Pérez Contel, comprometido con su tiempo (y II)

En torno a Rafael Pérez Contel
Segunda parte

Al acabar la Guerra Civil en 1939 la dictadura encarcela a Rafael Pérez Contel -como represalia por defender la democracia- y le quita la plaza docente que ganara en el concurso público realizado en Madrid en 1933, plaza que recupera en 1950, con el Ministro de Educación Ruiz Giménez.

El arte en nuestra Guerra Civil (JPG) pag 9

Prólogo del libro 'Artistas en Valencia 1936-1939 escrito por Ciprià Ciscar. conseller de Cultura, Educación y Ciencia, publicado en el año 1986 por la Conselleria de Cultura, Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana.

Prólogo del libro ‘Artistas en Valencia 1936-1939 escrito por Ciprià Ciscar. conseller de Cultura, Educación y Ciencia, publicado en el año 1986 por la Conselleria de Cultura, Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana.

Rafael Pérez Contel lo relata del siguiente modo:

Al final de la Guerra, apenas transcurrida una semana de la «liberación» de Valencia por las tropas franquistas fui denunciado, detenido, encarcelado y juzgado por auxilio a la rebelión. En 1942 salí de la cárcel sin ser juzgado, en libertad provisional, se llamaba, y en 1944 fui juzgado por el Tribunal Militar y condenado a tres años y un día, por la eximente de obediencia debida. Por cierto, que como una muestra de la «imparcialidad» de los Tribunales de Urgencia he de decir que, cuando se retiraron a deliberar los miembros del Tribunal, mis denunciantes entraron en la Sala de Deliberaciones, con la sana intención de que por una mínima condena perdiese mis derechos legales y dejara libre una plaza de profesor para poderla ocupar ellos. (Contel, 1986: 234)

Vuelto a la docencia diecisiete años más tarde, Rafael Pérez Contel es destinado por el Ministerio de Educación al instituto ‘Josep de Ribera’ de la ciudad de Xàtiva, vinculándose durante más de veinte años a una ciudad y a una institución que llegó a amar profundamente, fue allí donde hallará el ambiente académico, intelectual y humano que estaba buscando desde hacía tiempo, a pesar de que fue enviado allí con la intención de apartarlo de la vida pública, alejarlo de las ciudades -como hacía el régimen con los represaliados- estuviera marginado y tenerlo controlado. Pese a todo ello no sucumbió y siguió desarrollando sus ideas.

Las clases de dibujo de Rafael Pérez Contel no se limitaban solo a su asignatura, sino también a diversas actividades curriculares y extracurriculares, entre ellas, realizar salidas y excursiones para investigar el patrimonio arqueológico de la región, fomentando el conocimiento del arte íbero, las pinturas rupestres, los abrigos y las cuevas. También le interesaba que sus alumnos conocieran la cerámica y las diversas técnicas que se podían aplicar al barro, como el «socarrat», técnica de la cual se hizo especialista.

La música, las fallas, los juegos infantiles y el folklore también ocupaban un lugar importante en su labor pedagógica, como puede verse en sus libros. En sus clases de dibujo le interesaba desarrollar diversas técnicas gráficas como el grabado, para ello les hacía utilizar a sus alumnos las herramientas específicas del grabado con la idea de dominar una técnica que les posibilitaría dominar otra forma de expresión por medio del dibujo.

En cuanto a su faceta como artista él mismo nos explica el momento que se vivía en Valencia por aquellos años:

…en Valencia, donde se inició la contestación del Arte oficial académico, como era natural, por ex alumnos de la Escuela de la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. El primer antecedente de expresión de rechazo del academicismo se produce cuando Genaro Lahuerta y Pedro Sánchez organizaron una Exposición de Arte Joven en la primera y única galería de arte, Sala Imperium de la calle Pascual y Genís. Tan poca inquietud existía en Valencia, entre los artistas, que solamente colaboraron a esta idea otros tres, Beltrán, Cuñaty Mulet. Como entre todos ellos no había número suficiente para hacer exposición, hubieron de invitar a artistas catalanes para poder llevarla a efecto. 

Esta exposición tuvo el mérito de enfrentarse con el academicismo sorollista tan defendido por los que se decían discípulos de Sorolla. Dos años después de esta Exposición, en el año 1930, se efectuó la que en realidad puede ser considerada como la Exposición de auténtica renovación artística en Valencia y que se ha dado en conocer como la Exposición de Vanguardia Valenciana. El grupo expositor estaba integrado por Manuela Ballester, Francisco Carreño, José Renau, Francisco Badía, Pérez Contel, Antonio Ballester, José Sabina, Vicente Beltrán, Salvador Vivó, Enrique Cuñat y el primer pintor pop-art de Valencia, Jiménez Cotanda. 

