Chirbes más allá de la muerte

Fundación Chirbes
Congreso Internacional para la primavera de 2018 con motivo del 30 aniversario de la
novela Mimoun
Septiembre de 2017

Los escritores tras su muerte dejan un legado que va más allá de sus obras publicadas. Textos inéditos, cartas, bibliotecas nutridas y selectas, notas y diarios, recuerdos personales, de viajes, etcétera. Unas veces esa herencia intelectual se pierde en el olvido. Otras cae en buenas manos y otorga al escritor una especie de segunda vida que le hace llegar a un público más amplio. Es el caso de Rafael Chirbes (Tavernes de Valldigna, 1949 / Beniarbeig, 2015), cuya Fundación lleva adelante una serie de proyectos destinados a mantener vivo el aliento de su memoria. La catalogación de su biblioteca de unos 6.000 volúmenes, la edición de un par de libros, uno de ellos en valenciano, la revisión de sus textos inéditos y un Congreso Internacional previsto para la próxima primavera cuando se cumplen 30 años de la publicación de su primera novela, Mimoun, son algunas de sus iniciativas. La cesión por parte de los herederos de los derechos que generan las ediciones del autor permite llevarlas a cabo.

“La Fundación nace por voluntad expresa de mi tío en los últimos días de su vida”, dice Manuel Micó, sobrino de Chirbes y director de la fundación que preside su hermana, María José. “Su deseo era que la casita de campo de Beniarbeig en la que vivió casi dos décadas, conservara sus libros y textos para que sirvieran de consulta y estudio. También que se abriera a los visitantes que desearan conocer el lugar donde concibió sus últimas novelas”.

Fundación Chirbes. Imagen de su cortesía.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Álvaro Angosto se dedica a la catalogación de la rica biblioteca y puesta en valor de la selección bibliográfica, integración en programa informático, con indicaciones de notas, subrayados, dedicatorias, etcétera. Chirbes leía, indistintamente, en castellano, francés y catalán. También en alemán, italiano, inglés, incluso en árabe. Destacan las colecciones de sus maestros preferidos: Galdós, Max Aub, Juan Marsé o Baudelaire, entre otros. En cuanto a ensayos, su biblioteca abarca prácticamente todos los temas: Historia, literatura, arte, urbanismo, filosofía, sociología, política,   especialmente, estudios sobre marxismo.

La Fundación está llevando a cabo una recopilación exhaustiva y sistemática de todas las facetas de la obra de Chirbes y de lo que se ha escrito en torno a ella. Exposición de ediciones y traducciones de la obra, recolección de trabajos, ensayos y estudios sobre el autor, colección de audiovisuales de entrevistas, charlas y debates. Y también una colección de sus artículos periodísticos sobre gastronomía y viajes.

El próximo mes de octubre Anagrama publicará su cuento inédito, El año que nevó en Valencia, un texto autobiográfico que hacía tiempo deseaba sacar a la luz, pero que su muerte dejó en el aire. También aparecerá la traducción al valenciano de La buena letra. Traducida por Carles Mulet y con un prólogo de Alfons Cervera, La bona lletra, editada por Lletra Impresa, estará en las librerías a final de año. “Nos parecía absurdo que un escritor valenciano que escribía en castellano y ha sido traducido al alemán, inglés, francés, sueco, griego, incluso al chino, no estuviera presente en la literatura catalana”, comenta Micó. “De esta obra mi tío decía que estaba ‘escrita en una lengua que sus personajes no entenderían’”.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

En cuanto a su obra inédita, la Fundación respeta la voluntad del autor. “Existen un par de novelas de juventud que decidió no publicar, aunque tuvo oportunidad de hacerlo, así que seguirán en el cajón, pues no tenemos derecho a contradecir su voluntad. Por otro lado, hay una colección de borradores de charlas impartidas en público que se pondrán a disposición de lectores interesados en la biblioteca. Lo más importante es una selección de textos agrupados en seis tomos que Rafael denominaba Memos. Es una transcripción de numerosísimos cuadernos que siempre llevaba consigo en sus viajes en los que anotaba vivencias, lecturas, opiniones, sensaciones. En sus últimos tiempos hizo un esfuerzo de criba y redacción, quedando textos que son un gozo del aprendizaje. Imprescindibles para ver cine, leer, escuchar música, entender la sociedad. Están en un proceso de atenta lectura sin prisa. Intentando ser fieles al criterio exigente que tenia con su propia obra, decidiremos si se publican a o si se dejan en la biblioteca para consulta”.

El lunes 7 de noviembre de 1988, Rafael Chirbes quedó finalista del  Premio Herralde de Novela con Mimoun, un título que le dio visibilidad en el panorama literario, aunque su contacto con el periodismo y el mundo del libro venía de lejos. La Fundación Chirbes convoca un Congreso Internacional cuando se cumplen 30 años de la aparición de Mimoun con el fin de profundizar en el universo creativo de un escritor clave de la literatura española contemporánea. En el encuentro se tratarán, entre otros, los siguientes temas:  aspectos biográficos, su obra narrativa, su obra ensayística, la memoria de la España contemporánea, relaciones entre periodismo y literatura, la responsabilidad social del escritor contemporáneo, viajes, gastronomía, etcétera.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Bel Carrasco

‘Croma’ o el alto precio de la seguridad ciudadana

Croma, de Iñaki Torres
Ediciones Atlantis
Presentación del libro en su Estudio con show cooking y catering de Txetxu González
C / General Eraso, 1. Planta 3 – Puerta 11. Bilbao
Viernes 16 de diciembre de 2016, a las 19.00h

“A cámara lenta, en plano cenital, las bolas de malabar rodaban en el aire como planetas, emergiendo y desvaneciéndose en el tejido sin tiempo de un fondo borroso. La lente descendió despacio y capturó, en primer plano, un rostro de ojos dilatados y burlones y una boca animal que reía en la sombra”.

