El Museo del Prado más valenciano

Presentación del libro ‘Historia del Arte de la Comunidad Valenciana’, de Felipe Garín
Museo del Prado
Paseo del Prado, s/n. Madrid
Jueves 22 de noviembre de 2018

«Ninguna otra escuela pictórica, desde el siglo XV hasta Sorolla, ha tenido tanta presencia en el Museo del Prado como la valenciana», así de contundente es la aportación al arte de la Comunidad al arte nacional en mayúsculas, según el actual Director del Museo del Prado, Miguel Falomir.

Con la celebración del Bicentenario del Museo Nacional del Prado como telón de fondo, Felipe Garín presentó en el propio Museo la obra ‘Historia del Arte de la Comunidad Valenciana’. La presentación contó con la presencia de dos de los tres directores del Museo del Prado valencianos que ha habido en toda la historia del Museo: Felipe Garín, ya Director Honorífico y el actual Director, Miguel Falomir, acompañados por Manuel Broseta, Presidente de la Fundación Conexus Madrid-Comunitat Valenciana.

De izda a dcha, Miguel Falomir, Felipe Garín y Manuel Broseta. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

De izda a dcha, Miguel Falomir, Felipe Garín y Manuel Broseta. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

La presentación puso de manifiesto la importancia de la cultura y el arte realizado en la Comunidad Valenciana, su aportación e influencias con otras corrientes pictóricas y la gran huella que han dejado artistas de la Comunidad. En la presentación estuvieron presentes empresarios, políticos, directivos de la Comunidad Valenciana y amigos del arte.

Miguel Falomir y Manuel Broseta destacaron el gran trabajo realizado por el profesor Felipe Garín complementando y actualizando la gran obra que realizó su padre siendo Catedrático de Historia del Arte de la Comunidad Valenciana, una obra única en su categoría.

Falomir recordó la etapa en la que Garín fue Director del Museo y el gran recuerdo que había dejado su gestión y trabajo. En cuanto al libro, destacó que una de las grandes ventajas o aportaciones de esta obra es que analiza el arte en la Comunidad Valenciana realizado dentro de contextos y movimientos más amplios. Además, señaló la excepcionalidad de que padre e hijo hayan aportado tanto al arte desde su estudio.

Presentación del libro 'Historia del Arte de la Comunidad Valenciana', de Felipe Garín. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

Presentación del libro ‘Historia del Arte de la Comunidad Valenciana’, de Felipe Garín. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

Manuel Broseta, como Presidente de la Fundación Conexus, que trabaja desde Madrid para poner en valor la Comunidad Valenciana y su talento, destacó el prestigio que es para los valencianos contar con Falomir y Garín como grandes figuras en el mundo del arte. Broseta recordó también que el arte en la Comunidad Valenciana está viviendo momentos muy relevantes gracias al esfuerzo de mecenas privados, quienes están creando proyectos muy interesantes, como Vicente Quilis, José Luis Soler o Hortensia Herrero, entre otros. Broseta alabó la trayectoria y el trabajo de Garín y comparó el caracter inclusivo del arte con el carácter inclusivo de los valencianos, que «siempre aporta riqueza».

Felipe Garín quiso rendir homenaje a todos los grandes historiadores de arte de la Comunidad Valenciana, muchos ya fallecidos. Así, destacó que la Comunidad Valenciana permite hacer una gran obra de este tipo porque tiene una historia muy prolija de aportación al arte sin interrupción, sólo con altibajos. Además analizó ese cariz valenciano abierto de dar y recibir, convirtiendo la Comunidad en un espacio de confluencia y tránsito de muchos artistas. Garín también destacó sobre todo el siglo XIX en la que casi «fue una invasión» la aportación valenciana con grandes nombres como Aparicio, Sala, Sorolla, Pinazo o Gisbert.

De izda a dcha, Miguel Falomir, Felipe Garín y Manuel Broseta. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

De izda a dcha, Miguel Falomir, Felipe Garín y Manuel Broseta. Imagen cortesía de la Fundación Conexus.

Fallece el coleccionista Vicent Madramany

Vicent Madramany (L’Alcudia, 1946). Coleccionista y mecenas
Director de À cent mètres du centre du monde, de Perpignan (Francia)
Sábado 31 de marzo de 2018
Con motivo de su fallecimiento el 29 de marzo, reproducimos la entrevista realizada en la Fundación Chirivella Soriano como parte responsable de la exposición de Artur Heras.
Descanse en paz.

“Coleccionistas de verdad hay muy pocos”, advierte Vicent Madramany. Le faltó añadir que él es uno de ellos. Director del museo de arte contemporáneo de Perpiñán, que lleva el significativo nombre de À cent mètres du centre du monde, en alusión a Dalí, Madramany se acercó a Valencia como parte responsable de la exposición de Artur Heras en la Fundación Chirivella Soriano. De las 44 piezas exhibidas, 42 pertenecen a su colección; las otras dos son propiedad del propio artista. Piezas de gran formato que, a modo de antológica, permiten contemplar 50 años del trabajo de Heras, los que van de 1964 a 2013 (Ver: https://www.makma.net/seduccion-iconografica-elegante-protesta/).

