Tiempo de blues, de duelo

Tiempo de blues, de Miguel Ángel Font
AEDAVI, When Lights Are Low y Obra Social la Caixa
Jueves 17 de enero de 2019

“Mi tiempo de duelo, de blues”. Así explica Miguel Ángel Font el título del cortometraje que estrenará este año y con el que pretende restañar dos heridas: la muerte de su abuelo, fallecido durante la postproducción tras un largo proceso de demencia, y los problemas que tienen las personas con diversas discapacidades para acceder al mundo laboral y a la cultura. “Sentí la necesidad de escribir el guión durante la convivencia con mi abuelo y con la música como protagonista, porque la he estudiado durante 18 años en el Conservatorio y me parece un mecanismo genial para sentirte mejor y seguir avanzando”.

Ese “mensaje universal” que transmite Tiempo de Blues debido a la pérdida de un ser querido, “quería transmitírselo a más personas”, al tiempo que contaba para la realización del cortometraje con personas sordas, ciegas, con algún daño cerebral o con distintas discapacidades. Personas a las que Font ha integrado en su equipo, como parte de un proyecto inclusivo dividido en esas dos patas: la cultural, puesto que el corto cuenta con herramientas de accesibilidad para que todas esas personas puedan disfrutarlo, y la laboral, ya que en la propia producción ha habido “bastantes personas con discapacidad que han mejorado el producto con sus opiniones y su profesionalidad”.

Miguel Ángel Font durante el rodaje de 'Tiempo de blues'. Fotografía de Ruth Diepereux.

Miguel Ángel Font durante el rodaje de ‘Tiempo de blues’. Fotografía de Ruth Dupiereux.

Tiempo de Blues narra el encuentro entre una niña, encarnada por Aroa Renau, que está pasando por un mal momento debido a la hospitalización de su abuelo, y un ex músico dueño de un pub, que interpreta José Manuel Casañ, cantante del grupo Seguridad Social. “No lo llamé porque fuera Casañ, sino porque mejora al personaje, de igual manera que el resto del equipo, que saben y mejoran el corto. Se abre así un diálogo entre todos”, explica el director de un proyecto impulsado por la Asociación por una Educación Audiovisual Inclusiva (AEDAVI), la productora When Lights Are Low y apadrinado por la Obra Social “la Caixa”.

La película cuenta con audio descripción, lengua de signos y subtitulado accesible, sumando a la narrativa tradicional un carácter educativo: “Es un ejercicio de divulgación y aprendizaje”, señala Font, quien apunta lo que le han llegado a comentar quienes han tenido la oportunidad de seguir el proyecto: “No estoy viendo un corto, sino viviendo una experiencia”. Experiencia que ya exploró con su anterior trabajo, XMile, al incluir un dispositivo para percibir los olores que sugería el film.

Aroa Renau en 'Tiempo de blues', de Miguel Ángel Font. Fotografía de Carmen Calvo.

Aroa Renau en ‘Tiempo de blues’, de Miguel Ángel Font. Fotografía de Carmen Calvo.

“Me he inventado mundos de fantasía en otras películas, pero aquí hablo de mis sentimientos, de cómo aceptar la pérdida forma parte de la vida”. Y lo hace a través de la música y con personas sordas o ciegas a las que les encanta igualmente. Font prefiere no desvelar los modos inclusivos en que el sonido alcanza a esas personas sordas en su cortometraje, pero asegura que Tiempo de Blues es precisamente eso: “Honestidad y sinceridad”. La estructura musical está planteada “como si fuera la estructura de la propia vida, en la que el proceso de duelo no se reduce a una sola nota, sino que hay acordes tristes y amargos, para volver siempre al acorde mayor que es la felicidad”.

La muerte, origen del proyecto, no se erige en protagonista de la historia para reclamar su lugar en una sociedad de consumo que le da la espalda. “No es un toque de atención, ni hay trascendencia en el título. Yo no soy reivindicativo. El mensaje es más pedestre, más humano. Cuento lo que creo que va a llegar a más personas, dando una visión positiva de todo y desde una perspectiva poética y técnica”, por aquello de utilizar mecanismos inclusivos en su narrativa que permitan alcanzar a todos los públicos.

José Manuel Casañ en 'Tiempo de blues', de Miguel Ángel Font. Fotografía de Miguel Serrano.

José Manuel Casañ en ‘Tiempo de blues’, de Miguel Ángel Font. Fotografía de Miguel Serrano.

La película ha sido rodada en Valencia, enumerando el director las diversas localizaciones, desde el Loco Club al Hospital Vithas Nisa de la Virgen del Consuelo, “que nos dejó una planta entera para que trabajáramos libremente”, pasando por distintas calles como la plaza de Patraix o Abastos. “Nunca me he ido a vivir fuera de Valencia y me gusta que en mi trabajo se vea, porque considero que tiene muchos rincones, espacios y lugares que no tienen otras ciudades. Y no diría que Valencia es una ciudad peliculera, pero sí tiene una atmósfera que te envuelve”.

