Temporalidad y geografía político-cultural española

‘Treinta años de políticas culturales en España’, una coedición de Joaquim Rius-Ulldemolins y Juan Arturo Rubio Arostegui ( Publicacions de la Universitat de València)
Centre Cultural La Nau
Calle de la Universidad 2, Valencia
Martes 12 de abril, a las 19 horas

El rector de la Universitat de València, Esteban Morcillo y el presidente de la Generalitat, Ximo Puig presentarán el próximo martes, día 12 de abril en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, el libro ‘Treinta años de políticas culturales en España. Participación cultural, gobernanza territorial e industrias culturales’ (Publicacions de la Universitat de València), coeditado por los profesores Joaquim Rius-Ulldemolins, de la Universitat de València y Juan Arturo Rubio Arostegui, de la Universidad Antonio de Nebrija. La presentación del libro, que contará con las intervenciones de sus dos coeditores, se celebrará a las 19 horas, en el Aula Magna, y podrá seguirse en directo desde el Canal Cultura de MediaUni http://mediauni.uv.es/VCultura

Este libro hace un balance global de los más de treinta años de políticas culturales en España. Según se explica en la introducción del mismo, este trabajo pretende “sin ánimo de exhaustividad, hacer una contribución pionera por su alcance temporal (los últimos treinta años) y geográfico (el conjunto del Estado español) y cubrir así un vacío que existía en este ámbito”. Para hacer un estudio de esta magnitud se ha recurrido a especialistas en cada sector o dimensión de la política cultural. A lo largo de las más de 400 páginas se analiza el marco político e institucional y se atiende a la diversidad de agentes, los diferentes sectores implicados y los factores identitarios.

Portada de 'Treinta años de políticas culturales en España', de Joaquim Rius-Ulldemolins y Juan Arturo Rubio Arostegui. Imagen cortesía de los organizadores.

Portada de ‘Treinta años de políticas culturales en España’, de Joaquim Rius-Ulldemolins y Juan Arturo Rubio Arostegui. Imagen cortesía de los organizadores.

De acuerdo con Joaquim Rius-Ulldemolins, en estos más de 30 años hay muchos aspectos positivos, ya que “se han instituido las políticas culturales y democráticas, y se han desplegado en todos los niveles de la administración, central, autonómica y local, unas políticas que especialmente ha estado liderada precisamente por estas últimas, que han potenciado la cultura como elemento de cohesión social y proyección externa”.

En la actualidad es algo más escéptico: “La arquitectura que se diseñó en la década de los 80 se ha agotado y habría que buscar otros políticas culturales para una realidad en la que han confluido dos crisis, una general del modelo de desarrollo económico en España, que se ha concretado en graves recortes en la cultura, y otra más propia del sector cultural motivada en gran parte por el cambio de los patrones de producción y consumo cultural por el paradigma digital”.  La coincidencia de estas dos crisis, concluye, es una “tormenta perfecta” que obliga a hacer un balance más ponderado de estos treinta años: con luces y claroscuros.

El libro está estructurado en cuatro bloques en los que autores de reconocido prestigio y de diversas disciplinas (sociología, ciencia política, economía, derecho, ciencias de la comunicación) analizan los agentes de la política cultural, el fomento de la difusión cultural, la cultura festiva, las políticas en relación con los eventos culturales y ciudades creativas, la educación, los medios de comunicación y otras temáticas emergentes de las políticas culturales.

 

¿Qué haremos ahora con el Centre del Carme?

Aunque somos conscientes del momento de desarrollo y cambios que está viviendo culturalmente la ciudad, no podemos resistirnos a cuestionarnos algunos planteamientos que nos avanzan desde los medios de comunicación. Recientemente, leíamos en el artículo de Alfons García un titular anunciando que el Centre del Carme se convertirá en un espacio de creación para jóvenes artistas.1 Sin embargo, el contenido del texto dejaba entrever otros detalles que podrían convertirse en preocupantes si repiten la deriva que ha vivido el centro en los últimos años.

Para situarnos en el punto actual es necesario hacer una rápida revisión de la propia trayectoria del monasterio del Carmen que, construido en 1281, representa el muestrario de la arquitectura local a lo largo de siete siglos. Convertido en escenario museográfico desde la Desamortización hasta la actualidad, gracias a la Academia de Bellas Artes de San Carlos que lo conservó como Museo Provincial, fue posteriormente sede de la Facultad conservando así su sentido de investigación, docencia y experimentación plástica.2 Desde el año 1989, una vez afianzado en la programación del IVAM, el Centre del Carme se integraba dentro de los llamados espacios alternativos que enlazan con la tipología arquitectónica conocida como kunsthalle. De esta forma, el lugar expositivo en los noventa quedaba establecido a partir del refectorio del siglo XIV o sala del Embajador Vich, la galería moderna trazada entre 1900 y 1913, conocida como sala Ferreres y el claustro renacentista construido en el siglo XVII. Estos tres escenarios permitieron articular discursos flexibles combinando espacios abiertos, jardines, pasillos, galerías blancas o góticas y convirtieron al edificio en “uno de los ejemplos más llamativos de adaptación arquitectónica con que contaba Europa”.3

Por lo tanto, la estructura implantada en el IVAM desde su inauguración hasta 2002 estuvo generada por una doble actuación: la construcción de un centro de nueva planta que renovaría la imagen de la ciudad, y el uso de un centro antiguo cercano a éste como sala de exposiciones experimentales. La estrategia nacida de esta dualidad del museo junto a su política expositiva permitió a un centro joven plantear y adelantarse a un nuevo concepto de escenario artístico que después seguirían otros museos españoles e internacionales (MACBA en Barcelona, Museo Serralves de Oporto, MoCA de Los Ángeles, etc.) Asimismo, gracias a las connotaciones arquitectónicas del lugar, los artistas pudieron abordar la investigación de sus trabajos a partir de montajes ex profeso, en un momento en el que España carecía de espacios de arte contemporáneo que potenciasen el montaje de instalaciones y el llamado site-specific.4 Las características del Centre del Carme se orientaron desde un doble enfoque, como continente y como contenido, para comprender la singularidad de su disposición arquitectónica y de su programación de actividades.

centro-del-carmen

Sin embargo, la calidad y reconocimiento dentro del contexto artístico no fueron suficientes para conservar este modelo museográfico. Todos recordamos las voces críticas y las manifestaciones en contra de su cierre, así como la creación de la plataforma ex -Amics del IVAM (actualmente desaparecida). El Instituto Valenciano de Arte Moderno perdería en ese momento un espacio experimental que ya nunca ha recuperado.

A partir de entonces, el Centre del Carme barajó varias soluciones cuyo eje central protagonizaba el futuro museo del siglo XIX. La reapertura de sus puertas se realizó en 2011 con una nueva fase de rehabilitación concluida, donde se subrayaba el claustro gótico y la exposición “Los retratos de la Belle Epoque”. Durante los últimos años algunos proyectos han destacado en su recorrido, como el montaje de muestras colectivas, festivales como “10 Sentidos” o los trabajos de investigación vinculados al contexto social de Joaquín Sorolla. Sin embargo, actualmente, revisar el conjunto de su trayectoria nos conduce a calificar la programación como un cajón de sastre, donde la singularidad o el atractivo de las exposiciones puntuales no pueden abalar la construcción de una programación basada en un discurso claro y definido. Tampoco la diversidad de espacios ha sido sinónimo de ordenación de proyectos, y como resultado hemos contemplado en ocasiones una especie de mestizaje caótico. La práctica de estas soluciones nos llevan a visitar exposiciones en salas que hoy presentan una muestra sobre “Los Ángeles Músicos de la Catedral” y mañana esculturas e instalaciones contemporáneas. En el mismo lugar una muestra de pintura del XIX dará paso a un montaje de arte actual. Esta relación de ejemplos no nos encamina a cuestionar el propio proyecto, sino la articulación dentro del tejido del centro. Es decir, el argumento no es tanto qué se expone, sino cuál es su coherencia en el discurso de la programación que define el espacio.

Por esta razón y llevados a la lectura referenciada al comienzo, la posibilidad que apuntan los responsables de convertir el Centre del Carme en contenedor de “muestras desviadas por las otras instituciones que, además de la autonómica, forman parte del Consorci: las diputaciones provinciales y los ayuntamientos de las capitales”, nos pone en alerta sobre el propio sentido de la programación en un centro de estas características.

