Literatura & Alcohol: el canibaal en el matadero

‘Literatura & Alcohol’
Ciclo organizado por la revista Canibaal
Slaughterhouse
Denia 22, Valencia
Miércoles alternos de cada mes a las 19:30

El ciclo ‘Literatura & Alcohol’ organizado por la revista valenciana de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, que se celebra quincenalmente en el local Slaughterhouse del barrio de Ruzafa (una antigua carnicería, precisamente), ha cumplido un año y sigue adelante con su programación.

Todo comenzó con la novela ‘Bajo el volcán, del escritor inglés Malcolm Lowry, y, en particular, con el hechizo dipsomaníaco de su mítico y bebedor protagonista, Geoffrey Firmin, un ex-cónsul británico tierno y alcohólico.

El poeta y novelista británico Malcolm Lowry supuso la génesis del ciclo 'Literatura & Alcohol', alumbrado por la revista Canibaal.

El poeta y novelista británico Malcolm Lowry supuso la génesis del ciclo ‘Literatura & Alcohol’, alumbrado por la revista Canibaal.

Sin embargo, la idea de hablar de forma distendida, pero sobria, de la relación entre el alcohol y la literatura, tuvo éxito y se sucedieron, una tras otra, breves charlas como copas de saber, con la parafernalia típica de la revista y del local que lo cobija bajo el tema de Tom Waits, ‘The piano has been drinking, a propósito de escritores y escritoras asociadas al alcohol (de Bukowski a Tenesse Williams, de Lope de Vega a Dylan Thomas, de Patricia Highsmith a John Fante).

‘Michi Panero’, por Pablo Miravet; ‘Charles Bukowski’, por Ximo Rochera; ‘Anne Sexton’, por Luci Romero; ‘Jay Gatsby: la luz verde al otro lado del botellón’, por Jesús García Cívico; ‘Gil de Biedma’, por Carmen Herrando; ‘Maldito malditismo: Celine’, por Cristina Llamedo; «Roland Topor’, por Aldo Alcota; ‘La cama de Tracey Emin’, por Sara Trujillo; ‘La taberna de Roque Dalton’, por Paco Inclán, ‘Dorothy Parker’, por Eva Peydró; ‘Borges que bebía agua’, por Oscar Peyrou; ‘Alejandra Pizarnick: el canto de una leprosa’, por Arturo Borra; ‘Marguerite Duras’, por Éncar Reig; ‘Sátira política italiana’, por Francesco Biondo; ‘Taneda Santoka’, por Danny Blackwell; ‘Teatro nipón y sake’, por Marinela Forcadell, ‘¿Es el talento inflamable? Dipsomanía y literatura’, por Bárbara Blasco.

Literatura & Alcohol. Makma

Las próximas citas previstas son:

‘Ilustrando entre bebedizos: sobre literatura, cómic y alcohol’, por Carlos Maiques (22 de marzo).

‘Migajas de pan etílico: Mohamed Chukri’, por José Ramón Alarcón (5 de abril).

‘¿Por qué los poetas beben como si no hubiera mañana? El caso de la Escuela de Barcelona bajo la lente de la microsociología interaccionista’, por David Barberá (19 de abril).

Instantánea doméstica del escritor rifeño Mohamed Chukri, cuya dipsomanía será objeto de aproximación en el ciclo 'Literatura & Alcohol'.

Instantánea doméstica del escritor rifeño Mohamed Chukri, cuya dipsomanía será objeto de aproximación en el ciclo ‘Literatura & Alcohol’.

 

 

 

El amor de ‘Carol’ por una joven dependienta

Carol, de Todd Haynes
IVAC La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 16 (20.00h), sábado 19 (22.30h) y domingo 20 (18.00h) de noviembre de 2016

La Filmoteca y la Biblioteca Pública de Valencia prosiguen el miércoles 16 de noviembre, a las 20.00 horas, en la sala Luis García Berlanga, el ciclo de carácter trimestral ‘La letra en la imagen’ con la proyección de ‘Carol’ (2015) de Todd Haynes, basada en la obra homónima de Patricia Highsmith.