Las repercusiones de la quema y destrucción de obras de arte por el nazismo en Alemania, en donde fueron quemadas miles de obras de arte en el año 33, fue el hecho determinante de que nos concienciáramos los integrantes del Grupo de la Sala Blava, de que en aquellos momentos históricos para combatir al fascismo y sus aliados no servía un arte idealista, frente a las hordas que asesinaban y destruían para detentar el poder dictador e inhumano. Siempre he creído que la concienciación político-social antifascista tuvo como móvil inicial el impacto de los acontecimientos fascistas en la Alemania nazi y su antecesor italiano: el fascio.” (Contel, 1986: 39)

Nuestro Instituto. Imagen cortesía del autor.

Portadas de las revistas ‘Nuestro Instituto’ (años 1958/1970). Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Entre los años 1958 y 1971 se implicó en reforzar la presencia de la revista ‘Nuestro Instituto’ publicación del IES Josep de Ribera con un formato moderno y colorido influenciadas por la estética del momento en Europa. El trabajo de sus alumnos se vio de este modo destacado cuando sus trabajos plásticos componían la parte central de un libro sobre la didáctica de las artes visuales. Una voz que el alumnado de ese momento no debería tener dado que el régimen franquista gobernaba de forma que lo jóvenes no pudieran expresarse, recordemos que no existía la democracia. Pérez Contel tuvo que enfrentar muchos problemas para hacer lo que hacía, no tenia apoyos del ministerio de educación.

Arte infantil. Imagen cortesía del autor.

Portada y contrapartida del libro ‘Arte infantil’ (año 1971).

Arte infantil.

Portada del libro ‘Arte infantil’ (año 1969) y revista del Instituto N.E.M. ‘José de Ribera’ (1967). Imágenes cortesía de Alejandro Macharowski.

La sublevación provocada por el fascismo nacional e internacional -Alemania e Italia- acaeció en el verano de 1936, por lo que no se comenzó el curso 1936-1937, lo que no fue óbice para que los rectores del Ministerio de Instrucción Pública, especialmente el Director General de Bellas Artes, José Renau Berenguer, designase una Comisión de especialistas a la que encargó el estudio y confección de nuevos planes para la educación artística, en los cuales se suprimían todo tipo de enseñanza desfasada y a cambio se implantarían nuevas enseñanzas alineadas con criterio de las nuevas formas artísticas de vanguardia. Prácticamente desaparecían en el nuevo plan las clases excesivamente teóricas para poner mayor énfasis en las prácticas de taller. 

En los talleres dirigidos por maestros -varios de ellos para pintura y escultura- se impartían todos los secretos del oficio, asimismo la teoría que acompaña a la práctica. Todo quedó en proyecto, y olvidado al final de la guerra. Los jóvenes estudiantes no comprendidos en edad militar, con algunos profesores, pintaron y esculpieron temas que, expuestos a la contemplación pública, cooperaron a mantener la moral y el espíritu tenso para la lucha, al enfrentarse a la agresión del fascismo nacional e internacional. La creación del Instituto para Obreros fue una modélica experiencia de acceso a enseñanza superior para los trabajadores.” (Contel, 1986: 44)

Una de las pasiones de Rafael Pérez Contel era editar libros, varios de estos textos fueron publicados con grabados de sus alumnos. El más importante de estos trabajos fue ‘Linoleografía, expresión gráfica con linóleo’ un libro dedicado a su mujer e hijos, prologado por el Director de Grabado de la «Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando» de Madrid, Luis Alegre Nuñez. En el inicio del libro Pérez Contel escribe:

El arte es la piedra de toque de la cultura de una época y de un pueblo, y puede medirse por la comprensión del arte del momento en que se vive. El arte es también un medio educativo del que no podemos prescindir en los planes de la educación general de los hombres de mañana. (Contel, 1966: 4)

Linoleografía.

Portada del libro ‘Linoleografía, expresión gráfica con linóleo’ (año 1966).

‘Linoleografía’ es un libro de casi trescientas páginas, impreso con ciento diez estampas originales realizadas por sus alumnos en las clases de grabado. Una forma de destacar la importancia de la educación artística en la enseñanza pública. Para su trabajo como editor contaba con el apoyo de las imprentas de los hermanos Bellver, y Ricardo Mateu de la ciudad de Xàtiva y Manuel Soler de la ciudad de Valencia. En el grabado Rafael Pérez Contel encontró no solo un medio de expresión para sus alumnos sino también una forma de poder comunicar a la sociedad la importancia de la función del arte en la formación de los jóvenes.

Porqué escribir sobre los artistas republicanos:

Volver la vista atrás sirviéndose de testimonios -muy limitados- que han llegado hasta nosotros (escritos o gráficos), son punto menos que imposibles para aclarar las incógnitas de cuanto realizaron los artistas durante 1936-1939….Honradamente, por lo que a mí respecta, cuanto escriba, referente a las artes plásticas y a los artistas de aquel entonces en Valencia recogerá nombres, hasta ahora desconocidos, y obras asimismo desconocidas. Nada más lejos de mí que basar las afirmaciones como hace la mayoría de críticos jueces en el empleo de testimonios escritos por otros -la historia como producto de la tijera- cuando no amasada por invenciones y embustes. 