Con sus ocho salas y 7.500 metros cuadrados, el significado multidisciplinar debería implicar también una orientación coordinada desde la diversidad. Las posibilidades que ofrece el espacio son inmensas y quizás esta interpretación o ‘relectura’ podría favorecer ciertas mejoras en la comunicación ya que, hoy por hoy, la trayectoria museística del Carme se presenta en gran parte invisible para el público: Ni la web del IVAM, ni la del Centre del Carme contienen la información completa. En el primer caso sólo encontramos referencias a las exposiciones posteriores al año 1999, y en la divulgación del Consorci de Museus en red aparecen desde 2011. Todo lo demás nos conduce a textos sobre la historia de su arquitectura, pero no de sus exposiciones.

Las líneas futuras para este espacio deberían apoyarse en objetivos definidos (programación, identidad, marco de actuación para los artistas jóvenes, proyección, etc.). Muchas de estas cuestiones se abordarán desde las directrices que obtenga el resultado del concurso público anunciando en breve. A esto se sumará la decisión que conllevan las fases de rehabilitación pendientes, así como la conexión del edificio con el resto de centros artísticos, el barrio del Carmen y, en definitiva, con el propio desarrollo de la ciudad. No estamos hablando, por lo tanto, de un centro más. La pregunta abierta sobre qué haremos ahora con el Centre del Carme implica directamente apoyar (o no) un modelo cultural.

Maite Ibáñez

1 GARCÍA, Alfons, “Cultura convertirá el Centre del Carme en un espacio de creación para jóvenes artistas”, Levante, 24/11/2015, p. 58

2 “El Convento del Carmen representa el primer y único hito de la historia de la museística en la Comunidad Valenciana en el siglo XIX. Su propia subsistencia hoy la debemos a ese trascendental hecho, es decir, a la enérgica actuación de la Academia de San Carlos que lo convierte en Museo de la Desamortización”. ESTEBAN CHAPAPRÍA, Julián, “Impostación del patio del Embajador Vich en el ex convento del Carmen”, Valencia, Loggia: Arquitectura y restauración, nº 12, Universidad Politécnica de Valencia, 2001, p. 26.

3 HOLO, Selma, Más allá del Prado, Akal, 2002 p. 145 (Lo más interesante de la presencia de la arquitectura del Carme implicaba una resemantización a partir de una nueva función comunicativa que la desvinculaba de su origen)

4 Gracias a las connotaciones arquitectónicas del centro, los artistas pudieron abordar la investigación de sus trabajos. Algunos de los autores que exponen por primera vez en España fueron presentados de la mano de este lugar como: Pier Kirkeby, Fischli/Weiss, Robert Wilson, Hamish Fulton, Michael Craig-Martin e Isamu Noguchi. Las salas también introdujeron las primeras retrospectivas en España de Gilberto Zorio, Tony Cragg, Signar Polke o Matt Mullican, entre otros. Consecuentemente, algunos de los proyectos de estos autores formaron parte de las adquisiciones para la colección del museo, construyendo la historia de los fondos que ahora conocemos. (Destacamos las obras de Bruce Nauman, Richard Serra, Allan McCollum, Cristina Iglesias, Juan Uslé, Carmen Calvo, Juan Muñoz, etc.)

Las “MALAS BUENAS PRÁCTICAS” a debate

Mesa redonda: “Malas buenas prácticas”
Galería pazYcomedias. Valencia
4 de diciembre de 2015, 19h.

Con la participación de:
-Javier Martín-Jiménez, asesor de Arte de la Comunidad de Madrid
-Àngel Masip, artista visual
-Jose Luis Perez Pont, comisario

La progresiva implantación de las “buenas prácticas”  culturales se ve en ocasiones distorsionada, generando procesos que representan un retroceso, pues se amparan bajo esa denominación para enmascarar decisiones que no responden en realidad a un juego limpio. Es lo que desde ahora hemos empezado a llamar “malas buenas prácticas”.

Tras unos años de elaboración de documentos desde el sector del arte, negociaciones con las diferentes administraciones, numerosas reivindicaciones de los profesionales de la cultura ante los progresivos procesos de precarización, la arbitrariedad y la politización en las decisiones que afectan a la gestión de algunos contenedores culturales, etc.

La mayor parte de los programas electorales han incorporado ya el mantra de las “buenas prácticas”, como marca que legitima su propuesta cultural y que, sin entrar en detalles, se quiere validar mediante una nebulosa plagada de lugares comunes, que obvia las necesidades culturales de la sociedad y las potencialidades y carencias del propio sector.

La realidad de la política cultural se está reformulando tras las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo, aunque no son pocas las dudas que surgen ante el titubeo en unos casos, o el desconcierto y la inacción en otros. Los nombramientos “a dedo” de carácter “provisional” al frente de algunas instituciones culturales han hecho saltar las alarmas en la Comunitat Valenciana y en otros territorios, casi tanto como esos “códigos de buenas prácticas culturales” emanados desde la institución sin procesos de diálogo ni participación. Así son las nuevas “malas buenas prácticas”. La pregunta es si son un síntoma transitorio o si han llegado para quedarse, como un simple efecto placebo, tranquilizante, ineficaz y adormecedor.

Ángel Masip. Meteorismo -detalle. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ángel Masip. Meteorismo -detalle. Cortesía Galería pazYcomedias.

Buenas Prácticas contra malos hábitos

Presentación del Código de Buenas Prácticas de la cultura valenciana
Teatro Principal de Valencia
Miércoles 14 de octubre de 2015

Frente a la política cultural de “grandes ocurrencias” y “tóxica” del anterior gobierno del Partido Popular, según la definió Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la actual Conselleria pretende devolverle a la cultura “el respeto que se merece”, a juicio de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio. Para ello, Vicent Marzà, conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, presentó en el Teatro Principal, junto a Girona y Amoraga, el Código de Buenas Prácticas que sentará las bases de esa política cultural valenciana.

Los tres pusieron el acento en el pasado, en la red clientelar del PP urdida a base de “amiguismos” y proyectos sin sentido, “como sean, pero con buena foto” (Marzà), para mirar enseguida hacia el futuro. Y el futuro pasa por ese Código de Buenas Prácticas que presentaron primero a los medios y después a responsables culturales de la sociedad civil, de empresas del sector y de la Administración pública, a modo de declaración abierta del “cambio de rumbo” que se pretende. Una “hoja de ruta” basada en los cinco términos expuestos por Amoraga: “Ética, eficacia, idoneidad, investigación y autoevaluación”.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

El Código de Buenas Prácticas, que esperan sea firmado por el resto de instituciones públicas, pretende entre otras cosas que los directores de los centros culturales de referencia en la Comunidad Valenciana sean elegidos mediante concurso público, atendiendo a los principios de mérito y capacidad. Para esa selección, se contará con representantes de la Administración (entre un 20 y un 33%), de la sociedad civil (con idéntico porcentaje) y de expertos científicos (33 a 50%).

El IVAM sería un ejemplo, aunque no calcado del todo. No así el Palau de Les Arts. “Es un contrato con el que nos hemos encontrado [referido al del intendente Davide Livermore] y al que, pese a todo, le hemos explicado nuestra postura, que ha aceptado y aplicado de manera rápida”, explicó Girona, quien matizó que, en todo caso, los sueldos de los nuevos directivos serán similares a los de un director general o un secretario autonómico, entre 50.000 y 60.000€.

También la Diputación de Valencia, con los recientes nombramientos sin concurso público de por medio de los directores del MuVIM y del Museu Valencià d’Etnologia, Rafael Company y Francesc Tamarit, respectivamente, se sale de esa nueva hoja de ruta. Aún así, Girona afirmó que brindarían al ente foral la oportunidad de sumarse al Código de Buenas Prácticas. Un manual que obligará igualmente a resolver la provisionalidad del nuevo director del Museo de Bellas Artes, José Ignacio Casar Pinazo, que vino a sustituir en el cargo a la defenestrada Paz Olmos. “Habrá concurso público al que, por supuesto, se podrá presentar”, agregó.

