El IVAM redescubre a Pinazo

Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas
Sala Pinazo
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Pinazo, tal vez sin proponérselo, y quizá sin saberlo, ha sido en España un pintor francamente revolucionario”, apunta Rafael Doménech en una de las citas de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas. El IVAM se hace cargo por primera vez de ese carácter revolucionario del pintor, con motivo del centenario de su muerte, en el denominado Año Pinazo. Y lo hace transformando a su vez la Sala de la Muralla en Sala Pinazo, para albergar esa modernidad del artista de Godella hasta ahora inexplorada.

“Ha sido un desafío, porque destacar esa vertiente moderna de Pinazo era justificar su presencia en el IVAM”, explicó Javier Pérez Rojas, comisario de la muestra que reúne 150 obras. Piezas de Pinazo en “diálogo y posibles correspondencias” con las de otros autores contemporáneos que en su mayoría nunca conocieron la obra del pintor valenciano. De ahí las Afinidades electivas a las que se refiere el título, tomado prestado de una novela romántica de Goethe, como justo subrayado de las sorprendentes ligazones entre Pinazo y artistas como Picasso, Goya, Barceló, Saura, Gargallo, Valdés, Gaya o Julio González, por citar algunos cercanos.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

“Un Pinazo inédito e insólito, que en parte se intuía, pero que hasta ahora no se había destacado ni visualizado desde que el IVAM abrió sus puertas hace 27 años”, destacan desde el museo como prueba “del antes y el después” que supone esta exposición a juicio de José Miguel Cortés, director del IVAM. Sorprende sin duda que así sea, porque no ha sido necesario estirar demasiado esa correspondencia de Pinazo con las vanguardias. Sus cuadros inacabados, el grado de abstracción de su vocación realista, los retratos infantiles tímidamente morbosos, sus paisajes turbios e incluso sus arriesgados e inquietantes desnudos, desbordan los límites de cualquier género al que se le adscriba.

Si lo que se pretendía era “romper con prejuicios y visiones restringidas sobre el artista valenciano”, Ignacio Pinazo y las vanguardias lo consigue a poco que la mirada se vaya deteniendo por el largo recorrido expositivo. “Pinazo es un hombre muy poliédrico”, resaltó Pérez Rojas. Tan poliédrico como escasamente académico. “Nunca lo fue”. En todo caso, “naturalista, pero muy innovador y reflexivo”, añadió el comisario, para concluir que la muestra no tenía “nada que ver con las exposiciones que se han hecho hasta la fecha de Pinazo”.

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas' en el IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’ en el IVAM.

Sin moldes que puedan servir para encajar de una vez por todas su obra, se advierten rasgos próximos a Goya en algunos retratos, también el carácter matérico de Barceló le resulta afín, así como el grado de abstracción de Jacinta Gil Roncalés resuena en algunas de sus piezas. Pérez Rojas destacó atinadamente su “mirada fotográfica”, fruto del “encuadre” y de la “exploración de los detalles”, que pudiera hacerse extensivo al cine con solo prolongar un poco más el punto de vista narrativo que adopta la exposición.

Las afinidades se extienden hasta artistas como John Cage, Kurt Schwitters, Pierre Soulages, Horacio Coppola, Jean Dubuffet o Herbert List, como prueba del carácter poliédrico de un Pinazo “gran explorador de lo moderno en Valencia”, subrayó el comisario. Por si cabía alguna duda de la apuesta con la que arranca el nuevo curso en el IVAM, Cortés apostilló: “Creemos en la obra de Pinazo y en su modernidad”. A falta del dinero que permita avanzar en la Cátedra Ignacio Pinazo creada junto a la Universitat de València (“nos vamos de un susto económico a otro”, Cortés dixit), el IVAM redescubre a Pinazo ofreciéndole los 1.000 m2 de su Sala de la Muralla.

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Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La cerámica también es arte contemporáneo

Fuera de serie. De la provocación a la ilusión
Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí
C / Poeta Querol, 2. Valencia
Hasta el 2 de octubre de 2016

“Hay miedo por parte de las galerías a exponer artistas cerámicos”, avanzó Carmen González, comisaria de la exposición Fuera de Serie. De la provocación a la ilusión que acoge el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Ninguno por su parte, que en su galería de Colonia en Alemania viene haciéndolo desde hace tiempo “con absoluta normalidad y asumido por el público”. La muestra que reúne en Valencia a 50 de los artistas contemporáneos más relevantes del panorama nacional viene a ser una “llamada” en esa dirección.

Serie de azulejos de Salvador Dalí. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Serie de azulejos de Salvador Dalí. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

No es ninguna provocación, que la comisaria deja para los artistas, sino la constatación de un hecho: “Es una llamada para esa gente que todavía no sabe que hay cantidad de artistas trabajando la cerámica dentro del arte contemporáneo”. Muchos y muy buenos. Algunos, como Picasso o Dalí, que ya utilizaron la cerámica como soporte expresivo, y cuya obra se exhibe por primera vez en el González Martí, donde se puede ver una pieza dedica expresamente al museo por parte del pintor malagueño o una serie de azulejos basada en cuadros del propio Dalí.

Pieza de Alberto Hernández. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Pieza de Alberto Hernández. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

También los hay como Gregorio Peño que han merecido el premio por parte de la feria ARCO, por primera vez para un artista ceramista, o Alberto Hernández, primer artista vivo que expone en el Museo de Artes Decorativas de Colonia. Son tan sólo algunos ejemplos de la pujanza de la cerámica dentro del arte contemporáneo, que viene mereciendo lógica atención en el González Martí de Valencia, pero que pugna por hacerse un hueco mayor en el circuito de las galerías, todavía reticentes.

Obra de Arcadio Blasco. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de Arcadio Blasco. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Fuera de Serie apunta en su título en una doble dirección. Por un lado se refiere a los artistas que han sido invitados a participar en una exposición que reúne a los miembros de la Academia Española de Cerámica. Y, por otro, se refiere literalmente a estos ilustres ceramistas convocados en el González Martí, en el marco del Congreso de la Academia Internacional de Cerámica que tendrá lugar en Barcelona el próximo septiembre. Una nómina de artistas que abarca 80 años de la mejor cerámica contemporánea, en cuyo recorrido destaca el alicantino Arcadio Blasco, fallecido hace tres años, “que fue el precursor de todo lo que se ve en la exposición”, explicó González.

