Ruta del Bacalao

#MAKMAArte
‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’
Comisariado: Alberto Haller, Antonio J. Albertos y Moy Santana
València Capital Mundial del Diseño 2022
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Del 3 de marzo al 12 de junio de 2022

Decía Fernando Poblet, azote de la movida madrileña, que algunos pensaban que se trataba de una foto mal hecha. Una foto que, en cualquiera de los casos, produjo una infinidad de grupos musicales y artistas hoy todavía celebrados como el no va más de una subcultura que abrió de par en par las puertas de un país con olor a naftalina, recién salido de la muerte de Franco. Eso sucedía en Madrid, porque en Valencia la movida adquiría la forma de una Ruta del Bacalao “estigmatizada”, síntesis de “todo lo malo”, según resaltó Alberto Haller, comisario junto a Antonio J. Albertos y Moy Santana de la exposición ‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’.

Para poner en valor lo que fue la movida valenciana, asociada a esa Ruta vinculada con el solo vicio, el IVAM acoge una muestra del mejor diseño valenciano, protagonizada por cuantos alumbraron con sus trabajos la oscura imagen de aquella subcultura hoy revisitada. Un total de 132 carteles, 86 hojas de mano y dos películas documentales dan cuenta de ese alumbramiento, una vez que los focos dejan de dirigirse hacia el lado sombrío de la Ruta del Bacalao, para subrayar la creatividad artística que tuvo lugar entonces.

IVAM. Ruta gráfica
‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’, en el IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

“Reivindicar su aspecto positivo no puede ser más pertinente”, insistió Haller, responsable de Barlin Libros, la editorial que se ha encargado de recopilar todo el material en un volumen de gran valor testimonial y gráfico. “Tan inaudito es el hecho de que nadie antes hubiese pretendido poner en valor el diseño en torno a la Ruta, como inconmensurable es el trabajo de documentación y búsqueda llevado a cabo por Antonio J. Albertos y Moy Santan resumido en estas páginas”, apunta Haller en el ‘Apunte final’ del libro.

La función de los carteles que integran la exposición del IVAM, distribuidos en bloques temáticos siguiendo la estela de las discotecas que protagonizaron la Ruta, era, en su origen, “meramente instrumental, acarreando con ello una enorme volatilidad por su teórica ausencia de valor”, explica Haller, quien añade: “Como suele suceder, es el factor tiempo el que acaba generando la nueva mirada que aquí se propone”.

Una joven observa los diseños de Quique Company y Paco Bascuñán en la exposición ‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’, en el IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

“El diseño valenciano o se ha contado mal o no se ha contado y vosotros lo habéis sabido contar”, dijo Xavier Calvo, director de València Capital Mundial del Diseño 2022, en cuyo marco se presenta una muestra “mezcla de saberes que no de disciplinas”, señaló Nuria Enguita, directora del IVAM, permitiendo con su acogida esa puesta en valor de  diseñadores que, como Paco Bascuñán y Quique Company, dignificaron con su trabajo la sórdida imagen de la movida ofrecida por medios de comunicación y ciertos sectores sociales y políticos.

‘Ruta gráfica. El diseño de sonido de València’ agrupa esos carteles trazando un recorrido por las salas y discotecas que los impulsaron, como Barraca, Puzzle, Spook, Espiral, Chocolate o ACTV, de cuya imagen, ya icónica, se ocuparon Bascuñán y Company, bajo la atenta mirada del promotor Julio Andújar. Carteles realizados por artistas de la talla de Javier Mariscal, Sento Llobel, Micharmut, Daniel Torres, Mique Beltrán, Paco Roca o Ramón Marcos, sin olvidar a Armando Silvestre, Elisa Ayala, Pablo Mira, Nacho Garrido o Manuel Olías.

Una joven, fotografiando una pieza en la exposición ‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’, en el IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

La imagen amable ahora ofrecida al calor de tan insigne nómina de artistas se halla, no obstante, en consonancia con el contenido de unos carteles que revelan la intensidad emocional latente en aquel momento de explosión libertaria, tras el fallecimiento del dictador. Carteles que, “de manera más o menos explícita, reivindicaban el uso de las drogas, desde el tabaco a la mescalina”, tal y como se apunta en el libro.

“También encontramos campañas que utilizan recursos de una violencia excesiva, y otras que evidencian prácticas sexuales extremas como el sadomasoquismo”, aunque lo cierto, se añade, “es que una parte significativa de la producción de carteles cumplía la función más bien instrumental de anunciar la programación a su potencial clientela”. El fútbol, los toros o las paellas eran temas recurrentes, así como los iconos de la cultura popular, marcas de tabaco, discos de referencia o fotogramas de películas. “En este sentido, sí que estaba todo permitido”, según se recoge en el volumen de Barlin.

El ilustrador Manuel Olías (izda), explicando detalles de una de sus obras en la exposición ‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’, en el IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

Como señala Poblet de una forma poética, la actitud vital de cuantos transitaban por la movida, en el caso valenciano recorriendo las discotecas, debía tener como dieta “una buena alimentación a base de decibelios y todas esas cosas, amén de unas excelentes bolsas debajo de los ojos para guardar la noche”. Noches en vela o velando armas en torno a una música que propiciaba tanto la resaca de una libertad anhelante, como de una creatividad artística asociada a esa sensación de que todo estaba permitido.

“Aquella efervescencia en torno al ecosistema de las discotecas nos dio la oportunidad a muchos diseñadores e ilustradores de jugar y experimentar con la imagen”, apunta Paco Roca en ‘Ruta gráfica’, donde a su vez se recoge lo siguiente: “Si bien forma parte del imaginario colectivo todo aquello relacionado con la música, el apartado gráfico del que se acompañó ha permanecido -hasta ahora- oculto en buena medida”.

“Lo más relevante del libro y de la exposición es la creación de un relato que Valencia se merecía”, resaltó Haller, harto, como el propio Albertos, de que únicamente se haya asociado la Ruta del Bacalao con las drogas. Ahora toca, a través de la muestra del IVAM, disfrutar con la imagen más reconfortante de toda aquella explosión creativa del diseño valenciano, a falta de “mostrar la complejidad de la Ruta, que está todavía por trabajar”, concluyó Enguita.

‘El beso’, de Quique Company, en la exposición ‘Ruta gráfica. El diseño del sonido de València’, en el IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.