Historias comprimidas de Valencia

La ciudad paseada, de Ángela García
Sala d’Exposicions de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura. Universitat Politècnica de València
Campus de Vera. Camino de Vera, s/n. València
Hasta finales de junio de 2019

Dice que reúne en la exposición “imágenes vivas de hoy mismo, imágenes digitales de este tiempo nuestro de alternancias de espacios oscuros y bonito tecnicolor”. Y Ángela García lo hace a través de 20 paneles de dos metros y medio de alto por uno de ancho dispuestos a modo de laberinto callejero, de forma que el espectador los recorra como si estuviera caminando por las calles de Valencia, “mi ciudad, aunque pueda ser válido para cualquier otra”.  Así es La ciudad paseada, título de la muestra que acoge la Sala de Exposiciones de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura  (ETSA) de la Universitat Politècnica de València.

“Pongo la arquitectura del Renacimiento con la del siglo XXI. Es una crónica de lo antiguo y lo moderno, donde te encuentras fachadas de la Avenida de Francia con estas otras de la Valencia clasicista del siglo XIX o estas otras del Portal de la Valldigna que son casi góticas. De manera que la ciudad te va mandando visiones de diferentes épocas. Es una suma de lenguajes, como un palimpsesto. Y la historia de la ciudad es la historia de nuestra vida, pasando de un siglo a otro con los lenguajes característicos de cada uno de ellos”, explica su autora.

Ángela García delante de alguna de las obras de su exposición ‘La ciudad paseada’. Fotografía: Makma

Los paneles recogen toda esa amalgama de imágenes digitales componiendo no una historia, sino cientos de historias de Valencia reunidas a modo de puzle, con cada pieza siendo a su vez trasunto de diversos relatos. “La ciudad es comparable así con un gran collage de imágenes contrarias y similares engarzadas en la misma página y preparadas para mil lecturas, tantas como las miradas que la recorren”, señala García.

Así, puede verse la Iglesia de San Andrés junto a la Ciudad de las Ciencias, creación del controvertido Santiago Calatrava. “Calatrava será valorado cuando pase el tiempo. Eso ha pasado con todas las vanguardias, porque los cambios bruscos visuales cuestan mucho de asimilar; la gente es reacia a que le cambien las cosas de sitio”, apunta quien asimismo se sirve de otros contrastes igualmente definitorios de Valencia. “Hay también grafitis, porque la ciudad está llena y nos mueve visualmente. Como está la arquitectura dibujada y la construida. Los planos, el papel, el material”.

Paneles de la exposición ‘La ciudad paseada’, de Ángela García. Fotografía: Makma

Todo ello realizado con fotografías digitales que luego ha pasado al lienzo, porque, como ella misma subraya, “aquí no hay pintura”. Esas fotografías (“estamos invadidos por ellas”) las ha tomado para contar historias. “Más que historia de la ciudad es un paseo, una crónica, lo que yo veo, lo que fotografiamos por ahí cuando visitamos una ciudad y cogimos el móvil y empezamos a hacer fotos”. “La ciudad sin arquitectura no existe”, añade.

Como no existe sin los manteros o la gente que duerme en la calle, que García acoge en sus paneles: “Es que eso existe, aquí en la calle de Colón, en pleno siglo XXI”. Y como no existe sin los emigrantes, que también figuran en las secuencias cinematográficas que terminan siendo sus paneles. “Son elementos vivos de la ciudad”, dice quien asegura igualmente que la arquitectura “son dibujos antes de ser propiamente arquitectura, y cada panel tiene su historia y su mensaje”. “Las imágenes me van dando el argumento, yo las selecciono y las monto para describir la historia que quiero contar. En la composición también entran cuadros de la historia del arte, porque yo soy pintora”, agrega.

