DKV de Abierto Valencia 2015.

El Premio de Adquisición DKV correspondió a las galerías pazYcomedias y Rosa Santos, con obras de Ernesto Casero y Juanli Carrión, respectivamente.

Ernesto Casero (1977) realiza por medio del dibujo un acercamiento a la historia del determinismo biológico y sus ramificaciones, como la eugenesia o el racismo científico. La exposición se estructura en varios grupos de dibujos, basados en imágenes publicitarias de sociedades eugenésicas de principios del siglo XX, ilustraciones de manuales de conducta conyugal, propaganda relativa a la higiene social y otro tipo de imágenes relacionadas con la influencia de ciertos argumentos que, desde la biología, persiguen disciplinar a las sociedades en base a los códigos éticos de las clases dominantes.

Obra de Juanli Carrión, en Rosa Santos, Premio Adquisición de Colección DKV de Abierto Valencia 2015.

Obra de Juanli Carrión, en Rosa Santos, Premio Adquisición de Colección DKV de Abierto Valencia 2015.

Juanli Carrión (Yecla, Murcia, 1982), que vive y trabaja en Nueva York, presenta una nueva serie de dibujos de gran formato, en la utiliza la reciente historia de inmigración de Valencia y su trazado geográfico como límites geopolíticos para la creación del jardín. Tras entrevistar a 19 inmigrantes (uno por cada barrio de la ciudad) acerca de su historia de adaptación e identidad cultural, cada uno de ellos eligió una planta; las cuales han sido plantadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en un parterre que representa, de forma esquematizada, la ciudad de Valencia.

El Premio Adquisición de Gandía Blasco recayó en el artista Hugo Martínez-Tormo de la Galería Punto.

Obras en diálogo de Lothar Baumgarten y Rosa y Bleda, en Espai Visor.

Obras en diálogo de Lothar Baumgarten y Rosa y Bleda, en Espai Visor.

 

Las alharacas antifranquistas del IVAM

Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de enero de 2016

La represión del régimen franquista sigue siendo objeto de innumerables actos de reprobación, 40 años después de que falleciera el dictador. Actos de reprobación transformados en ejercicios de nostalgia o memoria a favor de quienes combatieron esa represión. Ocurre, sin embargo, que ni durante el largo régimen había tantos antifranquistas como después fueron saliendo a montones tras su muerte, ni ahora se delimitan los periodos de esa ausencia de libertad, metiendo en el mismo saco la dureza de los años 40 y 50, con la más liviana de los 60 y 70.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Baste como prueba lo que dice el historiador John Hopewell, en relación con la literatura y el cine de esos años terminales del franquismo. Cita los casos de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Arde el mar, de Pere Gimferrer, El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o La prima Angélica y Elisa, vida mía, de Carlos Saura. Para a continuación decir: “Obras todas ellas que dejaban en evidencia cómo la censura [franquista] se fue resquebrajando, a partir de los años sesenta, dentro de la industria cultural española en general y en la cinematografía en particular”. Censura que disminuyó “no por razones políticas, sino más bien por una necesidad de competencia económica”.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1976)’, que hasta el 3 de enero permanecerá en el IVAM, se suma a ese tren políticamente correcto de la reprobación del régimen franquista, a la que nadie puede sustraerse dado que viene avalada por el escándalo de la falta de libertad.

Da lo mismo que esa represión fuera virulenta o el canto de sirena que fue en los años referidos en el título de la exposición. El caso es mostrar, bajo ese paraguas abierto no ya para los aguaceros sino para una lluvia cada vez más fina, a quienes crearon obras de una indudable cualidad artística, al margen de los gestos heroicos que algunos les cuelgan para mayor gloria y justificación de su propuesta expositiva o actividades complementarias.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Quienes combatieron con sus trabajos artísticos esa represión ya de capa caída, como son los casos de Manuel Boix, Artur Heras, Rafael Armengol, Joan Antoni Toledo, Rafael Calduch, Jorge Ballester, Joan Cardells, Rafael Martí Quinto, Manolo Valdés o Anzo, entre otros, vivirán (no todos, algunos ya han desaparecido) con gratitud esa rememoración, a buen seguro que al margen de tanta medalla honorífica. De manera que para contemplar los más de 200 dibujos, grabados, pinturas, esculturas, revistas, libros y cómics de la exposición, bueno será centrarse en las obras artísticas, obviando el acompañamiento musical de tanta hazaña bélica.

Instalación en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975', en el IVAM.

Instalación en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975’, en el IVAM.

Comisariada por Román de la Calle y Ramón Escrivà, ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1975)’ reúne la cultura visual de un tiempo, como explican los comisarios, “en el que la ciudad de Valencia tuvo el mérito de convertirse en la capital de la nueva vanguardia figurativa y de la abstracción normativa”. Y ello por una razón que De la Calle sintetizó así: “Colaboración extraña en esos años”. Colaboración entre artistas de diferentes estilos y críticos de arte empeñados en sumar fuerzas en aras de ese frente común por la cultura. Lo que dio lugar a algo que el catedrático Román de la Calle denominó “políticas culturales transformadoras”. José Miguel Cortés, director del IVAM, dijo en este mismo sentido que “ojalá” volvieran aquellos “años de efervescencia creativa”.

