Fiesta V aniversario MAKMA en el MuVIM

Fiesta V Aniversario MAKMA
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Viernes 29 de junio, a partir de las 20:30

MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, cumple cinco años de existencia. Por este motivo, el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM) acogerá una fiesta de celebración de su quinto aniversario, que tendrá lugar el próximo viernes 29 de junio de 2018, a partir de las 20.30h, en el salón de actos y patio inglés de la planta baja del edificio.

Durante el encuentro se hará un repaso de la trayectoria de la revista, incluyendo aquellos proyectos paralelos organizados por MAKMA, como son el Premio Nacional de Dibujo DKV-MAKMA, que acaba de cumplir cuatro convocatorias, y el Festival del Libro SINDOKMA, cuya tercera edición se llevará a cabo en el Centre Cultural La Nau, del 25 al 28 de octubre del presente año.

Portada de la edición especial de MAKMA en papel

Portada de la edición especial de MAKMA en papel

Igualmente, se presentará en primicia un número especial de la revista MAKMA en papel, cuyos contenidos pretenden asentar una reflexión acerca de los diversos sectores y horizontes de la creación y gestión cultural, y que cuenta con diversas firmas invitadas, como son: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València; Marc Borràs, jefe de producción y difusión cultural del MuVIM; Javier Valenzuela, escritor y ex director adjunto de El País, cofundador del diario infoLibre y tintaLibre; Meritxell Barberá, co directora de Taiat Dansa y el Festival 10 Sentidos, y Juan Carlos Garés, gerente de la Sala Russafa, entre otros, así como una entrevista con José Miguel G. Cortés, con motivo del próximo 30 aniversario del IVAM.

Así mismo, la Fiesta V Aniversario MAKMA contará con la participación de Lucia Peiró, artista y performer valenciana, quien ya hubo participado con una acción durante la presentación de la revista en 2013; Petit Mal, cuyo concierto permitirá reunir a la formación original del grupo valenciano, liderado por Suso Giménez, en compañía de los músicos Juan Luis Salmerón y Ana Benavent Peiró, y Paco Plaza, heterodoxo y excelso referente de la escena musical valenciana, quien llevará a cabo una sesión especial Dj.

Fiesta V Aniversario MAKMA. MAKMA

 

Iris o la venganza de Madame Bovary

La chica de la fábrica de cerillas, de Aki Kaurismäki
Con motivo de la exposición ‘La vendedora de fósforos’, de Marta Beltrán, ganadora del III Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Proyección de la película y posterior charla coloquio con José Ramón Alarcón, Marta Beltrán, Begoña Siles y Salva Torres
Aula Magna del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Viernes 15 de diciembre de 2017, a las 19.00h

La película ‘La chica de la fábrica de fósforos’, de Aki Kaurismäki (1990), es el principal relato inspirador del trabajo artístico titulado ‘La vendedora de fósforos’ de la autora Marta Beltrán, ganadora de la III edición del premio de dibujo DKV-Makma.

‘La chica de la fábrica de fósforos’, ‘Sombras en el paraíso’ (1986) y Ariel (1988) componen la trilogía del proletariado. Una trilogía que junto a otras obras dirigidas por este director en las décadas de los 80 y 90, como ‘Hamlet va de negocios’ (1987) ‘Contraté un asesino a sueldo’ (1990) o ‘Juha’ (1998), han sido referencia para la creación de la obra de Marta Beltrán.

El universo cinematográfico de Aki Kaurismäki está atravesado por “el sol negro de la melancolía” del poema ‘El desdichado’, del poeta Gérard de Nerval.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que, como señala Julia Kristeva en “Sol negro. Depresión y melancolía”, habla “de un abismo de tristeza, de un dolor incomunicable que nos absorbe a veces, y a menudo duramente, hasta hacernos perder el gusto por cualquier palabra, cualquier acto, inclusive, el gusto por la vida”. Y ese afecto melancólico no sólo parece consumir a los personajes de las historias de Kaurismäki, hasta hacerles perder ese sentido de la vida, sino que su bilis negra se extiende como una densa pátina por todos los elementos que configuran su estética cinematográfica.

