Sento crea el cartel de la sexta Mostra Viva

VI edición de Mostra Viva del Mediterrani
Presentación del cartel creado por Sento Llobell
Junio de 2018

La VI edición del Festival multidisciplinar Mostra Viva del Mediterrani ha iniciado su andadura con la presentación del cartel oficial de esta edición, diseñado por el creador Sento Llobell. En unacto organizado en el Centre del Carme Cultura Contemporània, la organización del Festival ha adelantado algunas de las novedades de la programación de este año, entre las que se encuentran la incorporación del propio Centre del Carme como nueva sede de algunas de sus actividades y la creación de un apartado en la programación dedicado a la danza que indagará en los bailes étnicos y sus raíces.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

El cartel está compuesto por nueve imágenes individuales a modo de página de cómic en el que se reflejan las diferentes áreas escénicas, literarias o musicales que componen la programación del certamen. Con una estética que recuerda a los clásicos socarrats, el diseñador ha señalado que la concepción de la obra fue pensada como un ejercicio “a favor del lector para que se entendiera con facilidad y rápidamente.

Según el autor, la utilización de colores industriales como el negro y el rojo tierra, es un homenaje a la tradición de la cerámica valenciana tradicional. Llobell, autor del icónico parque Gulliver del Jardín del Turia, fue uno de los integrantes de la denominada Nueva escuela valenciana del cómic; durante su larga trayectoria, ha publicado 12 álbumes de cómics, ha ilustrado seis libros y sus dibujos y viñetas han sido editados en las principales revistas del género, según ha recordado Maite Ibáñez, una de las presidentas de la Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Si para el coordinador del Festival Vicent Gregori, “en esta edición se ha reforzado el trabajo de colaboración con entidades y asociaciones culturales valencianas, que poco a poco están haciendo suya la Mostra Viva”; para Giovanna Ribes, también presidenta de la organización, “la colaboración institucional ha permitido convertir a Valencia durante el mes de octubre en un referente de la cultura mediterránea”. Ribes ha anunciado que el certamen de este año tendrá como lema “Un mar de Culturas”.

Mostra Viva 2018 se celebrará este año entre los días 3 y 21 de octubre y ofrecerá exposiciones, narración oral, arte en la calle, música, actividades escolares y familiares, circo, y l’Encontre d’escriptors además del nuevo ciclo de danza.

El Presidente de honor de la organización Vicent Garcés, ha destacado que con estas seis ediciones, Valencia ha conseguido volver a ser referente cultural del Mediterráneo. Prueba de ello es el compromiso con la cultura de los países ribereños, y ahora también, en su calidad de ciudad refugio con la llegada del barco Aquarius al puerto que será previsiblemente mañana sábado. Garcés ha dedicado unas emotivas palabras a los refugiados con las que ha arrancado un estruendoso aplauso.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

El vivo eclecticismo del festival ‘El Ruso’ de Alarcón

‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’
Alarcón (Cuenca)
9 y 10 de junio de 2018

Empiezo este artículo pensando en el título y, conforme lo escribo, me doy cuenta de que estoy definiendo a posteriori el concepto y el nombre del propio festival. Podría decir que lo estoy definiendo de forma definitiva, pero mentiría. ‘El Ruso’ es una festival vivo y sabemos cómo empezó, pero no cómo evolucionará. Podría tender a ser muchas cosas: un festival conectado con propuestas como Pueblos en Arte (Valtorres, provincia de Zaragoza) y el Slow Food Festival (Alcossebre, provincia de Castellón), creando así un triángulo de actividad cultural y de cooperación entre tres provincias para el desarrollo rural. O podría tender a ser un festival de dos días donde la música y el arte invadieran los locales, las calles y las iglesias desacralizadas de Alarcón. Hay miles de posibilidades, pero empecemos por el principio.

‘El Ruso’ empezó gracias (como siempre) a que algo nuevo se pone en marcha, a la confluencia de, en este caso, tres personas con personalidades inquietas y creativas y al imprescindible apoyo institucional –en este caso, el Ayuntamiento de Alarcón y, más concretamente, a la concejala de Cultura, Titos Póveda, y al alcalde, Pedro Párraga–.

Sé que está mal que hable de mí en términos molones, pero no puedo evitarlo si quiero ser fiel a la realidad. Sí, formo parte de ese grupo de tres personas que he mencionado anteriormente. Voy a contar una anécdota: un día, hablando con Santi Serrano –batería con el que trabajo hace más de 15 años–, me di cuenta de que hay dos tipos de músicos: los que esperan sentados a que les llamen para tocar y los que piensan que para hacer conciertos tienen que poner en marcha su imaginación y ofrecer algo diferente. Yo formo parte de ese segundo grupo.

'El Ruso. Makma

Marisa Giménez es una activista cultural mítica de la ciudad de Valencia. Todo el mundo la conoce sobre todo por su etapa como gestora de La Esfera Azul. Ella, como yo, no es de las que se quedan sentadas a ver si pasa algo. Ella también tiene los sensores siempre alerta buscando convertir lo aparentemente anodino en algo especial.

Esta actitud no nos hace ser ni mejores músicos, o gestores culturales, ni mejores personas, simplemente define el tipo de trabajo en el que nos gusta embarcarnos.

He hablado de Marisa Giménez y de mí, pero claro, todo festival necesita un lugar donde desarrollarse. Una nave nodriza. Una zona 0. Lo primero que le dije a Marisa cuando me comentó que quería que tocase en Alarcón fue que si tocaba allí teníamos que montar algo especial alrededor de la sala de exposiciones que es El Museo de El Ruso. Además, me dijo que antes de venir a tocar fuese a Alarcón para conocer tanto el pueblo como a Raúl Póveda, el copropietario del restaurante La Cabaña.

