La tauromaquia sí es un hecho cultural

‘Bous a la paret’ y ‘Pinazo. Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927’
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia

Una selección de carteles sobre el hecho taurino pone al MuVIM en el ojo del huracán. Lo saben tanto su director Rafael Company, como el jefe de Programación, Amador Griñó, y el comisario de la exposición Bous a la paret, Ricard Triviño. Por eso precisaron en todo momento dos cosas: que los carteles proceden del singular Archivo de la Diputación, que custodia cerca de 3.000 de esa temática, y que como “museo de las ideas” ofrece la posibilidad de un “diálogo desde el respeto” en torno a un tema tan “controvertido” como el de la tauromaquia.

Obra de Miquel Barceló en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Miquel Barceló en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

La Sala Parpalló acoge medio centenar de esos carteles, desde los clásicos de gran tamaño que anuncian ciertas corridas, a las obras contemporáneas de artistas como Eduardo Arroyo, Miguel Barceló, Manolo Valdés, Ramón Gaya y Miquel Navarro, pasando por el contrapunto crítico de diseñadores como Ajubel, Paco Bascuñán, Ortifus, Belén Payá y Marc Taeger. Todo ello expuesto a modo de tarde taurina, con su coso incluido a modo de instalación, por la que desfilan toros, toreros y artistas encargados de ensalzar mayoritariamente la fiesta, junto al reducido grupo de detractores.

Ricard Triviño resaltó la importancia de la tauromaquia como hecho cultural en tanto “universo de crónica permanente, como se ve ahora con los Sanfermines o la muerte del torero Víctor Barrrio”. Muerte dolida y objeto también de alarde en las redes sociales, con tuits que se alegran de su mortal cogida: “Un asesino menos”, se llega a decir. Triviño, huyendo de la polémica y ciñéndose a su papel de “observador permanente del hecho taurino”, quiso subrayar la importancia de los artistas presentes en la exposición Toros en la pared.

Obra de Ortifus en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Ortifus en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

Los carteles de corridas en la Plaza de Toros de Valencia son obra de artistas como Carlos Ruano, José Cros Estrems, Juan Reus, Cecilio Pla o Enrique Pertegás, al que Triviño aludió como autor también de la imagen de portada del catálogo de la exposición. Autores que reclamaban el cartel como reclamo, “aún a riesgo de que ese grito se quedara sin eco entre las montañas del imaginario taurino”, recoge el comisario. El MuVIM se hace eco de ese grito como “muestra de la vigencia estética de la tauromaquia a lo largo de la historia” (Company) y como revelador a su vez de la “historia viva que es” cifrada en su “controversia” (Griñó).

Como controvertido o al menos no del todo reconocido en su día es Ignacio Pinazo, cuyo ‘Año Pinazo’ abre precisamente el MuVIM con la muestra Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927.  Su comisario Javier Pérez Rojas, precisó que si bien no fue un “incomprendido”, lo cierto es que no tuvo “la proyección que debía haber alcanzado”. “Si Pinazo hubiera vivido en otro país, hubiera creado escuela”, sentenció.

Pinazo, abundó Pérez Rojas, “es un artista que privilegia, intuye, avanza, lo que viene después”. Pintor naturalista más allá del impresionismo, como lo definió el comisario, al que sin embargo era “difícil de encasillar; muy poliédrico”. La exposición del MuVIM que sirve de arranque a la gran conmemoración por el centenario de su fallecimiento, tendrá continuidad en el IVAM, el Museo de Bellas Artes, el Ayuntamiento de Valencia y la Fundación Bancaja. Un amplio despliegue expositivo para evocar su actualidad, que en el MuVIM tiene carácter de “película que empezamos por el final”.