Obra de Miguel Ángel Gil. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de Miguel Ángel Gil. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Y lo que se ve está dividido en cuatro apartados relacionados con la tradición, la narración, la ilusión y la ya aludida provocación. En el punto de partida, los nombrados Picasso, Dalí y Blasco, junto a Llorens Artigas, Jordi Serra o Lluís Castaldo, quebrando la estricta funcionalidad de la pieza cerámica para convertirse en un objeto bello. También aparece como soporte expresivo que, al igual que el lienzo, puede dar lugar a contar historias “tomando a la figura humana o la imitación de formas” como elementos de esa narración. Ahí están los casos de Xavier Monsalvatge, empleando el lenguaje del cómic con crítica social, Ángel Garraza, Samuel Bayarri, con su expresiva cabeza, Esperanza Fontecha, Teresa Gironés, la tailandesa afincada en Valencia Supi Hsu, el grito de Miguel Ángel Gil o Marina Rubio, la más joven.

Obra de Samuel Bayarri. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Obra de Samuel Bayarri. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

La provocación corre a cargo de artistas que fuerzan los límites del material para arrancarle lo mejor de sí, como sucede con Enric Mestre, Joan Serra, Rafa Pérez, trabajando masas de dilatación que en lugar de encoger en el honor se abre como un suflé, Madola o los mencionados Peño y Hernández, este último pintando, literalmente, con fuego. Y puestos a provocar, la exposición incluye un video con diversas performances que vienen a reflexionar sobre el hecho cerámico de un modo fuertemente instigador. Jaume Coll, director del Museo González Martí, afirmó que realizar arte contemporáneo con cerámica “exige rizar el rizo y eso no se aprecia”, abundando en la idea de reconocer el talento de tantos y tan buenos ceramistas como hay en nuestro país. Basta un recorrido por estos Fuera de Serie para darse cuenta.

Esculturas de Teresa Gironés. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Esculturas de Teresa Gironés. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Salva Torres

‘Aquí’ se ultima con un paseo

Walk Adelantado
‘Aquí’ de Darío Villalba
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia

Tras el éxito de la exposición ‘Aquí’ de Darío Villalba, donde pudimos disfrutar, no solo de las obras, sino también de la presencia del artista durante la inauguración, proponía la galería una visita guiada por la exposición con el objetivo de llevar a cabo un último repaso, una especie de homenaje de 30 minutos a aquello que ha pasado durante el tiempo que la exposición ha habitado las paredes de la galería. Los walk Adelantado son una iniciativa de acercamiento al arte, una manera de desprender a la galería de ese carácter lejano por el cuál solo entendidos o coleccionistas se atreven a entrar. Niños y niñas, profesionales o curiosos puede compartir esta cita cultural, muy recomendada por nuestra parte, y preguntar, reflexionar, criticar, admirar de cerca o simplemente pasear.

Si recorrer la gran galería Adelantado siempre es un placer, mucho más, si nos rodeamos de obras cuya trascendencia en el arte de las últimas décadas ha sido clave. Isabel Puig, encargada de ilustrarnos sobre las obras, ya advertía que “a pesar de la edad que tiene Darío, 77 años, sorprende por, aún en su producción más novedosa, continuar con esa línea transgresora que le caracteriza”. Es cierto que Villalba rescata algunos de sus ‘3000 Documentos básicos’, retocándolos y dotándoles de una nueva significación. La mayoría, fotografías en su base, se convierten en pintura, porque el artista se siente pintor, porque es pintor aunque use la fotografía como herramienta, como un dibujante utiliza su lápiz. De hecho, Darío Villalba posee el Premio Internacional de Pintura. Emulsión, intervención, transformación. Ese proceso de como la fotografía deja de serlo, y el lienzo se convierte en arte.

Dos de las obras expuestas en Aquí. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Dos de las obras expuestas en Aquí. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Comienza este walk con unas obras que reflejan un Londres de los 80, probablemente más coloridas de lo que eran en realidad. El joven Darío paseaba (igual que nosotros por sus obras) por un Londres lleno de novedades que el objetivo de la cámara no podía perderse. Estos recuerdos, extraídos del pasado, toman un nuevo significado desde nuestra perspectiva en la actualidad. Un dialogo relacionado con el siguiente bloque de obras que, usando el blanco y negro, se sumergen en lo dramático. El detalle de unos pétalos nos remiten a una abstracción, y la siguiente tanda de cuadros poseen ese detalle identificable difícil de conseguir y su famoso beso robado. Para el final, se han reservado reinterpretaciones de Ingres, da Vinci o Picasso. Una serie sobre una mujer, una sin hogar, cierra la muestra. Una de estas piezas finales es la que la galería ha seleccionado para colaborar con el Festival 10 sentidos, por su crudeza, sinceridad y por transmitir ese caos mental en una situación aparentemente serena.

Con ‘Aquí’, “todo fluye adelante y hacia atrás”, nos confesó el artista en una entrevista. Los visitantes también sentimos ese fluir, al andar, al mirar, al descubrir todo un anecdotario que rodea la obra y vida del artista. Vislumbramos también la certeza de que, a partir de ahora, podremos reconocer la obra de Darío Villalba de entre cientos porque nos hemos acercado, porque nos hemos atrevido a entrar.

María Ramis.

La servilleta de MAKMA

Restaurante Colmado de la Rivera
Calle Ribera, 14. Valencia

Toda historia que corre de boca en boca va transmutándose a la voluntad del narrador. Es el caso de la sentada en un restaurante no identificado -probablemente en París- que al parecer reunió a Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Max Jacob, André Salmon, Jean Cocteau y Guillaume Apolinaire. Los señores se habían bebido y comido todo y dos huevos duros más. Entre bocado y bocado, alardeaban de sus últimas conquistas o comentaban sobre arte y poesía hasta que llegó el momento de la cuenta. Instante en que todos se hacen los suecos y miran a Picasso. Éste, en un movimiento de nadador experimentado abre los brazos sobre la mesa apartando platos, vasos, botellas, cubiertos y restos de comida que hay sobre el mantel. Toma su estilográfica, hace un dibujo sobre una servilleta y solicita la presencia de la dueña del restaurante. Una vez que ésta acude, le ofrece la servilleta para sufragar los gastos. La dueña, sonriente, solicita a Picasso que firme el dibujo. El genio, mirando a la señora, le responde: 

“Estoy pagando el almuerzo, no comprando el restaurante”.

La servilleta de Picasso que puede verse en la red, realizada sobre un papel que parece más bien abrasivo y con su firma autógrafa.