Así que un sábado por la mañana de ahora hace ya tres años me subí al coche con mi familia y nos fuimos a pasar el día a Alarcón. Era finales de mayo o principios de junio, ya hacía calor y acabamos bañándonos en el pantano que hay en las faldas del pueblo. Después de bañarnos fuimos a comer a la Cabaña. Allí estaba Raúl y allí estaba también Marisa. Durante la comida definimos el boceto de lo que sería el festival. Algo modesto, sencillo y de calidad. A Raúl le gustó la propuesta y enseguida ofreció un espacio que tiene enfrente del restaurante. Un patio interior con unas parras para hacer sombra durante los calurosos meses de verano: ya teníamos definida nuestra zona Cero.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Ese mismo año, en julio, celebramos el primer festival. Tocamos: Petit Mal, Gilbertástico, Julia y yo, Néstor Mir. Lo compaginamos con la inauguración de la exposición fotográfica de José Francisco Megías Flórez.

Desde el primer momento notamos que habíamos creado algo especial. Y enseguida sentimos que íbamos a repetir. Las características del pueblo acompañan a que músicos, artistas y público se junten, hablen, comenten. Existe cercanía y tranquilidad. Todos vamos a disfrutar del festival pausadamente, sin estrés, sin prisas. No tiene sentido venir, tocar e irte. Te tienes que quedar a dormir, cenar con los músicos, artistas y organizadores. Levantarte tranquilamente por la mañana, desayunar y, como es tradicional, si eres músico, ir a vender discos y firmarlos mientras se inaugura la exposición de El Museo el Ruso: en 2017 fue la de Jorge Carla y este año, en 2018, la de Espaiviral (Lucía Chiner, Luis Linares, Emilio Andrés, Mili Sánchez, Eugenio Vizuete y Carlos Sos). Para rematar el festival, este año hemos recuperado el concierto matinal en los soportales de la Plaza del Ayuntamiento. El primer año tuvimos la suerte de contar con Julia, este año Petit Mal hizo un segundo concierto e invitó a los músicos a participar en una especie de jam session de autor.

Este año, ante la inminentes lluvias, tuvimos que improvisar y buscar un nuevo espacio que sustituyera el patio interior de los años anteriores. Descubrimos la maravillosa terraza que el restaurante La Cabaña tiene en su primer piso. Allí acudieron a lo largo de la tarde y la noche del 9 de junio muchos de los visitantes y habitantes de Alarcón para presenciar los conciertos de Petit Mal, Home Gran y Caballero Reynaldo & The Gran Kazoo.

‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Un pequeño festival modesto, con recursos limitados, pero con muy buena predisposición entre sus participantes. Un festival que puede tener tantas ganas de crecer como de quedarse como está, porque su objetivo es, sobre todo, el de que quien participe vuelva a la urbe teniendo la sensación de que durante un día ha logrado desconectar. ‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’ en constante movimiento. Ves, estoy acabando el artículo y le he vuelto a cambiar el nombre al festival.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Néstor Mir

 

La Mutant y “Pops Marítims”.

La Mutant. POPS MARITIMS
Las Naves
Calle Juan Verdeguer
Valencia

Cuando ya ocupa los espacios de La Mutant el Festival Tenderete, todavía suenan los ecos de los pasados días 18 y 19 de mayo, en los que se llevó a cabo el festival de música Pops Marítims. Durante los días mencionados se desarrollaron varios conciertos de formaciones musicales muy variadas con unas propuestas que distan bastante del panorama comercial al que la cultura de masas nos tiene acostumbrados.

El festival se pudo entender como una especie de lugar de encuentro tanto para los artistas participantes y sus propuestas, como para los espectadores que van a la búsqueda alternativa de la música que suelen escuchar, la respaldada por grandes sellos discográficos, la que se escucha por todos lados y se cuela en nuestras vidas aunque no estemos demasiado interesados en ella. Lo que llegamos a encontrar en La Mutant, fueron oyentes habituales de música que dista de esta realidad sonora que, en cierta manera, la sociedad en la que nos encontramos nos impone.  El público que encontramos en La Mutant, tenía la intención de escuchar, indagar en otros tipos de música, de poder conocer las propuestas emergentes del panorama musical local y, en algún caso, internacional.

Se pudo ver la presencia tanto de artistas con una trayectoria ya consagrada como otros prácticamente nuevos. La mayoría, como hemos comentado, de ámbito nacional. Pudimos observar una gran presencia de grupos y artistas procedentes de la Comunitat Valenciana, así como de Catalunya. A su vez, en cuanto al resto de España se refiere, hubo bandas de Sevilla, Zaragoza, o País Vasco. Como apartado internacional, pudimos ver a Dorian Wood, de ascendencia portorriqueña y establecido en Los Ángeles.

"North State" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“North State” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

El espacio, La Mutant, resulta acogedor. Presenta un escenario interior con un buen espacio central, al igual que un piso superior a modo de palco. También cuenta con un patio exterior en el que se representaron algunos de los conciertos.

La resolución del espacio en sí, la calidad, tanto de artistas como la buena organización del festival, contribuyó al contento del público, que generó un ambiente fascinante, en el cual la diferencia de música, respecto a lo que algunos de los asistentes -seguro- solían escuchar contribuye a consolidar un espacio que ha iniciado un cambio de rumbo interesante. Algo que en cierta manera dibuja en la memoria las quedadas de intelectuales típicas del mítico Cabaret Voltaire en Zúrich.

No es solo un festival que huya de la música convencional hacia lo alternativo. No es esto lo que nos encontramos en La Mutant. Más bien pudimos ver aquello que muchos clasifican de underground. Grupos como Júlia trabajan en el marco de la psicodelia. La música que realizan las chicas de Alcoi, no presenta mucha lírica, pero no les es necesario. Son los sonidos adulterados de los instrumentos, propios de un grupo de rock convencional, pero obviando la batería, los que nos transportan a una especie de mundo idílico en el que flotamos sobre las nubes. De una manera similar crea música El Petit de Cal Eril. Al grupo catalán se le nota mucho que ya llevan recorrido un buen trayecto artístico, puesto que su concierto fue de lo más animado del festival.

