Text or [No Text], he ahí el dilema

Text [No Text] (Libros y publicaciones de Artista)
Colección Universitat Politècnica de València
Comisario, Antonio Alcaraz
Centre Cultural La Nau, Sala Estudi General
Hasta el 12 de Enero de 2020

Hay múltiples intentos para definir lo que es un Libro de Artista, elucubraciones y aproximaciones con las que ponerle lindes a un género que es imposible que tenga fronteras. Este no es un caso de geografía en el que se puede practicar un corte transversal y lo que está dentro sí, y lo que está fuera no. Más que establecer líneas divisorias, se hace necesario tender puentes, Text [No text] está en esa línea, invita a estudiar y admirar las diversas arquitecturas del libro no industrial tan desconocidas para el gran público como apasionantes cuando se empieza a indagar en su universo.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Con el fin de hacer una aproximación a los términos con los que se relaciona el libro y la publicación de artista, se advierte oportuno referirse a arquetipos como: edición contemporánea, edición especial, edición creativa, libro de autor, libro de editor, edición con gráfica original, edición limitada, foto libro, libro tipográfico, libro objeto, edición colaborativa, libro intervenido, o ejemplar único, por citar algunos de entre otros muchos.

En el artículo rubricado por José Emilio Antón en MAKMA, afirma que el libro de artista es una obra de arte en sí. Obra concebida y realizada por un artista plástico o poeta visual en su totalidad o con un control total en la posible edición de su obra, y es la cualidad artística la que lo diferencia del “libro común”.

Por su parte, Francisco Collado, en el propio catálogo de la exposición ‘Text [no text]’ se refiere literalmente así: “Es difícil definir con absoluta precisión qué es un libro de artista, incluso entre personas inmersas y especializadas en este fascinante mundo, es difícil definir sus características. Sin duda, es un género único, indefinido en términos de resoluciones formales y materiales que parten de una idea original diseñada por un artista en el que el libro se concibe como un objeto artístico, como una obra de arte en sí misma”.

De lo que no hay duda, es que los denominados Libros de Artista realizados en la primera mitad del s. XX están asociados a las vanguardias históricas, muchos de ellos producidos en gran formato, y otros en busca de nuevos modos de expresión o fruto de propuestas para democratizar el arte, coincidiendo con la aparición paulatina de diferentes lenguajes no necesariamente asociados al texto, pero en general de muy cuidada producción.

Parece que es en la segunda mitad del s. XX, cuando el término Libro de Artista se diferencia de la escultura, la pintura o las obras literarias editadas de forma industrial para ser considerado un género artístico propio, independiente de los otros géneros citados, y es concretamente a partir de los años 60, coincidiendo con el arte conceptual cuando se renueva el interés de los artistas contemporáneos por producir en formato libro, bebiendo de Dadaístas, futuristas, constructivistas o surrealistas, y propiciando teorías y arquitecturas del libro que van desde la desaparición del texto hasta la producción en serie de pequeñas ediciones en talleres de artistas, que con la irrupción de multicopistas multiplicó la posibilidad de llegar a más público con procesos de autoedición en los que importaban menos los cánones de las proporciones áureas o la tipografía que la forma, a diferencia de las excelentes estampaciones con aguafuertes y otras artes gráficas asociadas a esa forma de hacer de principios del s. XX. En este tiempo, las páginas de los libros son objeto de intervenciones o son destruidas, reconstruidas, perforadas o gofradas, ya no importa la calidad del papel o la majestuosidad de la encuadernación. Tampoco la desaparición total o parcial del texto, y la variedad de propuestas es tan grande como la diferencia de intenciones.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Nombres como George Maciunas, organizador del conocido evento de música experimental que germinaría en Fluxus y que proponía precisamente evitar la calificación de sus ediciones como arte con el fin de evitar que fueran mercancía; Dieter Roth, que con su serie Literaturwurst realizada entre 1962 a 1967 embutió especias y gelatinas a modo de salchichas con recortes de revistas y libros previamente remojados para que entraran bien en las tripas, haciendo así libros salchicha, entre otros muchos trabajos editoriales de su prolífica producción;  Daniel Spoerri, que utilizó únicamente texto en su Topographie anecdotée du hasard para describir de forma metódica lo que observó en la habitación de un hotel de París en 1962, añadiendo recuerdos asociados a su descripción y frente a la idea simbólicamente opuesta de Edward Ruscha, interesado por la calidad gráfica de textos y también por la excepcionalidad de los números, símbolos y letras de Jasper Johns, que le inspiraron para realizar sus primeras pinturas de palabras (Sí, pinturas en las que la iconografía dominante es el texto), y/o el propio; Ruscha, que frente a la idea de utilizar únicamente texto como propone Spoerri, realizaría un ejemplar considerado clave para entender la evolución del Libro de Artista y cuyo título Twentysix Gasoline Stations, únicamente contiene imágenes (excepto en la descripción textual del mismo).

