«La crisis traerá más ruido, rabia y confusión»

#MAKMAEntrevistas | Txani Rodríguez
‘Los últimos románticos’ (Seix Barral, 2020)
XXXIII Semana Negra de Gijón
Miércoles 22 de julio de 2020

Entre brumas y acordes que resuenan en su memoria personal y paisajística, la escritora y periodista alavesa Txani Rodríguez ha paseado su novela ‘Los últimos románticos’ (aún con el cálido y reciente tacto de imprenta) por la inusitada XXXIII Semana Negra de Gijón, procurando con su presentación una de las rúbricas definitivas del festival.

De este modo, la autora ha portado consigo esa calima industrial de celulosas y proletariado que palpita en su obra con vigorosas semejanzas del pasado, perfilando un horizonte de añoranzas solidarias y obreras –tan carentes como necesarias en el complejo y desubicado escenario laboral del presente–.

Porque Irune, su personaje protagonista, evoluciona entre turnos y despidos de una fábrica de papel (higiénico y contaminante) del País Vasco, contiendas sindicales y ecologismo; un entorno en el que solo cabe superar el duelo vital de la pérdida (familiar y laboral) a través de la materialización de la fraternidad, la amabilidad y el compañerismo –conceptos con los que equilibrar, además, la inapelable soledad contemporánea que vulnera la relación entre los individuos–.



Las siete y media, los últimos románticos / Se acaban acostando con cualquiera”, sentencia el músico Quique González en ‘Parece Mentira’, uno de los temas de su álbum ‘Delantera Mítica’ (2013). ¿Te hubo interpelado su letra para componer la deriva proposicional de tu novela?

En realidad, llegué al título por mí misma, tras descartar otras muchas opciones, y a pesar de existir una novela homónima de Pío Baroja, decidí mantenerlo. Sin embargo, aunque, como digo, llegara sola al título creo que es muy posible que en mi subconsciente resonara la letra de Quique González que me señalas, porque el madrileño es uno de mis músicos favoritos, y algunas de sus canciones he debido de escucharlas un millón de veces, al menos.

En tu prosaica descripción de Irune, sustentada por las máculas de lo cotidiano, ¿reside el lirismo en los márgenes de sus actos, tras la montañas vitales de celulosa y soledad, introspectiva y telefónica?

Bueno, no considero que la descripción de Irune sea prosaica, no era mi intención, en todo caso, pero sí comparto que el lirismo –un ingrediente que, en mi opinión, siempre hay que limitar- puede proceder de los lugares y gestos más insospechados, por ejemplo, de una fábrica de papel higiénico. Se escribe poco sobre las fábricas, pero en ese mundo también cabe todo, incluido el lirismo.

Si ‘Los últimos románticos’ radiografía un entorno periférico de tiempos conclusos y desahucios industriales, ¿cabría situar el cosmos en el que evoluciona su protagonista en otro contexto que no fuera el de la decadencia fabril del País Vasco, Asturias o Galicia?

En la novela las reflexiones sobre la solidaridad entre trabajadores son importantes, por lo que creo que ese tipo de entorno se hace necesario; sin embargo, para hablar de la importancia de la idea de comunidad o de los cuidados, valdría cualquier lugar de Europa.

El escritor Luis Artigue y Txani Rodríguez durante la presentación de ‘Los últimos románticos’ en la XXXIII Semana Negra de Gijón. Fotografía cortesía del festival.

El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”, sentenciaba Karl Marx. ¿Es la solidaridad obrera la levadura imprescindible para conquistar ese estadio de consideración social?

El pan es importante también, y una buena manera de demostrar respeto por los trabajadores es impulsar buenos convenios colectivos. La solidaridad obrera, por desgracia, parece ya cosa del pasado. A diferencia de lo que sucedía en décadas pasadas, en las fábricas hay muchos trabajadores eventuales o procedentes de empresas de trabajo temporal, con lo que, a menudo, quedan al margen de las organizaciones sindicales… Creo, además, que todo el mundo va bastante a lo suyo.

¿Qué porvenir aguarda a las ‘Irune’ que pueblan, con sus vindicaciones, el marco laboral contemporáneo?

No parece que les aguarde un futuro demasiado esperanzador, teniendo en cuenta, encima, que estamos a las puertas de una nueva crisis económica que, al parecer, será profunda. Por otro lado y de manera previa, las sucesivas reformas laborales han ido mermando los derechos de los trabajadores en este mercado –en el que participamos todos–, cada vez más deslocalizado y voraz.

¿Cabe alentar otra conducta moral que no este sustentada por la empatía, la cordialidad o la benevolencia? ¿De qué modo dotar de oxígeno a la amabilidad en tiempos permanentemente convulsos?

La amabilidad no cuesta nada, nos decían, y es verdad; la amabilidad no es compromiso, es algo más puntual –una sonrisa, una buena contestación–, pero también reconforta. He tenido, a menudo, la sensación de que se premiaba la displicencia frente a la amabilidad, o dicho de otro modo, que la maldad se confundía con la inteligencia, y la bondad con estupidez. Estoy totalmente en contra de esas ideas.

¿Hubieran afectado las consecuencias sociales y sanitarias de la COVID-19 a la deriva diegética de tus personajes? ¿Alimenta este incógnito escenario de distanciamiento social la ausencia de compromiso?

Según muchas voces, parece que de esta crisis saldremos cambiados, que aumentará el sentido de comunidad (muchas personas han descubierto ahora cómo se llamaba el vecino de enfrente) y que valores que parecían olvidados volverán a cobrar fuerza. Yo soy algo más pesimista, no creo que esto nos haga mejores, y la crisis económica traerá más ruido, rabia y confusión.

La escritora Txani Rodríguez. Fotografía cortesía de la autora.

Jose Ramón Alarcón

Sorolla, la forja de un genio novelada por Alandes

‘Las tres vidas del pintor de la luz’, de Javier Alandes
Editorial Sargantana, 2020
2 de mayo de 2020

La imagen que tenemos de Joaquín Sorolla es la de un hombre maduro en la cima del éxito, trabajador incansable y buen padre de familia. Menos se sabe de la dura etapa de formación y aprendizaje de un joven que a los dos años perdió a sus padres en la epidemia de cólera que asoló Valéncia a mediados del siglo XIX. Adoptado por sus tíos maternos, sus innatas dotes artísticas le avalaron una sólida educación, primero en la Escuela de Artesanos y más tarde en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Como si el destino quisiera compensarle de su precoz orfandad, Joaquín encontró un protector en la figura de Antonio García Péris, prestigioso fotógrafo valenciano en cuyo estudio trabajó como iluminador, una tarea especializada que le introdujo en el uso de los colores que tan bien supo manejar. La estrecha relación que tuvo con su mentor se oficializó años después al contraer matrimonio con su hija, Clotilde García del Castillo.