El manual presentado con la mejor de las voluntades y propósitos nace con dificultades. Vicent Marzà habló de “regalo envenenado” la política cultural que heredan del PP, al tener que asumir el nuevo gobierno convenios plurianuales ya consignados. Además, como subrayó Girona, “de 2008 a 2013 el Presupuesto de Cultura se ha reducido en un 50%”. Una vez expresado el lamento, tanto Marzà como el propio Girona aseguraron que la política cultural sería “prioritaria”. Sustentaron su convicción en la importancia que está adquiriendo la cultura como industria: “Es una herramienta fundamental para el desarrollo social y económico de un país”. Amoraga, recordando una frase del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, dijo que frente al “pan o cultura” con la que justificó el PP los recortes presupuestarios, ellos abogaban por “pan y cultura”.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Salva Torres

El futuro de la política cultural en Valencia

Ciclo Política cultural valenciana. Encuentros con candidatos
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia

A solo unos días de las elecciones municipales y autonómicas, con una nueva escena social y de partidos, el resultado de las mismas es seguramente el menos previsible de las últimas décadas.

Con el fin de tener un conocimiento más amplio y cercano de los programas en materia de política cultural de los diferentes grupos políticos que concurren a la cita electoral, proponemos una serie de encuentros con candidatas y candidatos en sesiones independientes.

De formato flexible, tras una presentación de las claves del programa cultural se establecerá un diálogo marcado por las preguntas e intervenciones de los asistentes.

Programa de encuentros:

-Consol Castillo (Coalició Compromís). Martes 12 de mayo, 19 h.

-Carmen Amoraga Toledo (Partido Socialista del País Valenciano). Miércoles 13 de mayo, 19 h.

-Iñaki Fernández (Unión Progreso y Democracia UPyD). Lunez 18 de mayo, 19 h.

-Áurea Ortiz Villeta (València en Comú). Martes 19 de mayo, 19 h.

- Julia Climent (Secretaria Autonómica de Cultura), Marta Alonso (Directora General de Cultura) y José Luis Moreno (Director General de Culturarts). Partido Popular Comunitat Valenciana​. Miércoles 20 de mayo, 19 h.

-Emilio Argüeso (Ciudadanos – C’s Valencia). Jueves 21 de mayo, 19 h.

-Robert Lisart (Esquerra Unida del País Valencià). Viernes 22 de mayo, 19 h.

La Galería PazYcomedias de Valencia, con la colaboración de la Plataforma Valenciana x la Cultura, promueve este encuentro coordinado por Jose Luis Perez Pont para debatir abiertamente acerca de las políticas necesarias para el sector cultural valenciano.
Este ciclo forma parte del programa de actividades paralelas de la exposición “Sobre el cómo y el cuánto”, de Isidro Lopez-Aparicio, que actualmente puede visitarse en pazYcomedias. Un proyecto específico desarrollado para la galería acerca del valor y el uso del dinero, que cuenta con una instalación realizada in situ que cuestiona el desmantelamiento del sistema educativo.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Balance de la política cultural valenciana

Mesa redonda: Política cultural valenciana. Balance de legislatura
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
6 de mayo de 2015, 19 h.

En este momento de crisis económica los cambios devenidos en el concepto mismo de cultura, el lugar que ocupa en la sociedad del conocimiento y la articulación colectiva de determinadas demandas sociales y profesionales al respecto, plantean la necesidad inaplazable de una renovación del modelo de actuación pública en el ámbito de la cultura. En una economía moderna basada en el conocimiento y la creatividad, los recursos destinados a educación, investigación y pensamiento no son un gasto sino una inversión. De ahí que se haga necesario evaluar profundamente la utilidad, el sentido y la función de las políticas públicas llevadas a cabo hasta ahora y, analizando la situación del sector, trabajar en la elaboración de programas que propongan respuestas nuevas y soluciones eficaces ante el momento que atraviesa el sector cultural en la Comunitat Valenciana.

Tras una legislatura particularmente convulsa en materia de política cultural y ante las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, se propone un balance de estos últimos cuatro años a través de un diálogo con los portavoces parlamentarios de cultura de los grupos políticos con representación en Cortes Valencianas:

-Miguel Ángel Mulet (Partido Popular)
-Juan Soto (PSPV-PSOE)
-Josep Maria Pañella Alcàcer (Coalició Compromís)
-Esther López Barceló Esquerra Unida del País Valencià (EUPV)

Modera: Jose Luis Perez Pont

Con la colaboración de la Plataforma Valenciana x la Cultura

Esta mesa redonda forma parte del programa de actividades paralelas de la exposición “Sobre el cómo y el cuánto”, de Isidro López-Aparicio, que actualmente puede visitarse en pazYcomedias. Un proyecto específico desarrollado para la galería acerca del valor y el uso del dinero, además de una gran instalación realizada in situ con la que se cuestiona el desmantelamiento del sistema educativo.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

Isidro López-Aparicio. Funambulismo educativo, estructuras formativas, 2015. Cortesía Galería pazYcomedias.

“No haríamos un festival sin pagar a los artistas”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont  y Salva Torres

Meritxell Barberá e Inma García no dirigen el Festival 10 Sentidos: lo llevan en las venas. Por la sangre de estas dos bailarinas, coreógrafas y gestoras culturales no corre, sino galopa el certamen de arte e integración que este año cumple su cuarta edición. Lo hace a lomos de una propuesta que amplía sedes y se reparte por toda Valencia (Centro del Carmen, Palau de les Arts, Filmoteca, La Nau), para mostrar lo ‘Im-Perfectos’ (tal es el lema) que somos los seres humanos: mezcla de seguridad y de fragilidad.

Como son bailarinas fundadoras de Taiat Dansa (1999), antes que ‘cocineras’ de su propio festival, saben lo que supone estar a un lado y otro de la barrera. De manera que conocen de primera mano el “proceso de vulnerabilidad” del artista, “lo bueno y lo malo” de la vivencia creativa, lo que facilita su labor al frente de un certamen que se nutre de pasión artística. De ahí los diez sentidos que son necesarios poner a la hora de entrar en su ya consolidado festival. Un festival que reúne profesionales de diversas disciplinas (danza, teatro, música, cine, artes plásticas) tengan o no alguna discapacidad. O mejor: “Artistas con diferentes capacidades”.

Meritxell Barberá, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Meritxell Barberá, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

“La auténtica integración es poner en alza la discapacidad”

¿Por qué Festival 10 Sentidos?

Meritxell Barberá: “Porque hay que agudizar al máximo los sentidos, poner en marcha toda la energía para mostrar todo ese arte lleno de historias, superaciones y retos”.

Inma García: “Se trata de ir más allá de los límites de los sentidos”.

Meritxell: “Y como la auténtica integración es poner en alza la discapacidad, unas más aparentes que otras, decidimos crear este festival, donde, por ejemplo, bailarines en silla de ruedas pueden actuar con otros sin esa discapacidad”.

Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Si a esa necesidad de integrar artistas de diversa condición se le suma el hecho de que “en Valencia hace falta más escena contemporánea, de vanguardia” (Meritxell), se entiende a la “perfección” la existencia del Festival 10 Sentidos. “No tenemos tradición de danza en este país, por lo que se hace necesario acercársela al público trayendo primeras figuras” (Inma).

“Cuesta fraguar políticas culturales a largo plazo”

Meritxell tiene claro que de igual manera que se invirtió en el cine español, “y hoy se ha conseguido que el público lo consuma”, se trata de hacer lo mismo con la danza. “La inversión inicial consiste en programarla”. Y agrega: “Cuesta hacer políticas culturales a largo plazo y más en danza”. Cuesta, vaya que si cuesta. En su doble sentido de esfuerzo y de dotación económica. “Necesitamos más apoyo, no más dinero” (Meritxell).

Meritxell García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Meritxell García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Y el apoyo empieza por aflojar el nudo de la enredada trama burocrática. “Más de 7.000 personas pasaron por el Centro del Carmen durante la edición anterior del festival y, pese a estar ya consolidado, seguimos teniendo que hacer un montón de trámites para montar el siguiente. Es un proceso de mucho letargo”, subraya Inma. “Habría que trabajar de forma más ligera con la institución, que no sea tan farragoso el proceso, porque eso también te va minando”, remata Meritxell.

Se trata de aligerar el peso que supone organizar un festival con “11 meses de trabajo constante y en el que invertimos tiempo, energía y dinero”. Dinero procedente de la Fundación Mapfre, de la que hablan maravillas: “Ahí sí que hemos notado siempre una gran sensibilidad; les interesa e incluso lo disfrutan”. Aquello de “toma el dinero y corre” no van con ella. Como no va con Meritxell Barberá e Inma García lo de la cultura gratis total. “Jamás haríamos un festival sin pagar a los artistas. Sería tirar piedras contra nuestro propio tejado. Va en contra de la profesión”, dicen casi al unísono.

Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

“Al Centro del Carmen se le puede sacar un partidazo”

A pesar de la sempiterna crisis en materia cultural que padece nuestro país, y no digamos en el terreno de la danza, a Meritxell e Inma no les gusta la queja que conduce a la parálisis. “Nunca callaremos lo que pensamos, porque es una forma de ganarte el respeto”. Pero añaden: “Tampoco se trata de despotricar sin argumentos, sino con propuestas honestas”. De ahí que piensen en alto “el partidazo que se le puede sacar al Centro del Carmen”.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Meritxell Barberá e Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Meritxell Barberá e Inma García, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Lola Alarcó.

¿Y de la programación del Festival 10 Sentidos qué destacaríais?

Meritxell habla del “plato fuerte” que supone el reestreno de ‘The show must go on’, pieza legendaria de Jérôme Bel adaptada con casting valenciano, que se mostrará en el Palau de les Arts. O del lujo que supone contar con la compañía británica Candoco Dance Company. O el ‘Homenaje al idiota’ de Soren Evinson, encargado a su vez de un taller sobre la belleza. O la interacción con el público que plantea en sus trabajos Roger Bernat. O…

Inma destaca el proyecto expositivo de la brasileña Angélica Dass, cuyo inventario cromático de diferentes tonos de piel servirá para montar un gran mosaico, que se irá ampliando con las imágenes del público asistente. O el ‘Mano a mano’ del cortometraje de Ignacio Tatay, del que apenas pueden avanzar lo siguiente: “Dos desconocidos se encuentran en un autobús…”. Y entonces Meritxell Barberá e Inma García guardan enigmático silencio. La pasión sigue por dentro.

Inma García (izquierda) y Meritxell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, en Lotelito durante los Desayunos Makma. Fotografía: Lola Alarcó.

Inma García (izquierda) y Meritxell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, en Lotelito durante los Desayunos Makma. Fotografía: Lola Alarcó.

Salva Torres

“Las universidades privadas, ¿en qué ranking están?”

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) es, desde marzo de 2012, decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Su nombre saltó a los medios de comunicación en junio de 2013 a causa de su incorporación al Consejo Rector del IVAM, en representación de la Universitat de València en ese órgano. Su perfil independiente y progresista la convierten en un “perro verde” en el Consejo Rector de un Institut Valencià d’Art Modern que nunca estuvo tan politizado como ahora, ni atesoró tanto descrédito.

En una intensa entrevista/conversación, que publicamos en tres partes,  da un repaso crítico a la situación de la educación pública, el talento de tantos que se ven forzados a emigrar, las nuevas dinámicas en los estudios de historia del arte, el estado en el que se encuentra el IVAM, el descabezamiento del Museo de Bellas Artes de Valencia y la necesidad de aplicar modelos de transparencia y concurrencia pública frente a las habituales designaciones “a dedo” para acceder a los entornos profesionales de la cultura.

En esta primera parte, abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza.

 

La educación y la cultura no aparecen como asuntos prioritarios en la agenda política, ¿en qué dirección crees que van las decisiones del gobierno valenciano y en qué medida afectan al sistema educativo? 

Soy madre de dos niños pequeños y por decisión consciente y coherente estudian en un colegio público, creo que es importante no sólo defender la educación pública, de calidad, desde la teoría sino también desde la práctica. Esta postura no sólo se da como parte integrante de una sociedad que reclama el no desmantelamiento de la educación pública, sino también como profesional, como docente comprometida desde mi puesto laboral con la docencia universitaria, pública y de calidad. Al respecto, me siento orgullosa de ser una persona que  trabaja en educación pública. Al margen de ciertos indicadores, siempre utilizados en provecho de quien los publicita y mostrando un talante de autocrítica y capacidad de mejora,  considero que los mejores profesionales, sin duda, trabajan en la educación pública. Y, ¿cuál es la base de este argumento? Pues lo es la garantía que nos proporciona el actual sistema de acceso al puesto de profesor en la educación primaria, secundaria o superior en el sistema educativo público español. Un sistema basado en un concurso público que garantiza, en un alto porcentaje, la igualdad de oportunidades.

Es decir, en la actualidad no se accede a trabajar en un colegio, en un instituto o en una universidad del sistema público porque uno o una sea más amigo, más conocido o caiga mejor o peor a determinadas personas; sino porque ha superado un concurso de oposición, que garantiza la transparencia y permite que aquellos mejores expedientes, aquellas personas mejor preparadas, sean las que acaben trabajando como profesores en la educación pública. Yo creo que este sistema de acceso es el que garantiza que la educación pública en España haya sido una educación de calidad, y ese es el camino realmente, trabajando eso sí todos y todas al unísono para mejorar día a día.

Respecto a la universidad. A lo largo de las últimas décadas, la universidad pública ha sido un motor de cambio de nuestra sociedad, clave en la democratización del conocimiento y en la incorporación de la mujer a la esfera pública. La universidad pública ha dado respuesta a la demanda formativa de la sociedad, velando por la igualdad de oportunidades y promoviendo la movilidad social. Es mucho lo que queda por hacer, mucho lo que mejorar, sí. Pero a veces se pierde la memoria histórica y olvidamos de dónde venimos. ¿Cómo compararnos con universidades de larga tradición e historia democrática? Me parece absurdo ¿A caso nos olvidamos que hace apenas cuatro décadas que superamos el proceso de transición? Lo que no hay que olvidar es el camino que desde entonces ha recorrido la universidad pública española, con un crecimiento, consolidación y calidad internacional realmente vertiginosa. Ello no significa que no seamos conscientes de la necesidad de mejorar, de abordar los problemas de la universidad española, comenzando por el primordial: ser capaces de ofrecer una formación de calidad, rigurosa, profesional y crítica, como corresponde a la concepción de la universidad como un servicio público con una función fundamental para una sociedad democrática.

Una de las cuestiones que más me preocupa, en este sentido, es el cambio de modelo de gobernanza. Es decir, en el modelo de cómo se gestiona, cómo se dirige una universidad, un centro educativo público en general, apuntado ya en la LOMCE y para universidades en el llamado Informe de expertos solicitado por el Ministro de Cultura.  Es decir, el cómo una persona accede a los puestos de gobierno y de gestión académica. Creo que la autonomía universitaria es algo que hay que defender. La gestión de la universidad tiene que estar en manos de la propia universidad, la elección del rector o rectora debe ser democrática por parte de toda la comunidad universitaria, que sean ellos quienes decidan qué persona es la que quieren que dirija la universidad, su rumbo y la defensa de los valores universitarios, sin intervencionismos políticos.

Otro asunto que me preocupa, en relación a determinadas decisiones políticas, es el modelo en el sistema de acceso al mundo universitario. Un sistema de acceso que ha sufrido un bloqueo alarmante, a través de la imposición de la famosa “tasa de reposición”, que ha impedido la carrera académica habitual dentro de la universidad. Es decir, se han bloqueado las promociones a titular de universidad y a catedrático negando la legítima aspiración de los profesores a mejorar en su puesto docente tras pasar la exhaustiva evaluación a la que les somete una agencia independiente de evaluación de la calidad.

Pero lo más alarmante es que esto ha afectado, también, a los jóvenes profesores e investigadores: los ayudantes doctores y becarios de investigación. Una figura de profesor en formación, mileurista, que tras sus cinco años en la universidad ve como sus esperanzas de consolidarse se han evaporado. La tasa de reposición nos impide sacar concursos públicos y transparentes para su consolidación en la figura de contratado doctor o titular de universidad –que recordemos que es una oposición pública y transparente-, y asistimos al riesgo de exclusión de este profesorado que se ha formado del sistema universitario español. Un tanto sucede con los jóvenes doctorandos e investigadores postdoctorales. Jóvenes que se integran en grupos de investigación, que realizan estancias de investigación en el extranjero, en centros de investigación punteros, que formamos con nuestro dinero público, para que luego no tengan cabida dentro del sistema universitario. Creo que es algo que no nos podemos permitir: invertir en la formación de talentos y que esa inversión no se devuelva a la sociedad. La comunidad universitaria en pleno está concienciada de la necesidad de priorizar políticas universitarias conducentes a consolidar y estabilizar laboralmente a aquellos que hemos formado, el problema es concienciar a los políticos que nos gobiernan de ello. La estabilización laboral de los ayudantes doctores es una prioridad que está ya en la agenda de política de personal de esta universidad. Pero, más difícil es digerir el ver la cantidad de chicos y chicas, jóvenes promesas, que han realizado su tesis doctoral, a la que han dedicado no sólo mucho tiempo y esfuerzo sino también han invertido parte de sus economías familiares, algunos con gran dificultad, que marchan a buscarse un futuro más allá de nuestras fronteras. Estamos formando investigadores para que se vayan a fortalecer las economías de otros países, en vez de fortalecer nuestra economía, nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestro avance social… Todo ello agravado por una circunstancia añadida en el caso de la Universitat de València: la media de edad elevada de su plantilla. Esto puede generar un grave problema futuro no sólo desde el punto de vista científico, al no renovar equipos de investigación, sino también desde el aporte al trabajo diario de la ilusión, las ganas de trabajar y de hacer las cosas bien, de refrescar, en definitiva, el mundo universitario. Si no somos capaces, ahora mismo, de insertarlos dentro del mundo universitario, éste será uno de nuestros peores fracasos.