Aunque “lo importante son los artistas”, razón por la cual Vicent Madramany prefirió mantenerse en un segundo plano durante la presentación de la antológica, lo cierto es que su trayectoria como coleccionista bien merece un aparte. Su trabajo de importación y exportación de frutas le llevó, entre otros lugares, a Perpignan, donde fue barruntando la idea de crear un museo de arte contemporáneo. Idea que dio sus frutos (nunca mejor dicho), tras la compra de un viejo almacén de frutas y verduras, que se hallaba muy cerca de la estación de tren de Perpignan, a la que Salvador Dalí dedicó una de sus obras tras delirante visión: “El universo, que es una de las cosas más limitadas que existe, sería –guardando las proporciones, similar por su estructura a la estación de Perpignan”.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Madramany, haciendo uso explícito del delirio daliniano, bautizó su museo tomando como referencia esas palabras y los aproximadamente 100 metros que lo separaran de la estación de tren: À cent mètres du centre du monde. Museo del que provienen la 42 piezas de Artur Heras y donde Madramany acumula y exhibe obras principalmente de artistas valencianos y franceses. “El coleccionista es la persona que intenta hacer un homenaje a los artistas coleccionando su obra para que perdure en el tiempo”. Nada que ver con los coleccionistas que, como champiñones, brotaron a causa del esplendor inmobiliario. “Hay quienes han comprado arte por una finalidad especulativa, como un producto financiero”.

Madramany entiende que esa “especulación del producto artístico” ha terminado por “marear mucho” el mercado del arte. “Ha habido un exceso de artistas y de obras”, lo mismo que “hay muchos museos que son almacenes de obras mediocres”, y pone como ejemplos el Hermitage de San Petersburgo o el Louvre de París. “Prefiero el Museo del Prado o la National Gallery de Londres”. Para Madramany, “la pintura, salvo milagros, no es una inversión”. Y como “el olvido” suele ser a su juicio el “destino normal de la mayor parte de la obra creativa”, la función del coleccionista es la de poder “rescatar” de ese olvido a los artistas.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

“Hay mucha gente que invierte, pero coleccionistas de verdad, los que lo hacen por placer, no abundan, y no es el principal motor del mercado del arte”. Conjugar ese placer, que permite dar testimonio de la “obra bien hecha”, con la justa proporción de rentabilidad derivada del valor creativo, es lo que Vicent Madramany persigue con su colección de obras en À cent métres du centre du monde. Casi medio centenar está ahora en la Fundación Chirivella Soriano. Piezas de gran formato, porque “una obra cuando es buena tiene más fuerza a tamaño grande”. Que es lo que le suceden a las 44 piezas de Artur Heras. Madramany está de enhorabuena.

Vicent Madramany, al lado de la obra 'El sueño del capitán España' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, al lado de la obra ‘El sueño del capitán España’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Salva Torres

Pinazo por partida doble

Pinazo. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo
Centre Cultural Bancaixa
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Museo de Bellas Artes de Valencia
C / San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2016

El Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja, muy oportunamente, han sumado fuerzas para presentar por partida doble la obra de Pinazo, que es como debería presentarse siempre. Porque Pinazo, tal y como demostraron los comisarios de ambas exposiciones, José Ignacio Casar Pinazo y Javier Pérez Rojas, tiene al menos una doble lectura. No sólo la que figura en el título del conjunto expositivo, que va de la historia al retrato y de la tradición al modernismo, sino en lo que concierne al contenido mismo de su trabajo, entreverado de claridades y sombras, de pulcritud y tenebrismo.

El propio Pérez Rojas aludió a Ramón Gómez de la Serna para decir que son “dos y una misma”, parafraseando una de sus famosas greguerías, las exposiciones presentadas al unísono en Bancaja y Bellas Artes. Y, por seguir el ejemplo, cabría citar esta otra para ahondar en Pinazo: “Lo más humano que tiene la calle es el recodo”. Y es que la obra del artista de Godella está llena de esos recodos, de esa manera de ir en una dirección para enseguida encontrarle las vueltas a la pintura. Por eso “del Pinazo bohemio” se va “al más oficial reclamado por las instituciones” (Rojas) sin que se pierda un ápice de su audacia.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

En el Museo de Bellas Artes se da cuenta del Pinazo “más introvertido”, mientras Bancaja acoge ese otro “más transversal”, según explicó Casar Pinazo, reflejado en sus retratos a personajes de la sociedad de la época. Retratos a cuya profundidad se refirió Pérez Rojas al decir que iban “del naturalismo al expresionismo”, algo que no hacía “ningún pintor de entonces”, remachó el comisario. Las 131 obras, repartidas entre ambos espacios, muestran esa doblez, de la que el cuadro ‘Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador….’ no es más que uno de sus ejemplos.

