El cuerpo y la materia en Pedro Hernández

La Véritè du Corps, de Pedro Hernández
Pictograma Llibreria d’Imatge – Sala d’Art
Plaça de la Muralla Liberal, 1. Castellón
Hasta el 15 de julio de 2016

Proyección de diaporamas de su trabajo seguida de charla con el propio artista
Foto Club Montepio del Puerto
Calle de la Reina, 5 bajo. Valencia
Viernes 24 de junio de 2016, a las 19.30h

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Hay en las fotografías de Pedro Hernández una necesidad de tocar lo real. De sentir el cuerpo como si fuera “la materia de la que están hechos los sueños”, según lo expresó Shakespeare.

Esa mezcla de corporeidad, materia y ensoñación atraviesa la serie de imágenes que el autor ha reunido bajo el elocuente título de ‘La verdad del cuerpo’. Una verdad enigmática, por cuanto se nutre a partes iguales de esa aspereza de lo real que en sus fotografías se revela mediante paredes, fachadas, cielos y mares, y el evanescente cuerpo desnudo.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Superpuesta la materia y el cuerpo, la obra de Pedro Hernández deviene táctil y vaporosa. Como si al querer tocar esa materia y esos cuerpos fundidos entre sí, la imagen, al igual que le ocurriera a Narciso, fuera las profundas aguas del sueño.

Que polvo somos y en polvo nos convertiremos ya lo dice el Génesis. Pedro Hernández se limita a revelarnos esa cruda verdad con su talento fotográfico. Materia, cuerpo, ensoñación: he ahí la santísima trinidad de su trabajo. Entre lo real y el sueño caben múltiples imágenes, todas ellas, por obra y gracia del artista de El Cabanyal (Valencia), residente en Marsella, reflejo de nuestra frágil condición humana.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Desnudos fotovoltaicos de Pedro Hernández

Sens/Sex. El cuerpo la arma, de Pedro Hernández
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta el 11 de julio de 2015

Si de la actriz Ava Gardner se llegó a decir que era “el animal más bello del mundo”, entonces del fotógrafo Pedro Hernández se puede decir que es el mejor cazador de esa belleza animal. Nada de erotismo suave. Puestos a encarar el lado salvaje del cuerpo femenino, el artista del Cabanyal residente en Marsella prefiere dejarse llevar por el instinto de su alma periodística. Porque él, por encima de todo, se considera “un curioso” de cuanto le rodea. De forma que ante un desnudo, y son miles ya los que han pasado por delante de su inquieta mirada, se comporta como el predador que sigiloso aguarda el instante oportuno.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición 'Sens/Sex. El cuerpo la arma',  de Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición ‘Sens/Sex. El cuerpo la arma’, de Espacio 40. Cortesía del autor.

Casi medio centenar de esos instantes pueden verse en la galería Espacio 40 del barrio de Ruzafa, que de este modo se sumerge en el verano con una exposición de alto voltaje erótico. Cuídense mucho de acudir quienes, acostumbrados a la carnaza televisiva, piensen que ya lo han visto todo. Los desnudos de Pedro Hernández están hechos sin concesiones, pero su radicalidad escapa al torpe visionado del cuerpo dejado de la mano del morbo. Con ser explícitas, sus fotografías arropan hasta el desnudo más obsceno merced al cuidadoso trabajo del blanco y negro.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex'. Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex’. Espacio 40. Cortesía del autor.

Cada una de esas imágenes le lleva horas y días de trabajo. Se cabrea y mucho cuando alguien se fija en sus desnudos pasando por alto el encuadre, la luz, la composición y el riesgo que conlleva fotografiar al natural sus modelos. Apasionado del trabajo artesanal que conlleva el revelado analógico y detractor de cierta insustancialidad digital, Pedro Hernández se pasa horas y horas en lo que él llama su sala de maternidad, hasta parir fotografías escandalosamente cuidadas hasta el más mínimo detalle.

Fotografía de Pedro Hernández, en Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández, en Espacio 40. Cortesía del autor.

