Amarillo Negro

AmarilloNegro, de Laureano Núñez
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
C/ Pintor Domingo, 18 bajo. Velluters, Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2018

En el momento en que pusimos un pie en la exposición comprobamos lo esclarecedor que resulta el titulo de ésta con las obras que se encontraban colgadas. Y es que todas ellas estaban compuestas por amarillo y por negro, ya fuera de manera conjunta o aislada. En este segundo caso monocromático se adoptan algunos métodos de creación distintos. Debemos destacar también que se alterna el tipo de soporte, algunas veces se usa el lienzo, otras la tabla. Pero es que aparte, las obras tienen una amplia gama de texturas realizadas ya sea con telas o con la propia pintura.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Llegados a este punto nos hicimos varias preguntas. La primera y posiblemente la que más fuerza tomó en nuestras mentes fue por qué solo amarillo y negro como pigmentos. En un inicio pensamos que posiblemente debido a que, para el autor, estos colores tienen cierto simbolismo. Llegamos a pensar antes de llegar a la inauguración que tal vez el autor jugaría con la composición y los colores, en un estado puro, de una manera similar a la que haría Mondrian, donde la estética radicaba en la armonía compositiva y la pureza cromática.

La verdad es que esto no ocurrió. Sí que que hay composición, pero no es como lo hace Mondrian. Pocas veces es perfecta la delimitación entre los colores, si con perfecta nos referimos a una línea completamente recta que delimite a ambos, más bien, en la mayoría de los casos, se trata de un cambio transitorio. Los colores tampoco se encuentran en su forma más pura, sino que más bien se encuentran en una especie de “cromatismo contaminado”. Con esto nos referimos a que ni el negro ni el amarillo se encuentran aislados totalmente. Los amarillos se encuentran ennegrecidos, como cubiertos por hollín. Por el contrario, en algunas obras se puede ver como la parte negra se encuentra por encima del amarillo, lo contamina, puesto que ésta deja ver lo que hay debajo. Además, formalmente se contrapone la densidad líquida del negro con la levedad vaporosa del amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Estos juegos de tonalidades dan a entender que lo que se está mostrando es una especie de lucha cromática en la que los pigmentos tienen una especie de relación de simbiosis, pero, a su vez, de rechazo. Es como el Yin y el Yang. Uno no puede existir sin el otro. Se necesitan y rehúyen al mismo tiempo. Se trata de un diálogo  entre luz y oscuridad. Del silencio del corruptor, el negro, a la agonía de aquel que ha perdido su luminosidad y júbilo, el amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Cuando ya pudimos hablar con Laureano Núñez le hicimos la pregunta que tanta respuesta necesitaba para nosotros, ¿por qué amarillo y negro? Él nos respondió que no tenía un por qué en sí. Siempre había trabajado con el negro, pero añade algunos colores para acompañarlo. Normalmente, estos colores son cálidos y el rojo sería un ejemplo de ellos. De hecho, en la galería había otras obras de ese tipo, pero que no se expusieron porque no se adecuaban a la exposición en sí.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

También quisimos saber cómo realizaba lo que antes llamamos “cromatismo contaminado”, a lo que nos dijo que ambos colores comienzan siendo trabajados en su forma más pura y a raíz de ese punto, se modifican. De hecho, muchas de las obras comienzan siendo totalmente amarillas, lo que demuestra que, efectivamente, el negro es quien se abalanza sobre el amarillo. No son colores independientes.

