Las fotos de calle de Rodríguez Sansano

Sociedad Anónima, de Gabriel Rodríguez Sansano
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, a las 20.00h
Hasta el 4 de marzo de 2016

Gabriel Rodríguez Sansano es franco-español, como tantos hijos de emigrantes españoles nacidos en Francia. Nació en 1969 en Marsella, donde se habían instalado sus padres en los años 60. Hace doce años, tras un cambio profesional, Gabriel decidió acercarse a la rama valenciana de su familia. Lo que no había previsto al llegar a Valencia fue que el cambio de vida también iba a provocar un cambio en sus pasiones. Con la luz del Turia, Gabriel se puso a fotografiar todo lo que consideraba bello y fotogénico: los monumentos, las ceremonias, y la gente que se dejaba fotografiar de buena gana.

Autodidacta en este arte su mirada se moldeó y sigue forjándose con el estudio de las obras de grandes maestros como: Cartier-Bresson, Doisneau, Erwitt… pero también con las lecturas de escritos y textos sobre fotografía. Aunque para Gabriel la base del progreso en esta disciplina es, sobre todo, la práctica diaria.

Exposición de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Exposición de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

“Me considero un fotógrafo social, necesito que haya personas en escena”, dice. Así pues, el aficionado a la fotografía volvió a encontrarse de forma espontánea en medio de la multitud del 15M valenciano, concentrada en la Plaza del Ayuntamiento. Se puso a hacer fotos de la gente, del ambiente de revuelta pacífica popular en esos momentos históricos.

“La calle es como un teatro, donde ocurren pequeños grandes momentos de la vida”, afirma. En paralelo y de forma constante practica la ‘Street-Photography’ o foto callejera: hasta el punto que recorrer las calles sin destino preciso se convierte en una necesidad viral. Estar disponible y concentrado en su entorno es la esencia de este ejercicio fotográfico.

Imagen de Gabriel Rodríguez Sansano. Espacio 40.

Imagen de Gabriel Rodríguez Sansano. 

En 2012 Gabriel Rodríguez Sansano expuso sobre los indignados y el 15M en el Instituto Francés de Valencia con el título: Valencia Indignada. Ese mismo año publicó también un libro sobre el tema: ‘Fotografías del Movimiento 15 de Mayo de 2011’. Colabora con muchas plataformas y asociaciones ciudadanas, sus fotos han sido publicadas en numerosos periódicos de información impresos y digitales. Además ha participado en proyectos solidarios como subastas artísticas, libros…

Gabriel volvió a exponer en el año 2014 en el centro cultural alternativo Ca Revolta con el título: ¡A la calle!, referente a la analogía entre acabar “en el paro” y “salir a protestar” a la calle. Las obras expuestas en esa ocasión constituían un resumen de los últimos cuatro años de manifestaciones y protestas en Valencia, fruto de la crisis económica y social que sufre el país.

La presente muestra expone el trabajo de ‘Street- Photography’ de varios años de vagar por Valencia pero también en otras ciudades y pueblos. Es la primera vez que Gabriel presenta estas fotografías al público, siendo Espacio40-vinosdechile.es y el barrio de Ruzafa el lugar perfecto para ello. “Es importante para mí desarrollar y dar a conocer otras facetas de mi pasión, la fotografía. Es mi modo de expresión y creo tener mucho que aportar …”, concluye Sansano.

Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Fotografía de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Chorizos ibéricos en viñetas

Chorizos. Atraco a la española, de Ricardo Vilbol
Grafito Editorial

¿Atracar el Casino de Montecarlo para hacerse con unos eurillos y escapar de la miseria? ¿A quién se le puede ocurrir tamaña proeza? Es el ambicioso objetivo de una banda muy peculiar formada por un cincuentón que acaba de perder su empleo por culpa de la crisis, un par de yayos obsesionados por la Guerra Civil, un actor progre de boquilla, una china y otros marginados sociales como científicos y profesores en paro. El problema es que el cerebro de la operación no es un apuesto George Clooney, sino Manolo Terroba, político tránsfuga y corrupto que acaba de pasar una temporada en la sombra por corrupción.

