Déjà vu, imágenes que resuenan

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales
Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado
Universitat Politècnica de València UPV
Hasta el 15 de julio de 2014

Somos y no somos, decía Heráclito, para referirse al río en el que jamás entramos dos veces por igual. Esa misma extrañeza es la que nos provocan ciertas imágenes que juraríamos haber visto antes, sin saber dónde ni cómo ni por qué. Lo cierto es que algo resuena en nuestro interior, por evocación de alguna vivencia pasada en forma de imagen que retorna, y no terminamos de localizar la fuente exacta que nos suscita ese temblor presente. Desubicados, zarandeados por el déjà vu (lo ya visto) que genera esa impresión, dudamos siquiera por un instante del ser al que Hamlet interrogaba en su famoso monólogo.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales agrupa un buen puñado de imágenes con la sana intención de provocar en el espectador esa extraña sensación de lo ya visto y, sin embargo, misteriosamente percibido de nuevo. Ya sea el bravío mar de Alberto Adsuara, la reconocible Ophelia de Marta Blasco, los innumerables rostros femeninos de Javier Gayet, los ventiladores de Irene Pérez Hernández o las Naturalezas muertas de Vanessa Colareta. Todo se muestra idéntico a como lo reconocemos, en tanto elementos de cierta serie de imágenes, para reflejar enseguida esa otra cara extraña del mismo río en el que jamás nos bañamos dos veces.

Serie fotográfica de Javier Gayet en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Serie fotográfica de Javier Gayet en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Que las obras mostradas, todas ellas de reciente adquisición por el Fons d’Art i Patrimoni de la Universitat Politècnica de València (UPV), no se hallen ubicadas en ninguna de sus dependencias públicas y, por tanto, exhibidas por vez primera, le agrega extrañeza al déjà vu propuesto por el comisario David Pérez. Extrañeza que tiene que ver tanto con las imágenes que recuerdan otras imágenes similares, como con aquellas otras cuya puesta en escena ha sido pensada para provocar ese efecto de rara percepción. Tal es el caso de las fotografías de Greta Alfaro, cuya mesa repleta de cálidos alimentos contrasta con el nevado paisaje donde se inserta, para observar después otra (¿la misma?) mesa ya devastada en un paisaje agreste.

Obra de David Ferrando en la muestra 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Obra de David Ferrando en la muestra ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

En el fondo, valga la redundancia por aquello del fondo artístico del que proceden las imágenes, diríase que Déjà vu. Relecturas y discronías visuales alienta cierta desazón motivada por esa interrogación del ser desubicado. Cristina Middel lo acusa en sus fotografías con la representación de dos mujeres asustadas, quién sabe si temerosas de un pasado que amenaza con regresar violentamente o sintiendo miedo por un futuro que inquietantemente se abre. Como se abre el campo por culpa de un supuesto meteorito que David Ferrando muestra como metáfora del engaño. Si la naturaleza no miente, los hombres sí, parece decirnos el artista.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Álex Francés abre un agujero en esa misma naturaleza para mostrarnos en su interior el cuerpo desnudo de un hombre, éste sí extrañamente carnal, frente al ficticio meteorito de Ferrando. Francisco Sebastián cierra el círculo de esa naturaleza, en su mayoría protagonizada por la muerte, con su bosque gris. La relación de ciertos objetos en un hierático espacio interior, obra de Nuria Fuster, y la piel “extraída” de un solar del barrio del Cabanyal en Valencia y luego “estampada” a modo de pieza escultórica, de Patricia Gómez y María Jesús González, configuran dos muestras más de ese espíritu enigmático que provoca el retorno de algunas imágenes. La pieza sonora de Nacarid López, realizada a partir de la resonancia del entorno escultórico de la UPV, no hace más que agregar misterio al déjà vu propuesto.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición 'Déjà vu'. Sala de Exposiciones del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Salva Torres

Éxodo de Vanessa Coraleta

Vanessa Colareta. Éxodo
Sala Le Carré d’Art en la Alianza Francesa de Camacho
Av. Javier Prado Este 5595 La Molina, Lima (Perú)
Hasta el 31 de diciembre 2013

“A través del análisis de la comida en una cultura se pueden encontrar indicios históricos culturales socialmente relevantes” - Elisabeth Hartung, “El arte del comer”.

La Universidad San Ignacio de Loyola y Sony Alpha presentan “Éxodo”, la primera exposición individual de Vanessa Colareta en Lima. Esta artista obtuvo recientemente el premio Sony World Photography Awards 2013 en Londres, donde se le nombró Fotógrafa Profesional del Año en la categoría Naturaleza Muerta. La serie ganadora, titulada “Migrant”, fue elegida entre más de 122.000 propuestas de 170 países por el Jurado de Honor Sony World Photography Awards. El jurado estuvo presidido por Catherine Meyerhoff, Directora de Proyectos Especiales de la agencia Magnum, e integrado por expertos en fotografía de todo el mundo.

El conjunto de fotografías que conforman Éxodo ha sido elaborado haciendo uso del género naturaleza muerta y se basa en testimonios de mujeres peruanas que han experimentado la migración. Las imágenes de Éxodo son interpretaciones de bodegones barrocos que abordan el tema de la emigración de mujeres en el contexto contemporáneo, poniendo énfasis en aspectos relacionados a lo laboral, lo legal y lo familiar. La fotografía de naturaleza muerta como técnica escogida para esta muestra responde a su gran potencial simbólico por los objetos que la componen. Estos objetos reflejan nuestra relación con el mundo y, a través de ellos, es posible esbozar un determinado estilo de vida o una determinada sociedad.

Vista de la exposición

Vista de la exposición Éxodo de Vanessa Colareta. Imagen cortesía de la galería 

El bodegón fue un género poco valorado en la pintura cuando se le compara con temas bélicos o religiosos, pues está relacionado con motivos adjudicados a lo femenino. Sin embargo, son pinturas complejas, cargadas de símbolos religiosos y de enseñanzas morales (los Vanitas, por ejemplo). Además, se caracterizan por la presencia del claroscuro que, según David Hockney, era consecuencia de la utilización de la cámara lúcida y la cámara oscura como herramientas de dibujo. Estos instrumentos son los predecesores de la fotografía, ya que están basados en los mismos principios de luz y óptica. Por otro lado, los bodegones tienen la posibilidad de comunicar asuntos relacionados con la política, la economía y el colonialismo de una sociedad y de una determinada cultura a través de los elementos que los componen.

Las mujeres inmigrantes conforman un colectivo doblemente vulnerable, debido al hecho de ser mujer e inmigrante. Suelen tener condiciones laborales más precarias, y el ser extranjeras las deja muchas veces en situación de desprotección social. Los textos que acompañan las imágenes son extractos de testimonios recogidos de primera mano de mujeres que han emigrando. Algunos de ellos aluden a situaciones de separación familiar, ausencia de igualdad en derechos laborales y dificultades legales que perpetúan estas carencias.

Así, el conjunto de fotografías presentado en esta exposición se inspira en la amplia simbología del bodegón clásico para representar procesos sociales híbridos como la globalización y las migraciones. Las imágenes de Éxodo intentan poner en evidencia la coexistencia de la cultura peruana con otras diferentes basándose en testimonios de mujeres que han vivido o viven la experiencia de la migración.

Naturaleza muerta con hamburguesas (serie Éxodo) 100 x 120 cm Impresión Inkjet 2013

Naturaleza muerta con hamburguesas. Impresión Inkjet. 2013. 100 x 120 cm. Cortesía de la galería