Así arranca ‘Croma’ la novela de ciencia ficción que Iñaki Torres presenta este viernes en su estudio de Deusto (Bilbao), con un showcooking y catering ofrecido por el cocinero Txetxu González, que inspirándose en el género de la novela editada por Atlantis creará una serie de platos para la ocasión.

Presentación de Croma, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

Presentación de Croma, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

En ‘Croma’, un director de cine en paradero desconocido y miembros del rodaje de la película que da título a la novela, son los únicos que aún no tienen implantado el syn, un microchip cerebral impuesto por el Goren –el nuevo y poderoso gobierno europeo– para garantizar la seguridad ciudadana, pero cuyo objetivo real es otro muy distinto.

Sospechando que Croma puede resultar de alguna manera una amenaza contra sus intereses, el Goren decide vigilar de cerca el rodaje, y al mismo tiempo, investigar el paradero de Karval, el director de cine cuyas películas han agitado tan inquietante realidad.

Ante la amenaza de ser capturados por el gobierno, los protagonistas deberán enfrentarse a situaciones que les hará cuestionarse hasta dónde serán capaces de llegar por defender su libertad.

Imagen de portada de 'Croma', de Iñaki Torres.

Imagen de portada de la novela ‘Croma’, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

 

Retrato de una mujer libre

Como arena entre tus dedos
Gadea Fitera
La Esfera de los Libros

Algunas personas tienen vidas tan intensas y extraordinarias que desafían las leyes de la verosimilitud. Vidas tan increíbles que parecen fruto de los delirios de un guionista trastornado por los excesos de las drogas y el alcohol. Es el caso de Margarita Ruiz de Lihory, aristócrata valenciana que, a principios del pasado siglo y con sólo 20 años de edad, abandonó a su marido, dejo a sus cuatro hijos al cuidado de su madre y  emprendió una aventura  insólita para una mujer de su época.

Gadea Fitera, autora del blog ‘Diario de una madre inexperta’ que publica El Mundo digital, fabula su historia en ‘Como arena entre tus dedos’ (La Esfera de los Libros). Un relato que plasma las múltiples facetas de esta mujer fuera de serie, la primera periodista con corresponsalía extranjera propia, agente doble, pintora, abogada y amante de grandes hombres de su tiempo, como Miguel Primo de Rivera o Henry Ford entre otros muchos. Además del título de baronesa de Alcahalí, que usurpó a su hermana mayor, acumuló otros varios títulos nobiliarios de abolengo.

Portada del libro 'como arena entre tus dedos', de Gadea Fitera.

Portada del libro ‘como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“Conocí la apasionante figura de Margarita de forma casual durante una conversación con una de mis tías y quedé fascinada”, dice Fitera. “A medida que me informaba sobre su vida iba quedando más atrapada por la personalidad de esta mujer arrolladora, egocéntrica, narcisista, superdotada, ante todo un espíritu libre”.

Fitera se documentó a fondo en las hemerotecas de ABC y Las Provincias centrándose en el periodo 1920-1954 en el que trascurre la historia. A lo largo de los dos años que ha dedicado a escribirla afronta con valentía el reto de dar vida a un personaje que, de haber sido totalmente imaginario, la haría sospechosa de impostura y exageración. Porque la vida de Margarita Ruiz de Lihory es un conjunto de avatares que supera la más febril fantasía. “Fue una de esas personas que puede caer muy bien o resultar insoportable”, comenta. “Yo quería que los lectores empatizaran con ella, que al llegar al final del libro comprendieran sus motivaciones”.

Coleccionista de reliquias

Para lograr ese objetivo, Fitera combina el relato en presente y en primera persona con la voz de un narrador imparcial que rememora las peripecias de Margarita por Marruecos, México, Cuba, Estados Unidos y París hasta su regreso a España, donde residió sus últimos años a caballo de sus residencias en Madrid, Barcelona y Albacete. Fue en esa etapa cuando un macabro suceso eclipsó su brillante trayectoria para convertirla en carnaza del populacho y llevarla incluso a la cárcel, aunque por pocos días. Uno de sus familiares denunció que había amputado la mano del cadáver de su hija pequeña, Margot.

“El semanario El Caso dio noticia del suceso que suscitó un aluvión de críticas y rumores”, comenta Fitera. “Se decía de ella que oficiaba misas negras, que daba amparo a nazis, incluso que mantenía contactos con alienígenas del planeta Humo. Todo ello especulaciones sin sentido. Lo que sí es cierto es que Margarita tenía gran afición a conservar reliquias, desde el bisturí con el que habían operado a uno de sus hijos, a los órganos de sus mascotas que ella misma extirpaba y guardaba en formol tras su muerte”.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Como Fitera relata en las primeras líneas de su novela, fue en Marruecos donde se inició en los rituales funerarios de los yezidíes, una secta islamista que acostumbra a mutilar a sus difuntos.  Siendo católica devota combinaba su fe religiosa con las creencias esotéricas muy en boga en su época. La familia Bassols de su último esposo, mucho más joven que ella, era propietaria de la mayor biblioteca espiritista de Cataluña de la época. Mundana y cosmopolita y a la vez animada por un intenso afán espiritual que la impulsaba a buscar algo más allá de los límites de la realidad.

Entre claros y oscuros, gozos y tormentos, Fitera traza una retrato de un mujer libre, adelantada a su tiempo. “Es cierto que la situación de la mujer es hoy mejor que a principios del XX, pero creo que estos últimos años se ha producido una involución. Si una mujer abandona a sus hijos  recibe muchas más críticas y rechazo que si lo hace un hombre”.