Paneles de la exposición ‘La ciudad paseada’, de Ángela García. Fotografía: Makma

Le interesa, y mucho, el asunto de las imágenes digitales, “porque estamos enganchados al móvil y al Faceboook, todos, hasta las abuelitas para mandar fotos a los nietos”. Ángela García las utiliza a modo de crítica y para contar sus temas. “Cuando tanta información deja de existir porque no la puedes asimilar, entonces te conviertes en un desinformado con la apariencia de informado”. También se mete con el turismo “que lo destroza todo”, aunque reconozca que el viaje es necesario “pero, claro, la avalancha de los cruceros…”.

La ciudad paseada también habla de las utopías soñadas por apasionados arquitectos, aunque luego nos encontremos, como apunta García, con lugares y barrios distópicos también recogidos en sus paneles abigarrados de imágenes: “Mira la realidad cómo es, chabolas de todos los países. La ciudad importante y sus círculos de pobreza. La Finca Roja de Valencia también es un producto mucho más leve de la utopía, construida con un patio central para que los vecinos pudieran relacionarse, aunque nunca se hayan relacionado allí, jamás”.

Ángela García, dentro de la suma de contrastes que atesoran sus 20 paneles, pone la cartografía y la racionalidad junto a elementos que vienen a romperla. “La huerta y los bordes de la ciudad. Una especie de pastiche que se mezcla. Porque en esta ciudad, yo no sé si en las otras, pero primero se pone el monumento y luego urbanizan. La ciudad crece por unas partes y por otras no, es caótica y no caótica, y es todo junto”. De manera que en su “ciudad paseada” no hay una sola ciudad, sino el encuentro de muchas. “Paseamos por la ciudad y no nos damos cuenta de que estamos atravesando 500 años de un edificio a otro”. Para Ángela García esta exposición es toda una experiencia, “porque yo nunca había trabajado así. Yo soy de la textura, el claroscuro, el color, el empaste. Y estoy a la expectativa de ver qué pasa”, concluye.

Una de las imágenes de la exposición ‘La ciudad paseada’, de Àngela García.

Salva Torres

Un MuVIM para comérselo

Quique Dacosta. Paisajes Transformados
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de noviembre

Como apuntó Paco Molina, director de MuVIM, “la gente se extraña de que no haya recetas”. Y no las hay en la exposición Quique Dacosta. Paisajes Transformados, porque el universo del cocinero asentado en Denia (Alicante) va más allá del escueto corolario de ingredientes con los que preparar un plato de comida. Es un universo repleto de olores, sabores, texturas y formas que trascienden la simple deglución de alimentos para alcanzar la categoría de arte. Por eso está en el MuVIM hasta el 29 de noviembre, después de que haya sido prorrogada un mes su exhibición que tenía previsto concluir el 27 de septiembre.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Algunos dirán que se exagera metiendo en un museo la gastronomía. Pero la sociedad del bienestar, en su punto álgido, hace ya tiempo que viene considerando el acto de comer una cuestión estética. De manera que una vez superada la subsistencia, en aquellos lugares que tienen tamaña suerte, se busca alcanzar la plétora de los sentidos por vía no sólo oral, sino también visual, táctil e incluso auditiva. De todo ello se hace cargo la exposición de Quique Dacosta mediante paneles explicativos, escenografías, videos, fotografías de Sergio Coimbra y reproducciones de algunos platos.

El proceso creativo del famoso cocinero se enmarca en tres paisajes relacionados con su singular actividad culinaria: el Montgó, la Marjal de Pego y el Mediterráneo. Del primero derivan una infinidad de aromas; del segundo, su inigualable arroz, y del tercero, la gamba roja como uno de sus productos estrella. Tres grandes fotografías, medio estáticas medio dinámicas, alusivas a esos tres espacios de referencia reciben al visitante nada más acceder a la exposición. Luego, una especie de túnel ideado a modo de ‘Tránsito espiral’, va mostrando ese proceso creativo ligado a territorios transformados en estados de ánimo.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Quique Dacosta lo recordó el día de la inauguración: “Con el lenguaje de la cocina cuento mi vida y mis recuerdos”. En lugar de utilizar los platos, que también, el chef valenciano se sirve de las paredes del túnel construido en el interior del MuVIM, para desplegar toda esa imaginación culinaria que le ha valido el título de doctor honoris causa en Bellas Ares, amén de sus tres estrellas Michelín por el restaurante que posee en Denia.