"Júlia" durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Júlia” durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Aun así, vimos música a la que, por lo general, estamos más acostumbrados si nos referimos a cantautores. Anari y Jordi Lanuza, que debuta en solitario, mostraron unas actuaciones muy íntimas y sentimentales. Además, Anari se encontraba con la falta de su guitarrista, por lo que uno de los integrantes del grupo tuvo que hacer doble tarea. Por si fuera poco, durante una de sus canciones, el equipo de sonido dejó de funcionar. Anari, eso sí, continuó cantando, lo que transformó lo que podría ser considerado una pifia, en un directo improvisado entrañable.

"Anari" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Anari” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Sin duda los que más nos asombraron fueron Pony Bravo y Dorian Wood. Pony Bravo nos pareció algo magnífico, una sorpresa. Y es que pocas veces se mezcla de manera tan buena el humor negro junto con reflexiones populares a la vez que filosóficas. Muestran el mundo tal cual es, sin pelos en la lengua, con una mordaz crítica social. Y todo esto en un directo que no puede dejar indiferente a nadie.

"Pony Bravo" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Pony Bravo” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Por otro lado, Dorian Wood, bajo nuestro criterio, es un artista de los pies a la cabeza. No solo es buen compositor, cantante y pianista, sino que puede llegar a ser un performer. Cualquier lector que conozca al artista podría pensar que basamos esta afirmación en lo que Dorian deja ver en sus vídeos musicales, pero no. En sus directos, a parte de su gran talento como músico, sus propias actuaciones son performances. La forma en la que viste, las cosas que hace en el escenario, la defensa de la libertad sexual y de género hacen que sea más que un simple artista.

"Dorian Wood" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Dorian Wood” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Así pues, el trabajo realizado por la organización de La Mutant para acoger el festival sale con muy buena nota, y lo mismo podríamos afirmar de todas y cada una de las actuaciones, que en los casos menos reconocidos, han permitido abrir camino y mostrarse al público, y a los que llevaban más tiempo y por lo tanto, son reconocidos, a dar una oportunidad a congregar a sus seguidores. Por no hablar del reconocimiento que merece que exista música diferente, independiente, a la que las grandes discográficas nos ofrecen. Un evento y un escenario, en el que, tras tocar, los músicos y artistas, normalmente, bajan al patio exterior, donde el público ha compartido y conversado con ellos plácidamente.

"El Petit de Cal Eril" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“El Petit de Cal Eril” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Baltasar Camps Estellés.

“Pretendemos hacer música que emocione”

Entrevista a Suso Giménez, lider de Petit Mal, con motivo de su próxima actuación
Fiesta V Aniversario MAKMA
Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Viernes 29 de junio a partir de las 21.00h

Suso Giménez lidera Petit Mal, veterano grupo, anteriormente conocido como Lo Horrible y lo Miserable, que alcanzó su mayor éxito con ‘Finlandia’ (2005). Ahora, recupera su formación original, completada con Juan Luis Salmerón (guitarra) y Anna Benavent (voz y violín), después de varios años por caminos separados. Con motivo del quinto aniversario de MAKMA, se suben de nuevo al escenario para interpretar nuevas canciones y recuperar algunos de sus temas más emblemáticos, como ‘Argumentos para salir intacto’ o ‘Yo soy tu fan’. Será el 29 de junio en el Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM).

A diferencia de los conciertos habituales, en los que tocáis para un público fiel, que os sigue desde hace muchos años, esta actuación se enmarca en el quinto aniversario de MAKMA, lo que hará que muchos asistentes os escuchen por primera vez. ¿Se afronta igual este tipo de conciertos?

Implica una mayor responsabilidad, sin duda. Pero estas oportunidades siempre resultan un reto más estimulante. Estamos entusiasmados.

¿Cómo definirías vuestra música?

Pretendemos hacer música que emocione a quien la escuche. Simple, pero complicado.

El público tendrá la suerte de presenciar la formación original de Petit Mal. ¿Qué aporta el violín y la voz de Anna Benavent a tus canciones?

Realmente, la echábamos de menos. Estuvo muchos años viviendo en el extranjero (Canadá, Australia…). Actualmente vive en Madrid. Su voz y violín aportan un plus de calidad que nos acerca a nuestro objetivo: llegar a tocar sentimientos del que nos está escuchando.

Imagino que Juan Luis Salmerón, tu socio musical desde los tiempos de Ora Pro Nobis, y tú ya os compenetráis a la perfección. Ya no necesitaréis quedar a ensayar.

Ja, ja. Se podría decir que sí. Llevamos tocando juntos desde los quince años. Reunirnos es complicado: Anna viene poco por Valencia, Juan Luis es miembro de otras bandas (La Muñeca de Sal, Punxutawney Phil…), pero merece la pena el esfuerzo, porque cuando los tres nos juntamos para tocar, realmente algo muy especial sucede. Lo notamos nosotros y pienso que la audiencia también lo percibe en los conciertos.

Petit Mal. Makma

Después de ‘Finlandia’, vuestro mejor álbum, tuvisteis un largo parón, interrumpido por la celebración del décimo aniversario del disco, que fue la excusa perfecta para volver a los escenarios, incluso lanzar un disco de versiones (‘Visiones finlandesas’), en el que muchos músicos reinterpretaron vuestras canciones. En los últimos años, has compuesto nuevos temas. ¿No puedes “desengancharte” de la música?, ¿qué te impulsa a seguir componiendo, ensayando y actuando?

