La metafísica del objeto de Iván Araujo

‘Todas las mañanas del mundo’, de Iván Araujo
APPA art gallery
Concepción Jerónima 21, Madrid
Hasta el 21 de enero de 2018

La galería madrileña APPA art gallery acoge la exposición ‘Todas las mañanas del mundo’, una selección de más de una treinta de obras del artista Iván Araujo (Madrid, 1971) -cuyos fundamentos técnicos transitan la pintura, el grabado, el libro de artista y la escultura-, que podrá visitarse hasta el próximo 21 de enero de 2018.

Sin duda, adentrarse en el horizonte de ‘Todas las mañanas del mundo’ supone inmiscuirse en el acervo simbólico de un artista exigente para con el espectador, manejando una fértil acepción o requerimiento de esta rigurosidad que conmina al observador a ser partícipe último de cuantos elementos se concitan en su propuesta.

Para ello se requiere desperezar la energía primera, adoptar la porosidad de ideas como fundamento de partida, permitir que eclosione, vigorosa, la intelección para dejarse conducir “por ese paisaje que se vislumbra tras la mirada atenta de las cosas y que se impresiona como un sedimento en la memoria”, tal y como sugiere y manuscribe el artista a propósito de la denominación de su propuesta expositiva.

Imagen de la obra 'Bodegón Infinito XIX', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Bodegón Infinito XIX’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Gravita ‘Todas las mañanas del mundo’ en rededor del objeto, erigido en raquis y símbolo, en elemento vertebrador y semiótico, en pieza elemental y última; “un objeto que siempre tiene que ver con el autor” y su entorno, con el espacio que ocupa y que lo rodea. Araujo implementa, de este modo, un guiño a la naturaleza muerta como género pictórico, “como fuente de sinergias entre los distintos objetos que presenta, silenciosa pero siempre vibrante, y con una historia contada a medias entre mi descripción de un escenario y el espectador que le da vida en su imaginación”.

Y vibrante debe ser su homenaje a la propia pintura en tanto que avezado y erudito espectador de cuantas referencias conscientes y explícitas se dan cita en la inquietante nómina de lienzos que conforman una de la extremidades de la muestra. Se asilan, afianzados en sus bodegones –formulados como espacios cronológicamente suspendidos, en los que palpita la premeditada ausencia del personaje– la memoria límbica de la pintura metafísica –escenografía cuasiteatral de Giorgio de Chirico o Carlo Carrá–, el eclecticismo de la Transvanguardia italiana –y la alegoría de la figura humana que postula Domenico “Mimmo” Paladino–, el objeto imposible y teselado de Maruits Cornelis Escher o las arquitecturas citadinas y límpidas de Aldo Rossi. Incluso abandonan la bidimensionalidad del cuadro y se transmutan en apuestas escultóricas de colores patinados “que hablan de una manera silenciosa”; maderas encontradas y ensambladas en búsqueda de un equilibrio de formas, que cortan el plano con una singular combinación de sutileza y descarnamiento que se aleja del bulto redondo de la tridimensionalidad convencional, a modo de ejercicio de eclosión desde la superficie pictórica.

Imagen de la obra 'Frutero', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Frutero’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Deambulan por su pintura, como si de una trepidación epidérmica se tratase, los elementos primigenios, el germen de la idea (dibujo), la recurrente y obsesiva fascinación de los símbolos revelados en fetiche (el agua, los fluidos corporales, los canales neuronales, las herramientas del artista): “Se convierte entonces la pintura, el mismo hecho de pintar, en la re-presentación (en el sentido de volver hacer presente) de lo que yo llamo el universo de imágenes interiores. Este universo está poblado de símbolos que flotan en el cuadro y que a modo de satélites gravitan describiendo elipses imaginarias y solapándose entre planos de pura pintura. Pintar no es un hecho aislado, marginal o referenciable a determinadas situaciones o estados de ánimo, sino es la consecuencia última y final de mirar hacia dentro, de la búsqueda del autoconocimiento”.

Y de entre cuantos objetos de culto se congregran, ineludible resulta ser la omnipresencia del libro, no solo demandado por Araujo como fuente de inspiración, sino pretendido como hontanar de creación y “contenedor de las imágenes y de la poesía”, apuesta morfológica y lírica sobre la que el autor deposita su oficio en la especialidad en la edición gráfica, mediante la técnica del grabado calcográfico, y la edición contemperonáea o de libro de artista.

Se asite, por tanto, a un espacio en el confluyen factores como el trabajo volumétrico y de sedimento, los aguafurtes a linea directa y las aguatintas, fondinos, las posibilidades expresivas de las matrices reiteradas y planchas, de la estampación y el collage; rudimentos que axulian a reflexionar sobre la resolución y el tiempo, sobre la serenidad y la incertidumbre “de lo que está por venir (…) el libro de artista es la proyección de muchas de las ideas que están ahí, vibrando, pero no se sabe cómo van a germinar”.

Imagen de la obra 'Casa de la lluvia', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Casa de la lluvia’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Si ‘Todas las mañanas del mundo’, además, principia una dialéctica sobre el objeto en el espacio interior-exterior, en ‘Todas las casas que hay en mí’ – instalación de doce arquitecturas que completa el recorrido– Iván Araujo materializa la casa/símbolo que tan presente parece haberse aferrado a su trayectoria e imaginario estético, componiendo una polisémica fábula de introspección arquitectónica acerca del lar como útero materno; casas prácticamente ciegas que exhortan al abismo de ausencias y a un lirismo punzante que proviene de ciertas sugestiones: ‘Casa de la lluvia’, ‘Casa para los días lentos’, ‘Casa de las lágrimas perdidas’, casas en las que confinar los turbios enveses de la imaginación y el crudo misterio de las “pequeñas historias contenidas” en cada una de ellas.

Ensueños y enigmas que nosotros, espectadores, debemos aportar como rúbrica definitiva de ‘Todas las mañanas del mundo’, permeable cosmogonía antihermética que “invita a ser interpretada, a ser recorrida por dentro”. Porque, según sentencia el propio Araujo, “cada uno ve en la obra lo que necesita y quiere ver, pero siempre hay unas claves que están inmersas en la obra y que exigen al espectador una cierta lucha con el cuadro. Desde luego, en mi trabajo pretendo que sea así”.

El artista Iván Araujo posa frente a la obra 'Bodegón Infinito XVI', presente en 'Todas las mañanas del mundo'. Fotografía: Merche Medina.

El artista Iván Araujo posa frente a la obra ‘Bodegón Infinito XVI’, presente en ‘Todas las mañanas del mundo’. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Más grafía que tipografía

Caixa Alta, caixa baixa
Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Desde el 29 de junio de 2016

El MuVIM ha hecho coincidir el mundo paisajístico de los Lambert con el del diseño, inaugurando al mismo tiempo que Los Lambert. Paisajes vividos, paisajes soñados, la exposición Caixa Alta, caixa baixa, en la que 28 artistas recrean las letras del abecedario en clave más gráfica que tipográfica.

“En la actualidad la ‘grafía’ parece vencer a la ‘tipografía’ y nos permite hablar de espectador en lugar de lector”, explica Begoña Jordá, comisaria de la exposición que presentó en el MuVIM junto a Dídac Ballester, uno de los artistas participantes.

Caixa Alta, caixa baixa, en el MUVIM.

Caixa Alta, caixa baixa, en el MUVIM.

“El diseñador ya no se dirige al ‘que lee’, sino al ‘que mira con atención un objeto´”, apunta Jordá de forma muy sugerente, subrayando cómo en la muestra que el MuVIM acoge en su sala, valga la redundancia, baja, “se juega con el doble sentido de las mayúsculas y las minúsculas, tanto a nivel gráfico como tipográfico”.

Begoña Jordá aclaró durante su presentación que no se trataba de un trabajo “fin de carrera, sino de un trabajo de mucha calidad sobre diseño, en colaboración con la Universitat Politècnica de València”.

Caixa Alta, caixa baixa. MuVIM.

Desanda, de José Rochina, en Caixa Alta, caixa baixa del MuVIM.

Abandono de la tipografía y el ordenador

En un gran panel aparecen esas cajas tridimensionales en las que cada artista ha dado rienda suelta a su imaginación para jugar con las letras. Letras que ya no remiten a frase alguna, sino que muestran su poder significante, visual, libre de la atadura del significado. Lástima que en la pared contraria se haya montado un conjunto de letras, que remiten a diversos premios de diseño, unidas desaliñadamente con torpe celofán. El “museo de las ideas” parece, en este caso, haber mostrado cierta escasez.

Menos mal que Dídac Bellester, con sus ‘48 variaciones de una foto de perfil’, Maddie de la Gándara, con ‘Neón’, William Marloco, con ‘Typus Tempus’, Ibán Ramón, con ‘El porqué de las cajas’, José Rochina, con ‘Desanda’, o Iván Torres, con ‘Pollastres tipográfics’, por citar algunos, compensan el desaguisado con talento gráfico.

“Hemos querido trabajar el mundo del diseño no desde la idea, sino desde una caja en tres dimensiones, abandonando la tipografía y el ordenador y volviendo a trabajar la plasticidad con la mano”, concluyó Jordá.

Pollastres tipogràfics, de Iván Torres, en Caixa alta, caixa baixa del MuVIM.

Pollastres tipogràfics, de Iván Torres, en Caixa alta, caixa baixa del MuVIM.

Salva Torres

Ana Peters y sus estereotipos femeninos

Caso de estudio. Ana Peters: Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta
Instituto Valenciano de Arte Moderno. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de noviembre de 2015

¡Ah, la sociedad de consumo! He ahí uno de los latiguillos usados a troche y moche para denostar la manipulación que ejerce la publicidad en los medios de comunicación de masas de las sociedades desarrolladas. Baudrillard, Debord, Lipovetsky, Bauman, Ramonet o Verdú, por citar algunos autores, la han desmenuzado mostrando el poder alienante de esa sociedad de consumo que, al parecer, nos quiere a todos objetos en el marco de la enfervorizada dinámica mercantil. De forma que estaríamos en manos de ese poder narcótico inyectado a través de infinitos estímulos visuales.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Uno de esos estímulos visuales es la mujer como objeto que encandila nuestra mirada. El IVAM dedica su Caso de estudio a Ana Peters bajo el título de Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta, exposición presentada al mismo tiempo que la de Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976. Y lo hace para mostrar obras de su etapa inicial, precisamente focalizadas en esa crítica a la sociedad de consumo, en tanto potenciadora de ese carácter deseable y objetual de la mujer. El antifranquismo y cierto feminismo compartiendo, pues, parrilla expositiva en el IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

La treintena de trabajos que conforma la exposición de Ana Peters toma a la mujer como objeto deseable, para revelar lo que se esconde tras ese fondo hipnótico. Y lo que se esconde es un poder de seducción que conviene desactivar, como lo hace Peters, para que ese estereotipo femenino se resquebraje apareciendo el sujeto que la manipulación mediática diluye. De manera que junto a la mujer deseable, o en el contexto mismo de su deseabilidad, aparece la crítica como antídoto contra lo que, sin embargo, insiste en manifestar su poder: precisamente el carácter deseable de muchas de esas imágenes.

Fotograma de 'Margarita y el lobo', de Cecilia Bartolomé, en la exposición 'Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta' del IVAM.

Fotograma de ‘Margarita y el lobo’, de Cecilia Bartolomé, en la exposición ‘Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’ del IVAM.

Ana Peters pone en cuestión esa feminidad objetualizada, para que en otros casos emerja la denuncia social. Denuncia completada por alrededor de 40 documentos, entre publicaciones feministas de la época de los 60, revistas que acogen esas imágenes estereotipadas de la mujer o la película de Cecilia Bartolomé Margarita y el lobo (1969). La comisaria de la muestra María Jesús Folch realizó un recorrido por el conjunto expositivo destacando su relación con el grupo Estampa Popular, los inicios de su modernidad y la crítica realizada por Peters hacia esa “mujer homogénea” que presentaban las revistas de la época.

Obra de Ana Peters.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Sorprende la candidez de las imágenes de aquella mujer de los 60 tomada como referencia mediática. En todo caso, Ana Peters dejó pronto aquel periodo crítico de su obra para centrarse con posterioridad en una abstracción de pinturas monocromas. La mujer homogénea no iba con ella. Aquellos estereotipos femeninos en la sociedad de consumo cubrieron una etapa de su vida que ahora el IVAM rescata. Lo hace casi 50 años después de algunas de aquellas creaciones. Creaciones que, pasado el tiempo, incitan a pensar de nuevo acerca de la sociedad de consumo y sus discursos estereotipados.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

Carlos Montaño: Qandíl

Becas Hábitat 2014. Carlos Montaño: Qandíl
Espai d’art contemporani de Castelló (EACC)
C/ Prim, s/n
Inauguración 9 de mayo a las 20 h.
Hasta el 31 de agosto de 2014

A lo largo de la historia, los objetos transportados de una cultura a otra han sido herramientas de aplicación de trabajo, de desarrollo y de mejoramiento de la geografía de destino, han quedado como instrumentos que muy difícilmente son considerados como elementos de identidad. Aquello que nos da la identidad también nos define como los distintos del otro, nos pone en contraste, nos muestra en oposición al otro, nos convierte, al ser todos distintos, en lo mismo, en iguales. Aquello que nos da identidad es la cultura y la cultura es un dispositivo móvil, un filtro a través del que el ser humano mira aspectos acentuados o velados del mundo que habita, es un mecanismo con el cual modifica su contacto con éste, a través del cual se interrelaciona. Es una acumulación de códigos referencias y puntos de conexión para comunicarse y acompañarse con otros interlocutores que tengan el mismo código.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Qandíl es un proyecto de videoinstalación que pretende explorar la naturaleza de dichos objetos de uso cotidiano, objetos heredados de la cultura árabe a la española y más tarde, con el paso de los siglos a la mexicana. Mediante estos objetos el artista quiere explorar la herencia a través del tiempo, la migración como portadora de cultura y generadora de sincretismos.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Para la realización de la pieza Objeto hexagonal con 3 trayectorias (3 Videos HD, estructura de madera, medidas variables. 14’35” c/u) a tres mexicanos residentes en la ciudad de Castellón de la Plana se les pidió una definición personal de «objeto», con estas descripciones se construyó un objeto hexagonal y se le dio a cada uno una pieza de dicho objeto con la cual reinterpretar su viaje geográfico y cultural desde su país de origen a través de la provincia de Castellón. Las piezas de medianas dimensiones acentúan su relación con el cuerpo y fuerzan la interdependencia con el individuo durante la trayectoria a fin de registrar físicamente en su superficie las modificaciones que resulten de su movilización. En Mirada subjetiva de 3 trayectorias (Video HD sobre estructura de madera, 1.20 x 2.33 mts. 16’30”) los recorridos son registrados directamente sobre la pieza desplazada teniendo una mirada muy cercana del contacto que esta tiene con el territorio. Garbell utiliza un garbillo como soporte de proyección. En él se exploran las distintas herramientas que ha dejado su huella en la región de La Plana al transformar el territorio para el cultivo de la naranja, a su vez Compuerta (Video HD 11’6” proyección sobre compuerta) nos recuerda que sin la implementación del sistema de riegos desde siglos atrás no habría sido posible la trasformación de la provincia.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, «Qandíl» (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Los secretos de la Señorita Isbel

Los secretos de la señorita Isbel de Isbel Messeguer
Galería Kessler-Battaglia
Pasaje Giner, 2, Plaza de la Reina, Valencia.
Desde el 29 de Noviembre
Hasta el 14 de Diciembre.

Los secretos de la artista Isbel Messeguer.

“La forma de andar, la voz, el aroma que emana el cuerpo o ciertas partes del cuerpo, el odor di femina, resultan importantes y se convierte en causa de una atracción irresistible, como también muchas veces de un rechazo invencible. ¡Cuánto puede un vestido que da plasticidad a los encantos del cuerpo, que hace el pie chico, la cintura esbelta y la cadera opulenta! ¡El apetito que puede despertar la indumentaria, la tela, el corte del vestido, la obra del modisto! Estamos en un camino que no conduce solamente al fetichismo de ciertas partes del cuerpo, sino también al fetichismo de la vestimenta y al de las telas y que, en suma, lleva del fetichismo fisiológico al patológico.”
Eulenburg. Über Sexualle Perversionem (1914)

“Es el perfecto uso de este misterio lo que constituye el símbolo: evocar paso a paso un objeto para mostrar un estado de ánimo, o, a la inversa, escoger un objeto y extraer de él un estado de ánimo, a través de una serie de desciframiento”
Mallarmé (1891)

 

Srta. es término de cortesía que se aplica a hijas de personas de representación y damas solteras y que también se aplica a maestras, profesoras y a otras mujeres que desempeñan algún servicio, incluyendo aquí, aunque más ocasionalmente, los de dudosa moralidad. Por otra parte Srta. Pepis es la supuesta creadora de unos maletines de maquillaje infantil que hicieron furor en los 60 y 70.

Así, Los secretos de la Srta. Isbel presentada esta quincena en la pequeña y recoleta Galería Kessler Battaglia es una suerte de cámara o camerino entre el escaparate y la instalación, donde la profesora de Proyectos de Moulage Isbel Messeguer, coloca un provocador conjunto de objetos de tocador: fotografías y espejos, peluches y collares, dibujos, palabras, caligrafías y autógrafos, que habrán de ser complementadas en loor de la autora con una pasarela de temática isabelina, denominada Desfile Performance Mami Club que tendrá lugar el día de la inauguración entre nubes de almizcle marroquí y un pequeño número de amigos, admiradores, discípulos, devotos, imitadores y alter egos que imaginamos más bien atónita multitud.

La tarjeta simula ser una foto arrancada de una libreta escolar, en la que detrás de la información puntual, lugar, fecha, etc, aparece el espaldar orondo y mollar de la propia modista. El hombro marcado con los azules desteñidos de un tatuaje, picassiano y grotesco, contrasta con la silueta simétrica de una mujer, joven y morena, que esta vez desnuda un hombro virginal, sin mácula. Se trata esta vez del famoso cuadro de Salvador Dalí muchacha de espalda, que retrataba a su hermana Ana María a la edad de 17 años. Aquí está situado en último término, en el pasado, como una imagen de la entereza perdida. Se trata también de una declaración de principios.

Fotógrafa Eva Mañez. Fotografía por cortesía de la Galería.

Fotógrafa Eva Mañez. Fotografía por cortesía de la Galería.

Isbel Messeguer Talens con casa en Les Palmeretes, nació en Sueca en 1964, y en el esplendor de los 80, aún como estudiante, pudo a la vez interesarse por las historietas del Dadaísmo, el pene minúsculo de Dalí, y los prometedores intentos por parte de políticos y empresarios de apuntalar, a través del IMPIVA y las Ferias de Muestras, algo así como un sector industrial potente de moda valenciana. Ahora es una profesional más que competente emperrada en hacer una tesis doctoral sobre la minifalda. Pero la estupenda rubia que yo conocí, henchida de amores, alegría y confianza, inició muy pronto una serie de exposiciones autobiográficas, desde Isbelín (Postpos 1989) a la que ahora comentamos, pasando por Amor Reciclado, cualquiera diría que esto es una
instalación pero es la antología de mi vida hecha de todo corazón (La Llotgeta 2002) y otras muy similares.

Quiero decir con esto que la autora se ha ocupado regular y sistemáticamente de construir un personaje excesivo y sentimental, rebosante de apetitos maternales y que paradójicamente ha carecido, al menos hasta ahora, de misterio. ¡Pero si las cosas de Isbel las sabe todo el mundo! Sin embargo la fabulación ha ido subiendo de tono e incluye ahora fotografías de mujeres humilladas y poseidas, fantasmas que no saben que lo son, y una pequeña prole de muñecos que cobra vida cuando cierra la galería.

Un primer problema sería saber sí este salto cualitativo, desde lo cursi a lo casi siniestro, responde a razones biográficas, a una mayor familiaridad con algunas subcorrientes contemporáneas (arte del cuerpo, arte feminista, de género, queer…) o a la lectura o relectura de fuentes freudianas, o postfreudianas, con las que estas tendencias comparten el mismo diagnóstico respecto a la no-unidad de la conciencia, la enajenación del cuerpo, la perversidad estructural de la familia, y en general sobre la futilidad de la cultura.

Es verdad que los tiempos no están siendo muy buenos, así que será mejor acudir a la fiesta. Los secretos de la Srta. Isbel son los secretos de toda creación.

Luis Armand