‘Como arena entre tus dedos’ es la primera novela que publica, pero no la primera que escribe. Con ‘La sombra de un desconocido’ quedó finalista de los Premios Planeta. Ahora piensa ya en su próxima obra ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Bel Carrasco

“El valenciano ha estado en las catacumbas”

Entre dones, de Raquel Ricart
Editorial Balandra

Cada escritor tiene su propia evolución y recorrido que viene a ser como una huella digital que lo identifica. Unos triunfan en la juventud con una obra que da mucho que hablar y luego desaparecen del mapa. Otros no alcanzan la notoriedad hasta edad avanzada o incluso después de su muerte. La trayectoria de Raquel Ricart es canónica, casi de manual. Un ascenso suave pero constante jalonado de premios cada vez más significativos. El último, El lector de L’Odissea, prestigioso galardón literario sin parangón en España lo recibió el pasado año por su obra El temps de cada cosa (RBA-La Magrana).

Ricart nació en Bétera, en 1962, en un ambiente teatral y con  el amor a las letras fluyendo en la sangre. Sus padres se conocieron y enamoraron en el teatro de aficionados y su hermano, Pep Ricart, es actor profesional. Bajo ese influjo escribió Ferrabràs, una obra dramática que combina intérpretes humanos con títeres que montó la compañía Bambalina Titelles. Tras esa incursión dramática y en sucesión de continuidad, una novela negra inspirada en su ambiente profesional, trabaja en CCOO del País Valencià, titulada Un mort al Sindicat y varios títulos infantiles: Van ploure estrelles, El quadern d’Angela y En les mars perdudes.

El temps de cada cosa, de Raquel Ricart.

El temps de cada cosa, de Raquel Ricart.

En 2010 alcanzó la consagración con Les ratlles de la vida (3i4), historia de tres generaciones ambientada en un pueblo imaginario, que cosechó varios premios: el Andròmina, el de la Crítica dels Escriptors Valencians y el de creació literària de l’Institut Interuniversitari de Filologia de la Universitat de València.

También ha escrito una novela de ciencia ficción, El ciutadà perfecte y participado en proyectos pedagógicos de la Fundació Bromera, Llegir en valencià. Su último trabajo ha sido coordinar una colección de diez relatos Entre dones, publicado esta primavera por Balandra que las autoras se presentaron el 4 de setiembre en Barcelona. La primera recopilación de relatos compuesta íntegramente por autoras valencianas pone de manifiesto que las narradoras han aumentado en número y peso literario.

Una decena de escritoras unidas por una premisa: concebir un relato que hablara de las relaciones entre mujeres. El epílogo es de María Lacueva filóloga que ha dedicado su tesis a estudiar las escritoras valencianas de postguerra. A partir de un conjunto de protagonistas femeninas, historias de madres, hijas, hermanas, colegas  y amigas, se agrupa un conjunto interesante de relatos de contenido y  estilos muy diversos.

Dentro de su versatilidad y variedad de géneros que practica Ricart se mantiene fiel a los dos ejes de coordenadas que son su marca de fábrica: el valenciano y su propio estilo que ha consolidado a lo largo de su carrera literaria. “Escribo en valenciano porque es mi lengua materna, con la que pienso, siento y me expreso mejor”, dice. “Es una decisión que se toma a la vez con la cabeza y el corazón, un forma de dignificar mi cultura y mi conciencia”.

Es consciente que escribir en valenciano limita el número potencial de lectores, pero también tiene algunas ventajas, pues “al haber menos autores resulta más fácil llegar a las editoriales”. Aunque lamenta la falta de ósmosis entre los sellos en castellano y catalán. De hecho, sólo un par de sus libros han sido traducidos: uno al castellano y otro al gallego.

Paso a paso, peldaño a peldaño,  Ricart ascendió a la cima con El temps de cada cosa, hasta ahora su obra cumbre un reflexión intimista sobre las relaciones paternofiliales. Tomás Bel, un profesor universitario reconoce entre sus alumnos un rostro que le resulta familiar y en ese momento sufre un infarto. Guillem atropella a un niño y se da a la fuga, y en un tercer vértice, la anciana María cierra el triángulo de una novela coral de compleja estructura que se desarrolla a lo largo de varias épocas en Valencia, Estados Unidos y otros lugares.

Entre dones, recopilación de Raquel Ricart.

Entre dones, recopilación de Raquel Ricart.

Los miembros del jurado que le otorgó el Lector de l’Odissea, formado por un grupo de lectores que organizan y financian este premio singular, la han comparado con Lezama Lima y destacan que El temps de cada cosa es “una novela escrita en voz alta, que induce al lector a un estado hipnótico y logra convertir lo concreto en colectivo”. También valoran el punto experimental de un lenguaje “que sorprende y atrapa”.

La propia Ricart define su estilo como “hondo y profundo”. Dice que al narrar “su principal objetivo es llegar al corazón”.  Para eso hay que darle muchas vueltas a la cabeza, planificar con detalle la estructura y dosificar la intriga. Pero no es de los autores que dedican varios meses a documentarse o a tomar notas antes de poner manos a la obra. “Una vez tengo claro lo que voy a contar, me lanzo a escribir”, comenta. Eso sí, el proceso de corrección es arduo y riguroso. “Tengo bastante capacidad para ponerme en la piel del lector y, a veces incluso leo lo escrito en voz alta para detectar el sonido y la impresión que causa al oído. Procuro que cada capítulo sea como una novela independiente y que exista una transición de sentido entre ellos”.

Sobre el cambio de política cultural del tripartito opina que se ven signos positivos, “pero habrá que hacer un gran esfuerzo, una gran operación de limpieza tras años de ignorancia en los que se ha mantenido al valenciano en las catacumbas. Lo más importante es la normalización”, concluye Raquel Ricart.

Raquel Ricart. Imagen cortesía de la autora.

Raquel Ricart. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

“Somos víctimas de los ideales que nos poseen”

La hija del capitán Groc, de Víctor Amela
Editorial Planeta

En medio de la bruma que invade el espacio entre la historia y la leyenda, se perfilan  figuras muy potentes  de claros perfiles. Una de ellas es la de Tomás Penarrocha el Groc, un campesino de Forcall (Castellón) seguidor de Cabrera, que se alzó en armas contras las tropas isabelinas superiores en número. El periodista barcelonés Víctor Amela, uno de los creadores de La Contra de La Vanguardia, oyó contar las proezas de este héroe popular cuando era  niño y veraneaba en Forcall, el pueblo de sus antepasados. Al cabo de los años plasmó las peripecias del Groc en un relato, La hija del capitán Groc, publicado este año en catalán y castellano por Planeta que ha cosechado gran éxito.