Una estética abrumada por la acedía, por la herrumbre, por el hastío, por la desolación que enfatiza la vida cargada de penas solitarias, de tragos amargos, de autómatas rutinas, de silencios vacíos y de palabras incoloras de los protagonistas.

El relato de ‘La chica de la fábrica de fósforos’ está atravesado por ese sentir melancólico. Iris, la protagonista, la chica de la fábrica de fósforos, arrastra la vida con esa aflicción melancólica. Una tristeza desencantada que marca el ritmo automático y mecánico de su hacer diario, sus inertes silencios y sus desidiosas palabras.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Una melancolía que sólo se evapora con la lectura de las novelas románticas de Sergeanne Golon y Sara Orwing. Y, probablemente, al igual que Emma, la protagonista de ‘Madame Bovary’, de Gustave Flaubert, encuentra en esas novelas la felicidad  anhelada. Una felicidad sujetada a palabras como amor, pasión…. Una dicha ansiada que espera hallar abrazada a un hombre, al compás de la música. Pero a Iris, como a Madame Bovary, el hombre, ilusión de su felicidad y al cual entrega todo su amor, la repudia: una  primera vez con palabras vejatorias, durante una supuesta cena romántica en un restaurante (“si te crees que hay algo entre nosotros estás equivocada. Nada me emociona tan poco como tu afecto”), y una segunda, entregándole un cheque con dinero para que se deshaga del hijo que esperan.

Palabras y acciones humillantes que hieren el corazón de Iris al sentirse ultrajada en su orgullo y decepcionada en sus esperanzas amorosas. Una decepción que proviene, como muy bien enuncia la letra del tercer y último tango del film, de las vanas fantasías en que se han convertido todos sus maravillosos sueños. Maravillosos sueños diurnos de amor romántico que la evadían y, a la vez, velaban la fría, gélida y cruel realidad.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Así, Iris, abatida por su fracaso sentimental, parece destinada a abismarse en el odio y la venganza. Sentimientos que recorren y corroen también a Madame Bovary: “Al malestar pos su fracaso se unía la indignación en su pudor. Le parecía que la providencia se encarnizaba en sus acosos contra ella y, fortificando su orgullo, nunca en su vida se había tenido en tanto, ni había sentido tanto desprecio por los demás. Un sentimiento como belicoso la transfiguraba. Le hubiera gustado liarse a puñetazos con los hombres, escupirles a la cara, machacarlos. Y según continuaba andando a toda prisa, pálida, temblando, rabiosa, escudriñando el horizonte vacío a través de las lágrimas que llenaban sus ojos, era como si se deleitara en aquel odio que le estaba sofocando”.

Ambas heroínas, Iris y Madame Bovary, tras sus humillantes y dolorosas experiencias amorosas se ven ahogadas en el odio. Un odio que ni la hija de Madame Bovary, Berthe, ni el futuro hijo de Iris, pueden acallar.

Un odio melancólico que aplasta todo sentido, toda fe, tal y como el tango del film de Kaurismäski canta y el encuadre en primer plano muestra: “La flor frágil del amor se ha marchitado y el hielo ha aniquilado mi fe”.

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Derrotadas por la desesperanza, ambos personajes se abocan hacia la pulsión de muerte: suicidio -autodestrucción- y venganza -la destrucción de los otros-. Madame Bovary se envenena con arsénico; Iris envenena a los otros con matarratas.

Dos respuestas diferentes ante la desesperanza: el personaje de Flaubert se siente culpable y arrepentida, aunque ya es tarde para la dicha, de ahí su autodestrucción. “Que no se culpe a nadie…Ella pensaba que por fin iba a poner punto final a todas las traiciones, las vilezas y las apetencias sin cuento que habían labrado su perdición”.

El personaje de Kaurismäki no siente arrepentimiento ni culpabilidad: los otros son los culpables. Y será,  otra vez,  la letra del tango del relato fílmico quien cante el sentir de la  heroína: «¿Cómo has podido convertir todos mis maravillosos sueños en vanas fantasías?»