Entre la realidad y la ficción novelesca, Javier Alandes relata la etapa de juventud del artista universal en su cuarta novela, ‘Las tres vidas del pintor de la luz’ (Sargantana). Un carboncillo firmado por Sorolla que su abuelo tenía en casa es el punto de inspiración y arranque de un relato que describe la forja de un genio. La primera etapa de formación de Sorolla en busca del estilo que le caracteriza y que le granjeó prestigio internacional como pintor de la luz mediterránea. «Sorolla no se levantó un buen día y comenzó a pintar playas, mar, velas y bueyes arrastrando barcas», dice Alandes. «Su genialidad fue resultado de un proceso creativo que se inició en su juventud».

Tras ahondar en su biografía, describe al artista como lo que hoy llamamos un emprendedor. «Lo fue hace más de ciento cuarenta años cuando ni siquiera existía esa palabra. Apostó toda su formación al arte, no se veía haciendo otra cosa en la vida, y se centraba también en su familia. En esa búsqueda de su estilo, acometió proyectos inmensos, como el del cuadro ‘Defensa del parque de Monteleón’, que se relata en la novela».

El libro se divide en tres partes. La primera transcurre entre 1915 y 1974, la segunda entre 1878 y 1909, y la tercera en la actualidad. Y los tres respectivos protagonistas, separados en el tiempo, descubren ignorados lazos que les unen. El joven Joaquín es el protagonista de la primera parte que relata su etapa de formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de València. La llegada de un nuevo profesor y la rivalidad con Marcos Galarreta, otro de los alumnos, serán la semilla del genio con el que Sorolla asombrará al mundo.

‘Defensa del parque de artillería de Monteleón’ (1884), de Joaquín Sorolla.

Para documentase sobre la València de finales del XIX, Alandes ha recurrido a la rica cartografía existente y otros documentos. «Existen muchas cartas y escritos de Sorolla y otros personajes valencianos de la época, como los Benlliure o Blasco Ibáñez. De Antonio García Peris, suegro de Sorolla y uno de los precursores de la fotografía en España, se conservan cientos de fotografías y retratos de su trabajo, que reflejan calles, vestuario y costumbres de dicha época».

El antagonista de Sorolla, Marcos Galarreta es un personaje de ficción. «Necesitaba un contrapunto, alguien que le espoleara continuamente a seguir buscando, a no rendirse. En cierto modo ésta es también una novela de aventuras. Las búsquedas de cada uno de los personajes, sus investigaciones, sus alegrías y sus decepciones necesitan de otros personajes que las equilibren».

‘Las tres vidas del pintor de la luz’ se enmarca en el género de ficción histórica. Partiendo de hechos reales, pues todos los datos de la vida de Sorolla son absolutamente ciertos, el autor añade personajes y situaciones ficticias para generar hipótesis sobre cómo surgieron algunas de las grandes obras del pintor.

Aprovechando el confinamiento, Alandes, que es docente de emprendimiento y conferenciante, trabaja en su cuarta novela, también relacionada con la pintura y de ficción histórica. «Además de disfrutar de una buena historia, este género sirve para aprender curiosidades sobre un determinado momento o contexto histórico», concluye Javier Alandes.

El escritor Javier Alandes.

Bel Carrasco

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV)

#MAKMAOpinión #MAKMACine #MAKMAPantallas #MAKMALibros | Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV)
23 de abril de 2020

Conducido hacia un irremediable proceso de iluminación intelectual que eclosiona entre el légamo de la sinrazón y el aislamiento existencial de su personaje, el mirífico filósofo existencialista parisino Jean-Paul Sartre (1905-1980) –de reciente actualidad por la efeméride, el pasado miércoles 15 de abril, del cuadragésimo aniversario de su fallecimiento– depositaba en Antoine Roquentin las primigenias inquietudes fenomenológicas que encintan el sustrato conceptual y narrativo de ‘La náusea’, título capital de la novela filosófica del siglo XX y obra primigenia del escritor francés, cuya versión definitiva se hubo publicado, bajo el sello Èditions Gallimard, en 1938.

De entre cuantos asuntos y materias pueblan el torso reflexivo de ‘La náusea’, deba ser el vacío del individuo –situado en el epicentro mismo del conocimiento frente a la moral esencialista y al razonamiento científico– el sustento argumental que configura la deriva del diario implementado por su protagonista, de entre cuyas páginas recupero el siguiente juicio:

“No es simpatía lo que hay entre nosotros; somos parecidos. Eso es todo. Está solo como yo… Ha de esperar su Náusea o algo por el estilo. (…) Debe de saber bien que nada podemos el uno por el otro. Las familias están en sus casas, en medio de sus recuerdos. Y aquí nosotros, dos ruinas sin memoria”.

Y en civilizada soledad compartida, desde el acomodado feudo de la memoria doméstica, uno cumple, contumaz y sin otro fin que el de la sorda predilección, con su dietario/memorando (tras cuarenta inopinadas jornadas de feraz reclusión) ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXI) | Lunes 13 de abril de 2020

“El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades –pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo–, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo” (‘La montaña mágica’, de Thomas Mann).

Y, quizás, a un servidor no le reste otra porfiada voluntad que henchir la inmanejable concavidad del presente y desnortado trecho, para eludir la ataraxia, asiéndose al manubrio del hallazgo rutinario, morfología gimnástica de ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Tercera parte de mi memorando/dietario para MAKMA desde la primera jornada de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXII) | Martes 14 de abril de 2020

“Little Joe never once gave it away
Everybody had to pay and pay
A hustle here and a hustle there
New York City is the place where they said:
Hey babe, take a walk on the wild side
I said hey Joe, take a walk on the wild side”.

Cuando otrora hubo urbes como flancos selváticos y voluptuosos, lares de lenocinio y crematística de urinarios y sótanos.