Los desnudos que muestra en Espacio 40, bajo el elocuente título de ‘¡El cuerpo la arma!’, destacan por su potencia visual, más allá de la explicitud sexual de algunas de sus imágenes. No hay culos, ni senos, ni coños (con perdón), que se resistan al látigo con que Pedro Hernández domeña tan fiera naturaleza. Lo hace, sin duda, de manera provocadora, ya sea por el descaro de tamaña desnudez, bien por la forma que tienen las modelos de entregarse al deseo carnal que el artista, lejos de encubrir, alienta con su penetrante cámara. Pero es una provocación sometida al exacto cumplimiento de una de sus máximas artísticas: “¡Vivo de la imagen profundamente!”.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex'. Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex’. Espacio 40. Cortesía del autor.

Tan profundamente que no entiende la dejadez con que algunos dan por buenas ciertas fotografías mal encuadradas, sin blancos y negros puros, descuidando la posición de las modelos. Las suyas, por muy desnudas, abiertamente desnudas, que se muestren, siempre aparecen cubiertas de sombras, de geometrías o del propio marco de la representación. Ya sea en confesionarios de iglesias, en la barra de algún bar, en cementerios, en terrazas, salas o dormitorios, incluso en la Malvarrosa o la Ciudad de las Ciencias, sus desnudos tan pronto acarician la gloria de un placer intenso como la tierra de la aspereza carnal.

No caben medias tintas en las fotografías de Pedro Hernández, en sus desnudos. Puestos a cazar esa belleza animal, cualquier distracción puede resultar nefasta: un mal gesto, una luz mal tratada o cierta sensualidad de postal y adiós erotismo. Con 40 años de profesionalidad a sus espaldas y multitud de premios en su Francia adoptiva, Pedro Hernández sube ahora la temperatura de Valencia con una exposición de alta graduación visual.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex. El cuerpo la arma', en Espacio 40. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex. El cuerpo la arma’, en Espacio 40. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Pedro Hernández, cuerpo a cuerpo

Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!, de Pedro Hernández
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: sábado 23 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 11 de julio de 2015

Espacio 40 inaugura el sábado 23 de mayo la exposición de fotografía ‘Sens/Sex: ¡El cuerpo la arma!’ del artista Pedro Hernández, nacido en el Cabanyal pero con residencia en Marsella. Se trata de un conjunto de imágenes que, conviene advertir, pueden herir la sensibilidad del público. Un público acostumbrado a ver las imágenes más descarnadas en televisión, pero que luego puede llegar a escandalizarse al contemplar otras más carnales y artísticas.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Lo que propone Pedro Hernández con ese conjunto de fotografías en torno al desnudo franco y sin concesiones, es atrapar la mirada del espectador y zarandearla mediante un cuerpo a cuerpo a veces envuelto en sombras y otras abrasado por el goce. Hay primeros planos de sexo púbico e impúdico, de senos, de culos. Cuerpos femeninos osados, entregados al placer de una mirada que hurga en ciertos relieves y oquedades para adentrarse en los misterios de la naturaleza arrebatada.

Fotografías de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografías de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Los desnudos de Pedro Hernández, que hasta el 11 de julio permanecerán expuestos en Espacio 40, se ocultan en la intimidad de las cuatro paredes, al tiempo que se ofrecen transgresores mostrando su poder evocador. Y lo que evocan tiene mucho que ver con la pasión allí donde ésta nos confronta con los límites que impone la cultura en pugna con lo animal. Por muy  cruda que parezca la visión de esos cuerpos, lo cierto es que Pedro Hernández los cocina mediante cuidadosos encuadres y un primoroso trabajo del blanco y negro.

Fotografías de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografías de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Espacio 40 se adelanta al caluroso verano con esta encendida exposición. Está permitido asomarse a su interior, pero dado el peligro que se corre en medio de tanta llama corporal, conviene protegerse con el cortafuegos de una mirada atenta y desprejuiciada. Cuando el cuerpo la arma, mejor tener a mano el arte con el que aplacar la violencia a la cual esa pasión nos convoca. ¡Pasen y vean ese cuerpo a cuerpo al que nos convocan los desnudos de Pedro Hernández!