Sobre las dificultades para sacar adelante sus proyectos cinematográficos, Miguel Ángel Font retorna a su discurso positivo centrado en el tiempo y el aprendizaje. “Después de diez años escribiendo guiones y haciendo películas es ahora cuando empiezo a decir que soy guionista”. “Soy hijo de YouTube”, añade, para destacar el hecho de que, cuando él empezó a rodar, “se comenzaba a vivir ese mundo online, al margen de los festivales de cine”. Grabar, probar formatos, colgarlos en la red e ir creciendo: he ahí su receta. “La búsqueda empieza por uno mismo: buscar tu propia voz y entrenarla”, concluye.

Aroa Renau en 'Tiempo de blues', de Miguel Ángel Font. Fotografía de Miguel Serrano.

Aroa Renau en ‘Tiempo de blues’, de Miguel Ángel Font. Fotografía de Miguel Serrano.

Salva Torres

Soñando con los Goya: «Saben que existes»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma (Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres) a Álex Montoya y Adriana Navarro, nominados a los Premios Goya por los cortometrajes ‘Lucas’ y ‘Vía Tango’
Gala de los Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Domingo, a las 22.00 horas

Álex Montoya y Adriana Navarro están, contrariando al mismísimo Goya, rebosantes de ilusión, que no de monstruos, con los sueños de la razón que les producen sus respectivos trabajos. Lucas y Vía Tango figuran como películas nominadas en los apartados de Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Corto de Animación, respectivamente. Van a los Premios Goya nerviosos, pero exultantes. Saben que el triunfo es una puerta más que se les abre, sin duda mayor de las que ya han abierto con su talentosa trayectoria. Reunidos en torno al primero de los Desayunos Makma en Lotelito, Álex Montoya y Adriana Navarro desgranan sus obras nominadas y los claroscuros de la cultura a escasos cuatro días de su ansiado espaldarazo. Les sobran razones, que a continuación exponen, para soñar.

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo recibisteis la noticia de vuestra nominación a los Goya?

Adriana Navarro: Estaba en la universidad [UPV de Valencia], donde estoy de becaria en el Máster de Animación y realizando el doctorado, y lo vi en streaming. Y como las nominaciones de los cortos se van diciendo por orden alfabético, el mío salió el último por aquello de la v de Vía Tango, v de victoria (risas). Y me puse histérica.

Álex Montoya: Yo estaba en casa con Pablo Llorens. El año pasado fui candidato [con Maquillaje], lo vi en casa solo y la verdad es que fue bastante duro. Por eso este año le dije a Pablo que se viniera; se trajo uno de los Goya que ha ganado y lo tuve ahí delante, tocándole la cabeza. Y, aún así, se sufre.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de   los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

¿Habéis recibido ayudas por parte de alguna institución pública o privada?

Adriana Navarro: Los dos estamos seleccionados en el catálogo de distribución del IVAC-La Filmoteca de 2013, lo cual supone un impulso porque estamos en el recorrido por más de 300 festivales. Yo empecé a moverlo sola y el Máster de Animación de la UPV me ayudó luego económicamente. Ahora el corto está en manos de la productora extremeña Zagal Animación, porque necesito alguien que me ayude a gestionarlo.

Álex Montoya: Yo lo puse en Vimeo, donde ha tenido 50.000 visitas, para que cogiera ese prestigio online que yo quería. Hoy en día que el cortometraje esté online no le perjudica a nivel de festivales. Además, la única manera de ganar dinero con un corto es a través de festivales y con las ventas a televisión. Se vendió a Canal Plus y también a Canal 9, pero no sé cómo ha quedado eso, porque se cerró a la semana de presentar la factura.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro: Estoy de acuerdo con Álex. Yo a los pocos días de terminar el corto ya lo subí online. Ahora está en Filmin, y el que quiera verlo tendrá que pagar.

Álex Montoya: Es muy difícil realmente que la gente pague por un corto. Hacer dinero online con el cortometraje es complicado. Además, la gente tiene la percepción de que tiene que estar en abierto gratis.

A tenor de las últimas nominaciones y ganadores valencianos en lo Goya, ¿se puede hablar de una escuela valenciana tanto en animación como en el mundo del cortometraje?

Adriana Navarro: Yo vine a estudiar animación desde Salamanca a la Escuela de Bellas Artes de Valencia en 2004, y la verdad es que hay una gran cantera en 3D, Stop Motion y 2D.

Álex Montoya: Hay un pequeño tejido y mucha tradición de cómic e ilustración en Valencia desde los años 80. Lo que pasa es que luego mucha gente tiene que irse fuera.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Entonces, ¿se está desperdiciando todo ese talento?

Álex Montoya: En ficción, se estaba haciendo una cantera, que se está desperdigando y cada cual ganándose la vida como puede. En ficción, al menos, no hay más remedio, y en animación parece que hay un poco más de caldo de cultivo con determinadas empresas. En ficción desde luego está fatal. El problema es el dinero. Una vez que desaparece Canal 9, que es la que compraba ficción y ahora ya no existe, y el IVAC, que sigue dando ayudas pero cada vez más mermadas, pues realmente la apuesta es muy fastidiada, porque es mucho trabajo (hacer un guión de largometraje te puede llevar un año o más) y al final lo haces en el vacío y sin expectativas de remuneración, lo cual complica mucho las cosas.

Contarnos un poco cómo habéis llevado a cabo vuestros trabajos nominados a los Goya.

Adriana Navarro: Mi proceso creativo tiene que ver mucho con el azar. En Fallas, un guiri ebrio se puso a bailar (la verdad que muy bien) en un vagón del metro con una señora de unos 60 años. La gente se divirtió mucho y yo eso lo vi como de guión cinematográfico total, porque es algo que no ocurre todos los días. Y, por otra parte, como yo ya tenía rondando una música de tango porque eso me permitía una duración de tres minutos para la animación, junto a la anécdota de metro, fue todo ello el germen del corto. Luego fui dándole forma, con un señor que se convertía en revisor, haciendo un trabajo monótono, y que el hecho de enamorarse de una pasajera le saca de su rutina. Finalmente, el tren se convierte en una pista de baile. El sueño que él está viviendo le devuelve luego a la realidad, aunque la pasajera deja un mensaje de esperanza que yo encontré, también por azar, en el sobre de un azucarillo. Lo cual es como si en Vía Tango me hubieran ido dando pequeñas pistas; como si el guión me lo hubiera ido encontrando.

Azar y mucho sacrificio, ¿no?

Adriana Navarro: Estuve dos años para hacer 2.400 dibujos, que luego coloreé en digital, lo cual me llevó tres meses, sólo colorear el corto, y eso que introduje únicamente la paleta de primarios. Y sin sombras, porque eso requería una nueva capa por encima y dos meses más de trabajo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Sorprende la sencillez y la economía de medios que supone volver al 2D.

Adriana Navarro: Antes el 2D era el canon, lo que había en la animación clásica. Y ahora es el 3D. Lo que yo quería era volver al origen, rescatar la animación con la que yo disfrutaba de pequeña.

Y en tu caso, Álex, ¿cómo ha sido ese proceso de trabajo?

Álex Montoya: Estábamos con el guión del largometraje, para el cual no terminábamos de encontrar financiación. De manera que preferimos centrarnos en el corto para ver si nos servía después como tarjeta de presentación para el largo.

¿Y cómo te dio por un tema como el de la pederastia?

Álex Montoya: Bueno, me pareció interesante un mecanismo como el de la pederastia, que un señor [Álvaro, encarnado por Luis Callejo] contrate a un chaval [Lucas-Javier Butler] para hacerle unas fotos totalmente inocentes y poder fingir en las redes sociales. Yo creo que el corto está muy bien, porque te revela el plan de este hombre muy pronto y el chaval lo acepta, de manera que no es una víctima inocente, sino que entra en ese rollo y te dispara las expectativas de lo que puede pasar. En el corto, el chaval tiene una mirada de Bambi, pero en el fondo hace la vista gorda acerca de esas fotos que le hacen para ser usadas en la red. Es una cosa que hacen los adolescentes, que no tienen todavía desarrollado el tema moral y son muy egoístas, más allá de si eso está bien o mal.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Es entonces una película sobre la pederastia…

Álex Navarro: No me interesa la visión maniquea de la pederastia, ni retratar al pederasta como si fuera un monstruo. Me interesa más la pederastia desde el punto de vista de la Lolita de Nabokov y no como habitualmente se hace tan en blanco y negro. Yo quería presentar un caso limítrofe de pederastia, de alguien que bordea la normalidad.

¿Os afectan las políticas culturales, no sólo el tema del IVA, sino ese discurso recurrente de insulto al mundo de la cultura?

Álex Montoya: Hombre, te hace pensar de que tal vez exista cierta manía hacia la cultura, sobre todo cuando oyes hablar a Montoro acerca del fraude que se produce en el mundo de los actores. Es muy perverso, porque ha salido una estadística reciente diciendo que el 70% de los actores no puede vivir de su trabajo, sino de otros empleos que nada tienen que ver con su profesión. La gran mayoría sobrevive como puede y lo que Montoro dice entiendo que se refiere a los que trabajan fuera, tipo Bardem. En cualquiera caso, declaraciones como éstas no ayudan al sector y crean una opinión pública adversa a la cultura.