Pérez Rojas se refería a los años 1912-1927 reflejados en la exposición, previos a su muerte y los posteriores, a modo de contextualización “de lo que fue la vida valenciana en esos años”. Periodo “nebuloso”, en lo que se refiere a la historia del arte, y “más rico y sugerente de lo que se piensa”, destacó Pérez Rojas. Muchas obras de los autores expuestos se verán por primera vez (“casi la mitad”), de un arte “que no envejece y mantiene toda su vigencia”. Antes de finalizar la rueda de prensa, Ricard Triviño quiso dejar constancia que es, además de observador del hecho taurino, un defensor de sus esencias: “La tauromaquia sí es un hecho cultural”.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Bascuñán & Company: diseño de una amistad

‘Paco Bascuñán i Quique Company. L’equip Escapulari-O i altres derives’
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universidad 2, Valencia
Hasta el 29 de mayo de 2016

Apenas hace cuatro décadas Paco Bascuñán y Quique Company (Lorenzo, como nombre de pila) eran unos jóvenes con inquietudes personales, comprometidos, alegres, divertidos, conscientes del momento convulso que les tocaba vivir e implicados con la realidad política, social y cultural, provistos de una intencionalidad de cambio y combativos en clave de protesta, denuncia y libertad de expresión a golpe de creatividad.

De este modo comienza la conversación de Makma con Marisa Giménez Soler -comisaria de la presente exposición, junto con Lupe Martínez Campos, y una de las directoras de la extinta Esfera Azul-, detallando, además, cada uno de los pormenores que rodean la existencia y obra de ambos artistas.

Bascuñán y Company se adentran, casi por casualidad, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos -sita por aquel entonces en el barrio del Carmen-, matriculándose en Diseño de Interiores, ante la inexistencia de otro tipo de opciones en aquel momento, y convirtiendo este primer punto de encuentro en comienzo de la deriva de su amistad, a la postre, decisivo leitmotiv de la exposición.

Transcurre el año 1972, son jóvenes y se unen para conformar el Equipo Escapulari-O. Cohabitan en un piso ubicado en el mismo barrio en el que cursan sus estudios. Su casa concluye siendo un referente para su círculo inmediato, amigos, conocidos y desconocidos que aparecen y desaparecen a su antojo. Todos son bienvenidos, a pesar del leve recelo por la existencia de una vietnamita -multicopista algo rudimentaria que utilizaban grupos clandestinos para imprimir folletos de difusión y propaganda política-. Debe indicarse que Paco Bascuñán estaba comprometido políticamente con el FRAP -un grupo de resistencia antifascita creado en 1973 por el Partido Comunista de España-, siendo detenido cuando se dirigía a una manifestación en contra de la Guerra de Vietnam. Company, por el contrario, combatía desde un plano más discreto, evidenciando la acerba realidad desde una óptica de denuncia creativa, extenso territorio en el que confluían ambos amigos.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El Equipo Escapulari-O (1972-1978) se consolida con celeridad, sus primeros diseños se centran en el ámbito político, hacen trabajos salvajes, de cruda animadversión hacia la dictadura, empleando materiales básicos y rudimentarios, propios de su condición de estudiantes. Les impacta sobremanera el asesinato a garrote vil de Salvador Puig Antich – al que dedican numerosas obras-, el golpe de estado acaecido en Chile en 1973, episodio que les hace beber de la expresividad y crudeza de los desvalidos y de las caras de horror de Goya en las escenas bélicas que describe pictóricamente. Retratan a Nixon bajo el prisma poético de Neftalí Ricardo Reyes (Pablo Neruda) en su obra «Incitación al Nixonicidio», o lo que es lo mismo, la intención de acabar con Richard Nixon a golpe fonético de verso: «Horademos a Nixon el furioso a verso limpio y corazón entero…».

Antoni Tàpies debe considerase otra de sus referencias, influjo explícito en una obra que Equipo Escapulari-O dedica a Josep María Huertas Clavería -uno de los celebres nombres del periodismo catalán, muy implicado con los barrios como objeto de tema e impulsor de la Asociación de Vecinos, entre otras cuestiones-. Clavería edita ‘Cuatre Cantons’ y Company diseña las portadas. Posteriormente, Josep María escribiría una información incómoda y mal acogida por la sociedad del momento:…»Un bon nombre de meublés [cases de cites] estan regentats per vídues de militars, pel que sembla per la dificultat que per obtenir permís per obrir-ne alguns hi va haver després de la guerra». Fruto de este texto es detenido e ingresa en la cárcel.

