Mist se va por los cerros de la melancolía

The loop of love, de Mist
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Viernes 22 de julio, 2016, a las 21.00h

Las Naves cierra el Festival de la Cançó del Grau el viernes 22 de julio (21 horas), con el concierto de Mist, el alter ego inglés de Rick Treffers. El compositor, letrista, cantante, guitarrista y productor presentará su último trabajo, ‘The loop of love’, cuyo título es un guiño al tema ‘The look of love’ de Burt Bacharach, del que se confiesa un admirador.

La historia del polifacético músico holandés afincado en Valencia comienza a mediados de los noventa con Girlfriend Misery y desde entonces ha publicado diez álbumes de canciones propias. En su lengua materna (el neerlandés) como Rick Treffers, en castellano bajo el pseudónimo El turista optimista y en inglés con Mist.

Mist. Imagen cortesía de Las Naves.

Mist. Imagen cortesía de Las Naves.

Su último trabajo es ‘The loop of love’, un canto al amor, a la esperanza, a los sueños y a la nostalgia, a ese perenne optimismo romántico, al deseo y a la melancolía. Precisamente, de ella dice el propio músico que «puede ser reconfortante y aliviadora si uno sabe reconciliarse y enfrentarse con las nubes negras o tormentas que lleva dentro». “La madurez -añade- te hace relativizar las cosas, pero la melancolía no se va, porque para mí la melancolía no es algo negativo o difícil”.

En el concierto en Las Naves este viernes, Mist desgranará un trabajo discográfico que contiene temas que se recrean en melodías más clásicas como las The Beatles o The Beach Boys; en la elegancia de The Divine Comedy o Nick Drake; y en la atemporalidad de Love o The Smiths. Temas que han surgido, añade Treffers, “un poco como el amor. Primero te enamoras, pero para que salga algo llevadero y sostenible, pues hay que currárselo. Escribir una canción es un 5% de pura inspiración y un 95 % de transpiración, en el sentido del trabajo».

Con él, Las Naves clausura un Festival de la Cançó del Grau que ha llenado las noches de julio de buena música y buen cine.

Mist. Imagen cortesía de Las Naves.

Mist. Imagen cortesía de Las Naves.

Frank, un nuevo tesoro donostiarra

The mud and the thirst
Frank
Supersweet Sound, 2016

Hay que aceptarlo. Estamos ante un gran debut como álbum. No me extraña nada que el cuarteto llamado FRANK esté obteniendo unas excelentes críticas a las que se irán sumando futuros descubridores de este tesorillo donostiarra.

El cuarteto donostiarra Frank.

El cuarteto donostiarra Frank.

Porque lo primero que se puede decir de ‘The mud and the thirst’ es que es un trabajo de largo recorrido, de los que crecen a base de audiciones, de los que tienen simas, ángulos y subterráneos, de los que van calando y penetrando, tal y como también fue su tarjeta de presentación ‘My wild kingdom’ de 2014 en formato EP.

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Portada disco Frank – The mud and the thirst (2016)

La voz de Sara Comerón, también a la guitarra acústica, perfectamente escoltada por Iñigo Bailador a la guitarra eléctrica, Andoni Etxebeste a la batería y Christian Rodríguez al bajo, me seduce bastante más que otros nombres que no citaré en eso que llaman indie-folk, neo-folk o similares etiquetas. Sus composiciones beben del folk y de las raíces americanas con convicción y con once razones de peso donde el desperdicio brilla por su ausencia.

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Iñigo Bailador, Andoni Etxebeste, Sara Comerón y Christian Rodríguez.

Los guipuzcoanos saben alternar el intimismo bucólico y lírico (incluyen citas a Nick Drake o al poeta francés Arthur Rimbaud) con la belleza melódica, con la épica y con la intensidad. Y todo con equilibrio y elegancia. A veces parecen acercarse a Neil Young, a veces a Wilco, a veces a Lucinda Williams, a veces a María McKee e incluso esos matices de cautivadora tenebrosidad me recuerdan a The Walkabouts. Este estreno es una gratísima sorpresa, de lo mejorcito nacional que ha salido este año para el que suscribe por el momento. Se llaman Frank y si la cosa no se tuerce podemos afirmar que a partir de un gran estribillo como “come on, take-off the mud and the thirst” hay futuro.