Me circunscribiré a las obras realizadas en Valencia y a los artistas, valenciano so residentes forzosos por haber sido evacuados en el período de la guerra; la mayoría de los cuales ya conocía y me había relacionado con ellos en Madrid y en otros lugares de la geografía española; así como los valencianos que participaron conmigo; primero en el anhelo de renovación estética en el adocenado medio de la mediocridad valenciana y con los que se concienciaron políticamente antes del 18 de julio.

Ignoro la importancia así como la trascendencia que pueda tener todo cuanto aporte de mi esfuerzo; pero, quiero asegurar que como persona honrada y amante de la verdad, cuanto escriba llevará siempre el marchamo de aludir a cosas vistas y vividas directamente. Acháquese a la mengua de facultades y no a mi deseo, cuando algún fallo advierta el lector porque ya llevo acumulados más de siete decenios. El libro tendrá como motivo principal las biografías ilustradas de los actores más prolíficos con obras más o menos importantes realizadas durante la Guerra Civil en Valencia y otras biografías más esquemáticas, también ilustradas más parcamente, de artistas que participaron de manera directa o indirecta con sus obras o acción durante los años 1936-1939. (Contel, 1966: 55 y 56)

Plaza del Ayuntamiento en el año 1937. Imagen publicada en 'Artistas en Valencia 1936-1939'. Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Plaza del Ayuntamiento en el año 1937. Imagen publicada en ‘Artistas en Valencia 1936-1939’. Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Para mí, tanto los que poseen una elevada cota en la apreciación estética al uso como los más modestos, son merecedores de que se les traiga a primer plano y que se les recupere como personas que forman parte de nuestro acervo cultural, aunque fue truncado en la más ilusionada apertura de nuestra Patria. Por eso, en justicia, no hemos discriminado a ninguno con enfoques o juicios de valor, porque todos ellos padecieron hambres espirituales de libertad en democracia, razón por la que dejamos aparte los juicios de valor; haciendo la salvedad de que para nadie ni para nada emitiremos juicios de valor sobre la ideología de ninguno y pondremos énfasis en dar a conocer las obras de manera personal o en los diferentes talleres que en Valencia realizaron artes plásticas. 

Lamentando no haber podido, en algunos casos, ofrecer testimonios porque han desaparecido a consecuencia de los avatares de la Guerra Civil. Y conste que son muchas las obras desaparecidas desde las que se expusieron en el Pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937 -esculturas  y pinturas- entre las que se cuentan la monumental estatua de Alberto titulada «España ha encontrado un camino que conduce a una estrella», que figura reproducida en un grabado, hasta las modestísimas mías, pasando por una extensa minuta de los más destacados artistas plásticos de Valencia que aquí vivían circunstancialmente, como Arturo, Souto, Rodríguez Luna, Ricardo Boix, Antonio Ballester, etc.

Es lamentable, porque no creo que se pueda achacar a nadie personalmente la ignorancia de las obras y de artistas merecedores del derecho de que, al menos, fueran conocidas obras y autores. Que otros sesudos historiadores y críticos de arte analicen con su real saber o entender los aspectos estéticos y demás zarandajas al uso; por mi parte sólo desearía que hubiesen acertados juicios y valoración estética mediante los cuales se promueva la comprensión y el goce de las obras que quiérase o no forman parte del cordón umbilical de nuestra cultura.

Y para salir al paso de los finos esteticistas: que a «ningún avispado» se le ocurra opinar que las obras de aquellos tiempos estaban inspiradas por móviles extra-estéticos; pues, sin lugar a dudas la creación artística de todos los tiempos en su mayor parte la constituyen obras inspiradas en una tendencia determinada, que en aquellos tiempos de la guerra, la actitud tomada por los artistas aceptando ideologías afines con la suya, dieron como resultado obras dignas de tener en cuenta por su mayor o menor acierto, pero sobre todo porque expresan un momento álgido de la Historia de España y que participan de los matices estéticos de la época en los que, de entrada, incluyo a los que en sus obras perpetuaban valores académicos. (Contel, 1966: 57 y 58)

Rafael Pérez Contel mejoró el estado de la educación por medio de sus aportes al valorar la importancia de la cultura y la educación artística. El sostenía que la formación del alumnado era fundamental para la sociedad del futuro, que los jóvenes de entonces debían conocer sus raíces para realizar una progresión futura, en libertad y con sentido crítico, saber de dónde se viene para saber a dónde se basaría su lema.

Su influencia en el ámbito educativo fue importante aunque tuvo una trascendencia limitada debido al rigor ideológico y la censura impuestos contra quienes no pensaban como el régimen franquista. La falta de apoyo institucional no logró acallarlo, pese a ello su obra-lograda en gran medida con su esfuerzo y el apoyo de sus amigos y compañeros de Xàtiva y Valencia- ha servido en su momento para difundir su trabajo, a través de sus textos y de su docencia, que nos llega hasta hoy día. De este modo ha dado a la educación artística una entidad que hasta el momento nunca antes había tenido en esta región de Europa.