‘Chorizos. Atraco a la española’, el segundo título de la editorial valenciana Grafito,  de Ricardo Vilbor (seudónimo de Ricardo Vila Borja) y Ricar González, es un homenaje esperpéntico y gamberro a una tradición picaresca enraizada desde hace siglos en la mentalidad celtibérica.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

“El germen de la idea surgió en un viaje  a la Costa Azul”, dice Ricardo Vilbor. “Ante lo limpio y ordenado que estaba todo se me ocurrió que sería interesante fletar desde España un autobús lleno de quinquis, navajeros y demás fauna salvaje para que robaran a gente tan pulcra y tan de bien”.

Un tiempo después, Vilbor  sufrió en carne propia el flagelo del paro y nació en su cabeza el personaje matriz de la historia, Francisco Picazo, conductor de autobús al que echan a la calle, separado y con hipoteca, que vive con su madre que lo llama Paquito. “Por entonces coincidí con Ricar González con quien ya había colaborado en Valentia, le expliqué mi idea y él comenzó a visualizarla y mejorarla”.

Chorizos arranca en una comisaría monegasca, donde un poli que chapurrea español y muestra un sospechoso parecido con Sarkozy intenta desentrañar las claves del robo al Casino de Montecarlo interrogando a una serie de  sospechosos españoles. Su superior, una comisaria que recuerda a Merkel, le presiona para que resuelva el caso antes de que acudan los odiados franceses. No va a ser tarea fácil.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Manolo Terroba

Mediante una serie de flash back el lector conoce los preparativos del golpe, orquestado por el inefable Manolo Terroba, viejo amigo del conductor de autobús, tránsfuga oportunista del partido Sociata Pasota al Popó. “Es nuestro personaje preferido”, afirma Ricar González. “Representa no sólo la quintaesencia del político español actual, sino también al hombre español poderoso y adinerado de cualquier época. Podría ser un noble medieval, un terrateniente, un cacique, etcétera. Para nosotros es incluso más que un personaje; es tridimensional. Tiene vida propia, se escribe sus diálogos y se va a llevar el 30% de los beneficios de la venta de este cómic”, bromea González.

A lo largo de 134 páginas de viñetas a todo color la acción se acelera hasta la mascletà final. Como “Giorch Cluni en Oceans Desemen o Máikel Kein en The Italian Blowjob, ironizan los autores, aunque la historia bebe de raíces más cercanas, como ‘Atraco a las 3’ o ‘El oro de Moscú’ por poner dos ejemplos.

“No nos casamos con nadie”, afirman a dúo. “En año electoral hay que decir las verdades en voz alta y romper los estereotipos y las falsas ideologías”. Por ello han elaborado a su aire los programas de Popó y del Pasota, en un desplegable anexo al cómic que no tiene desperdicio ¡Terroba al poder!

Viñetas de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñetas de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Venta por internet

Grafito se estrenó con un magnífico cómic de Agustín Ferrer Casas, ‘Cazador de sonrisas’. Una recreación de la América de los años sesenta protagonizada por un odontólogo que experimenta con LSD y se ve atraído por una adolescente con aparatos dentales. La historia refleja el ambiente de prosperidad, las barbacoas de fin de semana, la inocencia y la confianza de la sociedad en un eterno progreso.

Su tercer título es de ciencia ficción, ‘Los mundos de Valken. Océanos en llamas’, de Nacho Fernández. Un vetusto imperio espacial conocido como la Gran Nación de Valken se extiende por decenas de planetas de un vasto sistema solar triple. En su colonia más alejada, el planeta oceánico Kasha Prime, ha nacido la semilla de una revolución. Invasiones alienígenas, gremios comerciales, razas esclavo, batallas espaciales, rebeliones submarinas. Y en medio de todo Andrea, exploradora y aventurera espacial, intenta conservar el pellejo.