Estuve desenganchado durante unos años, es verdad. Pero en los últimos tiempos he recuperado algo de la pasión por tocar que tenía en mi juventud. De hecho, en los últimos meses hemos estado grabando nuevos temas con Dani Cardona, nuestro productor y baterista habitual. Lo de ‘Visiones Finlandesas’ fue algo muy grande y emocionante. Bandas a las que admiramos reunidas en un disco haciendo preciosas versiones de temas de ‘Finlandia’. No se puede pedir más.

Has formado varios grupos, participado en proyectos paralelos como Café Desguace, actuado en homenajes a tu ídolo (Lou Reed), hasta has puesto la banda sonora a una película, ¿te queda algo por hacer en el terreno musical?

Casi todo. Me encantaría, por ejemplo, poder grabar un disco que me diera tantas alegrías y resistiera tan bien el paso del tiempo como el ‘Finlandia’.

Colaborar con Desguace Café siempre es un placer. Me invitaron a cantar con ellos algunos temas hace unos años, en una época de mi vida en la que tenía bastante abandonada la música. Me vino fenomenal para retomar mi afición. Desde luego, Dani Cardona (de Desguace Café) ha sido alguien fundamental en la historia de Petit Mal.

¿Producirá el próximo disco de Petit Mal? Material nuevo hay.

Sí. Eso esperamos. Pero aún nos falta componer más temas para  sacar uno realmente bueno. Seguimos trabajando en ello.

Si pienso en tus inicios, me viene a la cabeza la famosa frase de Brian Eno: “todos los que compraron uno de esos 30.000 ejemplares (del primer álbum de la Velvet Underground) formaron una banda”. Aunque unos 25 años más tarde, ¿se podría decir que te ocurrió algo parecido?

Creo que sí. No se me habría ocurrido entrar en una una banda si no lo hubiera flipado tanto en mi adolescencia con The Velvet Underground. Recuerdo cuando era un niño y me hermana mayor puso ‘Sweet Jane’ en el tocadiscos: no podía haber nada mejor.

¿Quiénes son, además de Lou Reed, tus referentes musicales?

Muchos. Algunos van y vienen. Otros siguen ahí desde mi adolescencia: Bowie, Dylan, Neil Young…

Cualquier iniciativa cultural que alcance su quinto aniversario merece una celebración. Como lector, ¿qué opinas de MAKMA?

Nos encanta colaborar con una revista que dedica tanta atención a las artes plásticas. Desde nuestros inicios, cuando ensayábamos en La Esfera Azul, hemos tenido mucho contacto con artistas. Lo seguimos teniendo, participando desde hace tres años en el festival El Ruso de Alarcón (Cuenca), donde se hace coincidir conciertos con exposiciones de arte.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

 

Titainada en La Mutant

Titainada Popular
La Mutant
C / Joan Verdeguer, 16. València
Domingo 27 de mayo de 2018, a partir de las 12.30h

En su nueva etapa iniciada el pasado mes de abril, La Mutant continúa apostando por el mestizaje artístico y por una convivencia entre tradición y propuestas transformadoras. Fruto de este planteamiento nace la Titainada Popular, un evento único que convertirá el domingo 27 de mayo a la sala de Joan Verdaguer en un centro de creación escénica y gastronómica.

Conducida por el polifacético artista de Cocentaina Marc Sempere Moya, la propuesta consistirá principalmente en la elaboración en directo de la receta de la Titaina –un manjar cabanyalero hecho a base de tomate maduro, pimiento rojo, piñones, ajo, atún y aceite de oliva– a cargo de cuatro mujeres de Barris Marítims. Mientras el plato se prepara, se establecerá un diálogo artístico-cultural donde no faltarán las canciones al mar de Pep Gimeno ‘Botifarra’, la ‘Performance Municipal’ de Hipólito Patón y Vicent Arlandis o las impresiones de Marisa Villalba y Felip Bens acerca de las costumbres y platos característicos del Cabanyal.

Una vez lista la Titaina, los asistentes podrán degustar la receta e incluso atreverse con un “resopón” amenizado por Dj Biano, que hará un repaso del típico “bombo a negres” partiendo del pasodoble autóctono y llegando hasta la mismísima ruta del Bakalao. “Estamos ante un encuentro popular lleno de sorpresas y que promueve la participación activa del público”, comenta Marc Sempere. “Ante todo, nuestra intención es poner en valor la cultura popular de Poblats Marítims mediante la elaboración en vivo de su receta más tradicional”.

A su vez, Sempere reivindica a través de la Titainada el valor social de una comida: “Se trata no solo de ver qué se come, sino cómo se come. Vivimos una época en la que todo se hace con prisas y en la que se ha perdido el concepto de comida como espacio comunitario. Con esta iniciativa buscamos recuperar ese lugar de encuentro cercano, casi vecinal”. La cita, que cuenta con la colaboración de Aceite 565 y Bodegas Murviedro con su colección Petit Verdot, será el domingo 27 a partir de las 12:30 con un precio total de 12 euros que incluye tapeo, bebida y degustación de titaina.

Titainada Popular. Imagen cortesía de La Mutant.

Titainada Popular. Imagen cortesía de La Mutant.

Cabanyal Íntim hace memoria

Cabanyal Íntim
Casas del barrio del Cabanyal en València
Del 10 al 20 de mayo de 2018

A Jacobo Roger, codirector junto a Isabel Caballero del festival Cabanyal Íntim, se le saltaron las lágrimas cuando escuchó alguno de los testimonios referidos a víctimas de la Guerra Civil española. Los escenificaron nietos e hijos de quienes sufrieron el conflicto bélico, en un extracto del espectáculo Ombres dirigido por Maria José Peris. Incluso alguno de sus narradores rompió a llorar, avanzando a duras penas con su testimonio. Por eso cuando Caballero dijo que el lema de este año, Memòria, les había proporcionado “un viaje increíble” y “una montaña rusa de emociones”, no pudo ser más exacta.