De manera que Rafael Pérez Contel contribuyó en la difusión de la cultura y la educación artística, sus ideas y conceptos expresados en los diferentes textos escritos por él han ayudado a modernizar los enfoques de la educación artística en España. Fue de los pocos docentes que publicara docenas de libros con trabajos de sus alumnos.

El 6 de noviembre de 1983 Rafael Pérez Contel es nombrado ‘Hijo Ilustre de la Ciudad’ junto a Francisco Carreño Prieto, Carmen Gómez Carbonell y Francisco Lozano Sanchis. Un merecido reconocimiento a una de las personas que le había dado tanto a la ciudad setabense.

Rafael Pérez Contel (izq.) en el Museo del Louvre (año 1957). Con alumnos del Instituto Josep de Ribera en viaje de estudios en Hellín (años 70). Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Rafael Pérez Contel (izq.) en el Museo del Louvre (año 1957). Con alumnos del Instituto Josep de Ribera en viaje de estudios en Hellín (años 70). Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Entre los años 1986 a 1990, la Generalitat Valenciana publica sus obras más importantes, uno de ellos «Artistas en Valencia 1936-1939» y  en el año 2009, con motivo del centenario de su nacimiento, el Instituto Valenciano de Arte Moderno IVAM le ha recordado con una importante exposición de su trabajo como artista http://www.ivam.es/exposiciones/rafael-perez-contel-4/. Ese mismo año el ayuntamiento de Villar del Arzobispo realiza diversos actos con motivo del centenario de su nacimiento http://www.villardelarzobispo.es/es/content/charla-centenario-de-rafael-perez-contel

Rafael Pérez Contel como pedagogo, divulgador, investigador y artista ha sido un impulsor en la formación de las artes plásticas y visuales en España, una persona que pese a todas las dificultades nunca ha sucumbido a la realidad (Malévich). Una persona que a pesar sufrir pena de cárcel y un exilio interior siempre estuvo comprometida con sus ideas, su tierra, su cultura y su historia para intentar cambiar una realidad de modo que otros puedan vivir mejor. Su trabajo fue aportar una visión contemporánea del mundo -un concepto estético al fin y al cabo- que en ese momento no existía en España.

«El arte es la piedra de toque de la cultura de una época y de un pueblo, y puede medirse por la comprensión del arte del momento en que se vive. El arte es también un medio educativo del que no podemos prescindir en los planes de la educación general de los hombres de mañana». (Contel, 1966:4)

«Una de las tareas pedagógicas más importantes es ayudar a los estudiantes a formular algo que decir y que sea importante para ellos» (Eisner, 2004: 131)

Referencias bibliográficas:
-Centro de Arte Reina Sofía (1987). Pabellón Español. Exposición Internacional de París de 1937. Madrid: Impresiones Julio Soto S.A.
-Nuestro Instituto (2009). Revista De L´ies Josep de Ribera. 75 Aniversari de la creació. Xàtiva: Gràfiques Tormo SL.
-Perez Contel, R (1966). Linoleografía. Xàtiva: Ediciones Cosmos
-Perez Contel, R. (1971). Arte Infantil. Xàtiva: Imprenta Hijo de R. Mateu
-Perez Contel, R. (1986), Artistas en Valencia 1936-1939. Les NostresArrels. Consellería de Cultura, Educació i Ciencia de la Generalitat Valenciana. Valencia: Ediciones Artes Gráficas Soler, S.A.
-Perez Contel, R. (1987), Legado, grabados y litografías. Valencia: Artes Gráficas Soler,
-Perez Contel, R. (1989). Imatgeria popular a València. Gravats en fusta i metall. Estampes. (Edició seleccionades i restaurades per -Rafel Pérez Contel autor del text, disseny, maqueta i capitulars. Valencia: Artes Gráficas Soler, S.A.
-Perez Contel, R. (1990), Jocs Medievals infantils a València. Delegació de Cultura i Educació de l’Ajuntament de Valencia. Valencia: T.G Ripoll, SA.
-Perez Contel, R, (1995), Ninot de Falla. Escultura folklórica valenciana. Valencia: Ediciones Albatros.

Alejandro Macharowski

* Esta investigación forma parte de una tesis doctoral desarrollada por el autor

Pérez Contel

Detalle de una escultura de Pérez Contel, del catálogo de la exposición del año 2009 con motivo de su centenario realizado en el IVAM. Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Pérez Contel, comprometido con su tiempo (I)

En torno a Rafael Pérez Contel

Un artista que no imite sino que sea creador se expresa a sí mismo; sus obras no son imágenes reflejadas de la naturaleza, sino nuevas realidades no menos significativas que las realidades de la naturaleza misma. La representación de lo que acontece diariamente mediante esas imágenes reflejadas que hemos mencionado queda reservada para aquellos que no poseen la facultad de crear algo nuevo y sucumben al fenómeno en sí. (Malevich, 2007: 26)

A través de estas palabras del pintor Kazimir Malévich intento acercarme a la obra de Rafael Pérez Contel, un creador íntimamente comprometido con el arte, la educación, el pensamiento, la cultura y la democracia. Un defensor de los derechos civiles que dotado de una personalidad multifacética renovó el panorama artístico y educativo en España por casi tres décadas. Persona incansable, curiosa, observadora e inquieta, con un perfil de «trescientos sesenta grados» fue escultor, cartelista, grabador, editor, profesor de instituto, coleccionista, investigador, etc. cuyo trabajo le ha situado entre los intelectuales de su época. Un hombre que amaba su tierra, sus tradiciones y su cultura representando lo que acontece diariamente -como nos recuerda Malévich- de diversas maneras, sin sucumbir a la realidad, como veremos en este artículo que forma parte de una investigación de tesis doctoral por la Universidad de Valencia.