Fue el libro de ficción más vendido el Día de Sant Jordi y ha recibido el Premio Ramón Llull.  “La época del Groc, entre la primera y la segunda guerra carlistas, es nuestro Far West ibérico”, dice Amela. “El Maestrazgo es nuestro western, con sus personajes intensos armados de trabucos, puñales, pistolas y caballerías. Gentes recias que vivía en escondrijos, barrancos y cuevas, y protagonizaba asaltos, persecuciones, secuestros y rescates. Bandos enfrentados,  busca y captura, recompensas, pugna desigual entre los proscritos y el ejército”.

Cubierta de La hija del capitán Groc, de Víctor Amela. Editorial Planeta.

Cubierta de La hija del capitán Groc, de Víctor Amela. Editorial Planeta.

Usted conocía la historia del Groc desde niño. ¿Qué le impulsó a contarla en determinado momento?

Después de publicar El cátaro imperfecto y Amor contra Roma, sentí el impulso de novelar una historia pequeñita y desconocida para el gran público sobre un héroe local, el Groc de Forcall. Una historia transmitida oralmente de generación en generación en las familias de la  comarca dels Ports de Morella desde 1844, porque advertí que este personaje reunía en su persona y en su drama íntimo, con el trasfondo de la cruenta primera guerra carlista, la sustancia misma de todos los héroes literarios universales. ¿Por qué no intentarlo, por qué no convertirlo en héroe literario? Es una historia que oí de niño  acompañada de todas las impresiones sensoriales de su entorno, en el Forcall de 1968, que no debía de ser muy distinto al del siglo XIX.

¿Le sorprendió mucho el éxito obtenido? ¿A qué lo atribuye?

Sí me sorprendió. La novela lleva 18 semanas siendo la más vendida en Cataluña. Me regocija, y lo atribuyo a que recoge una historia entrañable y cruda, tierna y universal bordada sobre un tejido histórico reconocible, pero del que nos han explicado pocos detalles, y en un territorio reconocible. El lector se ha emocionado al poder acceder a la intimidad de personajes que hasta ahora eran sólo un nombre y una línea en los libros de historia.

Víctor Amela frente a una casona del Maestrazgo. Imagen cortesía del autor.

Víctor Amela frente a una casona del Maestrazgo. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo afrontó el reto de escribir la novela en catalán antiguo con modismos castellonenses?

Es mi primera novela escrita directamente en catalán. Luego la he vertido al castellano, pues nadie podría hacerlo mejor que yo, que llevo 30 años publicando en castellano como periodista. No podía imaginar a los personajes hablando más que en su forcallano natal, un bellísimo y antiquísimo catalán occidental. Ha sido un desafío personal muy gratificante. La versión final la sometí a la aprobación de mis parientes forcallanos.

¿Cómo ha combinado la historia real con la leyenda popular y su propia inventiva o recuerdos de familia?

La historia transmitida por la tradición oral ha sido la base, y la he preservado con fidelidad, aunque amplificándola con la imaginación y enriqueciéndola con mis descripciones de vivencias sensoriales y detalles de rincones que llevo impresos en el alma desde la niñez, en un lugar tan mágico en el que fui tan feliz.

Vista del Maestrazgo, donde transcurre la novela de Víctor Amela.

Vista del Maestrazgo, donde transcurre la novela de Víctor Amela.

¿Qué tiene de mágico el Maestrazgo y cómo forja el carácter de sus habitantes?

Els Ports y el Maestrazgo es una tierra alta y agreste, bravía, cruzada de barrancos, cuajada de cuevas y ermitas, erizada de muelas, ermitas y castillos, y eso determina el carácter indómito de sus gentes, desde los íberos y los almogávares hasta los carlistas. Rindo tributo a esa tierra en sus personajes, de los que desciendo. Y siento una gratitud genética por esa tierra mágica.

Usted lo contempla al Groc y los suyos con lógica simpatía. ¿No hay cierto maniqueísmo en el tratamiento de ambos bandos?

No, hay una mirada compasiva tanto por los carlistas como por los liberales, pues todos se vieron arrastrados por sus respectivas ideas a un drama cruento. El protagonismo de los carlistas me obliga a presentarlos bajo una luz íntima que permita al lector empatizar con ellos, para que comprenda hasta qué punto todos somos víctimas trágicas de los ideales que nos poseen. No tenemos ideas: las ideas nos tienen a nosotros.

¿Cree que de alguna forma todavía persiste en España la pugna entre carlistas e isabelinos, los tradicionalistas frente a los partidarios del progreso?

España es una guerra civil perenne, latente o desatada. La lección de las guerras carlistas (de la que la guerra del 36 fue otro estertor) es que nos convendría aprender a relacionarnos con menos fanatismo y menos bipolaridad. Los podemitas de hoy tienen algo de los carlistas de antaño, los primeros indignados, desairats les llamaron, contra el proto-capitalismo, como hoy lo son contra el neo-capitalismo. Sin embargo, hoy les llaman progresistas. Me encantan estas paradojas de la historia de las ideas.

Víctor Amela. Fotografía: Arduino Vannucchi.

Víctor Amela. Fotografía: Arduino Vannucchi.

Bel Carrasco

“Muchos políticos ponen su ego sobre el bien común”

Elia Barceló, Premio de Narrativa de la Crítica Literaria Valenciana
La Maga y otros cuentos crueles
Editorial Cazador de ratas

Elia Barceló nació en Elda (Alicante) en una casa llena de libros, creció rodeada de ellos, devorándolos. Su destino estaba escrito; maquinar historias. Una colección de 14 de sus relatos, ‘La Maga y otros cuentos crueles’ (Cazador de ratas) se alzó con el Premio de Narrativa de la Crítica Literaria Valenciana desbancando por su carácter innovador a la brillante prosa de Manuel Vicent en ‘Desfile de ciervos’.