De manera que Ombres, de la compañía Cent i la mare, resultó un aperitivo cargado de intensa emoción de lo que Cabanyal Íntim propone en su programación del 10 al 20 de mayo. Así lo anuncia la obra en su sinopsis: “La casa está habitada y llena de voces que nos transportan a través de la música a la Guerra Civil”. Es una de las formas que adoptará esa Memòria de la que pretende dar cuenta un festival dotado con apenas 50.000 euros. “No solo hacemos cultura, sino que también educamos”, subrayó Roger, reivindicando más presupuesto con el que dignificar el trabajo que realizan en Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

“El festival tiene que estar ahí, en la trinchera del barrio, acompañándolo en su proceso. Es un proyecto que nace del corazón, pero que debería tener en cuenta el dinero que cuesta hacerlo”, señaló Caballero. Sobre todo teniendo en cuenta los datos suministrados por Manuel Cuadrado, profesor de la Facultad de Economía de la Universitat de València y coordinador del estudio de público del festival que atrajo el pasado año a cerca de 8.000 espectadores. Según esos datos, Cabanyal Íntim cuenta con un público “fiel” que no para de crecer: “El festival continúa atrayendo y creando nuevos públicos”, destacó.

Igualmente subrayó que el 55% eran mujeres, con una edad media de 41 años, con estudios universitarios y con una ideología progresista, lo que provocó una suerte de risueña complicidad. Además, el 96% de los espectadores muestra su intención de recomendarlo entre sus conocidos, al tiempo que reconoce acudir al festival para “conocer más sobre otras culturas o realidades”. De ahí que la educación a la que se refirió Roger quede reflejada en este estudio, cuyos resultados, con sus lógicos matices, son extrapolables a otros festivales de similares características, igualmente trabajando en precario pero con voluntad de hierro.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Más de 30 propuestas escénicas se harán eco en diferentes espacios del barrio del Cabanyal de esa Memòria del lema, que abarca desde la propia memoria histórica hasta la relacionada con el Alzheimer y otros tristes derivados, algunos representados con el antídoto del humor. Como por ejemplo, según precisaron los directores del festival, la obra Piedra y encrucijada, de la compañía Hongaresa con texto e interpretación de Paco Zarzoso. “Sorprenderá porque nos presenta a un Paco Zarzoso diferente y muy divertido”, apuntó Roger.

A la intimidad de las casas del Cabanyal, lugares tradicionales de escenificación de las diversas propuestas, se suman en la octava edición del festival otros espacios. El Refugio Antiaéreo del Grau es uno de los más emblemáticos. Se convertirá en una emisora de radio mediante la cual Antonia Bueno, directora de Amparito te ampara, traslada al espectador a 1937, cuando las bombas amenazaban y la gente buscaba un refugio para evitarlas. La memoria asociada a esa guerra atraviesa muchas de las propuestas, destacando entre ellas la de Olatz Gorrotxategi cuyo 43º 13’ 44” N, evoca las coordenadas donde fue enterrado el abuelo de la dramaturga vasca.

Caixa Popular es la única entidad privada que patrocina el festival, lo cual dio pie a la reflexión de Cuadrado con respecto a las posibilidades de crecimiento de Cabanyal Íntim: “Debería de haber más empresas, porque el dinero público es el que hay y son muchos a repartir”. Jose María Company, director del Departamento de Marketing de la entidad bancaria, precisó que su aportación iba más allá del patrocinio, al compartir el espíritu del certamen. “Queremos que sea un espacio d reflexión”, dijo Caballero. “Tenemos claro que la cultura no ha de ser gratis. Y las entradas deberían de valer diez veces más, pero queremos que Cabanyal Íntim sea accesible a todos los públicos”, concluyó Roger, haciendo de nuevo memoria de lo que cuesta mantener vivo un festival.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Salva Torres

“El apoyo a los músicos es lo que hace falta”

Entrevista a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, con motivo del trigésimo aniversario del club de jazz
Harlem Jazz Club
Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona

El Harlem Jazz Club, uno de los locales más emblemáticos de la Ciudad Condal, acaba de cumplir 30 años de historia y de saber hacer. Este aniversario viene cargado de reconocimientos y su trayectoria ha sido alabada por Down Beat, la Biblia del jazz, que les considera entre los mejores clubes de jazz del mundo. Otras distinciones recibidas recientemente son el certificado de excelencia de TripAdvisor y el Recommended Award 2017, de la revista Time Out.

En Makma hemos tenido la feliz ocasión de entrevistar a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, quien programa cada año algunos de los conciertos más aclamados de Barcelona.

¿Cual es el origen del Harlem Jazz Club, es un negocio familiar?

Llevamos 30 años haciendo jazz, somos la sala más antigua de Barcelona. Lo empezamos Sonja y yo. Cuando vivíamos en Estocolmo veníamos a Barcelona de vacaciones, y no entendíamos muy bien, porque la parte más antigua, céntrica y más emblemática de la ciudad era también la más abandonada. Así que nos salía barato, y abrimos el local los dos. Le llamamos club por el aforo reducido y para programar estilos de música compatibles con el jazz. Así empezó, con la ilusión de dos personas que se enamoraron de Barcelona (y sin subvenciones).

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Programáis otros estilos de música?

Gracias al Taller de Músics del Raval, empezaron a salir una generación de músicos catalanes y valencianos, hoy ya consagrados, como Perico Sambeat, Jordi Rossi, Eduard Tharrats, Ignasi Terraza, etc., que tocaban en la Cova del Drac con artistas internacionales, y les trajimos aquí para que mostraran su talento europeo a un estilo musical nacido en América.