Adriana Navarro: En mi caso, la universidad se ha dado cuenta de que los estudiantes necesitamos recursos para dar a conocer al mundo nuestra obra. Yo he tenido su apoyo y eso es bueno porque ahora los estudiantes perciben que se puede llegar, y eso les da esperanza. De hecho, el éxito de Vía Tango lo ven como propio. Es un premio para todos aquellos estudiantes a los que les gusta el dibujo y la animación.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya: En el IVAC yo he percibido que tienen voluntad de ayudar, porque aunque se han bajado las ayudas y es verdad que tardan en pagar, el histórico de las ayudas no ha bajado tanto como a nivel nacional. Lo que ha sido un golpe gordo a nivel industrial ha sido el cierre de Canal 9. En Valencia ha cerrado el 80% de las empresas del sector, y eso resulta desolador.

Para el fútbol se hizo una ley de interés general, ¿cuándo se ha hecho algo así en el terreno de la cultura?

Adriana Navarro: Yo la verdad es que sin el apoyo de la universidad o del IVAC no hubiera podido estar en tantos festivales.

Álex Montoya: Las películas francesas venden la imagen de París y atraen turismo. Aquí eso no se entiende. Tiene que venir George Clooney para hacer más en Valencia que todas las campañas de publicidad juntas. No entienden que la cultura crea imagen y que detrás hay una industria muy potente. Más marca de España que Almodóvar no hay y, sin embargo, le dieron fuera un premio por toda su carrera y aquí apenas se hicieron eco de la noticia.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo veis vuestras posibilidades en los Goya?

Álex Montoya: Este año está muy igualado. En la pasada edición había dos favoritos muy claros: Aquel no era yo, de Esteban Crespo, y Voice Over, de Martin Rosete. Este año todos los cortos tenemos idénticas posibilidades.

Adriana Navarro: Yo estoy nominada con gente a la que admiro y, en ese sentido, yo ya me siento premiadísima. Para mí son compañeros a los que he tenido como referentes desde hace años. Los abrazaría a todos (risas). En el caso de que ganara, el triunfo sería para todos los estudiantes que, como yo, empiezan.

Álex Montoya: Estar nominado revaloriza tu nombre y hace que te presten atención productores que normalmente no lo hacen. Saben que existes y, a partir de ahí, sirve de mucho para conseguir reuniones. Ganar el Goya es la mejor tarjeta de visita para que te hagan caso.

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Archivos de la Filmoteca, en peligro

Revista Archivos de la Filmoteca
Culturarts IVAC
Generalitat Valenciana

Llueve sobre mojado. Primero fue el tránsito del papel al digital, por culpa de la crisis económica. Y ahora, puesto que el chaparrón de la crisis no deja de producir goteras, le ha tocado el turno al proyecto digital mismo, en forma de más recorte presupuestario. El caso es que Archivos de la Filmoteca, la revista fundada por Ricardo Muñoz Suay en 1989, se encuentra con el agua al cuello después de que el equipo directivo encabezado por Francisco Javier Gómez Tarín dimitiera. Lo ha hecho por “razones éticas”, ya que considera que el despido de Arturo Lozano, secretario de redacción de la publicación, ha sido “inmoral”.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Y llueve sobre mojado porque, al igual que Gómez Tarín, también el anterior director de Archivos de la Filmoteca, Vicente Sánchez Biosca, dimitió de su cargo por cuestiones éticas tras 20 años al frente de la revista. “No es resultado de la crisis económica, sino de lo que nos gustaría denominar una crisis moral e intelectual de las instituciones públicas”, según apuntó Sánchez Biosca en un editorial a modo de epitafio. Arturo Lozano, al que su despido le pilló por sorpresa, abunda ahora en esa misma dirección: “Más allá de las cuestiones económicas, lo que yo percibo es cierta insensibilidad”. Nancy Berthier, catedrática de la Sorbona que ha formado parte del comité de redacción de la revista, alude a esa misma insensibilidad en una carta remitida a Manuel Tomás, director general de CulturArts, y da por “concluida definitivamente” su colaboración. “Siento muchísimo lo que considero ya el final infeliz de una aventura que propulsó en su momento Valencia en la vanguardia editorial”, agrega.

“Hemos estado haciendo la revista a precio de fanzine de los años 80”, afirma Lozano. De ahí que no entienda el recorte que supone su despido, dentro de una publicación que ha multiplicado por diez el número de usuarios, alcanzando los 2.000 tras su reconversión digital, lo que a su vez supuso ya un recorte del 70% del coste de la revista. “Se sigue recortando sin tener en cuenta que lo fundamental son los contenidos”, añade Arturo Lozano, a la espera del juicio que dicte la procedencia o no de su despido.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Archivos de la Filmoteca, con semejante panorama, cumple este año un cuarto de siglo. De momento, ahí están los 72 números publicados y muchos de ellos digitalizados, gracias al “trabajazo de lo lindo” (Lozano dixit) realizado por Gómez Tarín y Agustín Rubio, jefe de redacción de la revista. El número 73 estaba previsto para el mes de abril, algo que en buena lógica no sucederá. Aún así, Nuria Cidoncha, subdirectora general de CulturArts IVAC, confirma el mantenimiento futuro de la revista: “La continuidad es nuestra voluntad”. Una continuidad que pasa por hacerse con un nuevo equipo directivo y nuevos comités de redacción y científico capaces de sacar adelante una publicación que goza de buena imagen, pero muy enflaquecida económicamente. “No tenemos definida la forma de esa continuidad”, reconoce Cidoncha.

Una de las ideas que CulturArts baraja es sacar a concurso público la revista. Gómez Tarín lo considera un “disparate”. Quien se haga cargo de la revista deberá asumir el proceso actual, así como el marco presupuestario en el que se ha movido el anterior equipo directivo. De lo contrario, se demostraría que no había razones objetivas para el despido de Arturo Lozano. Aunque, como apunta Gómez Tarín, nunca se sabe, teniendo en cuenta el “mar de inmoralidades” en que se mueve CulturArts. Nuria Cidoncha cree que en todo este asunto “no hay implicaciones políticas”, porque tanto a Sánchez Biosca como al propio Gómez Tarín se les ha dejado trabajar “con entera libertad”. Por eso insiste en que la continuidad de Archivos de la Filmoteca pasa por la “gestión eficaz” que impone la situación de crisis que padecemos.

A la espera de acontecimientos futuros, lo único cierto es que el servidor continuará activo, así como la base de datos con los números de la revista digitalizados y a disposición de los usuarios registrados. Aunque sólo sea por el enorme esfuerzo que ha supuesto la digitalización de sus contenidos, Gómez Tarín tiene claro su deseo de que Archivos de la Filmoteca siga con vida. Eso, y que su dimisión obedece, “aunque intenten desviar la atención”, al hecho “inmoral” del despido de Arturo Lozano. “Que haya pasado lo mismo con los dos últimos equipos directivos da que pensar”, subraya Lozano. Llueve sobre mojado.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Detalle de una de las portadas de Archivos de la Filmoteca.

Salva Torres

Nace la Cátedra Luis García Berlanga

Cátedra Berlanga
CEU-Universidad Cardenal Herrera
Filmoteca de CulturArts IVAC
Berlanga Film Museum

El Berlanga Film Museum cumplió un año el pasado mes de noviembre. Y, para celebrarlo, nada mejor que dotar de contenidos un museo virtual que pretende, alrededor de la figura y la obra de Luis García Berlanga, promover la cultura de la Comunidad Valenciana por el ancho mundo. Berlanga es el embajador con su cine de esa cultura. Por lo que ahondar en las claves de su filmografía, se antoja de rigurosa necesidad. La Filmoteca de CulturArts IVAC y la Universidad Cardenal Herrera-CEU han firmado un convenio para la creación de la Cátedra Luis García Berlanga, que se encargará precisamente de llevar a cabo dicha tarea.

Rosa Visiedo, rectora del CEU y declarada admiradora de Berlanga, afirmó que su universidad se encargará de “trazar un plan de trabajo y un programa de actividades” encaminadas a la investigación de la vida y obra del cineasta valenciano. Y adelantó que la directora de la Cátedra Berlanga será la profesora Begoña Siles, adscrita al departamento de Comunicación Audiovisual de la Cardenal Herrera. Todo ello, tras firmar en la Sala Berlanga de la Filmoteca con la consellera de Cultura, María José Catalá, el acuerdo que permite la puesta en marcha de la citada cátedra, con vistas a su vez de llenar de contenidos el Berlanga Film Museum.

Detalle del Berlanga Film Museum. Imagen extraída del museo virtual.

Detalle del Berlanga Film Museum. Imagen cortesía del museo virtual.

Entre las paredes imaginarias del museo virtual ya están colgadas la vida y obra del autor de El Verdugo, declaraciones de escritores, actores y amigos, algunos guiones de sus películas, así como fotografías de sus rodajes. Pero, a un año vista, el museo debía seguir creciendo. “Hay mucho material pendiente de asomar: nuevos guiones, fotos, carteles, material audiovisual, como el making off de algunos rodajes, y textos de nuevos colaboradores”, señala Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum.

También está previsto que haya cierta participación popular (“figurantes de sus películas que cuelguen fotos”), presencia en las redes sociales y la posibilidad de contar con los títulos de la colección erótica La sonrisa vertical, a la que Berlanga dedicó su efusiva contribución. Pero la “experiencia Berlanga” a la que se refiere Maluenda cuando habla del espíritu del museo virtual, se quedaría coja sin la “dimensión académica e investigadora” que puede aportar ahora la Cátedra Luis García Berlanga, cuyo nacimiento, tras el acuerdo alcanzado, viene a paliar esa cojera.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

La Universidad Cardenal Herrera se encargará, a través de dicha Cátedra, de potenciar la investigación de la vida y obra del cineasta valenciano más internacional. Lo hará impulsando la docencia mediante ciclos de conferencias, seminarios y talleres; la investigación propiamente dicha, a través de cursos de grado y posgrado, así como jornadas de cine, y la producción audiovisual de documentales. Para todo ello, no existe compromiso alguno de presupuesto por parte de CulturArts, por lo que deberán ser ambas instituciones las que se pongan de acuerdo a la hora de alcanzar los objetivos que requieran su correspondiente financiación.

Rosa Visiedo aseguró que será, en todo caso, la Universidad Cardenal Herrera quien se hará cargo del coste que suponga organizar jornadas, conferencias o seminarios, existiendo la “posibilidad de encontrar financiación externa”. En cuanto a la producción audiovisual de documentales en torno a Berlanga, Visiedo afirmó que su universidad pondría a disposición de los interesados “todos los recursos técnicos” de los que dispone el CEU. Detrás del museo virtual están la propia Generalitat Valenciana, la Filmoteca Española, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, el Instituto Cervantes, la Fundación Autor, Radiotelevisió Valenciana, Ciudad de la Luz y Egeda. Este es el músculo con el que cuenta además la Filmoteca a la hora de apoyar la Cátedra Luis García Berlanga que la Universidad Cardenal Herrera-CEU promueve. Catalá, haciéndose eco del “momento dulce” y la “potencia” del sector audiovisual valenciano, reiteró la oportunidad que supone la puesta en marcha de la cátedra, a la hora de difundir el legado de uno de “nuestros más ilustres valencianos”.

Fotograma de 'Tamaño natural'. Imagen extraída del Berlanga Film Museum.

Fotograma de ‘Tamaño natural’. Imagen cortesía del Berlanga Film Museum.

José Luis García Berlanga, hijo del director de Tamaño natural, presente en la firma del convenio, junto al director general de CulturArts, Manuel Tomás, habló de su padre como “el gran retratista del siglo XX español”. Y, citando a Azkona, celebró que el mundo siempre progresara, señalando al cine como uno de los grandes progresos de la humanidad, en tanto se hacía eco mediante imágenes y personajes de la vida en cada momento. “Mi padre sí es profeta en su tierra, porque Valencia le ha devuelto siempre lo que él ha dado”, agregó satisfecho por la creación de la Cátedra Berlanga, que viene a sumarse al ya activo Berlanga Film Museum.

Detalle del museo virtual Berlanga Film Museum.

Detalle del museo virtual Berlanga Film Museum.

Salva Torres

«La historia de España está en el cine de Berlanga»

Coloquio entre José Luis Berlanga, Rafael Maluenda y Antonio Santamarina

50 aniversario de ‘El verdugo’ (1963)

Sala Berlanga de La Filmoteca

Exagerados o no, lo cierto es que todos ellos coincidieron. Natural, tratándose del hijo, José Luis Berlanga. Lógico, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda dirige el Berlanga Film Museum. Y comprensible, puesto que Antonio Santamarina era el crítico encargado de presentar la película El verdugo, cuyo 50 aniversario de su estreno reunió a los tres en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, moderados por José Antonio Hurtado. ¿La coincidencia? Pues que los tres vieron concentrada en el cine de Berlanga la historia de nuestro convulso país, antes por culpa de la guerra fratricida y ahora porque, a rebufo de ella, se siguen alentando las irreconciliables diferencias.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

“La historia de este país se cuenta bien por las películas de Berlanga”, afirmó Santamarina. José Luis Berlanga fue mucho más allá: “El siglo XX completo lo abarca desde Novio a la vista, con la guerra de 1914, a París Tombuctú”. Rafael Maluenda, encargado de acoger en el museo virtual toda esa historia contenida en las películas de Berlanga, abundó en ello subrayando la importancia de la parte documental: “Presumía de caótico, pero lo cierto es que tenía infinidad de documentación bien organizada de su obra en su casa de Somosaguas”.

Antonio Santamarina, incrédulo con quien llegó a afirmar que no se podía vivir sin el cine de Roberto Rossellini, sí se atrevió a manifestar que lo realmente difícil era “vivir en este país sin Berlanga”.  Y, desde luego, que sin su cine España sería un país “más oscuro y más triste”. En todo caso, si el cine de Berlanga fuera únicamente reflejo de cierta coyuntura histórica, perdería el atractivo que sin duda suscita su filmografía más allá de nuestras fronteras. José Luis Berlanga lo tiene claro: “En las películas de mi padre se habla del individuo víctima de la sociedad y eso es lo que lo hace universal”.