Escapulari-O no pasa desapercibido y prueba de ello es la determinación de Vicente Aguilera Cerní -crítico de arte, ensayista y académico de la Comunidad Valenciana-, quien incluye al grupo en la exposición que organiza en la Asociación de la Malvarrosa a favor de los presos políticos, compartiendo cartel con Jose María Yturralde, Juan García Ripollés y Jordi Teixidor, así como los grupos artísticos Equipo Crónica y Equipo Realidad.

En las postrimerías de Escapulari-O, Paco Bascuñán y Quique Company colaboran activamente con la revista ‘Marginados’, que edita el sacerdote José Antonio Bargues -recordado, entre otros motivos, por contribuir a la excarcelación de presos a los que auxiliaba en su reinserción social-. Publican ilustraciones, críticas visuales y bocetos, desconociéndose si estos fueron creados ad hoc o, por contra, fruto de una adecuación intencional de trabajos precedentes. En esta publicación coinciden con Josep Vicent Marqués, Benigno Camañas, la periodista Ana Senet y la fotógrafa Ana Torralba -profesora de fotografía en la Universidad Pontificia de Salamanca-. Aunque figuran en la mancheta de la revista -”Diseño: Equipo Escapulari-O”-, algunos de sus trabajos no fueron rubricados. Numerosas hojas reproducen imágenes y bocetos que se han encontrado en sus carpetas personales, aseverándose la existencia de una cuantiosa obra inédita y desconocida de Escapulari-O, tal y como corrobora Marisa Giménez.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Company y Bascuñán solidifican una apuesta por un diseño sustentado por un trasfondo político, cuya metodología se nutre de un proceso de reciclaje y acopio de sus influencias previas para materializar sus producciones ulteriores, propiciando un trabajo de madurez a pesar de su juventud; Bascuñán, con un explícito mensaje social en sus trabajos -carteles contra la xenofobia como el escogido para erigirse en imagen de la exposición-. Company, por el contrario, se antoja menos político, más alternativo y proclive a los fundamentos de la contracultura.

Igualmente, durante esta época decoran algunos de los míticos bares del barrio del Carmen, como La Torna o Planta Baja, y Paco Bascuñán colabora como actor con Juan Vegara -cineasta valenciano- en la representación del cuento ‘El Femater’, de Vicente Blasco Ibáñez, así como en otros proyectos audiovisuales rodados en la azotea de su piso de la calle Bolsería.

Discurren los años 80 y vuelven a coincidir con Daniel Nebot -pretérito compañero de pupitre universitario-, con quien forman el grupo ENEBECE (Nebot, Bascuñan, Company), focalizando su dedicación al diseño y trasladándose a la zona de Convento Jerusalén, cuyos aledaños comienza a albergar la incipiente «movida valenciana», polarizada en torno a bares como Pyjamarama, que acogen a la variada fauna moderna, productores, managers y grupos de música -Glamour, Comité Cisne, Vídeo, Betty Trouppe se encuentran en plena ebullición-. La bandas «con actitud punk y after-punk» Sade y Garage les encargan las carátulas de algunos de sus discos. Es en esta época cuando trabajan con Mariscal -Javier y uno de sus hermanos- diseñando la imagen para algunas de sus tiendas, como Tráfico de Moda y, posteriormente, El Señor del Caballito, del que Bascuñán responde al diseño. Por su parte, Daniel Nebot es el jefe de este área en la empresa de señalética Saludes -cuyos propietarios siempre mostraron una predilecta pasión por el arte y el diseño-. Así pues, Nebot propicia la incorporación de ENEBECE a la empresa.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquella época viajan a Berlín Occidental para visitar la Bauhaus y sus referencias, dejándose influir por todo lo que vislumbran a su paso, conectando con el movimiento okupa. Descubren que Kraftwerk -grupo icono de la música electrónica- utiliza una baliza en la portada de su LP, pictograma con el que ellos cohabitan en su trabajo. Berlín respira frescura, revolución, locura y les aporta inspiración. Alimentan sus retinas con imágenes del movimiento grafitero, okupa, y el empleo de lienzos de gran formato. A su regreso, retoman los pinceles, inspirados por Dies Irae -texto latino de poemas del siglo XIII que versa sobre el horror del fin del mundo que nos asolará- y exponen en Puerta 5 -casa privada de su amiga Paz Graullera-.