La película, que será presentada en sala por José Antonio Hurtado, jefe de Programación de la Filmoteca, podrá volver a verse el sábado 19 de noviembre a las 22.30 horas, y el domingo 20, a las 18.00 horas. El próximo lunes 21 de abril, el propio José Antonio Hurtado, realizará en la Biblioteca Pública de Valencia, a partir de las 19.00 horas, un análisis de las relaciones entre la novela de Patricia Highsmith y la adaptación de Haynes.

Fotograma de Carol, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Carol, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

El ciclo ‘La letra en la imagen’ aborda los vínculos existentes entre literatura y cine con un repaso por algunas de las mejores obras literarias adaptadas al cine. Para este último trimestre de 2016 se ha escogido ‘Carol’, una de las obras más atipicas de Highsmith por su contenido y una de las películas más celebradas de Haynes.

Ambientada en Nueva York en los años cincuenta, ‘Carol’ cuenta la historia de amor entre Therese Belivet (Rooney Mara), una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor, y Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz.

‘Carol’ es una novela de juventud que Patricia Highsmith escribió bajo seudónimo tras quedarse prendada de una clienta mientras trabajaba en unos grandes almacenes. Heredera de los ‘woman’s films’ de los años treinta y de los melodramas de Douglas Sirk,  la película de Haynes destaca por su cuidada puesta en escena y su perfección formal, pero también por el duelo interpretativo entre Rooney Mara y Cate Blanchett.

Fotograma de 'Carol', de Todd Haynes.

Fotograma de ‘Carol’, de Todd Haynes. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

 

“Del padre autoritario se ha pasado al sin autoridad”

Diario de una sombra, de María García-Lliberós
Editorial Sargantana
Presentaciones: el 25 de noviembre en la Librería La Rossa de Benimaclet, el 3 de diciembre en El Corte Inglés de Colón, y el 10 de diciembre en la librería Ramón Llin

El conmovedor diario íntimo de una joven que durante el verano de 1972, en Londres, vive un apasionado romance que acaba mal. El crepúsculo de Gabriel Pradera, un ambicioso banquero de éxito en el ecuador de su vida, que treinta años después, se enfrenta a las consecuencias de un acto vil y cobarde. Son las dos líneas que se entrelazan en Diario de una sombra (Editorial Sargantana), séptima novela de María García-Lliberós que refleja la evolución de la sociedad española en las últimas décadas. Fiel a su estilo realista, la autora profundiza en la personalidad de sus personajes y nos habla de las oportunidades perdidas, la codicia, las traiciones y los miedos. Sobre todo del papel de la familia y de la necesidad de conocer nuestras raíces.

Portada del libro 'Diario de una sombra', de María García-Lliberós.

Portada del libro ‘Diario de una sombra’, de María García-Lliberós.

¿De dónde surge su afán por contar historias?

De mi afición a la lectura. Me encantan las novelas que nos hablan de la vida de la gente. ¡Se aprende tanto con ellas!

¿Qué materiales utiliza para construir a sus personajes? ¿Cómo les da forma en su mente?

La memoria es fundamental, y conforme te vas haciendo mayor, más aún. Para escribir escarbo en la memoria vivida, que incluye la conducta propia y las observaciones de las conductas de las personas que te rodean, o mejor, el recuerdo de las interpretaciones que de las mismas hicimos en su momento. Luego hay que echarle fantasía para transformar ese material en una ficción creíble y atractiva.

¿Cuáles son los autores que más le han influido?

Henry James, Marcel Proust, Javier Marías, Carmen Riera, Jane Austen, y muchos más, incluso autores de género como Patricia Highsmith.

¿Mientras escribe se dirige a un tipo particular de lector?