Esta obra, cedida por el Museo del Prado bajo rigurosas condiciones de traslado y montaje y nunca antes vista en Valencia, tiene su doble literal en esa otra realizada para la Diputación, ambas expuestas en paredes enfrentadas. ‘La Caridad (Santa Mónica)’, igualmente inédita, también se duplica e incluso triplica mediante sendos estudios de su composición. Y las cuatro estaciones, serie de retratos de la familia Jaumandreu, juegan también con las dobleces que fue señalando Pérez Rojas referidas a la primavera y el verano, el otoño y el invierno: “Primavera en tanto encarnación de la belleza floreciente junto al verano voluptuoso, y del otoño como tiempo de negocio al invierno más estéril e improductivo”, con sus respectivos personajes encarnando esas diferencias.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Las 131 obras expuestas, provenientes de diferentes instituciones como el Museo del Prado, el IVAM, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) o la propia Casa Museo Pinazo, entre otros, muestran la dificultad de encajar a Pinazo en un género e incluso de caracterizar un género como el retrato, que en su caso se desdobla entre la pose oficial y el gesto naturalista, entre lo obvio y lo obtuso. Pérez Rojas, que habló del retrato como un “ejercicio complejo”, destacó el premio que por uno de ellos recibió Pinazo, siendo la primera vez que alguien lo obtenía en el marco de una exposición nacional.

El propio Ignacio Pinazo, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, subrayó la importancia del retrato desde el Renacimiento, poniendo como ejemplo los de Velázquez o El Greco, a los que se sumaría Goya, como apuntaron los comisarios. Retratos repletos de claroscuros, incluso allí donde parece dominar el encanto infantil. Inquietantes la mayoría de ellos. Como inquietante es el grito desgarrado que lanzó en ese discurso Pinazo: “Faltan maestros y sobran profesores”. De nuevo su modernidad, ahora que las clases magistrales y el tradicional maestro empiezan a ser reemplazados por Internet. Su pintura histórica “proponiendo relatos que conectan con el presente tanto desde puntos de vista simbólicos como plásticos”, concluyen los comisarios.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

Cultura desde la guerra

La UNESCO crea un grupo de expertos en conservación del patrimonio cultural
Acuerdo firmado el 16 de febrero de 2016

En 1945 leíamos el horror desde las voces de los supervivientes y, tras una lección mal aprendida, lo hacemos de nuevo a través de las imágenes y testimonios de los refugiados que huyen de la guerra. Theodor Adorno afirmaba entonces que «escribir poesía después de Auschwitz era un acto de barbarie», pero actualmente mientras se suceden los viajes sin destino, los muros y el drama humano, el arte continua aportando un extraño sentido. Desde la UNESCO esta cuestión despierta, una vez más, la voluntad por conservar el patrimonio en las zonas de conflicto como símbolo de la cultura y la identidad, para establecer quizás un lenguaje común por encima del caos.

Por esta razón, hace unos meses conocíamos la noticia sobre la creación de una fuerza operativa que actuará en casos de «emergencias culturales» (y cito textualmente la curiosa expresión). El 16 de febrero, Irina Bokova (Directora General de la UNESCO) y Paolo Gentiloni (ministro italiano de Relaciones Exteriores) firmaban el acuerdo para establecer un grupo especial de expertos en conservación, con el fin de poder desplegarlos en lugares cuyo patrimonio cultural esté en peligro de destrucción o de saqueo. De esta forma, la estrategia se incluiría en las acciones humanitarias y de paz, como elemento para promocionar la diversidad y la cohesión social.

Palmira Decumanus.

Imagen de Palmira Decumanus.

Sin embargo, esta respuesta no es nueva y contamos con antecedentes cercanos que indican el destacado papel de la Guerra Civil Española en los primeros pasos de los estudios técnicos para la protección del patrimonio. En ese contexto, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes ofreció custodia oficial a todos los bienes integrantes del patrimonio histórico y artístico de la época. Las primeras medidas de protección puestas en práctica por los arquitectos conservadores de los edificios públicos, bajo la dirección de Josep Renau, se realizan según los principios técnicos establecidos por la Office International des Musées (OIM), organismo creado en 1926 por Naciones Unidas con el objetivo de promover la cooperación internacional de los museos. La segunda de las reuniones de la OIM, la conferencia de Atenas celebrada en 1931, estuvo dedicada a la preservación de momumentos y constituyó un hito en la historia de la conservación. De ese encuentro nacía la Carta de Atenas, primer documento internacional sobre criterios de restauración y políticas de protección, que sería la base de muchas legislaciones europeas sobre patrimonio.