Rafael Pérez Contel (1909-1990) nació un 24 de octubre de 1909 en el pueblo de Villar del Arzobispo (Valencia) municipio de la comarca de los Serranos cuyos habitantes hablaban el castellano con una importante variedad de valencianismos. Fue el segundo hijo de una familia de origen humilde, fue su abuelo materno, Marcos Contel Aparicio, herrero del pueblo, quien descubrió las habilidades artísticas del niño. Su madre le enseñó a leer y a reconocer los números. Su primer maestro fue Demetrio Gil de Boix quien lo alentó a que ingresara en la escuela antes de tiempo. Sus progresos fueron tan prematuros que sin haber cumplido la edad reglamentaria lo matriculó en la escuela pública. Cuando su padre se quedó sin trabajo en la mina, una importante cantera en Villar del Arzobispo, se mudaron a Valencia al considerar que en la ciudad habría más posibilidades para la familia.

En 1928, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, un antiguo convento ubicado en la Calle del Museo, sede del actual complejo cultural «Centre del Carme» de la ciudad de Valencia. En esta escuela conoció a los artistas con quien renovó el paisaje artístico valenciano de los años treinta. A los pocos meses de ingresar a la Escuela San Carlos, se empleó como aprendiz en el taller de imaginería del escultor Vicente Gerique que, a la sazón, gozaba de gran prestigio en los círculos artísticos y artesanos valencianos. Rafael Pérez Contel relata aquel momento de su vida y la situación de cómo se encontraba la Academia de Bellas Artes de San Carlos en aquel momento (actual Facultad de Bellas Artes de San Carlos de la UPV).

Cartel de 'Artistas en Valencia (1936-1939)'. Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

Cartel de ‘Artistas en Valencia (1936-1939)’. Imagen cortesía de Alejandro Macharowski.

De la escuela de la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia salieron los adalides de la renovación artística. Cuando ingresé en la Escuela, el año 1928, con grandes sacrificios por mis padres, ya había estudiado varios cursos de Bachillerato, que interrumpí para dedicarme a estudiar arte. Cuando accedí a las clases de San Carlos hacía dos años que habían terminado sus estudios Renau, Carreño, M. Ballester, A. Ballester y Badía; pero, por la circunstancia de ser profesor de escultura Antonio Ballester Aparicio, padre de Manola y Antonio, por su mediación conocí a todos ellos en el domicilio-estudio de la calle del Salvador de Valencia. Unidos por sus afines ideas y concepción artística, entré de rondón en el grupo coincidiendo con mi primer año de estudiante de arte.

Fue el primer valenciano -junto a Francisco Carreño y Antonio Ballester- que en el año 1933 ganó su plaza docente en el primer cursillo convocado por el entonces Ministerio de Instrucción Pública realizado en Madrid y con el fin de seleccionar al profesorado de Enseñanza Media, actividad que hasta entonces habían impartido en exclusividad las órdenes religiosas.

En el año 1933 le fue concedido por oposición una pensión de escultura para España y el extranjero de la Diputación de Valencia, siendo también becario del gobierno francés. Como Catedrático de Dibujo amplió sus estudios en el extranjero durante los años 1935-36, residiendo temporalmente en Francia, Bélgica, Holanda, Italia y Portugal, conociendo a los artistas y museos más importantes de aquellos países.

Entre los años 1934 a 1937 participó las «Misiones Pedagógicas» un programa educativo que el gobierno republicano había organizado para acercar el conocimiento a la sociedad en general. Estas jornadas consistían en recorrer los pueblos enseñando el arte clásico por todos los rincones de la península bajo la forma de museo, teatros ambulantes, pequeña bibliotecas, equipos fotográficos y radiofónicos portátiles. Una interesante iniciativa donde el público accedía a la cultura y el arte participando de actividades lúdicas, culturales y artísticas, donde la gente de los pueblos disfrutaba de estas actividades.

En el período de gobierno de la Segunda República Española, tuvieron especial importancia las experiencias docentes de la Institución libre de enseñanza y las del Instituto de nivel medio, considerado como centro piloto experimental de la Institución o Instituto Escuela. La República auspiciaba todos los planes progresistas en el campo de la pedagogía. Se designaron centros experimentales para analizar las ventajas o desventajas de los sistemas educativos que, por la monstrenquez y estulticia reaccionaria (como tradicionalmente ha venido sucediendo en nuestro país), se borraron del mapa las renovaciones volviendo al calzapié enseñante, dejando en olvido los renovadores planes en los que la máxima aspiración era sustituir el concepto de asignatura por el de actividad, con lo que, además de comunicar un contenido cultural, se cooperaba activamente al desarrollo de la personalidad. (Contel, 1986: 42)

Pabellón Español de 1937 (París). Panel con el montaje dedicado a las Misiones Pedagógicas. Foto Koller por cortesía de Alejandro Macharowsky.