La buena mesa da mucho juego, y si la cocina es virtuosa, la inspiración de los comensales aflora. Algunos años después, Valencia, s. XXI, en el restaurante Colmado de la Rivera -en la histórica calle Ribera, que ha visto pasear a Blasco Ibáñez, Pinazo, Max Aub, Josep Renau, el equipo Crónica o Carmen Calvo (y Ernest Hemingway, cómo no)- se celebra un cónclave en donde lo gastronómico es otra vez centro y excusa de reunión. Los comensales, todos tienen un denominador común: MAKMA, y se reúnen para debatir y contrastar sobre el último trimestre en materia de cultura. Durante la cena y entre frase y frase, alguno de los presentes realiza unos dibujos sobre la servilleta. Nadie se fija, ni se da cuenta, es posible que el propio autor lo hiciera inconscientemente mientras participa en la tertulia. Lo normal es que dichos dibujos hubieran acabado en la papelera si no lo evita alguien que da el último vistazo al mantel antes de levantar la sesión. ¿Quién es el autor de estos trazos pintados entre bocado, trago y tertulia?

La servilleta makma

La servilleta MAKMA. Pliego frontal.

No hay duda respecto a la creatividad de cada unos de los integrantes de la mesa, y el autor o autora podría ser cualquiera, tal vez por sus comentarios podamos averiguarlo, ¿hubiera sido posible ofrecer los dibujos como moneda de cambio a tan generoso condumio?

De izquierda a derecha Salva Torres, Ismael Teira, JJ Mestre, José Ramón Alarcón, María Ramis, Merche Medina, Miguel Gregori, Carles Figuerola, Vicente Chambó y Carles Claver. Imagen Cortesía Restaurante El Colmado de la Rivera.

De izquierda a derecha Salva Torres, Ismael Teira, JJ Mestre, José Ramón Alarcón, María Ramis, Merche Medina, Miguel Gregori, Carles Figuerola, Vicente Chambó y Carles Claver. Imagen cortesía Restaurante El Colmado de la Rivera.

María Ramis, centrada en conclusiones fruto de sus visitas por galerías, apunta:

“Hay continuas oscilaciones, unas más hiperbólicas que otras, Luis Adelantado trae a Darío Villalba, la todavía recién nacida Shiras asoma la cabeza y pide paso con firmeza, Espai Visor mira hacia Europa, Mr. Pink y Espai Tactel se unen de nuevo, Rosa Santos y Punto continúan con una línea de calidad muy marcada, y parece que diversifican apostando por artistas de su ámbito y de otros puntos geográficos por su vocación internacional”.

“A veces” -continua María Ramis- “da la sensación de que todo funciona con las mismas estructuras y directrices, pero no siempre es así. Un ejemplo de ello es el continuo trabajo de la galería Del Palau, que se mantiene a flote como un barco cargado de pinturas tradicionales, en mitad de un mar dominado por la tecnología. La visión de las paredes de gotelé de esta galería me llevan a recordar, a modo de homenaje, a la recién desaparecida galería Rosalía Sender, cuyo desmontaje pudimos entrever desde las puertas del Carrer del Mar”.

Otro pliegue de la servilleta MAKMA sobre el salvamenteles del restaurante.

Un plano de la servilleta MAKMA sobre el mantel.

Siguiendo en materia de artes visuales, Ismael Teira reflexiona sobre la etapa de cambios que anuncia el Consorcio de Museos.

“Seguramente cueste vertebrar los más de ochocientos kilómetros de territorio de la Comunidad Valenciana, haciendo partícipes a todos los museos, galerías y agentes artísticos implicados en esta unidad. Valencia cede protagonismo, y se impulsa la diversificación del resto de geografía, tal como demuestra el reciente acuerdo entre los museos de bellas artes de las tres provincias. Están sucediendo cosas que poco a poco van abriendo paso a un ilusionante porvenir donde, a día de hoy, no parece que tengan demasiado protagonismo las propuestas de arte más joven y nuevo; seguiremos esperando”, concluye.

Otro pliego de la servilleta MAKMA.

Otro pliego de la servilleta MAKMA.

José Ramón Alarcón lo tiene claro, y se refiere al acontecimiento del que él mismo dio parte en exclusiva para Makma.

“Sin óbice de dudas, uno de los acontecimientos más reseñables acaecidos durante el presente trimestre en la ciudad ha sido la visita del eximio pintor Antonio López a la Facultad de Bellas Artes San Carlos”.

José Ramón Alarcón se refiere a la conferencia-conversación del artista en el auditorio Alfons Roig, en compañía de Ricardo Forriols -Vicedecano de Cultura- y José Saborit -Catedrático del Departamento de Pintura-, bajo el tema ‘Pintar en los tiempos del arte. La persistencia de la pintura’.

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Antonio López, 1961. Lápiz, lápiz Conté y carboncillo sobre papel kraft. Dibujo sobre papel. (178,5 x 81 cm.) Fondo Colección MNCARS.

“Una mirífica ocasión para merodear los fundamentos de su oficio y la razón esencial que orienta su tarea (cuasi-mística) -la realidad y su impronta-, amén de adentrarse por el horizonte anecdótico de ‘Realistas de Madrid’ (Museo de arte Thyssen-Bornemisza), una de las muestras decisivas, a mi juicio, del presente curso expositivo nacional”, concluye Alarcón.

Para Carles Claver, preocupado por el sector audiovisual,

“Puede que simplemente ejerza un efecto balsámico, aunque, por otra parte, también es toda una obviedad. Tocar fondo es lo que tiene, necesariamente –se dice- hay que repuntar. La mayoría de profesionales del audiovisual valenciano describen así la situación del sector. A pesar de esto, está la otra realidad según la cual “el hambre agudiza el ingenio”.

Al calor del cierre de RTVV han surgido no pocas iniciativas audiovisuales con sólidos cimientos y que, confío, se consolidarán cuando la situación del sector se normalice. En este contexto, Makma ha puesto su grano de arena apostando este año por el audiovisual, con una nueva sección dentro de su espacio on line. Se han lanzado ya proyectos dedicados a artistas como Antonio de Felipe, Carles Mondrià o, más recientemente, un reportaje sobre La calle de los colores. El medio audiovisual ofrece muchas posibilidades cuando se marida con el arte. Creo que a lo largo de los próximos meses podremos seguir viendo en makma.net el buen resultado que ofrece esta combinación”.

Al otro lado de la mesa se escucha a Carles Figuerola,

“El teatro coge aire”, -sentencia-.

