El juego de la venganza

Talión, de Santiago Díaz
Editorial Planeta

La historia y el mundo del arte, desde Medea a La Novia de Kill Bill ofrecen numerosas ejemplos de mujeres que, bajo la inspiración de la diosa Némesis, matan para vengar una afrenta. Más raro es la figura de la justiciera que ejerce la venganza por cuenta ajena y siguiendo los dictados de la bíblica ley de Talión: ‘Ojo por ojo, diente por diente’…

Fotograma de 'Kill Bill', película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

Fotograma de ‘Kill Bill’, película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

‘Talión’ es, precisamente, el título de la primera novela de Santiago Díaz que con una larga trayectoria como guionista en la televisión demuestra que es un consumado narrador sobre el papel. A Marta Aguilera, una periodista de 40 años, le dan únicamente dos meses de vida a causa de un tumor cerebral. Sin lazos afectivos, decide ocupar el tiempo que le queda reparando lo que para ella son injusticias, aplicando su particular ley del Talión. Y aprovecha muy bien ese breve plazo llevándose por delante a un asesino y violador de niñas, a un rumano dedicado a la trata de blancas, a un narco gitano y a una sanguinaria terrorista que acaba de salir de la cárcel. ‘La venganza es un plato que se sirve frío’, pero en este caso llega a la mesa muy caliente.

Ha sido muy osado al apostar por un personaje protagonista, el justiciero, que no tiene tradición literaria en España. ¡Y, además, mujer!

Personas que se toman la justicia por su mano ha habido  desde siempre, tanto en la vida real como en la literatura. En los siglos XV y XVI se pusieron muy de moda las novelas caballerescas, donde un caballero andante trataba de reparar injusticias. De ahí hasta Marta Aguilera, mi protagonista. Que sea una mujer es algo que me atrajo desde el primer momento. Argumentalmente, me aportaba mucho más que si hubiera elegido a un hombre.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo surgió la historia en su cabeza?

Surgió al leer la noticia sobre un crimen del que el culpable salía indemne. Percibí la indignación de la gente, que tenía la sensación de que no se hacía justicia, y pensé que me gustaría contar la historia de una mujer que se rebelaba contra eso.

¿Se encuentra en ese hipotético 62% de la ciudadanía que apoya o disculpa los actos de la vengadora Talión?

Como Santiago Díaz yo creo en la justicia. A los asesinos hay que detenerlos y juzgarlos con garantías. Pero como lector de una obra de ficción, quiero ver cómo los malos pagan por sus pecados y no puedo evitar sentir empatía por Marta Aguilera.

Una periodista trastornada, una inspectora traumatizada y una terrorista de ETA dura cual pedernal. Las mujeres llevan el peso de la trama. ¿Es algo deliberado para conquistar a las lectoras o le ha salido así?

Me ha salido así. La primera que tenía clara era la inspectora, y después me encantó la idea de enfrentar a dos mujeres tan poderosas como ella y Marta Aguilera, a la que yo no considero demente, sino alguien que ya no tiene nada que perder y toma una decisión, acertada o no. Eso han de juzgarlo los lectores. En cuanto a la terrorista, es una de los malos, pero hay otros, y son hombres.

Un asesino de niñas, un proxeneta, un narco, una terrorista …De todas las facetas del mal, ¿cuál es la que más le repugna?

Todos los que quitan deliberadamente la vida de un inocente me parecen repugnantes, pero para mí ser un asesino y violador de menores es lo peor que se puede ser en la vida.

Uno de sus personajes, guionista de profesión, afirma que no se dedica a contar historias sino a resolver problemas. ¿Es realmente así?

En parte, sí. Escribir un guión algunas veces es muy parecido a armar un gran puzle. Hay que cuadrar decorados, disponibilidad de actores, presupuestos, etcétera. En definitiva, problemas ajenos a la creatividad que hay que solucionar para que el capítulo llegue perfecto a los espectadores.

Cubierta de 'Talión', de Santiago Díaz.

Cubierta de ‘Talión’, de Santiago Díaz.

¿Cómo ha influido su larga trayectoria de guionista a la hora de afrontar su primera novela?

Después de más de veinte años escribiendo guiones he intentado aprender a identificar qué cosas funcionan y cuáles no para atraer al espectador y he procurado trasladarlo a la novela. Por lo demás, escribir una novela me ha dado una libertad que nunca había tenido como guionista.

¿Son tan cruentas las luchas de poder entre las narco familias de gitanos como usted las describe?

La mayoría de los gitanos son gente honrada y trabajadora, pero también es cierto que los grandes clanes de la droga de la Cañada Real han estado tradicionalmente dirigidos por familias de etnia gitana. Y las guerras entre traficantes de droga son especialmente cruentas, sí.

Aunque a veces la acción raya lo inverosímil, el ritmo se mantiene y engancha. ¿Se debe a los trucos que domina del lenguaje audiovisual?