Cinco años después, los centros de cultura oficiales españoles eran bombardeados (Museo del Prado, Museo Arqueológico Nacional, Academia de Bellas Artes de San Fernando o Biblioteca Nacional, entre otros). Las acciones realizadas entonces consistieron básicamente en el traslado de las obras a los sótanos de los museos y edificios públicos, en la protección de objetos de grandes dimensiones mediante sacos de tierra apilados y puntales, así como en el refuerzo de los servicios de vigilancia y contraincendios (el traslado de las obras a Valencia merecería otro artículo).

Imagen de Aleppo.

Imagen de Aleppo.

Actualmente sabemos que la influencia que tuvo la experiencia española en la orientación para el proyecto de la OIM y en las recomendaciones técnicas fue decisiva y, como resultado, en 1939 se publicaría el manual La Protection des Monuments et Oeuvres d’Arte en Temps de Guerra. A pesar de la suspensión de actividad de la Oficina Internacional de los Musos durante la ocupación nazi de París y el cierre definitivo en 1946, su labor tendrá importante repercusión en la Convención de la Haya de 1954. En este marco, la aprobación de la Convención para la Protección de Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado, fue el primer tratado internacional, tras la Segunda Guerra Mundial, centrado exclusivamente en esa función.

Si en aquellos momentos el comité de expertos lo formaban juristas, militares y museólogos, en esta ocasión, los llamados cascos azules de la cultura estarán integrados por profesionales en patrimonio cultural y miembros de la policía italiana, Carabinieri, especializados en la lucha contra el tráfico ilegal de bienes culturales. El objetivo de la llamada Operación Unite4Heritage (unidos por el patrimonio), consistirá en activar el despliegue cuando lo solicite un Estado miembro de la ONU que sufra un conflicto y que pueda afectar a su patrimonio histórico y cultural. Esta fuerza especial trabajará para conservar y restaurar las obras dañadas, y contarán con un centro de formación en Turín.

Templo Baal Palmira.

Templo Baal Palmira.

La propuesta italiana para activar el trabajo de la UNESCO viene provocada tras la reciente destrucción de los vestigios arqueológicos en Irak y Siria, y la trágica devastación de la ciudad de Palmira. Sin embargo, mientras se consolidaba este proyecto en la 38ª Conferencia General, alcanzando su aprobación por 53 países, la vida en las regiones asediadas continuaba su curso. Desde ese día a día, algunos artistas han desarrollado acciones de recuerdo o de salvaguarda sobre al patrimonio local.

Destaca por un lado el grupo de artistas refugiados en Jordania que reproducen miniaturas de monumentos históricos que la guerra en Siria ha reducido a polvo (rincones de la antigua ciudad de Palmira, el puente colgante de Deir ez-Zor, la Ciudadela de Alepo, o la Gran Mezquita de los Omeyas en Damasco). Por otra parte, la voluntad de supervivencia en un entorno de desesperación provocó que el escultor Assem Al Bacha enterrara gran parte de sus esculturas en un lugar del desierto sirio durante la noche. El artista, que en la actualidad reside en Granada, ocultó sus obras antes de dejar su país, con la esperanza de protegerlas de los bombardeos y recuperarlas al volver. Pudimos ver su exposición de Casa Árabe en 2013, donde sólo mostró las piezas que cabían en unas maletas.

La destrucción deliberada del patrimonio cultural puede considerarse un crimen de guerra (en virtud del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional) y, desde este alcance, la protección de los monumentos y de la producción artística es un factor más, generador de paz. Por lo tanto, las leyes quedan establecidas y la coordinación de acciones diplomáticas también, pero el núcleo parece un tanto absurdo cuando dependerá únicamente de la decisión de un combate. El presidente de la Comisión Internacional de Cooperación Intelectual resumía esta idea en la siguiente frase, pronunciada en 1932: «Si se tiene la suficiente sensatez para respetar los monumentos y las obras de arte, sería mejor comenzar por tener la sensatez de no hacer la guerra».

Palmira.

Ciudad de Palmira.

Maite Ibáñez

Pintores pintados

Retratos como reflejo del tiempo, de Blas Parra
Tapinearte
C / d’En Bou, 10. Valencia
Hasta el 24 de abril de 2016

“Las posibilidades del retrato son infinitas. Lo más importante es que el semblante del retratado refleje su actitud hacia el mundo, su particular relación del yo con el universo”. Así lo afirma Blas Parra, artista polifacético que practica la pintura, la escritura y la labor editorial en El Nadir, además de traducir obras de teatro.

Su última exposición, ‘Retratos como reflejo del tiempo’ se puede visitar en Tapinearte hasta el 24 de abril. Reúne retratos de siete pintores de distintas épocas, desde Rembrandt a David Hockney pasando por Morisot, Mary Cassatt, Jackson Pollok, Larry Rivers y Pierre Bonnard. Piezas aparte de trasfondo político, Familia Real Española actualizada con fondo de bandera republicana y US First Ladies (Primeras damas USA).