“En Valencia se detecta más movimiento, parece que se generan más expectativas”.

Y continúa: “Por otro lado, la Mostra de Teatre d’Alcoi que reúne por segunda vez el ‘Circuit Valencià’, seguro es un elemento que contribuye a mejorar la oferta de la actividad teatral y a movilizar al público”.

Salva Torres pide paso al cine,

“El cine -ahora que ya está a la vuelta de la esquina una nueva edición del festival Cinema Jove en Valencia-, ha traído como buena noticia la reapertura de los antiguos Cines Aragón (Aragò Cinema). Una propuesta cooperativa que pretende sacar al público de sus casas, para recuperar la magia del cine en compañía ante la gran pantalla. Su objetivo: proyectar películas que no son habituales en los cines comerciales a precios asequibles”.

Belén Rueda en un fotograma de 'La noche que mi madre mató a mi padre', de Inés París.

Belén Rueda en un fotograma de ‘La noche que mi madre mató a mi padre’, de Inés París.

¿Un ejemplo? -se pregunta y responde el propio Salva Torres- ‘Esa sensación’, película a seis manos de Juan Cavestany, Julián Génisson y Pablo Hernando. Una película atípica que en el último Festival de Málaga cautivó a los presentes. Buena noticia que no puede ocultar lo que Inés París y Belén Rueda, directora y actriz, respectivamente, de ‘La noche que mi madre mató a mi padre’, apuntaron acerca del talento existente en el cine español: “Decía Unamuno que este es un país cainita, en el que nos gusta devorarnos entre nosotros”. “España ha castigado mucho a sus propios creadores”. “Sin duda para tomar nota”, concluye Salva Torres.

Parece que al son de la música hay algo de optimismo, según nos describe JJ Mestre, habitual en conciertos de trinchera,

“Mucho y bueno podría destacarse a nivel musical en el último trimestre” –afirma-. “Dentro del apartado nacional dos nombres que participarán en `El Último Vals’, ese ilusionante festival que se celebrará en Frías (Burgos) durante el próximo mes de julio. Por una parte el sorprendente debut del grupo donostiarra Frank y por otra la publicación del segundo álbum del grupo almeriense Bantastic Fand. A destacar también la dinamita soul de The Excitements desde Barcelona, el magnetismo valenciano del segundo disco de Adrian Levi, las sorprendentes melodías de los toledanos Mawino y podríamos incluir también el debut de Multiverzal, el nuevo proyecto de los argentinos Juan Pablo Mazzola y Mariano Azcurra”.

“En cuanto al panorama internacional los excelentes nuevos trabajos de dos bandas neoyorkinas como Nada Surf o Woods, la sorpresa minimalista entre miembros de The National y de Beirut con impronunciable nombre LNZNDRF, el powerpop melódico de los franceses Cheap Star o de los suecos Swedish Polarbears, los pildorazos de beat sixtie de los alemanes The Mergers, de los italianos Radio Days o de los americanos Outta Sites, la belleza melódica del americano Doug Tuttle o de los canadienses Nap Eyes y, finalmente, el rock alternativo tanto de una nueva princesa del pop-punk como Misty Miller como esa obra maestra que es el nuevo trabajo de Will Toledo al frente de Car Seat Headrest”.

Portada del single Paint it black. (1966)

“En cuanto a celebraciones, ya van 50 años del `Paint it black’ de sus majestades los Rolling Stones durante la primera quincena del mes de mayo, y respecto a conciertos destacaría las pasadas giras de los incombustibles Fleshtones, Flamin Groovies y Long Ryders, así como las de los divertidísimos Radio Days aunque muy especialmente distinguiría los arrolladores bolos de los granadinos 091 en su “maniobra de resurrección” y el 30 aniversario de ese maravilloso grupo valenciano que es La Gran Esperanza Blanca”, concluye JJ Mestre.

Merche medina se centra en la industria literaria.

“¿Cómo se evalúa la gestión del panorama literario en la Comunidad Valenciana?”, se pregunta Merche.

“Ha sido época de Feria del Libro, evento referente que pervive durante más de cinco décadas. Tiempo y jornadas de bagaje y promoción literaria que este año ha dado un salto cuantitativo, ampliando la zona expositora de librerías. A priori, una apuesta de éxito para la memoria de esta edición. Balance final: una merma y descenso en el histórico de ventas de las librerías especializadas -algunas con más de treinta años de recorrido-, ubicadas en el nuevo emplazamiento. Motivos aparentes: los riesgos (asumibles) de la conformación del nuevo espacio. Motivos reales: tal vez, una cuestionable gestión, aparentemente cristalina, que prioriza y sitúa en el mismo plano de horizontalidad a espacios literarios de grandes centros comerciales y servicios de publicaciones institucionales y militares, entre otros, en detrimento de las librerías tradicionales, que conforman el pequeño comercio del sector. Además de dubitar acerca del objeto de estas decisiones”.

Merche Medina concluye con pregunta: “¿Cabe esperar propuestas alternativas?”

Para Miguel Gregori -siempre generoso a la hora de compartir filosofía e inquietudes en materia ciber técnica-,

“En el ámbito de la cultura tecnológica, destacaría la visita a la UPV el pasado 16 de mayo de Richard Stallman, padre del software libre, programador, activista, hacker y visionario, una oportunidad única de conocer más de cerca a uno de los padres del Movimiento del Conocimiento Libre, inspirador también del arte en código binario y su filosofía y ética. Valores que MAKMA pone de manifiesto en su web-site, ya que funciona con software libre”.

Stallman en la Universitàt Politècnica de València. Imagen cortesía UPV.

Stallman en la Universitàt Politècnica de València. Imagen cortesía de Adolfo Plasencia.

Y aunque siempre quedan cosas en el tintero, de las últimas semanas, no se debe olvidar la acción de Lucía Peiró realizada en el Centro del Carmen, o la exposición de Cristina Ghetti (actualmente en Galería Punto) o la clausurada muestra de Ana Vernia (Galería Shiras), en su primera individual tras la concesión del Premio Nacional de Pintura de la Real Academia de San Carlos el pasado año.

Detalle de la invitación de la Galería Shiras. Exposición de Ana Vernia. (2016)

Detalle de la invitación de la Galería Shiras. Exposición de Ana Vernia. (2016)

Detenerse, reflexionar sobre lo ocurrido y hacer eco, es a la par un ejercicio de crítica y de inspiración que representa en sí la razón existencial de Makma, y pasa por hacer ejercicios de creatividad experimentales para comunicar más y mejor. En palabras del propio Picasso, y conscientes de que todo depende del contexto, “La acción es la llave fundamental de todo éxito”.