Yo realmente escribo en imágenes, y eso hace que a los lectores les resulte una novela muy rápida y entretenida, que es lo que pretendía hacer desde el principio. Además, mi máxima a la hora de sentarme a escribir fue procurar no aburrir, que la historia avance en cada página. Al igual que en la tele no se puede desperdiciar ni un minuto sin ahondar en la historia que estamos contando, yo he querido no dejar una sola página sin contenido. Siempre pasan cosas, lo que hace que Talión tenga muchísimo ritmo. Y yo no creo que a veces la acción sea inverosímil, lo que ocurre es que es muy cierto aquello de que ‘la realidad en ocasiones supera a la ficción’.

Talión

Imagen de promoción de ‘Talión’, de Santiago Díaz, por cortesía del autor.

Bel Carrasco

Saura: “siempre estoy pensando en el futuro”

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

El amarillo como thriller

Cuando el negro es amarillo. Valencia Negra
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 4 de mayo de 2018, a partir de las 19.00h

Sala Russafa se tiñe este año de amarillo en el arranque de la programación de Valencia Negra. Y es que este color es el que utilizan los italianos para referirse a las tramas de thriller, crímenes y asesinatos que en otros países llamamos género negro.

Desde su primera edición, el centro cultural colabora con este festival que tiene la literatura como eje central, pero en el que otras disciplinas como el cine, la música o el teatro tienen cabida en una programación distribuida en más de 40 espacios diferentes de la ciudad y de algunos municipios cercanos.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El viernes 4 de mayo, el escenario de Sala Russafa acoge los primeros encuentros con escritores de este año con una fuerte presencia de autores italianos. ‘Cuando el negro es amarillo’ es el título de la primera charla, conducida por el periodista Voro Contreras, en la que dos de los mejores exponentes del ‘giallo italiano’ conversarán sobre el momento que atraviesa la literatura de este género en un país donde la corrupción y la mafia ha marcado su historia en el S.XX y todavía en el XXI.

A las 19h comenzará el encuentro con Santo Piazzese y Mirko Zilahy. El primero es un biólogo y profesor universitario de Palermo que en 1996 publicó su primer libro, ‘I delitti di via Medina-Sidonia’. Sin embargo, no ha sido hasta 2017 cuando su obra ha llegado a España, con ‘Asesinato en el jardín botánico’.  Ambientada en su ciudad natal y en Sicilia, la historia no se recrea tanto en la ejecución como en la investigación de una misteriosa muerte en una trama que avanza a ritmo de blues y jazz, con un gran protagonismo de las referencias musicales y cinematográficas.

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

En el polo opuesto al estilo de Piazzese, el traductor, editor y autor Mirko Zilahy hablará de su segunda novela negra, ‘La forma de la oscuridad’, en la que el asesinato se convierte casi en una expresión artística de manos de un obsesivo personaje, capaz de convertir en realidad sus pesadillas. Esta vez el escenario es Roma en una trama intensa y sangrienta en la que la venganza se presenta como única forma de hacer justicia.

A las 20h, será el momento del encuentro ítalo-español conducido por Mikel Labastida. El periodista modera una charla bajo el lema ‘Desde ambas orillas del mediterráneo’, en la que compartirán escenario las autoras Alicia Giménez Bartlett y Ben Pastor.

Ben Pastor es el seudónimo de María Verbena Volpi, licenciada en Arqueología y nacida en Roma, pero nacionalizada en EEUU, donde reside. Sin embargo, sus novelas suelen ambientarse en la historia reciente europea, con tramas donde los personajes reales y ficticios entretejen apasionantes historias donde se descubre que la realidad está plagada de episodios oscuros.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mientras que la barcelonesa Alicia Giménez Bartlett se centra más en ambientes y espacios contemporáneos. Ella es la creadora Petra Delicado, un personaje que ha pasado a ser parte del imaginario colectivo de los amantes del género españoles. Se trata de una inspectora de la Policía, llena de contradicciones y capaz de resolver negros crímenes en una serie que ya suma 11 novelas y que complementa otras líneas narrativas de la escritora, con los que ha obtenido galardones tan señalados como el Premio Nadal (2011) o el Planeta (2015).

Tras su paso por el festival en 2014, Bartlett regresa a Sala Russafa para recibir el Premio  Francisco González Ledesma que otorga Valencia Negra. A las 21.15h se hará entrega de este galardón que busca reconocer la carrera de los representantes del género, nacionales o internacionales, que contribuyen a la época dorada que está viviendo la literatura negra en la última década.