En cuanto a las texturas, sobre todo fue importante el hecho de que incorporase telas como la tarlatana. Esta tela, como nos dijo, es muy buena para trabajar, puesto que no caerá ni estropeará el cuadro, como ha pasado algunas veces con otras obras del siglo XX.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

En cuanto a qué es lo que lo que observamos, Laureano nos habló de que se trata de un paisaje. Un paisaje que dependiendo de la persona será de un tipo u otro debido a la gran capacidad evocadora que presenta la obra. Él trabaja mucho con la línea del horizonte, algo que se puede ver en muchas de las obras expuestas. Este recurso formal tan sencillo – una línea horizontal en medio del cuadro – da lugar a que pueda aparecer en nuestra cabeza la imagen de una playa, por ejemplo. Y es que este tipo de ideas probablemente se encuentren dentro de nosotros porque tenemos tradición estética. Ésta nos permite percibir, a veces de manera inconsciente, cierto tipo de imágenes y las ideas que revelan a través de pequeños detalles, como en este caso, la línea del horizonte. Este concepto de memoria visual en que las imágenes trascienden incluso entre civilizaciones fue una de las grandes propuestas de Aby Warburg, y es una idea que bien podemos incluir en estas obras debido a su alto potencial sugerente .

Así pues, la exposición de las obras estuvo muy cuidada y la obra de Laureano es sin duda para nosotros algo muy original y digno de observar con detenimiento para realizar un diálogo interior con ella, puesto que, como ya sabemos, en cuanto a este tipo de arte no figurativo, toda opinión y consideración acerca de una obra puede ser aceptada por la persona que la observa.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

14 Mostra de Arte Gas Natural Fenosa

Convocante: Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC)               Dotación: De 7.000 a 15.000 €.
Modo de presentación: envío de propuestas
Plazo de admisión: hasta el 15 de junio de 2016