“No cuentes los días: consigue que los días cuenten”

Muhamad Alí

Vicente Chambó

ESTEVE ADAM. EL COLOR DEL TIEMPO.

El color del tiempo. Esteve Adam.
Casino Liberal. Algemesí. (Valencia)
Prorrogada hasta el  3 de abril

La naturaleza está en la esencia misma de la condición de pintor de Esteve Adam. De su contemplación directa aprendió la geometría perfecta e irregular creada por la tensión de los elementos, la riqueza orográfica de sus colores que explotan como sonidos secos del campo en amarillos y verdes matizados por la tenacidad de una atmósfera cambiante. Es un paisaje físico que se aferra a la tierra, al agua y al aire rasgado por un horizonte que delimita mediante líneas y manchas unas composiciones rigurosas, a veces cartesianas, donde la compensación del color y los gestos son medidos y conscientes.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

La pintura al aire libre dotó a los artistas de vigor y espontaneidad, de impresiones plasmadas a base de toques de color  y trazos inmediatos que inyectan de modernidad a la escuela valenciana a través del pensat i fet de Pinazo.  Ese es el punto de partida de la configuración del paisaje en la obra de Esteve Adam, al que debemos sumar la tradición de paisajes pensados que toman la herencia de Cézanne, Picasso o Juan Gris, la cartografía plástica de Díaz Caneja y la visión nueva del mediterráneo de Francisco Lozano. E incluso sentimos la profundidad metafísica de Hoper o Morandi. Un compendio de referencias o coincidencias que nos ayudan a entender la aportación de Esteve Adam que conjuga este género en el discurso del arte contemporáneo a través de lo que hemos llamado “Paisaje elaborado” al que llega incorporando, a la observación de la naturaleza, los recursos constructivos de la abstracción de los ochenta, explorados en sus premiados “Bodegones”

El color del tiempo. Esteve    Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Con esta exposición, compuesta de pequeñas tablas, apuntes y dibujos tomados en las salidas pictóricas, Esteve Adam fusiona la tendencia inmediata, física y sonora de la pintura plenairista con la estructura meditada del paisaje. El cultivo del arroz en los marjales es el tema central de estas tablas en las que registra rigurosamente los cambios de color, luz y en distintos momentos del año y a distintas horas del día. Retoma el afán de los impresionistas al que le incorpora una mayor dosis de experimentación científica, en justo equilibrio con los valores poéticos y musicales de las variaciones. Esteve Adam se decanta más por desgranar matices sobre una esencialidad de color que predomina  en función del proceso de cultivo del arroz, aliándose con los cambios de luz y la atmósfera a lo largo de las estaciones. El verde de la floración del verano, jugoso y rutilante, da paso en septiembre a la explosión de amarillo de la espiga ”ventrellada”. Tras la siega de setiembre, el azul inunda las parcelas en un invierno que se prolonga hasta la “aixugà” de febrero que imprime de tierras y ocres el paisaje.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Hasta el próximo 3 de abril podemos ver en Algemesí ese ciclo que  repite metódico su variación a través del tiempo, en el cual se sumerge el pintor para incorporar el momento y su color en la noción del “Paisaje elaborado”.

Alejandro Villar

Fotografía de portada, Oscar Vázquez Chambó.

Salt de pàgina, libros de artista en la colección UPV

Salt de pàgina. Libros de artista en la colección UPV.
Sala de Exposiciones UPV. Edificio del Rectorado (3A)
Camino de Vera s/n
Valencia
Hasta el 5 de abril.

Acotar de forma estándar el concepto “Libro de artista”, es como correr el riesgo de poner cercos que demarquen milimétricamente a océanos y mares. Cuantos más movimientos artísticos se investigan, más dudas surgen a la hora de poner la primera empalizada, y aunque hay pocos rincones del siglo XX en que no fluya la relación, entre el artista, y el libro, la referencia de un linde imaginario para definirlo parece poco seria, teniendo en cuenta, que el ideal que empuja a la creación de libro de artista depende de los valores que mueven a dichos movimientos artísticos, contemplando a las primeras vanguardias, y demarcando a futuristas, dadaístas, constructivistas o surrealistas. A lo dicho, sumaría el agravante general de tratar por igual a la figura del editor industrial, -cuyo fin prioritario es lucrarse- con el editor creativo, cuya voluntad es hacer y dejar un legado en sus libros, comunicar sus inquietudes, generar debate, compartir proyectos de edición con otros artistas, y sobrevivir casi heroicamente en una sociedad que no valora ni tiene legislación adecuada en cultura y educación para aprovechar el talento que surge de ella. En estos paisajes, un ejemplo de virtud sazonado con buena dosis de vocación y conocimiento técnico, lo representa, Marta Pina (Murcia, 1981), fundadora de la editorial Pusilánime. Afincada en Valencia desde su etapa de formación en la Facultad de BBAA San Carlos. Pina, a la hora de concebir un ejemplar, invita a un artista para que realice su propuesta con total libertad de contenido y técnica dentro de unos parámetros de formato más o menos reducidos.

Salt de pàgina. Imagen parcial Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

El proyecto Pusilánime, es bien conocido por el comisario de la muestra, Antonio Alcaraz, que también fue profesor de Pina en la citada Facultad de BBAA San Carlos, y es que Salt de pàgina, llibres d’Artista en la Col.lecció de la Universitat Politècnica de València, arranca de un paisaje imaginario cuyo origen se remonta a los libros de los años 60 y llega hasta nuestros días. Con ello, la exposición ofrece la posibilidad de ver algunas propuestas extraordinariamente singulares, como es el caso de Chess Case, un conjunto de piezas editadas por la Galería Ronny Van de Velde (Berchem, Amberes, Bélgica, 1991), con motivo de la exposición de Marcel Duchamp en la citada galería. Dicho conjunto de piezas, representa una recreación de los museos portátiles de Duchamp que adoptan la forma de su conocida caja de ajedrez, con reproducciones de textos de André Bretón y otros objetos, entre los que se encuentran también una cinta de audio, fotografías, y cartas de Duchamp. Curiosamente, Chess Case, procede de la colección de Coen Merhoff, (Eindhoven), y fue sugerida para la colección UPV y proveída en 2010 por quién suscribe, hasta donde llegó en el asiento delantero de mi propio automovil.