El acceso a las charlas y la entrega del premio es libre, hasta completar aforo. La próxima semana, la programación del festival continuará en Sala Russafa con el estreno de la versión escénica de ‘Un crimen perfecto’. El clásico cinematográfico de Alfred Hitchcock se transforma en una pieza teatral y pasa a las tablas a partir del día 10 en una versión adaptada y dirigida por Iria Márquez.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Carlos Saura se presenta en Valencia con ‘Ausencias’

Ausencias, de Carlos Saura
La Llotgeta (Plaza del Mercado, 4)
Librería Railowsky (Grabador Esteve, 34)
Miércoles 2 de mayo de 2018, a las 19.00 y las 20.30h, respectivamente
Jardines de Viveros. Feria del Libro de Valencia
Jueves 3 de mayo, de 11.30 a 13.00h

El director de cine Carlos Saura presenta en València, en el marco de la Feria del Libro, su novela ‘Ausencias’. Lo hará en tres actos que tendrán lugar en La Llotgeta, a modo de coloquio con el autor, y en la Librería Railowsky, ambos el miércoles 2 de mayo, y en los Jardines de Viveros, donde firmará ejemplares de su libro, el jueves 3.

Carlos Saura (Huesca, 1932) ha dirigido más de 40 películas, entre las que cabe recordar: ‘La caza’; ‘Peppermint frappé’; ‘El jardín de las delicias’; ‘Ana y los lobos’; ‘La prima Angélica’; ‘Cría cuervos’; ‘Elisa, vida mía’; ‘Bodas de sangre’; ‘Carmen’; ‘¡Ay, Carmela!’; ‘Sevillanas;’ ‘Flamenco’; ‘Tango’; ‘Goya en Burdeos’; ‘El séptimo día’; ‘Io, Don Giovanni’ y ‘La jota’.

Saura desarrolla también una constante actividad como novelista, dibujante y fotógrafo. Entre sus novelas publicadas: ‘Pajarico solitario’; ‘Esa luz’; ‘Elisa, vida mía’. De sus libros de fotografías, cabe reseñar: ‘El Rastro’; ‘Flamenco’; ‘Las fotografías pintadas de Carlos Saura’; ‘Saura x Saura’; ‘VanishedSpain / España, años 50′.

‘Ausencias’, la novela que presenta en València, cuenta a su vez con una edición limitada exclusiva de caja-estuche (200 ejemplares numerados) diseñada por Laura Casalis (Franco Maria Ricci Editore). La caja-estuche (25,6 x 34,6 x 3,5 cm.) contiene: Plaquette ilustrada, de 16 páginas con firma autógrafa de Carlos Saura y textos de presentación; carpeta con 28 láminas en color (tamaño 20,5 x 29 cm.) en papel Stucco Sirio de 250 gramos, y ejemplar de la novela ‘Ausencias’ (Madrid, Ediciones Laborinto, 350 páginas).

Carlos Saura nos ofrece en esta novela (mucho más que un thriller) un sobrecogedor juego laberíntico que borra las fronteras entre realidad y ficción. El libro también incluye, como primicia exclusiva, los dibujos en blanco y negro de cámaras fotográficas pertenecientes a la colección del autor y elementos fundamentales en la intriga de una obra en la que también los más grandes fotógrafos (Erich Salomon, Weegee, Diane Arbus, Edward Weston…) tienen un papel estelar.

Carlos Saura. Autorretrato con Ernemann. Por cortesía del autor.

Carlos Saura. Autorretrato con Ernemann. Por cortesía del autor.

‘El último chiste del Gran Jacobi’ en la Librería Leo

Presentación de ‘El último chiste del Gran Jacobi’, Eduardo Goldman
Huso Editorial, 2018
Librería Leo
Rinconada Federico García Sanchìz 1, Valencia
Lunes 26 de marzo de 2018 a las 19:00

La Librería Leo acoge la presentación de la novela ‘El último chiste del Gran Jacobi’ (Huso Editorial, 2018), del escritor argentino Eduardo Goldman, que se llevará a cabo el próximo lunes 26 de marzo, a  las 19:00, y contará con la presencia del autor, en un acto que será conducido por el escritor y miembro de MAKMA Jose Ramón Alarcón.

‘El último chiste del Gran Jacobi’ narra la apasionada vida de Paul Jacobi, el comediante judío berlinés que alcanzó la fama con su espectáculo de humor político en el cabaret Barbarroja, durante la República de Weimar, su ocaso por el ascenso del nazismo, su internación en el campo de concentración de Auschwitz y, posteriormente, sus años en Buenos Aires durante la dictadura militar, entre 1976 y 1983.

Eduardo Goldman. Makma

Se trata de una novela histórica que refleja en detalle la vida cotidiana de los ciudadanos alemanes tanto en el Weimar como en el nefasto Tercer Reich. Siendo además una referencia insoslayable para temas poco divulgados como la Jüdischer Kulturbund (el teatro judío permitido y alentado por Goebbels para refutar las críticas al reich por su antisemitismo), la actuación de Hans Hinkel (presidente de la Cámara Nacional de Cultura del Reich), la película Fronttheater (una comedia auspiciada por el ministerio de Propaganda nazi), la actitud de algunos SS que intentaron salva a prisioneros judíos en el infierno de Auschwitz (como el doctor Hans Münch).

‘El ultimo chiste del Gran Jacobi’ es una novela de creciente acción, desde la primera a la última página. Una historia con grandes dosis de humor, muchas veces negro. La epopeya de una época y, a la vez, un fuerte triángulo amoroso que envuelve al protagonista, Paul Jacobi, una muchacha aria y el capitán de las SS Erich von Thaler, el mejor amigo de Jacobi. Quizás, no tan amigo como para dejar de aprovechar la desgracia del humorista judío y quedarse con su mujer. Pero lo suficiente como para arriesgar su vida en las sombras de Auschwitz para salvarlo de las cámaras de gas.

Eduardo Goldman. Makma

Paul Jacobi ignora que su amigo lo ha venido protegiendo, y que, con la ayuda de Hans Münch, lo “sustrajo” de la marcha de la muerte en la retirada de los alemanes hacia Berlín. Finalmente, Jacobi logra escapar hasta llegar a la Argentina, donde años después deberá enfrentar el mismo horror encarnado en la sanguinaria dictadura militar que enlutará al país sudamericano.

Erich von Thaler sobrevivió a la guerra, internado, luego de un bombardeo a Auschwitz 3, en el hospital de las SS en Lieftherderle. Muchos años después, gracias a una carta que recibe de Ana Sefeld, hija del fallecido periodista que ha investigado esa historia, von Thaler es anoticiado de que Jacobi no ha muerto y reside en la Argentina. Ana ha venido siguiendo la investigación de su padre para filmar un documental sobre la vida de Paul Jacobi. Esto moviliza al ya anciano ex SS a viajar a Buenos Aires, acompañado de su hija, Helga, y buscar allí un perdón que jamás pudo hallar en sí mismo.

La primera edición de este libro fue declarada “de público interés” por el Departamento de Derechos Humanos de la Provincia de Neuquén (Argentina).

Eduardo Goldman (Buenos Aires, 1950) es licenciado en psicología, escritor, guionista. Colaboró en medios gráficos como Diario Popular, La Nación, La Gaceta de Hoy, Humor, Sex Humor Ilustrado, El Gráfico, Feriado Nacional y otros. Ha colaborado en diversos programas de televisión, y sus canciones infantiles han sido grabadas en Argentina, México y España.

Ha publicado cuatro novelas: ‘Como perro que aúlla en la oscuridad’, ‘Ni siquiera nos queda París’, ‘El último chiste del Gran Jacobi’ y ’Adiós héroe americano’. También libros de humor: ‘Diccionario Sendra-Goldman de psicología cotidiana’, ‘Todo lo que usted siempre creyó saber acerca del sexo (y en realidad no sabía ni medio)’, ‘Cómo ser intendente y no morirse de angustia’, ’Ni loco vuelvo a ser presidente’, y otros. Además, dos libros de autoayuda: ‘El hombre superior’ y ‘El cine: una terapia al alcance de todos’.

Su comedia dramática ‘El patio de mi vecino’ obtuvo el primer premio de la Fundación Banco Caseros.

 

Un intrigante club de lectura de élite

El club de élite, de Esteban Navarro
Editorial Menoscuarto
Serie SeisDoble
Año 2017

El escritor Esteban Navarro (Moratalla, Murcia, 1965), auténtica revelación de la narrativa policiaca hispana de esta década, ha reunido a varios hombres poderosos en un peculiar e intrigante grupo de lectura para ‘El club de la élite’, una novela con la que se incorpora a la serie SeisDoble, la colección que hace un año creó el sello editorial Menoscuarto para que distintos creadores narren los casos de la joven y atractiva detective Sonia Ruiz, protagonista de la serie. Esteban Navarro toma así el testigo de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo -autores de ‘Nada sucio’, la novela con la que empezó esta singular colección-, así como de Andreu Martín, veterano maestro del género negro en castellano, que ofreció la segunda entrega en ‘El lado oscuro’.

Esteban Navarro se ha convertido por mérito propio en uno de los novelistas más leídos de España desde que publicó ‘La casa de enfrente’ (2012), con la que se dio a conocer al gran público. Tras el éxito de lectores y crítica con esa novela, ha publicado ‘La noche de los peones’ (2013, finalista en el Premio Nadal), ‘Los crímenes del abecedario’ (2014), ‘Los fresones rojos’ (2014), ‘Diez días de julio’ (2015), ‘La puerta vacía’ (2015), ‘Los ojos del escritor’ (2016) y su controvertida ‘Una historia de policías’ (2017).

Esteban Navarro. Imagen cortesía de Menoscuarto.

Esteban Navarro. Imagen cortesía de Menoscuarto.

Autor de numerosos artículos de prensa, también ha obtenido varios premios literarios de relato corto, así como el I Premio de Novela Katharsis por ‘El reactor de Bering’ (2017) y el I Premio de Novela ‘La balsa de piedra’ (Lanzarote) con ‘El buen padre’ (2016). Policía de profesión, es organizador del concurso literario ‘Policía y Cultura’ y colaborador del Festival Aragón Negro: actualmente reside en Huesca, lugar al que se siente muy vinculado.

‘El club de la élite’ cuenta cómo un grupo de hombres poderosos -un alcalde, un presidente de Diputación, un fiscal, un juez, un comisario de la Policía Nacional y un teniente coronel de la Guardia Civil- se reúne una vez al mes en el chalé que posee en Guadalajara el regidor municipal. ¿El motivo? Algo en apariencia tan inocente como un club de lectura: charlar sobre una novela negra que acuerdan leer… Sin embargo, días después de la primera cita, el autor del libro fallece en un accidente de tráfico. La viuda del escritor desconfía de la “versión oficial” y contrata a un detective privado, que también muere de modo extraño.

La amistad de Sonia Ruiz y su amigo Pau -agente del CNI- con el investigador fallecido les empujará a indagar en el caso: ¿Quiénes son esos hombres que se reúnen? ¿Por qué murió el autor de la novela? ¿Cómo se produjo el accidente del detective? Sus pesquisas empiezan por averiguar quién elige cada libro que lee ese “club de la élite”, nombre con el que el mismísimo CNI bautizó al grupo.

Esteban Navarro se une a la serie SeisDoble con esta brillante novela, donde la literatura desencadena y protagoniza gran parte de la trama, rizando así el rizo de la expectativa de los lectores del género policiaco más actual, donde el poder adquiere tanto protagonismo, como sucede, asimismo, en ‘El club de la élite’.

Portada de 'El club de élite', de Esteban Navarro. Imagen cortesía de la editorial Menoscuarto.

Portada de ‘El club de élite’, de Esteban Navarro. Imagen cortesía de la editorial Menoscuarto.

“La jubilación es el mejor invento del siglo”

La función perdida, de María García Lliberós
Editorial Sargantana
Librería Soriano
C / Xàtiva, 15. Valencia
Miércoles 22 de noviembre de 2017

Emilio Ferrer, un viudo de 70 años, funcionario de alto nivel que detentaba un gran poder en la Administración, acaba de jubilarse y se siente invadido por sentimientos de vacío, inutilidad y abatimiento. Su teléfono permanece mudo, nadie le llama para pedirle consejo ni siquiera su sustituto en el puesto que ocupaba. Incapaz de gestionar las incontables horas de ocio, teme convertirse en un cascarrabias, en  un viejo amargado y chocho. Pero la misma inteligencia y capacidad de adaptación que le permitió sobrevivir a los vaivenes de la política le ayudan ahora a encauzar la última etapa de su vida.

Emilio Ferrer es el narrador y protagonista de la última novela de María García-Lliberós, ‘La función perdida’ (Sargantana), que se presenta el día 22 de noviembre en la librería Soriano. En este libro, el octavo de su trayectoria literaria, da un giro sorprendente para combinar su proverbial sutileza psicológica a la hora de perfilar los personajes con una trama repleta de  comicidad que suscita la sonrisa e incluso la carcajada. Una fina ironía, al estilo de las novelas ligeras de Eduardo Mendoza impregna el texto que, además de ameno, reflexiona sobre asuntos claves como la mejor forma de afrontar la vejez.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

Junto a su inseparable amigo Guillermo, el pequeño Willy, el cínico y algo prepotente Emilio inicia un proceso de liberación y reconocimiento a través del disfrute los pequeños placeres cotidianos, amoríos incluidos. Clases de cocina, un viaje a Malta, la relación Scarlett, una atractiva  estudiante que se gana la vida como scort. Mientras, espía una de sus vecinas tejiendo una red en la que caerá su enemigo, el villano Palacios, empresario sin escrúpulos.

“Los hombres en general llevan peor la jubilación que las mujeres”, dice García-Lliberós. “Hay quien cae en una depresión o se empeña en volver a trabajar porque el trabajo ha sido su pasión exclusiva y no encuentra nada que los satisfaga del mismo modo. Las mujeres tenemos más capacidad para buscar ocupaciones alternativas, como se puede ver en la mayoría de actividades que se organizan, desde talleres de lectura a cursos de cocina”.

En casi todas sus novelas, excepto Equívocos, García-Lliberós plasma el universo femenino dejando en bastante mal lugar a los hombres, como le reprochan a veces sus lectores. En ésta, sin embargo les concede todo el protagonismo tratándolos con cariño.  “Meterme en la piel y en la mente de Emilio y Guillermo me ha costado un gran esfuerzo, pero ha resultado muy gratificante”, confiesa. “También ha sido complicado conseguir esa aparente sencillez, la fluidez en los diálogos y situaciones, tiene detrás incontables horas de trabajo”.