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

La elección de estos artistas no es arbitraria. “Cada retratado alude a un tipo de libertad que la sociedad propone y el poder niega”, dice Parra. “Las políticas artísticas institucionales divulgan y ocultan, pero cuanto más divulgan más ocultan porque se basan en la selección crítica y el mercado. Todos los pintores que retrato superaron las limitaciones y reparos del medio social que supieron utilizar en su provecho”.

Parra es licenciado en Derecho, fue funcionario relacionado con la gestión de museos, ha ganado un par de premios literarios y presentados varias exposiciones individuales y colectivas: Galería La Nave, La Llotgeta, Galería Benassar (Madrid), Ibercaja (Valencia) Reales Atarazanas, Universidad Politécnica, Diario Levante, etcétera.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

“Me siento un expresionista desplazado de algún centro con virajes hacia lo pop”, indica. “Trabajo todos los materiales, papel, cartón, madera, lienzo. Utilizo el gouasche, la acuarela, el acrílico, el óleo. Desde 1998 que presenté mi exposición en las Atarazanas con más de 50 retratos de escritores y prólogo de Bonet, practico el género retrato de iconos de la cultura, además de bodegones (collages) y algunos paisajes”.

También se ha hecho un autorretrato “y en cada retrato a partir de autorretratos de pintores que admiro me pinto yo mismo como ser virtuoso y a la vez desvalido, ambicioso y hasta tosco, en el sentido de nunca pulido, imperfecto. Las posibilidades del retrato son infinitas”.

Parra admira la obra de Antonio López, pero detesta “su mentiroso y congelado retrato de la realeza”. Cita como ejemplo de lo opuesto el gran retrato de Goya en el Prado y el encargo a Lucien Freud del retrato de la Reina Isabel de Inglaterra.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

De Picasso TV a Picasso y el museo

Picasso y el museo
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Inauguración: jueves 29 de octubre
Hasta el 28 de febrero de 2016

Fundación Bancaja inaugura el próximo 29 de octubre la exposición Picasso y el museo, que estará presente en el Centro Cultural Bancaja hasta febrero de 2016 y que reúne una selección de más de 200 obras de Picasso entre grabados, óleos y fotografía.

Cartel de la exposición Picasso y el Museo. Cortesía de Fundación Bancaja.

Cartel de la exposición Picasso y el Museo. Cortesía de Fundación Bancaja.

La exposición refleja la importante fuente de inspiración que supusieron museos como El Prado, el Louvre, Museo del Trocadero o el Museo Ingres de Montauban en la obra de Pablo Picasso.

La exposición cuenta con obras procedentes de la Colección Fundación Bancaja, que se suman a las cedidas por el Museo Picasso de Málaga, la Fundación Picasso. Museo Casa Natal – Ayuntamiento de Málaga, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundación Telefónica.

Esta nueva propuesta expositiva permite conocer cómo Picasso mantuvo toda su vida la contemplación de las obras en los museos como método de aprendizaje y reinterpretación artística gracias a la inspiración de grandes autores como Zurbarán, El Greco, Goya, Velázquez, Delacroix, Rembrandt o Rafael.

En la mente del artista, proyecto de ESAT en la exposición Picasso y el museo. Imagen cortesía de ESAT.

En la mente del artista, proyecto de ESAT en la exposición Picasso y el museo. Imagen cortesía de ESAT.

Además, la muestra contará con la instalación interactiva En la mente del artista, desarrollada en colaboración con la ESAT, Escuela Superior De Arte y Tecnología, que permitirá a los visitantes participar activamente en la sala de exposición e interactuar con la exposición.

La vertiente didáctica estará también presente en este proyecto a través de talleres dirigidos a escolares y familias, personas mayores, personas con discapacidad y personas en riesgo de exclusión social.

Imagen de la exposición Picasso TV. Fundación Bancaja

Imagen de la exposición Picasso TV, que acogió Fundación Bancaja este año 2015.

La «Resaca Nacional» de Jose Jurado

Resaca Nacional
de José Jurado
Espacio Iniciarte
C/ Pedro López 5, Córdoba
Hasta el 29 de noviembre

Después de proyectos como “Retrato de España”, integrado por 27 efigies de Belén Esteban pintadas por aficionados, o la guasona muestra “Marca España” en Berlín, José Jurado (Villanueva de los Infantes, 1984) regresa de nuevo con su “Resaca Nacional”, una exposición inaugurada hace algunas semanas en el Espacio Iniciarte de Córdoba y centrada en el español fenómeno del botellón. Lejos de una eufórica representación de la momentánea liberación del ser humano encharcado de vino, como hizo Velázquez en “Los borrachos”, Jurado prefiere enfocar con su cámara las botellas vacías al alba, construyendo traslúcidos bodegones que recuerdan a los de los maestros barrocos del Museo del Prado. Tanto para la composición como para el propio enmarcado, tallado en madera de forma artesanal, el artista ha tenido en cuenta todo lo aprendido tras largos paseos por la pinacoteca madrileña. Eso sí, en lugar de canastillos de frutas hay bolsas de plástico, en vez de un pulcro mantel encontramos un pegajoso banco de piedra, y los inmaculados “cacharros” de Zurbarán han sido reemplazados por el vidrio verde de una botella de Jägermeister.