También empezamos a programar música brasileña a partir de los Juegos Olímpicos, cuando aquí aún nadie la programaba. Había gente que no la conocía. Por ejemplo, la bossa nova se susurra, y Euclides Matos tocaba bonito. Era muy lindo y la gente pedía que cantara más fuerte, cuando en realidad es un estilo basado en el susurro.

Lo mismo con la música africana, los músicos que tocaban la Kora, una especie de arpa, con un sonido muy acuático, era precioso y la gente se asombraba porque era algo que no había escuchado nunca.

También programábamos tango. Tenía bastante aceptación.

¿Cuál es vuestro target de lientes?

Solo estamos en zona considerada turística desde el año 2000, y nuestro público es local y fiel, pero con el boom turístico la gente internacional que nos llega viene con el mismo espíritu de escucha y de respeto que un cliente barcelonés. Tienen una actitud correcta. Lo bonito es que todo el mundo se siente cómodo aquí. No hay uniformidad de criterio, ni edad concreta, para venir a escuchar buena música. Solo se necesita sensibilidad.

Las salas de música en vivo no son una moda pasajera. El público se renueva, porque los músicos están mejor preparados y el público lo aprecia.

¿En estos 30 años, cual es el concierto que recuerdas mejor y por qué?

Sean Lewitt vivía en Valencia y vino instalarse en Barcelona. Era el mejor guitarrista de be-bop pero era yonqui, y siempre venía a tocar por aquí para sobrevivir. Además, Josep Cucurela era un habitual, así como Quico Pi de la Serra y Pep Pla. Les propusimos que actuasen juntos.

La sala estaba a reventar y el pacto era intercalar canciones de cada uno. Pero al final, Sean Lewitt y Cucurela terminaban los temas como les parecía. Fue tan brutal ese concierto en el 96, que ellos mismos se asombraron de que la gente ni aplaudía. ¡Fue una catarsis brutal! Un momento inesperado que me sorprendió, que nos sorprendió a todos. Fue la cúspide. El amor, la complicidad musical absoluta. No se puede ni recrear, ni preparar, ni explicar. Fue lo más.

¿Tenéis previstos algunos festivales para el verano?

Nosotros somos sede de casi todos los festivales. Ahora es el festival BarnaSants, de canción de autor; el Festival Internacional de Jazz; el Festival Inauditus, el Simfónic para escuelas, el GREC, etc.

¿Crees que la ciudad ha reconocido el valor de la sala suficientemente, o se reconoce más la cultura en el extranjero?

Barcelona tiene un presupuesto para cultura. El 70% se lo llevan los grandes equipamientos: Liceo, TNC, Palau de la Música, Auditori, MNAC, etc., es decir, que con el 25% restante hay que hacer todo lo demás. Hasta el año 2006, las salas de conciertos no tenían la posibilidad de pedir ayudas y ahí nos plantamos. Hicimos una rueda de prensa para reclamar la música en vivo con el regidor de cultura de la época, Ferran Mascarell, del PSC, y por esas empezaron a darnos una pequeña partida. Pero la normativa municipal nos dice que una sala de conciertos es una industria molesta. La ciudad hace un agravio comparativo entre equipamientos culturales.

Con eso lo que quiero decir es que, si la inversión en cultura es tan vergonzosa, es curioso que la gente aún tenga criterio y capacidad para apreciar los conciertos en directo. Los músicos saben de esta situación y cobran muy poco. Sin la complicidad de los músicos, las salas de concierto en directo no existirían. Pero si Harlem tuviese el equivalente proporcional de lo que le correspondería, por ejemplo al Liceo, entonces los músicos podrían cobrar bien.

Al final yo creo que en el extranjero hay más inversión en cultura y, por lo tanto, se reconoce más.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Cómo habéis sobrevivido a la crisis iniciada en 2008 y que aún sigue coleando?

No redujimos personal, ni conciertos, ni horarios, ni salarios, lo único que hicimos fue aumentar el precio de las entradas un 5%. En realidad, siempre quienes pagan las crisis son los ciudadanos.

Los grandes equipamientos hicieron justo lo contrario, recortaron por todas partes y despidieron a mucha gente, porque solo saben gastar. No tienen ni pizca de imaginación para adaptarse a nuevas realidades. No saben gestionar.

¿Que debe hacer un artista para poder tocar en vuestro club?

Que me envíen un email con música, y su propuesta. Me siento un privilegiado porque en lugar de tener que salir a buscar o a inventar grupos o artistas, ya me vienen y tengo que escoger. Eso es un privilegio. Bueno, una suerte. Y debo decir que contesto a todo el mundo. Incluso a los que no me interesan, como un grupo de trash-metal de Nueva Zelanda que me contactó recientemente. Forma parte de la realidad.

¿Y a alguien que quiera emprender un negocio como el tuyo, que recomendación le darías?

Que la oferta de las grandes ciudades está bastante saturada. Es más fácil empezar un proyecto de este tipo en provincias, donde no hay tanto riesgo ni tanta competencia. Existe la posibilidad de ser el único.

Y que no se preocupe, porque músicos no le van a faltar. Hay que tener criterio para seleccionar con olfato y sensibilidad, para marcar una línea de estilo, pero ofertas y propuestas de grupos no les van a faltar nunca. La cultura nunca muere.

¿Cuales son los proyectos de futuro más inmediatos que tenéis?

Venderlo (risas). ¡Noooooo, ya no sabría que hacer sin el Harlem!

Mientras me siga emocionando, seguiré programando –sin que se vayan clonando las programaciones–. Siempre intento que la programación sea mejor. Primero, por la continuidad del negocio y, después, porque si hay un grupo que es bueno, pues que actúe con frecuencia, pero que no sea el único que actúe.