Fotografía de Pedro Hernández del cartel de la exposición 'Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández del cartel de la exposición ‘Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!’. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición 'Sens Sex. ¡El cuerpo la arma!'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición ‘Sens Sex. ¡El cuerpo la arma!’. Espacio 40.

 

Rubén Guerrero brilla en Abierto Valencia

Abierto Valencia 2014
Fiesta de entrega de premios
Noche del miércoles 24 de septiembre
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia

La Secretaria Autonómica de Cultura de la Conselleria de Educació, Cultura i Esport, Julia Climent, entregó en el Centro del Carmen el premio de la Generalitat Valenciana a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2014 a Rubén Guerrero de la Galería Luis Adelantado. Y lo hizo en el marco de una celebración que reunió a representantes de las 21 galerías de arte que componen LaVAC (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana) y que han organizado esta apertura conjunta que se completará con visitas guiadas para el público a lo largo del fin de semana.

Rubén Guerrero, de la galería Luis Adelantado, con el premio a la mejor exposición del Abierto Valencia 2014, entregado por la Secretaria Autonómica de Cultura, Julia Climent, a su lado. Centro del Carmen. Foto: Nacho López Ortíz.

Rubén Guerrero, de la galería Luis Adelantado, con el premio a la mejor exposición del Abierto Valencia 2014, entregado por la Secretaria Autonómica de Cultura, Julia Climent, a su lado. Centro del Carmen. Foto: Nacho López Ortíz.

El acto se completó con tres importantes Premios Adquisición, muy repartidos, pues Hortensia Herrero, de la fundación que lleva su nombre, entregó los galardones a Sean Mackaoui de la Galería Set, Nuno Nunes-Ferreira de Paz y Comedias y Guillermo Ros de Galería 9. DKV Seguros, de la mano de Alicia Ventura y José Antonio García, entregaron sus Premios Adquisición a Alfredo Rodríguez de Mr. Pink y a Rubén Guerrero de Luis Adelantado, mientras que José Gandía Blasco se decidió por las exposiciones de Sean Mackaoui de Espai Set y Nelo Vinuesa de Espai Tactel.

José Gandía Blasco, en el centro, tras entregar los premios patrocinados por Gandía Blasco, junto a los galardonados Sean Mackaoui, de Set Espai d'Art, y Nelo Vinuesa, de Espai Tactel. Foto: Nacho López Ortíz.

José Gandía Blasco, en el centro, tras entregar los premios patrocinados por Gandía Blasco, junto a los galardonados Sean Mackaoui, de Set Espai d’Art, y Nelo Vinuesa, de Espai Tactel. Foto: Nacho López Ortíz.

La entrega de premios reunió a los galeristas, en el claustro gótico del Centro del Carmen, con la colaboración del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, con la degustación de postres del Grupo de Restauración Vicios Italianos, los vinos de las bodegas de Terres del Alforins, las cervezas de Turia, vodka de Belvedere, Federica, el arancello de Valencia y los combinados de Dicoval. Además del equipo de José Arte, el mobiliario de Gandía Blasco y la producción de Cuchita Lluch de La Lista y Vanesa García Gatzsch de GMG.

Alicia Ventura y José Antonio García, entre los galardonados por DKV Seguros, Rubén Guerrero, de la galería Luis Adelantado, y Alfredo Rodríguez, de Mr. Pink. Foto: Nacho López Ortíz.

Alicia Ventura y José Antonio García, entre los galardonados por DKV Seguros, Rubén Guerrero, de la galería Luis Adelantado, y María Tinoco, de Mr. Pink. Foto: Nacho López Ortíz.