Efervescencia reflejada en los trabajos de Equipo Crónica, Equipo Realidad, Estampa Popular, los grupos Antes del Arte, Ara, Bulto o Escapulari-0, al que se agregan publicaciones de librerías destacadas esos años: Viridiana, Tres i Quatre, Concret, Lauria, Pasaje o Studio. La exposición se nutre de fondos procedentes de la Fundación Martínez Guerricabeitia de la Universitat de Valéncia, de museos como el de Bellas Artes de Valencia o el de Arte Contemporáneo de Alicante, y de las fundaciones Bancaixa y Anzo. La Filmoteca Española contribuye con imágenes del No-Do alusivas al régimen franquista. Régimen que contextualiza, de forma harto simplista, una exposición que brillaría por sí sola enmarcada en ese otro régimen extrañamente colaborativo de tan dispares artistas.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976'. Imagen cortesía del IVAM.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Raquel Gutiérrez, otro ‘cadáver’ del IVAM

La subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM, Raquel Gutiérrez, presentó ayer miércoles 2 de julio su dimisión al director del museo, José Miguel G. Cortés. ¿El motivo? Que quiere volver a su puesto en Acción Exterior tras varios años en el IVAM, justo en el momento en que se ha hecho pública la Intervención de la Generalitat que ha destapado las numerosas irregularidades cometidas durante los años al frente del museo de Consuelo Císcar.

Raquel Gutiérrez, salpicada por el informe dado que ella formó parte del equipo de Císcar con responsabilidad en diversas áreas, será sustituida por Ramón Escrivà y Josep Salvador, a cargo de exposiciones y colección, respectivamente.

Fachada del IVAM.

Fachada del IVAM.

A continuación reproducimos el texto que publicamos en su día, en el que se revela el grado de implicación de Raquel Gutiérrez en los hechos denunciados por Intervención, a raíz de los cuales la propia dirección actual del IVAM ha tramitado las oportunas alegaciones por si hubiera actos constitutivos de delitos penales.

Para que el IVAM fuera lo que fue durante los años que Consuelo Císcar dirigió y, a tenor del informe económico, manejó a su antojo el museo valenciano, ha tenido que haber personas que, junto a ella, han ido dando por buenas sus actuaciones. Algunas, debido a su carácter lábil; otras, por interesada aquiescencia y, seguramente las más, por asunción tácita de lo que se entendía por práctica normal de la gestión pública de la cultura. Algunas han desaparecido del actual equipo encabezado por José Miguel Cortés. Otras, sin embargo, continúan.

El informe, en este sentido, es claro y contundente: “Se han detectado irregularidades en todas las fases de la tramitación de los expedientes de contratación, fraccionamientos indebidos en el objeto del contrato y tramitaciones urgentes sin una justificación suficiente”. Y quienes estaban encargados de aprobar esos gastos también figuran con nombres y apellidos en el informe: “El perfil directivo es el competente para aprobar la propuesta de gasto”.

Perfil directivo que, “según el documento facilitado por el IVAM”, lo integraban “los siguientes trabajadores”. Atentos al dato. Administración y Finanzas: Juan Carlos Lledó Rosa y Raquel Gutiérrez. Gestión Interna: Juan José Bría Gómez y Raquel Gutiérrez. Comunicación y Desarrollo: Marina Moragues, Raquel Gutiérrez y Encarna Jiménez Losantos. Publicaciones: Norberto Martínez Ibáñez y Raquel Gutiérrez. Técnico Artística: Raquel Gutiérrez.

No hace falta ninguna prueba de agudeza visual para constatar la repetición de un nombre: el de Raquel Gutiérrez, entonces involucrada en todas las áreas del equipo directivo del IVAM auditado y, en la actualidad, Subdirectora General de Colecciones y Exposiciones, a pesar de la criba realizada por José Miguel Cortés a la hora de poner tierra de por medio con respecto a Consuelo Císcar. También formó parte de la Comisión de Adquisición de Obras de Arte (C.A.) que desde 2006, según el informe, la integraba la directora gerente (Consuelo Císcar), el director económico-administrativo (Juan Carlos Lledó), la directora del área técnico-artística (Raquel Gutiérrez) y un experto en arte contemporáneo designado por la Dirección (Tomás Llorens).

Y aunque “no queda constancia de que todas las propuestas recibidas por el IVAM sean sometidas a la C.A.”, el informe sí deja claro que dichas propuestas (aún partiendo de Consuelo Císcar) “son informadas favorablemente por los restantes miembros en los términos propuestos”. Por volver a recordarlos, se resumían en lo siguiente: es una “oportunidad extraordinaria para enriquecer los importantes fondos del museo”. De manera que la responsabilidad en los gastos difícilmente justificables que aparecen con todo lujo de detalles en el informe, recae directamente en las personas que integraban esa Comisión.

Durante los años 2009 a 2013 también incurrió el IVAM en un gasto por importe de 63.830,06 euros a favor de Tomás Belaire Parra, en concepto de servicios de traducción de textos en valenciano, habiéndose satisfecho un total de 62.689,28 euros. Cantidad que, como recoge el informe, resulta injustificable dado que dicha prestación de servicios podía haber sido realizada de manera gratuita por el Servicio de Traducción y Asesoramiento del Valenciano (STAV) de la Generalitat.

La destitución de los cuatro subdirectores generales del IVAM, nada más tomar posesión del cargo José Miguel Cortés el 23 de septiembre de 2014, tal y como lo recoge el actual director en sus alegaciones al informe, “por no merecer la confianza tan necesaria para el ejercicio de sus respectivas responsabilidades”, pudiera ser el cierre en falso de la herida por la que se ha ido desangrando económicamente el IVAM durante estos últimos diez años. La mala sombra de Consuelo Císcar, por lo que se ve en la auditoría, abarca a muchos más.

Raquel Gutiérrez, primera por la izquierda, dimite como subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM.

Raquel Gutiérrez, primera por la izquierda, dimite como subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM.

Salva Torres