El apoyo a los músicos es lo que hace falta y así todo irá bien.

Muchas gracias por tu tiempo, Daniel, y ¡hasta el próximo concierto!

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Neus Flores

 

Música, comportamiento individual y colectivo

«La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas en los ojos de la mujer». Es la famosa frase del gran Ludwig van Beethoven. Si una obra no logra hacer que el alma se estremezca, no es buena. No habrá logrado su objetivo. Si una obra no consigue que sintamos aquello que pretende expresarnos, aquello que, a menudo, no hay palabras para describir y ella consigue, no es buena, es una mera consecución de sonidos colocados en un papel de manera arbitraria.

Si bien estas afirmaciones pueden ser discutidas, nos preguntamos, si la música penetra en nosotros y consigue que seamos poseídos por ella, ¿cuáles son sus consecuencias? ¿Qué hay tras ese estado de éxtasis? Tal como viene, ¿se va? ¿O más bien cambia nuestra percepción de la realidad? ¿Pueden los sentimientos que la música representa cambiar nuestro estado de ánimo, pensamiento, o nuestras obras?

Recientemente, y no tan recientemente, se ha abierto de nuevo el debate. ¿Realmente, el tipo de música que escuchemos tiene algún poder sobre nosotros? Muchos hemos escuchado en distintos medios argumentos que asocian un acto de cualquier tipo con la música. Actos que llegan a ser trágicos y objetivo de claro reproche. El ejemplo más claro es cuando se produce un asesinato y el sujeto en cuestión resulta que escucha rap, heavy metal, o algún estilo musical similar. Nuestra área de estudio es la música, pero bien sabemos que este tipo de argumentos se pueden extrapolar muy fácilmente a otros elementos de la sociedad en la que vivimos.

Slipknot Live at Download Festival in 2015.

Slipknot Live at Download Festival in 2015. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

Así pues, trataremos con nuestra primera pregunta. ¿La música ejerce influencia sobre nosotros? Sí. Desde luego que sí, a veces una canción alegre puede hacer que se enfrente el inicio del día con una mayor positividad. O que, por el contrario, una triste nos ayude a desahogarnos en un momento dado. De hecho, es tanta la influencia que la música puede ejercer sobre nosotros que el cine la utiliza exactamente para eso. Potencia la carga sentimental de una escena, llegando a tener el mismo o mayor protagonismo que ésta.

Ahora bien. ¿Es tal la influencia que genera la música sobre nosotros que puede motivarnos a hacer algo malvado? ¿Puede la música quebrar nuestra personalidad? No. La música, como hemos comentado, influye, pero no cambia. El individuo es quien es independientemente del tipo de música que este escuche, por mucho que la sociedad se empeñe en que no sea así. Porque vivimos en una sociedad en la que si alguien escucha reggaeton es machista, si alguien escucha rap pertenece a alguna banda callejera, y si escucha heavy metal la higiene no es su fuerte y su personalidad es irascible. No vamos a negar que en algunos casos estos clichés coincidan, pero no deja de ser mera casualidad. Si alguien escucha reggaetón y es machista, no es porque escuche reggaetón, es porque es machista, y esto se repite con los demás ejemplos que hemos planteado.

El individuo siempre tiene la última palabra. Aunque la música le haga sentirse de una manera determinada, si él tiene juicio propio, sabrá actuar en relación a éste. Es decir, una persona en su sano juicio no va a convertirse en asesino por mucho Slipknot que escuche, lo escucha porque le gusta, porque «salta fuego en su corazón». La música, de carácter agresivo, suele realizar una función de medio. La agresividad sale del cuerpo usando la música como canalizador. Es una especie de purga. De hecho, sus usuarios así lo describen. Todo depende del individuo. Si sabe diferenciar lo correcto de lo que no, sabrá actuar en consecuencia. No va a matar a su pareja por haber escuchado «A Little Piece of Heaven» (Avenged Sevenfold), sino porque es un asesino.

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Slipknot en concierto. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

En el caso del colectivo, hemos de decir que interviene un gran factor. La globalización, a la que se le suma la música comercial. Los individuos que no tienen una personalidad propia o lo suficientemente fuerte tienden a seguir al resto del colectivo. De hecho, muchas veces adoptan formas de vestir, complementos, e ideas que propugnan algunos cantantes o grupos musicales. Estas ideas, por norma general no son malas. Pero sí que es cierto que aquellas personas que no tienen las ideas claras tienden a caer en ellas o tomarlas como algo más allá de lo que son, aunque algunas sean muy acertadas. Nos referimos, sobre todo a los jóvenes que, en ocasiones, al crecer, se avergüenzan de como vestían años atrás. Aunque visto así, se ven influenciados por la sociedad del mismo modo, puesto que ésta les muestra «lo correcto», sobre todo de cara al mundo laboral, al igual que a los jóvenes les muestra «lo que mola», de cara a sus amigos.

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Secreto «El Famoso Biberón» en el videoclip de su canción «Mi cumpleaños». Imagen cortesía de www.hlsradio.com

Así pues, la música es una de las cosas que más influyen en el ser humano desde que somos lo que somos. Pero no por ello estamos sometidos a ella. Nosotros tenemos siempre la última palabra, el poder de decidir. Además de que la música en sí misma, sea del tipo que sea, invita al placer, no al dolor. De hecho, como dijo Tchaikovski: «En realidad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco».