Portada de la novela 'La función perdida', de María García-Lliberós.

Portada de la novela ‘La función perdida’, de María García-Lliberós.

Emilio es la personificación del funcionario ejemplar que, a lo largo de trienios acumula gran influencia y poder. “Hay muchos como él en la Administración”, apunta García-Lliberós. “Resultan imprescindibles para los políticos por la experiencia que acumulan, los datos que conocen y los resortes que manejan”. También encarna al hombre consagrado a su función, abrumado por ella, que no comunica con sus allegados. Al librarse del corsé de su función, consigue conectar mejor con las personas que le rodean y logra que la llamada eufemísticamente edad dorada sea una apacible senda.

Por su parte Guillermo es un alma cándida y sensible, atrapado entre una despótica esposa súper obesa y una hija egoísta, que se deja guiar por su amigo hasta que encuentra su personal fórmula de felicidad en los bailes de salón. A partir de este par de septuagenarios ansiosos de aprovechar sus últimos años,  la tradicional pareja cervantina, la autora reflexiona sobre las relaciones y conflictos familiares poniendo el dedo en muchas llagas. También refleja cuestiones de plena actualidad, como el acoso que sufren algunos adolescentes a través de las redes sociales.

“La jubilación es el mejor invento del siglo”, afirma García Lliberós, “Sólo tiene un problema, que inicia la última etapa de la vida. Bueno, en realidad dos problemas debido al insostenible sistema de pensiones. En vez de estar dándole vueltas y vueltas al tema de Cataluña los gobernantes deberían sentarse a la mesa y no levantarse hasta no resolver algo esencial para nuestro futuro”.

María García-Lliberós quería estudiar Ciencias Exactas pero al acabar Preu esa carrera no se impartía en Valencia, así que optó por Económicas, una carrera comodín. Ha tenido una trayectoria laboral muy intensa y variada que, según dice, le ha ayudado como escritora a conocer ambientes y personas muy distintas para alimentar sus ficciones. Trabajó en la Dirección General de Medios de Comunicación, en Televisión Española en Valencia (Aitana) y en el Consell Metropolità de l’Horta. Los últimos 20 años en el Servicio Económica y Financiero del Ayuntamiento de Valencia. Recientemente jubilada sigue al pie de la letra el consejo que trasciende su última novela. “Cuando se llega a esta edad hay que tomarlo todo sin dramatismos, con sentido del humor. Intentar gozar de la vida hasta el último aliento”.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Chirbes más allá de la muerte

Fundación Chirbes
Congreso Internacional para la primavera de 2018 con motivo del 30 aniversario de la
novela Mimoun
Septiembre de 2017

Los escritores tras su muerte dejan un legado que va más allá de sus obras publicadas. Textos inéditos, cartas, bibliotecas nutridas y selectas, notas y diarios, recuerdos personales, de viajes, etcétera. Unas veces esa herencia intelectual se pierde en el olvido. Otras cae en buenas manos y otorga al escritor una especie de segunda vida que le hace llegar a un público más amplio. Es el caso de Rafael Chirbes (Tavernes de Valldigna, 1949 / Beniarbeig, 2015), cuya Fundación lleva adelante una serie de proyectos destinados a mantener vivo el aliento de su memoria. La catalogación de su biblioteca de unos 6.000 volúmenes, la edición de un par de libros, uno de ellos en valenciano, la revisión de sus textos inéditos y un Congreso Internacional previsto para la próxima primavera cuando se cumplen 30 años de la publicación de su primera novela, Mimoun, son algunas de sus iniciativas. La cesión por parte de los herederos de los derechos que generan las ediciones del autor permite llevarlas a cabo.

“La Fundación nace por voluntad expresa de mi tío en los últimos días de su vida”, dice Manuel Micó, sobrino de Chirbes y director de la fundación que preside su hermana, María José. “Su deseo era que la casita de campo de Beniarbeig en la que vivió casi dos décadas, conservara sus libros y textos para que sirvieran de consulta y estudio. También que se abriera a los visitantes que desearan conocer el lugar donde concibió sus últimas novelas”.

Fundación Chirbes. Imagen de su cortesía.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Álvaro Angosto se dedica a la catalogación de la rica biblioteca y puesta en valor de la selección bibliográfica, integración en programa informático, con indicaciones de notas, subrayados, dedicatorias, etcétera. Chirbes leía, indistintamente, en castellano, francés y catalán. También en alemán, italiano, inglés, incluso en árabe. Destacan las colecciones de sus maestros preferidos: Galdós, Max Aub, Juan Marsé o Baudelaire, entre otros. En cuanto a ensayos, su biblioteca abarca prácticamente todos los temas: Historia, literatura, arte, urbanismo, filosofía, sociología, política,   especialmente, estudios sobre marxismo.