Residente desde hace 38 años en la bella ciudad alpina de Innsbruck (Austria), considera que este galardón “es una bonita manera de decirme que soy un poco profeta en mi tierra, que lo que escribo interesa y se aprecia”, dice. “Que se trate de un libro de cuentos es un regalo añadido porque me encanta el género que muchos especialistas consideran el más difícil del mundo”.

Cubierta de 'La Maga y otros cuentos crueles', de Elia Barceló.

Cubierta de ‘La Maga y otros cuentos crueles’, de Elia Barceló.

Tras su primer libro de relatos, ‘Sagrada’ (1989) y ‘Futuros peligrosos’, una antología de ciencia ficción prospectiva, ‘La Maga y otros cuentos crueles’ reúne 14 historias escritas en distintas épocas  cuyo denominador común es cierto punto de crueldad. “Cuando los reuní para publicarlos, cada uno me traía recuerdos de cómo se me ocurrió, de qué estaba haciendo por entonces, de qué edad tenían mis hijos. Por eso decidí añadir un comentario al final explicando a los lectores algo sobre el contexto en el que surgió el relato. Me encanta escribir cuentos. Como a mi admirado Julio Cortázar, me encanta sentir ese momento fulgurante en que algo se te ocurre de pronto, se condensa, te sientas a escribir y sale el cuento de un tirón. Con suerte, esférico, como una pompa de jabón que se desprende de ti y adquiere existencia propia”.

Cubierta de 'Las largas sombras', de Elia Barceló.

Cubierta de ‘Las largas sombras’, de Elia Barceló.

Barceló acaba de terminar una novela en la misma línea que sus dos títulos anteriores: ‘Disfraces terribles’ y ‘Las largas sombras’. “Todavía no tiene título y es una historia realista que comienza en Australia y se desarrolla entre Madrid y Rabat. Una historia de secretos ocultos en el pasado que afectan hasta hoy en día a las personas de una familia, que comienza en los años veinte y termina en la actualidad”

La llamada la Dama de los Mil Mundos por su fértil imaginación no cree que el género fantástico sea minoritario ante el interés que despiertan sagas y series como ‘Canción de Hielo y Fuego’, o el entusiasmo que existe hoy en día por las distopías y el terror.  “Creo que cada día hay más lectores que se interesan por el fantástico o que, al menos, no tienen prejuicios a la hora de elegir. Como lectores nos estamos haciendo cada vez más abiertos y flexibles. Por fortuna empezamos a perder esas manías heredadas de la crítica del XIX y de la crítica marxista que consideraban que lo único que tenía valor literario era lo realista, sin darse cuenta de que el realismo también es sólo una técnica, una moda que no siempre es la mejor herramienta para narrar lo que uno quiere narrar. Lo que sí es minoritario en España es el público lector”.

Desde su perspectiva austriaca lamenta el declive de la imagen que estas últimas décadas ofrece España. “Parece que vuelve a ser lo que afirmaban los viejos estereotipos. El país de mañana, menos desarrollado, del sur, con su siesta, sus tapas y sus playas. Un lugar al que ir de vacaciones, pero donde nada funciona como debiera, un sitio donde campa la corrupción en los ambientes políticos y nadie paga por sus delitos, donde una gran parte de la población dice en las encuestas que no confía en la justicia. Después de haber visto desde fuera lo que podía ser España y haberme sentido tan orgullosa por ello, me da mucha pena ver cómo todo se va perdiendo y cómo tantos de nuestros políticos ponen su imagen y su ego por encima del bien común”.

Observa con recelo el ascenso de las derechas en su país de adopción, aunque considera que se trata de un fenómeno global en Europa y América (Trump). “En Austria siempre ha habido una cierta tendencia al radicalismo de derechas, pero últimamente lo que más influye es que las grandes masas de población inmigrante que viven y trabajan en Austria ya en la segunda o tercera generación son los que más votan a la derecha para impedir que el país se abra a los nuevos inmigrantes. Temen que haya que repartir entre más personas los beneficios sociales que son abundantes, aunque los impuestos son muy fuertes. También cuentan con los votos de los agricultores y de gran parte de la clase obrera que ya no se siente representada por los socialistas, y de las capas sociales de educación más baja. Además, hace unos años se rebajó la edad del voto a los 16 y muchísimos chavales ignorantes votan a Hofer porque es más joven. Menos mal que por fin ganó Van der Bellen”.

Elia Barceló.

Elia Barceló. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

“Asesinaría a los autores de libros de autoayuda”

Los muertos viajan deprisa
Nieves Abarca y Vicente Garrido

Las Semanas Negras de Gijón y A Coruña son escenarios de tres brutales asesinatos de los que son víctimas otros tantos escritores.  La inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán entran de nuevo en liza, a la caza de un asesino implacable y escurridizo. Los muertos viajan deprisa, última entrega de la serie noir de Nieves Abarca y Vicente Garrido, sigue fiel al estilo de esta pareja literaria. Más allá de la trepidante intriga policial los autores ofrecen una amena crónica de estos encuentros de escritores de novela negra hoy tan en boga, de las complicidades y rivalidades que se establecen entre ellos. Abordan el tema del plagio y la impostura, al tiempo que ahondan en el corazón del mal. Un aliciente añadido es descubrir la clave oculta en la identidad de los personajes.

“Nos lo pasamos muy bien pensando en si los lectores adivinarían quiénes son los escritores y sus modelos reales”, confiesan. “Pero mantendremos el secreto, cada lector tiene que adivinarlo por sí mismo”. En el caso de que se hiciera una película o serie inspirada en sus novelas, piensan que “Bárbara Lennie sería la Valentina ideal y para Sanjuán podría servir muy bien Rodolfo Sancho”. En cuanto a sus series preferidas, la de Abarca es Sherlock, “la adaptación moderna del detective más grande es brutal, imaginativa, novedosa y excelentemente actuada”. La de Garrido es 22/11/63, adaptación de la magnífica novela de Stephen King, “por la ambientación magnífica y la intriga incesante que ya estaban en el libro”.

Cubierta del libro 'Los muertos viajan deprisa', de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

Cubierta del libro ‘Los muertos viajan deprisa’, de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

¿Algún autor o autora al que les apetezca asesinar…hipotéticamente hablando?

Sólo a los autores de libros de autoayuda. Los escritores de novela negra por lo general somos poco asesinables, buena gente que madruga y se acuesta prontito. Tenemos nuestras rarezas, eso sí. Pero por lo general procuramos tener un perfil bajo. La maldad va por dentro.

Si en el Festival VLC Negra se hubiera producido un crimen este año ¿cuál sería la víctima, el escenario y el modus operandi ideal?

Sin duda Pierre Lemaitre. Sería una noticia de alcance mundial. En el Hotel Reina Victoria, asfixiado en su habitación con las páginas de su última novela. Una de las chicas de la limpieza lo encontraría al amanecer en un escenario dantesco. Pero solo es imaginación. No creo que Lemaitre se dejase asesinar fácilmente.

¿Por qué nos fascinan las historias de crímenes cuando en la vida real somos cada vez más pusilánimes, sensibleros con los animales y súper protectores con los niños?

Por eso mismo. El crimen afecta a la esencia del ser humano, al miedo, a la supervivencia. Nos gusta leer en el sofá cosas que jamás seríamos capaces de mirar a la cara en la realidad. Leemos como un niño es secuestrado y violado pero un segundo de exposición a un acto parecido nos destruiría psicológicamente, si somos personas normales, por supuesto.

Portada de 'El hombre de la máscara de espejos'.

Portada de ‘El hombre de la máscara de espejos’, de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene seguir fiel durante cuatro libros a los mismos protagonistas? 

¿Ventajas? Da gusto hacer evolucionar a los personajes, se les coge cariño, el escritor se divierte haciéndolos sufrir o haciéndolos felices, se convierten en hijos a los que amas y odias. Las desventajas son el aburrimiento. Si eres un creador necesitas cambiar de aires y buscar nuevas metas. Saber que puedes escribir otras cosas diferentes.

Muerte y sexo, Eros y Thanatos. ¿Cómo establecen la dosis de erotismo de cada novela? 

Cada novela tiene un pulso distinto que, en realidad, depende del tipo de asesino. Si el asesino es un sádico sexual, describimos los crímenes tal y como ocurren en la realidad. Si creamos otro tipo de criminal, las muertes ocurrirán de otro modo. El erotismo deviene de la creación del personaje. En Los muertos viajan deprisa hay menos carga sexual que en las anteriores por el tipo de trama y también para variar el clima de lectura. Nos gusta experimentar, hacer cosas nuevas, tanto en lo que respecta a las tramas como en el uso del lenguaje.

¿Se producen muchos crímenes de este tipo en el mundo real? 

Se producen muchos crímenes sexuales en el mundo, aunque gracias a Dios no es una constante en nuestro país. Pero violaciones, asesinatos de mujeres, trata…Es una lacra a nivel mundial, y en muchos países no está ni siquiera perseguido.

¿Hay peligro de que este boom de la negra estalle y muera de éxito?

En realidad no. Lo único que ocurrirá es que, como pasa siempre en la vida de los libros, solo sobrevivirán los que tengan algo que decir literariamente. Los demás escritores buscarán otros caminos que estén de moda o vendan, como ocurrió con el sado en la erótica. Para escribir buena novela negra hace falta, además de técnica un alma negra. No vale cualquiera. Por no hablar del exceso de tramas absolutamente iguales, escenas calcadas de otros libros o de series de televisión, personajes cliché, y lo peor, la búsqueda del favor del lector mayoritario sin mayor esfuerzo. La novela negra pertenece al mundo de la oscuridad, a lo marginal, disecciona lo peor del ser humano. Edulcorarla no hace otra cosa que pervertir su esencia.

Nieves Abarca y Vicente Garrido. Imagen cortesía de los autores.

Nieves Abarca y Vicente Garrido. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

El poder de la sombra de María José Moreno

Presentación libro ‘El poder de la sombra’
Editorial Versátil, María José Moreno
Librería Soriano
C/ Játiva, 15. Valencia
Jueves 12 de mayo 2016, a las 19.30h

El jueves 12 de mayo se presenta en la Librería Soriano la segunda entrega de la serie de libros ‘La Trilogía del Mal’, titulada ‘El poder de la sombra’. La autora es María José Moreno profesora de la Universidad de Córdoba que atiende a pacientes en su consulta psiquiátrica desde hace más de 30 años. Desde la ficción, María José Moreno aborda el asunto de los abusos sexuales a menores en el ámbito familiar. La tercera entrega de esta serie, ‘La fuerza de Eros’, se publica el 19 de septiembre.

Imagen del booktrailer de 'El poder de la sombra', de María José Moreno.

Imagen del booktrailer de ‘El poder de la sombra’, de María José Moreno.

Sinopsis del libro

‘El poder de la sombra’ es un thriller vertiginoso. La psicóloga Mercedes Lozano solo tiene 15 días para averiguar qué esconde la mente de Rosa María Luque, que se enfrenta a una doble acusación por asesinato y, aunque se cree inocente, tiene una defensa legal muy complicada: su ADN está en las escenas del crimen y ella no recuerda absolutamente nada.

Varios asesinatos con idéntico modus operandi señalan como sospechosa a Rosa María Luque, novia de un reputado político, famosa escultora y heredera de una familia muy conocida Córdoba. Aunque mantiene su inocencia con absoluta convicción, todas las pruebas recaen sobre ella y su hermetismo psicológico no es de gran ayuda.

¿Es cierto o fingido?¿Puede una mente aferrarse al vacío estando al borde de la cor- dura?¿Puede la mente olvidarse del ayer, vivir el hoy y no prever el mañana?