Comisariada por Beatriz García, de QB Arquitectos, en colaboración con el Estudio 2E+1L, Quique Dacosta. Paisajes Transformados es una exposición recreativa del alto valor alcanzado en los últimos años por la gastronomía en manos de cocineros artistas. Aquí no es que esté señalado como peyorativo lo de comer con los ojos, sino que es condición indispensable para adentrarse en el universo creativo de Quique Dacosta. Basta para ello detenerse en la reproducción de platos como Salmonetes azafrán Mark Rothko, Cuba libre de foie, Ostra Guggenheim o La gamba [roja de Denia], para entenderlo. También las 43 fotografías de Coimbra ayudan, y de qué forma, a consumir por la vista el universo de formas, colores, sabores y olores de Dacosta. La gastronomía convertida definitivamente en un nuevo espectáculo.

Fotografía de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Sergio Coimbra de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

La Nau: De la alta cocina al bajo vientre

Diseño al plato, exposición colectiva de cocineros, artesanos y diseñadores
Organizada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV)
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 1 de marzo, 2015

Hay platos finamente elaborados con arroz meloso, anguila, remolacha y eneldo. También con berenjena, salazón, queso y piñones. Y artesanos que han utilizado la orfebrería, la cerámica, la forja, la madera o el vidrio para crear recipientes que acojan apropiadamente esos manjares. Y diseñadores encargados de poner en relación esa rica gastronomía con singulares recipientes mediante los recursos que ofrece el diseño gráfico. La conjunción de esas tres disciplinas creativas ha dado como resultado la exposición ‘Diseño al plato’, que hasta el 1 de marzo acoge La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la propuesta realizada por el equipo de Dani Salvador, Kiko Moya y Tiziana Chiara, en la exposición Diseño al plato. La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la propuesta realizada por el equipo de Dani Salvador, Kiko Moya y Tiziana Chiara, en la exposición Diseño al plato. La Nau de la Universitat de València.

“Son tres motores que tiene esta tierra valenciana”, destacó Carlos Tíscar, presidente de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), encargada de organizar la exposición. Motores por explotar, a falta de “ayudas, reconocimiento y apoyo decidido por parte de las instituciones públicas”. Tíscar fue más lejos, al señalar que los cocineros valencianos “no son tan conocidos como los vascos, pero poseen un enorme potencial que tenemos que reivindicar”.

Para eso está ‘Diseño al plato’, para mostrar todo ese potencial a base de paneles con fotografías, objetos y explicaciones de esa simbiosis entre 14 equipos y un total de 40 creadores. Como apuntó el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, la Comunidad Valenciana tiene un sector agroalimentario de primer orden, como lo demuestra el Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la Universidad Politécnica de Valencia “puntero en Europa”.

imagen de la propuesta de Yonoh Estudio, David Carrión y Piró Orfebres en la exposición 'Diseño al plato'. La Nau de la Universitat de València.

imagen de la propuesta de Yonoh Estudio, David Carrión y Piró Orfebres en la exposición ‘Diseño al plato’. La Nau de la Universitat de València.

Cada uno de los recipientes creados para la ocasión son piezas únicas. Piezas que serán sorteadas el 25 de febrero con el fin de recaudar fondos para el Banco de Alimentos de Valencia (los números se pueden adquirir en la tienda online de la ADCV). Con esta iniciativa se pretende mostrar la cara solidaria de la muestra ‘Diseño al plato’, donde la alta cocina convive con el bajo vientre. “Sabemos del contraste que supone el boom de la alta cocina y el hecho de que haya tanta gente pasando hambre”, señaló Tíscar. “Queremos contribuir a resaltar esa paradoja con ese fin benéfico”, añadió.