Pabellón Español de 1937 (París). Panel con el montaje dedicado a las Misiones Pedagógicas. Foto Kollar por cortesía de Alejandro Macharowski.

Durante esa época expuso repetidas veces en distintas muestras colectivas junto a los artistas de vanguardia del momento, uno de los sitios donde exponían estos artistas era la «Sala Blava» de Valencia moviéndose en torno a los círculos de artistas revolucionarios valencianos. Durante la Guerra Civil por su condición de funcionario, como Profesor de Dibujo, fue reclamado por el Director General de Bellas Artes José Renau, para atender a los artistas plásticos de la Casa de la Cultura para que no les faltase material, ni otras cosas necesarias para expresar su obra personal y también encargarse de la maquetación tipográfica de la revista «Nueva Cultura».

Cuando gocé de verdad y se me despertó un tremendo amor hacia la cultura popular, fue al participar en las Misiones Pedagógicas. Gárcía Lorca llevaba su teatro a los pueblos, y nosotros ofrecíamos sesiones de cine, conferencias, recitales. Durante dos años recorrí pueblos y aldeas de la más insólita España; y apenas tenía un rato me iba a charlar con los más viejos para que me contaran tradiciones, costumbres, leyendas… Así fui recopilando datos y más datos; por ejemplo, he comprobado ante un volumen de canciones de boda hispano-judeas que se publicó hace dos años que las mías son más antiguas y completas. La beca de Américo Castro que se me otorgó para esta labor no pude disfrutarla por la guerra… (Contel, 1987: 46)

Una de sus grandes obras que demuestran su trabajo como editor e investigador fue el libro compuesto por dos volúmenes «Artistas en Valencia 1936-1939» escrito en el año 1960, donde documenta la vida y obra de los artistas plásticos. Un valioso trabajo de investigación que documenta a un colectivo comprometido con la defensa de la democracia y la libertad. El libro fue publicado en 1986 por la Generalitat Valenciana interesada por rescatar del olvido su trabajo de investigación. En su prólogo, Ciprià Ciscar i Casaban escribe:

Cuando una guerra asola a un país, el arte deja de ser protagonista y es reemplazado por un mecanismo bélico, material e incluso espiritual, que intenta movilizar a la sociedad civil y deforma la realidad con el fin de crear otra, adecuada al esfuerzo prioritario. La guerra civil española, inicia en la historia contemporánea de los conflictos bélicos unas formas de vida artística que coexisten en la retaguardia y que alcanzan un protagonismo particular. El arte en nuestra guerra civil y en la zona republicana no desaparece ni se limita a ponerse «al servicio del pueblo» sino que alcanza cotas creativas de tal magnitud que muchas de sus creaciones artísticas depasan la anécdota histórica y aportan al legado mundial de la cultura ejemplos imperecederos.

Portada del libro 'Artistas en Valencia (1936-1939) publicado por la Conselleria de Cultura, Educació i Ciéncia de la Generalitat Valenciana en 1986. Un valioso trabajo de investigación de Rafael Pérez Contel sobre los artistas republicanos.

Portada del libro ‘Artistas en Valencia (1936-1939)’ publicado por la Conselleria de Cultura, Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana en 1986. Un valioso trabajo de investigación de Rafael Pérez Contel sobre los artistas republicanos.

 Alejandro Macharowski

El MuVIM se hace eco de la República

La modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias del arte figurativo (1928-1942)
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

“Ha vuelto el MuVIM como museo de las ideas”, subrayó Rafael Company, director del museo valenciano. Y, con él, un sueño hecho realidad: la puesta en valor de La modernidad republicana en Valencia, tal y como reza el título de la exposición que ayer vio la luz. “Soñábamos que en este museo ese periodo histórico [1928-1942] fuera tratado como se merece”. Company no quiso hablar de censura (“quizás sea cuestiones de gusto”), pero manifestó su sorpresa por el salto que se produce durante ese periodo a la hora de dar a conocer la producción artística valenciana. Recuperar esa memoria, en forma de carteles, pinturas y esculturas, ha sido labor del propio Company y de Amador Griñó, en tanto comisarios de la muestra.

Uno de los carteles de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, también habló de esa vuelta del MuVIM. “Es una exposición que marca un cambio de ciclo y de formas”. Atrás, al parecer, quedan los ciclos de Javier Varela, Joan Gregori y Paco Molina, como antecesores de ese otro MuVIM sin ideas o escorado en otra dirección. El nuevo MuVIM arranca con esa recuperación de un periodo olvidado. Y lo hace con más de 200 carteles, pinturas, esculturas y fotografías reveladores del potencial artístico de esa época. “Es un homenaje a todos los artistas con independencia del signo ideológico”, puntualizó Company.

