El ébola de Berehulak en el IVAM

Ébola, de Daniel Berehulak
Sala La Muralla del IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de mayo

Photon Festival presenta en la Sala de la Muralla del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), la exposición ‘Ébola’ de Daniel Berehulak, fotoperiodista australiano premiado por su trabajo en Liberia, segundo país del mundo más afectado por esta enfermedad, cuando se cumple el primer aniversario de la declaración oficial de la epidemia en África occidental.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, expone 50 imágenes tomadas durante los cien días que Daniel Berehulak trabajó cubriendo la crisis por la epidemia del ébola en Liberia, Sierra Leona y Guinea para The New York Times. Este trabajo se exhibe por primera vez en España tras haber pasado por Nueva York.

Las fotografías incluyen retratos en blanco y negro de los trabajadores sanitarios que arriesgaron sus vidas para salvar las de los demás e imágenes en color que explican, de forma exhaustiva, las dificultades cotidianas en medio de una epidemia que se ha cobrado la vida de más de 10.000 personas y sigue activa. Así, con instantáneas del entorno urbano y rural, Berehulak describe de forma gráfica una dura panorámica de la epidemia.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Para los organizadores de la muestra, realiza un trabajo “minucioso”, dando “importancia a las personas”. El trabajo de Berehulak ha sido recientemente merecedor de importantes premios como el POYi 2015 (Photographer of the year, EE.UU); el premio Photo of the year 2014 con su trabajo ‘Ebola outbreak in Liberia’ en el Istanbul Photo Award (Turquía); el George Polk Award for Health Reporting 2014 (EE.UU) y el máximo galardón en el FIPCOM 2015, Fujairah International Photojournalism International Competition (Emiratos Árabes).

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Según explica el propio Berehulak, durante su estancia allí pudo conocer “de primera mano” los cuidados que se dispensa a las personas afectadas y él mismo pasó por el proceso de protegerse y descontaminarse después de cada sesión de trabajo. Con esta exposición, el Festival inaugura su quinto aniversario y mantiene su apuesta por mostrar “el trabajo de fotoperiodistas que trabajan en profundidad temas de la actualidad internacional”. La presentación de ‘Ébola’ da inicio a la edición 2015 que continuará en la semana de actividades Photon en el mes de mayo.

PhotOn Festival está organizado por un equipo de cerca de una decena de profesionales del fotoperiodismo y la comunicación que de manera no remunerada luchan “por el fomento del fotoperiodismo como forma de comunicación y como indispensable herramienta para el cambio social”.

Fotografía de Daniel Berehulak. PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en Sala La Muralla del IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Boyhood: tiempo real, tiempo cinematográfico

‘Boyhood’, de Richard Linklater
Estrenada el viernes 12 de septiembre, 2014

¿Una vida atrapada en el momento o un momento atrapado en la vida?, con este dilema termina ‘Boyhood’. Una película de homenaje al tiempo. Y, en concreto, al momento, a ese espacio de tiempo insignificante donde la vida queda atrapada.

Prender el tiempo, recorrer el tiempo, detener el tiempo para no ser devorado por él, es una de las grandes aspiraciones del ser humano. Con la fotografía consiguió detener el tiempo, captar un breve momento de la vida;  con el cine lo hizo transcurrir,  reflejar el deslizamiento de la vida en cada momento. En ‘Boyhood’, el director Richard Linklater, ha fusionado el tiempo real al tiempo cinematográfico.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

‘Boyhood’ narra la vida del joven Mason desde los seis hasta los dieciocho años. Un personaje interpretado, al igual que los otros personajes, por el mismo actor durante los doce años que dura la historia. Sí, el envejecimiento real de los actores se fusiona con el envejecimiento de sus personajes. El tiempo cinematográfico de ‘Boyhood’ representa, sin ninguna manipulación de maquillaje, las huellas que el transcurrir del tiempo real deja en los cuerpos de los personajes.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de 'Boyhood', de Richard Linklater.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

En ‘Boyhood’ esas huellas del transcurrir del tiempo están más cerca de la vida que de la muerte. Son las huellas de la infancia y de la juventud. Aunque en el rostro y en el cuerpo de Mason se vaya inscribiendo la vida, su comportamiento no rezuma la vitalidad de ese momento de la existencia; todo lo contrario, exhala apatía. Esa apatía que emana de la vida de los adultos que le rodean y contagia a la nueva generación.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en 'Boyhood', de Richard Linklater.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

Una apatía que no les paraliza para funcionar con la realidad cotidiana -esa cotidianidad que tan bien capta la cámara de Linklater-, pero deja asomar “una verdad desagradable: envejecer, morir es el único argumento de la obra” como en el poema de Jaime Gil de Biedma, ‘No volveré a ser joven’.

Ellar Coltrane, de niño, en 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de niño, en ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

Begoña Siles

Emilio Roselló. Desretratos postfotográficos

Atribuir a las imágenes fotográficas el estatus incondicional de “verdad” conduce al fracaso de cualquier expectativa. En general el público cree entender aquello que reconoce formalmente, seguramente por eso existe una resistencia considerable hacia expresiones artísticas abstractas o conceptuales, pues la ausencia de figuración dificulta al observador obtener mediante la mirada una información que requiere siempre de un mayor análisis.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

La superabundancia de imágenes, con su creación constante por parte de los usuarios de cualquier dispositivo  de comunicación personal conectado a la red, hace que debamos reflexionar acerca del crecimiento exponencial de las mismas. La tendencia de autorepresentación da signos acerca de la construcción de un “yo” social paupérrimo, que reclama de forma constante la aprobación y el feedback de terceros para sustentarse. Habrá que comenzar a interesarse por una “ecología visual” que administre este creciente exceso.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Por otra parte se encuentran las imágenes captadas indiscriminadamente y almacenadas por sistemas de prospección en las que no interviene la voluntad de los individuos, convertidos en sujetos pasivos. Emilio Roselló (Valencia, 1960) aborda con su proyecto “Formar de un error” esa categoría de imágenes que se engrosa con capturas en las que los individuos son literalmente cazados, como meros elementos del decorado urbano. Roselló centra su atención en Street View de Google, “donde una cámara con nueve ojos registra mecánicamente desde 2007 porciones esferizadas de las calles” de casi cincuenta países. De entre ese volumen ingente de imágenes el artista se apropia de aquellas en las que el error de un algoritmo ha desposeído al individuo de su identidad, al engullir parte de su imagen. El resultado son “desretratos” de personas cuya imagen ha sido decapitada, propiciando la representación certera de un mundo veloz que tritura sin cesar, inserto en una dinámica que perpetua su movimiento.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

El sistema global escupe simbólicamente en estas imágenes los despojos del individuo, que sirven de base para esta colección en la que Emilio Roselló desarrolla una mirada postfotográfica que no solo se apropia de ellas, sino que las interviene de un modo analógico superponiendo sencillos elementos sobre la pantalla que las retroproyecta, para inmediatamente fotografiarlas digitalmente. En este gesto se contiene la distancia de espacio y tiempo que nos separa de la metarealidad virtual con la que convivimos, una distancia que no siempre sabemos medir y que con frecuencia genera la ilusión de acercarnos a lo remoto mientras nos aleja de lo tangible, desvalorizando lo real, lo próximo.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont