“El arte está muerto y el artista mucho más”

Intramurs
Diferentes espacios del Casco Histórico de Valencia
Del 21 al 30 de octubre de 2016
Encuentro con los artistas Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins y Marta R. Seobrecueva

Fueron reunidos en la Asociación Cultural Princesa 2.0, sede de Intramurs en Valencia, donde estos días muestran su obra. Lo hacen por pura necesidad, sabedores de que el Arte con mayúsculas no va con ellos; que ese Arte va por los derroteros que impone el mercado. Se limitan a constatarlo y, de paso, reivindicar el arte con minúsculas, el que ausente de los grandes titulares constituye la letra pequeña de toda cultura que se precie. Hablaron, unas veces en tropel estimulados por la conversación, y otras desgranando lo que para cada cual representaba el arte.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins (que enseguida tuvo que ausentarse porque le tocaba actuar) y Marta R. Sobrecueva hablaron, en ocasiones, del arte como algo muerto y de los artistas como muertos vivientes que tratan de inyectar vida allí donde apenas hay aliento. Pero, en otras, hablaron y mucho de ensanchar los límites, de trascenderlos, de habitarlos para que la energía creativa corriera a sus anchas. Y todo ello, sabedores también del escaso interés que despierta en los poderes públicos, que siguen viéndolo como un hobby, un pasatiempo, un espacio donde pasar el rato tras haber dedicado tiempo a cosas más importantes.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Sobrecueva arrancó diciendo que todo artista lo que busca “es una forma distinta de mostrar las cosas”. Una búsqueda sentida como “necesidad”, para la cual “hacemos uso de distintos materiales, ya sea el papel, la palabra, la acción o un coche” (en alusión a Cancedo que utiliza un 4L para su instalación de Intramurs). “Más que una necesidad, para mí es una suerte”, señaló Luna, que agradecía a la poesía la posibilidad que le brindaba de ir “más allá de la vida diaria”.

“Yo soy apóstumo”, terció Baena, que enseguida se embaló: “Vamos a ver, ¡qué puñetas es eso del arte, con las millonadas que mueve! Si el arte está muerto, el artista mucho más. Y los comisarios lo que hacen es utilizar a los artistas como si fueran una granja de producción. Nosotros hablamos aquí de creatividad, pero no de arte, que va por otros derroteros. Nada que esté jodiendo al poder está en el candelero”. A Martins le interesaba el arte “para estar cerca de las personas”. Y añadió: “Trabajo fuera de los museos, de las galerías, de esos espacios, porque la calle me parece un espacio de mercado. También está dentro de ello. Tiene que haber diálogo entre todos, sin guetos. Si somos artistas, somos todos artistas…”

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Artistas todos ellos que tienden a ensanchar los límites del lenguaje, ya sea para cuestionarlo o para investigar sus posibilidades. “Yo es que no tengo planteamiento de cuestionar algo y, aunque así suceda, desde luego no es mi intención”, afirmó Canseco. Baena explicó que era artista desde los nueve años y que aunque cualquier ilusión estaba perdida había que seguir, “por mucho que caigan todas las caretas y todos los ídolos”. Y, en ese seguir, “se trata de habitar los límites”, apostilló. “Me interesan más los intersticios que los límites”, subrayó Luna. Pero Baena insistió: “El arte puede, en todo caso, ensancharlos, pero trascenderlos es otra cosa. No hay afuera del lenguaje, hay que asumirlo. El lenguaje es el gran fascista, porque no se puede salir de ahí”.

¿Sois artistas que os gusta provocar? “A mí la provocación como objetivo no me interesa”, apuntó Luna, para quien “tal vez en el mundo performático la provocación sea una de las claves, buscar la risa, el asombro. No sé”. “Abel Azcona, que viene a Intramurs, es uno de esos. No sé, la búsqueda de la provocación per se no me gusta”, destacó Baena. Lo que sí pensaba es que la sociedad, con tanta corrección política, había dado “pasos atrás en muchos sentidos”. Canseco no lo tenía tan claro: “Es relativo, porque alguien de una ciudad como Valencia, Barcelona o Madrid igual no se escandaliza por algo, que en un pueblo o una aldea sí”. Para Luna, la corrección política estaba haciendo “mucho daño al arte, porque constriñe e impide expresarse libremente”.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

“Antes no existía lo políticamente correcto, pero había una censura terrible”, argumentó Canseco, mientras Baena pensaba que no era “cuestión de cantidad, como si más riesgo fuera mejor, sino de oportunidad. En el arte de acción es importante la oportunidad, el momento de justo”. “Para mí es fundamental la honestidad. No me interesa tanto la ficción como que lo que se cuenta salga de dentro”, dijo Luna.

Con respecto al papel de la Administración pública en el terreno cultural, Baena fue escéptico: “Debería dar ejemplo y pagar cuando monta una exposición o se proyectan videos en un espacio público, y no lo hace porque piensa que con el catálogo ya es suficiente”. Canseco tiró de ironía: “Sí paga, a los electricistas, a los carpinteros, al transportista, a todos menos al artista”. Luna manifestó que los políticos seguían pensando “que esto es un hobby y que ellos están para cosas más importantes; utilizan la cultura para pasar el rato”. Baena fue más concluyente: “Hace poco tuvo un desliz una presentadora de televisión que para referirse al granero de votos del PSOE habló de granja de votos. Fue un hallazgo, porque efectivamente nos ordeñan votos como nos ordeñan obras a los artistas. Somos los tontos útiles”.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Instalación de Miguel Canseco.

Instalación de Miguel Canseco en el Centre del Carme. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Salva Torres

“Cuento lo mínimo para que se piense lo máximo”

Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz
I Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: martes 15 de diciembre de 2015, a las 19.00h
Hasta el 31 de enero de 2016

Estefanía Martín Sáenz, I Premio de Dibujo DKV-MAKMA, presenta su proyecto ganador en el Centro del Carmen. Las Ausentes, que es como ha titulado la artista su trabajo, se acerca al mundo de los cuentos, objeto de la convocatoria, poniendo su atención en los personajes femeninos silenciados en muchas de esas narraciones. “Me interesaba dar voz a quienes no la tienen”, aunque afirma que detrás de esa intención no hay una pretensión de corte feminista. Las ausentes aludidas son la madre de Juan sin miedo, la Bruja del Este, la Señora Miller y las princesas delicadas. Las 16 piezas que integran la exposición, 14 dibujos, un vestido y una tela, están realizadas con enorme sutileza, de manera que, como subraya la propia artista, con “lo mínimo, el espectador piense lo máximo”.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Por qué elegiste esos cuentos que han servido como referente para tu proyecto Las Ausentes?

Mi idea era dar vida a personajes que apenas tienen protagonismo en los cuentos, para lo cual tuve que leerme muchos. Podía haber cogido, por ejemplo, Caperucita, pero hablar de una madre que deja a su hija en el bosque no me apetecía. Preferí escoger personajes que fueran buenos, de ahí la selección de la madre de Juan sin miedo, de la Bruja del Este en El maravilloso mago de Oz, de Susana, Juana y Ana, en Las princesas delicadas, y de la Señora Miller en Rumpelstiltskin (El enano saltarín). Me interesaba dar voz a quienes no la tienen, porque a la Bruja del Este le aplasta una casa que se cae y poco más sabemos de ella. Lo mismo pasa con las tres princesas, que se ponen enfermas y no conocemos el por qué.

¿Esa elección de mujeres ausentes en los cuentos obedece a alguna razón de corte feminista?

Es verdad que todo gira en torno a la mujer y que no hay hombres. Puede que sea feminista, no lo sé. Pero, en todo caso, lo hago no por que crea que la mujer es lo más de lo más, porque de hecho creo en la igualdad, sino porque la mujer me da mucho juego. Me nutro de todas las revistas de moda y luego lo que hago es cambiarlas para que no parezcan modelos. Como en Frankenstein, construyo una especie de mujer con trocitos de muchas.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cómo fue el proceso de elaboración de los personajes de cada uno de los cuentos?

Primero me leí los cuentos. Luego escribí la vida de estos personajes y fui viendo qué me encajaba. Por ejemplo, la madre de Juan sin miedo no conocía la belleza, hasta que un día ve la flor más bella del mundo y cree que es el diablo. Entonces le promete a su hijo que él no tendrá miedo. De ahí surgió la idea de dibujar a esa madre como agarrándose las manos de miedo, pero siendo una mujer normal. En la Bruja del Este, a pesar de ser la más poderosa y la más bella, yo he reflejado sus debilidades y cómo se pone máscaras para que no digan ¡pobre Bruja del Este!

¿Y los otros dos?

La Señora Miller pensé dibujarla como una mujer preciosa, pero luego fue surgiendo otra imagen, un poco grotesca con su diente de oro. Para las princesas delicadas, de las que no sabemos nada, me fui centrando en la personalidad de cada una a raíz de lo que sugerían sus respectivas enfermedades.

¿Por qué crees que son tan necesarios los cuentos, cuando precisamente existe esa otra percepción despectiva que recoge la expresión ‘no me cuentes cuentos’?

Yo creo que obedece a la necesidad de vivir otras vidas, de estar en otros sitios en los que nunca has estado. Además, vivimos un mundo tan gris, con todo lo terrible que está pasando, que necesitamos coger un libro y desconectar. Es como una vía de escape, porque de política ya andamos bien servidos. Lo último que he leído es La chica del tren [Paula Hawkins].

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Crees que establecer una temática a la hora de convocar un premio condiciona y limita la libertad creativa del artista?

No, para nada. En mi caso, supone un reto. Me ha venido bien pensar en la temática del cuento, porque después de todo el artista lo que hace es amoldar esa temática al terreno en el que vienes trabajando, sin perder de vista la línea propuesta en el certamen. Pero siempre lo haces tuyo. Si te ciñes al cien por cien al proyecto sería nefasto.

El Premio de Dibujo DKV-MAKMA se centra en los cuentos porque se pensó que era una buena forma de ligar la creatividad con la educación artística orientada a los más jóvenes. ¿Qué te parece?

Me parece esencial que a los niños se les enseñe el arte desde muy pequeños, porque son muy agradecidos. A veces piensas que al meter personajes malos en un cuento igual te van a decir algo, que los van a rechazar, pero es que luego ves que les gusta, porque quieren conocerlo todo; no tienen miedo. Si a mí en el colegio me hubieran exprimido, probablemente sería mejor de lo que soy ahora.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?

Son muchos, pero me gusta fijarme en artistas que conozco y admiro. Amy Cutler, por ejemplo. También Guillermo Peñalver, todo lo que hace me parece de una gran exquisitez; Blanca Gracia, Alejandro Calderón… ¡Tengo tantos!

¿Qué técnicas has empleado a la hora de realizar Las Ausentes?

Sobre todo dibujo, dibujo y dibujo. También tinta china, acrílico, acuarela; terciopelo labrado para la Bruja del Este. Y alguna gasa.

¿Cómo es el proyecto expositivo que presentas en el Centro del Carmen?

Son 16 piezas: 14 dibujos más un vestido, pensado para que vaya cosido al cuerpo para que no se pueda quitar, y una tela de 1,70×1,80 que no va a bastidor. Había pensado también incorporar un video que luego he descartado porque me obligaba a quitar otras piezas de la serie de cuentos y, después de todo, lo que he trabajado principalmente es el dibujo y prefería que fueran ellos los protagonistas. En cada una de las piezas va una frase inventada por mí y otra de cada uno de los cuentos. En un cubo situado a la entrada presento a las cuatro ausentes, a modo de prólogo. Y ya en la sala del fondo desarrollo las historias. En todo caso, cuento lo mínimo para que el espectador piense lo máximo.

Estefanía Martín Sáenz. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Salva Torres

Trazo Urbano de México a Valencia

Trazo Urbano VLC
Sala de Exposiciones Josep Renau
Universitat Politècnica de València
Camí de Vera, s/n. Valencia
Hasta el 12 de julio, 2015

La ciudad conjuga lo antagónico humano. En tanto que producto de la necesidad, adquiere el carácter de objeto de la naturaleza. En tanto que sujeto de la cultura, condensa las aspiraciones y contradicciones de sus habitantes y de su historia.

El proyecto Trazo Urbano se presentó por primera vez en el Museo de la Ciudad (México DF) en noviembre de 2013 con una clara vocación de conjugar la dimensión gráfica de la ciudad y la potencia transformadora de lo urbano. Diversas ciudades y artistas de Colombia, EEUU y España han ido acogiendo sucesivas concreciones de nuevas propuestas gráficas que tienen como eje rector nuestra irrenunciable naturaleza urbana.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Trazo Urbano VLC mantiene un doble común denominador: por una parte, dos carpetas compuestas por 21 estampas de 40x40cm de artistas de México y de Valencia, por otra, una selección de artistas cuyo trabajo supone una aproximación personal (individual o colectiva), una visión comprometida con el espacio urbano desde sus respectivas posiciones que terminan por plasmarse en sendas propuestas que podemos circunscribir en un amplio territorio visual de innegable cualidad gráfica.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Desde México

No hay proyecto sin que esté atado a un objeto y no hay atadura sin responsabilidad. Trazo urbano, gráfica contemporánea desde México, responde a los problemas y posibilidades que presenta hoy en día la disciplina desde un estado de emergencia, de autoorganización, de un pluralismo lógico, de una no-linealidad, de turbulencias, pero principalmente a la incertidumbre y al aprendizaje.

Desde Valencia

La ciudad de Valencia ha servido como base de operaciones recurrente y constante en todos los participantes. Desde registros fotográficos elaborados durante décadas, hasta procesos definidos espacial y temporalmente, pasando por acciones colectivas, participativas y reivindicativas, o por propuestas introspectivas en las que la memoria, la historia e incluso las emociones terminan por encontrar el modo de hacerse visibles y presentes.

Exposición 'Trazos Urbanos'. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Exposición ‘Trazos Urbanos’. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

“Escribir es un entretenimiento fabuloso”

Donde nunca pasa nada
Elena Casero
Editorial Talentura

Una pequeña comunidad en la que todos conocen las miserias propias y ajenas es una especie de laboratorio de psicosociología. Un Gran Hermano sin necesidad de cámaras, una representación a pequeña escala de lo mejor y peor de la naturaleza humana. La escritora valenciana Elena Casero sitúa su última novela en la atmósfera opresiva de un pequeño pueblo en el que la apertura de un puticlub desencadena una serie de asesinatos. ‘Donde nunca pasa nada’ (Talentura), su última novela, prosigue la historia de Anselmo de la Rúa, protagonista de su novela anterior, ‘Tribulaciones de un sicario’, “un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno”, dice Casero.

Portada de 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Quien conozca las historias de Plinio, de Francisco García Pavón, encontrará ciertas similitudes en el planteamiento de esta obra, en la que junto al misterio e intriga se juega con la solidez de unos personajes enraizados firmemente en su entorno y dueños de una rica filosofía empírica basada en la capacidad de observación y la experiencia de la vida. ‘Tango sin memoria’ y ‘Discordancias’ son otros dos títulos anteriores de Casero, publicados también por Talentura. Ha participado también en varios libros de relatos colectivos.

¿Cuándo empezó a escribir y por qué motivo?

Empecé bastante tarde. Me decidí a poner sobre papel lo que llevaba en la cabeza cuando ya tenía treinta años. Hasta ese momento todo se quedaba en nada, en simples ideas o en apuntes. El paso de la idea al papel se debió a la necesidad de verlo escrito para continuar un aprendizaje que, por otro lado, nunca cesa, o por haber llegado a una cierta madurez.

Portada de 'Tribulaciones de un sicario', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Tribulaciones de un sicario’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Qué escritores son sus maestros?

Yo creo que más que escritores en concreto, las influencias vienen a través de las lecturas a lo largo de los años. Así como empecé a escribir algo tarde, no ocurrió lo mismo con la lectura. Fui lectora voraz desde bien temprano. En mi casa siempre ha habido libros y tebeos. Fue muy fácil embarcarse en la lectura. Creo que saldría una lista interminable. Empecé con la novela, en su mayoría autores españoles. En aquella época los autores extranjeros nos llegaban con cuentagotas. Continué con el teatro clásico español. Pero lo que recuerdo como gran descubrimiento fue la lectura de cuentos.

¿Cuál es su propósito cuando se sienta ante el ordenador?

Mi principal propósito es divertirme, inventar historias y crear personajes. Para mí escribir es un entretenimiento fabuloso. Una actividad que hace que la mente esté siempre en funcionamiento y no se me oxiden las neuronas. Además, me encuentro muy a gusto cuando logro escribir alguna historia con sentido. El placer es el mismo si se trata de un relato, como de una novela o un microrrelato.

¿Cómo definiría el hilo conductor que engarza sus relatos?

No sé si hay un hilo conductor. Creo más en la existencia de elementos que aparecen en muchos de ellos. Temas que me preocupan o me inquietan y, sin querer, se convierten en recurrentes. La soledad, el desaliento, el desamor o la muerte pero siempre con un fondo de esperanza y sentido del humor.

Portada de 'Discordancias', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Discordancias’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Cómo surgió en su cabeza el personaje de Anselmo de la Rúa? 