Pero Abierto Valencia fue mucho más, ya que todas las galerías hicieron una inauguración conjunta desde las 17 hasta las 22 horas que animaron sus barrios pues se asociaron con un restaurante, ultramarinos, bar o local de su entorno y ofrecieron un catering a todo el que quiso acercarse a conocer sus exposiciones de apertura de temporada.
A lo largo de estos días, se espera la asistencia de más de 3000 personas que podrán disfrutar de más de 300 obras de artistas nacionales e internacionales. Esta expectación viene marcada por los ARCO Gallery Walk, visitas guiadas realizadas por AVALEM, que conectarán las distintas galerías en tres rutas. Así, el que quiera conocer la historia de las galerías, sus peculiaridades y sus artistas con más profundidad, no tendrá más que apuntarse a las visitas guiadas gratuitas en el correo asociacionavalem@gmail.com que se realizarán el viernes 26 por la tarde y sábado 27 por la mañana.

Hortensia Herrero, de la Fundación que lleva su nombre, junto a sus galardonados Sean Mackaoui, de Set Espai d'Art, Nuno Nunes-Ferreira, de PazyComedias, y Guillermo Ros, de Galería 9. Foto: Nacho López Ortíz.

Hortensia Herrero, de la Fundación que lleva su nombre, junto a sus galardonados Sean Mackaoui, de Set Espai d’Art, Nuno Nunes-Ferreira, de PazyComedias, y Guillermo Ros, de Galería 9. Foto: Nacho López Ortíz.

Son precisamente estas rutas las que recorrió el prestigioso jurado compuesto por Javier Díaz Guardiola, coordinador de la sección de arte y arquitectura de ABC Cultural, Maribel López, directora comercial y de programas comisariados de ARCOmadrid y Javier Hontoria, crítico independiente que, junto a los representantes de cada uno de los Premios de Adquisición otorgados por Gandía Blasco, DKV Seguros y la Fundación Hortensia Herrero, seleccionaron las obras que pasarán a formar parte de su colección entre las más de 300 expuestas.

Ambiente de la entrega de premios de Abierto Valencia en el Centro del Carmen. Imagen cortesía de la organización.

Ambiente de la entrega de premios de Abierto Valencia en el Centro del Carmen. Foto: Eduardo Martínez Arribas.

Abierto Valencia es ya la cita ineludible que atrae a coleccionistas, amantes del arte, expertos, críticos, comisarios, artistas, pues las galerías realizan, además, importantes descuentos estos días, pero también pretende que su nombre se defina a través del acercamiento del arte, de forma abierta y sencilla, al público en general.

Ambiente durante la noche de entrega de los premios de Abierto Valencia 2014 en el Centro del Carmen. Imagen cortesía de la organización.

Ambiente durante la noche de entrega de los premios de Abierto Valencia 2014 en el Centro del Carmen. Foto: Eduardo Martínez Arribas.

GALERIAS Y EXPOSICIONES DE ABIERTO VALENCIA 2014
La II Edición de Abierto Valencia cuenta con exposiciones tanto individuales como colectivas y de grupo, como la de Nelo Vinuesa en Espai Tactel, galería ganadora del premio Abierto Valencia en su primera edición, nuevas obras del pintor sevillano Rubén Guerrero en Luis Adelantado, una recopilación de proyectos realizados en Valencia del 2005 al 2010 del dúo formado por Gómez & González en Espai Visor, las pinturas de Willy Ramos en Alba Cabrera y de Víctor Mateo en Rosalía Sender. Además contará con el proyecto comisariato por Aramis López de Alex Francés en Rosa Santos; la aportación de Galería Cuatro con obras de Ana Vernia, mientras que Paz y Comedias presenta las pinturas del portugués Nuno Nunes-Ferreira.

Ambiente durante la noche de entrega de premios de Abierto Valencia en el claustro gótico del Centro del Carmen. Imagen cortesía de la organización.

Ambiente durante la noche de entrega de premios de Abierto Valencia en el claustro gótico del Centro del Carmen. Foto: Eduardo Martínez Arribas.

Por su parte, las más veteranas, como son Benlliure, Del Palau y Thema contarán con una amplia selección de sus artistas. En Galería Thema, concretamente, los artistas son Rafael Armengol y Pedro Esteban en la exposición Palimpsesto (capitulo1), al igual que, en una línea más joven, Trentatres con Hélène Crécent, Roberto Mollá y Jimmy Molina entre otros. En Mr. Pink, proponen en esta ocasión un proyecto comisariado que incluye a jóvenes artistas de las galerías más punteras del panorama español como también son punteros los collages del anglo-libanés Sean Mackaoui en SET Espai d´Art o las propuestas de Punto y Area 72 respectivamente, al traer la obra del conocido artista Manuel Vilariño y un proyecto de instalación de Ángel Masip y Julia Mariscal. Finalmente en Valencia, Galeria 9, se presenta con Pablo Lambertos i Guillermo Ros.