Además, el sistema de acceso no solamente está bloqueado, sino que también se quiere cambiar el sistema de contratación, a tenor de las opiniones vertidas por el informe de expertos, a través de un sistema “liberal”, competitivo, lo que significaría una contratación directa, “a dedo” o en base a determinadas cuestiones, ello no deja de suscitar ciertos interrogantes. Existe una cierta hipocresía y demagogia en argumentos que atacan a la universidad por endogámica. Es cierto que hay mucho que mejorar y avanzar en ese sentido, pero siendo transparentes. La pregunta es ¿con contrataciones “a dedo” se lucha contra la endogamia?, ¿o es todo lo contrario? Una reflexión que a mí me gustaría “hacer en voz alta”, porque, quiero decir que aquí se utilizan determinados términos de una manera muy demagógica, y luego la realidad de las alternativas que se plantean, parece que conducen, precisamente, a otro camino, que no es el que se pretende mejorar. Es bastante curioso. Por otro lado, la finalidad de esta nueva modalidad de contrato es poder insertar a los mejores expertos internacionales en nuestras universidades y eso mientras estamos expulsando del sistema universitario español a los que nosotros formamos y condenándolos a un futuro incierto.

Desde tu posición al frente de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, ¿qué perspectiva de futuro ves a los estudiantes en estas materias y qué acciones llevarías a cabo en materia de política educativa y laboral si tuvieras la capacidad para ello?

Todos los años la Facultat organiza varias actividades dirigidas a la orientación de los/las estudiantes que se incorporan a la universidad. Una serie de acciones que van dirigidas a los estudiantes de bachillerato, en ese crucial periodo de transición o de inserción en el mundo de la universidad, que es un mundo desconocido y nuevo para ellos. Actividades, como el programa Conèixer, que es una especie de “puertas abiertas” para que los estudiantes de secundaria entren, conozcan la universidad, conozcan la facultad y qué estudios de grado, máster y doctorado ofertamos. Esta facultad es conocida como la Facultat de Geografia i Història, pero aquí tenemos cuatro títulos de grado: Geografía y Medio Ambiente, Historia, Historia del Arte, e Información y Documentación, que se dedica al tema de la archivística, bibliotecas, documentación y gestión de archivos en general, tanto de la empresa pública como de la privada, archivos sanitarios de hospitales, y que es una carrera muy interesante y con una gran inserción laboral. Pero además tenemos una decena de másteres oficiales. En arte y patrimonio cultural como  el Máster en Historia del Arte y Cultura Visual, o el  Máster en Patrimonio Cultural: identificación, análisis y gestión; en historia como el Máster en Historia Contemporánea, Máster en Historia e Identidades Hispánicas en el Mediterráneo Occidental (siglos XV-XIX), Máster en Historia de la Formación del Mundo Occidental (Antigua, medieval y Moderna) y el Máster en Arqueología; así como másteres en geografía y desarrollo local: Máster en Técnicas para la gestión del Medio Ambiente y del Territorio, Máster en Gestión y Promoción del Desarrollo Local, Máster en Cooperación al Desarrollo y el Máster en Gestión de Recursos Hídricos.

Realmente, se ha realizado un gran esfuerzo por parte de esta Facultad, entendida tradicionalmente como una facultad de letras, por conseguir que una amplia oferta de especialización, pero sobre todo mirando a una profesionalización del estudiante al servicio de la sociedad. Esto no significa una mercantilización de la universidad, ni la incorporación de la empresa dentro del mundo de la universidad, no confundamos, lo que estamos es preparando a nuestros estudiantes a través de materias que tienen que ver con el mundo de la profesión y de la investigación. De hecho, carreras como Historia del Arte se han preocupado por asignaturas que normalmente no habían tenido hasta ahora cabida dentro de estos estudios, como pueden ser la museología, la museografía, la gestión del patrimonio cultural, etc., se trabaja mucho la crítica de arte, y estamos trabajando en proporcionar estudios de expertización a través del nuevo Laboratorio de Historia del Arte. Yo creo que ese enriquecimiento es importante, hay que abrirse a otras disciplinas, el contacto entre universidad y sociedad es muy significativo y muy importante.

En relación a las cuestiones de política educativa, una de nuestras mayores preocupaciones es la orientación de los y las alumnos/as que acaban sus estudios universitarios. A ellos dirigimos una serie de actividades de orientación hacia el mundo de la especialización (posgrado, másteres y doctorados), el mundo de la investigación, pero también el mundo de las salidas profesionales. En estos momentos  no podemos más que ser sinceros y mostrar realmente que estamos ante un panorama de incertidumbre, “hay muchas nubes negras en el horizonte” y no se ven visos de despeje. En estas circunstancias la mejor apuesta de futuro es estar lo mejor preparados posible, la preparación, la adquisición de conocimiento, es algo que van a tener siempre. Les podrán quitar la ilusión, sus derechos sociales, cosas que hasta ahora hemos dado por seguras y hemos conocido como algo hecho y hemos descubierto que no era así, pero el conocimiento, el saber, el pensamiento crítico, la formación de calidad los van a acompañar siempre y van a formar parte de lo que ellos son como seres humanos pero también de lo que ellos pueden aportar a la sociedad como universitarios, esa sociedad del conocimiento tan ansiada, siempre en boca de todos, pero que realmente no se apuesta por ella. Si conseguimos que salgan bien preparados, no sé si encontrarán trabajo en este país, pero al menos espero que en algún lugar se valore esa preparación.

En materia de política educativa yo creo que ha sido un error muy, muy grande, la subida de las tasas universitarias, que afecta a los alumnos de grado, pero que sobre todo afecta a los alumnos de master, lo que se paga por crédito, que ronda los 40, casi 50€ por un crédito de master, es realmente un absurdo. Esto es algo que habría que replantearse, el precio de los postgrados, de los másteres en la universidad pública, para hacer más accesible a toda la comunidad universitaria los estudio de especialización. Porque el grado, son grados generalistas evidentemente, pero si lo que requerimos es que de la universidad salgan bien preparados para una respuesta a la sociedad no lo van a poder hacer si no acceden a un master. Y esa vía en muchas ocasiones la estamos cortando para aquellos estudiantes con menos recursos u obligándolos a cursar másteres en otros países europeos donde son mucho más baratos.

La universidad debe realizar y exigir un cambio en la política del gobierno por la reducción de las tasas universitarias. Dentro de las políticas propias, la Universitat de València ha realizado una apuesta muy fuerte con la convocatoria de becas propias, cuyo presupuesto ha cuadruplicado, con el fin de que ningún alumno/a quede fuera del sistema universitario por motivos económicos. Y esto es un contexto presupuestario difícil y complicado; de verdadera asfixia económica. La Universitat de València padece una cierta insuficiencia económica y financiera no provocada por ella. Desde que estoy en el gobierno de la Facultat primero como vicedecana y ahora como decana he visto como el presupuesto se reducía cada año alrededor de un 10% y hemos hecho política económica de austeridad. Esta insuficiencia económica ha venido provocada por  los recortes reales aplicados al presupuesto universitario, como se ha aplicado recortes en educación no universitaria, en sanidad y en política social. Hoy las universidades se encuentran con un presupuesto que se sitúa en niveles de 2004 en términos reales. El retroceso es evidente. Pero, agravando este problema, nos encontramos con el incumplimiento por parte de la Generalitat Valenciana del pago de la deuda contraída con las universidades y reconocida por la propia Generalitat. La llamada deuda histórica que en el caso de Universitat de València equivale a casi 300 millones de euros, el equivalente a toda una anualidad. Es decir, en la época de bonanza, el gobierno valenciano ya no liquidaba a las universidades el dinero comprometido, sino que parte de éste se iba acumulando en una deuda que ya ha pasado a ser histórica y cuya liquidación, pese a haber sido pactada con las universidades, se está demorando. Este importe que se debe, que podría haber laminado los efectos de los recortes, y que se corresponde con gastos ya comprometidos por las universidades y ejecutados, sigue siendo una asignatura pendiente.