‘Walk on the Wilde Side’ (1972), de Lou Reed.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXIII) | Miércoles 15 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣3️⃣..🗣 (Anatoli Kárpov) –"Es posible que el campeonato sea muy largo, pero no creo que una persona sea capaz de aguantar esta tensión durante más de tres meses”.🗣 (Comentarista) –"Ahora Kárpov empieza a jaquear. La tensión se puede sentir. Él da jaque nuevamente y el rey regresa al rincón".🗣 (Periodista) –"Disculpe, ¿cúando preparó usted esto? 🗣 (Garri Kaspárov) "En España y lo analizamos aquí. De hecho, preparamos toda la estrategia aquí para aplicar esta sorpresa".🗣 (Periodista) –"Interesante". .👉 Dícese del escaque, sañuda contienda de razón, insania y antagonismos..♟ ‘Kaspárov vs Kárpov (Moscú, 1985)’ & ‘Kaspárov vs Kárpov (Lyon, 1990)’..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerAjedrez #ConfinadoParaJugarAlAjedrez #PartidasPandémicas #Kaspárov #Kárpov #KaspárovVsKárpov #Ajedrez #Chess

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Mercredi 15 avril 2020

(Anatoli Kárpov) –»Es posible que el campeonato sea muy largo, pero no creo que una persona sea capaz de aguantar esta tensión durante más de tres meses”.
(Comentarista) –»Ahora Kárpov empieza a jaquear. La tensión se puede sentir. Él da jaque nuevamente y el rey regresa al rincón».
(Periodista) –»Disculpe, ¿cúando preparó usted esto?
(Garri Kaspárov) «En España y lo analizamos aquí. De hecho, preparamos toda la estrategia aquí para aplicar esta sorpresa».
(Periodista) –»Interesante».

Dícese del escaque, sañuda contienda de razón, insania y antagonismos.

‘Kaspárov vs Kárpov (Moscú, 1985)’ & ‘Kaspárov vs Kárpov (Lyon, 1990)’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXIV) | Jueves 16 de abril de 2020

“El síntoma más llamativo de la enfermedad es la tos, esa tos seca crónica que quiebra al doliente. Pero también la fiebre, la sudoración nocturna, la pérdida de peso, la languidez y el rostro demacrado. Y algo muy repulsivo para el afectado, la sangre en el esputo, esa sangre que impregna llamativamente el pañuelo después de expectorar.

André Gide y Roland Barthes engrosan la nómina de escritores afectados por la enfermedad. También ellos tuvieron su montaña mágica”.

Confluir, converger, desembocar –equidistantes– en parentescas aflicciones, zozobras e inquietudes; latifundio del que vaciar el compromiso hedonista, violeta y protestante con la literatura.

‘Gide/Barthes. Cuaderno de niebla’, de J. Benito Fernández (Montesinos – Ensayo, 2011).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXV) | Viernes 17 de abril de 2020

«Provoke-era photographs, as many have noted, resist our visual understanding, with their bafflingly oblique angles, blurs, and speed-lines, framing «empty» infrastructural landscapes of wires, darkness, and roadside barriers. ‘Beauty’ is no longer at issue. To grasp the conceptual impetus behind them, one can begin with the work of the several prior generations of photographers, against whom these next waves of photographers rebelled –or, in a more generous metaphor, whose work they extended in unexpected ways» (‘Conceptualizing Japanese Post-War Photography: Snap, Movement, Refusal’ | Miryam Sas).

Acrisolarse desde la vigilia sobre las consecuencias del retorno a Yokosuka; hallazgo de ruinas nocturnas, naturalezas extintas y cimbreantes burdeles.

Fotografías de la serie ‘Noche sin fin / Endless Night (1978–1980)’, de Ishiuchi Miyako.

‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’ (Bombas Centre d’Art Gens / La Fábrica, 2019). Catálogo de la exposición homónima exhibida en Bombas Gens Centre d’Art, del 22 de febrero de 2019 al 2 de febrero de 2020.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVI) | Sábado 18 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣6️⃣..🗣 (Volker Spengler) —“Yo hacía un papel y él el otro. Yo decía: 'Cuando nuestra mirada ilumina una acción monstruosa el alma queda en vilo'. Y Christoph decía: 'Al fin pues, afronto mi destierro desposeído, exiliado, apenas un mendigo aquí. Una corona de laurel me impusieron para llevarme a un altar, como una bestia al sacrificio. Y así me sedujeron para arrebatarme mi poema, que era mi única posesión'"..👉 Descarnar los postreros días de existencia de un ser excluido y desprovisto del cuero clarividente de lo inane. .🎥 ‘Un año con trece lunas’ (1978), de Rainer Werner Fassbinder..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerCine #yomequedoencasaviendocine #UnAñoConTreceLunas #RainerWernerFassbinder #Fassbinder Filmin

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Samedi 18 avril 2020

(Volker Spengler) –“Yo hacía un papel y él el otro. Yo decía: ‘Cuando nuestra mirada ilumina una acción monstruosa el alma queda en vilo’. Y Christoph decía: ‘Al fin pues, afronto mi destierro desposeído, exiliado, apenas un mendigo aquí. Una corona de laurel me impusieron para llevarme a un altar, como una bestia al sacrificio. Y así me sedujeron para arrebatarme mi poema, que era mi única posesión'».

Descarnar los postreros días de existencia de un ser excluido y desprovisto del cuero clarividente de lo inane.

Un año con trece lunas’ (1978), de Rainer Werner Fassbinder.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVII) | Domingo 19 de abril de 2020

«Temporary first-aid post erected by the Red Cross inside Bastille Métro station during August 1944, as locals struggled to cope with the injuries caused by the street fighting, to finally oust the Nazi occupying forces».

Derivarse hacia las cruciales máculas de los rieles metropolitanos –planisferio subterráneo de bóvedas y acero– de la Île-de-France.

‘Paris Underground. The maps, stations, and design of the Métro’, de Mark Ovenden (Penguin Books, 2009).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVIII) | Lunes 20 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣8️⃣..🗣 (Michel Foucault) —"Por lo tanto, la ciencia, el progreso de la ciencia y la adquisición de la ciencia, no es simplemente el olvido de los viejos prejuicios, o la caída de ciertos obstáculos. Se trata de una nueva red que enmascara ciertas cosas mientras que permiten la aparación de nuevos conocimientos. Por lo tanto, cuando critico la noción de creatividad, lo que quiero decir es que la verdad no se adquiere a través una especie de creación continua y acumulativa, sino más bien a través de un conjunto de rejillas apiladas una encima de la otra (…)". .🗣️(Noam Chomsky) —"(…) Esto no significa que en última instancia el ámbito de la ciencia lo incluya todo. En lo personal, creo que muchas de las cosas que quisiéramos entender, y tal vez las cosas que más quisiéramos entender -como la naturaleza del hombre, o la naturaleza de una sociedad decente- o muchas otras cosas, estarían, en realidad, fuera del alcance de la ciencia humana posible". .🗣️ (Televisiepresentator) –"¿Cómo se explica entonces la relación del hombre con respecto a su cultura en la política y tal vez, incluso, la pregunta acerca de cómo cambiar la cultura y la sociedad?"..👉 Enraizarse en la pulcritud kantiana y estructurar el devenir sistemático del pensamiento, combinar generativos códigos gramaticales y finitos términos de la calórica hacienda cultural.. 📺 'Noam Chomsky | Michel Foucault. La naturaleza humana: Justicia versus poder' (International Philosophers Project | Nederlandse Omroep Stichting – NOS, 1971)..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerFilosofía #ConfinadoParaEscucharFilosofía #ConfinadoParaLeerFilosofía #yomequedoencasaviendofilosofía #NoamChomsky #MichelFoucault #NaturalezaHumana #JusticiaVsPoder #InternationalPhilosophersProject #NederlandseOmroepStichting #NOS #Holanda #TvHolanda #Filosofía #Debate #DebateFilosófico

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Lundi 20 avril 2020

(Michel Foucault) –»Por lo tanto, la ciencia, el progreso de la ciencia y la adquisición de la ciencia, no es simplemente el olvido de los viejos prejuicios, o la caída de ciertos obstáculos. Se trata de una nueva red que enmascara ciertas cosas mientras que permiten la aparación de nuevos conocimientos. Por lo tanto, cuando critico la noción de creatividad, lo que quiero decir es que la verdad no se adquiere a través una especie de creación continua y acumulativa, sino más bien a través de un conjunto de rejillas apiladas una encima de la otra (…)».

(Noam Chomsky) –»(…) Esto no significa que en última instancia el ámbito de la ciencia lo incluya todo. En lo personal, creo que muchas de las cosas que quisiéramos entender, y tal vez las cosas que más quisiéramos entender –como la naturaleza del hombre, o la naturaleza de una sociedad decente– o muchas otras cosas, estarían, en realidad, fuera del alcance de la ciencia humana posible».

(Televisiepresentator) –»¿Cómo se explica entonces la relación del hombre con respecto a su cultura en la política y tal vez, incluso, la pregunta acerca de cómo cambiar la cultura y la sociedad?».

Enraizarse en la pulcritud kantiana y estructurar el devenir sistemático del pensamiento, combinar generativos códigos gramaticales y finitos términos de la calórica hacienda cultural.

‘Noam Chomsky | Michel Foucault. La naturaleza humana: Justicia versus poder’ (International Philosophers Project | Nederlandse Omroep Stichting – NOS, 1971).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma XXXIX) | Martes 21 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣9️⃣..🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Qué era eso?".🗣 (Mikkonen) —"Tranquilizantes".🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Y eso?". 🗣️ (Mikkonen) –"Pregúntamelo dentro de un año". 🗣️(Taisto Kasurinen) –"¿Qué haces normalmente?". 🗣️ (Mikkonen) –"¿Qué significa 'normalmente'? Estoy aquí desde siempre". 🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Qué piensas hacer cuando salgas?"..👉 Fabular con la conmutación existencial y remidir la aflicción –desazón taciturna y mortificante– para incoar el ajonjolí de otros cautiverios ..🎥 ‘Ariel’ (1988), de Aki Kaurismäki..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerCine #CinePandémico #PelículasPandémicas #yomequedoencasaviendocine #Ariel #AkiKaurismäki

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Mardi 21 avril 2020

(Taisto Kasurinen) –»¿Qué era eso?».
(Mikkonen) —»Tranquilizantes».
(Taisto Kasurinen) –»¿Y eso?».
(Mikkonen) –»Pregúntamelo dentro de un año».
(Taisto Kasurinen) –»¿Qué haces normalmente?».
(Mikkonen) –»¿Qué significa ‘normalmente’? Estoy aquí desde siempre».
(Taisto Kasurinen) –»¿Qué piensas hacer cuando salgas?».

Fabular con la conmutación existencial y remidir la aflicción –desazón taciturna y mortificante– para incoar el ajonjolí de otros cautiverios .

Ariel’ (1988), de Aki Kaurismäki.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma XL) | Miércoles 22 de abril de 2020

«He llegado al negro. El negro devuelve al fundamento, al origen. (…) Obscuridad, antro de donde todo puede surgir, en donde todo ha de buscarse. Bajo las pieles, las cutículas, bajo una faja, bajo chapas, capós, tablazones, muros, bajo fachadas, bajo el casco de un buque, debajo de un blindaje, todo lo que importa, lo que es órgano, función o máquina, y lo que es ‘secreto’, está resguardado de la luz. En lo negro está lo que importa conocer, y en la noche es donde la humanidad se ha formado en su primera edad y en donde ha vivido su Edad Media. Más tarde vino la época del día a discreción, del día sin fin… se acabó la sumisión, libre pensamiento, libre de aprensión, libre de respeto» (Henri Michaux).

Florilegio incólume de cavilación, lirismo e ideogramas. Acudir tras la introspección enteógena, mezcalina lúbrica para registrar el éxtasis de todos las vesanias.

‘Escritos sobre pintura’, de Henri Michaux | Edición y traducción de Chantal Maillard (Vaso Roto, 2018).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XLI). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

Relato contra la claustrofobia

#MAKMAOpinión #MAKMALibros | ‘Bajo los montes de Kolima’ (1994), de Lionel Davidson (Ediciones Salalmandra, 2016)
21 de abril de 2020

Los primeros días de confinamiento tuve la suerte de contar con un excelente aliado contra la claustrofobia, ‘Bajo los montes de Kolima’, de Lionel Davidson, un trepidante relato de viajes y aventuras que deja sin aliento. Lo compré sin conocer al autor, lo que siempre es un riesgo, seducida por el topónimo Kolima y con la garantía del sello Salamandra. Un libro muy adecuado para estos tiempos extraños. Un relato de estructura clásica, la búsqueda de un objeto de poder, pero, al mismo tiempo, singular por su rareza.

La primera y más acusada es la figura del protagonista, Jean-Baptiste Porter, un indio canadiense de etnia gitksan, originaria de la región del río Skeena, la Columbia Británica. Un tipo excepcional que domina a la perfección distintas lenguas y dialectos, amén de desarrollar una brillante carrera como biólogo. Alto y fuerte, un rostro de rasgos marcados como las figuras talladas en los tótems, Porter aúna las cualidades del Agente 007 y la destreza manual de MacGyver. Por ende, posee amplios conocimientos tecnológicos, es capaz de montar sin ayuda un todoterreno a prueba de ventiscas, dotes de actor y un atractivo irresistible para las mujeres. Se podría decir que roza lo inverosímil, que se asemeja más al típico superhéroe de cómic que al protagonista de una novela realista. Sin embargo, el talento de Davidson hace que no pongamos en duda su humanidad y compartamos con gusto sus múltiples vicisitudes y peripecias.

Si alguien se anima a emprender este viaje, le sugiero que consiga un atlas o una de esa esferas terrestres que antes se regalaban a los niños en su primera comunión. Los referentes geográficos son esenciales, porque nuestro héroe cubre una travesía kilométrica desde su país natal, Canadá, hasta el noroeste de Siberia, donde se encuentran los montes y el río llamados Kolima, pasando por Japón.

Ese remoto lugar cercano al Ártico –largas noches y temperaturas extremas–, Kolima, encierra un oscuro pasado, pues fue el gélido infierno al que Stalin mandaba a los disidentes del régimen soviético. Explotados hasta la extenuación en minas de oro excavadas bajo capas de nieve y hielo, se distribuían en distintos campos de trabajo integrados en el temible gulag del que muy pocos lograron salir indemnes.

Pero volvamos a la ficción. El relato de Davidson se inicia en Oxford, donde un profesor recibe un mensaje cifrado escrito en papel de fumar. Alguien desde los confines del mundo se ha tomado muchas molestias para reclamar la presencia de una persona que resulta ser el infatigable Porter.

Lionel Davidson.

En la zona más inhóspita de la estepa siberiana hay un tesoro enterrado que la humanidad debe conocer. El lugar es un centro de investigación, donde durante la Guerra Fría se llevan a cabo experimentos genéticos. Gracias a sus rasgos, similares a los de los natativos siberianos y usando diversas estratagemas y disfraces, Porter logra colarse en este lugar ignoto, sujeto a extremas medidas de seguridad, y adueñarse del tesoro. Y, en un más difícil todavía, escapar, aunque algo maltrecho durante la frenética persecución que desencadena su huida tras ser descubierto.

La singularidad y el talento de Davidson reside tanto en la originalidad del argumento (imposible imaginar la naturaleza del tesoro que descubre Porter) como en su forma de surfear ágilmente entre realidad y ficción. En algunos pasajes y detalladas descripciones el lector profano en temas científicos se pierde. En otros, no sabe si lo que describe es fruto de una prolija documentación o de su facunda imaginación. No importa. La tarea del buen novelista es crear trampantojos mentales que despierten el interés y la curiosidad por averiguar qué pasa a continuación. Y Davidson lo consigue plenamente.

Lionel Davidson (1922-2009) fue el noveno hijo de una familia de judíos polacos emigrada a Londres y su vida tiene rasgos novelescos. Se forjó como escritor en las agencias de noticias, fue reportero por Europa y cosechó éxitos con sus libros de aventuras y espionaje al estilo de Eric Ambler o John le Carré. Tras un silencio literario de 16 año, publicó, en 1994, ‘Bajo los montes de Kolima’, su canto del cisne.

Bel Carrasco

El futuro distópico de ‘Odds’

Odds, de Iñaki Torres
Presentación del libro
C/ General Eraso, 1, tercera planta, puerta 11. Deusto (Bilbao)
Viernes 14 de dicembre de 2018, a las 19.00h

El artista bilbaíno Iñaki Torres presenta su segunda novela de ciencia ficción cuyo título ‘Odds’ hace referencia a ciertas probabilidades en contra con que cuenta un individuo en su faceta de perdedor, en el marco de una sociedad distópica, reverso de las grandes utopías imaginadas en el pasado para lograr un mundo perfecto.

Publicado por  LC ediciones, ‘Odds’ es un libro de ciencia ficción especulativa que adelanta un futuro distópico gobernado por las leyes de mercado cuyo rastro puede encontrarse en la embrionaria posthumanidad actual.

El lector se encontrará en un mundo dominado por una política en su última fase de privatización de los recursos básicos y con una sociedad dividida entre posthumanos mejorados nanotecnológicamente, ciborgs implantados de segunda clase y biológicos desahuciados a una existencia residual.

Iñaki Torres escribió en 2016 su primera novela, ‘Croma’, donde indagaba acerca de un futuro amenazado por su propia evolución.

Después de la presentación, los asistentes podrán disfrutar de un show cooking realizado por el chef Txetxu González. El libro ya se encuentra disponible en LC ediciones, https://editorialamarante.es/libros/lc-ediciones/odds y en Amazon, www.amazon.es.

Einöde, obra de Iñaki Torres, para la portada de la novela 'Odds'. Imagen cortesía del autor.

Einöde, obra de Iñaki Torres, para la portada de la novela ‘Odds’. Imagen cortesía del autor.

“Trato el desfase entre lo masculino y lo femenino”

‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, de Kike Parra (Relee. Red Libre Ediciones, 2018)
Entrevista con el escritor con motivo de su cuarta publicación

Hay narradores que necesitan muchas páginas para desarrollar su idea. A otros, en cambio, les basta con unas líneas. Entre la novela caudalosa y el microrrelato (aunque también lo practica) se encuentra Kike Parra (Alzira, 1971), que acaba de publicar ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’ (Relee. Red Libre Ediciones, 2018), su cuarto libro de cuentos, con prólogo de Jon Bilbao.

Ocho relatos de temas muy diversos inspirados en noticias publicadas en 2014 y 2015, que formaban parte de un proyecto literario realizado por el autor valenciano en el taller de escritura de Isabel Cañelles. “Esas noticias tan solo sirvieron de arranque, pues ningún cuento es una crónica de lo sucedido”, matiza Parra. “Quería alejarme de este género, pues prefiero inventar, trabajar las historias desde la imaginación, puesto que lo que me interesa es el tema que se esconde detrás de lo sucedido o, al menos, el tema que más me atrae o incomoda”.

¿Cómo surgen sus peculiares títulos?

Cuando me pongo a escribir un cuento opto por la primera palabra que se me ocurre; está ahí, en el borrador del cuento, por simple referencia. Es en la etapa última de corrección y revisión cuando le asigno el definitivo. Casi siempre suele ser por una especie de combustión espontánea. En el caso del libro, fue mi editora, Isa Cañelles, quien dio con él.

¿De qué habla en ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’?

Fue también Isa quien detectó en estos cuentos una preocupación mía que ya estaba presente en mi anterior libro, ‘Me pillas en mal momento’, y que tiene que ver con el desequilibrio entre lo masculino y lo femenino. Los personajes masculinos de mis historias necesitan, para encauzar o solucionar sus problemas, que esa parte femenina esté presente, tanto lo femenino que puede haber en el hombre, como lo propio que aportan las mujeres de los relatos. El hombre —ya hablo de la vida— tiene el poder en casi todos los aspectos y, sin embargo, el mundo, la sociedad, sigue siendo injusta e imperfecta. Pienso que hasta que no se dé ese equilibrio entre mujeres y hombres, seguirá existiendo esa imperfección.

Kike Parra. Makma

Un crucero por el Mediterráneo, la caída del Muro, Las Vegas, Nueva York… Se diría que el cosmopolitismo y el afán viajero es otro común denominador.

No he pisado ni Berlín, ni Las Vegas, ni Nueva York, ni Islandia, ni siquiera he hecho un crucero por ningún mar. Me pasa como a las mujeres, que no han pisado la luna. Como el punto de partida de los relatos fueron noticias periodísticas, mantuve la ambientación originaria. Creo que, actualmente, hay mucho cosmopolitismo de salón. Nuestra cabeza puede serlo e ir donde quiera, pero no por eso tiene que concordar con nuestro yo viajero.

¿Cree que hay escritores más propicios a los cuentos que a las novelas? ¿Tiene alguna empezada?

Si pienso en mi caso, así es. La inmensa mayoría de historias que se me han ocurrido tienen a un personaje haciendo o diciendo algo. Es una acción tan concreta, un instante tan perfectamente condensado, que no me hace falta explayarme mucho para intentar darle un sentido. Además, soy compulsivo y, a la hora de escribir, impaciente. Aunque, al final, la disciplina me ha ayudado a controlar más o menos mis imperfecciones. En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta es sí, estoy escribiendo una historia que tiene cuerpo de novela.

Ha participado en varios talleres literarios y también los imparte. ¿Qué es lo que se puede y no se puede enseñar en ellos?

Se puede enseñar todo, pero no todos los que se inscriban a un taller van a llegar al mismo punto. Mi idea es que en un taller literario se incida sobre tres pilares fundamentales: el trabajo, la técnica y el talento. Al alumno se le puede dar pautas para que planifique mejor el tiempo que dedica a escribir. Se le puede hablar, por ejemplo, de cómo mejorar la verosimilitud en una historia; y se le dice que la inspiración y el talento no sirven, aisladamente, para hallar el texto que buscan. Trabajar estos tres aspectos le ayuda a mejorar lo que escriba.

¿Por qué el cuento es un género minoritario en España?

Tiene que ver con dos razones: la primera es que no hay tantos lectores de relatos como de novela. La segunda viene dada por la propia iniciativa editorial, que apuesta, mayoritariamente, por novelas. En ningún caso pienso que sea porque no haya colecciones de relatos con una gran calidad. Podría hacerte en un par de minutos una lista extensa de escritoras y escritores españoles que tienen libros de cuentos que son una maravilla. Pero esto es porque llevo toda mi vida leyendo libros de cuentos al mismo ritmo que de novelas.

Me he planteado la pregunta que me hace a lo largo de mi vida y suelo responderme con otras preguntas: ¿Por qué en Latinoamérica el cuento está tan bien considerado? ¿Por qué en Estados Unidos los relatos tienen tantos lectores? Sé que es una anécdota dentro de todo el contexto, pero el último premiado en uno de los más prestigiosos concursos literarios, el Concurso Internacional de Cuento Gabriel García Márquez, es español y ha sido publicado por una editorial española.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Bel Carrasco

 

“El acoso escolar es ahora más sofisticado y humillante”

Tigres de cristal, de Toni Hill
Editorial Grijalbo
Mayo de 2018

El bullying es la médula espinal de la última novela de Toni Hill, Tigres de cristal, título que hace referencia a la fragilidad de cierta fiereza. Pero Hill va mucho más allá para hacer un fiel retrato de los habitantes de un barrio obrero en las postrimerías del franquismo, los setenta, el cinturón rojo de Barcelona, donde transcurren los avatares de tres familias marcadas por un trágico suceso. Dos niños que sufren abuso y un tercero que los vigila se ven involucrados en un trágico incidente, y casi 40 años después el destino los reúne de nuevo. La novela habla de la familia, de la amistad y del amor pero sobre todo de la necesidad de responsabilizarnos de nuestros actos y de cómo éstos determinan el futuro. El relato avanza a un ritmo sostenido y firme y, al final da un doble giro que deja al lector sin aliento. También el autor da un giro con esta obra pasando de la novela negra y gótica a la psicológica sin por ello renunciar a la intriga. “Tigres de cristal se ciñe menos a un género concreto, es más híbrida, pero creo que mis novelas negras tampoco fueron nunca exactamente canónicas”, dice Hill.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

En este libro se habla de muchas cosas entre ellas de la buena y mala suerte. ¿Somos juguetes del destino?

Un poco sí, aunque también creo que el destino puede alterarse si uno posee la fuerza necesaria para ello. El problema es que a un personaje como Juanpe, la vida lo ha golpeado demasiado pronto y demasiado fuerte, y él está casi convencido de que a lo único que puede aspirar es a sobrevivir.

¿Influye más la familia que el medio social en el desarrollo de la personalidad?

Somos fruto de todo ello sin olvidar los rasgos genéticos de personalidad. La familia es nuestro primer referente y si este falla en su labor de educarnos, querernos y protegernos sin duda tendremos que hacer un esfuerzo mayor para llevar una vida mentalmente sana. El entorno condiciona también nuestra educación y las oportunidades, incluso ahora, cuando vivimos tiempos más igualitarios que en el siglo pasado. Pero somos seres únicos, y por ello encontramos gente que ha salido adelante en condiciones que a priori eran muy adversas y gente que se hunde pese a haber tenido un entorno acomodado y una familia ‘normal’.

¿Le preocupa especialmente el bullying? ¿Cómo ha cambiado en las últimas décadas?