Imagen de la propuesta de Sanserif Creatius, Bernard H. Knöller y Sara Sorribes en la exposición 'Diseño al plato'. La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la propuesta de Sanserif Creatius, Bernard H. Knöller y Sara Sorribes en la exposición ‘Diseño al plato’. La Nau de la Universitat de València.

No sólo eso. Dado que Tíscar es igualmente consciente de que el incremento de alimentos para ese banco no puede entenderse como un éxito, proclama lo contrario: “Nosotros queremos hundirlo…, hacer desaparecer el Banco de Alimentos”. Entretanto, ahí están los cocineros, artesanos y diseñadores apelando a todos los sentidos mediante su esfuerzo creativo. Un esfuerzo que algunos, como Dani Salvador, entienden así: “La búsqueda de sintonización entre la funcionalidad del objeto, las posibilidades del vidrio y el propio diseño, encamina la propuesta hacia un plato sencillo y eficaz”. Plato, en este caso, de Kiko Moya y diseño de Tiziana Chiara.

Vitrina con algunos de los objetos diseñados para la tienda especializada en cerveza artesana Beer-attack, en la exposición 'Diseño al plato'. La Nau de la Universitat de València.

Vitrina con algunos de los objetos diseñados para la tienda especializada en cerveza artesana Beer-attack, en la exposición ‘Diseño al plato’. La Nau de la Universitat de València.

Y así hasta las 14 propuestas que configuran la muestra ‘Diseño al plato’, enmarcada en la sexta edición de Valencia Disseny Week. Inspirándose en el océano, las olas y los bancos de peces, en la Albufera, en el Mediterráneo, pero siempre desplegando el juego de los sentidos, cocineros, artesanos y diseñadores muestran en La Nau un poderío agroalimentario por explotar. También hay propuestas de identidad corporativa, rótulos y objetos diversos relacionados con el diseño de restaurantes valencianos como L’Olleta, Beer attack, Llámame Lola o Cracovia Bar, hasta un total de 19.

Alta cocina en La Nau como reflejo de la propia cultura, que Antonio Ariño recordó como sinónimo de “cultivar”. “De ese origen primero, relativo a las semillas que pueden ser cultivadas, nace la cocina que además de gastronomía es experiencia anímica y espiritual”. Una experiencia todo lo paradójica que se quiera entre lo alto y lo bajo, el fino paladar y el simple alimento que llevarse a la boca, pero experiencia al fin y al cabo recogida en 14 creativos platos.

Una de las propuestas de la exposición 'Diseño al plato' en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la propuesta de Nueve Estudio, Toni Aliaga y Marifé Navarro, en la exposición ‘Diseño al plato’. La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Mayor y Ramírez: diluvio imaginativo

El arca de No-es, de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Forn de Sant Nicolau, 4. Valencia
Hasta el 30 de agosto

Por alusiones: “El sueño es un depósito de objetos extraviados”. Y como guiadas por ese extravío apuntado por Gómez de la Serna, Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez han construido su particular Arca de No-es en forma de cuento poblado de personajes, objetos y animales cansados de habitar una monótona existencia. Mayor ha puesto ilustraciones a la historia de Ramírez, embarcándose ambas en un viaje repleto de los personajes, objetos y animales que ya poblaron el arca bíblica. Sólo que Mayor y Ramírez, nutriéndose del propio Gómez de la Serna, René Magritte o Gloria Fuertes, según su lista de brevísimos, utilizan el diluvio de su imaginación para salvarse de la rutina imperante.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición 'El arca de No-es'. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición ‘El arca de No-es’. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