Continuando en esta línea, realizan la serie titulada ‘Los Borgia’, influencia de la novela que Apollinaire publicó en 1913, en la que la depravación, la crueldad, el veneno y la traición campan a sus anchas. Acto seguido, exacerban su lado mas punk, con un «mensaje apocalíptico y aterrador, pero inmerso ya en un contexto contemporáneo que enlaza con la literatura futurista y de ciencia ficción, según textos localizados en una de sus libretas», apunta Marisa Giménez.

José Juan Belda, Eduardo Albors y Nacho Lavernia integran Caps i Mans Diseño Industrial, así que, junto a los integrantes de ENEBECE y once diseñadores más, se unen para formar un gran colectivo que a la postre se convertirá en referente del diseño a nivel local, nacional e internacional, surgido en Valencia, con varios académicos y premios nacionales de diseño: La Nave. Por aquel entonces,  se formaliza, mediante ley orgánica, el Estado de las Autonomías, por lo que sus líderes políticos anhelan y encargan un imaginario estético nuevo con la intención de romper con los vestigios del pasado. Igualmente, trabajan para Feria de Valencia. La Nave, de este modo, posee el cóctel perfecto: mezcla talento y ocasión. Corría el año 1984.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Apenas un curso más tarde, llega a La Nave la petición de diseñar la imagen gráfica de un club en los bajos de un antiguo y señorial balneario -Termas Victoria- que posteriormente se asocia a las siglas de Asociación Cultural Termas Victoria -ACTV-, gestionado por Julio Andújar, empresario de la noche que ha estudiado arte y pretende que sea un lugar de encuentro de música electrónica y videoarte, entre otras disciplinas (nada más alejado de lo que posteriormente acaba sucediendo). En La Nave, son Paco Bascuñán, Luís González y Quique Company los que asumen este proyecto y toman como referencia un pictograma extraído de sus anteriores trabajos de señalética.

Posteriormente, es Company quien continúa, casi en exclusividad, este trabajo. Toma carteles, fanzines, invitaciones e influencias anteriores, como Francisco de Goya y sus caras desfiguradas, fotografías de torsos escorzados, Arnulf Rainer, reconocido internacionalmente por su arte informal abstracto, o la destrucción de las formas con ennegrecimientos, repintados y enmascaramiento de ilustraciones y fotografías. Company permanece fiel a su creencia de que es un lugar de cultura moderna y arte, que inaugura finalmente el videoartista catalán Toni Mercader, e, incluso, se realizan exposiciones tras ineludibles rejas de protección. Los diseños de Company y Bascuñán para ACTV tienen una clara influencia de la Naranja Mecánica y de William Burroughs -”novelista estadounidense de prosa experimental, ligado a la generación Beatnik y considerado padrino y gurú de la generación rock-punk posterior”- y Quique Company retoma aquí sus cuadros más pornográficos para los carteles del local.

