PhotOn Festival, en defensa propia

PhotOn Festival
La Nau, IVAM, Mercado Central, Railowsky, l’Espai d’Art Fotogràfic. Valencia
Del 5 al 9 de mayo de 2015

Hacía una mañana soleada, pero el Claustro de La Nau estaba lleno de paraguas. Paraguas en imágenes de la exposición ‘Umbrella Revolution’. Porque si en Hong Kong, al que aluden las fotografías de reporteros gráficos free lance y de agencias internacionales, la democracia está amenazada, en nuestro país lo que está amenazado es el periodismo y, por tanto, la democracia misma, como bien apuntó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València.

Fotografía de Lam Yik Fei. The Umbrella Revolution, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Lam Yik Fei. The Umbrella Revolution, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Y de la misma forma que los hongkoneses se defienden de los gases pimienta policiales con frágiles paraguas, PhotOn Festival lo hace con los no menos frágiles fotoperiodistas, cuyas imágenes sirven para denunciar lo que sucede allí donde ciertos gobiernos pretenden imponer el silencio. De manera que el Claustro de La Nau acoge ‘La revolución de los paraguas’ como síntoma de la que está cayendo en Hong Kong y, por extensión, en el mundo de la prensa.

Tania Castro, directora de PhotOn Festival, recordó que el pasado 3 de mayo fue el Día Mundial de la Libertad de Expresión, justo en el momento en que la precariedad laboral se ceba principalmente con los periodistas de la Comunidad Valenciana, cuya tasa de despidos asciende al 67%. Más que paraguas hacen falta para aguantar semejante chaparrón. Las exposiciones, conferencias y proyecciones que conforman la quinta edición de PhotOn vienen a ser los diques culturales contra esa avalancha de despropósitos.

Mandela en prisión, fotografía de Jürgen Schadeberg, en Railowsky. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Mandela en prisión, fotografía de Jürgen Schadeberg, en Railowsky. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

La más espectacular, por levantarse sobre unos andamios metálicos de cuatro metros de altura, es ‘Umbrella Revolution’, en La Nau hasta el 7 de junio. La muestra reúne imágenes de las revueltas estudiantiles contra el anuncio del gobierno chino de paralizar las elecciones democráticas previstas para 2017. Xaume Olleros, autor de una de esas imágenes, que fue portada en la revista Time, será uno de los conferenciantes. También impartirán charla, José Palazón, premio Ortega y Gasset 2015, Jürgen Schadeberg, que expone en Railowsky, y Daniel Berehulak, reciente ganador del Pulitzer, en el IVAM. Tania Castro anunció la presencia igualmente de Javier Bauluz, primer español en recibir ese Pulitzer. ‘Historia y memoria. Familia Vidal’ estará en el Mercado Central, hasta el 30 de mayo, e Irving Villegas en Espai d’Art Fotogràfic, hasta el 11 de junio.

Fotografía de Álvaro Laiz y David Rengel. Planes de Futuro, en La Nau. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Álvaro Laiz y David Rengel. Planes de Futuro, en La Nau. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

La Sala Oberta de La Nau acoge igualmente la exposición ‘Planes de futuro’, de Álvaro Laiz y David Rengel, que permanecerá hasta el 6 de septiembre. Un testimonio en vivo y en directo de los supervivientes del genocidio practicado por el ejército regular de Uganda, en un conflicto que dura ya más de 25 años. Por eso Castro subrayó que PhotOn no era sólo un festival, sino “un montón de fotoperiodistas” que a veces “con una sola imagen capta toda la fuerza de una experiencia”, según explicó Alfredo Argilés, de la Fundación Cañada Blanch, que junto a Olleros Abogados patrocinan el festival.

Tania Castro aludió a las historias que cuentan los fotoperiodistas con sus imágenes: “No son fotos sueltas”, advirtió. Historias que en esta quinta edición se hacen más internacionales que nunca, dado el salto que experimenta el certamen: “Nos han invitado a Rumanía”. PhotOn, destacó su directora, “es único en su género de fotoperiodismo” y, por consolidación, “nos acercamos bastante a PhotoEspaña”. A pesar de ello, “muchos de los fotoperiodistas españoles se han tenido que ir fuera en busca de trabajo”. “Se valora mal en España”, concluyó Castro. Cosas de la cultura en un país todavía por cultivar.