Bases de la convocatoria
1. Participantes y obras
1.1. Con el objeto de promocionar y dar visibilidad a los nuevos valores artísticos, se convoca la 14ª Mostra de Arte Gas Natural Fenosa a la que podrán concurrir con una sola obra artistas nacidos o afincados en España.
1.2. Los participantes tendrán completa libertad temática y serán admitidas todas las técnicas, procedimientos y tendencias artísticas.
2. Presentación de documentación
2.1. Los interesados deberán remitir el formulario de inscripción (link a: http://artistasmac.com/14mostra/), disponible en la página web del MAC, antes de las 14.00h (GMT +1) del 15 de junio de 2016. Dicho formulario, que deberá ser debidamente cumplimentado exclusivamente online, consta de los siguientes campos:
a) Datos personales del participante.
b) Ficha técnica de la obra presentada.
c) Texto explicativo de la obra.
d) Un máximo de tres fotografías de la obra presentada a concurso, y un link si se trata de un vídeo.
e) Currículo profesional ordenado cronológicamente desde la actividad más reciente.
f) Breve dossier artístico con fotos de obras recientes.
g) Fotocopia del DNI (y documento acreditativo de residencia para los afincados en España).
h) Aceptación de las bases de la 14ª Mostra.
i) Aceptación de las condiciones en cumplimiento de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).
3. Proceso de selección
3.1. El proceso de selección constará de dos fases:
a) Preselección: tras el cierre del plazo de presentación de inscripciones, el jurado realizará una preselección de las obras presentadas. El MAC hará pública la preselección del jurado, en la última semana de julio de 2016, a través de su página web y se pondrá en contacto con todos los artistas preseleccionados para indicarles el periodo de recepción de las obras.
b) Selección: de entre las obras recibidas en el plazo indicado, el jurado realizará la selección definitiva, cuyo resultado será publicado en el sitio web del MAC y comunicado a los autores seleccionados.
4. Premios
4.1. Se establecen los siguientes premios y sus respectivas dotaciones económicas:
Primer premio: 15.000€
Segundo premio: 10.000€
Tercer premio: 7.000€
Cantidades sujetas a la retención fiscal vigente en el momento del pago.
4.2. El jurado podrá declarar desierto cualquiera de los premios.
4.3. Las obras premiadas y todos sus derechos pasarán a formar parte de la Colección de Arte Contemporáneo Español de Gas Natural Fenosa.
5. Jurado
5.1. El jurado de la 14ª Mostra estará integrado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito de la cultura y la creación artística. La composición del jurado se hará pública coincidiendo con la publicación del fallo del concurso.
5.2. La decisión final del jurado se hará pública en el mes de septiembre de 2016, coincidiendo con la inauguración de exposición.
5.3. La decisión del jurado será inapelable y a éste corresponde resolver cualquier circunstancia no prevista en estas bases. La interpretación de estas bases es cometido exclusivo de los miembros del jurado.
6. Exposición
6.1. Las obras seleccionadas pasarán a formar parte de una exposición colectiva que se celebrará en el MAC de A Coruña en septiembre de 2016.
6.2. Las pinturas, dibujos y fotografías deberán presentarse preparadas para su exhibición.
6.3. Las obras en formato audiovisual serán remitidas en una memoria USB y deberán adjuntar indicaciones técnicas para su correcto montaje y exhibición.
6.4. Las esculturas no podrá exceder los 100 kg de peso.
6.5. No se admitirán obras realizadas en materiales peligrosos para su transporte, manipulación o para la integridad de la propia obra.
7. Remisión, cuidado y devolución de obras
7.1. Los gastos de embalaje y transporte correrán a cargo del artista. Dichas obras podrán ser enviadas por cualquier medio de transporte o depositadas personalmente en las dependencias del MAC. El embalaje debe asegurar la integridad de la obra y ser reutilizable, de tal forma que la devolución de las obras seleccionadas se pueda realizar en el mismo embalaje.
7.2. En ningún caso se aceptarán obras en mal estado o que no ofrezcan todos los elementos necesarios para su correcta exposición.
7.3. Las obras seleccionadas no premiadas serán retiradas a partir de la clausura de la exposición en un plazo máximo de quince días. Podrán retirar las obras sus autores, personas autorizadas y agencias de transporte previo aviso.
7.4. El hecho de no retirar las obras implicará la cesión de las mismas por parte de sus autores a una institución cultural, docente o de carácter humanitario, autorizándose expresamente al MAC a efectuar la entrega de las mismas. El MAC no responderá de pérdidas, roturas, robos, daños o cualquier otro desperfecto que pudiera producirse. En ningún caso las obras pasaran a formar parte de la Colección de Arte Contemporáneo Español de Gas Natural Fenosa.
7.5. El MAC emitirá una póliza de seguro que cubrirá las obras durante su estancia en el museo.
7.6. El MAC pondrá el máximo celo en el cuidado de las obras recibidas pero declina toda responsabilidad por eventuales daños, extravíos, robos o cualquier otra circunstancia que pudiera producirse durante su envío y devolución.
8. Otras condiciones
8.1. Los artistas seleccionados autorizarán que se cite su nombre, así como la reproducción gráfica de las obras seleccionadas y sus respectivos textos explicativos para cualquier tipo de difusión o publicación que el MAC considere oportuno hacer.
8.2. La participación en la Mostra implica la total aceptación de estas bases y la conformidad con la decisión del jurado.
8.3. La organización se reserva el derecho a hacer modificaciones o tomar iniciativas no reguladas en estas bases, siempre que supongan mejoras que afecten directamente al éxito del certamen.
Premio Julián Trincado
El Ayuntamiento de A Coruña, dentro de la presente edición de la 14ª Mostra, convoca el Premio Julián Trincado, dotado con 6.500€, conforme a las siguientes bases:
1. El premio se otorgará a la mejor obra de autor gallego presentada a la Mostra.
2. El premio será único, no pudiendo ser dividido.
3. El premio no podrá ser declarado desierto.
4. El jurado será el de la correspondiente edición de la Mostra, integrándose en el mismo un representante municipal designado por la Alcaldía.
5. El fallo del jurado será inapelable.
6. La pieza ganadora pasará a ser propiedad del Ayuntamiento de A Coruña.
7. El Premio Julián Trincado se rige por las mismas normas que la Mostra.
Para más información pincha aquí
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Cámaras en el exilio

Fotógrafos valencianos
Proyección internacional a través del exilio

En un mundo plagado de imágenes que viajan a velocidad de vértigo a través de Internet y las redes sociales, qué distingue a un artista de la fotografía de un profesional o un aficionado. Un cúmulo de factores difíciles de cuantificar. La mirada, la perspectiva, el encuadre, el punto de vista… Amén de una técnica más depurada, el artista aporta su visión personal, a través de la cual un fragmento atrapado de la realidad muda en arte al aportar un ángulo diferente, otra manera de ver las cosas que provoca en el espectador una reacción de identificación o rechazo.