La Fundación está llevando a cabo una recopilación exhaustiva y sistemática de todas las facetas de la obra de Chirbes y de lo que se ha escrito en torno a ella. Exposición de ediciones y traducciones de la obra, recolección de trabajos, ensayos y estudios sobre el autor, colección de audiovisuales de entrevistas, charlas y debates. Y también una colección de sus artículos periodísticos sobre gastronomía y viajes.

El próximo mes de octubre Anagrama publicará su cuento inédito, El año que nevó en Valencia, un texto autobiográfico que hacía tiempo deseaba sacar a la luz, pero que su muerte dejó en el aire. También aparecerá la traducción al valenciano de La buena letra. Traducida por Carles Mulet y con un prólogo de Alfons Cervera, La bona lletra, editada por Lletra Impresa, estará en las librerías a final de año. “Nos parecía absurdo que un escritor valenciano que escribía en castellano y ha sido traducido al alemán, inglés, francés, sueco, griego, incluso al chino, no estuviera presente en la literatura catalana”, comenta Micó. “De esta obra mi tío decía que estaba ‘escrita en una lengua que sus personajes no entenderían’”.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

En cuanto a su obra inédita, la Fundación respeta la voluntad del autor. “Existen un par de novelas de juventud que decidió no publicar, aunque tuvo oportunidad de hacerlo, así que seguirán en el cajón, pues no tenemos derecho a contradecir su voluntad. Por otro lado, hay una colección de borradores de charlas impartidas en público que se pondrán a disposición de lectores interesados en la biblioteca. Lo más importante es una selección de textos agrupados en seis tomos que Rafael denominaba Memos. Es una transcripción de numerosísimos cuadernos que siempre llevaba consigo en sus viajes en los que anotaba vivencias, lecturas, opiniones, sensaciones. En sus últimos tiempos hizo un esfuerzo de criba y redacción, quedando textos que son un gozo del aprendizaje. Imprescindibles para ver cine, leer, escuchar música, entender la sociedad. Están en un proceso de atenta lectura sin prisa. Intentando ser fieles al criterio exigente que tenia con su propia obra, decidiremos si se publican a o si se dejan en la biblioteca para consulta”.

El lunes 7 de noviembre de 1988, Rafael Chirbes quedó finalista del  Premio Herralde de Novela con Mimoun, un título que le dio visibilidad en el panorama literario, aunque su contacto con el periodismo y el mundo del libro venía de lejos. La Fundación Chirbes convoca un Congreso Internacional cuando se cumplen 30 años de la aparición de Mimoun con el fin de profundizar en el universo creativo de un escritor clave de la literatura española contemporánea. En el encuentro se tratarán, entre otros, los siguientes temas:  aspectos biográficos, su obra narrativa, su obra ensayística, la memoria de la España contemporánea, relaciones entre periodismo y literatura, la responsabilidad social del escritor contemporáneo, viajes, gastronomía, etcétera.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Fundación Chirbes. Imagen cortesía de la Fundación.

Bel Carrasco

‘Croma’ o el alto precio de la seguridad ciudadana

Croma, de Iñaki Torres
Ediciones Atlantis
Presentación del libro en su Estudio con show cooking y catering de Txetxu González
C / General Eraso, 1. Planta 3 – Puerta 11. Bilbao
Viernes 16 de diciembre de 2016, a las 19.00h

“A cámara lenta, en plano cenital, las bolas de malabar rodaban en el aire como planetas, emergiendo y desvaneciéndose en el tejido sin tiempo de un fondo borroso. La lente descendió despacio y capturó, en primer plano, un rostro de ojos dilatados y burlones y una boca animal que reía en la sombra”.

Así arranca ‘Croma’ la novela de ciencia ficción que Iñaki Torres presenta este viernes en su estudio de Deusto (Bilbao), con un showcooking y catering ofrecido por el cocinero Txetxu González, que inspirándose en el género de la novela editada por Atlantis creará una serie de platos para la ocasión.

Presentación de Croma, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

Presentación de Croma, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

En ‘Croma’, un director de cine en paradero desconocido y miembros del rodaje de la película que da título a la novela, son los únicos que aún no tienen implantado el syn, un microchip cerebral impuesto por el Goren –el nuevo y poderoso gobierno europeo– para garantizar la seguridad ciudadana, pero cuyo objetivo real es otro muy distinto.

Sospechando que Croma puede resultar de alguna manera una amenaza contra sus intereses, el Goren decide vigilar de cerca el rodaje, y al mismo tiempo, investigar el paradero de Karval, el director de cine cuyas películas han agitado tan inquietante realidad.

Ante la amenaza de ser capturados por el gobierno, los protagonistas deberán enfrentarse a situaciones que les hará cuestionarse hasta dónde serán capaces de llegar por defender su libertad.