Rondan los años 90 y el comienzo de La Esfera Azul -”espacio cultural alternativo, ubicado en pleno barrio chino de Valencia, en un antiguo cabaré de los años 50 que conjugaba distintas disciplinas artísticas”-, que irrumpe con fuerza en el panorama artístico valenciano. Casi por casualidad, Marisa Giménez y Lupe Frígols conocen a Quique Company a través de Totó -Tolsten Fritz-, compañero de piso y artista alemán, quien por esas fechas vivía en una casa okupada. Company se vio fascinado por La Esfera Azul, de tal modo que irrumpió en el proyecto, con voluntad colaboradora, de la mano de una propuesta de logotipo para el espacio -«Quique Company hacía poco había expuesto en el IVAM, en un retrospectiva de los 20 mejores diseñadores, y, claro, cuando supimos quién era, para nosotras fue un honor (…) en La Esfera, Quique se convierte en uno más de la casa y nos habla de Paco Bascuñán nada más llegar. Por supuesto, lo llamamos y hacen un total de tres exposiciones juntos -una de collage, dedicada a sus influencias alemanas, entre los que encontramos a Klaus Nomi, otra con Ángel Borafull y otras individuales-”, matiza Giménez.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquel momento, Quique Company ya no vive con Tolsten Fritz, que concibió todo el proceso de okupación como una intervención, – a la manera del Merzbau de Kurt Schiwtters-, una instalación viva con sugerentes pinturas, luces, cristal, reflejos, objetos encontrados y música sonando en directo. Una obra de arte efímero terminada con la recepción de la carta de desalojo del juzgado y una gran fiesta de inauguración, despedida y cierre -portada del El País CV-, a la que asistieron desde Carmen Alborch, Santiago Segura -”que vino expresamente”-, grupos de música como los Borbones o Las Máquinas y lo más representativo de la cultura de aquellos años.

Con posterioridad, Company se traslada a la localidad castellonense de Fuentes de Ayodar (son momentos difíciles para él) y Paco Bascuñán se hace cargo íntegramente de la imagen de La Esfera Azul. Apenas vuelven a verse hasta coincidir en la exposición que el MUVIM dedica a La Esfera Azul, con motivo de sus diez años de trayectoria, para la que preparan un políptico de seis lienzos cada uno. «Sin saber uno lo que hace el otro. Lo resolvemos como un cadáver exquisito. Hasta el día de la inauguración no veremos la pieza completa. Cuando al final lo vimos, hacía tiempo que no encontraba a Quique tan satisfecho y que yo no me emocianaba tanto», manifestaba Bascuñán.

Quique Company fallece en 2005. Un año más tarde, Paco Bascuñán organiza una exposición homenaje en su pueblo natal (Fuentes de Ayodar). «Él era genial en cualquiera de sus manifestaciones (…) uno de esos genios discretos a los que les viene grande el mundo», rubrica Bascuñán.

Paco Bascuñán muere el 28 de septiembre de 2009. En ese momento estaba terminando de escribir su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Era el primer diseñador invitado a integrar la célebre institución. «Él mantiene viva la inquietud y la curiosidad que siempre le acercó a la cultura de su tiempo. (…) El compromiso con las causas que considera justas, así como la capacidad de riesgo, seguirá trillando su destino», concluye Marisa Giménez.

Detalle de la obra 'Las palabras incorrectas' (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Detalle de la obra ‘Las palabras incorrectas’ (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las Naves reúne 30 años de diseño valenciano

Tres décadas de diseño
Organizada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Hasta el 5 de septiembre

Acercar y dar a conocer una parte de los treinta años de diseño gráfico e industrial en la Comunidad Valenciana a todos los públicos y poner en valor el talento y gran trabajo de los profesionales que viven y trabajan en la Comunitat Valenciana. Y hacerlo de una manera accesible, cercana, donde el visitante pudiera tocar, disfrutar y manipular cada uno de los diseños. Estos son dos de los principales objetivos de la exposición Tres décadas de diseño, una muestra organizada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV) y comisariada por Marisa Gallén y Carmina Ibáñez, del estudio Gallén+Ibáñez.

Esta actividad, enmarcada dentro del programa #30ADCV, pretende reunir y mostrar algunas de las piezas más icónicas y representativas que han desarrollado durante estos años los diseñadores valencianos. La exposición, que se encuentra en Las Naves, ha sido prorrogada en las últimas semanas y se podrá visitar hasta el próximo 5 de septiembre.