Fotograma de 'El verdugo', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

Si Luis García Berlanga viviera, como lo hacen todavía hoy sus películas, continuaría reflejando en su cine la vida actual. “Por desgracia no tenemos su mirada para mostrarnos ahora la crisis que padecemos, y yo echo en falta esa mirada”, señaló Santamarina, quien volvió a incidir en esa capacidad de Berlanga para dejar testimonio fílmico de cuanto sucedía en la calle. “Es difícil explicar la Transición sin la trilogía del Patrimonio” [La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III], agregó Santamarina.

José Luis Berlanga subrayó lo “gran narrador” que era su padre. Narraciones que estaban siempre “al servicio del espectador”. “Nunca militó ni pudo militar en nada”, de ahí el “reproche” que en su día le hiciera el guionista Cesare Zavatttini, que intentando hacer cine social no había manera con Berlanga porque siempre tenía que meter humor. “La única vanidad de mi padre”, recordó José Luis Berlanga, “es que el término berlanguiano no fuera aceptado en la RAE”.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Salva Torres

La Filmoteca d’Estiu, a todo gas

Filmoteca d’Estiu 2013

Jardines del Palau de la Música de Valencia

Durante el mes de agosto

Es un buen síntoma. Gas Natural Fenosa lleva apostando los cuatro últimos años por la Filmoteca d’Estiu, actividad que patrocina. Y es un buen síntoma, porque demuestra que la cultura, en este caso el cine, resulta atractiva para el público, que cada agosto ocupa los Jardines del Palau de Valencia donde se proyectan las películas, y, por tanto, para la empresa privada, que ve en dicha actividad el retorno que busca en su inversión. Así lo manifestó Roberto Cámara, director general de Gas Natural, durante la presentación en la Sala Berlanga de la Filmoteca d’Estiu de este año. Es un buen ejemplo a seguir, pese a los ERES en los organismos públicos encargados de dinamizar esa cultura. Y un ejemplo que debería llevar a una reconsideración de lo que significa la industria creativa en tiempos de crisis económica.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

Gas Natural Fenosa lo tiene claro: patrocinar la Filmoteca d’Estiu resulta rentable. Casi 20.000 personas acudieron a las diversas proyecciones del pasado año, cuya entrada de 3,5 € por sesión resulta, por lo que se ve, perfectamente asumible. La propia directora del IVAC-La Filmoteca, Nuria Cidoncha, y el jefe de programación, José Antonio Hurtado, destacaron el éxito de público de una actividad cinematográfica al aire libre que otras filmotecas califican de sorprendente. Y pese a la evidencia de los datos todavía andamos renqueantes a la hora de apostar por la cultura como gran motor para salir de la crisis. Que cunda el ejemplo de la Filmoteca d’Estiu.

Fotograma de Blancanieves, con Maribel Verdú. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Blancanieves, de Pablo Berger, con Maribel Verdú. Filmoteca d’Estiu

La fórmula es bien sencilla: la suma de la iniciativa pública y la privada, y una buena programación de películas. El acuerdo entre CulturArts La Filmoteca y Gas Natural Fenosa es fiel reflejo de lo primero. La proyección de Blancanieves (Pablo Berger), La invención de Hugo (Martin Scorsese), Amor (Michael Haneke), Tabú (Miguel Gomes), Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul) o Argo (Ben Affleck), es elocuente escaparate de lo segundo. Ecos del cine mudo, cine de hoy, clásicos restaurados, como El bazar de las sorpresas (Ernst Lubitsch) y Pierrot el loco (Jean-Luc Godard), y un homenaje a Méliès son los apartados que José Antonio Hurtado fue desvelando como muestra del atractivo cine programado para los noches estivales en los Jardines del Palau.

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d’Estiu

A ello hay que sumar las Nits de cinema en el claustro de La Nau de la Universitat de València, con sendos ciclos dedicados a las Viñetas filmadas, o lo que es lo mismo, el cómic en la gran pantalla, y similares ecos del cine mudo, preludio de los que resonarán después en la Filmoteca d’Estiu. A Barbarella (Roger Vadim) y Heavy metal (Gerald Potterton), ya proyectadas, le seguirán American Splendor (Robert Pulcini y Shari Springer Berman) y Watchmen (Zack Snyder), en el primer apartado, y Drácula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin), Bienvenidos a Belleville (Sylvain Chomet) y Juha (Aki Kaurismaki), entre los ecos del cine mudo, en estos últimos casos con la proyección previa de cortometrajes como El vendedor de humo (Jaime Maestro) o Rumbo a peor (Alex Brendemühl).