Chess Case(Ronny Van de velde) by Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Chess Case(Ronny Van de velde) de Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

¿De qué se trata? ¿Es un catálogo, una publicación, una edición de lujo con tirada numerada y limitada, un libro objeto, libro creativo, una pieza para coleccionistas, o un libro de editor?

¿Dónde están los lindes para considerar qué es un libro de artista o no?

Guy Schraenen, se refiere así, en un proemio de la exposición D´une oeuvre à l´autre:19.  “Un libro de artista es un libro. Está hecho por un artista o es una publicación de un grupo de artistas. El artista es el responsable del contenido y del continente. El libro de artista no es un catálogo o un libro acerca del arte. No es una reproducción pero sí un trabajo original. Tiene que ser algo nuevo”.

Esther Riva Castleman, en su Century of Artists Books (New York: The Museum of Modern Art, 1994),  “…Los libros de artista son la obra del artista cuyo imaginario, más que estar sometido al texto, lo supera por traducirlo en un lenguaje que tiene más significados que las propias palabras puedan expresar solas”

Para Anne Moeglin-Delcroix, en su Esthétique du livre d´artiste 1960-1980 (Paris: Jean Michel Place/Bibliothèque National de France, 1997). “…El libro es, tanto históricamente como por su propia naturaleza, un medio concebido para dispensar prioridad al mensaje. Esa es una de las  razones fundamentales que avalan su aparición en el mundo del arte en la década de los 60: El rechazo al formalismo artístico (en aquel momento dominante en la práctica creativa y crítica) a favor de un arte cuyo fin era significar (para modificar hábitos de pensamiento) o intervenir en el mundo y en la vida real (para transformarlo). En resumen, el libro, por su verdadera naturaleza, me parece ser el medio idealista (visible) por excelencia. El soporte material no tiene que ser tenido en cuenta, excepto en la medida en que contribuye al contenido”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Para José Emilio Antón, El libro de artista es una obra de arte, concebida y realizada por un artista visual en su totalidad, una forma de expresión plástica surgida en la segunda mitad del siglo XX, más concretamente en 1963, cuando Edward Ruscha, realiza la primera edición de Twenty-six Gasoline Stations, y en 1966 Every building on the Sunset Strip. Ver https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

En realidad, la referencia de la conocida caja de ajedrez de Duchamp en Salt de Pàgina, podría abrir debate de opinión sobre esta cuestión, pero además, refleja a la perfección el papel de un editor como el que ejerce la Galería Ronny Van de Velde, que en este caso, aglutina y sabe dar lectura a Duchamp asumiendo la responsabilidad de un editor nada convencional (aunque sin perder de vista la sostenibilidad de la propia Galería). Y precisamente, esa función de editor poco convencional es la que se echa de menos en instituciones culturales y museos públicos y privados a la hora de producir un catálogo. ¿Por qué no se cuenta con él? Un editor contemporáneo, al hilo de lo comentado anteriormente, no es un señor que busca ganar dinero a toda costa con sus publicaciones, eso es un industrial de la edición. Un editor comprometido es otra cosa, es un individuo capacitado para investigar, o para interiorizar un contenido artístico, experimental o literario y que se somete a un esfuerzo absoluto para con la obra a editar.

Así lo reconoció el propio Picasso cuando se le recordaba su paso como director artístico de la Revista quincenal Arte Joven (Madrid: 1901) y en su segunda época (Barcelona: 1909), en la que F. de Sorel escribió en su artículo de entrada sobre la dificultad de sacar adelante su proyecto de edición,

“Supliqué, casi mendigué la cooperación de amigos y desconocidos para llevar a cabo mi empresa al parecer tan difícil, pero los unos por miedo, otros por carecer de entusiasmo, juventud muerta que vive en perpetua noche, todos me negaban su concurso.”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

En la mirada a otras piezas que van completando Sált de página, se hace necesario detenernos ante Every Building on the Susset Strip (1966), de Eduard Ruscha y anteriormente citada por Antón; Knock Out, Poemas visuales (1971), de Gregorio Berchenko; Le Cerveau (1973) de Guillermo Deisler; Documente-Documents-Documenti (1971), de Daniel Spoerri; Tal i Tant (1983) de Joan Brossa y Frederic Amat; la colección Lubok, fruto del encuentro del artista Christoph Ruckhäberle y el diseñador gráfico Thomas Siemon; y Edoi (1985), del doblemente citado José Emilio Antón.

Si no se me pasa por alto, Salt de página no cuenta con ningún libro de artista de los llamados libros no editados, reflexión que me trae a la memoria a Emilio Sdun en una entrevista que se puede ver en  https://www.makma.net/entrevista-a-emilio-sdun/, y para quien una gran parte de los libros de artista que se realizan en España son piezas únicas, frente a la idea germana de ediciones numeradas de pequeña tirada que él mismo producía en su Prensa Cicuta.

Salt de pàgina representa una parte determinada de la colección UPV, (hay que decir que el fondo de dicha colección en su totalidad asciende a cerca de 900 ejemplares, de los cuales, algunos más pueden verse de forma digital a través de un proyector en la exposición), y arranca en la referida década de los 60, en la que con la aparición del movimiento Fluxs, el libro se convierte en soporte y herramienta como forma de expresión y también en un método de documentar performances, propuestas plásticas y encuentros. No es fácil elegir entre el fondo los diferentes modelos representativos para configurar la exposición, acertar en prototipos de formatos de libro que van desde la poesía visual o experimental a los fotolibros o proyectos editoriales, y tal vez por ello, están acompañados por dispositivos táctiles que ayudan al visitante a su comprensión. En cualquier caso, las seleccionadas son piezas que dan muestra de la paulatina fuerza de lenguajes vinculados a las artes plásticas en el libro.

Para Alain de Botton, en La arquitectura de la Felicidad, (Barcelona: Lumen, 2008)  “La arquitectura y el diseño son algo intensamente personal. Los edificios tienen carácter, vicios y virtudes, miran al mundo con una cara casi humana”.

Y así son también las formas de los libros de artista, arquitecturas tan diferentes como los responsables de sus creaciones, sean editores, escritores, artistas, y especialmente, si lo son todo a la vez.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen de Sansón Carrasco.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina, es pues, una selección variada muy representativa de libros de artista (sin lindes), una aproximación inexcusable para todo aquel que quiera indagar en lo que fue llegando después de aquellos ejemplares ilustrados de finales del siglo XIX y principio del XX, y que reclamaron el protagonismo de artistas como Picasso, Manet, Braque o Chagall, y en cuya historia, hay constantes que se repiten, por un lado, la democratización del arte a través de la publicación, y por otro, la idea de dar valor a las publicaciones y llegar a coleccionistas a través del libro como objeto y también como soporte sujeto a la creación.