Anselmo surgió como un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno. Un hombre que está ajeno a todo excepto a sus propios intereses, que son muy escasos. No es una cuestión de inocencia, es más bien de desinterés. A través de vicisitudes y experiencias novedosas, despierta y poco a poco, aunque ya sea algo mayorcito, va descubriendo lo que tiene a su alrededor y se transforma en otra persona. Es un personaje al que le tengo mucho cariño pero, de momento, no tengo previsto que aparezca en ninguna otra novela.

¿Por qué ambientó la historia en el mundo rural?

He situado la novela, que tiene ingredientes policiacos, en un ámbito rural porque no es lo habitual, porque siempre parece que todos los acontecimientos interesantes suceden en las ciudades. Ya en el título lo menciono, Donde nunca pasa nada. Sin embargo, en las sociedades pequeñas se mantienen unos vínculos familiares ancestrales, los odios y las rencillas persisten a lo largo de generaciones, se mueven como un río subterráneo, aunque parezca que la vida transcurre sin altibajos. Mi intención ha sido partir de una situación ficticia, llegar a desvelar lo que sucedió en el pasado de los personajes.

¿A qué cree que se debe que Talentura apueste por su obra?

Es una buena pregunta para la editorial. Supongo que si no creyeran que mi obra tiene algo de interés para los lectores, no se arriesgarían a publicar mis libros. Yo les estoy muy agradecida. Es una buena editorial, pequeña e independiente que mima a sus autores y cuida mucho la calidad de nuestros libros.

Detalle de la portada del libro 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Detalle de la portada del libro ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Bel Carrasco

Las mujeres toman el Mercado Central

Dones per dones
Mercado Central
Plaza Ciudad de Brujas, s/n. Valencia
Hasta finales de marzo

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Están los mercados, tan citados últimamente como espacios de trajín constante de dinero volátil, fatuo, especulativo. Y está el simple mercado, en tanto lugar de venta de productos, estos sí, necesarios para la subsistencia diaria. En aquellos, los sujetos apenas se relacionan entre sí lo justo para intercambiar cifras mareantes y cerrar operaciones que, de existir cierta ética, sonrojarían al mismísimo Al Capone. En estos otros más cercanos y pedestres, las personas se juntan movidas por intereses que guardan relación con la economía doméstica. De estas últimas personas, más en concreto mujeres, se hacen cargo 10 fotoperiodistas valencianas en una exposición que sirve para homenajear su quehacer diario durante años en el Mercado Central de Valencia.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Raquel Abulaila, Tania Castro, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Eva Ripoll, Amparo Simó y Mónica Torres han sido las encargadas de plasmar en 28 imágenes el trabajo de un nutrido grupo de mujeres, en representación del amplio colectivo que trabaja diariamente bajo la cúpula del Mercado Central. En el pasillo que hace las veces de línea divisoria entre los diferentes puestos o paradas, colgadas como si fueran grandes ventanales, se suceden las fotografías de 2×1,40 en armónico caos. Como dice Consuelo Chambó, “cada una de las fotoperiodistas ha trabajado por libre”, de manera que la exposición reúne todo ese caudal creativo en un mismo río revuelto de imágenes. “Y el caso es que mezcladas, las imágenes funcionan”, subraya Chambó.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consumo ceremonioso

Dones per dones, concebida para festejar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es una exposición que irradia alegría. A pesar del vasto esfuerzo diario, de los años que caen como moscas sobre los rostros de esas mujeres y del runrún de la crisis, todas ellas aparecen en las fotografías como si celebraran toda una vida dedicada al comercio, a la venta de productos que miman como parte de una larga cadena tendente al consumo ceremonioso. Por eso no es de extrañar que María Teresa abrace tiernamente a una cabrita en la imagen tomada por Mónica Torres y que la propia artista explica así: “María Teresa Martínez (señora cabrita), vive por y para el Mercat. Empezó a trabajar a la temprana edad de 13 años. Su abuela ya regentaba un puesto de ultramarinos y sus padres, una pollería durante 50 años”.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consuelo Chambó, llevada por su propio entusiasmo y el que irradian esas mujeres, se sirvió de una escalera de aluminio para elevar el rango de tamaño trabajo a la categoría de prima donnas. “Les dije que si alguna tenía vértigo que no se subiera, pero lo hicieron gustosas”. Y ahí están, en contrapicado, luciendo excelso palmito con la cúpula de vidrio y cerámica por montera. Su trabajo, al igual que el de Eva Ripoll, privilegia el aspecto arquitectónico del Mercado Central, otorgando así coherencia temática a sus fotografías.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Radiante laboriosidad

También Marga Ferrer buscó cierto hilo argumental. Y lo encontró en su serie de mujeres con animales vivos. Eso sí: lo suyo le costó. “Me centré en la tipología del retrato y que el producto fuera un animal vivo; encontrar un conejo fue lo más difícil”. Lo compró en La Pobla de Vallbona y lo trajo para que Pepa posara con él en su puesto de carnes; el inquieto animal complicó la sesión de fotos. Más sencillo resultó retratar a Elisa, con sus caracoles, y a Paquita, gallina en brazos. De ésta, Marga dice lo siguiente: “Paquita Campos lleva 24 años vendiendo huevos en el Mercat Central de Valencia. Ella y su marido venden 20.000 huevos a la semana. Las gallinas ponedoras son de la Granja Mico”.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Y de esta forma se van sucediendo las 28 imágenes de Dones per dones: con Sandra, de 20 años, cargando pesadas calabazas, fotografiada por Raquel Abulaila; con Laura Alcañiz y sus enormes tijeras (Tania Castro); con Virginia, iluminada por jugosas fresas (Emma Ferrer) o con Pepa, Amparo y Conchín, en primer término, subrayando el legado de muchas de estas mujeres, y que Irene Marsilla ha tomado como fuente de inspiración de su trabajo. Son, qué duda cabe, muchas más. Pero valga esa pequeña muestra de 28 imágenes, como sentido homenaje de las fotoperiodistas valencianas a las mujeres trabajadoras, en este caso del Mercado Central. Un Mercado Central ajeno a los tristes avatares de los mercados financieros y, quien sabe si por eso, irradiando una contagiosa alegría.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Salva Torres

El deseo femenino a debate en La Llotgeta (y III)

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino
XIII Jornadas de Hª y Análisis Cinematográfico
Luis Martín Arias, Profesor de la Universidad de Valladolid
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Martes 10 y Miércoles 11 de Diciembre

Pregunta.- Mujer y cine, en torno al deseo femenino. ¿Es diferente al masculino? ¿En qué sentido?

Respuesta.- La mujer, o mejor dicho, lo femenino, es un tema que ha apasionado siempre a los mejores artistas en todos los ámbitos, incluido por supuesto el cine. Es uno de los grandes temas de la estética y de lo poético. La ventaja de explorar estas cosas en el arte es que podemos intentar alcanzar un conocimiento que, sin dejar de ser subjetivo, esté más cerca de la verdad y del mandato socrático – platónico del “conócete a ti mismo”; siempre y cuando pongamos en juego instrumentos de análisis que nos permitan desembarazarnos de la ideología y de la política, que lo contaminan todo y lo embarullan hasta un punto en el cual es imposible el más mínimo razonamiento.

Fotograma de 'Su juego favorito', de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’, de Howard Hawks.

El problema es que un análisis riguroso se encuentra con que el concepto de “deseo” es muy impreciso, incluso, o especialmente, en psicoanálisis; pero aún así podemos decir que ni para Freud ni para Lacan el deseo femenino es diferente del masculino. Para Freud en ambos sexos es siempre inconsciente y sólo se realiza en la fantasía del sueño o en el síntoma, mientras que para Lacan el deseo de uno es el deseo del Otro y dicho deseo además no tiene objeto, a diferencia de la necesidad (hambre, sed o excitación sexual), por eso esta la podemos colmar y aquel no, que por tanto queda siempre insatisfecho.

Fotograma de 'Su juego favorito' de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’ de Howard Hawks.

Pregunta.- El incomprendido deseo femenino por parte de los hombres, que desemboca en muchos casos en la llamada violencia de género, ¿se soluciona con más educación o intervienen otros factores a tener en cuenta? ¿Como cuáles?

Respuesta.- Mi opinión es que el deseo de la mujer no es ni más ni menos comprensible que el del hombre. La mal llamada violencia de “género” es un concepto puramente político e ideológico y por tanto puede y debe quedar completamente fuera de una poética del deseo. No quiero ni estoy cualificado para opinar de este asunto, que inevitablemente sería en términos políticos e ideológicos, pero en todo caso este problema debería enfocarse no con apriorismos interesados sino con datos científicos, serios y objetivos; por ejemplo debería estudiarse a fondo por qué donde hay más muertes atribuidas a ese tipo de violencia es en países muy avanzados socialmente como Finlandia o Suecia.

Jeanne Moreau en 'Jules y Jim', de François Truffaut.

Jeanne Moreau en ‘Jules y Jim’, de François Truffaut.