No. Mientras escribo no pienso en los lectores, estoy concentrada en la obra que tengo entre manos. Si me gusta y después de darle muchas vueltas me sigue interesando y no me aburre, entonces pienso que vale la pena darla a leer a otros y que la disfruten.

¿Por qué se ha mantenido siempre fiel a la literatura realista y de tipo psicológico? ¿Nunca le ha tentado la novela negra tan en boga?

Quizás porque es lo que sé hacer mejor. Leo, de vez en cuando, novela negra y las que más me interesan son, precisamente, las que profundizan en los móviles ocultos del crimen. Me atrae el conflicto interno de los individuos, desenmascarar los motivos de su conducta. En mis novelas no hay crímenes, excepto en El juego de los espejos, pero sí hay intriga, maldad, al igual que la hay en la sociedad.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

Al llegar a su séptima novela, ¿cómo contempla la evolución de su obra?

Pienso que ahora escribo mejor, he adquirido oficio. Mi obra evoluciona conforme lo hago yo. Me van interesando temas que cuando era joven no tenía en cuenta. El paso del tiempo, nuestro sentimiento de perplejidad e impotencia ante la enfermedad y la muerte cobran más importancia. Aunque siempre tamizados por el amor y el humor. ¡Qué perdidos estaríamos sin el sentido del humor!

La relación padre hijo es uno de los ejes de Diario de una sombra. ¿Qué opina sobre los profundos cambios que se han producido respecto a ese tipo de relación en nuestra sociedad?

Que hay cosas positivas y otras no tanto. Ahora entre padres e hijos existe una comunicación más fluida pero, al mismo tiempo, está surgiendo un gravísimo problema de violencia física o psíquica de los hijos hacia los padres. La figura del padre autoritario se está sustituyendo por la del padre sin autoridad. Hay que encontrar el punto justo.

Y en cuanto a la situación de la mujer, ¿la historia que cuenta en su diario íntimo la protagonista de su novela sería posible hoy día?

Algunas cosas sí y otras no. Los hechos que relato comienzan en 1972. Por fortuna, la sociedad en ese sentido ha mejorado mucho. Pero todavía existe mucha desigualdad en el mundo laboral y un machismo sibilino que envenena las relaciones humanas.

Asumir la responsabilidad de nuestros actos es uno de los mensajes del libro, pero por grave que sea la falta también reconoce una última posibilidad de redención.

Siempre. El protagonista, Gabriel Pradera, así lo entiende e intenta, a su manera, hacer justicia, aunque implique un supremo esfuerzo de expiación, el que le induce su cobardía.

Este año se han dado a conocer numerosos autores valencianos. ¿Vivimos una especie de Renaixença literaria?

¡Ojalá! Bienvenidos sean. Son síntoma de una sociedad inquieta y más culta.

Licenciada en Económicas y Ciencias Políticas, María García-Lliberós ha trabajado como funcionaria en el Ayuntamiento de Valencia. En los noventa inicia su carrera literaria con La encuestadora, Premio Gabriel Sijé, 1992. Con Equívocos y Como ángeles en un burdel recibió, respectivamente,  el Premio de la Crítica Valenciana y el Ateneo de Sevilla. El juego de los espejos, Babas de caracol y Lucía o la fragilidad de las fuertes son sus otros títulos, además de varios relatos cortos. Inspirada en Equívocos se rodó, en 2004, una película para televisión dirigida por Miguel Perelló y protagonizada por Imanol Arias  y Juli Mira. Diario de una sombra se presenta el 25 de noviembre en la Librería La Rossa de Benimaclet, el 3 de diciembre en El Corte Inglés de Colón, y el 10 de diciembre en la librería Ramón Llin.