‘El arca de No-es’, que permanecerá en la Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset hasta finales de agosto, lo componen alrededor de 20 obras, entre ilustraciones, paneles e instalaciones. Piezas todas ellas reclamando del espectador su participación en un insólito viaje, motivado por la necesidad de interpretar los sueños que, por ilógicos, reclaman nuestra atención al abrir otros caminos dentro del reconocible mundo. Y el más reconocible, para empezar, se halla en la propia casa que habitamos: ya sea el hogar o el mismísimo cuerpo.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, con todos esos mimbres (De la Serna, Magritte, Fuertes) y algunos otros de su propia cosecha y fértil imaginación, han construido ‘El arca de No-es’ para que naveguemos por los pasillos, salones y otros espacios de nuestra realidad cotidiana, permitiendo así la apertura de una mente proclive a la cómoda identificación de personas y lugares. “Alcánceme el delirio poético de cada día, y no me dejes morir de monotonía, que es de lo que se muere realmente”, recuerda Gómez de la Serna, en una oportuna cita que recogen las autoras en su itinerario viajero.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

En ese arca de No-es, Mayor y Ramírez meten al propio No-es, su mujer y sus siete hijas, con sus siete maridos, para que, saliéndose de sus casillas, o mejor, para que sin salir de su casa la naveguen perdiéndose por ella, como se pierde uno en los sueños. La madriguera del conejo por el que se pierde Alicia en el País de las Maravillas, es en el caso que nos ocupa el arca que permite abandonar la realidad, fraguada como el cemento, para embarcarse en aventuras que tienen mucho que ver con la sorprendente cascada de imprevistas relaciones.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

De pronto, la casa ya no es la casa en la que apenas nos fijamos de tan acostumbrados a ella, sino un espacio abierto y vivo. De manera que la mente, adormecida por la conciencia, también se abre por el empuje del inconsciente en tanto energía del sueño. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez se dejan llevar por esa energía saludable y, a bordo de ‘El arca de No-es’, van proponiéndonos caminos alternativos al trillado sendero de la disciplinada laboriosidad.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

También apelan al desaprender de Paulo Freire, invitando al espectador a que intervenga dibujando sus animales fabulosos o los objetos maravillosos que hayan aparecido durante el viaje que la exposición sugiere. Subirse al arca de No-es, con tan singulares personajes, incluido el hombre del bombín de Magritte, con su singular paraguas, y diversos objetos animados, es entrar en un mundo regido por la fantasía, el humor y el cuento como vehículo de conocimiento ajeno a los parámetros de la objetividad. Un mundo extraño al que conviene adentrarse para limpiar de vez en cuando las obstruidas cañerías de nuestra mente racional. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, dejando por sentado que la exposición no se basa en libro alguno, porque libro No-es, nos invitan a navegar en su arca para que cada cual se salve del naufragio cotidiano activando, como ellas, su fértil imaginación.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Salva Torres

Árbol y Arte: hermano vegetal en el MuVIM

En Arborar! Grandes árboles para la vida
Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 23 de marzo

El tronco nudoso y retorcido de un olivo milenario. Las exuberantes crestas de un círculo de palmeras que se cimbrean con la brisa. La frondosa copa de un ficus gigante a cuya sombra se reúnen los vecinos del pueblo generación tras generación. La naturaleza imita al arte e inspira a los artistas y en el caso de los árboles singulares esa sinergia puede adoptar un mensaje ecológico que conjuga necesidad y belleza. No hay mayor monumento que uno de esos ejemplares portentosos que han sobrevivido durante décadas a las plagas, los incendios forestales y, sobre todo, al afán destructivo del hombre. Cada uno de ellos no es sólo una criatura viva, sino también cuna de vida que alberga y alimenta a infinidad de seres vivos.