Rosa, acarrea un pasado bastante turbulento y lleno de mentiras e incógnitas. Su mente es un puzle incompleto, desordenado y al que faltan fragmentos de suma importancia. Tan solo recuerda tres palabras que aparentemente no tienen ningún sentido entre sí.

Su amnesia, su angustia y su inestabilidad emocional complican su defensa en el in- minente juicio por lo que su abogado defensor, Felipe Castilla, contrata los servicios de Mercedes Lozano, psicoterapeuta interpersonal, y Miguel Vergara, psiquiatra, con la intención de demostrar la inocencia de su cliente o su falta de cordura. Ante ellos se presenta la difícil tarea de reconstruir su pasado, para entender el presente y solventar el futuro de Rosa.

Portada del libro 'El poder de la sombra'. Imagen cortesía de la organización.

Portada del libro ‘El poder de la sombra’. Imagen cortesía de la organización.

“Mi experiencia de lo rural no es idílica”

La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco
Seix Barral

Con un solo libro Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) pasó de ser un escritor prácticamente desconocido a un fenómeno literario. Su novela Intemperie, publicada por Seix Barral hace tres años, escaló la cima de los más vendidos y cosechó numerosos premios. Elegido Libro del Año por El País, en 2013, y seleccionado por The Independent como uno de los mejores traducidos del 2014 en Reino Unido. Ha sido traducida a una veintena de lenguas y será llevada al cine próximamente. Su segunda y esperada obra, La tierra que pisamos, aparecida en la misma editorial a principios de 2016, obtuvo un éxito de ventas similar y críticas de diverso signo.

Un argumento mínimo magnificado por una prosa depurada y libre de artificios. Poética y diáfana reducida a su máximo poder evocador. Carrasco recrea otra vez magistralmente el ambiente rural, pero en este relato la violencia ejercida por el poder no es un acto particular sino la sistemática aniquilación del pueblo vencido por el vencedor, a través de la eficaz maquinaria de sus tropas. Eva Holman, esposa de un vetusto héroe de ese ejército, residentes ambos en un pueblo de Extremadura, es la narradora. La aparición en sus tierras de un hombre extraño, abre una brecha en su mundo fortificado cuyos sólidos cimientos comienzan a resquebrajarse.

Tras vivir hasta los 20 años en pueblos extremeños, Carrasco se trasladó a Sevilla en 2005. Allí ha empezado ya a recoger notas para su próximo libro, mientras se concreta el rodaje de la película basada en Intemperie. El triunfo no se le ha subido a la cabeza: “Gracias a todos los lectores que se acercan a mí y comparten conmigo sus conclusiones y sensaciones. Es un privilegio”, dice.

Portada de La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco. Seix Barral.

Portada de La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco. Seix Barral.

¿Cómo afectó a su vida el éxito de Intemperie? ¿Se sintió muy presionado al escribir la segunda novela?

Mi vida personal sigue siendo la misma. La profesional ha cambiado radicalmente y para mejor. Para empezar, puedo dedicarme plenamente a la escritura, cosa que antes no podía hacer. Además, he podido acercarme a autores a los que admiro y también a los libreros y a los lectores. El balance es magnífico.

En cuanto a la presión, no la he sentido demasiado. O eso creo. Pensé mientras escribía y lo sigo pensando, que tenía que trabajar para conseguir un libro que respondiera a mis intenciones literarias, a mi instinto. Ahora, cuando leo las críticas, unas mejores y otras peores, me siento tranquilo porque he escrito el libro que yo quería, no necesariamente el que se podía esperar de mí.

¿Por qué  cree que sus relatos tan alejados de las fórmulas convencionales del best seller alcanzan los primeros puestos de ventas?

La historia de la literatura está llena de libros que venden sin responder al esquema del best seller. Por suerte hay una gran variedad de gustos lectores. En mi caso creo que ayuda el hecho de que me centro en temas con los que muchas personas se sienten identificadas: el dolor, la identidad o la voluntad para superar las dificultades.

¿Le han dolido las críticas a La tierra que pisamos?

No, por supuesto que no. El dolor solo lo puede causa un ser querido. Sí que es cierto que hay críticas que resultan molestas, pero no porque no sean elogiosas con el libro, sino porque no son serias. Tanto si un libro te gusta como si no te gusta, como crítico debes aportar argumentos que sustenten tu valoración y eso no siempre sucede. Yo no califico las críticas como malas o buenas dependiendo de si censuran o elogian al libro. Mis dos novelas han recibido algunas críticas poco elogiosas con el texto y que yo considero buenas porque están bien construidas y me ayudan a entender mejor mi trabajo y a identificar los errores que cometo.

Jesús Carrasco. Fotografía de Raquel Torres.

Jesús Carrasco. Fotografía de Raquel Torres.

¿Le complace que lo comparen con Delibes o Coetzee? 

Me complacería si tales comparaciones tuvieran sentido literario. En mi opinión esas comparaciones se hacen para, de algún modo, dar pistas a los lectores sobre un autor del que no se tenían noticias. Dicho esto, prefiero que me comparen con autores a los que admiro, como a los que cita, que autores que no me gusten.

¿Se podría interpretar su novela como una ucronía sobre lo que hubiera pasado en caso de ganar Hitler la Segunda Guerra Mundial? 

Sí, por qué no. No era mi intención, pero no negaré que tuve en cuenta esa vía mientras trabajaba en la novela. De todos modos, el tipo de ocupación colonial que plantea la novela tiene más semejanzas con el modelo de la colonización europea de África en el siglo XIX.

¿La narradora representa el despertar de la conciencia de la vieja Europa colonizadora?

Esa sería una buena intención, desde luego, pero no he sido tan ambicioso. Al menos conscientemente. Eva Holman, la narradora, habla en primera persona de lo que le sucede a ella, pero lo cierto es que ella es una buena representante de la sociedad en la que ha crecido. Su valentía a la hora de asumir su responsabilidad individual sería deseable para la vieja Europa y para cada uno de nosotros.