La muestra presenta tres escenografías para las tres décadas de vida de la ADCV (1985-1995/1995-2005/2005-2015) y pretende reflejar el espíritu que dio personalidad formal a cada una de estas décadas a partir de escenografías configuradas con obras de los socios profesionales y empresas asociadas. “Queríamos mostrar una exposición donde convivieran con naturalidad las piezas de diseño, tanto gráfico como de producto, de los socios de la asociación en estos 30 años”, explica Carmina Ibáñez.

Una de las instalaciones de la exposición 'Tres décadas de diseño'. Imagen cortesía de Las Naves.

Una de las instalaciones de la exposición ‘Tres décadas de diseño’. Imagen cortesía de Las Naves.

“Para ello intentamos dar cabida al mayor número posible de piezas de los socios. Al tratarse de escenografías, las piezas debían ser armónicas entre sí y configurar ambientes habitables. Este peculiar concepto expositivo permite al visitante el contacto directo con el diseño ya que hemos orientado la puesta en escena para ser paladeada sin las restricciones habituales que impiden el acceso a las piezas y al disfrute de aquellos aspectos que van más allá de lo visual. En esta exposición se puede hojear un libro, sentarse en un sillón o abrir los cajones. De este modo el visitante puede analizar cómo el diseñador plantea un proyecto atendiendo a diferentes aspectos como la ergonomía, el confort, los valores táctiles de los materiales, la secuencia de un libro, etc”, destaca Marisa Gallén.

Tres décadas de diseño reúne algunas de las piezas más icónicas del diseño valenciano, como la estantería Literatura de Punt Mobles, el sillón Gong de José Juan Belda, la etiqueta del Premio Nacional Daniel Nebot para Maduresa (Bodega Celler del Roure), el primer cartel de Nude o el botijo La Siesta de Hector Serrano.

Sin embargo, hay muchas otras que no han podido estar presentes. “Al comisariar esta exposición nos hemos dado cuenta de que la historia del diseño valenciano se está perdiendo. Hay muchísimas piezas que fueron grandes protagonistas del diseño nacional e internacional de las cuáles quedan escasos ejemplares. Bien porque las empresas no guardan los muebles descatalogados o porque no ha habido una iniciativa pública para preservar ejemplares de estos diseños y los pocos ejemplares que quedan en manos privadas no se prestan por miedo a perderlos o estropearlos”, comenta Ibáñez.

Pasar un rato en esta muestra, sentarse en sus muebles, consultar sus libros, admirar sus carteles… es una manera de entender la evolución del diseño en estos años. “Durante los años 80 se produjo el boom del diseño español. Sin embargo, no existía en el mundo empresarial una cultura del proyecto, fue la administración pública la abanderada del diseño. La recién estrenada España democrática pretendía integrarse en Europa y el diseño se contempló como una herramienta imprescindible para conferir un plus de eficiencia e imaginación que le permitiera competir en el libre mercado. En esta década, el diseñador era visto como alguien más ligado a la moda o al arte y que o bien podía lanzarte a la fama con un producto estrella o te hundía la empresa con sus locas ideas creativas. En los 90, sobre todo tras la crisis del 93, se produjo un cambio hacia formas más contenidas y muchas empresas empezaron a contemplarlo como un elemento fundamental para su estrategia empresarial. Además, fue en esta década cuando se reguló la enseñanza del diseño”, subraya Gallén, que del 85 al 91 vivió uno de los momentos más estimulantes de la explosión del diseño valenciano en el colectivo La Nave.

Una de las instalaciones de la exposición 'Tres décadas de diseño'. Imagen cortesía de Las Naves.

Una de las instalaciones de la exposición ‘Tres décadas de diseño’. Imagen cortesía de Las Naves.