JJ Mestre

* Texto adaptado para Makma del artículo publicado en siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger.

Germán Salto, el despertar de un orfebre

Germán Salto
Salto – 2015
Salto Music

German Salto 1

Fotografía de Juan Perez Fajardo

Las cosas vienen como vienen y son como son. Hay que aceptarlas. De verdad que me satura bastante eso de que nuestros artistas se dediquen a cantar en lengua anglosajona, para eso ya tenemos a los de fuera y, de forma inconsciente, tiendo a valorar mejor el que por aquí se arriesga en las ricas lenguas vernáculas del actual estado español y obtiene como resultado un producto musical de calidad. Pero ojo, tampoco es una obsesión y ello no me impide pasar por alto algunas cosas que considero que merecen la pena. Además, tampoco es que con nuestras lenguas todo sea para gritar de júbilo, ni mucho menos, ojalá. Al final la reflexión concluyente cuando me topo con artefactos cantados en inglés como Salto es que cada artista debe hacerlo en el idioma que le pase por los cojones. Y luego ya veremos.

Nos remontamos primero al hallazgo, al momento revelador. Si resulta que leyendo al Tete Joserra en el Exile Sh Magazine hablaba de una colección de canciones mágicas, de sonido pulcro, hecho en el cielo, de Chris Bell, el alma dulce de la Gran Estrella, es entonces cuando al que suscribe se le disparan todas las alarmas. Eso sí, en estas cosas siempre me surge primero un estúpido espíritu dubitativo y vacilante pensando si el que elogia ha podido ser algo exagerado, desproporcionado, aunque, al mismo tiempo, en este caso la curiosidad era más corrosiva de lo normal pues no son pocas las cosas que hemos compartido, el aprecio que le profeso o los gustos musicales que tenemos en común.

1. GERMAN SALTO - Salto

Portada e interiores de José Fragoso.

Sonó “Monster” y lo vi, lo sentí, ipso facto. Sí, madre del amor hermoso, entre ruinas de destrucción el cielo se despejó, como también entre las notas tristes de “Between the lines”. Un manto azul lo cubrió todo allá arriba y, a lo lejos, cual si fuera una postal, se divisaron unos picos nevados. El cosmos de la estrella maldita, el universo de Bell había tocado con su varita mágica a Germán Salto, un desconocido para mí hasta hace más o menos cuatro telediarios, madrileño para mejores señas y del que se percibe claramente como un orfebre de nivel, pero de mucho nivel, tanto que algunos podemos deducir que su legado en forma de canciones no nos abandonará. Vamos, que ni con el mejor de los desodorantes.

“Girl” nos devuelve la grandeza de la Big Star y, por qué no también, la de Badfinger o los Jayhawks. Las guitarras suenan con ese poso melancólico de unas melodías que rozan la perfección. Atrapado. Pero es que en “Till the morning” no hay nubarrón que se resista, un cielo de terciopelo y la Gran Estrella que se dirige hacia Escocia con un Chevrolet blanco, portando un temazo a la altura de las mejores canciones de mis siempre amados Teenage Fanclub.

german salto 2

Sorprende “S.O.S”, como aquellas viejas canciones que envuelven y que siempre agradece la parroquia beatlemana más melódica, al igual que “Hold on”. Pero lo más fascinante de esta última es que desprende optimismo con ese in crescendo made in Steve Cradock. Y sí, no solamente no habría desentonado en absoluto en dos obras maestras noventeras como “Moseley shoals” o “Marchin’ already” sino que podría ser alguna de sus coplas más brillantes.

Por si fuera poco la cadencia armónica de los Jayhawks se presenta en una copla tan otoñal como “There ain’t no time”, así como tampoco faltan las notas setenteras más elaboradas y desesperadas con un “Ernie the falconer” a lo Petty o una exquisita “Walter Freeman” que a buen seguro habrá recibido la bendición del Señor Bolan allá arriba (o allá abajo).