Ambiente durante la entrega de premios del Abierto Valencia en el Centro del Carmen. Imagen cortesía de la organización.

Ambiente durante la entrega de premios del Abierto Valencia en el Centro del Carmen. Foto: Eduardo Martínez Arribas.

En Alicante se podrá ver la exposición “Racionalismo Levantino” de David Sardaña & Iñigo Lanz en Parking Gallery y en Jávea las pinturas de Antonio Abellán en Isabel Bilbao. Sin olvidar Aural de Alicante que muestra, por primera vez en España, el proyecto de Armando Miguélez (Tucson, Arizona) “Somewhere closet or anywhere but here”. Más al norte, ya en Castellón, Canem, con Arancha Goyeneche, y Collblanc, con Ramón Roig, finalizan una serie de propuestas que no dejarán indiferente a nadie.

Ambiente de Abierto Valencia durante la noche de entrega de premios en el Centro del Carmen. Imagen por cortesía de la organización.

Ambiente del Abierto Valencia durante la noche de entrega de premios en el Centro del Carmen. Foto: Eduardo Martínez Arribas.

El nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés (en el centro de la imagen), junto a Ismael Chappaz (de izda a dcha), Olga Adelantado, Rosa Santos y Álvaro de los Ángeles. Foto: Nacho López Ortíz.

El nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés (en el centro de la imagen), junto a Ismael Chappaz (de izda a dcha), Olga Adelantado, Rosa Santos y Álvaro de los Ángeles. Foto: Nacho López Ortíz.

De izquierda derecha, las galeristas Elena Grunder, María Tinoco y Reyes Martínez.

De izquierda derecha, las galeristas Elena Grunder, María Tinoco y Reyes Martínez. Foto: Nacho López Ortíz.

El fotógrafo Nacho López Ortíz (izda) y el reportero Tonino Guitian.

El fotógrafo Nacho López Ortíz (izda) y el reportero Tonino Guitian.

 

 

 

El Festival de Cannes, por Pedro Hernández

Cannes, Boulevard de la Croisette (1980-1991)
Pedro Hernández
Festival de Cannes
La 67ª edición concluye el sábado 24 de mayo

Como no podía ser de otra manera, el Festival de Cannes arrancó el miércoles 14 con polémica, debida a la presentación de la película Grace de Mónaco, de Olivier Dahan, protagonizada por Nicole Kidman. Forma parte del ADN del certamen. Polémica no exenta del grado de provocación que los organizadores del festival han ido alimentando edición tras edición, hasta llegar a la 67ª que concluye el próximo sábado 24 por exigencias del guión: al día siguiente hay elecciones europeas.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