‘Texto poético 7’ de Bartolomé Ferrando. La imagen reproduce parte de una página del catálogo de Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Son solo algunos ejemplos de lo que representa el Libro de Artista para poder construir la historia del pensamiento en el ámbito de las Bellas Artes en la década de los 60, a los que cabe añadir nombres como John Cage, David Degener, Walter de María, Henry Flynt, Yoko Ono, Dick Higgins, Nam June Paik, La monte Young, Robert Filiou y Emmet Williams, Baldessari, Sol LeWitt, Bruno Munari, Christian Boltanski, Bernd & Hilla Becher, Hans-Peter Feldmann, Lawrence Weiner, Bartolomé Ferrando y Antonio Gómez estos dos últimos sin olvidar a Joan Brossa, destacados por su poesía visual entre los artistas españoles, firmas que no sólo instauraron el soporte libro como un medio perfectamente homologable en el arte contemporáneo, sino que además -haciendo honor a su naturaleza- ofrecieron una lectura fundamental del perfil propio del Minimalismo o el Arte Conceptual.

Text [no text] muestra una parte del fondo de la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes, concretamente la Colección de Libro y Publicaciones de Artista de la Universitat Politècnica de València, que cuenta con más de 1.400 ejemplares y cuya catalogación abarca desde el inicio de los años 60 del pasado siglo hasta nuestros días, y atiende tanto al libro de artista, como a publicaciones especiales, revistas experimentales, libro ilustrado, poesía visual o cualquier obra realizada por artistas en formato libro. 

Text [no text] es una selección de la citada biblioteca, una parte representativa escogida cuidadosamente por Antonio Alcaraz, que es además, autor de varios libros de artista y director del Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes San Carlos, departamento desde el que viene impulsado la incorporación de la tipografía móvil a la creación de nuevas ediciones desde mucho antes de hacerse cargo de la dirección del departamento.  La selección, contempla libros de muchos de los citados autores, y oportunamente muestra -tal vez- la parte más histórica de la colección que ayuda a comprender los orígenes del Libro de Artista y su verdadero peso en el contexto de la creación contemporánea del s. XX.

En referencia al catálogo de la exposición, diseñado por Didac Ballester y Nacho Pérez, evoca al Libro de las horas negras (1470) de la colección The Morgan Library & Museum. El fondo y cantos en las páginas que reproducen las imágenes está en negro. En cuanto a la portada, en absoluto negro azabache mate destaca gofrado el título en mayúsculas: TEXT [NO TEXT] LLIBRES I PUBLICACIONS D’ARTISTA. COLECCIÓ UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA. A la portada le siguen cuatro páginas con fondo negro consideradas de cortesía, dos de ellas con pequeños titulares con las letras en blanco sobre negro. Se echa de menos un colofón que indique la tirada, tipo de papel, gramaje y otros detalles, también algún cambio de ritmo en la progresión de imágenes página a página dentro de su excelencia.

Portada del catálogo de Text [No Text] realizada con iluminación lateral. En la imagen se aprecia la letra gofrada. Fotografía Vicente Chambó.