Para colmo cierra una preciosidad en toda regla, «Lonesome bird», a medio camino entre Nick Drake, Jeff Buckley y los Zeppelin más acústicos, con la que se extienden las alas para volar alto, muy alto. Y entonces ¿qué más se puede pedir si hay un cóctel melódico que recoge por aquí, por allí, por allá, y nada desentona? Pues eso, decía al principio que las cosas vienen como vienen, son como son. Hay que reconocerlo. El disco de German Salto apunta tan alto que dificílmente pocos, muy pocos, podrán birlarle alguno de los más apreciados metales con los que me gusta distinguir lo mejor de cada año, de mi año.

Salto - Gallo

Y ya puestos digo más porque en un momento determinado tampoco se me caen los anillos por desbordarme en pasión cuando considero que la cosa lo merece. Este disco está «tocado», como comentaba más arriba. No ha habido en la historia de este país mejor álbum en lengua anglosajona y dudo mucho que llegue pronto uno que pueda superarlo. No tiene nada que envidiar a los de fuera. En todo caso ya les gustaría a muchos de allí o de allá parir un gallo que cacareara como el de Germán Salto. Como bien he leído a José Fragoso, autor de la excelente portada «la idea del gallo representa el despertar majestuoso de un artista hasta ahora agazapado como guitarrista de otras bandas».

Estamos ante una de esas maravillas cósmicas que por estos lares salen algunas pocas veces, una opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida. Ahí queda.

JJ Mestre

* Publicado artículo también en el siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger

Robyn Hitchcock, la elegancia del trovador británico

Robyn Hitchcock, la elegancia del trovador británico.

Hay canciones que por determinadas circunstancias de la vida se quedan grabadas en el ADN, en nuestro material genético, y cada vez que esas melodías se cruzan en el camino actúan como un resorte y se produce una respuesta favorable e inmediata desde el cerebro. Tal es el caso para el que suscribe de “The ghost in you”, el temazo con el que los Psychedelic Furs abrían su exquisito “Mirror moves” del 84. Y más o menos eso es lo que me ha vuelto a ocurrir cuando mi apreciado Lord del Río Rojo, fuente de muchas de mis más estimadas novedades musicales, me descubría la versión que se había cascado el legendario Robyn Hitchcock en su último trabajo del año en curso.

Atrás quedaron exquisiteces de un trovador atípico y underground con los Soft Boys, en solitario, con los Egyptians o más recientemente con Venus 3 acompañado de Peter Buck de los REM y Scott McCaughey de los Young Fresh Fellows. Si he de ser sincero no he seguido con especial interés y dedicación los últimos años de la trayectoria de este fundamental artista británico y es muy posible que me haya perdido más de una cosa a tener en cuenta.

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Robyn Hitchcock – The man upstairs

“The man upstairs” es el nuevo disco que ha publicado en el 2014 y va mucho más allá que la arriba mencionada delicia de la banda de Richard Butler. Otras versiones que se hallan son la también ochentera “Turn you on” que la Roxy Music incluyó en su exitoso “Avalon” así como una sublime adaptación del “Don’t look down” de Grant Lee Philips que perteneció a su primer disco en solitario tras la etapa con Grant Lee Buffalo o el clásico “The cristal ship” de los Doors.

De una elegancia y refinamiento fantástico son “San Francisco Patrol”, “Trouble in your blood” o ese fabuloso cierre atormentado que lleva como título “Recalling the truth», cual si se cruzaran en el S.XXI Arthur Lee y sus Love, Judy Collins y Nick Drake.

Mención aparte para un blues de tintes psicodélicos como “Somebody to break your heart”, para mi preferida “Ferries” donde resplandece esa armónica compañía en los coros de Anne Lise Frokedal de la banda noruega I Was a King, y para esa distinguida composición en francés que es “Comme toujours”.

El señor Robyn Hitchcock ha facturado un disco enorme, que crece exponencialmente con cada audición, otro más que no será reconocido en la justa medida de un hombre, un artista, que mira desde arriba.

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/