 

Vicente Chambó.

El ladrón de guante pop Coté Escrivá

Stolen Icon #2, de Coté Escrivá
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, 2016

Tras su éxito en Inglaterra, el ilustrador valenciano Coté Escrivá inaugura su exposición Stolen Icon #2 en lo que será su primera exposición en solitario en Valencia, el jueves 21 de enero, en el Espai Expositiu de Las Naves

Picasso decía “el buen artista imita, el genio roba”. A partir de esta frase, Coté desarrolla el concepto de la exposición, cogiendo ‘prestados’ algunos de los iconos de la cultura pop y reinterpretándolos de una manera muy personal. Stolen Icon #2 es una versión mejorada de su última exposición en Inglaterra Stolen Icon, donde ya utilizó este concepto.

Arte urbano, ilustración y escultura son algunas de las disciplinas de las que el artista se sirve para mostrarnos dichas reinterpretaciones. Un universo muy personal con una estética influenciada por la cultura underground americana, el mundo del graffitti o el cómic, donde Coté hace referencia al trabajo de artistas de la talla de Banksy, Roy Lichtenstein o Andy Warhol.

Obra de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

Obra de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

“Desde Las Naves seguimos apostando fuerte por el talento local en el ámbito de la cultura contemporánea”, apunta Guillermo Arazo, director de Programación de Las Naves. Atrás quedan exposiciones de otros grandes ilustradores como Paco Roca o Paula Bonet. Las Naves acoge también diversos festivales tales como Tenderete, dirigido a la auto edición gráfica y a la ilustración, y se consolida como el espacio conector para la creación en Valencia.

“Llevamos mucho tiempo viendo un trasfondo de denuncia social en el arte, y no digo que esté mal, al contrario. El arte, entre otras cosas, se puede utilizar para denunciar una realidad con la que no se está de acuerdo, pero en mi caso, ese no es el discurso. Intento hacer cosas que estéticamente me parezcan atractivas o divertidas”.

“También soy consciente de que en España hay una tendencia en ilustración que va hacia lo naif o lo cursi, entiendo que hay un público grande que consume este tipo de producto, aunque yo no lo comparto, mis ilustraciones son en cierto modo agresivas o grotescas, desde luego no están dirigidas a la mayoría, y quizá esa haya sido mi forma de diferenciación. Estoy muy agradecido a Las Naves por contar conmigo en su programación y darme la oportunidad de exponer por primera vez en solitario mi obra en Valencia”.

Stolen Icon#2, de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

Stolen Icon#2, de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

La seducción del cartel

Mensajes desde la pared. Carteles en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (1886-1975)
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 18 de enero, 2016

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura una muestra con más de doscientos carteles de fondo propio. Son carteles comerciales, turísticos, taurinos, de cultura y entretenimiento, de ferias y congresos, deportivos y políticos. Abarcan un período de casi cien años (de 1886 a 1975) y reúne a autores de la talla de Picasso, Dalí, Miró o Chillida. Pueden verse por ejemplo los famosos carteles que el fotógrafo Richard Avedon creó para The Beatles, el de Milton Glaser para Bob Dylan, los de Saul Bass para varias películas de Otto Preminger, o el de Dorotea Fischer-Nosbish para el de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, La tentación vive arriba.

Cartel de Bob Dylan, por Saul Bass. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Bob Dylan, por Milton Glaser. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel moderno, como todo acto publicitario, entra en el orden (o desorden) de la seducción. Visitar un lugar turístico, comprar una marca, acudir a un espectáculo o difundir una idea política, se convierten en objetos de seducción, y por supuesto en producto. Algo que hay que consumir. El consumismo es el objetivo final. Y la seducción, el medio.

Uno de los carteles de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel arranca a mediados del siglo XIX como uno de los nuevos lenguajes del liberalismo económico, es decir, de la burguesía. La burguesía, excluida de todo protagonismo en los gobiernos feudales y absolutistas, se reivindica cuando estos se derrumban proclamando la autoridad del individuo como auténtico eje social. Aunque también para convertirlo en el perfecto consumista, en el eterno comprador que mantendrá el nuevo orden basado en esa consideración de que absolutamente todo puede ser considerado producto, incluido por supuesto el propio consumidor.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También las litografías de contenido político que pueden verse en esta exposición, demuestran cómo el aparato propagandístico se unió a esa corriente liberal desde la convicción o la necesidad de considerar la idea política también un producto que había que difundir, a través de la cual había que persuadir, seducir, para satisfacer los propios intereses de cada partido.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una situación no muy distinta de la actual, donde la relación (individual o colectiva, pública o privada) se basa en el intercambio, el servicio, la funcionalidad, el uso y la persuasión. Una muestra de este gran escenario propagandístico, de este enorme trabajo persuasivo y seductor, son estas litografías donde la creatividad de los autores se mantiene en perfecto equilibrio con lo que, no lo olvidemos, debe anunciar. Que para eso están.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

Galería Muro, al rescate de Jacinto Salvadó

Jacinto Salvadó
Galería Muro
C / Verónica, 5 – 2ª. Valencia
Hasta finales de octubre de 2015

Lo poco que se conoce de la vida de Jacinto Salvadó es digna de una novela escrita por Alejandro Dumas. Una biografía que recorre dos guerras mundiales y una guerra civil, el fallecimiento traumático de un hijo, una grave enfermedad cuando tenía 10 años, largos viajes a pie por el norte de España,  problemas con la autoridad, residencia en diferentes países europeos, varios personajes de la vanguardia de principios de siglo, masonería, anarquismo, intrigas entre pintores famosos, un viaje fallido a Hollywood la meca del cine, profundo olvido oficial y merecida posterior recuperación histórica. Todos los ingredientes necesarios para dotar a Salvadó de una fuerte personalidad que cristaliza creativamente, porque todo lo que necesita un pintor  está en los libros, en el taller y en la calle, o sea, en la vida, y a Jacinto la suya le dio para mucho.