María García. Imagen cortesía de la autora.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

 

Yo también soy sospechoso

300,4 litros, de Fermín Jiménez Landa / Miopía, de Escif
Galería pazYcomedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 12 de septiembre

Fermín Jiménez Landa reconoció ser sospechoso. Con la actual Ley Mordaza, a la que aludió en cierto momento, el artista navarro se podría meter en más de un problema, a los ya habituales que tiene que sortear con sus sorprendentes propuestas. Para traer a España los 300 litros de agua del lago de los cisnes en Moscú, en el que se inspiró Tchaikovsky para su famoso ballet, necesitó cuatro largos meses de permisos. “Las autoridades entendían que se trataba de recursos naturales de Rusia”.

El lago de los cisnes, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

El lago de los cisnes, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Lo mismo le pasó al incrementar esos 300 litros con otros 0,4, pensados para su exposición en pazYcomedias, de agua con líquido de frenos y Valium en sendos recipientes. “Pedir tantas pastillas tranquilizantes ya levanta sospechas”. Como las levanta enterrar nueve alfombras persas en diferentes lugares de España, para escenificar los ficticios asesinatos y posterior desembarazo de los cadáveres, sugeridos a partir de cierta lectura de Patricia Highsmith. Una vez desenterradas, limpias del barro y la humedad, cuatro de ellas se muestran en la galería valenciana enrolladas como si todavía guardaran el cuerpo del delito.

El trabajo artístico de Fermín Jiménez Landa se nutre de esos “procesos ocultos” que luego dan pie a sus enigmáticas instalaciones. El espectador que contempla su obra necesita primero “hacer el esfuerzo de leer la hoja de sala”, que le permita luego acceder libremente a cada historia narrada. “Odio el exceso de intelectualidad, porque expulsa al público, pero tampoco me gusta que mi obra caiga del lado del chiste o del gag”.

Cul de sac, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Cul de sac, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Inclinación al humor que sería fácil al ver esas alfombras enrolladas en el suelo de la galería junto a unas palas de cavar la tierra (Cul de sac), bidones con los 300 litros del agua del lago de Novodevichy (El lago de los cisnes), unos radiadores con tubos de cobre para pulsar la temperatura ambiental (Fiebre) o dos mesas en frágil equilibrio al estar montadas una sobre la otra con simples canicas de por medio (Ecuestre). Por no mencionar los 64 bocetos de otras tantas ideas dibujadas durante sus viajes (Periplanómenos).

Detrás de cada uno de esos proyectos, mostrados en pazYcomedias hasta el 12 de septiembre, hay un trabajo que conjuga “la física, la política, la poesía y la ley de la gravedad”, afirma, aspectos integrados en la forma que tiene Fermín Jiménez Landa de explorar la naturaleza en general y la humana como parte indisoluble de ella. Por ejemplo: de los radiadores dice que le parecen “objetos preciosos”, al tiempo que “cadáveres fríos”. De manera que “lo visual y el tacto” van de la mano. En el Artium de Vitoria, donde expuso estas obras, los radiadores conectados con esos tubos de cobre estaban a 40 grados. En pazYcomedias se muestran fríos, amputados, ¿sin vida?

Ecuestre, de Fermín Jiménez Landa. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Ecuestre, de Fermín Jiménez Landa. Imagen cortesía de pazYcomedias.

De la instalación Ecuestre, por aquello de las patas hacia arriba de unas mesas que se comportan como caballos relinchando, dice: “Pueden ser las grandes mesas donde se sientan los poderosos en sus reuniones de Estado”. Las canicas en las que se apoyan ambas mesas le recuerdan a esas otras que se lanzaban contra los caballos en las manifestaciones con cargas policiales. Poder y contrapoder. Orden y caos. Lo duro y lo frágil. Así es el trabajo de Fermín Jiménez Landa, al que acompaña Escif con una intervención mural en el escaparate de la galería. Miopía se titula. Miopía extensible a un artista de difícil visión, celoso de su intimidad, que en última instancia excusó su presencia ante los medios. Los 300,4 litros de Jiménez Landa llenaron su vacío.

Obra de Escif. Cortesía de pazYcomedias.

Obra de Escif. Cortesía de pazYcomedias.

 

Salva Torres