Vista de la exposición en el espacio Iniciarte. Cortesía del artista.

Vista de la exposición en el espacio Iniciarte. Cortesía del artista.

Cuando Jose Jurado retrata la cochambre que ocasiona el paso de la juventud alcohólica nos demuestra que existen muy pocas diferencias entre los urbanitas y los provincianos: ambos entonan al unísono el “alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual.” Con su particular mirada hacia los acontecimientos que suceden, Jurado nos ayuda a comprender un poco mejor y de forma sencilla el excéntrico panorama cultural español. Lo hace, la mayoría de las veces, cediendo un poco de ego de artista a favor de un mayor compromiso social conviviendo con la realidad y generando prácticas colaborativas de verdad, distanciado conceptualmente de modas transitorias o del propio mercado artístico.

Córdoba III, 2015. Fotografía impresa sobre lienzo y marco tallado. 41 x 51 cm. Cortesía del artista.

Córdoba III, 2015. Fotografía impresa sobre lienzo y marco tallado. 41 x 51 cm. Cortesía del artista.

“Resaca Nacional” es un proyecto premiado y financiado por Ayudas Creación Injuve, que ha contado además con el apoyo del programa Iniciarte de la Junta de Andalucía para su difusión y exposición. José Jurado es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada. Ha completado su formación con varios master como el Master en Arte Creación e Investigación de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid o el MA Fine Art en la Manchester Metropolitan University MMU (Inglaterra). Se considera un artista multidisciplinar que trabaja con diversos medios y formatos mostrando especial interés por la sociedad que le rodea mediante proyectos de carácter social, crítico y participativo. Ha recibido becas y ayudas tanto de formación (Iniciarte, Erasmus, Séneca) como para la producción de
proyectos artísticos (Iniciarte, ECAT de Toledo, Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí
de Córdoba, Matadero Madrid, Fundación Bilbao Arte). Ha participado en exposiciones tanto individuales como colectivas en espacios como la Sala del Canal de Isabel II de Madrid, Sala d’Art Jove de Barcelona, Espacio ECAT de Toledo, Off Limits Madrid, Galería Asm28 de Madrid, Matadero Madrid, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo CAAC de Sevilla, Sala Amadís, Madrid, Villa Irís Fundación Botín de Santander o Sala Puerta Nueva de Córdoba entre otros.

Más información sobre su trabajo en www.josejurado.com

Imagen incluida en el catálogo. Cortesía del artista

Imagen incluida en el catálogo. Cortesía del artista

La Volière de Hélène Crécent

La Volière, de Hélène Cécent
Trentatres Gallery
C / Dénia, 62. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, a las 20.00h

La volière es el término que designa en francés esas enormes jaulas en las que los pájaros vuelan pero no escapan. Es también el nombre de la exposición en la Trentatres Gallery de la artista francesa Hélène Crécent (Pau,1966).
Fascinación por los pájaros, animal nada domesticable. Solo en el Museo del Prado, el biólogo Gómez Cano contabilizó en su día 729 pinturas con representaciones de aves de 36 especies: de la saga Brueghel al concierto de Jan Fyt.

Más allá de los muros académicos, en las cuevas de sueños olvidados donde nos introdujo el cineasta alemán Werner Herzog, nuestros antepasados ya consideraron importante detener la frágil estructura de las aves en la superficie con memoria de la roca.

La exposición en Trentatres, una de las galerías de arte de referencia más frescas de Valencia, está más cerca de la fascinación primigenia –entre el art brut (expresión acuñada por Dubuffet para referir el arte más allá de la puerta de salida del sistema: trazos de dementes, niños y reclusos) y el pigmento natural de la caverna– que de los híbridos de Max Ernst.

Mirada virginal o primigenia y, sin embargo, la obra de esta pintora, poeta y escultora con aspecto de bailarina de danza clásica está penetrada, versada, por decirlo quizás de forma políticamente correcta, de formación, desde la Ecole des Beaux Arts de Bordeaux a las influencias de la también francesa Annette Messager (Le repos de pensionnaires) o de los mejores representantes del grupo CoBrA (Karel Appel o Asger Jorn).

No hay en esta volière de pájaros arrebatados -como no había en la adaptación hitchcockniana de Daphne du Murier- interés por el último motivo ni voluntad de conocerlos bien a todos. Que lo haga el espectador. Una únicanota basta para caracterizar una de las exposiciones más interesantes de esta primavera: Crécent ha emprendido el regreso, un jalón, en la delirante tarea de deshacerse.