La fotografía artística en Valencia incluye un amplio catálogo de autores, obras y tendencias unidos por un denominador común. El exilio a Madrid, Barcelona u otra gran capital europea es obligatorio si se desea lograr una proyección internacional. “En los ochenta el mundo de la fotografía artística estaba atomizado y habían más oportunidades para los nuevos creadores”, comenta Juan Pedro Font de Mora, de la librería y galería fotográfica Railowsky. “En los últimos años se ha ‘recentralizado’ en Madrid y los catalanes viven inmersos en su propio espacio y sólo se interesan por sus propias producciones”.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado.

El ‘cándido’ artesano

Pese a esta situación, dos grandes veteranos, Joaquín Collado y Francisco Moltó, han visto recompensada su larga trayectoria. Durante la primavera de 2014 se celebraron actos y exposiciones para rescatar la ingente obra de Collado, que también se expondrá, a partir del próximo 8 de octubre, en la galería Clément Kauterde París. Collado inició su actividad fotográfica a principios de los años cincuenta y a lo largo de varias décadas su mirada amable, próxima y humana captó la evolución de la sociedad valenciana. “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”, dice el fotógrafo que mejor ha captado la realidad en tonos de grises del Barrio Chino.

De niño, Francisco Moltó fantaseaba con la idea de ser aviador y espía, y muy joven empezó a hacer fotos en el Puerto, a los aviones de Manises y a la gente con quien se cruzaba en sus viajes. La exposición Rostros de ciudad,  presentada la primavera pasada en el MuVIM, reunía un centenar de sus instantáneas realizadas entre 1962 y 2009. También es autor de Stockholm, una galería de imágenes captadas a la intemperie de una hermosa y fría ciudad sueca, Estocolmo.

Fotografía de Paco Moltó.

Fotografía de Paco Moltó.

Fiel a la cámara analógica y al blanco y negro, Moltó se incluye en la llamada fotografía cándida, emparentado con Salomon, Cartier-Bresson, Evans, Winogrand o Català-Roca. Es un cazador de imágenes en el bullicio de la calle. “Fotos de gente vista de modo muy simple, como a través de los ojos de los paseantes; la humanidad del momento”, señaló Moltó en la inauguración de su muestra citando a Robert Frank.

Junto a estos veteranos de avanzada edad, otros fotógrafos valencianos han alcanzado la consagración en el mundo del arte: Eduardo Nave, Sergio Belinchón, Ricardo Cases, Julián Barón y Xavier Mollà.

Fotografía de Eduardo Nave.

Fotografía de Eduardo Nave.

Atentados de ETA

La impresión que le produjo a Eduardo Nave el atentado de la ETA contra el padre de un compañero, Manuel Broseta, fue el punto de inspiración de uno de sus principales trabajos, A la hora, en el lugar, una crónica desnuda del horror que reúne 45 escenarios donde la banda ETA ejecutó sus crímenes.

Ricardo Cases nació en Orihuela, pero estudió periodismo en Bilbao y ha trabajado como fotógrafo de prensa en El Mundo y varias revistas. Es uno de los autores incluidos en la Biblioteca de LaFábrica en su colección de bolsillo. Imágenes de caza y personajes pintorescos atraen el interés de una cámara que atrapa el momento sin concesiones estéticas. Su mirada rehúye la imaginería pop y se centra en las pulsiones que laten bajo la superficie banal, kistch y poco glamurosa de la España contemporánea.

Sergio Belinchón trabaja actualmente en Berlín, también en forma soporte vídeo. Los temas sobre los que gira su obra son la ciudad como escenario, la transformación del territorio, el turismo y los espacios donde la realidad y la artificialidad se confunden. Muchos de sus proyectos hablan de la relación que el ser humano establece con este entorno desde su ausencia.