La exposición ‘Text [no text]’ tiene su génesis en 2018 para complementar el Festival del Libro Sindokma de aquel mismo año. Sindokma, reúne en el Centre Cultural La Nau, sellos editoriales independientes de autoedición, fotolibros, libros objeto y todo tipo de Libros de Artista coincidiendo con uno de los fines de semana de finales de octubre cada año, y en 2020 celebrará su V edición. Se intuye interesante poder sincronizar agendas para sumar entre este tipo de eventos y proyectos expositivos.

Vicente Chambó

Xismo Mensua, premio FCB en La Nau

II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Common. 2015, de Xisco Mensua
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de mayo, 2015

La sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau acoge la exposición ‘II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch’ (FCB). Juan López Trigo, presidente de la FCB, fue el encargado de entregar el premio al ganador de esta segunda edición, Xisco Mensua, con la obra ‘Common. 2015’. Juan Viña, doctor en Medicina y miembro del jurado, Olga Adelantado, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, destacaron asimismo, durante la el acto de entrega del premio, la labor de las tres instituciones implicadas a favor de la difusión del arte contemporáneo y la consolidación de este galardón.

La FCB con este premio busca “fomentar la difusión de la cultura en general y del arte contemporáneo en particular así como la labor indispensable de las galerías de arte”. Y para conseguir su objetivo, este año ha querido mostrar al público la calidad de las obras que optaban al galardón, en una exposición única, con 30 piezas seleccionadas por 19 prestigiosas galerías como partes  especiales de sus colecciones para optar a este premio.

En la primera edición, López-Trigo aseguró que el premio nacía con “vocación de futuro” porque “si queremos que las galerías y los artistas reciban apoyo y se les ponga en valor, no se puede hacer sólo un año y de forma aislada, así que esperamos el año que viene más propuestas”. La exposición inaugurada el pasado martes 31 de marzo podrá verse en la sala más importante de la Nau hasta el 2 de mayo de 2015.

Fotograma de 'El ángel exterminador', de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra 'Common. 2015', II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

Fotograma de ‘El ángel exterminador’, de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra ‘Common. 2015’, II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

La selección fue realizada por el jurado representado por Lorena Corral, historiadora del Arte, comisaria independiente y directora de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Coca-Cola; José Luis Clemente, historiador del Arte, profesor del máster de producción artística en BBAA de Valencia especialista en arte contemporáneo; Juan López-Trigo, presidente de la Fundación Cañada Blanch; Carlos Pascual, patrono de la FCB, notario y coleccionista de Arte; Juan Viña, patrono de la FCB, doctor en medicina y coleccionista de Arte y Norberto Piqueras, de exposiciones del vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València.

Finalmente y tras varias horas de deliberaciones,  Xisco Mensua, con su obra ‘Common. 2015’ (impresión de tintas pigmentadas sobre papel Hahnemühle Ultrasmoth 305 gms., montada sobre cartón pluma de 10 mm)  recogió el II Premio Adquisición FCB junto a su galerista Rosa Santos y a los artistas de las galerías  Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Espaivisor, Misterpink, Galería del Palau, Parking Gallery, pazYcomedias, Punto, Rosalía Sender, Set Espaid’Art, EspaiTactel, Galería Thema, TrentatresGallery y Galería 9, que también presentaron obras.

El trabajo de Xisco Mensua utiliza el tiempo como espacio donde verter y desarrollar una serie de conceptos y temas complejos relacionados entre sí. Materias como la poesía, filosofía, medios de comunicación, educación e infancia, entre otros, son referencias recurrentes en sus series de dibujos, generalmente polípticos, pinturas y collages.

Así, en ‘Common. 2015 conviven Blas de Otero, José María Goytisolo, Boris Pasternak, Jean Marie Straub, Danièle Huillet, Jean Tinguely, Niki de Saint-Phalle, Pier Paolo Pasolini, Wolf Vostell, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Andy Warhol, Gilles Deleuze, Félix Guattari…con fotogramas de El Angel Exterminador de Luis Buñuel.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua premiada.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua galardonada con el II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. Cortesía de los organizadores. 