Fotograma de 'La chica de la fábrica de cerillas', de Aki Kaurismäki.

Fotograma de ‘La chica de la fábrica de cerillas’, de Aki Kaurismäki.

Begoña Siles

Cristina Ramírez prende fuego al Tossal

Negro humo, de Cristina Ramírez
II Premio de Dibujo DKV MAKMA
Galería del Tossal
Plaza del Tossal s/n. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2017

“En torno al fuego hay luz y más allá está lo desconocido, los temores y los miedos”. Así resume Cristina Ramírez la obra que expone en la Galería del Tossal bajo el título de ‘Negro Humo’, proyecto ganador de la segunda edición del Premio de Dibujo DKV-Makma. Y de fuego está encendido su trabajo, hasta el punto de asolar los diversos paisajes abriendo agujeros en su naturaleza. “Me interesan mucho los agujeros negros”, y cita a Charles Burns, proyectando esas oquedades en dirección a cierto vacío existencial. Es la suya una meditación sobre el apocalipsis entendido como destrucción y advenimiento. “Devastación que puede ser fecunda”, subraya.

Cristina Ramírez ante una de las obra de 'Negro humo'. Fotografía: Consuelo Chambó.

Cristina Ramírez ante una de las obra de ‘Negro humo’. Fotografía: Consuelo Chambó.

“Me apropio de los recursos del dibujo y de la tradición oral para evocar historias utilizando la repetición y la variación”, explica rodeada del intenso e inquietante ‘Negro Humo’ de su exposición. Fijando su mirada en el primitivismo de las pinturas rupestres, Ramírez va construyendo un universo futuro con huellas del pasado. Todo ello alrededor del fuego que, desde tiempo inmemorial, sirve para arrojar luz en medio de la oscuridad, al tiempo que las sombras convocan ciertos fantasmas inconscientes.

“Me atrae la tradición romántica de lo sublime”, agregando la artista que ya no es de la naturaleza de donde proviene la amenaza destructiva, “sino de fuerzas que vienen de otro mundo”. Hacia ese otro mundo apunta su obra, allí donde ésta se abre por efecto del intenso fuego que dice ser “elemento central” de su proyecto. El fuego y sus sombras, la luz y la oscuridad manteniendo un tenso diálogo: “Me interesa la capacidad del ser humano de fabular con lo que no ve”. Interrogada por esa capacidad visionaria lindante con la locura, Ramírez señala tajante: “Fabular sin llegar a la enfermedad, con cierto control, apelando al mito”.

Pábilo, de Cristina Ramírez en la exposición 'Negro humo'.

Pábilo, de Cristina Ramírez en la exposición ‘Negro humo’.

Esa mezcla de arte rupestre (expresión gráfica) y mito (expresión oral) es lo que confiere potencia a su ‘Negro Humo’, que fue lo que cautivó en definitiva al jurado formado por el crítico de arte Óscar Alonso Molina, Inmaculada Corcho (Museo ABC), Alicia Ventura (DKV), Vicente Chambó (Makma) Juan Peiró y Antonio Alcaraz (Universidad Politécnica de Valencia). Si los hombres proyectan mediante símbolos aquello que han perdido y añoran, el trabajo de Cristina Ramírez, apelando al fuego primigenio, hurga en los orígenes para interrogarse sobre la devastación que atraviesa su obra.

En este sentido, Ramírez revela aquello que se encuentra en las bases mismas de la convocatoria del Premio de Dibujo DKV-Makma: la importancia de los cuentos, de la tradición oral, a la hora de conformar nuestra subjetividad. Relatos que, como señaló Antón Pardo, en representación de la compañía de seguros, suponen “un desafío para los artistas porque los metemos en un berenjenal”. De manera que lejos de entender tales cuentos como signo de “infantilización o aplanamiento del discurso”, Pardo subrayó su carácter interrogativo y procesual. El individuo, a través de ellos, camina desconcertado en busca del sentido.

Imagen de la exposición 'Negro humo', de Cristina Ramírez. Fotografía: Consuelo Chambó.