Julián Barón se especializa en fotolibros, proyectos comprometidos con la actualidad, como los que ha publicado sobre la muerte de Franco o el relevo del Rey. Relatos sin palabras basados en una personal manipulación de imágenes televisivas.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondencia amb Mediterránia en el Museo de Etnologia de Valencia.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondència amb Mediterrània en el MuVIM.

La exposición del MuVIM Correspondència amb Mediterrània reúne la primera obra individual de Xavier Mollà presentada en un museo valenciano. Desde su objetivo, el Mediterráneo es como “la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor”, dice Mollà. Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta 2015, divididas en diversos capítulos que despliegan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el tránsito de personas, entre los que se incluye el drama del éxodo  provocado por la Guerra de los Balcanes u otros conflictos.
No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía para “demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirma el fotógrafo de Ontinyent.

Históricos

La maldición del obligado exilio de las cámaras se proyecta también hacia el pasado. Autores como José Martínez Sánchez (1807-1874), retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos  e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. Nació y falleció en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabel II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer. María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, archiveros valencianos, recuperaron en un libro la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Gabriel Cualladó (1925- 2003), miembro del Grupo Afal y del movimiento de renovación de la fotografía española, es otro valenciano  que triunfó en Madrid, donde trabajaba en una empresa de transportes de su familia. Realizó sus primeras fotografías a su hijo con una cámara Capta, y a partir de ahí se inició su interés por la fotografía.

Bel Carrasco

El IVAM, ¿En Tránsito hacia dónde?

En Tránsito
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Basta deletrear el contenido de la primera exposición del nuevo equipo del IVAM dirigido por José Miguel G. Cortés para extraer suculentas lecturas. La primera de todas se halla en el título: ‘En Tránsito’. Dice el propio director: “Estamos de mudanza, vivimos tiempos de cambio, momentos fluidos que nos alejan de circunstancias, actitudes y comportamientos pasados”. Frente a la solidez y el muro creado alrededor de la controvertida figura de su antecesora en el cargo, Consuelo Císcar, Cortés aboga por lo fluido, cuya corriente le aleje de esas actitudes cerradas de comportamientos pasados.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

E insiste: “No creemos en las certezas ni en las convicciones férreas. Apostamos por el movimiento, la mutación y la transformación constante”. Por eso pretende dejar “atrás las convenciones estáticas y las ideas fijas”, así como no temer “ni el cuestionamiento ni la incertidumbre”. ¿Acaso lo temía Consuelo Císcar? Así se desprende de esta declaración de intenciones, de ese querer alejarse de prácticas pasadas. “Iniciamos una etapa diferente en el IVAM”, una etapa que arranca con esa proclamación de hallarse “en tránsito”.

Obra de Bruce Nauman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de Bruce Nauman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Y para ese primer recorrido, Cortés ha querido rodearse de “un conjunto de artistas y de obras que, si algo tienen en común, es su deseo de no permanecer impasibles ni quietos”. Artistas como Dara Birnbaum, Carmen Calvo, Nacho Criado, Robert Frank, Hamish Fulton, Juan Genovés, Dionisio González, Luis Gordillo, Richard Hamilton, Gary Hill, Cristina Iglesias, Ángeles Marco, Gordon Matta-Clark, Juan Muñoz, Bruce Nauman, Miquel Navarro, Cindy Sherman o José María Yturralde. Pintura, escultura, fotografía, video. Todos ellos “rompiendo barreras, asumiendo riesgos, desbordando fronteras, planteando preguntas”.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

La división del conjunto expositivo en tres apartados, ‘Buceando entre escombros’, ‘Mutaciones’ y ‘Cartografías / Identidades fluidas’ ratifica esa pretensión de tránsito, de continua transformación, de deriva, tal y como apuntábamos en otro momento, relacionando este tiempo de cambio en el IVAM con la filosofía de la deconstrucción. De hecho, el apartado ‘Buceando entre escombros’ se abre con esta cita de Jacques Derrida: “Una deconstrucción, como su propio nombre indica, debe deconstruir desde un principio la propia construcción, su motivo estructural o constructivista, sus planes, sus intuiciones y sus conceptos, su retórica”.