Diferente es la suerte crítica que nuestro protagonista ha tenido a lo largo del tiempo y, a pesar de ser muy valorado en algunos periodos, al llegar a la vejez se había convertido en un “transpapelado”. Es solo muy al final de su vida cuando, gracias a la labor de galeristas como Juana Mordó y Basilio Muro, y de críticos como Juan Manuel Bonet,  comienza a fraguar el lugar que la historia reserva a este exitoso pintor español. ¿Y por qué digo exitoso si antes lo señalo como un olvidado?. Porque desde mi punto de vista, uno de las mayores cotas a las que puede aspirar un pintor es, a la de poder y querer pintar hasta el final. Sobreponerse a la incertidumbre, la moda, los contratiempos, el público, el mercado, los críticos, la vida, las responsabilidades cotidianas, las necesidades económicas, es mucho mas difícil de lo que puede parecer.

La prueba fehaciente es que hay muchos artistas, grandes y pequeños, que dejaron de pintar. Algunos por pereza como Sebastian del Piombo (1485-1547), la mayoría porque abandonan antes de tiempo y otros porque delegaron completamente su taller en aprendices o ayudantes.  En cambio están los que como Picasso y Salvadó, pintaron hasta el último suspiro. Si traigo a colación al genio malagueño es por dos motivos; primero porque él es a uno de los pocos a los que se les ha permitido cambiar de estilo sin pagar tributo por ello. Y puede que sea precisamente esto, el estilo, o mejor dicho la falta del mismo, de un estilo unitario, una de las causas que ha desubicado a Jacinto durante tanto tiempo en la historiografía oficial.

Obra de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Obra de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

A muy pocos pintores se les deja campar a sus anchas por la pintura sin ser crucificado por ello -¡que le pregunten a Philip Guston (1913-1980)!-, porque como decía el actor Benicio del Toro en la película de Basquiat (Jualian Schnabel, 1996), “para tener éxito tendrás que hacer siempre lo mismo”. Y Jacinto Salvadó hizo siempre lo que le vino en gana; y segundo porque, para bien o para mal, Pablo Picasso ha sido uno de los personajes mas influyentes en la figura de Salvadó. No ya en su persona o en su obra, sino en su nombre, en su recuerdo, en su lugar en los libros. Hasta su restauración como un nombre a tener en cuenta de la escuela de París española, Jacinto era mas conocido por ser el modelo de un famoso arlequín pintado por Picasso y expuesto en El centro Pompidou de Paris, que por sus propios cuadros. Mas nombrado por la anécdota que por el sudor vertido sobre sus obra. Porque esto es al fin y al cabo lo importante, o mejor dicho, estos, en plural, los cuadros, sus cuadros.

Y es que a pesar de que haya comenzado enumerando brevemente alguna de sus aventuras, un pintor no es por lo que vive o deja de vivir, por la cantidad de nombres conocidos que puede poner en la lista, por una biografía, sino por como es capaz de filtrar, transformar, y plasmar sus experiencias, seas estas del tipo que sean, en su pintura. Como técnica, idea y espíritu se objetualizan en la obra de arte. Por eso debemos respetar una obra que tan bien afronta el juicio del tiempo que es, sin duda, el último tribunal. Una pintura con aciertos y errores, con logros y fracasos, pero que desafía abiertamente a todos aquellos que quisieron desplazarlo de un lugar en nuestra memoria.

La mayoría de los críticos aciertan en coincidir que su obra mas lograda es, aquella que realiza al llegar a la vejez, en la década de los 70. Bendita vejez para él. Una obra abstracta, acrílica -¡que acorde para los tiempos!-, mineral pero también orgánica. Una obra que a muchos lleva a otra obra, a otros pintores, pero como decía Balthus: “un pintor usa un pincel y otro también, ahí está la influencia”.

Desde luego que Salvadó, como buen viajante y buen artista, siempre tuvo los ojos abiertos y decidió beberse sin tapujos todo lo que encontraba a su paso, destilado cuadros que siempre tenían algo de aquello y un poco de lo otro. Pero siempre dotando su trabajo con una entidad propia. Una personalidad que finalmente fragua mas allá de su madurez, en los años sabios, al final del camino, dejando para el recuerdo una serie pictórica que entra por derecho propio en esa cadena de conocimiento y experiencia que los seres humanos llaman cultura, y mas concretamente en este caso, en la historia de la pintura.

Obras de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Obras de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Pedro Paricio*

*Texto extraído del catálogo de la exposición del Instituto Cervantes de París

 

Los iconos robados de Coté Escrivá

Stolen Icon, de Coté Escrivá
Moosey Art Gallery
22 Bridewell Alley. Norwich (Norfolk). Reino Unido
Inauguración: jueves 9 de julio, a las 18.30h
Hasta el 25 de julio de 2015

El artista e ilustrador valenciano Coté Escrivá muestra en la galería Moosey Art de Norwich, en el Reino Unido, su nueva exposición titulada ‘Stolen Icon’ (Icono Robado), concepto que viene a partir de una frase de Picasso, “los buenos artistas copian, los genios roban”.

Sponge Guy, obra de Coté Escrivá en la exposición 'Stolen Icon' de Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Sponge Guy, obra de Coté Escrivá en la exposición ‘Stolen Icon’ de Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Casi literalmente Coté ha robado, o ha cogido prestado, algunos de los iconos del arte pop y de la cultura contemporánea como el bote de sopa Campbell o el plátano de Warhol, el perro de Keith Haring, Bibendum (el muñeco de Michelín) o trozos de obras de Roy Lichtenstein, Obey, Banksy o D’Face y les ha dado una reinterpretación. Para esta muestra el artista expone dos tipologías de trabajo.

Bibendum, obra de Coté Escrivá en la exposición 'Stolen Icon' en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Bibendum, obra de Coté Escrivá en la exposición ‘Stolen Icon’ en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Por una parte, utiliza sus ya habituales ilustraciones de personajes animados clásicos, siempre dotándoles de una ácida visión, pero esta vez bastante más colorista de lo que nos tiene acostumbrados. Mezcla de personajes, ojos huecos o saltones, y alguna sorpresa más.

Pig Brothers, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Pig Brothers, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Por otra parte, se acerca al mundo del street art y del graffiti. Destaca el uso de plantillas y botes de spray para dar a sus obras un aspecto callejero. “Cada vez me fijo más en lo que rodea al mundo del arte urbano, disfruto mucho viendo en la calle paredes grafiteadas y quería trasladar esto a mis cuadros”. Las nuevas creaciones de Coté están a mitad de camino entre el street art, imágenes pop con un aire vintage y un guiño retorcido y original.

Punisher, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Punisher, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Twisted Toons Homer, de Coté Escrivá. 'Stolen Icon' en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Twisted Toons Homer, de Coté Escrivá. ‘Stolen Icon’ en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.