Despojada, con la técnica más rudimentaria, la mirada ahora interrogada, ahora decidida de las aves cuestiona la verja de hierro pero también de auto-concesiones de nuestra propia volière: la danzarina disposición de los pájaros dibuja también el bosquejo de un mapa de salida.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Jesús García Cívico*
*Por cortesía de TrentaTres Gallery

¿Qué queremos? Igualdad y pluralidad

Hace justo una semana aparecía publicado en la revista MAKMA un artículo de Alberto Adsuara bajo el título “¿Qué quieren?: miradas de mujeres”. El título ya dice mucho de lo que posteriormente será el contenido del mismo, pues a través de esa pregunta, más su posterior respuesta, es presentada en palabras, una opinión sobre una cierta acción que visibiliza el trabajo de las mujeres artistas en nuestro país.

Según el autor, las mujeres no dejamos de quejarnos. Y quejarnos, junto con llorar, es algo que para el patriarcado ha sido muy femenino. Nos quejamos por quejarnos, sin razón y además con vacío de inteligencia. Pues yo le digo, como feminista y progresista, que esto es mucho más que una simple queja, como usted lo plantea, esto es un cabreo. Un cabreo a través del cual exigimos igualdad situando además la idea de diferencia en el centro de nuestra actividad, de ahí que nuestras miradas sean plurales, como también lo son nuestros cuerpos. De esta manera es como dejamos de ser “la mujer”, cuya falta de diferencias, nos equipara a una serie, y cuya singularidad y falta de individualidad, usted nombra en el artículo.

Las mujeres han creado desde el inicio de los tiempos. Otra cuestión es que sus obras hayan sido reconocidas y su huella haya sido respetada por las generaciones siguientes. Y a la vista está que esto no ha sido así porque la historia de cualquier disciplina ha sido escrita desde el punto de vista masculino. La cuestión no es tener un pene o una vagina para poder ejercer o no de artista, porque el feminismo es plural, como lo son nuestros cuerpos, sino que es una cuestión mucho más peliaguda donde intervienen otros intereses. La mirada masculina ha sido la que ha dominado y preservado su estatus dentro de la Historia del Arte, plasmando en los lienzos cuerpos de mujeres desnudas para su propio deleite y disfrute erótico, algo que podemos comprobar a través de un paseo por las salas de un museo como el Prado. Nosotras no hemos entrado a los museos como artistas por derecho propio sino como mujeres desnudas objetualizadas, algo que muy bien denunciaron a partir de los años setenta del siglo XX las Guerrilla Girls y que continúan denunciándolo.

A lo largo del artículo usted coloca a las mujeres en una posición subordinada e incluso nuestras demandas de igualdad las pone en entredicho al cuestionarse que no sabe muy bien lo que perseguimos, si presencia o poder. Yo le digo que ambas cosas. Presencia para que nuestros trabajos sean visibles, y poder, o mejor dicho y utilizando un lenguaje feminista, que el arte sea una herramienta a través de la cual podernos empoderar visibilizándose nuestros trabajos y las diferencias con el patriarcado en los diferentes ámbitos artísticos. Pero no se crea que por tener una vagina nuestro trabajo está vacío de contenido intelectual y que por este motivo para el día 8 de marzo las salas se tengan que abrir para que expongamos únicamente a lo largo de ese mes. No, para nada, pues nuestro trabajo es mucho más que arte hecho por mujeres con toda la carga de negatividad que el patriarcado ha otorgado a la palabra femenino, porque nuestro trabajo es político, combativo y resistente.

Cada mes de marzo se nos recuerda que la igualdad, aunque pensemos que no es una utopía, no es real. Sí, ese mismo día, junto con el 25 de noviembre, en el que aparecen diferentes estadísticas sobre brechas salariales y de cifras de violencia de género y de feminicidio que nos estampan contra la cruda realidad y que nos recuerdan que todavía nos queda mucho camino por recorrer. ¿Nos estamos quejando también?

Como usted sabrá el artículo 26 de la Ley de Igualdad del año 2007 plantea acciones positivas, que no discriminaciones positivas que fomenten la participación de las mujeres en una sociedad que no es igualitaria. Una de esas acciones positivas ha sido el Festival Miradas de Mujeres que usted nombra en su artículo, así como el resto de festivales sobre mujeres artistas y diferentes exposiciones y conferencias que favorecen nuestro empoderamiento. Pero vayamos por partes. Esas acciones positivas, que usted considera que nosotras las imponemos (por cojones) y que nos las paga el papá estado, fomentan la igualdad partiendo de la base de que existe una desigualdad, y a través de la misma acción positiva se pretende que no se prive a la población de un país de poder disfrutar del trabajo realizado por mujeres artistas. Estas acciones positivas abren nuevos caminos, nuevas perspectivas y también nuevas miradas. Nosotras no llevamos ningún tipo de etiqueta en la que se nos identifique como mujeres discriminadas. Para nada, sino que consideramos que nuestro trabajo también es una herramienta para visibilizar la desigualdad de una sociedad patriarcal que impide que nuestras miradas se renueven. Y de eso se trata, de renovación, de regeneración y de que lenguajes anquilosados en el pasado, den paso a fuerzas performativas que produzcan nuevos efectos en la sociedad para dejar de ser lo otro del sistema.