Todos estas obras se pueden adquirir en papel y en digital en la propia editorial: www.grafitoediatorial.com

Portada de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Portada de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Bel Carrasco

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

Visual Talent: se busca joven renacentista digital

Visual Talent, concurso organizado por ESAT
Escuela Superior de Arte y Tecnología
C / Viciana, 5. Valencia
Pruebas en Museo de Bellas de Artes, Las Naves, Estudios falleros
Cuatro fases, que concluyen en agosto

“Al arte le ha gustado admitir la crisis para avanzar”. Lo dijo Alberto Adsuara en calidad de Director de Producción de Visual Talent, un concurso internacional en formato de reality show “serio” que ha puesto en marcha la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, para descubrir jóvenes artistas en la era digital. Admitida la crisis del arte en su actual formato de obra palpable, físicamente adscrita al espacio de galería o museo, parece que toca avanzar. ESAT lo hace promoviendo un concurso destinado a jóvenes de entre 16 y 25 años del bachillerato artístico que se imparte en los 227 colegios de España, a todos los cuales se ha dirigido la Escuela de Arte y Tecnología con el fin de que participen sus alumnos.

Carlos Romero, coordinador de Visual Talent, apuntó el perfil buscado: “Jóvenes que tengan una visión renacentista del arte ahora; un tipo de artista que maneje las diferentes técnicas digitales”. Un artista 360º capaz de dibujar con tableta, hacer fotografía o video con su teléfono móvil. Alguien, además, capaz de superar  diferentes pruebas, incluidas las de formato reality show pero “serio”, como se encargó de subrayar Adsuara. Porque una cosa es la espectacularidad del concurso, derivada del propio formato y de la inercia de los tiempos audiovisuales, y otra su frivolidad. “La espectacularidad es bienvenida, pero dentro del ámbito universitario; un reality serio”, agregó Adsuara.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Conviene recordar, para que el avance del arte en medio de la crisis no sea atropellado, que, por ejemplo, artistas como Canaletto o Vermeer utilizaron la cámara oscura propiciada por los avances técnicos del XVII y XVIII para lograr un mayor efecto de realismo en sus obras. Otros hicieron lo propio, demostrando que sólo aquellos artistas capaces de dominar el poder de la máquina, derrotándola mediante la creación de poderosas metáforas visuales, alumbraron el arte. El talento (Talent) implícito en la convocatoria lanzada por ESAT tiene mucho que ver, valga la redundancia Visual, con esa vuelta de tuerca de la creatividad en tiempos de maravillas técnicas.

En todo caso, Visual Talent, presentado en el Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, pretende dos cosas fundamentales. La primera, sin duda obvia, es “identificar el talento creativo” de esos jóvenes artistas poseedores de “una completa formación”, según explicó Jaime Torres, director de ESAT. Para ello, el concurso contempla cuatro fases, la primera de ellas mediante convocatoria online que se cierra el 14 de junio, en la que se seleccionarán 50 aspirantes a partir de la inclusión de tres a cinco imágenes en el área de diseño y arte subidas a una plataforma privada.

Concurso 'Visual Talent'. Imagen cortesía de ESAT.

Concurso ‘Visual Talent’. Imagen cortesía de ESAT.

La segunda y tercera fase, ya en julio, permitirá reducir los aspirantes a 10, de los cuales saldrán en la cuarta fase los tres ganadores premiados con una beca de estudios para Diseño gráfico 2.0 y Bellas Artes en ESAT, valorada cada una en 20.000€. Charlas, talleres, clases magistrales y pruebas, “todavía secretas” (“hasta ahí puedo leer”, señaló con humor Jaime Torres), que se realizarán en el Museo de Bellas Artes, Las Naves y estudios de artistas falleros, permitirán evaluar las capacidades de los jóvenes participantes.

Pero Visual Talent también pretende, en medio del desierto de la crisis económica, regenerar el esquilmado tejido productivo. “Con un 57% de desempleo juvenil en España, es nuestra obligación enfocar el talento hacia el empleo”, destacó Jaime Torres, quien aseguró que en ESAT la “empleabilidad” de sus alumnos era “alta”. Se trata, terminó diciendo, de “inocular lo digital en los procesos productivos”. Y se puede añadir una tercera aportación de Visual Talent: aquella que tiene que ver con la propia interrogación acerca del arte en tiempos de crisis. Alberto Adsuara lo avanzó, al hilo de su cuestionamiento: “Queremos que el concurso nos dé ciertas claves acerca de lo que es el arte ahora».

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Salva Torres