Obra de José María Yturralde en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de José María Yturralde en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, de reciente publicación, analiza el carácter perverso (en tanto lógica discursiva, sin connotación ofensiva ni terapéutica) de la deconstrucción, que pone en solfa todo sentido cerrado para abrirse a múltiples sentidos. Sin duda, es preferible que las obras de arte se abran indefinidamente, en aquello que Barthes denominó un “hojaldrado de sentidos”. Pero al hacerlo, emerge “la fantasía del texto de la libertad absoluta”. ¿A qué precio?, se pregunta González Requena. “A costa de descomprometerse con todo sentido. Si todo sentido es posible, entonces no hay ningún sentido que me ate. Y eso, claro, resulta una idea muy tentadora”.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Preferir esa fantasía deconstructora del “texto maravilloso que dice mil cosas”, permite “escapar de la cosa que realmente te dice. Ésa que es la que realmente te escuece” y que Requena sitúa en el centro de todo texto, de toda obra de arte. El centro que, precisamente por focalizar el nudo de especial densidad en la experiencia del sujeto, los discursos deconstructivos evitan. Escombros, mutaciones, identidades fluidas: he ahí el eco de esa falta de sentido por exceso de sentidos. Lógico, pues, que la “presencia del cuerpo como espacio en proceso continuo” se vincule metafóricamente “con el paisaje y el territorio”, tal y como se propugna en el apartado ‘Cartografías’. Un cuerpo abocado al cambio permanente y terriblemente confundido.

“El andar condicionaba la mirada, y la mirada condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar” (Robert Smithson, abriendo el apartado ‘Mutaciones’). Pues eso.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Salva Torres

Donde habita el olvido

No es cierto que el poder corrompa. El poder, sencillamente, produce amnesia. Del mismo modo que la melancolía, hoy tipificada como depresión, fue una enfermedad corriente a  finales del siglo XIX, la no menos dañina amnesia política, o el olvido sistemático del que ciertos políticos hacen gala  será, con seguridad, una de las patologías características de finales del siglo XX y comienzos de éste. Un olvido selectivo y una falta de pigmentación sanguínea, que impide el rubor en situaciones vergonzantes, en las que un ciudadano normal parecería un crustáceo cocido, son los síntomas más evidentes de esta dolencia. Bajo esta óptica, por tanto, podemos comprender no solamente el sistemático incumplimiento de programas electorales por parte de los dos partidos que se alternan en el poder, sino las recientes declaraciones de Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, el pasado 24 de junio en este mismo medio, las cuales son el motivo por el que se escribe este artículo.

Pero vayamos por partes. Sería terriblemente indecoroso señalar con un dedo acusatorio a cualquier persona cuyas acciones, palabras o sentimientos son producto de una enfermedad. Por no mencionar que olvidos, sean pequeños o grandes, tenemos todos: ¿quién no se ha visto nunca en la situación de apelar al donde dije digo, digo Diego? Sin embargo, lo que sí se puede hacer es argumentar y razonar, lo cual, si el sentido común imperara en las instituciones culturales  valencianas, tendría que ser la constante dentro del marco de una democracia plena y saludable, pero como ya se ha dicho en alguna otra ocasión recientemente, tenemos la cultura que tenemos (sic), y punto. Y si dicen las malas lenguas que falta comunicación entre las instituciones valencianas y los profesionales del sector del arte, habrá que hacer oídos sordos porque en realidad no hace falta, y es que ya hay una comisión científico-técnica que lo resuelve todo. Para mí, particularmente, el mero hecho de calificar de científica a una comisión encargada de dar el visto bueno a las exposiciones del Consorcio podría aparecer en una antología del dislate, pero nos estamos desviando del tema. El tema es que a estas alturas la comisión científico-técnica todavía no le ha explicado a don Felipe Garín cual es la diferencia entre pagar la producción de una pieza y ponerle un marco, y de que no hay argumento científico que sostenga que el único profesional que no debe cobrar por trabajar en un proyecto expositivo es el artista, como de hecho sucede, de modo que al parecer no sólo no hay comunicación entre el Consorcio y los profesionales del arte, sino que ni tan siquiera hay comunicación entre los propios integrantes de tan magna institución. A ver si un día de estos le explican que en la producción van incluidos todo tipo de gastos, honorarios del artista incluidos.