Mister Pink se llena de Screens

Screens

Galería Mister Pink

C / Guillem de Castro, 110. Valencia

Un martes de cada mes

“La televisión nos ha atacado durante toda la vida, es hora de que devolvamos el golpe”. Y la manera que tenía Nam June Paik, uno de los padres del videoarte, de devolver ese golpe era mediante la video creación. Cansado del hipnotismo que provoca la televisión (el único somnífero que se toma por los ojos, Vittorio de Sica dixit), June Paik ha estado años estimulando la mirada del público desde una óptica más creativa y menos alienante. La denominada caja tonta ha estado, de hecho, en el punto de mira de los nuevos lenguajes audiovisuales, ya sea para transgredir sus efectos hipnóticos o para utilizarla como vehículo de diferentes formas expresivas.

Screens, título alusivo a esas pantallas televisivas, es un ciclo mensual de video creación que tiene por objetivo precisamente ése: “Prestar atención a los lenguajes audiovisuales más creativos y experimentales”, según explica Damià Jordà, alma mater del proyecto que acoge la galería Mr. Pink. Un proyecto sin duda necesario, pero que hasta ahora no había tenido carácter estable en Valencia. Screens viene a llenar ese vacío con una programación mensual, que arrancó en octubre y que el próximo martes prosigue con una selección de artistas afincados en Miami, fruto de la colaboración con el grupo de investigación, diálogo y producción artística Red Nomade.

CONTRA EL HIERATISMO DEL CINE

Screens. Mr. Pink

Screens. Mr. Pink

Damià Jordà ya realizó esta misma experiencia en la desaparecida Clínica Mundana. Ahora lo hace con más brío e insistencia, estimulado por María Tinoco, responsable de Mr. Pink, y la pasión del propio Jordà por dar a conocer las obras de artistas españoles y latinoamericanos, sin excluir a todos aquellos que a nivel internacional despuntan en el universo de la video creación. Por citar a los más recientes, cuyas piezas se exhibieron en marzo, estarían el taiwanés Wei Ming Ho, la mexicana Adriana Román, la irlandesa Emmanuelle Negre, la uruguaya Veronika Marquez y los españoles Miguel Ángel González (Mikha-Ez) y Carlota Santamaría.

Además de su exhibición en Mr. Pink, el programa Screens también ha realizado actividades de carácter itinerante. Como la llevada a cabo en 2012, con una selección de piezas de artistas españoles y latinoamericanos, cuyas obras fueron mostradas en Barcelona, Belfast, Buenos Aires, Invorio, Hanoi y Nueva York. Ése es el talante de Damià Jordà: promover la video creación, sacándolo del “hieratismo del cine”. Para ello, las sesiones programadas en Mr. Pink, un martes de cada mes, son de cinco a seis piezas cuya duración no supere los 10 minutos por obra. Se trata de generar cierto dinamismo y romper con esas sesiones “infumables” de una hora.

CONTRA EL EGO-ARTE

Veronika Marquez. Screens. Mr. Pink

Veronika Marquez. Screens. Mr. Pink

Y lo consigue. En la más reciente de marzo, hubo piezas que no llegaron al minuto y medio, como Futuro amplificado (Adriana Román), frente a otras más largas que apenas superaron los siete minutos, caso de The Art Qaeda Project (Wei Ming Ho). Pero, en todo caso, piezas de gran calidad, que tan pronto experimentaban con la descontextualización entre imagen y sonido (White silence, please, de Mikha Ez), como con el teatro japonés Bunraku mediante una sugerente escenografía (Black sun: Carlota Santamaría). Y es que, como decía otro de los referentes de la video creación, Bill Viola, este lenguaje audiovisual guarda relaciones con la poesía. Siempre y cuando el artista logre abandonar su “ego-arte” o “arte-económico” (Viola), para en lugar de tratar de adivinar lo que el mercado quiere y dárselo, se profundice en su carácter espiritual, trascendente. Que es lo que hace Screens, abandonando la hipnosis de esas pantallas implícitas en su nombre, para estimular  la imaginación del público. Mr. Pink, siguiendo la máxima de June Paik, ha decidido devolver mes a mes los golpes de la televisión. Valencia está de enhorabuena.

Salva Torres