Para Nacho Lavernia, socio fundador y presidente de la asociación durante los años 1992-1996: “Se vivía con la sensación de que todo estaba por hacer. De que estábamos construyendo algo, haciendo país. Era un momento estimulante, lleno de ilusión y muy propicio al esfuerzo colectivo. La administración pública tenía ideas y estrategias para modernizar el tejido productivo valenciano. Y en este contexto la Asociación era una herramienta importante de su política industrial. Lo sabíamos y queríamos aprovecharlo porque estar juntos nos parecía importante.” De esta década son piezas tan representativas como la Lámpara Tauré de Eduardo Albors, la Vajilla Aymara de Pepe Gimeno, el cartel Franchise to Spain de Paco Bascuñán o la ya mencionada estantería Literatura de Vicent Martínez.

A partir de la segunda década (1995-2005) el diseño ha entrado a formar parte de la cultura empresarial y será la demanda industrial la que absorba la mayor parte de los esfuerzos reemplazando a la administración pública en la promoción del diseño. Para Mac Diego, presidente de la asociación entre los años 2001-2005, “el ordenador es una herramienta de trabajo imprescindible y la llave de acceso, con un sólo clik, a toda la cultura visual mundial”. De estos años encontramos piezas firmadas por CuldeSac, Ximo Roca, Carlos Tíscar, Miguel Herránz, Sandra Figuerola + Marisa Gallén, Paco Bascuñán, Ramón Pérez, Mac Diego, Pepe Gimeno, Vicente Gallega, Juan Martínez Estudio, Juan Nava, Didac Ballester o Ibán Ramón.

Hasta llegar a su época más reciente, marcada según Kike Correcher (presidente de la asociación entre los años 2005-2006) por dos fenómenos: “El positivo empuje de una nueva generación de profesionales con una visión mucho más global, y el negativo advenimiento de una crisis económica que dura hasta nuestros días”. Para Marisa Gallén, “la generación fundacional ha demostrado en su madurez un gran nivel profesional, ha logrado situar el diseño valenciano en el panorama nacional e internacional y, en su labor docente, ha contribuido a formar a la segunda generación. Por primera vez tenemos dos generaciones de diseñadores trabajando simultáneamente y con un alto grado de compromiso con la profesión”, concluye.

De esta última etapa encontramos proyectos de estudios tan consolidados como Lavernia & Cienfuegos, Pepe Gimeno, Gallén+Ibáñez, Carlos Tíscar… y, además, nuevos proyectos de diseñadores más jóvenes que despuntan por su talento tanto a nivel nacional como internacional. Ejemplos como Yonoh, Odosdesign, Inma Bermúdez, Borja García, Nueve Estudio, Estudio Merienda, Pixelarte, Yinsen, Luis Eslava, Menta y muchos otros que han posicionado a Valencia como una de las capitales del diseño.

En definitiva, una muestra donde el visitante está invitado a pasar, ver y tocar, y sobretodo a disfrutar de la exposición desde el respeto a las obras expuestas. La exposición, realizada en colaboración con  Las Naves, se inauguró el 28 de mayo, y está producida por Ricardo Alcaide y patrocinada por la Fundación Banco Sabadell.  Además contó con las colaboraciones de Finsa, OTH y Turia como cerveza oficial. En ella, también se podrá visionar un video que complementará virtualmente esta retrospectiva del diseño valenciano.

 

Cazadoras Asociados pintan a Crimea

Crimea, por Cazadoras Asociados
Café Malvarrosa
C / Historiador Diago, 20. Valencia
Hoy viernes 28 de marzo, de 20.00 a 23.00 horas

Ya habían hecho una exposición express en una finca por la Petxina, ocupando las paredes de la escalera y vendiendo alguna que otra pieza entre subidas y bajadas de piso. Ahora repiten experiencia, tras haber pasado un cierto tiempo que se les hacía largo. Reunidos en el Café Malvarrosa, barruntando proyectos que no terminaban de ver la luz, decidieron espolear el ánimo con un arranque súbito. José Morea propuso una exposición sobre Crimea, porque allí terminó la segunda gran guerra y parecía iniciarse la tercera, y motivados por tan explosiva declaración de intenciones el colectivo Cazadoras Asociados se puso manos a la obra. El resultado, fruto de ese trabajo express, se verá hoy viernes en el Malvarrosa: 12 obras de 12 artistas con el conflicto ucraniano como excusa creativa.