El Festival de Cannes nació al hilo de declararse la II Guerra Mundial, a modo de protesta por lo acontecido en Venecia, donde triunfaron películas italianas y alemanas arropadas por el contexto de exaltación patria. Tuvo que pasar la contienda bélica para ver la primera edición en Cannes. En 1954, justo ahora hace 60 años, se produjo otro revolcón decisivo en la imagen del certamen: la actriz Simone Silva mostraba sus pechos al aire, abrazándose jovial a un no menos jovial Robert Mitchum. Nacía la sensualidad provocadora que ha caracterizado al Festival de Cannes, y de la que Brigitte Bardot dio buena cuenta citándose con los periodistas cada año en la playa objeto de intensas sesiones fotográficas.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Pedro Hernández, nacido en El Cabanyal de Valencia, se adentró en ese mundo de erotismo cinematográfico, tras recalar en Marsella por exigencias del guión franquista. Armado con su cámara de reportero gráfico, acudió al Festival de Cannes durante 11 años para retratar como ninguno esa atmósfera de libertad, no exenta de calculada provocación, que se respiraba por dentro y por fuera del certamen. Aquellas imágenes, que Simone Silva inauguró para deleite de la prensa y del público voyeur, con actrices y modelos haciendo topless y mostrando sus encantos más allá de toda prenda, serían hoy en día políticamente incorrectas.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Los desnudos playeros, taladrados por los objetivos de un sinfín de periodistas, han pasado a mejor vida, transformados ahora en grandes escotes y transparencias sobre una atiborrada y más glamurosa alfombra roja. No está bien visto que la mujer pose semidesnuda en la playa de Cannes, objeto de lascivas miradas. Quien desee recuperar esa visión cuya carnalidad hoy sigue asombrando, deberá depositar su mirada en vestidos cuyo coste marea, enfundados en actrices que brillan engalanadas con joyas de cifras igualmente mareantes.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Pedro Hernández retrató durante años esa cara lúdica, publicitaria, provocativa, sensual y, debidamente encuadrada y trabajada la luz radiante que venía de esa Cannes florida, sin duda artística. Lo hizo a contracorriente, situándose allí donde nadie lo hacía; captando del Festival de Cannes, no sólo el glamour de las estrellas, sino el halo que dejaba en las miradas e incluso el silencio que, una vez pasado ese primer fulgor, Pedro Hernández reflejaba en forma de simetrías y composiciones de indudable cualidad estética.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Aprovechando los días que aún quedan para que concluya la 67ª edición del Festival de Cannes, mostramos un buen puñado de aquellas imágenes que Pedro Hernández ha expuesto en diversos espacios bajo el título de ‘Cannes. Boulevard de la Croisette (1980-1991)’. Imágenes cuyo visionado resume el pasado del certamen que premió Viridiana, de Luis Buñuel, La Dolce Vita, de Federico Fellini, Blow-up, de Michelangelo Antonioni, Taxi Driver, de Martin Scorsese, Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, Bailando en la oscuridad de Lars von Trier o El Pianista, de Roman Polanski, pero que se alarga hasta el presente, dejando huella de las transformaciones del festival bajo un mismo corolario de industria que se alimenta a partes iguales de cierto imaginario, cierta economía del derroche y el trasfondo artístico que parece quedar eclipsado por el glamour y las cifras.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández

Foto: Pedro Hernández

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández

Marie Trintignant. Foto: Pedro Hernández

Vittorio Gassman. Foto: Pedro Hernández.

Vittorio Gassman. Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Salva Torres

Adsuara, el mayor coleccionista de cuerpos

El cuerpo de la fotografía
Colección de Alberto Adsuara

No hay otra igual. No, al menos, de imágenes sobre el cuerpo y el desnudo contemporáneos. Alberto Adsuara posee tan inigualable colección de más de medio millar de fotografías, realizadas por autores prestigiosos y grandes fotógrafos, tras años de intenso intercambio, búsqueda y captura. La colección destaca no sólo por su cantidad, sino por lo que el propio Adsuara considera primordial: “El conjunto posee una alta calidad debido a la excelencia de las imágenes seleccionadas”. Por eso junto a autores de la talla de Toni Catany, Sally Mann, Alexis Edwards o Isabel Muñoz, figuran otros que por su sobresaliente trabajo profesional rayan a igual altura: Pedro Hernández, Paco Moltó, Joaquín Collado, JAM Montoya, Miguel de Miguel, Juan Manuel Castro Prieto, Mariano Vargas o Manuel Sonseca.

Fotografía de Miguel de Miguel, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Fotografía de Miguel de Miguel, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

La mayoría de esas fotografías que se refieren al cuerpo, en sus diversas modalidades representacionales, son fotografías analógicas en toda su amplitud. Otro hecho destacable de la colección. “Son fotos positivadas en papel químico a partir de un negativo de celuloide y, por tanto, fotografías irrepetibles”. Es decir, que no hay dos iguales y encima con la notable peculiaridad de que, como subraya Adsuara, “ya hace años que nadie copia en químico”. “Son fotos vintage que adquieren después en subastas los precios más altos”. Y pone como ejemplo las dos imágenes que tiene de Sally Mann, cuyo valor rondaría los 15.000€ cada una.