Porque el artista, y este es otro tema, no es exactamente un trabajador (sic). Al artista las obras le crecen en el estudio por generación espontánea. No son fruto de años de estudio y dedicación, las más de las veces pasando por la Universidad, y el alquiler del taller, los materiales frecuentemente costosos y las horas de trabajo físico y mental son pequeñas bagatelas que corren a cuenta de esa tía ricachona que cualquier artista que se precie tiene a la vuelta de la esquina, encantada de resucitar la antigua costumbre del mecenazgo. De modo que si cede para una exposición alguna de esas obrillas de poca monta que nada le han costado de realizar, pues que no se le suba el ego a la parra que todavía no ha llegado a la categoría de pintor normal. Los cuales habrá que suponer que son los que pintan las paredes de blanco, es decir, los auténticos profesionales.

Esto viene a cuento de que todavía recuerdo la alegría, no exenta de cierto escepticismo, con la que Nacho París, el anterior presidente de AVVAC, tras una reunión con Felipe Garín hará ya más de año y medio, nos transmitió a algunas personas la firme convicción que había mostrado el director del Consorcio respecto a la obvia obligación moral del pago a los artistas en las exposiciones, ejemplificando que a él mismo, tras dar una conferencia, le habían pagado con un libro, a lo que él se había preguntado dónde estaba el libro para pagar al electricista que fuera a su casa. Pero ya se sabe la epidemia que está asolando la política, haciendo estragos en los más inopinados recuerdos de nuestros dirigentes. Algunos de ellos olvidan incluso que su labor consiste en servir a la ciudadanía, y hay que recordarles que la tarea principal del Consorcio de Museos consiste en promover una política museística sostenible y de calidad, que para eso cuentan con un presupuesto de más de dos millones de euros, como se dijo en una rueda de prensa a principios de año. Por tanto, sostenible significa que apoyan y enriquecen el tejido cultural de la región, pagando a los profesionales por su trabajo y ofreciendo una programación expositiva de calidad, que es la única forma de que ese dinero público, de todos los ciudadanos, revierta en la sociedad.  Puesto que si priorizan la financiación privada de las exposiciones y no pagan a los artistas, la gran pregunta que a todos nos gustaría que nos respondieran es a qué pesebres van a parar tantos dineros, y en qué medida ese reparto beneficia a nuestra sociedad. Puesto que con unos presupuestos tan jugosos, y unos resultados tan magros, resulta como mínimo chocante la comparativa con el EACC de Castellón, el cual ha mantenido una política expositiva con unos estándares de calidad muy superiores a la del Consorcio, con una quinta parte de ese dinero y pagando a los artistas, por supuesto. Por no hablar de las maravillas que harían con ese mismo dinero al norte de los Pirineos.

Por otro lado, tengo que aclarar que jamás he puesto en duda la caballerosidad y gentileza, de la que puedo dar fe, de don Felipe Garín: con lo que tengo problemas es con su memoria. Es por eso que creo oportuno repetir, una vez más,  este tema hace tiempo superado, y es que el hecho de que los artistas cobren por su trabajo ya no es un tema de debate. Trabajar y no cobrar tiene un nombre, y es algo que, tras la Revolución francesa y la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, se abolió, en Francia, en 1794, y no hay mucho más que decir al respecto. Quizás tan sólo haya que recordarlo.

Ernesto Casero es artista y miembro de la junta directiva de AVVAC