En la Filmoteca d’Estiu, además de los títulos ya citados, se proyectarán El ilusionista (Sylvain Chomet), Juan de los muertos (Alejandro Brugués) y la sorprendente The Artist (Michel Hazanavicius). Un cartel de películas de alta calidad, en el que se van entrelazando propuestas de corte clásico (Argo, La invención de Hugo), con otras más deconstructoras o manieristas (Blancanieves, Amor), pero todas ellas de gran atractivo para el público. Y, entre todas ellas, una que José Antonio Hurtado espera que funcione muy bien: Searching for Sugar Man.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

 Salva Torres

‘Déjame entrar’ y CulturArts entró

Premio Luna de Valencia. Tomas Alfredson

28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Varios espacios

Del 21 al 28 de junio

Let the Right One in. Déjame entrar. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Let the Right One in. Déjame entrar. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Al cineasta sueco Tomas Alfredson se le conoce principalmente en España por sus dos últimas películas: Déjame entrar y El topo. Dos películas de temática diferente, pero atravesadas por una misma elegancia narrativa. El acoso escolar con trasfondo vampírico y las tramas ocultas del espionaje son tratadas por Alfredson de manera que terminan siendo una sutil disección de la subjetividad humana, más allá de la encorsetada recurrencia al tópico de los respectivos géneros. Que el vampirismo o la guerra fría sean el marco de su disección no deja de ser anecdótico, para un director que privilegia los estados de ánimo en detrimento de la carcasa artificial.

Pues bien, Tomas Alfredson estará en la 28ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove. Recibirá el Premio Luna de Valencia por su corta, pero interesante trayectoria cinematográfica, que será mostrada durante los días del festival prácticamente al completo, incluidas, claro está, sus muy galardonadas Déjame entrar (2008) y El topo (2011). Será, sin duda, uno de los platos fuertes del festival, que se celebrará del 21 al 28 de junio. Un festival que este año va de la mano de CulturArts, el holding creado por la Generalitat Valenciana para gestionar con mayor eficacia los recursos públicos. O eso, al menos, dicen.

Imagen de Buried. Rodrigo Cortés. Cinema Jove

Imagen de Buried. Rodrigo Cortés. Cinema Jove

Ha querido la causalidad que la entrada de CulturArts en Cinema Jove se produzca en compañía de Alfredson, ya que, puestos a dejar entrar, no cabe duda que el apoyo de CulturArts al festival se hace indispensable. De manera que no hay topo que valga a la hora de remar a favor del único festival de cine existente en Valencia, tras la desaparición de la vilipendiada Mostra. Así lo entiende Manuel Tomás, director general del recién creado holding: “Cinema Jove está beneficiándose de CulturArts”, cuya apuesta por el festival, agregó, “está siendo acertada”. Los 400.000 euros de presupuesto, prácticamente el mismo de la pasada edición, cuentan con un “suplemento” de 142.000 en concepto de subvenciones y colaboraciones externas. En tiempos de caída libre, es una buena noticia que Cinema Jove se salve de la quema.

Imagen de El topo. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Imagen de El topo. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Otro nombre propio del festival es el de Rodrigo Cortés, que también ha querido la casualidad que, el mismo día en que se presentaba el certamen (viernes 31 de mayo) en la Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca, cumpliera 40 años. Pues bien, el director de películas tan aclamadas como Buried (Enterrado) será el encargado de la sección Cuadernos de Rodaje. Y entre las películas que han ejercido cierta influencia en su carrera como director, objeto de proyección en los Jardines de Viveros, estarán Los pájaros, de Alfred Hitchcock, Pink Floyd The Wall, de Alan Parker, El moderno Sherlock Holmes, de Buster Keaton o Uno, dos, tres, de Billy Wilder, según adelantó Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. El propio Rodrigo Cortés tendrá oportunidad de explicar las razones por las cuales esas películas han dejado huella en su cine claustrofóbico, plagado de concursantes atenazados por su paradójica mala suerte, de enterrados en vida o de personajes con extraños poderes.

Imagen de El topo. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Imagen de El topo. Tomas Alfredson. Cinema Jove

Jonathan Hodgson también recibirá el Premio Luna de Valencia de Animación por su obra multidisciplinar, en la que utiliza todo tipo de técnicas para recrear mundos cercanos repletos de imaginación. El festival le dedicará la primera gran retrospectiva en España de su trabajo. Macarena García y Gorka Otxoa (Blancanieves y Pagafantas) serán los premiados en Un futuro de cine. Rafael Maluenda no quiso desvelar todavía los contenidos de la Sección Oficial, cuyos diez largometrajes a concurso serán, como siempre, estrenos en nuestro país. La Sección Oficial de Cortometrajes, Panorama Valenciano, Prime The Animation, De Valencia a Cannes, el Taller Vivir Rodando o El encuentro Audiovisual de Jóvenes completan el atractivo programa del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove. Una “cita ineludible”, según palabras de la consellera de Educación, Cultura y Deportes, María José Català, para un festival por el que ya pasaron en 2012 más de 24.000 personas. Déjame entrar, de Tomas Alfredson, se perfila como metáfora de ese creciente reclamo del público.

Imagen de El topo, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Imagen de El topo, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

 Salva Torres