Fotografía de Isabel Muñoz, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Isabel Muñoz, de la colección de Alberto Adsuara.

SIN TRADICIÓN FOTOGRÁFICA

Para denominar su colección, Adsuara ha optado por El cuerpo de la fotografía. ¿Por qué ése y no el más directo de El cuerpo en la fotografía? “Es más ambiguo el primero”, dice, para redondear la respuesta con otra pregunta: “¿La fotografía de un cuerpo se parece más un cuerpo o a otra fotografía?”. Y así, mediante ese cuerpo a cuerpo de unas fotografías con otras, es como Alberto Adsuara ha ido montando tan singular colección, apenas vista públicamente. Sólo Railowsky y una sala de Vinaroz perteneciente a la Universidad Jaume I han tenido el privilegio de una reducida exhibición.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Colección de Alberto Adsuara.

“No ha habido tradición fotográfica en España, tal y como ha existido en Francia, Inglaterra o Dinamarca”, afirma quien hace tres años dejó la profesión de la fotografía “porque no daba más de sí y no quería repetir lo mismo”. De manera que su colección está a la espera de que una institución pública o privada se atreva con ella. Lo cual se antoja difícil, no sólo por los tiempos que corren, que se precipitan, sino por el terreno escasamente abonado con que cuenta Valencia. “Mientras en París había cuatro galerías por cada uno de los 16 distritos de la ciudad, aquí apenas contábamos en los 80 con Railowsky, Visor y la Sala Parpalló, hoy desaparecida como tal y en la que Artur Heras hizo un trabajo excepcional”.

Fotografía de Joaquín Collado, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Joaquín Collado, de la colección de Alberto Adsuara.

CIUDAD CAINITA

De aquella tímida efervescencia fotográfica (“había cuatro salas dedicadas a la fotografía en toda España y dos estaban en Valencia”), ahora “no queda prácticamente nada”. Los directores de museos, según Adsuara, se han ido cargando el tema de la fotografía (“algunos lo han incluso reconocido”). De hecho, la bienal Fotográfica Valencia, que se celebró de 2006 a 2010, no ha tenido continuidad y, cuando la tuvo, tampoco llegó a contar con el suficiente calado, proyección y cuerpo que, precisamente, tiene la colección de Adsuara. “Somos una ciudad cainita”, remacha.

Fotografía de Toni Catany, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Toni Catany, de la colección de Alberto Adsuara.

Mientras tanto, ahí está la estupenda serie de Paco Moltó sobre El Balnerario de Las Arenas, la de Joaquín Collado sobre el barrio chino de Valencia, el autorretrato de Isabel Muñoz, el “increíble” Alexis Edwards, los desnudos siniestros de JAM Montoya, el “menos habitual desnudo” de Castro Prieto, la carnalidad de Pedro Hernández o el excelente trabajo de Toni Catany. Todos ellos esperando algún día ver la luz pública a través de una colección que Adsuara completa, aunque “en tono menor”, con una serie sobre el paisaje y el entorno. Medio millar de fotografías con el cuerpo como protagonista. Una sorprendente historia del ojo en imágenes que cautivan por su alta calidad, su rareza y el misterio de su privacidad.

Fotografía de Alexis Edwards, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Fotografía de Alexis Edwards, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Salva Torres

Genovés, cuando cruje la marabunta

Crowds. Juan Genovés

Centro El Carmen

C / Museo, 2. Valencia

Hasta el 30 de junio

Vivimos tiempos convulsos. Aunque, ¿cuándo no? Quizás de ahí la imperiosa necesidad de dominar lo que tiende al descontrol. Y para eso, nada mejor que la ideología, sin duda fraguada como el cemento en torno a una ideas fijas, cuando no prefijadas. Tomemos la obra de Juan Genovés (Valencia, 1930). Plagada de seres diminutos que avanzan, retroceden, se agrupan y dispersan, aparentemente dóciles, manipulables, sometidos al dictado del orden, a los latidos del desorden, a la soledad conjunta, al alienante vaivén de las mareas telúricas. Plagada de todo ello, la obra de Genovés diríase que gira en torno al concepto de masa. El propio título de la retrospectiva que le dedica el Centro del Carmen de Valencia abunda en esa dirección: Crowds (Multitudes). 55 pinturas reveladoras del movimiento de masas que perfila el trabajo de Genovés. 