No es ya que se recorte el presupuesto o que no se pague la deuda contraída. Es que cuando se comprometen fondos para la subvención ordinaria, la Generalitat suele pagar a través de mecanismos financieros que generan intereses. Las universidades públicas han ido asumiendo esos intereses, por lo que han tenido que ajustar aún más sus presupuestos. Eso sin contar con el efecto que tiene el retraso en el pago de subvenciones e importes correspondientes a fondos de investigación. Ese dinero debe ejecutarse en paralelo al proyecto, y en muchos casos no hay otra solución que adelantarlo por parte de las universidades, asumiendo de esta forma una carga en forma de intereses sobre ese capital. En resumen, el problema de las tensiones de tesorería de las universidades públicas se deriva de los retrasos en el cumplimiento de obligaciones del gobierno, con el efecto de tener que hacer un ejercicio adicional de austeridad para superar esta difícil situación.

Y, por último, en cuanto a política laboral, en los últimos años se ha realizado un notable esfuerzo por la incorporación de  prácticas externas en las carreras, que tradicionalmente era algo propio de las carreras de ciencias o tecnológicas, lo tenían bastante claro, en las carreras de humanidades nos ha costado un poquito más, pero se ha hecho un esfuerzo muy grande para que el alumno pueda acceder al mundo laboral, ya en las propias carreras. Eso sí, sin que las prácticas externas degeneren en mano de obra barata o gratis para las empresas y que con ello se eviten contratar. La práctica externa debe de tener un carácter formativo evidentemente, no se trata de que el alumno vaya a trabajar sino a formarse, y a conocer el mundo laboral: cómo funciona un museo, cuál es el organigrama de un museo, cuáles son las funciones, cómo trabaja una galería de arte, nosotros tenemos muchos convenios precisamente con las galerías de arte donde van nuestros alumnos a formarse, y yo creo que incentivar este tipo de prácticas es bastante importante. También intentamos que los profesionales se inserten en la formación universitaria organizando jornadas, seminarios con el fin de que cuenten su experiencia profesional de primera mano a los alumnos/as  y conozcan de cerca la realidad laboral, yo creo que eso es algo importante.

Ester Alba Pagán.

Ester Alba Pagán.

Las entidades bancarias están buscando nuevas fuentes de beneficios que puedan sustituir el negocio de las hipotecas y parece que han fijado su atención en la sanidad y en la educación. ¿Qué opinión tienes de la línea privatizadora que está impulsando el Gobierno de España en esos sectores? 

Nuestra respuesta ahí es contundente, hay aspectos donde lo privado no cabe, hay determinados derechos que todos tenemos como ciudadanos, uno es la sanidad, otro es la educación y la cultura, habría otros derechos de los que podríamos hablar, pero estos yo creo que son los fundamentales, es una cuestión de pacto de estado. Hay cosas que son intocables, inviolables. Tanto la sanidad como la educación deben ser públicas, y no pueden ser entendidas nunca como un negocio, es decir, ¿la sanidad y la educación tiene que ser rentables económicamente?, y más cuando en este país en muchas ocasiones la rentabilidad económica se entiende desde unas miras de enriquecimiento inmediato, cortoplacista. La sanidad y la educación son rentables, y lo son como apuesta de futuro, a largo plazo, pues revierten en una sociedad bien preparada, una sociedad que tiene un bienestar social, así se enriquece.  A mí me asustan mucho los cambios legislativos, no por el hecho de que haya un cambio, sino por el número elevado de ellos ¿cuántos cambios legislativos ha tenido la educación desde la transición? Esto es absurdo. Cada vez que accede un partido distinto al gobierno se vuelve a cambiar ley, y se vuelve a reformar, un parche tras otro. Esto es una cuestión de estado, debemos de tenerlo claro. La educación es una cuestión de consenso entre todos, y de construir una educación que ha de ser pública, accesible a todos y que sobre todo garantice la igualdad de oportunidades; es un derecho constitucional ¿si no de qué estamos hablando? Yo creo que en ese sentido vamos un poco a la deriva, tengo esa impresión. No sé si naufragaremos en algún momento o ya lo estamos haciendo.

En el sector profesional del arte contemporáneo en Valencia se ve con extrañeza la escasez de docencia en materia del arte de las últimas décadas. ¿A qué se debe?

Sí que es cierto, porque es algo que yo he comprobado como alumna de Historia del Arte en esta Facultad.  Si echamos la mirada hacia atrás, de manera tradicional, los estudios de arte propugnados por los departamentos de la universidad española, con algunas salvedades como Barcelona, se mantenía un planteamiento excesivamente tradicional. Aquello de que “después de Goya no había arte”, significaba una especie de freno a partir del siglo XIX. Pero, sin embargo, esto ya no es así, precisamente la reforma universitaria sirvió al departamento de Historia del Arte de la Universitat de València para reflexionar sobre estos vacíos. En el Consejo de departamento de Historia del Arte, el órgano de gestión más importante del departamento, de manera democrática se discutió la elaboración de los nuevos planes de estudio y se hizo un gran esfuerzo por insertar, no solo esas asignaturas profesionales que comentábamos antes, sino también asignaturas que tuviesen que ver con el arte contemporáneo y las manifestaciones artísticas más actuales. Lo que sucedía con aquellas asignaturas de Arte contemporáneo anuales de la antigua licenciatura es que el profesor empezaba por la Ilustración, Revolución Francesa, Neoclasicismo, Romanticismo, Impresionismo, Vanguardias, pero no se llegaba nunca al final del temario, el problema es que lo último siempre quedaba por dar, precisamente aquello relacionado con el arte actual. Detectado ese problema, con la reforma de los planes de estudio se sacaron esos bloques temáticos del final y se crearon asignaturas nuevas, concretamente asignaturas que tienen que ver con las últimas tendencias, con el llamado arte actual, y con la cultura visual: dedicada a la fotografía, dedicado al cine, además hemos tenido excelentes profesores como Pilar Pedraza, yo creo que una de las profesoras más queridas de nuestro departamento, como también nuestros profesores valiosísimos en el mundo de la historia del cine. Esto ha revolucionado nuestros estudios, de hecho el máster en Historia del arte y cultura visual muestra el esfuerzo por insertar todo lo que tiene que ver con el mundo contemporáneo, con el mundo del arte actual, de las nuevas expresiones artísticas, el mundo del género también, la importancia de la mujer artista, que ha sido muy denostado a lo largo de la historia, etc. Es un master, que además es de los pocos que a nivel nacional ha alcanzado la Mención de Calidad, y que deriva en un Doctorado de excelencia. El cambio ha sido fundamental, ¿sabes dónde más lo notamos? En el trabajo final de master, y en las tesis doctorales en donde el porcentaje de estudios de investigación se dirigen al mundo del arte contemporáneo, al mundo del mass media, al mundo de la cultura visual, del cine, del cómic, les interesa muchísimo el arte actual, el arte con el que ellos se identifican, se relacionan. Pero esa mirada más tradicional de la Historia del Arte, que mira y analiza el pasado, también tiene que existir. Hemos pasado de un extremo al otro lado. Debemos recuperar el entusiasmo por el arte clásico, el arte medieval, el barroco, pues están perdiendo interés en la formación de nuevos investigadores, que están más entusiasmados por estas nuevas tendencias.

Sin embargo, los alumnos de grado, porque no todo el mundo se puede permitir hacer un máster, perciben esa falta de docencia en la materia, y cuando hacen trabajos de fin de grado, perciben por parte de cierto profesorado cierto desprecio hacia lo contemporáneo y una infravaloración por los trabajos realizados sobre esas materias.