Fotografía de Xaume Olleros. The Umbrella Revolution, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Xaume Olleros. The Umbrella Revolution, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Salva Torres

 

Danzad, danzad, malditos

Danzar en precario. El sector de la danza en la Comunidad Valenciana
Estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana (APDCV)
Realizado bajo la dirección de Albert Moncusí, del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València

Años de la Gran Depresión. Crisis galopante. Multitud de jóvenes y no tan jóvenes haciendo lo imposible por sobrevivir. El director Sidney Pollack llevó esa situación al cine en su película ‘Danzad, danzad, malditos’. En ella, un tropel de personas bailan hasta la extenuación en un concurso con el fin de alcanzar un jugoso premio en metálico. Día y noche, sin apenas descanso. Salvando las distancias, un estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana (APDCV) revela lo próxima que está aquella realidad de la presente.

Se trata del primer estudio laboral y sociológico que se hace en la Comunidad Valenciana sobre el sector de la danza. Estudio que viene a reflejar el mismo carácter extenuante de una profesión al límite de sus posibilidades. Los datos son harto elocuentes. El 51,1% de los profesionales que trabajan en espectáculos de danza percibe menos de 600€ al mes. Este porcentaje se eleva hasta el 61% si se trata de aquellos que se dedican a la enseñanza de la danza no reglada. Y el 82% no percibe remuneración alguna por las horas extras y los ensayos.

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

La socióloga y bailarina Carolina Ponce tildó de “craso error” que no se tenga en cuenta a los profesionales del sector a la hora de la gestión cultural de la danza. Una danza, dijo, que “sobrevivirá titánicamente, pero sobrevivirá”. Al estilo de la maldición fílmica. Y se dirigió al sector con signo exclamativo: “¡Reclamad vuestro derecho!”. Albert Moncusí, director del estudio realizado por el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, señaló que era “muy difícil vivir de la danza y dedicarse a la danza”. Un sector, a juicio de Miguel Tornero, presidente de la APDCV, “multidisciplinar y escasamente articulado o directamente desarticulado”.

Si las artes en general y la cultura en su más amplia acepción “están mal”, el de la danza, subrayó Moncusí, “es el más perjudicado”. El estudio ofrece más datos que corroboran tamaña precariedad. Un 20,3% de los profesionales por cuenta propia –la mayoría directores artísticos, coreógrafos y en menor medida bailarines- lo hace sin contrato. Y dada la inestabilidad laboral y la escasa duración de los contratos de trabajo, los profesionales de la danza se ven obligados a realizar múltiples actividades alejadas de su actividad escénica. Práctica que lleva a cabo un 43,3% de los profesionales y que, como subraya el estudio, “dificulta su desarrollo profesional”.

Logotipo de la APDCV.

Logotipo de la APDCV.

La precariedad se hace extensible a otros ámbitos de su quehacer artístico. “La danza raramente aparece en los medios de comunicación”, delata el informe, que también destaca el “descenso drástico” de las funciones, de público y de recaudación de danza en la Comunidad Valenciana. “Sólo la pérdida de espectadores ha caído en un 50%”. El estudio concluye con un “suspenso para la política cultural autonómica”, incidiendo en algo que se hace extensible a otros sectores de las artes: la toma de decisiones “desde una nula visión estratégica, sin criterios técnicos y sin un consenso con los profesionales”.

Asimismo, se denuncia que si bien la disponibilidad de espacios escénicos en la Comunidad Valenciana es aceptable en relación con el conjunto de autonomías –ocupa la cuarta plaza, con un total de 139 espacios-, esos espacios “están infrautilizados”. Finalmente, proponen la reducción del IVA cultural, el incremento de la inversión pública en ayudas y subvenciones, así como establecer un cupo mínimo de danza en la programación anual de teatros y centros culturales, entre otras demandas. De lo contrario, no quedará más remedio que seguir con la supervivencia titánica a la que se refirió Carolina Ponce.

Actuación escénica cortesía de la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana (APDCV).

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

Salva Torres