Obra de Ximo Amigó para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Obra de Ximo Amigó para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

“Crimea se plantea más como concepto, que como cuestión política”, explica Morea, que tampoco descarta el trasfondo ideológico, porque “a los artistas nos preocupa lo que pasa a nuestro alrededor”. Y lo que pasa allá a lo lejos, con Rusia volviendo a aparecer como el malo de una película con enrevesada trama, ha servido de acicate a los artistas de Cazadoras Asociados, mezcla de sustantivo femenino y adjetivo masculino como prueba de la contradicción que motiva al grupo. Un grupo formado por 18 artistas de diferentes estilos y motivaciones que, reducido para esta ocasión a 12, han encontrado en Crimea el objeto de sus respectivas propuestas plásticas.

Juegos de palabras

Las hay, lógicamente, de todas formas y colores: “Desde el pop a la abstracción lírica, pasando por la figuración fría”, según revela Joan Verdú, que junto a Ximo Amigó, Julio Bosque, Calo Carratalá, Toni Doménech, Marcelo Fuentes, Antonio Girbes, JARR, Guillermo Peyró Roggen, Manolo Rey, Pepe Romero y el propio José Morea, conforma la docena de Cazadoras Asociados en torno a Crimea. Los desastres bélicos siempre han concitado la mirada entre estupefacta y crítica de los artistas. Quizás porque lo real de la experiencia humana, en tanto hábitat de lo incognoscible, es después de todo el motor de la creatividad: de la nada, o partir de su experiencia, nacen a duras penas ciertas pinceladas de vida.

Obra de Marcelo Fuentes para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Obra de Marcelo Fuentes para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Joan Verdú, por ejemplo, se centra en el juego de palabras. De manera que Crimea deja de ser Crimea, para convertirse en A crime por la simple traslación de una de sus letras. Y, así, el crimen, sin duda triste paisaje de todo conflicto bélico, aparece como una de las referencias mayores en la obra express de Verdú, amortiguador jocoso de ese fondo real que nubla el pensamiento durante la guerra. José Morea también hurga en la llaga del dolor con cataplasmas lingüísticas. En su caso, Crimea se transforma en Lacrimea. Una lágrima roja fruto de la herida abierta en la extinta Unión Soviética, de la que sigue manando un río de sangre roja.

Nada corriente

Como señalan Morea y Verdú, cada cual ha tratado el tema de Crimea a su manera,  a veces con alusiones más o menos directas, o bien abordando la irrupción de la nueva bestia con veladuras, metáforas o abstractos acercamientos. “No somos una corriente artística, porque cada uno es de su padre y de su madre, pero sí es verdad que solemos crear en torno a determinadas temáticas”, apunta Joan Verdú. En este caso, Crimea, como antes lo fue el tema de la escalera. Y luego vendrán otros. De hecho, ya tienen prácticamente cerradas las dos próximas exposiciones express, que prefieren no adelantar. Una en el refugio del Instituto Lluis Vives y la otra… “Mejor no lo pongas, porque falta sellar el acuerdo”, apunta Verdú.

Obra de Guillermo Peyró Roggen para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Obra de Guillermo Peyró Roggen para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

“Huyendo de lo comercial”, explica Morea, Cazadoras Asociados busca mediante todas estas intervenciones plásticas de un solo día, que el arte se salga de las vías convencionales para iluminar otros derroteros, otras salidas de madre. El Café Malvarrosa, donde ahora suelen reunirse después de hacerlo en el antiguo estudio de Paco Bascuñán, será el nuevo laboratorio de experimentación de este inquieto, cáustico, dubitativo e imprevisible colectivo de artistas ahora en pie de guerra. Mejor dicho, a pie de guerra. Les duele lo que pasa y van y lo pintan.

Obra de José Morea para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Obra de José Morea para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Salva Torres