Una primera lectura, sin duda ideológica, gira en torno a esa masa de individuos víctimas de la opresión del poder. He ahí el Genovés crítico; el artista que toma el lienzo como octavilla, para deleite de rebeldes con causa palmaria. Nada que objetar a esa lectura, sin duda necesaria para poner en su lugar a cuantos abogaron por el estado de sitio. Mas, pasado el cólera ideológico, se hace necesario restituir al Genovés artista; al que se interroga por esa masa, esas multitudes, desde la prístina mirada del creador al que le superan las preguntas, después de haber encontrado insuficientes ciertas respuestas doctrinales. Una vez ahí, las masas de Genovés adquieren volúmenes insospechados y movimientos más propios de una partitura musical que de una marcha militar.

Los individuos que, como la marabunta, Genovés recoge en su obra avanzando o retrocediendo al unísono, en “fila truncada” (1969), abriendo “brecha” (2012), en “sintonía” (2010) o mediante puro “embrollo” (2012), siendo “la diana” (1969) del poder o “rebasando el límite” (1966), son individuos fácilmente identificados como víctimas o seres solitarios abandonados a su suerte. Esa marabunta que ruge silenciosa en los trabajos de Genovés, por obra y gracia del más traslúcido recurso ideológico, se torna crujido poético en cuanto dejamos el asidero de la masa y nos adentramos en su interrogación.

Exposición de Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

Exposición de Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

A Genovés, esas multitudes le llevan en volandas. Como empujado por ellas, arremolinado en el vértigo que producen sus idas y venidas, el artista va ideando la manera de afrontar el caos de tamaña turbulencia anónima, mediante variaciones plásticas de esa masa inerte. Sus cuadros, sin duda protagonizados por diminutos seres, a veces cariacontecidos por ser objetivo del poder, y otras simplemente encadenados a cierta alienación, adquieren de pronto una luminosidad empañada por tanta masa ideológica.

Y es entonces cuando empieza el verdadero combate: el del artista entregado a su pasión. Encadenado a esas multitudes que pinta, sintiéndose uno con ellas, Genovés se las va ingeniando para mostrar las mil y una formas que tiene la masa de ser otra cosa que masa. Que es tanto como decir: la manera que tiene el individuo, una vez entregado a su pasión artística, de comportarse como creador tras ímprobos esfuerzos con la materia. De alguna forma, las masas, crowds o multitudes, de Genovés dejan de comportarse como tales, una vez que el artista las libera de su prisión conceptual, crítica, ideológica, para manifestar su cualidad estética, plástica, subjetiva. Es, ahora sí, por obra y gracia del artista, como se produce la rebelión de esas masas, que precisamente Ortega inscribió en ciertos márgenes del lenguaje.

Espéculo, 2013, Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

Espéculo, 2013, Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

El filósofo advirtió que cuando la conversación se ocupa de temas más importantes, que aquellos a los que asiste el lenguaje estrictamente comunicativo, entonces “va aumentando su imprecisión, su torpeza, y confusionismo”. Las multitudes de Genovés son esa imprecisión y torpeza del lenguaje. Las masas reclaman nuestra atención más allá de su banal comportamiento, de su cómoda adscripción crítica, para empezar a mostrar, a raíz de su torpeza, la interrogación que nos atraviesa: a las masas y a nosotros que formamos parte de ella. Genovés, en este sentido, ha hecho con su obra que esa marabunta de individuos deje de rugir ideológicamente, para que crujan sus sentimientos. He ahí la belleza plástica de esas multitudes que llenan hasta finales de junio la Sala Ferreres del Centro del Carmen.   

Exposición de Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

Exposición de Juan Genovés. Foto: Pedro Hernández

Salva Torres