Fomentar el aprecio por estos héroes silenciosos del planeta y la conciencia sobre la necesidad de protegerlos es el objetivo de En Arborar! Grandes árboles para la vida, una exposición itinerante que se presenta en el MuVIM hasta el 23 de marzo. Divulgación y arte se conjugan con la aportación de dos importantes artistas: el dibujante valenciano Paco Roca y el acuarelista e ilustrador de la naturaleza, colaborador del proyecto Atapuerca y diversas revistas, Fernando Fueyo.

Detalle de la ilustración de Paco Roca para 'Arbolarte'. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación de Valencia.

Detalle de la ilustración de Paco Roca para ‘Arbolarte’. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación de Valencia.

Organizada por la Diputación del Valencia junto a la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, con fondos europeos, esta muestra coincide con la celebración del Año Internacional de los Bosques. Su faceta didáctica la integran fotografías de gran formato, documentación y proyecciones audiovisuales, en las que se visualizan algunos ejemplares monumentales, los paisajes arbolados y agrícolas más significativos de la provincia de Valencia, así como varios jardines. Se completa con paneles que informan de los mecanismos que existen en la actualidad para proteger, conservar y difundir ese valioso patrimonio.

Paco Roca aporta su inconfundible estilo con cuatro grandes láminas que rinden homenaje a tres especies carismáticas de la Comunidad Valenciana: la palmera, el olivo y el naranjo. Y una cuarta dedicada a La Lloca (Clueca) de Canals en el centenario de su plantación, que incluye el poema que le dedicó en su día Vicent Andrés Estellés.

Fernando Fueyo, ilustrador y acuarelista de la naturaleza, ha recreado una veintena de árboles monumentales de España. Ejemplares únicos con nombre propio e historia, entre ellos, una decena de la Comunidad Valenciana, como el Garrofer de Lluixent, el Pi del Salt de Serra, las sabinas blancas de Puebla de San Miguel (Rincón de Ademúz) o La Xuca del Jardín Botánico.

Acuarela de Fernando Fueyo para 'Arbolarte'. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación de Valencia.

Acuarela de Fernando Fueyo para ‘Arbolarte’. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación de Valencia.

En la muestra se exponen documentos originales y reproducciones facsímiles de libros, revistas y fotografías, desde  la Ilustración a nuestros días, destacando la labor de botánicos valencianos, como Antonio José Cavanilles, Simón de Rojas Clemente o la obra pionera del ingeniero agrónomo de la Diputación de Valencia Rafael Janini Janini, Algunos árboles y arbustos viejos de la provincia de Valencia, editada en 1914.

«La situación de los árboles ha mejorado mucho con la última Ley de Protección que da opción a los ayuntamientos de proteger los ejemplares que hay en su territorio, comenta Bernabé Moyà, director del Departamento de Árboles Monumentales de Imelsa, responsable del montaje de la muestra en la que se han invertido ocho meses de trabajo. «Cada día aparecen nuevos ayuntamientos que se suman a esta tarea, últimamente, el de Algemesí o el de Alcoi», indica Moyà. En la actualidad existen catalogados 880 ejemplares, la mayoría en Castellón, donde se produjo en años pasados un importante expolio de olivos centenarios al que se ha logrado poner fin.  

La exposición se ha visto ya en Toledo, Orense y Salamanca y durante los próximos tres años visitará las principales ciudades españoles, para sensibilizar sobre la importancia de los árboles singulares y bosques maduros de España. En Valencia podrá visitarse en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) hasta el 23 de marzo (de martes a sábado de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas, y domingos y festivos de 10.00 a 20.00 horas).

Detalle de una de las acuarelas de Fernando Fueyo para 'Arbolarte'. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación

Detalle de una de las acuarelas de Fernando Fueyo para ‘Arbolarte’. Imagen cortesía de Imelsa de la Diputación

Bel Carrasco

La inocencia

Ana Elena Pena / Sandra Paula Fernández / Rocío Verdejo
La inocencia
Galería Punto, Valencia

“De niño no podía soportar la degradación natural de los objetos, la fractura, la usura. Conservó durante años, reparándolos una y otra vez, uniéndolos con celofán, los dos pedazos de una regla de plástico blanco rota. Con el vendaje de celofán la regla ya no era recta, ni siquiera podía cumplir su función de regla y servir para trazar líneas; sin embargo, no la tiró. Volvía a romperse y la arreglaba, añadía otra venda de celofán, la guardaba de nuevo en la cartera (…)”. Michel Houellebecq. Las partículas elementales.