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Baltasar Camps Estellés

Octàmbuli pone el broche a Escènia

XV Mostra de Teatre Novell de Foios Escènia
Casa de Cultura de Foios
Plaça de Espanya. Foios (Valencia)
Del 5 al 15 de julio de 2017

La XV edición de Escènia, Mostra de Teatre Novell de Foios, baja el telón este sábado reivindicándose como un referente cultural dentro de las artes escénicas emergentes. Esta muestra, organizada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Foios y que cuenta con el apoyo del Servei d’Assistència i Recursos Culturals (SARC) de la Diputación de Valencia, ha programado para su última jornada el acto de entrega de premios y la actuación de Octàmbuli Grup Vocal, que pondrá en escena el espectáculo ‘Cantando malvas’, la historia de un grupo de cantantes que viajan por los confines del mundo en busca de un portal que conecte con el Más Allá. El acto arrancará a las 20:00 horas en la Casa de la Cultura de Foios y al mismo asistirá el diputado Xavier Rius.

Octambuli. Escènia de Foios.

Octambuli. Escènia de Foios.

Con el sobrenombre de ‘El Viaje’, este festival pensado para poner en valor el trabajo realizado por compañías noveles -grupos con un planteamiento artístico y producción profesional con un máximo de tres años de trayectoria- ha aprovechado la presente edición para echar la vista atrás y trazar una humilde retrospectiva mediante la edición de un documental y la recuperación de fotografías históricas en gran formato que ponen en valor esta modesta muestra de teatro de l’Horta Nord, la cual ha sido capaz de sobrevivir a la quema cultural de años atrás.

A lo largo de tres lustros muchas han sido las obras de teatro representadas y las compañías que han pasado por la Casa de la Cultura de Foios, así como música en la calle, teatro para jóvenes y conciertos al aire libre de jazz y soul, entre otros estilos. En esta ocasión, con el propósito de celebrar el 15 aniversario del festival, se han celebrado desde el pasado 5 de julio una decena de noches culturales con representaciones a cargo de compañías teatrales llegadas de todo el Estado.

Escena de Com si el foc no fóra amb tu. Imagen cortesía de Escènia.

Escena de Com si el foc no fóra amb tu. Imagen cortesía de Escènia.

Entre estas, la FET Foios Escola de Teatre fue la encargada de abrir el festival con la obra ‘Las Sinsombrero’. Dentro del formato concurso, cuatro han sido los trabajos seleccionados para participar en el festival de un total de 41 propuestas presentadas. Festcultura Teatre ha puesto en escena ‘Suggestió’ y la compañía de Ala Ancga la obra ‘Verona’. La compañía La Zafirina ha representado ‘Com si el foc no fóra amb tu’; y la Pajarera deleitó al público con ‘Ni bona, ni noble, ni sagrada, Bankia’. Ya fuera de concurso, el GRUP d’Adults 0I FET Foios ha puesto en escena la obra ‘Crisi, cataractes i altres desperfectes’. Para este sábado, además del acto de la entrega de premios y la actuación de Octàmbuli, en la Alameda tendrá lugar un concierto del músico de jazz Jorge Prado.

Los galardones están repartidos en las categorías de premio del jurado y premio del público, ambos dotados con una cantidad económica de 2.500 euros cada uno. Además, la mención especial del jurado se acompaña de 1.000 euros, al igual que el segundo premio concedido por parte del público asistente.

En este sentido, el alcalde de Foios, Sergi Ruiz, ha resaltado que Escènia “es una iniciativa que cuenta con la participación ciudadana en todos sus procesos”, al mismo tiempo que “ha sabido reivindicarse con el paso de los años, en una alegoría de la vindicación del sector teatral. Uno de los objetivos fundacionales de este festival”, concluye.

Escena de Suggestió. Imagen cortesía de Escènia.

Escena de Suggestió. Imagen cortesía de Escènia.

Diseño e impresión artesanal de Münster Studio en Gijón

‘Münster Studio’
Centro Cultural Antiguo Instituto
Sala 1
Jovellanos 21, Gijón
Hasta el 16 de julio de 2017

La Sala 1 del Centro Cultural Aniguo Instituto acoge, hasta el próximo 16 de julio de 2017, la exposición ‘Münster Studio’. Münster es un pequeño estudio de diseño gráfico e ilustración con base de operaciones en Barcelona. El estudio echó a andar en 2010 realizando trabajos para asociaciones, promotores de conciertos y grupos de música. Desde el principio comienzan a serigrafiar los diseños en su propio taller, actividad que se convertirá, en cierto modo, en insignia del estudio: la combinación de diseño gráfico con técnicas de impresión artesanales. Con una mano en el ordenador y otra en el bote de tinta, el estudio siempre ha tratado de investigar nuevas técnicas y lenguajes para afrontar dlos proyectos.

Imagen de uno de las ilustraciones de Münster Studio presente en la exposición. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de uno de las ilustraciones de Münster Studio presente en la exposición. Fotografía cortesía de los organizadores.

Durante estos años han trabajado con infinidad de bandas de música como La Habitación Roja, Supersubmarina, The Corrigans y Los últimos bañistas, entre otros, y organizadores de conciertos de diversos tamaños y procedencia; editoriales de libros, marcas y compañías de teatro. Su trabajo ha sido reseñado en prensa especializada y galardonado con el Premio Enderrock a la mejor portada de 2011 y el Premio MIN al mejor diseño en 2016.

La exposición recoge una selección de los carteles creados durante los últimos años por el estudio. Carteles de conciertos en su mayoría, pero también para teatro, con la particularidad de estar todos ellos impresos en serigrafía en su propio taller.

La obra de Münster Studio llega a Gijón fruto, un año más, de la colaboración entre la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón, a través del Departamento de Museos, y las Jornadas de Diseño y Comunicación Visual ‘MOTIVA 2017′ que organizan la Escuela de Arte de Oviedo y la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias (Avilés).

Imagen del cartel de Münster Studio para un concierto del músico norteamericano Jello Biafra, pretérito líder los Dead Kennedys. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del cartel de Münster Studio para un concierto del músico norteamericano Jello Biafra, pretérito líder los Dead Kennedys. Fotografía cortesía de los organizadores.