Puede ser, mi visión es distinta, yo soy profesora de arte contemporáneo, por lo que no voy a denostar precisamente lo que explico, lo que trabajo, y lo que investigo, de hecho mis proyectos de investigación en la actualidad están relacionados con el tema del arte, mujer, arte contemporáneo, y todo lo que significa una revisión del arte producido por mujeres en el arte actual. Desconozco si compañeros míos, dedicados a otros ámbitos artísticos, o a otra manera más tradicional de entender el mundo del arte, pueden ver con otros ojos el arte contemporáneo, o el Arte Actual, el arte del presente. Es cierto que de manera tradicional se ha dado una cierta confrontación en la manera de ver y entender la historia del arte. Una confrontación que tiene una tradición muy larga, entre el hecho de “yo soy un historiador del arte”, soy historiador, y por tanto, mi visión del arte no solo tiene que ver con el análisis de la imagen, con la percepción del objeto artístico, con su contextualización histórica, etc. sino con la documentación de primera mano, utilizando fuentes primarias, visitando el archivo, descubriendo documentos que nos permita una relectura de las cuestiones artísticas que se tratan desde un punto de vista de etapa o de periodo histórico en relación al arte. Y que consideran, y así en muchas ocasiones ha sucedido y ha pasado, que el arte más actual o el arte contemporáneo, cuando uno entra a investigar esa parcela temporal concreta está haciendo más crítica de arte que historia, pero no es cierto. Es decir, la única diferencia es lo temporal, entre un pasado remoto o un presente que ya comienza a ser pasado también. De ahí que en el máster tratemos ambos aspectos: la historia del arte y la cultura visual en dos itinerarios diferenciados, para recoger ambas visiones.

Lo difícil de trabajar arte actual es encontrar la distancia temporal necesaria, ese poso histórico que necesita el arte. Así como dirimir algunas cuestiones que, por otra parte comienzan a ser tradicionales: ¿qué es verdaderamente el arte? o ¿qué artistas son los merecedores de formar parte de la historia del arte en mayúsculas?, porque no todos pueden entrar, y nos falta una perspectiva evidentemente temporal o histórica para ello, pero también todos sabemos que el arte se revisa continuamente, que incluso la apreciación sobre determinados artistas o sobre determinados movimientos artísticos, cambia, evoluciona y lo que en un momento determinado se apreciaba ya no se aprecia. La consideración de lo artístico es mutable evidentemente, porque es tan mutable como nuestro pensamiento, el arte forma parte de nuestra concepción del mundo, de manera global, desde el punto de vista de nuestro pensamiento y nuestra relación con la sociedad. Estamos en la efeméride del Greco, un artista que ha gozado de una escasísima fortuna artística a lo largo de la historia, pero hoy nadie duda de su valía y excepcionalidad. Aunque dentro de la profesión de la historia del arte hay quien mantiene una visión más tradicional del arte, también es cierto que este departamento, en los últimos años, se ha nutrido de jóvenes profesores con ideas nuevas que se han formado en Nueva York, en París, en Italia y que nos hemos movido para conocer nuevas tendencias en el mundo de la historia del arte. La historia del arte ya no es esto de la estampita de las vírgenes, hemos cambiado un poco. En cualquier caso, nosotros proporcionamos herramientas para que el alumno se interese en profundizar en procesos de creación de distintas épocas. Y el arte actual, ciertamente, constituye uno de los aspectos que despierta más admiración, interés e inquietud.

¿Qué ambiente se respira entre el profesorado y los alumnos de la facultad ante el precipicio social que muestra la realidad?

Los alumnos en la actualidad están muy comprometidos y a mí esto es algo que me gusta mucho, me siento muy orgullosa de los estudiantes de esta facultad. Cuando empezaba a estudiar en la facultad y cuando comencé a dar las primeras clases con la beca de investigación, siempre escuchabas aquello de que los alumnos “ni sienten, ni padecen”; es decir que parecía que nada les interesaba, no participaban en las clases, eran muy apáticos, parecía que nada les preocupaba. Mi sorpresa fue descubrir que aunque parecían dormidos no lo estaban realmente. Hubo un curso excepcional, los profesores les llamamos la “generación de los valientes”, aquellos que lucharon y se manifestaron por la continuidad y la autonomía de la disciplina de la Historia del Arte.

En la actualidad, como resultado de la difícil situación actual el cambio es más visible: los alumnos son participativos, comprometidos, están llenos de ilusión, de luchar por lo que ellos consideran que son sus derechos, pero además están muy próximos a los problemas sociales y son solidarios con los más desfavorecidos. Nuestros alumnos concretamente, han hecho algunas acciones muy interesantes como las jornadas de un libro por un kilo de comida, preocupándose por sus compañeros más desfavorecidos, hacen piña y se mueven mucho desde ese punto de vista. Están muy activos, tanto en lo social como en lo ideológico podíamos decir, sobre todo defendiendo la universidad pública, la universidad en que se están formando y que aprecian.  Y la aprecian y estiman porque la Universitat de València es la UNIVERSIDAD, con mayúsculas, es la universidad de todos los valencianos. Es la universidad más antigua, no nos olvidemos de que la Universitat tiene más de 500 años, y forma parte de nuestro  patrimonio cultural, de nuestra historia como pueblo. La tenemos que defender también desde ese punto de vista, de lo que es y lo que significa en la sociedad actual como elementos histórico y cultural, que ha formado parte de nuestro pasado, nuestro presente y que ha de formar parte de nuestro futuro, es un legado del que no podemos prescindir. También la universidad es un referente para la sociedad valenciana. Es una institución respetada y respetable. Es un lugar de conocimiento y del saber. Independiente de los poderes políticos y de los avatares partidistas.

Respecto al profesorado la cosa es un poco más complicada. Muchos se han jubilado en los últimos años con una sensación agridulce, con la impresión de que ya no pueden más, que se les agota la energía de luchar y de ver como esto está en peligro, y un poco se han ido con esa zozobra de qué es lo que pasará. A ello, se ha unido el cambio de la dedicación docente del profesorado, es decir, si tú investigas mucho estás a 16 créditos, si eres joven y estás iniciando tu carrera te ponemos a 24, pero si creemos que no investigas lo suficiente te ponemos a 32 créditos, con lo que el profesor entra en un bucle interminable de clases que le impiden investigar y del que es difícil salir. Esto ha creado un conflicto, incluso ha dividido y enfrentado la posición del profesorado. La investigación forma parte de nuestra profesión, es un tercio de nuestra dedicación, nosotros somos personal docente e investigador, somos profesores y somos investigadores. Pero la manera en la que se mide la investigación es quizás lo inadecuado, pues se aplican a la producción científica de Humanidades o Ciencias Sociales criterios propios de las Ciencias Experimentales, bajo unos criterios determinados de calidad-impacto, que son muy discutibles, y son discutibles porque no todas las áreas, ni la calidad ni los impactos científicos se miden de la misma manera. La universidad no es homogénea y, consecuentemente, no se pueden aplicar las mismas condiciones ante situaciones distintas y diferenciadas.

Esta manera de medir la investigación es propia de sistemas “liberales” del mundo anglosajón, no se trata de evaluar la calidad, novedad e interés del texto publicado, sino de en qué revista o editorial lo has publicado (lo que se decide con criterios un tanto competitivos: medir y no evaluar). Esto sorprende y más cuando en investigación de historia, lo que tiene sentido es investigar la historia del lugar, del locus, la historia está ligada al territorio, a la sociedad, así lo defiende incluso organismos de carácter internacional como la UNESCO y el ICOM que plantean el estudio y la defensa del Patrimonio desde conceptos nuevos como el Heritge Place, es decir el patrimonio ligado a su lugar. En muchas ocasiones esta perversión de quién es considerado o  no “investigador” de acuerdo a estos parámetros mercantilistas ha creado una ruptura muy fuerte en el mundo universitario, que es algo que preocupa, y más cuando, lo que tenemos que hacer es “ir todos de la mano”, cohesionados con una actitud firme y conjunta frente a quienes intentan socavar la autonomía universitaria, con ese tipo de reformas internas.