Dentro del mismo artículo usted nombra que tras la finalización del franquismo las mujeres galeristas fueron las que ostentaron el poder en el arte, las mismas que subvirtieron aquello que Dalí consideraba de nosotras y que manifestó en presencia de Juana Mordó: “las mujeres no pueden hacer nada en materia de arte porque les faltan los testículos”. Pero que haya mujeres galeristas importantes en este país, no significa que la igualdad reine en el mundo del arte. Por ejemplo le recuerdo que los grandes museos de nuestro país siguen siendo dirigidos por hombres como es el caso del IVAM, dirigido por José Miguel García Cortés, el Reina Sofía, dirigido por Manuel Borja-Villel, el Museo del Prado dirigido por Miguel Zugaza o la dirección artística del Museo Thyssen que le corresponde a Guillermo Solana. Y sí, las mujeres formamos parte de sus equipos directivos de conservación y de restauración, pero los grandes puestos de trabajo les corresponden a ellos, por lo que tal vez le suene qué es el techo de cristal, tan sutil, apenas perceptible, pero muy duro de romper.

Una asociación como MAV (Mujeres en las Artes Visuales) a la cual le remito, y organizadora del Festival Miradas de Mujeres, cada año publica diferentes informes sobre el panorama artístico actual en el que las mujeres todavía jugamos con bastante desventaja, a pesar de ser muchas más las alumnas matriculadas en las facultades de Historia del Arte y de Bellas Artes. Sin ir más lejos, solamente un 23% de mujeres artistas han expuesto este año en ARCO[1]. Por lo tanto, desde el Festival Miradas de Mujeres y desde el feminismo estamos llevando a cabo prácticas que nos permitan alcanzar una cultura democrática de la que nutrirnos todos y todas. Nosotras ya tenemos claro que tanto nuestros cuerpos, como nuestras miradas son plurales, son diversas, pero en concreto usted no, porque como feministas y plurales no nos califica, sino, más bien y esto es mío, como hembristas, como lo opuesto a machismo porque usted ve quejas femeninas donde yo veo masculinidad herida y molesta. Así que para aclarar términos y posturas, le remito a la definición de feminismo, a su diversidad y a su pluralidad y a sus ganas de expansión.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto  a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto a Álvaro de los Ángeles (de espaldas), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Irene Ballester Buigues


[1] Informe MAV nº 14: presencia de mujeres artistas en ArcoMadrid 2015
http://www.mav.org.es/index.php/observatorio/informes-y-propuestas

 

Tactel Land en el Hotel Urban

Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero
Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban
Carrera de San Jerónimo, 34. Madrid
Hasta el 31 de diciembre de 2015

En vísperas de la inauguración de ARCO, el Hotel Urban, de Derby Hotels Collection, vuelve a apostar por el talento creativo de jóvenes artistas y transforma su fachada en una explosión de color con las ilustraciones de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Estas ilustraciones simbólicas y coloristas vestirán durante todo el año 2015 los ventanales del Glass Bar del Hotel Urban de Madrid.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la obra Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la obra Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De este modo, madrileños y turistas podrán admirar desde la calle o desde el interior del bar esta original obra de arte de los ilustradores valencianos, basada en la modernidad surrealista. ‘La Montaña Sagrada’, obra maestra de Jodorowsky – el máximo exponente del cine esotérico – ha sido la inspiración de las ilustraciones.

Titulada ‘Tactel Land’, la intervención sobre las amplias cristaleras del Hotel Urban refleja la riqueza de la diversidad técnica y la importancia del arte tribal, traducido a un lenguaje contemporáneo y elocuente. Los colores utilizados parecen sacados del videojuego arcade o del imaginario de Super Mario Bros. La obra enlaza con la decoración interior del Hotel Urban, donde predominan las máscaras de Papúa Nueva Guinea, integradas en un diseño sofisticado pero ligado a los orígenes.

En la obra destacan las figuras circulares y las siluetas triangulares que, a su vez, aluden metafóricamente a la localización del Hotel Urban, en el centro del triángulo museístico madrileño por excelencia: formado por el Museo del Prado, el Museo Thyssen – Bornemisza y el Museo Reina Sofía.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la intervención plástica Tactel Land de Ismael Chappaz y Juanma Menero.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la intervención plástica ‘Tactel Land’ de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.