En la novela hay dos casos, uno que se cuenta a posteriori, el de los años setenta, y otro que se vive en directo. Me preocupa porque hasta hace poco era algo que se vivía en la infancia o adolescencia y a lo que nadie hacía demasiado caso. El ‘cosas de críos’ eran expresiones habituales, como si fuera la víctima del bullying la que tenía que cambiar de aspecto, de maneras, de lo que sea, en lugar de corregir a los agresores. La evolución del acoso escolar es muy evidente: de un acoso cara a cara, físico y de contacto hemos pasado al virtual, que no tiene por qué renunciar a lo anterior, y que amplifica la amenaza y aumenta la difusión. Es más sofisticado y más humillante porque consigue congregar a más público, y el afectado o afectada se siente más indefenso, a pesar de que las políticas han cambiado y ahora se ve como un problema real. En cualquier caso, los efectos a largo plazo son bastante graves: desconfianza, dificultad de relacionarse, soledad, depresión…

Portada de 'Tigres de cristal', de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

Portada de ‘Tigres de cristal’, de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

El narrador muestra un gran amor hacia los personajes. ¿Se debe a que usted conociera el escenario que describe?

Supongo que si abordas un tema en serio y creas unos personajes que son de carne y hueso acabas tomándoles cariño. Yo intento siempre empatizar con todos ellos, incluso con los más negativos: ponerme en su lugar y comprender, que no justificar por qué hacen lo que hacen. No me gusta juzgar a los personajes ni las novelas que intentan enviar un mensaje que esté exento de dudas. Es el lector quien debe sacar conclusiones, no el autor imponer sus tesis. El escenario era muy importante, pero no necesariamente me inspiraba amor hacia los personajes o los hechos, quizá sí cierta nostalgia y el deseo de contar una vida de barrio que ya no existe tal y como la vivimos en los setenta.

¿Para trazar el retrato de los adolescentes se ha basado en sus recuerdos o en los chicos de hoy?

Ambos. Es evidente lo mucho que han cambiado los adolescentes, sobre todo en su relación con sus padres, pero hay algunos elementos que se mantienen porque forman parte de esa edad: la inseguridad, la necesidad de ser aceptado, arrebatos que pasan del desafío a las reglas a la búsqueda de consejo y protección. En eso no son tan distintos a los adolescentes del siglo pasado.

¿La intriga es esencial para enganchar al lector?

Ayuda mucho, aunque el lector puede engancharse también a una manera de contar, a un estilo, a una historia… Pero toda novela debe proponer un conflicto, y la resolución de ese conflicto genera necesariamente una cierta cantidad de intriga. En Tigres de cristal el misterio no pivota tanto en ‘quién lo hizo’ sino en los detalles que rodearon al crimen, cuyos autores conocemos desde casi el inicio de la novela. Nos interesa eso y también lo que harán luego, treinta y siete años después, cuando sus destinos vuelven a cruzarse. En realidad, mi objetivo era que nos interesaran ellos, los personajes, sus actos y sus decisiones, buenas o malas, y a los hechos que provocan en las vidas ajenas.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El juego de la venganza

Talión, de Santiago Díaz
Editorial Planeta

La historia y el mundo del arte, desde Medea a La Novia de Kill Bill ofrecen numerosas ejemplos de mujeres que, bajo la inspiración de la diosa Némesis, matan para vengar una afrenta. Más raro es la figura de la justiciera que ejerce la venganza por cuenta ajena y siguiendo los dictados de la bíblica ley de Talión: ‘Ojo por ojo, diente por diente’…

Fotograma de 'Kill Bill', película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

Fotograma de ‘Kill Bill’, película de Quentin Tarantino en torno a la venganza.

‘Talión’ es, precisamente, el título de la primera novela de Santiago Díaz que con una larga trayectoria como guionista en la televisión demuestra que es un consumado narrador sobre el papel. A Marta Aguilera, una periodista de 40 años, le dan únicamente dos meses de vida a causa de un tumor cerebral. Sin lazos afectivos, decide ocupar el tiempo que le queda reparando lo que para ella son injusticias, aplicando su particular ley del Talión. Y aprovecha muy bien ese breve plazo llevándose por delante a un asesino y violador de niñas, a un rumano dedicado a la trata de blancas, a un narco gitano y a una sanguinaria terrorista que acaba de salir de la cárcel. ‘La venganza es un plato que se sirve frío’, pero en este caso llega a la mesa muy caliente.

Ha sido muy osado al apostar por un personaje protagonista, el justiciero, que no tiene tradición literaria en España. ¡Y, además, mujer!

Personas que se toman la justicia por su mano ha habido  desde siempre, tanto en la vida real como en la literatura. En los siglos XV y XVI se pusieron muy de moda las novelas caballerescas, donde un caballero andante trataba de reparar injusticias. De ahí hasta Marta Aguilera, mi protagonista. Que sea una mujer es algo que me atrajo desde el primer momento. Argumentalmente, me aportaba mucho más que si hubiera elegido a un hombre.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

Santiago Diaz. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo surgió la historia en su cabeza?

Surgió al leer la noticia sobre un crimen del que el culpable salía indemne. Percibí la indignación de la gente, que tenía la sensación de que no se hacía justicia, y pensé que me gustaría contar la historia de una mujer que se rebelaba contra eso.

¿Se encuentra en ese hipotético 62% de la ciudadanía que apoya o disculpa los actos de la vengadora Talión?

Como Santiago Díaz yo creo en la justicia. A los asesinos hay que detenerlos y juzgarlos con garantías. Pero como lector de una obra de ficción, quiero ver cómo los malos pagan por sus pecados y no puedo evitar sentir empatía por Marta Aguilera.

Una periodista trastornada, una inspectora traumatizada y una terrorista de ETA dura cual pedernal. Las mujeres llevan el peso de la trama. ¿Es algo deliberado para conquistar a las lectoras o le ha salido así?

Me ha salido así. La primera que tenía clara era la inspectora, y después me encantó la idea de enfrentar a dos mujeres tan poderosas como ella y Marta Aguilera, a la que yo no considero demente, sino alguien que ya no tiene nada que perder y toma una decisión, acertada o no. Eso han de juzgarlo los lectores. En cuanto a la terrorista, es una de los malos, pero hay otros, y son hombres.

Un asesino de niñas, un proxeneta, un narco, una terrorista …De todas las facetas del mal, ¿cuál es la que más le repugna?

Todos los que quitan deliberadamente la vida de un inocente me parecen repugnantes, pero para mí ser un asesino y violador de menores es lo peor que se puede ser en la vida.