El fin de la inocencia llega con la aceptación del carácter limitado de cuanto nos rodea, también de nuestros propios límites. Simone de Beauvoir señaló que el cuerpo de las mujeres debía ser la situación y el instrumento de la libertad de las mujeres, no una esencia definidora y limitante, si bien el cuerpo de las mujeres está marcado dentro del discurso masculinista, en éste el cuerpo masculino representa la fusión con lo universal y permanece sin marca mientras que lo femenino queda diferenciado, fuera de las normas universalizadoras de la calidad de persona, en una encarnación negada y menospreciada. Tampoco es posible restar valor a los significados del lenguaje, a la representación de poder que denota y las estrategias de desplazamiento que oculta, pues detrás de toda acción hay un hacedor o actuante consciente, en este caso, del poder que el lenguaje tiene para subordinar y excluir a las mujeres.

Bajo el título “La inocencia” la Galería Punto presenta el trabajo de tres artistas que mediante diferentes disciplinas y lenguajes abordan aspectos de la representación de la mujer a través del arte. Rocío Verdejo (Granada, 1982), Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972) y Ana Elena Pena (Murcia) muestran trabajos muy distintos entre sí pero que desarrollan una química especial, pues al entrar en contacto potencian el alcance de sus intenciones discursivas.

Ana Elena Pena encuentra en el desamor, el erotismo, el desencanto, la nostalgia y las caídas las fuentes de sus pinturas, vídeos y escritos. La suma de estímulos infantiles y ligeros con otros signos de provocación y violencia da como resultado escenas de “surrealismo pop” donde los opuestos cumplen su función al activar los contrastes. La artista disfruta llevando al espectador por los senderos que domina, marcando el ritmo de cada estímulo visual para desarrollar una escena global que teatraliza lo femenino mediante la representación de niñas-mujer.

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández desarrolla una nueva comunicación mediante paneles iluminados por leds, que reproducen secuencias animadas con mensajes directos, cargados de ironía, con personajes y elementos que forman parte de esa cultura de masas infantilizada que tan fácilmente recala en lo primario. Son conocidas sus obras a partir de la imagen recurrente de Blancanieves, convertida en una sensual Afrodita que participa implacable en su propio “Space invaders”. Como diría Judith Butler, el sexo, la sexualidad y el género no son algo natural sino fruto de una determinada construcción social afianzada en la costumbre imperativa.

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo muestra en sus imágenes instantes congelados, escenas con las que nos niega tanto el inicio como el desenlace de la historia relatada. La artista nos ofrece realidades atroces mediante el empleo de referencias idílicas que transitan por el barroco italiano y los primitivos flamencos, en las que el enigma y la muerte dominan la narración. Revisa la tradición de fotografiar difuntos, mediante una serie de imágenes en las que recrea de un modo minucioso y rico en detalles algunos momentos que podrían formar parte de una producción cinematográfica. En ellas el elemento femenino se convierte en el vértice que nos trae a la memoria imágenes icónicas de la moda y la publicidad, empleadas aquí con otro propósito.

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Dicen que la relación más íntima que podemos tener con los objetos es poseerlos, del mismo modo que las palabras son la forma que adoptan nuestras ideas antes de convertirse en hechos. A veces esos códigos del mundo material, tan filtrados en la comprensión de la realidad, se extienden a territorios más allá de lo inanimado. La lucha por la igualdad es un camino que no ha acabado de recorrerse.

José Luis Pérez Pont