Imagen de la exposición ‘Negro humo’, de Cristina Ramírez. Fotografía: Consuelo Chambó.

“Fuego para dar calor y luz que facilita la construcción de historias a su alrededor”, explicó Chambó. Esa vinculación entre el calor que abriga y, por exceso, aniquila, es la que lleva a Cristina Ramírez del pasado al futuro; de la añoranza por esas historias alrededor de la hoguera, al mundo que se avecina próximo a su destrucción. De ahí el apocalipsis como recurso fabulador de la vida condenada al agujero negro, tras el cual quepa la esperanza de su regeneración. Historias, evoca Chambó, “que piden paso cuando el fuego se apaga y tras ello se alimentan leyendas de tinieblas y dudas”.

Tomás Ruiz, gran coleccionista de dibujos, agradece que existen premios como el otorgado a Cristina Ramírez, “porque a los coleccionistas nos dais a conocer artistas nuevos, cuando estamos cansados de ver siempre lo mismo”. Repetición y variación viniendo otra vez a cuento como parte ineludible del proyecto ‘Negro Humo’, que hasta el 15 de enero se exhibe en el Tossal. Repetición del mismo fuego cautivador, objeto de luces y sombras, y variación del mundo ahora amenazado por inquietantes fuerzas. El “espíritu crítico e inconformista” (según los organizadores) de Cristina Ramírez asumiendo el reto del apocalipsis mediante el dibujo.

Cristina Ramírez ante una de las obra de la exposición 'Negro humo'. Fotografía: Consuelo Chambó.

Cristina Ramírez ante una de las obra de la exposición ‘Negro humo’. Fotografía: Consuelo Chambó.

Salva Torres

Cristina Ramírez premio de dibujo DKV-MAKMA 2016

Cristina Ramírez Bueno (Toledo, 1981) gana la segunda edición del premio de dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea.

El certamen está dotado con 3.000 € y la posibilidad de realizar una exposición en la Galería del Tossal de Valencia, entre los meses de diciembre de 2016 y enero de 2017.

Las bases de la II edición del premio de dibujo DKV-MAKMA premian el mejor proyecto de dibujo contemporáneo en relación a fábulas, cuentos y tradición oral. El proyecto es muy ambicioso y está planteado para aproximar el arte contemporáneo al público en general y ser la primera experiencia expositiva incluso para visitar en familia.

El trabajo presentado por Cristina Ramírez, bajo el título “Negro humo”, establece un vínculo estructural y simbólico con la tradición oral de los cuentos, partiendo de sus mecanismos esenciales, repetición y variación, sobre los que se asientan una serie de dibujos que evocan la presencia y la acción del fuego. El fuego, la hoguera, por un lado como contexto en el que un testigo transmite dicho folclore a la comunidad, por otro como figura generadora en sí misma del relato.

Pabilo, de Cristina Ramírez. 86 x 120 cm. Técnica mixta sobre papel.

Pabilo, de Cristina Ramírez. 86 x 120 cm. Técnica mixta sobre papel.

“Negro Humo” recoge el sentimiento de miedo que da lugar a la aparición del relato, dicho sentimiento es uno de los axiomas que fundamentan las obras del proyecto y es consustancial al cuento tradicional como parte de la enseñanza del saber popular: el miedo al otro (“El hombre del saco”), al doble (“El fantasma, el gemelo, el enmascarado”), o el miedo a lo desconocido.

En cuanto a la resolución técnica de sus trabajos, Cristina Ramírez, con “Negro humo”, remite directamente al pigmento conseguido mediante la combustión de diversos materiales, como la madera de abedul, por ejemplo, evocando técnicas y fórmulas ancestrales con las que el ser humano inicia la expresión gráfica y el relato visual como otra forma de comunicarse con sus semejantes.

María Chaves, una de las dos menciones de honor. Baba Yaga, del proyecto Where bluebirds fly.