¿Tiene que pensar mucho o podar mucho el texto para lograr ese estilo tal depurado o le nace así directamente?

Mi estilo es, sobre todo, fruto de esa poda a la que se refiere. Escribo abundantemente, como si recolectara materiales, y luego dedico mucho tiempo a quitar lo que me parece que sobra o que no aporta. El resultado es un texto en el que se aprecian vacíos, lugares oscuros que es preciso rellenar.

¿De dónde procede esa nostalgia por el mundo rural que destilan sus historias?

De mis orígenes. He vivido en pueblos hasta que tenía casi veinte años y, desde entonces, sigo frecuentando la España rural. En cualquier caso no percibo mi mirada como nostálgica. Mi experiencia y mi visión de lo rural no es idílica. Si hay alguna nostalgia es, si acaso, de la infancia o de la libertad infantil.

Denos noticias de la película basada en Intemperie y sobre sus próximos proyectos.

La película sigue avanzando de puertas adentro. La productora sigue buscando director y no creo que tarde mucho ya en encontrarlo. A partir de ese momento, vendrá el guión y la producción echará a rodar. En cuanto a mis próximos proyectos, ya estoy tomando notas para mi próximo libro. No diré más porque es demasiado pronto y cualquier cosa que diga puede ser papel mojado mañana mismo.

Jesús Carrasco. Fotografía de Elena Blanco.

Jesús Carrasco. Fotografía de Elena Blanco.

Bel Carrasco

“Crecen los espectadores y descienden los lectores”

Pierre Lemaitre
Festival Valencia Negra

Pierre Lemaitre, invitado al Festival VLC Negra por el Instituto Francés de Valencia, las editoriales Bromera y Alfagura y el propio certamen, aseguró durante el encuentro celebrado en la sede del Instituto, que el género negro “vive una eclosión mundial, y eso es un problema para los que escribimos dentro de este marco”. Dijo que al principio se preguntaba “por qué escribir en este género si voy a ser uno más”. Hasta que decidió escribir “lo mejor posible sin pensar en la competencia”. Sobre las historias que se cuentan, reconoció que “todas, en cualquier género, han sido escritas ya; los escritores de hoy sólo las contamos a nuestra manera”.

Sobre el poder de la literatura, el escritor francés estimó “no conocer ningún libro que haya cambiado el devenir de la historia: los escritores tenemos que ser más modestos”. Aunque sí cree “en el poder de la literatura, que es capaz de cambiar las cosas; la ficción es una enorme maquinaria que puede cambiar la realidad y  permite que el ciudadano haga una toma de conciencia sobre lo que está pasando”.

Pierre Lemaitre en el Instituto Francés dentro del Festival Valencia Negra. Foto: Europa Press.

Pierre Lemaitre en el Instituto Francés dentro del Festival Valencia Negra. Foto: Europa Press.

La rentreé o vuelta al cole en Francia

Lemaitre hizo referencia al fenómeno editorial francés del año, conocido como la rentrée o ‘vuelta al cole’. “Soy un escritor francés que escribe en un país neurótico con la literatura. Hay un fenómeno que se conoce como rantrée o ‘vuelta al cole’: en un solo mes salen al mercado 600 títulos, lo que genera un gran número de impactos entre el público y que en el país casi sólo se hable de literatura en un mes. Esto es muy bueno para la literatura, pero provoca que la esperanza de vida de cada libro sea sólo de un mes”.

Y es en este contexto de sobreedición donde Lemaitre enmarcó los géneros: “A mí me dan igual los géneros. Pero hoy en día la información va tan rápido que es necesario tener referencias. En un país que publica con tal extravagancia en la rentrée, permite que dentro de caos el lector tenga una referencia donde acogerse”.

Lemaitre explicó que tiene “la suerte de vivir en Francia, un país que tradicionalmente ha protegido la cultura, que es un eje político en ese país, con leyes que protegen mucho los derechos de autor”. Aunque la crisis también ha golpeado allí a la cultura: “En un año de elecciones en Francia se ha abordado poco la cultura”. También hizo una crítica a sus políticos: “Francia sigue protegiendo la cultura, pero noto un cambio en la clase política, ahora no están tan formados culturalmente como hace treinta años”.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de VLC Negra.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de VLC Negra.

Sobre la eclosión de festivales de género negro, Lemaitre lo tiene claro: “Uno puede preguntarse para qué sirven los festivales. El papel de los festivales es muy importante porque permite enseñar al público que la literatura puede convertirse en un evento. Pero lo que ocurre es que el género negro, que ha perdido el monopolio del que gozó hasta mitad del siglo XX, ha perdido importancia frente a la tele o el cine”.

Aunque aclaró: “El retroceso relativo de la literatura en este género no tiene que ver con la pérdida de la ficción. La gente necesita consumir historias de ficción”. Y pidió perdón por referirse al Goncourt que él ganó para ilustrar el ejemplo: “La sala de prensa de la entrega de ese premio está abarrotada de periodistas, tanto como en un evento de fútbol. Que haya un festival como VLC NEGRA que sea capaz de congregar a periodistas es una excelente noticia”.

Tendemos a la pasividad

Preguntado sobre la irrupción de las nuevas tecnologías y la competencia con la lectura, Lemaitre lo vio como “un problema mundial. Crecen los espectadores y descienden los lectores. ¿Cuál es la diferencia entre ver la tele y leer una novela? La imagen es la diferencia y eso implica que la imaginación juegue un papel menos importante. Todos tenemos tendencia a la pasividad”. El escritor achacó parte del problema a la educación: “Los profesores utilizan series y películas para enseñar porque creen que la imagen va a facilitar la comprensión de sus alumnos. Las clases son más cómodas con imagen, pero eso cierra el paso a la literatura”.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de Instituto Francés de Valencia.

Pierre Lemaitre. Imagen cortesía de Instituto Francés de Valencia.