Uno de sus personajes, guionista de profesión, afirma que no se dedica a contar historias sino a resolver problemas. ¿Es realmente así?

En parte, sí. Escribir un guión algunas veces es muy parecido a armar un gran puzle. Hay que cuadrar decorados, disponibilidad de actores, presupuestos, etcétera. En definitiva, problemas ajenos a la creatividad que hay que solucionar para que el capítulo llegue perfecto a los espectadores.

Cubierta de 'Talión', de Santiago Díaz.

Cubierta de ‘Talión’, de Santiago Díaz.

¿Cómo ha influido su larga trayectoria de guionista a la hora de afrontar su primera novela?

Después de más de veinte años escribiendo guiones he intentado aprender a identificar qué cosas funcionan y cuáles no para atraer al espectador y he procurado trasladarlo a la novela. Por lo demás, escribir una novela me ha dado una libertad que nunca había tenido como guionista.

¿Son tan cruentas las luchas de poder entre las narco familias de gitanos como usted las describe?

La mayoría de los gitanos son gente honrada y trabajadora, pero también es cierto que los grandes clanes de la droga de la Cañada Real han estado tradicionalmente dirigidos por familias de etnia gitana. Y las guerras entre traficantes de droga son especialmente cruentas, sí.

Aunque a veces la acción raya lo inverosímil, el ritmo se mantiene y engancha. ¿Se debe a los trucos que domina del lenguaje audiovisual?

Yo realmente escribo en imágenes, y eso hace que a los lectores les resulte una novela muy rápida y entretenida, que es lo que pretendía hacer desde el principio. Además, mi máxima a la hora de sentarme a escribir fue procurar no aburrir, que la historia avance en cada página. Al igual que en la tele no se puede desperdiciar ni un minuto sin ahondar en la historia que estamos contando, yo he querido no dejar una sola página sin contenido. Siempre pasan cosas, lo que hace que Talión tenga muchísimo ritmo. Y yo no creo que a veces la acción sea inverosímil, lo que ocurre es que es muy cierto aquello de que ‘la realidad en ocasiones supera a la ficción’.

Talión

Imagen de promoción de ‘Talión’, de Santiago Díaz, por cortesía del autor.

Bel Carrasco

Saura: «siempre estoy pensando en el futuro»

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

El amarillo como thriller

Cuando el negro es amarillo. Valencia Negra
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 4 de mayo de 2018, a partir de las 19.00h

Sala Russafa se tiñe este año de amarillo en el arranque de la programación de Valencia Negra. Y es que este color es el que utilizan los italianos para referirse a las tramas de thriller, crímenes y asesinatos que en otros países llamamos género negro.

Desde su primera edición, el centro cultural colabora con este festival que tiene la literatura como eje central, pero en el que otras disciplinas como el cine, la música o el teatro tienen cabida en una programación distribuida en más de 40 espacios diferentes de la ciudad y de algunos municipios cercanos.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Santo Piazzese en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El viernes 4 de mayo, el escenario de Sala Russafa acoge los primeros encuentros con escritores de este año con una fuerte presencia de autores italianos. ‘Cuando el negro es amarillo’ es el título de la primera charla, conducida por el periodista Voro Contreras, en la que dos de los mejores exponentes del ‘giallo italiano’ conversarán sobre el momento que atraviesa la literatura de este género en un país donde la corrupción y la mafia ha marcado su historia en el S.XX y todavía en el XXI.

A las 19h comenzará el encuentro con Santo Piazzese y Mirko Zilahy. El primero es un biólogo y profesor universitario de Palermo que en 1996 publicó su primer libro, ‘I delitti di via Medina-Sidonia’. Sin embargo, no ha sido hasta 2017 cuando su obra ha llegado a España, con ‘Asesinato en el jardín botánico’.  Ambientada en su ciudad natal y en Sicilia, la historia no se recrea tanto en la ejecución como en la investigación de una misteriosa muerte en una trama que avanza a ritmo de blues y jazz, con un gran protagonismo de las referencias musicales y cinematográficas.

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

Mirko Zilahy en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa

En el polo opuesto al estilo de Piazzese, el traductor, editor y autor Mirko Zilahy hablará de su segunda novela negra, ‘La forma de la oscuridad’, en la que el asesinato se convierte casi en una expresión artística de manos de un obsesivo personaje, capaz de convertir en realidad sus pesadillas. Esta vez el escenario es Roma en una trama intensa y sangrienta en la que la venganza se presenta como única forma de hacer justicia.

A las 20h, será el momento del encuentro ítalo-español conducido por Mikel Labastida. El periodista modera una charla bajo el lema ‘Desde ambas orillas del mediterráneo’, en la que compartirán escenario las autoras Alicia Giménez Bartlett y Ben Pastor.

Ben Pastor es el seudónimo de María Verbena Volpi, licenciada en Arqueología y nacida en Roma, pero nacionalizada en EEUU, donde reside. Sin embargo, sus novelas suelen ambientarse en la historia reciente europea, con tramas donde los personajes reales y ficticios entretejen apasionantes historias donde se descubre que la realidad está plagada de episodios oscuros.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia Giménez Bartlett en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mientras que la barcelonesa Alicia Giménez Bartlett se centra más en ambientes y espacios contemporáneos. Ella es la creadora Petra Delicado, un personaje que ha pasado a ser parte del imaginario colectivo de los amantes del género españoles. Se trata de una inspectora de la Policía, llena de contradicciones y capaz de resolver negros crímenes en una serie que ya suma 11 novelas y que complementa otras líneas narrativas de la escritora, con los que ha obtenido galardones tan señalados como el Premio Nadal (2011) o el Planeta (2015).

Tras su paso por el festival en 2014, Bartlett regresa a Sala Russafa para recibir el Premio  Francisco González Ledesma que otorga Valencia Negra. A las 21.15h se hará entrega de este galardón que busca reconocer la carrera de los representantes del género, nacionales o internacionales, que contribuyen a la época dorada que está viviendo la literatura negra en la última década.

El acceso a las charlas y la entrega del premio es libre, hasta completar aforo. La próxima semana, la programación del festival continuará en Sala Russafa con el estreno de la versión escénica de ‘Un crimen perfecto’. El clásico cinematográfico de Alfred Hitchcock se transforma en una pieza teatral y pasa a las tablas a partir del día 10 en una versión adaptada y dirigida por Iria Márquez.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Ben Pastor en Valencia Negra. Imagen cortesía de Sala Russafa.