A todo esto se le añade aquellas críticas que alzan su voz ante la presencia de las universidades españolas en los rankings. Y esto enlaza con la preocupación ante la situación financiera de todas las universidades públicas, por ese precipicio económico al que estamos siendo sometidos. Cuando se escucha aquello de que las universidades públicas no están en los rankings … bueno, no estamos en los rankings y ¿dónde están las privadas? ¿En qué ranking están? No se les espera siquiera… me llama muchísimo la atención. Y cuando uno observa qué universidades son las que están ocupando los primeros lugares en los rankings científicos, evidentemente son las universidades que tienen un mayor presupuesto, tienen suficiencia económica y pertenecen a países democráticos que creen, apoyan y sostienen sus universidades a las que dedican el 3% de su producto interior bruto, mientras nosotros estamos en el 1’33% PIB, creo recordar.  Universidades, además, que tienen y que gozan de una gran autonomía universitaria. Es que esto nadie lo cuenta, es decir, no están arriba porque sí, sino porque cuentan con un sistema que permite su crecimiento como universidad desde el punto de vista docente y científico. Son cuestiones que debíamos tener claras. El problema de la universidad es que la sociedad no es consciente de todas estas cuestiones, nos falta hacernos visibles y comunicar nuestros problemas.
(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la segunda parte de esta entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM, como miembro de su Consejo Rector, y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, a la que se acceda mediante un proceso transparente de concurso público, para garantizar la idoneidad profesional del perfil de los candidatos, “como en el resto del mundo civilizado”. LEER MÁS…

El Museo de Bellas Artes de Valencia centra la atención en la tercera y última parte de la entrevista con Ester Alba, como decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Con ella analizamos la situación en la que se encuentra la pinacoteca, con una directora -Paz Olmos- sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos. LEER MÁS…

El nombramiento político de Paz Olmos en julio de 2011 provocó la protesta unánime de los especialistas dentro y fuera de Valencia. Destituida como Directora General de Patrimonio, fue recolocada por el Gobierno de Francisco Camps al frente del Museo de Bellas Artes de Valencia. Recuperamos aquel significativo comunicado. LEER MÁS…

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

El IVAM y su extraña promoción de artistas

Comunicado de las asociaciones de artistas, críticos de arte y comisarios de la Comunitat Valenciana:

Hoy jueves 28 de noviembre de 2013 se inaugura en la sala de la Muralla del IVAM la exposición Sustratos, en la que se presenta una miscelánea de obras de la colección del museo junto con otras obras de artistas vinculados a la Comunidad Valenciana, menores de 35 años. Con esta exposición asistimos a la acostumbrada política cultural valenciana de promocionar a los artistas jóvenes organizando exposiciones colectivas dedicadas a ellos, pero sin retribuirles económicamente. Esta supuesta promoción, que ya es una práctica habitual en las instituciones valencianas, se ha convertido en una auténtica precarización del colectivo al que se pretende promocionar, ya que  los artistas son el único agente implicado en un proyecto expositivo de este tipo que no es remunerado por su participación. Debido a este motivo, y viendo que ni el comisario ni el museo contemplaban la remuneración a los artistas pese a sus demandas, algunos de los artistas que fueron invitados renunciaron a participar en el proyecto.

Es por ello que la Associació d’ Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC) y la Associació Valenciana de Crítics d´Art (AVCA) manifiestan una vez más su profundo desacuerdo respecto a una exposición en la que se precariza a los artistas y se les niega un trato verdaderamente profesional. Seguimos sin comprender ni dar por aceptable la discriminación caprichosa a la que se somete a los artistas, negándoles el pago por su trabajo en aras de una más que discutible promoción, y entendemos que se trata de algo que no va a contribuir a la mejora y el desarrollo del sector, sino más bien a todo lo contrario. En cuanto a la difusión hay que destacar que ni en la página web del IVAM ni en la invitación de la exposición aparece una relación de los artistas participantes, lo cual pone en evidencia lo defectuoso del trabajo de difusión.

En esta ocasión, el motivo de este comunicado es denunciar que la muestra que se inaugura hoy jueves 28 de noviembre en la sala de la muralla del IVAM, titulada Sustratos, realizada con dinero público y en un espacio público, es un proyecto en el que todos los agentes implicados son remunerados excepto los artistas cuyas obras no pertenecen a la colección del museo, hecho que transgrede, una vez más, cualquier código deontológico profesional y el Código de Buenas Prácticas en el ejercicio de la profesión. Este hecho no es sino un punto más en la línea de la irregular, deseducativa y opaca dinámica expositiva a la que en los últimos años ha acostumbrado el IVAM a su público.

Associació d’Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)
Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Lee el artículo “Oportunidad: ¿Tenemos los artistas opción de elegir?”, de Art al Quadrat.

¿Tenemos los artistas opción de elegir?

Oportunidad: ¿tenemos los artistas opción de elegir?

 La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo. Eduardo Galeano.

Hace poco con Art al Quadrat, grupo en el que trabajamos desde hace 11 años, fuimos invitadas a participar en una exposición colectiva en el IVAM. En un principio nos pareció una gran oportunidad y que, con las pocas que hay, era una suerte participar. Después se fueron concretando las condiciones: no hay dinero ni para producción, ni honorarios. “¿Qué hacemos?, ¿participamos o no? Hemos hecho tantas cosas gratis…” pensamos. “Al menos es el IVAM, y aunque no esté en su mejor momento, siempre será el IVAM”. Así que accedimos.

AVVAC en este caso nos propuso dialogar con el comisario y así lo hicimos. Planteamos la posibilidad de recibir algún tipo de remuneración por alquiler de obra pero él dejo bien clara su postura: no hay dinero para honorarios, ni producción, ni alquiler de obra para los artistas aunque ¿no es tarea suya velar por los intereses de los artistas?

Lamentablemente este no es un caso aislado, más bien es una normalidad sobre todo después de un tiempo en el que se han visto truncados muchos proyectos expositivos, falta de financiación para investigaciones,… y en este punto nos preguntamos ¿estamos los artistas en posición de poder elegir?, o más bien ¿y si los que realmente están necesitados de artistas son las instituciones?

Estamos cansadas de que la práctica artística se haya convertido, o a lo mejor siempre fue así, en un ejercicio de resistencia en donde sobrevive simplemente el que más aguanta. Después de más de 10 años de trabajo, esfuerzo, equivocaciones, aciertos, exposiciones colectivas, individuales, nacionales, internacionales… parece que no hayamos adelantado nada. Estamos cansadas de que siga sin crearse un tejido cultural que permita ofrecer nuestros servicios. No es de extrañar que muchos de nosotros estemos pensando en emigrar, como otros ya han hecho, o que muchos hayan tirado finalmente la toalla y se hayan dado por vencidos.

Si la institución no paga a los artistas por su trabajo, ¿qué tipo de profesionales están buscando? ¿Artistas que después de cumplir su jornada laboral que les ayude a mantenerse, de vez en cuando hagan una exposición? Con su política la institución está favoreciendo no sólo la precariedad laboral sino que tengamos que hacer trabajos superficiales y menos profesionales ¿No se dan cuenta que para dar lo mejor en esta profesión, uno tiene que ser capaz de poder dedicar tiempo de investigación, producción,…? Es más ¿se puede crear con la cabeza en mil sitios a la vez para poder intentar compaginar un trabajo remunerado con la práctica artística? ¿A quién le interesa un artista que no da lo mejor en su trabajo?

Personalmente pensamos que una institución que no remunera a sus artistas, nos menosprecia por no tratarnos como profesionales y solo se aprovecha de nuestra situación de precariedad ofreciendo sus oportunidades como si fuesen auténticas gangas. No necesitamos la caridad de una institución que ejerce su poder desde arriba. Necesitamos una institución que se solidarice y entienda el papel que cada persona juega dentro del estamento del arte para tener todos y cada uno de los profesionales implicados oportunidades para ofrecer lo mejor en sus trabajos. Aunque en cierta forma somos nosotros, los artistas, los máximos responsables de que nuestra situación sea esta. Si alguien tiene que poner límites a las prácticas abusivas esos tenemos que ser nosotros. Evidentemente uno solo poca cosa va a hacer, pero si nos unimos en asociaciones y mantenemos unas condiciones mínimas para seguir trabajando, poco a poco seremos más fuertes.

Os invitamos a visionar el audiovisual Oportunidad dentro del Videodiccionario que realizamos mensualmente donde se refleja esta situación.
http://www.artalquadrat.net/portfolio/videodictionary/

Por cierto al final hemos elegido no participar en la citada exposición. Una oportunidad perdida (para ellos).

Gema y Mònica del Rey Jordà (Art al Quadrat), artistas y socias de AVVAC.

Lee el comunicado de las asociaciones de artistas, críticos de arte y comisarios de la Comunitat Valenciana, publicado con motivo de la inauguración en el IVAM de la exposición referida.