María Chaves, una de las dos menciones de honor. Baba Yaga, del proyecto «Where bluebirds fly»

El jurado, formado por Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC; Glòria Tello, Regidora de Cultura del Ayuntamiento de Valencia; Óscar Alonso Molina, crítico de arte y comisario; Antonio Alcaraz, director del Departamento de Dibujo de la Facultad de BBAA San Carlos; Alicia Ventura, comisaria y asesora de la Colección DKV; Juan B. Peiró, crítico de arte y asesor de la colección DKV, y Vicente Chambó, editor, crítico de arte y co-fundador de Makma, ha decidido conceder además dos menciones de honor (no estaban previstas en las bases de la convocatoria) a María Chaves, por “Where Bluebirds fly”, y a Miguel Ángel Fúnez, por “Genetic Fables”, debido a la excelente calidad de los proyectos finalistas.

Mención de honor de Miguel Ángel Funez, por Genetic Fables.

La otra mención de honor es para Miguel Ángel Funez, por Genetic Fables.

Fotografía de portada: Pedro Alarcón Ramírez

Nuestros mejores deseos

MAKMA llega a su tercera Navidad como un medio consolidado y de referencia en materia de cultura contemporánea. Durante este tiempo hemos sido portavoces de las más destacadas actividades que nos rodean y, sin dejar de ser voces críticas, hemos pasado a la acción para estimular y reconocer a nuestros creativos con la primera edición del premio de dibujo DKV-MAKMA.

Por tercer año consecutivo renovamos la ilusión de poder ver una ley de mecenazgo ambiciosa, un proyecto con altura de miras que fomente el talento creativo y las industrias culturales como fuente de riqueza y empleo. Cimentar y levantar es, y seguirá siendo, nuestro objetivo para construir un futuro mejor.

Permitamos que los árboles que nos acompañan en la Navidad puedan volver a su hábitat después de estas fiestas. Ocupémonos de ello.

Con nuestros mejores deseos.

Equipo MAKMA

(Imagen de portada, detalle de «Juan sin miedo» de la exposición «Las Ausentes». Estefanía Martín Sáez. Primer premio de dibujo DKV-MAKMA. Centro del Carmen, Valencia. Hasta 31 de Enero)

Las Ausentes se presentan en El Carmen

Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz
I Premio de Dibujo DKV – MAKMA
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: martes 15 de diciembre, a las 19.00h
Hasta el 31 de enero de 2016
Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA, organizado por DKV Seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, con el apoyo del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, presenta el martes de 15 de diciembre en el Centro del Carmen su proyecto expositivo Las Ausentes. La muestra, integrada por 16 piezas, da visibilidad a algunas de las mujeres que han quedado en un segundo plano, cuando no directamente desaparecidas, de los cuentos populares objeto de la temática del Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Estefanía Martín Sáenz rescata de ese anonimato las figuras de la madre de ‘Juan Sin Miedo’, la Señora Miller de ‘Rumpelstiltskin’ (El enano saltarín), Susana, Juana y Ana de ‘Las princesas delicadas’, y la Bruja del Este de ‘El Maravilloso Mago de Oz’.

Invitación Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Invitación del IPremio de Dibujo DKV-MAKMA.

A la presentación asistirán, además de la propia artista que viene de Madrid,  el director gerente del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, Felipe Garín; el responsable de Patrocinio y RRPP del Departamento de Comunicación y Responsabilidad Empresarial, y responsable del programa ARTERIA DKV, Luis Framis de Ferrater; la asesora de la Colección DKV, Alicia Ventura; el director de las sucursales de DKV Seguros en Valencia y Castellón, Francisco Pascual, así como responsables de la revista de artes visuales y Cultura contemporánea MAKMA.

Grupo DKV es parte de Munich Health,  uno de los tres segmentos de negocio de Munich Re que reúne su conocimiento global sobre salud en seguros, reaseguros y gestión de riesgo. Como unidad de negocio dentro de Munich Re, Munich Health cubre un amplio espectro de soluciones de salud.