Como recuerda Vicenç Altaió i Morral, en una de las inscripciones de la muestra, “la cultura pasa por encima de las vicisitudes de la fatalidad política”. Y la fatalidad, no exenta de proclamas enfervorizadas, ya sea a favor del pueblo contra la opresión fascista o de la patria amenazada por el fantasma (siguiendo a Marx) del comunismo, está muy presente en La modernidad republicana en Valencia, que lleva por subtítulo Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942). Fatalidad o exaltación, en todo caso, “bien pluralista” (Company) y salpicada de artistas de enorme valía, como Josep Renau, Artur Ballester, Manuel Monleón, Carmen Gracia, Rafael Pérez Contel, Alfred Claros, Ricard Boix, Amadeo Roca, Teodoro Andreu o Balbino Giner.

Cartel de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Cartel de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

La exposición refleja con todo ese potencial artístico desde la primera dictadura de Miguel Primo de Rivera a la Dictablanda de Dámaso Berenguer, pasando por la República, en sus diferentes fases, hasta la Guerra Civil y posterior dictadura de Franco. Como señaló María José Gil, directora del Archivo de la Diputación de Valencia, los documentos expuestos son “como testigos de la historia”, que gracias al archivo foral “todavía por descubrir” revelan la realidad política y social de tan convulso periodo.

Hay carteles propagandísticos, taurinos, festivos, pinturas y esculturas que vienen a recoger todo el fragor de la época. Destacan sobremanera el de la mujer con bandera republicana proclamando la libertad, ‘La piedad’ de Alfred Claros, el cuadro ‘Bombardeos’ de Eleuterio Bauset, el retrato del Caudillo hecho por Josep Segrelles, ‘La bestia fascista’ de Boix, o el escudo de la España franquista con los retratos de Hitler, Mussolini, Salazar y Franco. También los numerosos carteles, de uno u otro signo, subrayando la exaltación del pueblo con lemas tan llamativos como: “La patria está en peligro. España contra la revolución y sus cómplices”.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

“En el campo del arte figurativo convivían diferentes tendencias, desde aquellas que ya apostaban por la innovación, hasta las que mostraban la continuidad del sorollismo o el benlliurismo e, incluso, la pervivencia de tradiciones todavía más antiguas”, explican los comisarios. Un pluralismo estético y, sin duda, ideológico como revelación de un periodo olvidado que el nuevo MuVIM rescata, gracias a los fondos de la propia Diputación, de museos y de colecciones tanto públicas como privadas. Rafael Company, a punto de saltársele las lágrimas, ha visto cumplido el sueño de mostrar a los valencianos aquella modernidad republicana.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

Imagen de la exposición en el MuVIM.

En primer término, escultura ‘La bestia fascista’, de Manolo Boix, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Pérez Contel, anticipado a su tiempo

Rafael Pérez Contel, precursor en la educación de las artes visuales en Valencia
En el año del 25 aniversario de su fallecimiento

Rafael Pérez Contel nace un 24 de octubre en el pueblo de Villar del Arzobispo (Valencia), municipio de la comarca de los Serranos cuyos habitantes hablaban el castellano con una importante variedad de valencianismos. Segundo hijo de una familia de origen humilde: su padre era minero. Su abuelo materno, Marcos Contel Aparicio, herrero del pueblo, es quien descubre y promueve las habilidades artísticas del niño. Su madre le enseña a leer y a reconocer los números. Es su primer maestro, Demetrio Gil de Boix, quien lo alienta a que ingrese en la escuela antes de tiempo. Sus progresos son tan prematuros que sin haber cumplido la edad reglamentaria sus padres lo matriculan en la escuela pública.

La obra de Pérez Contel es la de un creador íntimamente comprometido con el arte, la educación, el pensamiento, la cultura y la democracia. Un artista y docente que, dotado de una personalidad multifacética, renueva el panorama artístico y educativo en España.

Tres grabados de Linoleografía, de Rafael Pérez Contel.

Tres grabados de Linoleografía, de Rafael Pérez Contel.

En 1928 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, allí  conoce a los artistas con quienes renueva el paisaje artístico de los años treinta. En el año 1933 se presenta en el primer cursillo convocado por el Ministerio de Instrucción Pública con el fin de seleccionar al profesorado de Enseñanza Media; actividad que hasta entonces impartían en exclusividad las órdenes religiosas.

En la primera eliminatoria madrileña sólo tres valencianos son seleccionados: Antonio Ballester, Francisco Carreño y Rafael Pérez Contel, los cuales al final del cursillo son nombrados profesores de los institutos de Valencia, Xàtiva y Alzira respectivamente. Es pues, en el Instituto de Alzira, donde Rafael Pérez Contel inicia su labor docente.

Portada actual de la revista Nuestro Instituto.

Portada actual de la revista Nuestro Instituto.