Imagen de portada de 'Croma', de Iñaki Torres.

Imagen de portada de la novela ‘Croma’, de Iñaki Torres. Ediciones Atlantis.

 

Retrato de una mujer libre

Como arena entre tus dedos
Gadea Fitera
La Esfera de los Libros

Algunas personas tienen vidas tan intensas y extraordinarias que desafían las leyes de la verosimilitud. Vidas tan increíbles que parecen fruto de los delirios de un guionista trastornado por los excesos de las drogas y el alcohol. Es el caso de Margarita Ruiz de Lihory, aristócrata valenciana que, a principios del pasado siglo y con sólo 20 años de edad, abandonó a su marido, dejo a sus cuatro hijos al cuidado de su madre y  emprendió una aventura  insólita para una mujer de su época.

Gadea Fitera, autora del blog ‘Diario de una madre inexperta’ que publica El Mundo digital, fabula su historia en ‘Como arena entre tus dedos’ (La Esfera de los Libros). Un relato que plasma las múltiples facetas de esta mujer fuera de serie, la primera periodista con corresponsalía extranjera propia, agente doble, pintora, abogada y amante de grandes hombres de su tiempo, como Miguel Primo de Rivera o Henry Ford entre otros muchos. Además del título de baronesa de Alcahalí, que usurpó a su hermana mayor, acumuló otros varios títulos nobiliarios de abolengo.

Portada del libro 'como arena entre tus dedos', de Gadea Fitera.

Portada del libro ‘como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“Conocí la apasionante figura de Margarita de forma casual durante una conversación con una de mis tías y quedé fascinada”, dice Fitera. “A medida que me informaba sobre su vida iba quedando más atrapada por la personalidad de esta mujer arrolladora, egocéntrica, narcisista, superdotada, ante todo un espíritu libre”.

Fitera se documentó a fondo en las hemerotecas de ABC y Las Provincias centrándose en el periodo 1920-1954 en el que trascurre la historia. A lo largo de los dos años que ha dedicado a escribirla afronta con valentía el reto de dar vida a un personaje que, de haber sido totalmente imaginario, la haría sospechosa de impostura y exageración. Porque la vida de Margarita Ruiz de Lihory es un conjunto de avatares que supera la más febril fantasía. “Fue una de esas personas que puede caer muy bien o resultar insoportable”, comenta. “Yo quería que los lectores empatizaran con ella, que al llegar al final del libro comprendieran sus motivaciones”.

Coleccionista de reliquias

Para lograr ese objetivo, Fitera combina el relato en presente y en primera persona con la voz de un narrador imparcial que rememora las peripecias de Margarita por Marruecos, México, Cuba, Estados Unidos y París hasta su regreso a España, donde residió sus últimos años a caballo de sus residencias en Madrid, Barcelona y Albacete. Fue en esa etapa cuando un macabro suceso eclipsó su brillante trayectoria para convertirla en carnaza del populacho y llevarla incluso a la cárcel, aunque por pocos días. Uno de sus familiares denunció que había amputado la mano del cadáver de su hija pequeña, Margot.

“El semanario El Caso dio noticia del suceso que suscitó un aluvión de críticas y rumores”, comenta Fitera. “Se decía de ella que oficiaba misas negras, que daba amparo a nazis, incluso que mantenía contactos con alienígenas del planeta Humo. Todo ello especulaciones sin sentido. Lo que sí es cierto es que Margarita tenía gran afición a conservar reliquias, desde el bisturí con el que habían operado a uno de sus hijos, a los órganos de sus mascotas que ella misma extirpaba y guardaba en formol tras su muerte”.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Como Fitera relata en las primeras líneas de su novela, fue en Marruecos donde se inició en los rituales funerarios de los yezidíes, una secta islamista que acostumbra a mutilar a sus difuntos.  Siendo católica devota combinaba su fe religiosa con las creencias esotéricas muy en boga en su época. La familia Bassols de su último esposo, mucho más joven que ella, era propietaria de la mayor biblioteca espiritista de Cataluña de la época. Mundana y cosmopolita y a la vez animada por un intenso afán espiritual que la impulsaba a buscar algo más allá de los límites de la realidad.

Entre claros y oscuros, gozos y tormentos, Fitera traza una retrato de un mujer libre, adelantada a su tiempo. “Es cierto que la situación de la mujer es hoy mejor que a principios del XX, pero creo que estos últimos años se ha producido una involución. Si una mujer abandona a sus hijos  recibe muchas más críticas y rechazo que si lo hace un hombre”.

‘Como arena entre tus dedos’ es la primera novela que publica, pero no la primera que escribe. Con ‘La sombra de un desconocido’ quedó finalista de los Premios Planeta. Ahora piensa ya en su próxima obra ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Bel Carrasco