En España, Grupo DKV está implantado en todo el territorio nacional, con una amplia red de oficinas y consultorios en la que trabajan casi 2.000 empleados, y que da servicio a cerca de 2 millones de clientes.  Su vocación es ofrecer a sus asegurados una gestión orientada a la calidad, caracterizada por una actitud de innovación permanente en productos y servicios y por la especialización en salud y seguros personales.

Obra de Estefanía Martín Sáenz para la exposición Las Ausentes.

Obra de Estefanía Martín Sáenz para la exposición Las Ausentes, I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

 

Estefanía Martín gana el Premio de Dibujo DKV–MAKMA

Estefanía Martín Sáenz
Ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA

Estefanía Martín Sáenz ha sido galardonada con el Premio de Dibujo DKV – MAKMA. Las Ausentes, su propuesta para el certamen, se centra en los personajes secundarios femeninos de los cuentos clásicos, a los que reivindica a través del dibujo y el vídeo. El objetivo de su proyecto es, en palabras de la artista, “relatar todos esos cuentos que se crean de manera paralela al cuento ya escrito y dar vida a estos personajes ausentes”.

La propuesta de Martín Sáenz hurga en esas figuras femeninas que son importantes en determinados cuentos pero que, a su entender, tienen escaso protagonismo y de los que se sabe menos de lo que desearía, como ocurre en ‘Bruja del Este’, ‘Madre de Juan sin miedo’ o ‘Susana, Juana y Ana’. Títulos que inspiran su trabajo y con los que invita a la reflexión.

La bruja del este, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

La bruja del este, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

El premio, dotado con 3.000€, ha sido otorgado este lunes 5 de octubre, tras el veredicto de un jurado compuesto por: Alicia Ventura, comisaria de exposiciones y asesora del Proyecto Arteria DKV; Vicente Chambó, cofundador de MAKMA, director de El Caballero de la Blanca Luna y comisario de exposiciones; Óscar Alonso Molina, comisario y crítico de arte; Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC de dibujo e ilustración; Ricard Huerta, director del Institut Creativitat i Innovacions Educatives de la Universitat de València, y Juan Bautista Peiró, asesor de la Colección DKV.

El proyecto de Estefanía Martín Sáenz fue seleccionado entre las casi cuarenta propuestas presentadas, de todas las comunidades autónomas excepto de Ceuta y Melilla, y cuyos autores podían emplear cualquier tipo de técnica y cualquier tipo de soporte, siempre que su creación incluyese el empleo del dibujo en cualquiera de sus variantes. El proyecto debía acreditar su capacidad para llevar a cabo una exposición monográfica en el Centro del Carmen de Valencia, en donde Las Ausentes se mostrará a partir de diciembre de 2015.

La madre de Juan Sin Miedo, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

La madre de Juan Sin Miedo, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Geometría, línea, figuración o ilustración, en base a collages o híbridos con material recuperado, han puesto difícil la decisión del jurado, máxime cuando detrás de cada candidatura había un proyecto sólido y con argumentos suficientes para contribuir a que el dibujo contemporáneo sea elemento de admiración y reflexión.

Tras la llamada del jurado para darle la noticia, la artista se ha mostrado muy emocionada. “En este momento me viene a la cabeza ver el proyecto realizado y la curiosidad que pueda despertar en la gente”, comentó Estefanía Martín, que en estos momentos compatibiliza su trabajo como escaparatista en Madrid con el dibujo y la creación contemporánea.

Las princesas delicadas, del  proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Las princesas delicadas, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

El objetivo del Premio DKV – MAKMA es recuperar la práctica del dibujo, poniéndola al servicio de los cuentos populares y las narraciones de tradición oral. Se trata de acercar el arte a los más jóvenes, precisamente a través de una disciplina que se halla en el origen mismo de la práctica artística.

Abordar el premio desde la temática de los cuentos populares, ya sean tradicionales o de invención reciente, permite acercar el dibujo, y por ende el arte, a las más jóvenes generaciones, tomando precisamente como base el carácter iniciático de esos cuentos para el niño y el adulto que comparten esa experiencia de la narración como vehículo de aprendizaje ante la vida.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía de Eduardo Sánchez.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía de Eduardo Sánchez.