En 1933 le es concedida por oposición una pensión de escultura para España y el extranjero de la Diputación de Valencia, siendo también becario del gobierno francés. Como Catedrático de Dibujo, amplia sus estudios en el extranjero residiendo temporalmente en Francia, Bélgica, Holanda, Italia y Portugal, países en los que conoce a los artistas y museos más importantes del momento.

Al acabar la Guerra Civil la dictadura lo encarcela como represalia por defender la democracia y lo despoja de su plaza docente. A partir de ese momento, Rafael Pérez Contel se ve obligado a empezar de cero e iniciar alguna actividad remunerada que le permita vivir y mantener a su familia. Es una de las etapas más duras la que tiene que afrontar en estos años de su vida adulta.

“Cuando estuve encarcelado en la Cárcel Modelo de Valencia, atrapado por los ‘liberadores’ fascistas, por aquello de redimir Penas por el Trabajo, el Director de la cárcel nos permitía tener en los talleres, herramientas para la práctica del oficio de escultor. Tallaba figuras femeninas, la mayoría de ellas representando maternidades -mi primer hijo nació a los tres meses de estar encarcelado-, figuras que vendía mi mujer a los amigos o forofos de mis esculturas”.

Portadas de la revista Nuestro Instituto, de Rafael Pérez Contel.

Portadas de la revista Nuestro Instituto, de Rafael Pérez Contel.

En 1950, recupera su plaza docente y se le destina al Instituto José de Ribera de Xátiva. Se vincula entonces durante más de veinte años a una ciudad y a una institución que llega a amar profundamente. Es en Xàtiva, pues, la ciudad donde hallará el ambiente académico, intelectual y humano que estaba buscando desde hacía tiempo. El 6 de noviembre de 1983 es nombrado «Hijo Ilustre de la Ciudad de Xàtiva» junto a Francisco Carreño Prieto, Carmen Gómez Carbonell y Francisco Lozano Sanchis.

Las clases de dibujo de Rafael Pérez Contel no se limitan sólo a su asignatura, sino también a diversas actividades curriculares y extracurriculares; entre ellas, realizar salidas para investigar el patrimonio arqueológico de la región fomentando el conocimiento del arte íbero, las pinturas rupestres, los abrigos y las cuevas. También se preocupa porque sus alumnos conozcan la cerámica y las diversas técnicas que se pueden aplicar al barro, como el «socarrat», técnica en la cual se especializa. La música, las fallas, los juegos infantiles y el folklore también ocupan un lugar importante en su labor pedagógica.

Portada y contrapartida de Arte Infantil, de Rafael Pérez Contel.

Portada y contrapartida de Arte Infantil, de Rafael Pérez Contel.

Entre los años 1958 y 1971 se implica en reforzar la presencia de la revista Nuestro Instituto. Con un formato novedoso, crea un diseño con la idea de que estas publicaciones representen los movimientos artísticos que se desarrollan en ese momento en Europa.

Uno de sus trabajos más importantes como profesor y editor es Linoleografía, expresión gráfica con linóleo, un libro que se compone de aproximadamente doscientas páginas con ciento diez estampas originales realizadas por sus alumnos, un libro dedicado a su mujer e hijos. En su inicio, Pérez Contel escribe: “El arte es la piedra de toque de la cultura de una época y de un pueblo, y puede medirse por la comprensión del arte del momento en que se vive. El arte es también un medio educativo del que no podemos prescindir en los planes de la educación general de los hombres de mañana”.

Portada y contraportada de Linoleografía, de Rafael Pérez Contel.

Portada y contraportada de Linoleografía, de Rafael Pérez Contel.

Las estampas se encuentran organizadas en diferentes apartados que ilustran los diversos temas propuestos en sus clases: «Bodegones», «Paisajes de Játiva», «Animales», etcétera. Además de esta práctica docente de grabado, su innovación pedagógica supone que el trabajo de sus alumnos se vea destacado al ocupar la parte central de un libro o de una revista escolar dedicados a la enseñanza de las artes plásticas y visuales. Para su trabajo como editor contaba con el apoyo de las imprentas de los hermanos Bellver, y Ricardo Mateu de la ciudad de Xàtiva y Manuel Soler de la ciudad de Valencia.

Aunque su influencia en el ámbito educativo es importante, tiene una trascendencia limitada debido al rigor ideológico y a la censura impuestos en los años de una España sin democracia. Pese a estas dificultades, trabaja incansablemente para desarrollar su labor docente, investigadora y artística, lograda en gran medida gracias a su esfuerzo personal y el apoyo de sus amigos y compañeros de Xàtiva y Valencia.

Rafael Pérez Contel ha sido un profesor comprometido con su tierra, su cultura y su historia con una destacada trayectoria artística y una apasionada labor educativa. Su deseo cumplido fue aportar a sus alumnos una visión del mundo que en ese momento no existía.

Ilustración de Rafael Pérez Contel, con motivo de su capacitación en 1933.

Ilustración del propio Rafael Pérez Contel, con motivo de su capacitación en dibujo en 1933.

Alejandro Macharowski